martes, 12 de enero de 2010

Elvira Navarro: La ciudad en invierno

Idioma original: español
Fecha de publicación: 2007
Valoración: Se deja leer (o más bien "Se puede leer", vamos, que del libro no salen tentáculos juguetones ni desprende antrax...)

Elvira Navarro. ¿Que cómo llegué a Elvira Navarro? Fue por una mini-entrevista publicada en el suplemento dominical de El País. Allí salía la joven escritora (1978) hablando de su segunda novela, La ciudad feliz, y de la primera, La ciudad en invierno, y allí se contaba que la crítica se ha puesto unánimemente de su lado, y que patatín, y que patatán..., y que, ojo al dato, señores/as, mi admirado Vila-Matas ha dicho de ella que escribe como Satie toca el piano.

Y pese a que no tengo ningún CD de Satie (que debía de tocar muy bien, el piano) creí a Vila-Matas, y...

fui (a la biblioteca), busqué y saqué.

Elvira Navarro. La ciudad en invierno. Un libro escúalido en letra gorda, portada que parecía de cuaderno escolar de la Primera República, y poco más de cien páginas. La contraportada decía algo así como "Aviso al lector" (como si tuviéramos entre manos un frasco de lejía camuflado en lata de coca-cola) y "advertía" de que el libro trataba de la vida de Clara, una niña peculiar, y que no sé qué más, y que Elvira Navarro tiene algo de Clarice Lispector y Fleur Jaeggy...En fin.

Elvira Navarro; y Clara, su personaje. El libro presenta a Clara en cuatro etapas de su vida: como niña rara que odia a su tía, con la que pasa un verano, y que hace cosas raras; como niña lasciva de doce años que con una amiguita igual de lasciva, juega a teléfonos eróticos y encuentros sexuales con anónimos repulsivos; como niña de catorce presuntamente violada; como niña enamorada de un escurridizo joven...Habemus cuatro, ¿relatos? Al parecer. Y al parecer también se cuenta algo de una ciudad, y algo sobre el invierno...

Pero yo, no entendí nada.

No entendí nada de La ciudad en invierno, no, y estoy convencido de que este libro (que me perdonen el señor Vila-Matas, Satie, los miopes que ven flecos de la Lispector en él, la propia escritora del "libro" y la crítica de este país), no lo entiende casi nadie.

Es que no va a ninguna parte: ni tiene sentido, ni se sigue con interés, ni provoca nada; sólo estupefacción y la sensación de que a uno le están tomando el pelo.

No he pedido perdón a Fleur Jaeggy porque esta escritora con la que también comparan a Navarro como ya he dicho, tampoco me gusta. No hace demasiado escribí sobre sus hermosos años del castigo en este blog, y tal y como apunta la contraportada del librito que hoy me ocupa, su estilo entronca con el de Elvira Navarro en cuanto a seco, estéril, inconexo y absurdo.
Y como dejé claro en su tiempo al aludir a la Jaeggy, lo repetiré en esta ocasión: una cosa es ser modernito e iconoclasta versión "omito pero insinúo dejando al lector anonadado con mi estilazo, ouh, yeah", y otra muy diferente es hacer un patchwork con diferentes telas dejando boquetes del tamaño de un posavasos aquí y allá "porque yo lo valgo".

Me explico: La ciudad en invierno es un cachondeo sideral porque, sencillamente, no puede ser considerado una novela. Vale, vale, tiene letras, frases y personajes, pero no cuenta NADA creíble, simplemente da brochetazos aquí y allá sobre una cría presuntamente rarita a la que nadie se la puede tomar en serio y a la que nadie puede poner cara porque está mal engendrada por la autora; por eso, es imposible creerse sus obras y milagros. Y punto.

Esta crítica me está costando horrores, así que, con permiso, la dejo ya sin reelerla porque a lo mejor me dan ganas de borrarla.

Y no he puesto como etiqueta "Repugnante" con un malévolo propósito: por favor, que alguien lea este libro y me diga que no soy el único lector del universo que piensa que a veces se ríen de nosotros desde ahí arriba, desde el Olimpo de los Editores Guays.

19 comentarios:

izas dijo...

Me encanta lo de "cachondeo sideral" :)

Entiendo tu renuencia a colocar un "repugnante", pero después de la reseña que has hecho, no creo que nadie quiera acercarse a ese libro.
Madre mía

mentiroso dijo...

Yo lo he leído, y suscribo tu opinión casi al completo.

Jaime dijo...

No he leído el libro ni conozco a la autora, así que en eso no puedo opinar, pero creo que tienes toda la razón en una cosa: la frecuencia con la que se nos trata de colar una auténtica chapuza como revelación literaria de la post-post-modernidad. Hay ciertas cosas que una novela tiene que seguir cumpliendo para que la llamemos novela, porque si no la llamaríamos "pestiño" o "manatí".
Y bueno, Satie no sé cómo tocaba, pero componer componía deslavazado y chapas, así que vete a saber qué intención tenía Vila-Matas...
Buena crítica, Ian, se nota que te sale de dentro;).

Ian Grecco dijo...

Jejeje...Voy a leerme "La ciudad feliz", y no, no es broma...

Roberto Caño dijo...

"La ciudad en invierno" es un libro de cuentos, y no una novela. Ésa fue una lectura que hizo Vila-Matas. Y como libro de cuentos es bueno, aunque no apto para quien no guste de una estética que bebe de Fleur Jaeggy y de una literatura fría y distanciada.
Por lo demás, cansa un poco la crítica ad hoc, sin que el crítico se informe y sin esgrimir argumentos que vayan más allá del gusto personal.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Creo, Roberto, que ella ha argumentado muy bien su opinión y si te cansa su crítica, puedes muy bien no entrar más.
A mi Vila-Matas me cae de coño. De hecho no para de dar publicidad a sus "amiguitos" y cagarse en todos lo demás.
Elvira Navarro es un truño como escritora del tamaño de Carmen Rigalt... ¿Sabéis que son 2 de las escritoras que se estudian como ejemplo de mala literatura en las universidades latinoamericanas????

Santi dijo...

Bueno, creo que se puede discutir sobre estos temas sin ponernos agresivos. Roberto, creo que quienes escribimos en este blog sabemos algo de literatura, por vocación y por formación; lo que no significa, por supuesto, que lo sepamos todo, ni falta que hace. Por otra parte, no nos engañemos, en toda crítica entra el gusto: no existe, en nada, la "crítica objetiva". Y si a uno de nosotros un libro no nos gusta, o nos parece "repugnante", no nos vamos a cortar en decirlo, por mucho que tenga influencias o resonancias de Fleur Jaeggy, de Walt Whitman o de Belén Esteban.

Anónimo: haya paz. Para mi gusto, Vila-Matas es uno de los mejores escritores españoles contemporáneos, y de su faceta "propagandística" no sé nada, ni me interesa mucho, la verdad. Eso sí, como escritor, chapeau.

Ian Grecco dijo...

Lo de libro de cuentos..., formalmente, puede, pero materialmente yo creo se trata de una novela corta porque está protagonizada por un mismo personaje en diferentes etapas de su vida, y narradas de forma cronológica, además...

En cuanto a que no me he informado...Si te refieres a que no sé qué se llevaría Elvira a una isla desierta o si se inspiró en Miércoles Addams, Lolita o Emily The Strange para crear a Clara, pues no, no me he informado...Sólo sé lo que ha estudiado y escrito esta mujer, los premios que ha ganado, lo que dice la crítica de ella y poco más...

Y si cansa mi estilo ad hoc, lo entiendo: a veces, me agoto a mí mismo (me encanta autofustigarme).

Y eso, que Paz y Amor en ULAD.

Lola G. Sánchez dijo...

Creo que Roberto se ha referido con lo de la necesidad de informarse a las entrevistas hechas a la autora, en las que Elvira Navarro dice que "La ciudad en invierno" es un libro de cuentos. En cualquier caso, habría bastado leer otras reseñas para ver que el libro se ha leído, salvo excepciones, como un conjunto de cuentos, o como lo que se denomina "ciclo", es decir, una colección de cuentos que por su conexión es valorado por el efecto acumulativo de los cuentos.

Por supuesto, un blog de crítica es libre, pero yo también he echado en falta más rigor. A los autores jóvenes bien acogidos por la crítica y con una calidad más que aceptable, como es el caso de Navarro, se les lee no pocas veces con envidia y malevolencia. No digo que éste haya sido el caso, aunque una buena reseña busca el contraste, argumenta más y, aunque sea negativa, no cae en la mera descalificación.

En cuanto a la también descalificación del editor, es una pena que se desconozca la inmensa labor de Constantino Bértolo, editor de Caballo de Troya. Bértolo lleva décadas trabajando desde una visión comprometida con la literatura, alejada del criterio mercantil, y haciendo algo tan difícil como arriesgar con autores nuevos. Por supuesto, aquí se puede también estar o no de acuerdo con el criterio, pero calificar a Constantino Bértolo de "guay" evidencia un desconocimiento que un crítico, por más modesto que sea, no debería permitirse. Por favor, hagamos las cosas bien, aunque esto no sea Babelia.

En cuanto, aquí sí, malévolo comentario del anónimo sobre la autora y las universidades latinoamericanas, de ser cierto eso sólo habla de lo mal que puede llegar a leerse en la Academia. Aun cuando no guste, hay cientos de escritores que serían mejores candidatos para ser puestos como ejemplo en el ejercicio de esa sospechosa labor docente.

Saludos cordiales,

Lola G. Sánchez

Santi dijo...

Hola, Lola G. Sánchez, bienvenida al blog.

Sinceramente, creo que se está siendo injustamente crítico con Ian por el mero hecho de que no le ha gustado nada un libro que a vosotros os encanta (al parecer). Mira esta reseña: http://latormentaenunvaso.blogspot.com/2007/04/la-ciudad-en-invierno-elvira-navarro.html

No verás en ella mucha más argumentación que en la reseña de Ian (hay un resumen del argumento, citas de autoridad, un estilo bonito y poético), pero sí una opinión extremadamente favorable al libro reseñado. A la propia autora le gusta, y dice "gracias por la acertada reseña". ¿Es acertada porque pone bien al libro? ¿Por decir frases como "un libro que, en su despojamiento, pincha, y en su tristeza, perturba"? No es mi intención atacar al reseñista de "La tormenta en un vaso" (blog que como puedes ver está en nuestro "blogroll"), sino simplemente aclarar que me parece que se está acusando a Ian de desinformación, cuando verdaderamente el problema, creo, es una diferencia de criterios.

Para acabar, estoy bastante seguro de que con "Editores Guays", Ian no está criticando a este editor en concreto, sino más bien a un tipo de editor (un prototipo o un estereotipo, si quieres) que se dedica a publicar a gente joven y "venderlos" como si fueran el nuevo Houllebecq o la nueva Amelie Nothomb, aunque en muchos casos no haya detrás más que humo.

Dicho esto, que conste que no he leído el libro de Elvira Navarro, pero gracias a esta polémica me están entrando unas ganas irresistibles de leerlo :)

Lola G. Sánchez dijo...

Estimado Santi,

No es mi intención dar lugar a una discusión bizantina. Toda crítica implica una valoración que, en última instancia, no puede comprobarse, sino tan solo contrastarse con el grado de acuerdo o desacuerdo de una comunidad, que en este caso sería de lectores, y con la fiabilidad de los argumentos que se dan. En cualquier caso, sí pueden señalarse en la crítica realizada por Ian aspectos que, y lo digo sin la menor acritud, son desde luego mejorables. Por ejemplo, se empieza por el aspecto del libro, "Un libro escúalido en letra gorda, portada que parecía de cuaderno escolar de la Primera República, y poco más de cien páginas", como si la editorial tuviera que responder a ciertos criterios estéticos y como si la valoración pudiera comenzarse (como de hecho se comienza) por ahí. Caballo de Troya tiene ese diseño para evitar vender del libro otra cosa que no sea el texto, y esta información puede fácilmente obtenerse en Internet. Forma parte de la política de la editorial, y no se trata de ningún "mal gusto", sino, precisamente, de tratar de no vender motos. Otro aspecto que no entra dentro de la valoración, sino que es perfectamente constrastable, es la afirmación de que el libro no lo entiende casi nadie. El libro cuenta con excelentes críticas, una segunda edición y una edición de bolsillo. Un poco raro para un libro que no se entiende y no gusta, ¿no? Una posición crítica seria no despacha el asunto con un "puesto que yo no entendí nada, estoy convencido de que esto es así para todo el mundo". Quien no consigue hacer amigos debería comprobar si la responsabilidad no será suya, y no de los demás. Se puede argumentar, y hacerlo bien, el desacuerdo, tanto desde el libro como desde los criterios desde los que se está acogiendo, con los que tampoco se tiene por qué coincidir. No hay nada de esto en la reseña, y sí, en cambio, un tono de perdonavidas y de puñetazo en la mesa que creo que hace mucho daño no al libro, sino al ejercicio de la crítica y al propio crítico, quien al final acaba desacreditado. Por cierto que en La tormenta en un vaso hay reseñas hechas por esta autora desde la seriedad, la argumentación y el respeto. E insisto en que nada de esto lo digo con acritud.


Saludos cordiales,

Lola G. Sánchez

Ian Grecco dijo...

Cuando Cameron Díaz ganó un premio muy importante por "Gangs of New York", su primer papel dramático, la crítica se le echó encima diciendo que era impensable que una ex modelo ganara semejante galardón. La chica, muy simpática ella, sin dejar de sonreír,se disculpó así: "La próxima vez prometo interpretar".

¿Que a qué viene esto? Viene a lo que a continuación voy a responder tras esta mini-polémica en ULAD:

"La próxima vez prometo reseñar".

Aunque para hacerlo correctamente, creo que alguien me tendría que regalar un manual de cómo ser un buen reseñista, porque hasta ahora, yo pensé que para algo así no había normas-normas, lo que se dice normas...

Sí sabía que mucha gente del cine odia a Carlos Boyero, mucha gente de la tele a Antonio Albert, y medio país a Reverte, por el tono brutote de sus escritos, pero no por ello han dejado de ser como son. ¿Por qué? Porque el amado-odiado estilo que poseen estos "perdonavidas" (a los que no me comparo ni por asomo,Dios me libre) es su seña de identidad, n'est pas?

Fuera bromas: yo soy así, escribo así, y tengo demasiados años como para cambiar mi estilo por que haya gente que me lance dardos.

Vamos, que aviso: nunca cambiaré, así seguiré. El límite de la libertad debe ser la de los demás, y yo, por ahora, no he bombardeado ningún país; ni he agredido ni he matado; ni he robado, falsificado o mentido. He opinado.

Y a quien no le guste mi estilo, pues que lo diga si quiere, de la misma forma que yo seguiré diciendo que una edición me parece fea o un escritor sobrevalorado, si así lo pienso.

Y me alegro de que haya gente como Santi que sí cace al vuelo el sentido de mis palabras.

Ian Grecco dijo...

Datos objetivos:

Para los que me acusan de desinformado, he aquí una breve selección de las decenas de lugares de Internet que se refieren al libro de la polémica como "novela":

www.randomhousemondadori.com

www.literaturas.com

www.escueladeletras.com (bueno, dice "híbrido" entre novela y libro de relatos, ¡perdón!)

www.wiki.es

www.lecturalia.com

www.lukor.com

www.adn.es

...

Santi dijo...

Querida Lola G. Sánchez,

te agradezco de verdad, sinceramente y sin asomo de ironía, tus aportaciones a este debate. Evidentemente hay estilos distintos de hacer crítica (literaria, cinematográfica, artística, etc.). Cada uno de los que hacemos este blog tenemos nuestro propio estilo (yo, por ejemplo, creo que soy el más pedante de los que publicamos aquí...) y eso forma parte de la esencia de "Un libro al día".

Repito que no puedo hablar del libro en sí, porque no lo he leído, pero tal y como veo el debate, creo que se podría resumir en esto: Elvira Navarro ha hecho una propuesta artística y narrativa arriesgada (me la imagino "deshumanizada", por usar el término orteguiano). A una parte de la crítica, esta propuesta le ha entusiasmado; a otra parte -Ian incluido-, no, hasta el punto de que les ha parecido una tomadura de pelo. Es normal que este tipo de respuestas extremas aparezcan ante propuestas que se salen de lo habitual.

Yo tampoco tengo intención de entrar en debates abstractos sobre "qué es la crítica (literaria)" -aunque me parece un tema apasionante, y creo que deberíamos publicar una entrada sobre ello-, pero sí que creo que la libertad de crítica, incluidas armas como el sarcasmo, debe ser defendida, aunque no se esté de acuerdo con el contenido.

Dicho esto, una vez más, gracias por tus aportaciones, y por tu respetuosa defensa de autora y editor.

Anónimo dijo...

No deja de ser gracioso que alguien que escribe tan mal (en la puntuación, especialmente) se atreva a criticar cómo escribe alguien. Pero adelante, tienes razón, no cambies. Con tal de no leer tus comentarios (que no reseñas)...

Ian Grecco dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

A mi este tipo me parece un chulo-playa, pero no escribe mal, al contrario, lo hace bastante bien, sintaxis y ocurrencias acojonantes. Y te echas unas risas.

Maese Salakov dijo...

Leí esta novela hace un par de años, y sí, causaba extrañeza. No obstante, recuerdo que el primer capítulo (relato) estaba bastante bien y que la escritora no escribía del todo mal. No me disgustó en demasía, vaya...

Claro está que hace poco volví a ver a la autora en "El País", y había firmado ya por una gran editorial (Tusquets, creo), y había un par de detalles más que me pareció que había cedido ante el lado oscuro de la fuerza, hogar de tan insignes escritores como el orondo De Prada, la pánfila Espido Freire o la cuánto-molo-cómo-molo- Lucía Etxeberría...

Vaya generación de escritores patrios jóvenes -¿nuestros semejantes?- de los cojones. Esto hay que remontarlo como sea...

Ian Grecco dijo...

Ahí le quiero ver, Salakov.
Espero que algún día logre condensar su talento en una novela. La leeré, no le quepa duda...