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viernes, 3 de marzo de 2023

Reseña + Entrevista: Noche, de Alejandro Sawa

Idioma original: Español 
Año de publicación: 1888
Valoración: Está bien (recomendable para interesados)

Alejandro Sawa escribió Noche en 1888, siguiendo la corriente naturalista que imperaba entonces. Su novela, un decadente tapiz de la España finisecular, abunda en ambientes sórdidos, personajes miserables y escenas incómodas. 

Relata la descomposición de la familia de don Francisco y doña Dolores, dos devotos llenos de contradicciones. Él asfixia a los suyos al encerrarlos en casa y exigirles los más estrictos valores religiosos. Ella se pliega a los designios de su marido, incluso en los momentos en que debería plantarle cara para defender a sus hijos.

El argumento de Noche está al servicio de las ideas de Sawa. Ideas que, aunque reiterativas y a ratos excesivamente enfáticas, funcionan por la enérgica forma en que son comunicadas. Ideas que indagan en torno a la hipocresía de una civilización que se pretende moral, el cristianismo, los pros y contras de la libertad, la paternidad, el sufrimiento, la pobreza, el machismo y el deseo. 

Ideas que nos hacen plantearnos una serie de preguntas. Por ejemplo: ¿puede un ser humano alcanzar la virtud de los catecismos? En caso afirmativo, ¿a qué costa? Más aún: ¿es lícito imponer dicha virtud? Sobre todo teniendo en cuenta que la gente que la anhela o vela por ella suele instrumentarla egoístamente. Por no mencionar que lo que muchas culturas consideran tentaciones, herejías o blasfemias son en realidad mecanismos biológicos que nunca deberían reprimirse.

Insisto: Sawa mete cucharada constantemente. Castizo afrancesado, reivindicador de la «vida», azote de los biempensantes, rabiosamente anticlerical, sorprendentemente empático con el papel al que su sociedad relegaba a las mujeres, suelta perlitas como la que sigue: «¡Oh, madre Naturaleza! ¡Oh, santo instinto de fecundación (...)! ¡Tú eres el solo placer completo que existe sobre la tierra! (...) Por ti, sin el auxilio de ningún factor psicológico, de ninguna clase de alma espiritual e invisible, la vida es fecunda y eterna. Te niegan y te condenan, sin embargo, los cursis y los tontos, el confuso pelotón humano. Es que blasfeman de ese modo. Y en cambio, a nosotros que te afirmamos, ¡oh, Naturaleza!, nos llaman ateos.» (página 139)

Ya veis a qué me refería con lo de ideas excesivamente enfáticas. Pero tampoco ignoremos otros pasajes, planteados con idéntica expresividad pero mucha menos grandilocuencia. Adjunto uno que me gusta particularmente, por lo atmósferico que es: «Había vuelto el mal tiempo, los días frigídisimos del mes de diciembre. Se manifestaba el cielo como una injuria permanente contra la humanidad, y eso hasta el punto de que solo dejaba de llover cuando a los lagrimones como garbanzos con que la lluvia azotaba la ciudad, sustituía la nieve, unos copos de nieve anchos como cuartillas de papel blanco que dejaran caer desde una gran altura. / La circulación por las calles, ofreciendo molestias y aun peligros, se había restringido considerablemente, y solo algún que otro miserable o algún perro vagabundo eran los osados a salir de sus casas, deslizándose en toda la extensión de las aceras, más semejantes a fantasmas que van o vienen de los infiernos (...). Allí donde nieve se derretía, quedaban enormes barrizales intransitables, y sin luz arriba ni sosiego abajo, envueltos por el color gris del horizonte, eran aquellos los días malos en que la desesperación es un consuelo y la muerte una promesa cariñosa; los días en que cualquiera que sea la organización y el temperamento de la criatura humana, se reconoce por todos que lo más difícil es vivir. (...) / Por fin, a las siete de la mañana, (...) se hizo la luz diurna por completo. (...) En Londres mismo se hubiera cubierto de ridículo aquel sol que simulaba alumbrar a Madrid, como quien cumple deber penoso, y se fastidia de consiguiente, y solo se preocuopa de salir del paso. Un sol cochino, al que maldito lo que tenían que agradecer las vegetaciones ni los hombres.» (páginas 105-06)

A continuación querría destacar el apartado menos logrado de la novela: la irregularidad del conjunto. Porque ni el tono es consistente, ni la prosa presenta siempre el mismo nivel de inspiración ni la trama fluye igual de orgánicamente. A esto hay que añadir escollos adicionales: cierta tendencia al melodrama, descripciones abultadas, afectación en los diálogos o las intervenciones del autor/narrador, reiteración de conceptos, una estructura caótica, etc... 

Resumiendo: Noche es imperfecta. Aun así, posee un encanto innegable. No sólo la recomiendo por las reflexiones (alejadas de la moralina fácil) que suscita, su afilado sentido de la ironía o la calidad de determinados pasajes; también por ser el producto de un lúcido retratista de su época que no podemos, no debemos, dejar caer en el olvido.

Por último, dejad que alabe la labor de amarilloNoche es su primera publicación, y la verdad es que la editorial apunta maneras. Sin duda, el libro exhibe oficio y es, como se nos asegura en uno de sus últimos paratextos, «hijo del esfuerzo y la ilusión.»


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A continuación adjuntamos un pequeño cuestionario que Ester Vallejo, editora de amarillo, ha respondido con suma amabilidad:

ULAD: Para quienes no te conozcan, ¿cómo te presentarías?
 
E.V.: Soy una enamorada de los libros y la literatura, siempre han formado parte de mi vida, desde niña. Mi abuela materna siempre que venía a casa nos traía a mi hermano y a mí un cuento -o un tebeo-, y un bollo, decía que así alimentábamos el cuerpo y el espíritu, todo en uno. Aún conservo en mi biblioteca libros de mis primeros años, incluso libros que formaron parte de la infancia de mi padre, son un tesoro. Posteriormente, en etapas más complicadas como fue la adolescencia -con los cambios e inseguridades propios de la edad-, fueron mi mayor apoyo, lo más mío, lo que constituía -yo ya lo sabía-, algo inherente a mi persona, y que me daba seguridad. Le debo mucho a los libros.

ULAD: ¿Qué te ha impulsado a montar una editorial en los tiempos que corren?
 
E.V.: amarillo editora nace de una ilusión que venía forjándose desde hace años. Siempre supe que quería dedicarme a algo que tuviera que ver con los libros. Me formé como bibliotecaria y empecé desde muy joven a trabajar en una librería. He sido librera durante veinticinco años felices, aunque siempre tuve la curiosidad de saber qué había al otro lado del proceso de comercialización de los libros, es decir, qué sucede antes de que el libro llegue al librero, cómo se hace un libro, en definitiva. Hace unos años decidí formarme en este sentido, en principio solo por capricho, como aprendizaje personal. Estuve dos años largos aprendiendo un montón de cosas y poco a poco me empezó a picar el gusanillo de trabajar en una editorial. Tuve que preparar un trabajo de fin de máster y me involucré tanto en el proyecto que cuando terminé, mis objetivos habían cambiado. Quería montar mi propia editorial. No obstante, el proyecto estuvo un año en un cajón, en parte por la situación social, pandemia mediante, y en parte porque dejar un trabajo seguro, con buenas condiciones, y empezar yo sola un proyecto desde cero me parecía una locura. Al final el deseo fue más fuerte que cualquier otro planteamiento y en octubre del 2022 dejé todo y empecé con amarillo.

ULAD: ¿Cuál es tu visión para amarillo editora? ¿Qué catálogo, ritmo de publicación y estética tienes en mente?

E.V.: amarillo editora está dirigida a un público adulto al que quisiera ofrecer literatura interesante, de calidad. Mi idea para el catálogo es, por un lado, rescatar obras y autores de los siglos XIX y XX que en su día fueron importantes pero que hoy día están algo olvidados o descatalogados, y por otro publicar autores más actuales que tengan una trayectoria literaria interesante a sus espaldas pero que no sean muy conocidos. Me interesa en principio cualquier género, de momento he arrancado con novelas pero me gusta mucho el ensayo, la biografía y la literatura de viajes, y me encantaría en el futuro incluir libros en el catálogo que sigan esta línea. Intento buscar el equilibrio, obras de calidad que a la vez puedan interesar al lector de hoy, un lector abrumado por las tecnologías, las prisas y la inmediatez de la sociedad actual. La editorial no deja de ser una empresa que necesita equilibrar la parte puramente literaria con la parte económica, si quiere sobrevivir. En fin, el tiempo dirá, yo de momento aprendo cada día algo nuevo lo cual, para mí, es un lujo maravilloso.
 
En cuanto al ritmo de producción, amarillo es una editorial pequeñita, así es que el ritmo de producción será tranquilo. Mi objetivo es llegar a 6 títulos el primer año y más adelante alrededor de 8 títulos anuales. Ya veremos, producir cada libro supone mucho trabajo y cada libro es cuidado hasta el milímetro, revisando, corrigiendo, etc. Para mí el libro es un todo, continente y contenido. Cuento con algunos colaboradores externos para labores de diseño, maquetación, corrección, etc. La estética de los libros es algo para mí fundamental. Quisiera que el público lector (y ahí incluyo a los libreros, uno de los puntos clave de todo el proyecto), asociara el nombre de la editorial a un aspecto concreto y a una forma de trabajar. Los libros de momento tendrán el color amarillo como estética fundamental, con cubiertas modernas y atractivas, a la vez que sencillas y elegantes, que acerquen los textos de hace cien años al lector de hoy día.

Como decía, un aspecto muy importante que quiero cuidar es la relación de amarillo con las librerías. Afortunadamente cuento con una excelente distribuidora que hará que los libros de amarillo lleguen a las librerías de todo el territorio nacional. Las librerías son un punto clave para que todo el trabajo previo de editores, autores, traductores y demás personas implicadas en el proceso de creación de un libro tenga sentido. Son el nexo entre el libro y el lector final, si el libro no llega al lector, todo el trabajo anterior carece de sentido. Hay que mimar a nuestros libreros y libreras, su trabajo es extraordinario y fundamental en la sociedad actual.

ULAD: ¿Hay algún libro que te haga especial ilusión rescatar del olvido? Asimismo, ¿existen obras que crees que encajarían perfectamente en amarillo pero por la razón que sea no podrás publicar?
 
E.V.: Alguno hay, algún autor que me encantaría publicar y que de hecho he intentado pero que no he conseguido. Para publicar primero hay que comprar los derechos si el autor no es del dominio público y a veces una editorial que empieza no puede llegar a ofrecer los mismos recursos que una editorial grande, o que una editorial consolidada con un engranaje ya en marcha. De momento me he quedado con las ganas de algún título que no ha podido ser, pero no desisto, quizá en unos años esté en condiciones de volver a intentarlo.

ULAD: ¿Por qué has decidido iniciar tu andadura en el mundo editorial con Noche, de Alejandro Sawa?
 
E.V.: ¡Ay, Sawa! Cuando era estudiante en el instituto tratamos como lectura obligatoria Luces de bohemia de Valle-Inclán (ignoro si sigue siendo lectura obligada). Como es sabido, Valle se inspiró en el propio Sawa para construir su personaje protagonista Max Estrella. Recuerdo que el profesor nos contó un poco sobre Sawa, quién fue y cómo fue su vida. Yo me enamoré del personaje y desde entonces siempre me resultó atractivo. Posteriormente he leído su obra, no muy extensa porque murió joven, y traerle de nuevo hoy día me hacía ilusión. Todas las semanas paso delante de la casa en donde murió, en la calle Conde Duque de Madrid, y resulta emocionante pensar que has contribuido un poquito a que su obra siga con nosotros. Durante todos estos años otras editoriales han ido publicando de vez en cuando alguno de sus títulos y de este modo nuevos lectores podrán saber quién fue. Sawa fue un autor que nunca se plegó a censuras ni convencionalismos, amaba el Arte y la Belleza por encima de todo, vivió sus «años dorados» -como él mismo los denominaba-, en el París de principios de siglo, y dejó su impronta en la sociedad de su momento. Pero su forma de ser y de vivir eran poco prácticas y acabó su vida arruinado y enfermo. Si a alguien le interesa su figura, recomiendo absolutamente la espléndida biografía de la profesora Amelina Correa, Alejandro Sawa. Luces de bohemia, un placer de lectura.

ULAD: ¿Puedes adelantar qué está por venir en amarillo?

E.V.: Lo próximo serán dos autoras interesantísimas y muy valoradas en su momento: Dolores Medio, ganadora del Premio Nadal en 1952, y Elisabeth Mulder, una mujer extraordinaria en su tiempo, con un bagaje cultural y vital nada comunes en la España de los años cuarenta. De Medio publicaré El pez sigue flotando, una novela sobre la clase media española en los años cincuenta, en plena dictadura. De Mulder rescatamos Alba Grey, una estupenda novela que en su día tuvo mucho éxito de público y crítica, y en donde lo mejor son, sin duda, sus personajes bien construidos, lo cual es una de las señas de identidad de la obra de esta autora. Y seguiremos…


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miércoles, 4 de diciembre de 2024

Alejandro Sawa: Criadero de curas

Idioma original: Español 
Año de publicación: 1888
Valoración: Está bien (recomendable para interesados)

Criadero de curas es una «historia individual» que pretende referirse a algo más amplio. Es, también, «la inmolación cruenta de un niño a los fanatismos de sus padres» (y, añadiría yo, a los de un Estado confesional).

Narra la breve existencia de Manuel (o Manolito), un joven internado según el designio de sus difuntos progenitores en un seminario. La severidad de la vida religiosa, así como la indiferencia de los curas que se encargan de él, lo impelen a huir. Desgraciadamente, es localizado y castigado.

Como habréis podido intuir, Criadero de curas es rabiosamente anticlerical. Sawa acomete contra los curas sin darles tregua. «¡Bah! ¿Es por ventura que un sacerdote pueda querer sino a la sotana que lleva puesta?», inquiere despectivamente en la página 55. En la 57 se muestra todavía más implacable al afirmar que: «Es que eran malos. El amor a los santos les había absorbido y agotado el amor a la humanidad. Eran malos hasta ser peligrosos.» En las páginas 69 y 70 les acusa sin miramientos de ser «monstruosos» y «bestias carniceras».

Hay muchas similitudes entre Criadero de curas y Noche. Ambas novelas son de Alejandro Sawa, fueron escritas en 1888 y se adscriben al naturalismo. En ambas se arremete con virulencia contra la religión, la fe y, sobre todo, los representantes de éstas en la Tierra. Ambas tienen idénticas virtudes y acusan los mismos defectos.

El argumento de Criadero de curas, al igual que sucedía con el de Noche, está al servicio de las ideas de Sawa. Así pues, las ideas están en primer plano, y todo lo demás en el segundo. Es por eso que la historia es sumamente lineal, los personajes son bastante sencillos y el rol de éstos en el relato es a menudo más anecdótico de lo que sería menester (pienso, por ejemplo, en la nula participación que Federico, el amigo de Manolito, tiene en la trama).

La prosa de ambas novelas es muy parecida. Una prosa rica y expresiva en su forma, aunque a ratos algo reiterativa, grandilocuente y proclive a diluir la acción o el ritmo a causa de varias disertaciones.

En resumen: Criadero de cura es, al igual que lo era Noche, una novela imperfecta. Aun así, resulta sumamente atractiva como ejemplo paradigmático del naturalismo literario (con su cientifismo, su determinismo y su bestialización de ciertos personajes); también cumple en tanto que ficción contundente y reivindicativa, pese a la irregularidad de su ejecución y su mensaje.


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jueves, 14 de agosto de 2025

Alejandro Sawa: Declaración de un vencido

Idioma original: Español
Año de publicación: 1886
Valoración: Entre recomendable y está bien

Alejandro Sawa, escritor bohemio de finales del siglo XIX e inicios del XX fuertemente influenciado por el decadentismo y el naturalismo, concibió la novela corta titulada Declaración de un vencido

Escrita a modo de autobiografía, Declaración de un vencido sigue los pasos de Carlos Alvarado, que abandona tanto su ciudad, Cádiz, como a sus comprensivos y adinerados progenitores, para ir a Madrid cuando apenas tiene dieciocho años. Allí espera encontrar un ambiente óptimo para desarrollar su vocación literaria. Sin embargo, se desencanta rápido. Una vez en «la corte de España» descubre que le desagrada el lugar, que el trabajo de periodista es incompatible con su honradez y que vender sus novelas y obras de teatro resulta extremadamente difícil. Asimismo, se enamora de una vecina mayor que él, que ya tiene dos hijas, y empeña las pocas cosas de valor que posee para mantenerlas a todas. Pero su amada lo abandona cuando descubre lo pobre que es, y entonces se entrega al alcohol y prostituye a una niña que lo adora y que deposita sus esperanzas en él. Finalmente, con veinte años, decide suicidarse, no sin antes escribir su historia, su «crónica de desventuras», para señalar al «rebaño social».

Carlos Alvarado, el protagonista de Declaración de un vencido, es un personaje fascinante. Aunque asume brevemente sus propios errores (por ejemplo, ocultar a sus padres la precariedad de su situación), culpa en general de su desgracia, miseria, penuria y degradación a la humanidad y a «la universal deshonra» «de las grandes poblaciones».

No en balde, Declaración de un vencido pretende ser una «pieza de acusación el día (...) en que se entable un proceso formal a la sociedad contemporánea». Y la verdad es que, pese a lo evidentes que son las equivocaciones, la autocompasión y el victimismo de nuestro protagonista, resulta difícil no concederle algo de razón. A fin de cuentas, «Los hipócritas dirán que he debido aceptar con gusto la opresión de mis desgracias, por el sagrado amor a Nuestro Señor Jesucristo y su Santísima Madre; los mojigatos, que he debido ocultar pudorosamente mi miseria, como quien se tapa una verruga; los prudentes, que he debido, por lo menos, aguardar más tiempo antes de matarme. Pero  a todos ellos les contesto que hablan de la desgracia, como a un hombre indocto que no hubiera nunca salido de Madrid se le ocurriría hablar de la China: por los mamarrachos que ha visto pintados en las vitelas de los abanicos; porque de otro modo, habiendo sufrido verdaderamente, no serían, ni hipócritas, ni mojigatos, ni prudentes. Serían, o imbéciles, o sublevados. A elegir.»

Como podéis intuir, Declaración de un vencido es una novela pesimista extremadamente trágica y amarga. Es, también, una novela de (de)formación, que retrata a un hombre acorralado hasta el extremo en que el suicidio es la única forma de terminar con el horror de la existencia, preservar sus últimos rescoldos de dignidad y elevar una «protesta contra la vida». Asimismo, es una novela de tesis, que describe cómo afecta la degradación moral y política de una época, y la desatención de los humanos a sus semejantes, a un individuo. Y, por último, es una novela que pretende servir de alerta, para que «algún joven corroído por la pasión de la gloria, ganoso de aventuras», tome «otros derroteros y otros caminos que los que yo he seguido».

Si bien he disfrutado mucho de Declaración de un vencido, le encuentro los mismos defectos que a otras obras de Sawa. Por un lado, que aunque está narrada con un estilo rico y expresivo, éste se antoja reiterativo y grandilocuente. Por otro, que adolece de un argumento tenue y unos personajes apenas esbozados, que son más bien una excusa para desplegar las ideas del autor. Pero estas ideas... ¡Qué ideas! Su trasfondo no siempre es objetivo, y la intensidad de su presentación es decididamente exagerada, pero precisamente por eso funcionan tan bien. Y es que, a la postre, no hay que tomarlas como otra cosa que las ideas del autor y su trasunto ficticio, envuletas en todo su subjetivo y apasionado esplendor.

Así pues, Declaración de un vencido es un clásico que conviene rescatar del olvido. Novela tan irregular como efectiva, tan anticuada como vigente, recomiendo leerla aunque sea por el vigor de la prosa de Sawa o por su potente último tercio (ese que retrata el envilecimiento de Carlos Alvarado). Pero cuidado, porque a más de uno puede reforzarle su visión fatalista de la mundo, o convencerlo de que «puesto que la sociedad era mi enemiga, mi más imperioso deber era sublevarme contra ella».


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lunes, 16 de diciembre de 2024

ULAD 2024 - Olvidad cualquier otra lista

Para qué más preámbulos: la lista de los listos. La que todo autor anhela por integrar. La que todo el mundo editorial espera para consultar. La única virtud que nos falta es la modestia.


Alain:

Resumen del año: Mi primer año como miembro de ULAD. Formar parte de un grupo de apasionados por la literatura ha sido estimulante. Además, tuve la oportunidad de platicar con escritores a los que admiro. Así que ha sido un año muy bueno para mí. Aquí mis favoritos del año:

Novela: Salto mortal, de Kenzaburo Oé. Los años de espera, de Fumiko Enchi.
Novela corta: Ella en la otra orilla, de Mitsuyo Kakuta.
Cuentos: Lealtad al fantasma, de Enrique Serna. La sangre de medusa (y otros cuentos marginales), de José Emilio Pacheco.
Comic: Takemitsuzamurai, de Issei Eifuku y Taiyō Matsumoto.
Crónica: Una novela criminal, de Jorge Volpi.
Poesía: Kokinwakashu. Sobre la luz, de Oscar de Pablo.
Relectura: Los relámpagos de agosto, de Jorge Ibargüengoitia.
Descubrimientos: Los niños 6 y Cómo provocar un incendio y por qué, de Jesse Ball.

Oriol:

Resumen del año: No ha leído ningún libro imprescindible. Aun así, he descubierto muchas novelas, antologías y cómics notables. ¡Ah, y mi primer título, El amor edípico contra la lujuria sadomasona, ha sido publicado por Colectivo Juan de Madre Presenta, ilustrado por Rios Über Alles y reseñado con mucho tino por, entre otros, Santi Pérez Isasi y David Calpa! ¡Ah, y a través del compañero Alain Ríos he podido preguntar un par de cosillas al gran Shintaro Kago!

Novelas destacables: Un jardín de placeres terrenales, de Joyce Carol Oates, Valentino, de Natalia Ginzburg, El reloj de sol, de Shirley Jackson, y Job. Historia de un hombre sencillo, de Joseph Roth.
Novelas que parecen escritas específicamente para mí: My husband has taken our roleplaying too far, de Christian Wallis, El regreso, de Walter de la Mare, y El dios de piedra, de Leonard Cline. Quizá incluiría también La declaración de Stella Maberly, de F. Anstey, y Los veinte días de Turín, de Giorgio de Maria.
Clásicos decimonónicos castizos desempolvados: Las cañadas indómitas, de Raimon Casellas, El subterráneo habitado, de Manuel Benito Aguirre, Narraciones inverosímiles. Selección, de Pedro Antonio de Alarcón, y Criadero de curas, de Alejandro Sawa.
Mejor antología de relatos:  Pelea de gallos, de María Fernanda Ampuero. 
Relatos destacados: Varios de T.errores. En el bosque ya estás muerto, de VV.AA., de L'amant del diable, de Elizabeth Bowen, de Parásitos perfectos, de Luis Carlos Barragán Castro, y de Negro tal vez, de Attila Veres. 
Mejores novelas gráficas: Fraction y El palacio infinito de Shintaro Kago. También es bastante buena La voz de las bestias, el ansia de los hombresde Thomas Gilbert.
Mejor libro de no ficción: El camino pagano, de Edgar-Max.
Empacho de: Narrativa (tanto novela como relato).

Juan:

Resumen del año: En general, un año bastante anodino; ni bien ni mal, ni frío ni calor, ni carne ni pescado... Aún así, alguna que otra lectura destacable sí que ha habido:

Polar y novela del año (previsiblemente, aunque aún quedan unos cuantos días para que éste termine): Historias de la noche de Laurent Mauvignier 
Novela de miedito (o no): Una cabeza llena de fantasmas de Paul Tremblay 
Novela/reportaje gráfico: sin duda, El abismo del olvido de Paco Roca y Rodrigo Terrasa.
Biografía (más o menos) también bastante gráfica: Las 100 primeras películas de Nicolás Cage de Paco Alcázar y Torïo García.
Ensayo: The King, de autoría variada y, en curso de lectura, Danza macabra, justamente de The King...

Poesía: Llibre de meravelles de Vicent Andrés Estellés (cierto que no he leído ningún otro, pero lo merece igualmente).

Decepción: Mi esposa y yo compramos un rancho de Matt y Harrison Query. Esta es la chafada más gorda, pero también ha sido un poquito decepcionante Lo que más me gusta son los monstruos - Libro Dos de Emil Ferris. Y aún tengo el culo torcío con Chamanes eléctricos en la fiesta del sol de Mónica Ojeda...

NO decepción del año: Un lugar soleado para gente sombría de Mariana Enriquez.

Sorpresa (se entiende que agradable) del año: Los secretos de Heap House de Edward Carey,

Bizarrada del año (y por muchos más, sospecho): El amor edípico contra la lujuria sadomasona de Oriol Vigil.


Carlos:


Resumen del año: esto es una novedad introducida por sorpresa, así que me ha dejado un poco descolocado. Aun así diré que el año ha sido regular, con más decepciones de las habituales, y un nivel medio en el que apenas sobresalen un puñadico de cosas, algunas como estas:


Novela: en castellano Extraña forma de vida, de Enrique Vila-Matas; en otros idiomas, El otro nombre (Septología I), de Jon Fosse

Novela corta: Nocturno de Chile, de Roberto Bolaño, y Noches blancas, de Fiódor Dostoyevski

Ensayos y similares:

    - Humanidades: Los hombres no son islas, de Nuccio Ordine

    - Música: Aquellos años accidentales, de Laura Piñero

    - Arte: El eco pintado, de Óscar Martínez

Historia: Ocho días de mayo, de Volker Ullrich

Libros de viajes: Campos de Níjar, de Juan Goytisolo

Biografía novelada: Lawrence de Arabia. La corona de arena, de Jose María Álvarez

Relectura: Artificios, de Jorge Luis Borges

Humor: El puente de los perros suicidas, de Abel Amutxategi

Clásico: La guerra carlista, de Ramón del Valle-Inclán (reseña en unas semanas)

Rarezas y descubrimientos: Madame Edwarda, de Georges Bataille, y Nebiros, de Juan Eduardo Cirlot


Koldo:

Resumen del año: Lo de siempre, pero un año más viejo

Tres libros de relatos:  Ahí fuera de Kate Folk, Alcaravea de Irene Reyes-Noguerol y Cuentos completos de Juan Carlos Onetti. 
Tres novelas: Eloy de Carlos Droguett, Despertar a los muertos de Scott Spencer y El origen. Una indicación de Thomas Bernhard. 
Dos libros híbridos: Yo navegué con Magallanes  de Stuart Dybek y Grimmish de Michael Winkler.
Dos libros de memorias (también un poco híbridos): Cada uno por su lado y Dios contra todos de Werner Herzog y Vida de un pollo blanquecino de piel fina de Andrés Pérez Perruca.
Un ensayo: Terror y utopía: Moscu en 1937 de Karl Schlogel.

Marc:

Resumen del año: año flojo en lecturas (en cantidad, pero también en calidad). Pocos libros destacables en un año en el que se salva básicamente por libros de autores ya conocidos y por el descubrimiento de la obra de Fosse.

Libro del año: «La próxima vez el fuego», de James Baldwin
Ensayo del año: «El temps de la promesa», de Marina Garcés
Autores de literatura infantil del año: Romain Pujol & Vincent Caut con la serie «Avni»
Consagraciones del año, nuevamente: Pol Guasch, Annie Ernaux
Descubrimientos del año (autores): Jon Fosse 
Propósitos para el 2025: más poesía y más clásicos
 
Francesc: 
 
Resumen del año: incluso estando satisfecho de haber sido capaz de sostener un cierto ritmo lector, lo hubiera estado más si el año hubiera contado con alguna experiencia reveladora sobre todo en clave ficción, aunque quizás en estos tiempos extraños y convulsos confiar en que se produzcan carreras literarias de largo recorrido resulte un poco ingenuo. 
 
Aún así:
 
Libro del año: Ex-aequo: Los jugadores de Whist de Vicenç Pagès Jordà (aún no reseñado) y El dia de la Independència de Tuli Márquez, lecturas, ambas, generacionales, cercanas y crepusculares y reivindicaciones de que los autores en catalán deberían contar con una industria valiente que los traduzca. Ya de paso, todo lo de Monzó y lo de Pàmies.
Retrasos del año: Mary Gaitskill, autora que me ha interesado con cierto efecto retroactivo y a la que aún me resulta difícil ubicar, por la manía de la industria editorial USA de etiquetarlo todo
Ensayos del año: lo digo en el resumen, me gustaría engancharme a algún autor de ficción, pero el ensayo (y las novelas cortas, je je) ha sido un recurso muy útil para marcarme ciertas pautas lectoras, así que desgloso dos categorías: 
  •     Ensayo atemporal: Aldous Huxley y Barbara Cassin (aún no reseñado)
  •     Ensayo del momentoEva Illouz Mark Coeckelbergh, más que nada para que se lean antes de que sus premisas caduquen (o estallen por los aires) y los veamos más antiguos que el periódico de ayer (¿qué es un periódico?)
Propósitos del año: hacer algún mínimo caso a las novedades de ficción, a ver si así descubro algún escritor notable antes de que se me muera. Leer ensayos sin que sepa de antemano que comulgo con sus planteamientos (se resolvería de cuajo leyendo a Jiménez Losantos). No pasar de largo en las secciones de poesía (al menos mirar las portadas, me refiero). Leer más crónica. Releer más de todo.
 
 
Santi:
Resumen del año: Revisando mis (escasas) reseñas de 2024, veo que el año empezó bien, con una buena cosecha de libros comprados/regalados en Navidad, pero luego vino una larga sequía de lecturas, en la que predominaron las relecturas y los clásicos. Entre lo que he leído más reciente predomina claramente lo fantástico y el terror, y la literatura española y en español. Va mi lista:

  • Libro del año: De entre los recientes, Visceral, de María Fernanda Ampuero, que me sorprendió muchísimo; de entre los menos recientes, Los santos inocentes de Delibes, que no puedo creer que todavía no estuviera publicado en el blog.
  • Mejores novelas: Un amor de Sara Mesa (con permiso de Juan G.B.) entre las recientes y Tristana de Galdós entre los clásicos. Mención especial para dos novelas hispanoamericanas impresionantes: Huasipungo de Jorge Icaza y Balún Canán de Rosario Castellanos.
  • Mejores novelas cortas: Un detalle menor de Adania Shibli y Mireia de Purificació Mascarell.
  • Mejores libros de cuentos: Conejo maldito de Bora Chung y El peor escenario posible de Alejandro Morellón.
  • Mejor ensayo / autobiografía / autoficción / whatever: Yeguas exhaustas de Bibiana Collado Cabrera
  • Libros sobre paternidad (que aún no he reseñado): "pulgar hacia arriba" para Literatura infantil de Alejandro Zambra; "pulgar hacia abajo" para Irene y el aire de Alberto Olmos
  • Lectura más loca e inclasificable del año: El amor edípico contra la lujuria sadomasona de Oriol Vigil Hervás.
  • Decepciones (sin ser libros horribles ninguno de los dos): Soy fan de Sheena Patel y Otaberra de Elisa Victoria.

Propósitos del año: Leer más, mejor, más variado y más reciente (aunque este propósito lo hago todos los años y ya se ven los resultados...).


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¿Qué hay de vosotros, queridos lectores de ULAD? Estamos deseosos de que compartais vuestras listas con nosotros en los comentarios.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Juan Manuel de Prada: Las máscaras del héroe

Idioma original: castellano
Fecha de publicación: 1996
Valoración: intragable

Os sitúo un poco. Juan Manuel de Prada es ese señor que escribe una página de opinión mojigata y pudibunda en El Semanal. De cara más bien redonda y blanquecina, con gafas enormes y peinado con raya, yo siempre me lo he imaginado como un niño pedante y obediente, algo crecidito. Hace no muchos años (no sabría decir cuándo exactamente), le entró la manía neo-católica y desde entonces escribe como si fuera camarlengo de Su Santidad.

Pues bien, varios días después de acabar esta novela todavía no me creo que su autor sea la misma persona. En este libro no hay nada que recuerde, ni de lejos, a la prosa afectada y moralista con que castiga de Prada a los lectores de El Semanal. Todo lo contrario: Las máscaras del héroe es un texto bronco y difícil, repleto de escenas y anécdotas que repugnan hasta la arcada. Se reconoce la elaboración (algo alambicada) de las frases, el cuidado en la elección de cada palabra, pero ahí acaba todo el parecido. La misma retórica que en los artículos se viste de domingo y se va a merendar con el obispo en vajilla de plata, se pasea en esta novela por todos los burdeles de Madrid, embarrándose de esputos y semen.

Desde luego, hay que reconocer que Juan Manuel de Prada se adapta a su tema hasta las últimas consecuencias. Habla de la bohemia madrileña, desde principios de siglo hasta la Guerra civil, así que no cabe quejarse porque sus personajes se muevan constantemente entre la miseria y la ruindad: ése es, en gran parte, el espectro de nuestra historia. Pero no sólo. El lector es confrontado en cada página con tales dosis de suciedad, cobardía y violencia, que no puede dejar de sentir cierta artificialidad. Empeñado en su hiperrealismo de orinal y gargajos, de Prada acaba ofreciendo una caricatura torpe del ambiente que retrata.

Todos los personajes del Madrid de entonces desfilan por el libro. Valle-Inclán, Gómez de la Serna, Cansinos Assens (y su discípulo Borges), Lorca, Buñuel, Dalí, Azaña, Primo de Rivera... En medio de todos ellos, atravesando la novela como un fantasma, Pedro Luis Gálvez, poeta malagueño que aparece en Luces de bohemia y era entonces muy conocido en tertulias y cafés. (El espectador de Luces, por cierto, reconocerá también la escena del velatorio de Max, protagonizada aquí por quien supuestamente la inspiró: Alejandro Sawa.) El protagonista casi invisible es Fernando Navales, que está siempre en el lugar apropiado para que de Prada pueda contar una anécdota famosa o presentar un personaje conocido. Aparte de parecer una mera excusa del autor, su maldad luciferina lo hace aún más increíble: hay pocos vicios que no cultive en un momento u otro de la novela.

En definitiva: me ha costado horrores terminar este tocho de 600 páginas, pese al interés por el tema. La culpa la tienen a partes iguales la retórica cargante y el afán por hacer vomitar al lector. No he leído ninguna novela posterior de Juan Manuel de Prada, pero espero que haya dejado de jugar a ser malo y escribir guarrerías, porque no es lo suyo.

sábado, 21 de febrero de 2026

3x1: Colectivo juan de madre presenta nº1 y nº2 + Entrevista

Quienes me conocen saben que Colectivo juan de madre presenta es una de mis editoriales de cabecera. Cuando la descubrí, allá por el 2001, me fascinó la calidad de su presentación, la unicidad de su catálogo y el amor por la literatura que emanaba.

Desde entonces he seguido con interés la evolución de este proyecto. He lamentado el (desgraciadamente comprensible) paso de las tiradas limitadas y los buenos materiales a la impresión y distribución con Amazon. He abrazado su transición del bizarro con algo de casquería y escatología al splatterpunk más salvaje. También he asistido a sus informales presentaciones, intimado con sus enigmáticos fundadores y publicado una novela bajo su amparo.

Hoy traigo una reseña de sus dos primeras publicaciones: Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi, de (por supuesto) Takeshi García-Ashirogi, y Arcanos del antiguo estado, de O.L.G.A. Equis. 

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Idioma original: Español
Año de publicación: 2019
Valoración: Delirante

Una reliquia única. Esto es Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi, el primer libro que una de mis editoriales fetiche, Colectivo juan de madre presenta, publicó. Un libro de tirada limitada, del que yo poseo uno de los pocos ejemplares que llegaron a circular. 

Un objeto precioso. El continente de Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi es espléndido. Sobre todo destacaría los materiales que componen el libro, y el hecho de que esté profusamente ilustrado. Se nota que pertenece a la época en que la casa, emborrachada de ilusión, ambición y buen hacer, apostaba por todo lo alto, quizá a expensas del beneficio económico razonable, y no imprimía y distribuía su catálogo, como ahora, a través de Amazon.

Las surrealistas ilustraciones. Son un auténtico deleite visual a todo color y engalanan la cubierta, las sobrecubiertas y el interior de Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi. El artista Riot Über Alles emula en ellas la técnica del collage al recortar y superponer imágenes digitales. También distorsiona y modifica a su antojo el material de base, e imprime unas transparencias y texturas al conjunto, de una manera que el oficio analógico jamás permitiría.

El hilarante prólogo. Escrito por Riot Über Alles, es profundamente metarreferencial, contextualiza (de una forma deliberadamente engañosa) la obra y nos saca varias sonrisas gracias a su empleo del humor y la hipérbole. 

Una antología delirante. Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi agrupa siete relatos breves, formal y temáticamente variados, que giran en torno a conceptos de lo más extravagantes. Arranca con fuerza gracias al contundente y retorcido "La antigua sinceridad", en el que una actriz y guionista porno compra una máquina del tiempo. "El ataque de los belenes vivientes", que muestra una suerte de parque temático religioso siendo atacado por yihadistas, resulta competente y divertido, aunque no alcanza el nivel de su predecesor. "El hombre utópico" llega a buen puerto pese a tomarse un pelín más en serio e incluso logra conmover con una historia de un hijo que va desapareciendo (literalmente) tras la muerte de su madre. "La dentadura postiza de Alicia Crisálida no poseía colmillos", una bizarrada en la que una licántropa frugívora y activista derroca una empresa, concatena una idea seductoramente alocada tras otra. "Esther, nuestra inmaculada genocida", disfrutona ocurrencia de humor negro que leí por primera vez en la antología Valores Familiares, muestra a una joven jaredí que se somete ante un proceso de gestación subrogada con irónico desenlace. "Los irreconciliables hermanos Spencer" aplica ingredientes reminiscentes al rebuscadamente entrañable Edogawa Rampo a una trama detectivesca (por lo demás algo previsible), en la que un detective persigue a un asesino en serie que arrebata a sus víctimas los órganos que el cuerpo humano tiene repetidos. "De por qué me hice Lutier", una especie de fábula que trenza tres tragedias, cierra el volumen con una nota melancólica.

Un autor imposible. Debemos Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi a un anciano, hijo de padre hispano y madre japonesa, que vive en Estados Unidos y que asegura haber escrito más de siete mil obras. Si éstas son tan buenas como los relatos compilados en esta antología, o los de ese genial pastiche titulado El sheriff Goodman contra Pinhead y otras espeluznantes aventuras en el lejano oeste, esperemos que se sigan publicando, a ser posible con tanto mimo y dedicación como lo hizo Colectivo juan de madre presenta.



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Idioma original: Español
Año de publicación: 2019
Valoración: Delirante y totalmente inclasificable

Arcanos del antiguo estado es una de esas colecciones de relatos a las que el adjetivo heterogéneo le queda corto. Y es que la gamberrada inclasificable (porque no hay mejor forma de referirse a esta antología) de O.L.G.A. Equis agrupa siete relatos, muy variados en factura, temática e intenciones, cuya prosa, surrealismo (o quizá bizarro) y humor dota de cierta unidad.

Abordémoslos uno a uno. "Nunca sabes ni cuándo ni cómo" es una joya, quintaesencia del bizarro más hilarantemente absurdo, sensualmente escatológico e imprevisiblemente profundo. Digo que este relato es imprevisiblemente profundo porque la historia de amor entre un joven y una fosa común sirve a O.L.G.A. Equis para explorar cuestiones tan elevadas como la paternidad, el madurar, el enamorarse, el matrimonio y las pantanosas relaciones (literalmente) entre cónyuges. Otras virtudes que le encuentro son la pasmosa facilidad con la que concatena ideas, imágenes, personajes, escenarios y dinámicas increíblemente creativas y cómo se apuntala en un mundo apenas esbozado, pero a todas luces presente.

"Un pijama estampado de accidente de tráfico en autopista" demuestra que O.L.G.A. Equis puede sacar jugo de cualquier concepto, por aparentemente pequeño en escala y ambición que sea. Y es que este relato, en el que el narrador abre un regalo, inicia con una curiosa tesis sociológica y estalla súbitamente hasta derrumbar todo a su alrededor (literalmente).

"Extracto —98—" es un imaginativo ejercicio con el que O.L.G.A. Equis parece mofarse del revisionismo ocioso y de quienes sobrepiensan una obra de arte y hacen malabares intelectuales y retóricos para acomodarla a sus propios sesgos y convicciones ideológicas. La transcripción de una reunión entre personas de lo más dispares que creen haber hallado mensajes cifrados en las obras de Cánovas del Castillo evidencia que, si quieres, puedes ver (literalmente).

"Botas de cuero encerado" es sorprendentemente conmovedor, pues narra la tensión entre una madre y su hijo, quien lleva años atormentado por cosas que le ha oído decir a sus espaldas. Este relato, de vocación abiertamente metafórica, se cierra sin entregar una respuesta clara ni al protagonista ni al lector, aunque dejando claro que en su interior anida una verdad esquiva y profunda, por cuya revelación hay que excavar como quien desprende capas y capas de desecho de unas botas (literalmente). La finura de su prosa, su atención al detalle, la plausibilidad del protagonista y el enigmático significado del conjunto me hacen creer que, si bien no es mi favorito del conjunto, es el mejor objetivamente hablando. 

"Pensar / decir / hacer" va de menos a más hasta convertirse en una de las cimas narrativas del volumen. Lo que en un inicio parece un relato sobre los problemas de comunicación de una pareja deviene en la entrañablemente tragicómica comunión de dos almas. Un desempleado deambula por la ciudad tras discutir con su pareja y no tarda en comprender que no sólo ella no lo entiende, sino que ni siquiera un joven semidesnudo conspiranoico lo hace, pero los dos harán un esfuerzo por conectar y traban una curiosa amistad, tan unilateral como recíproca.

"En todo es todo" es un monólogo de alguien que cree (literalmente) en todo, incluso en lo contrario de ese todo. Con él, O.L.G.A. Equis exhibe nuevamente cómo puede exprimir los conceptos más sencillos, y expandirlos en todas las direcciones, tanto las intuitivas como las refrescantemente inéditas.

"El hombre y los roqueros" es lo más parecido a entender qué es el ciclo de la vida para O.L.G.A. Equis. A fin de cuentas, el relato trata sobre un protagonista que es vendido por su padrastro a un grupo de roqueros, quienes llevan al secuestrado a un garaje y no hacen nada con él salvo contemplarlo (literalmente) durante días, luego, ya convertido en hombre, es liberado, y, finalmente, es linchado en un parque por un grupo de padres que lo acusan de pedófilo. Esta extravagante oda a la inacción es una crítica a la multitud incapaz de aceptar a quien la practica, y me ha deslumbrado por dos párrafos que describen a la madre y padrastro del protagonista y parecen sacados de un Alejandro Sawa trasnochado.

En definitiva, Arcanos del antiguo estado es una miscelánea tan desconcertante como cautivadora. Puede que no sea para todo el mundo. Sin embargo, a raritos, iconoclastas y desprejuiciados como un servidor, les fascinará. Incluso puede resultar atractiva para lectores más serios, dada la calidad de la prosa de O.L.G.A. Equis y la dignidad apabullante que permea esta gamberrada.

Ah, Arcanos del antiguo estado viene engalanada con unas magníficas ilustraciones de Riot Über Alles, en las que rostros deformados, desfigurados y fragmentados nos recuerdan que los textos que acompañan son, a la postre, una especie de reflejo distorsionado nuestro.


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Tras prender fuego a la cueva donde moran los editores de Colectivo juan de madre presenta y obligarles a salir reptando al exterior, he aprovechado para hacerles unas preguntas, que han respondido con suma amabilidad y bajo su propio riesgo:

ULAD: ¿Cuándo fundasteis Colectivo juan de madre presenta? ¿Con qué propósito?

R: La formamos un mediodía a principios de 2019, creo recordar, durante un vermut-picoteo en mi casa, subiditos de etanol. Y no "fundamos" nada propiamente hablando, porque de lo que se habló fue, en un principio, la gestión de una —¡una!— publicación literaria ilustrada que pedía ver la luz a través de un canal autogestionado y con un 100% de control sobre los contenidos y la ejecución editorial: hablo del nº1 de la colección, Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogui

D: Sí, creo que fue tal cual así. Aunque creo recordar que muy pronto nos vinimos arriba y consideramos la posibilidad de aprovechar el impulso para montar una micro-editorial a nuestra manera. Esto es, un sitio en el que acoger los proyectos más locos, bizarros, splatterpunks, sin necesidad de habilidades literarias canónicas, con mucho cuidado por las relaciones entre editorxs y autorxs, y mucho amor por la "baja" cultura.

ULAD: ¿Podéis explicar brevemente de dónde proviene el nombre de la editorial?

D: Creo que quisimos aprovechar que la “marca” Colectivo juan de madre ya tenía cierto recorrido en el underground literario, y hacer una especie de Alfred Hitchcock Presenta, pero del punk.  

ULAD: ¿Cómo definiríais la literatura que tan insensatamente esparcís por las calles?

R: Marginal. Honesta. Improbable. Divertida. Libre de pretensiones. Oscura. Antiacadémica por defecto. De género. Chocante. No necesariamente innovadora, pero sí fresca.

ULAD: ¿Qué habéis aprendido gracias a este proyecto? ¿La experiencia ha sido estimulante de alguna manera inesperada? ¿Ha acarreado también algún que otro bajón?

R: Para mí, ha sido y sigue siendo un chute de aire fresco que me mantiene activo no solo como agitador cultural, sino también como escritor e ilustrador: todo han sido alegrías y aportaciones positivas, a excepción de lo de Fundición Adecco, una anécdota aislada por lo negativa y desagradable que resultó.

D: Ah, sí, los Adecco… Resulta que sacamos un libro firmado por un tal Fundición Adecco que, de manera azarosa, llegó a manos de un trabajador de la empresa Adecco original, y se conoce que no les hizo gracia el chiste y nos amenazaron con tirarnos toda su caballería legal si no retirábamos el libro. Valientes matones están hechos… Pero, por o demás, como dice Riot, todo han sido alegrías.

ULAD: Colectivo juan de madre presenta ha ido mutando con el tiempo. En primer lugar, ha virado de la literatura bizarra con humor negro, toques escatológicos y dosis de sangre al splatterpunk desacomplejado. Asimismo, sus autores, aun manteniendo la tradición del pseudónimo, ya no están ocultos tras varias capas de enmascaramiento. Por no hablar del cambio que supuso a nivel logístico la impresión y distribución por Amazon, o la integración en la editorial hermana Pathosformel. ¿Qué podéis decir de esta evolución?

R: Lo de la evolución hacia el splatterpunk ha sido, en buena parte, lo que nos ha ido sucediendo según nos adentrábamos en nuestra posición de editores (por llamarnos de algún modo): nuestros gustos personales como lectorxs, lo que hemos ido conociendo y compartiendo con otrxs editorxs amigxs, lo que nos ha ido rodeando al paso ha sido el splatterpunk, el gore y otras formas de terror extremo, pero yo creo que nunca hemos abandonado la senda del bizarro. A mí personalmente me sigue interesando, y a título personal mis obras dentro de la editorial nunca han dejado de tener una parte muy importante de bizarro y rarunez galopante. Por no hablar del humor negro, ingrediente indispensable tanto en Colectivo juan de madre presenta como en la vida misma. 

Lo de Amazon, por otra parte, es una decisión práctica: nuestra anterior manera de hacer las cosas se tornó económicamente insostenible. No me hace demasiada gracia trabajar con Satanás himself, pero quiero pensar que nos estamos aprovechando del medio para nuestro propio beneficio y el de la distribución de un tipo de literatura sin apenas visibilidad en el mercado estándar.

D: Y unirnos con Pathosformel resultó de lo más sencillo y natural. Somos colegas, estábamos interesados en las mismas movidas, a la práctica, ya colaborábamos en mil cosas. Tan solo era hacerlo oficial, como esa pareja que pasa por vicaría tras vivir veinte años juntos. Joder, y fue un orgullo pasar a ser una colección de Pathosformel… la editorial que publica a Edward Lee!!!!
 
ULAD: Algunas de mis historias favoritas de tiempos recientes las habéis publicado vosotros. Le tengo mucho cariño a Batido de gato o Polipiel, novelas tan irregulares como geniales. También me volaron la cabeza varios relatos de vuestras antologías: "Nunca sabes ni cuándo ni cómo" y "Pensar / decir / hacer", de  Arcanos del antiguo estado, o "Un apartamento en tu colon", de La 4Chan Generation. ¿Vosotros tenéis obras predilectas dentro de vuestro propio catálogo?

D: Estoy de acuerdo con lo de Batido de gato, me flipa. Y destacaré dos más (aunque todas me flipen, sino no las habríamos publicado, claro) por motivos concretos: Oler hierro por ser la última hasta la fecha y contener una de las escenas de violencia más bestia que he leído nunca, y Tres ritos cenobitas, porque no tuvo casi repercusión y me parece un artefacto poético y filosófico brutal.

R: Difícil de decir! A mí me gusta todo lo que publicamos, cada pieza a su manera. Sé que la respuesta suena un poco complaciente y templada, pero es la verdad! Mira, lo que sí te puedo decir es que, a nivel de portadista e ilustrador, con los volúmenes que me lo he gozado a lo grande son Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogui y El amor edípico contra la lujuria sadomasona. También me lo pasé muy bien ilustrando la portada de Tres Ritos Cenobitas, debido a mi devoción de fanboy a la mitología de Clive Barker.

ULAD: ¿Podéis recomendar otras editoriales, obras o autores a lectores raritos, iconoclastas y desprejuiciados que sintonicen con vuestra literatura y se queden con ganas de más?

D: En primer lugar querría destacar a Orciny Press, que abrió el camino. Después ahí están los de Dimensiones Ocultas, sus libros me parecen super bonitos. En Colombia, Ediciones Vestigio sacan cosas de la leche. Y no nos olvidemos de la Biblioteca de Carfax, lujazo de catálogo. Y, así, como debilidad personal, está Satori Ficción, que sacan marcianadas japos que siempre valen la pena.