Año de publicación: 2025
Valoración: Recomendable
No es que sea yo especialmente aficionado a la novela negra, pero cuando me llegó el ofrecimiento de este La habitación de las niñas no lo dudé demasiado. Al fin y al cabo, había sido galardonada con el Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe, que el pasado 2025 alcanzó su 29ª edición, así que... AL LÍO!
El caso es que la novela me ha durado apenas un par de días y que el sabor de boca que me ha dejado su lectura es bueno.
Podemos resumir el argumento de La habitación de las niñas tal que así: Germán Calderari, secretario judicial de 29 años y vida gris, se reencuentra de golpe y porrazo con su pasado, en forma de hermana melliza metida en problemas y de sobrina de 13 años. Este reencuentro supondrá un mes de lo más disparatado, con drogas, armas, transexuales, tiroteos, persecuciones y traiciones (y no en ese orden, precisamente).
Si por algo destaca la novela de Pablo Escudero es por ritmo, diálogos y estructura. El ritmo viene determinado por la utilización de la frase breve y casi esquemática. Creo que hace bien el autor en optar por esta vía ya que, salvo que te apellides Onetti y tengas tal dominio del lenguaje que haces que la acción sea casi lo de menos, la acción ha de avanzar sin verse "entorpecida" por excesos verborreicos (sobrenarración, sobreadjetivación, etc). En cuanto a los diálogos, estos contribuyen a mantener el citado ritmo, además de resultar creíbles (quizá la voz de Gloria, a sus 13 años, resulte algo más forzada) y de mostrar una buena diferenciación de voces entre personajes. Por su parte, en lo que a estructura se refiere, esta se sirve de diversos flashbacks que explican pasado y presente de personajes y que hacen que la novela transite, aunque pueda parecer algo loquísimo, entre Stranger Things y el cine kinki de los 80.
También me parecen dignos de mención el hecho de que el autor trate de escapar de los clichés del género, aunque haya algún personaje que quizá me resulte algo caricaturesco (Kimberly, por ejemplo), y el final de la novela, un poco en consonancia con ese intento de alejamiento de los estereotipos del género. Pero tampoco es cuestión de destripar nada, ¿no?
En resumen, La habitación de las niñas es una novela que funciona. Lo primero porque entretiene, algo primordial en este tipo de textos, y lo segundo porque, sin tratar de reinventar el género negro, se acerca a los márgenes del mismo e intenta ofrecer al lector otras temáticas, otras posibilidades, otras posibles lecturas. Con eso me basta.
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