viernes, 10 de junio de 2022
Reseña a seis manos (+ entrevista): Carcoma de Layla Martínez
viernes, 20 de marzo de 2015
Miguel Ángel Ortiz: La inmensa minoría
lunes, 19 de diciembre de 2022
Lo mejor de 2022
Un año más nos obstinamos en ir contracorriente, en llegar de los últimos para desmentir a muchos de los medios cautivos de jamones, lotes de Navidad y transferencias a cuentas cifradas en paraísos fiscales. También aclaramos que estas son nuestras lecturas durante el año, y que si se nos cuela algún libro inencontrable de hace cuatro décadas, seamos o no conscientes de ello, no nos culpéis. Es el amor a la literatura, que nos ciega con sus fogonazos.
Dicho ello:
La lista de Juan
Año de muchas y buenas lecturas, aunque quizás pocas que hayan destacado del resto. Por eso, me vais a permitir que desgrane mis mejores lecturas a base de tríos...
- Novelas cortas, pero intensas: Carcoma de Layla Martínez, Páradais de Fernanda Melchor y Azucre de Bibiana Candia.
- Cómics/novelas gráficas: Tótem de Laura Pérez, Hierba de Keum Suk Gendry-Kim y El corazón del Imperio de Bryan Talbot.
- Libros sobre libros (y escritores): Panfletario de Iban Zaldua, Bibliotecas imaginarias de Mario Satz y El mundillo literario de Posy Simmonds.
- Bizarradas: El año de la rata de Dr. Alderete y Mariana Enriquez, El necrófilo de Gabrielle Wittcop y Miles de ojos de Maximiliano Barrientos.
- Libros (de ficción... o no) que dejan muy mal cuerpo: Chicas muertas de Selva Almada, La condesa sangrienta de Valentine Penrose y La chica de al lado de Jack Ketchum,
- Fuera de concurso: Todo Makoki de Gallardo & Mediavilla.
La lista de Koldo
Curiosamente o no, pocas novedades de 2022 en mi lista de mejores lecturas del año:
- Novela: El beso de la mujer araña de Manuel Puig, Suave es la noche de Francis Scott Fitzgerald, Violación. Una historia de amor de Joyce Carol Oates, El caballo ciego de Kay Boyle, El mundo es ancho y ajeno de Ciro Alegría, Aniquilación de Michel Houellebecq y Los puntos ciegos de Borja Bagunyá.
- Memorias: Inocencia interrumpida de Susanna Kayssen
- Libros de viajes (en su más amplio sentido): Islas del abandono de Cal Flynn y Diarios del Polo Sur de Robert Falcon Scott.
- Crónicas, artículos, etc. : El otro lado de Mariana Enriquez
- Libros ilustrados: Atlas de literatura latinoamericana de VV.AA.
- Artefacto literario: La vida instrucciones de uso de Georges Perec
La lista de Santi
Año de muy pocas lecturas, pero algunas que me han hecho disfrutar soberanamente:
- El descubrimiento del año: Mariana Travacio, con sus dos novelas Como si existiese el perdón y Quebrada
- Dos relecturas: el Lazarillo y Nada de Carmen Laforet
- Libros necesarios: Nuevas cartas portuguesas de "las tres Marías", El encaje roto, antología de relatos de Emilia Pardo Bazán y Stone Butch Blues de Leslie Feinberg
- Dos libros de casas malditas: Carcoma de Layla Martínez y Restauración de Ave Barrera
- Dos decepciones: Umbilical de Andrés Neuman, de la que esperaba mucho por el tema, pero no, y El gabinete de los ocultistas de Armin Öhri
La lista de Oriol
- Mejores novelas: Los desposeídos de Ursula K. Le Guin, Ayer de Agota Kristof
- Novelas imperfectas que aun así dejan un buen regusto: El seductor de Isaac Bashevis Singer, Noches en el circo de Angela Carter, Augustin Zimmermann de Zuzana Kultánová, Batido de gato de Zigor Dewaelle, Hangsaman de Shirley Jackson, Una oportunidad de Pablo Katchadjian
- Novela que me ha parecido algo sobrevalorada: Desayuno de campeones, de Kurt Vonnegut
- Clásicos: El castillo de Franz Kafka, El doble de Fiódor M. Dostoievski, Los huevos fatídicos de Mijaíl Bulgákov
- Relectura: En las montañas de la locura de H. P. Lovecraft
- Lo mejor en género negro: La muerte de Belle de Georges Simenon, Los pies fríos de Beatriz García Guirado
- Gamberradas descacharrantes: "Un apartamento en tu colon" de Aileen Wuornos, Enano cautivo de Sean Hawker
- Mejor relato: "Quienes se marchan de Omelas" de Ursula K. Le Guin
- Debut narrativo sorprendente: Ruidos humanos de Carlos Pitillas Salvá
- No ficción que me ha gustado pese a su irregularidad: Panfleto contra la democracia realmente existente de Gustavo Bueno, Libertad de VV.AA., El coste de la desigualdad de Diego Sánchez Ancochea, El asesino anda suelto de Paco Villar, Feminismo e Islam de Waleed Saleh, Capitalismo y pulsión de muerte de Byung-Chul Han, Crear peligrosamente de Albert Camus
- Empacho de: Ensayo, cuento, terror y literatura "splatterpunk"
- Editoriales descubiertas: Horror Vacui, Lastarria & De Mora, Piel de Zapa, Dimensiones Ocultas, La Discreta, Esqueleto Negro, Pathosformel, Matraca
- Propósitos para el 2023: Publicar de una vez la antología Para los que estáis irreconocibles, seguir incorporando entrevistas en mis reseñas y conocer a más gente del mundillo
La lista de Marc
- Libro del año: «Ja estem morts, amor», de Xavier Aliaga
- Ensayo del año: «Feminismo de barrio», de Mikki Kendall
- Recopilación de relatos del año: «Radicalizado», de Cory Doctorow
- Grandes debuts en narrativa: Natasha Brown, Núria Bendicho Giró, Ocean Vuong
- Descubrimientos del año (autores): Albert Camus, Stig Dagerman, Cory Doctorow, Amor Towles, Walter Tevis
- Grandes descubrimientos tardíos (en libros): «Flores para Algernon», de Daniel Keyes
- Consagraciones del año (autores de quienes hay que leerlo todo): Pol Guasch
- Libro infantil del año: «La montaña de libros más alta del mundo», de Rocío Bonilla
- Caerán más libros de: Clarice Lispector, Siri Hustvedt, Amor Towles.
La lista de Montuenga
- Ensayo: La revuelta de las putas de Amelia Tiganus
- Novela histórica: Las fiebres de la memoria de Gioconda Belli
- Novela de época: El desertor de Siegfried Lenz y Kruso de Lutz Seiler
- Novela publicada este año: La decadencia de Nerón Golden de Salman Rushdie
- Novela decepcionante: El mercenario que coleccionaba obras de arte de Wendy Guerra
- Experimento fallido: Las niñas prodigio de Sabina Urraca
- Ya me lo esperaba: La hija oscura de Elena Ferrante
- Novela: Difícil, muy difícil de decidir, así que si se me permite, y ya que veo que algunos colegas no se han privado, pondré cuatro a un nivel parecido: El autobús perdido, de John Steinbeck; Autorretrato con piano ruso, de Wolf Wondraschek; Una cuestión personal, de Kenzaburo Oé; y La muerte de Iván Ilich, de Lev Tolstoi.
- Relato corto: Bestiario, de Julio Cortázar
- Clasicazo (con sus peculiaridades): La Ilíada, de Homero
- Crónica bélica: Otoño alemán, de Stig Dagerman
- Ensayo (también tienen que ir dos): Nadie nace en un cuerpo equivocado, de José Errasti y Marino Pérez Álvarez, e Influencers, de Ole Nymoen y Wolfgang Schmitt
- Libro sobre arte: ¿Qué estas mirando?, de Will Gompertz
- Teatro: Borís Godunov, de Aleksánder Pushkin
- Experimento: Lo infraordinario, de Georges Perec
- Crónica histórico-literaria: Otoño en Madrid hacia 1950, de Juan Benet
Entre medio, algunas cosas que han quedado cerca de esta lista de destacados, y otras inevitablemente prescindibles, regulares o más o menos decepcionantes. Como siempre, vaya. Veremos lo que está por venir.
La lista de Nieves J.
lunes, 8 de junio de 2026
Reseña + entrevista: Mal de bosque de Izaskun Gracia Quintana
Título original: Basokoa
Traducción: la propia autora
Año de publicación: 2026
Valoración: más que recomendable
Quien no haya pasado aún por el poco agradable trance de tener que vaciar la casa de algún familiar fallecido puede estar seguro/a de que, probablemente, antes o después le tocará hacerlo; se trata, por tanto, de una situación relativamente común, proclive a servir de marco para narraciones sobre dramas familiares más o menos melancólicos o catárticos. En principio, eso es lo que les ocurre a las dos protagonistas de esta novelette, cuando muere su abuela en su caserío junto al bosque y ellas acuden allí para llevar a cabo tan ingrata tarea. La historia, por tanto, podría transcurrir por los caminos más o menos trillados del drama familiar y, de hecho, lo hace, aunque no por los lugares comunes que cabría esperar, puesto que su familia guarda -"guarda" en el sentido más amplio del verbo- un terrible secreto que niega la felicidad a sus miembros. La primera frase de la narración (que remite, en cierto modo, a uno de los comienzos más célebres de la Historia de la literatura), lo deja bastante claro: "Todas las familias nacen de una mentira". A partir de ahi, el lector o lectora ya intuye lo que puede esperar...
Claro, que cualquiera que haya leído Lo que ruge, el anterior libro, de relatos de Izaskun Gracia Quintana, o, sin ir más lejos, muchas de sus reseñas en Un Libro Al Día (porque sí, amigas y amigos en este blog tuvimos el honor de que Izas fuera "una de las nuestras"... O lo sea aún, porque uno o una puede dejar ULAD, pero ULAD nunca le deja a una) conoce la querencia de esta autora por la literatura fantástica y, sobre todo de terror... Un terror que ya vamos intuyendo desde el comienzo de la novela, pese a que, en un principio, pueda parecer que nos hallamos, sin más (o sin menos) en un drama familiar al uso. El componente fantástico/terrorífico, no obstante, va escalando, avanzando de forma gradual hasta ocupar la mayor parte del espacio narrativo y alcanza su momento climático sin necesidad de recurrir a giros rocambolescos y ni tan siquiera sorpresivos, como suele ocurrir en tantaas obras de este género. El mérito de esta novela consiste en que, sin los consabidos plot twists, cliffhangers y demás viejas argucias con nombre modernete, consigue que quien comience su lectura no pueda despegar los ojos de sus páginas hasta llegar al final. Gracias, en buena medida, a una muy adecuada dosificación de la tensión narrativa, que también va incrementándose poco a poco hasta el clímax.
Se agradece también, o, al menos, yo lo hago, que la novela no utilice ciertos componentes ya un poco tópicos, contra lo que cabría esperar... ¿Una historia de terror que se desarrolla en un caserío vasco al lado de un bosque impenetrable? Cualquiera esperaría un defile del basajaun, galtzagorriak y lamiak, pero no, por ahí no va la cosa y sí por derroteros más atávicos, si cabe, del acervo popular europeo y puede que universal. Algo parecido se puede decir sobre la utilización del espacio doméstico -aunque no exactamente en oposición al de la naturaleza-; cabría esperar la enésima versión de la casa encantada, y si bien, en cierto modo, lo es, el resultado es mucho más ambiguo y sutil de lo que se supone en un principio.
No quiero acabar esta reseña sin retomar la otra pata sobre la que se apoya la historia, junto con el componente fantástico y terrorífico; se trata de las, a menudo, escurridizas relaciones intrafamiliares, y en concreto entre mujeres de una misma familia -en el libro aparecen algunos hombres, pero como personajes secundarios e incluso contingentes-: hermanas, madres e hijas, abuela y nietas... Con seguridad no soy la persona más adecuada para analizar las sutilidades de las relaciones femeninas, pero sí puedo asegurar a quien esté más dotad... dotada, quiero decir, para ello que aquí encontrará suficiente material para la reflexión sobre el asunto. En todo caso, puedo asegurar que, independientemente de cualquier circunstancia, es ésta una lectura que no decepcionará a ningún lector o lectora, incluyendo a quienes no sientan especial atracción por el terror. Porque, sobre todo, esta es una novela corta muy bien escrita y, como ya he dicho, de lectura absorbente hasta su final. Lo que no es poco, hoy en día... O incluso se podría decir que ya es mucho.
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Izaskun ha tenido la gentileza y paciencia de responder a unas cuantas preguntas, me temo que bastante más abstrusas que sus respuestas, siempre interesantes:
-Mal de bosque peertenece claramente al género fantástico y de terror, del que sé que eres devota, tanto en tu vertiente lectora (y reseñista) como en la de escritora. Lo interesante es cómo consigues utilizar, en una novela tan corta, varios tropos del género, desde la casa encantada o la brujería lo que podríamos considerar "horror lovecraftiano", de forma natural y sin que se atropellen unos elemntos con otros. ¿Este despliegue de componentes propios de la narrativa de terror era algo que tenías planeado antes de ponerte a escrribir o fue surgiendo a lo largo del proceso de creación de la novela?
-No lo planeé antes de escribir. No de manera consciente, al menos. Todo surgió de la escena final, que fue la primera imagen que tuve sobre esta historia en la cabeza. A partir de ella fui construyendo el resto, el «cómo hemos llegado a este desenlace», y esos elementos surgieron de manera natural. Puede que en parte se deba a que, como soy muy fan del terror, como bien has dicho, tengo todos esos tropos del género muy naturalizados y salen solos.
-También es una novela que se podría relacionar, en cierto modo, aunque derive en una forma harto diferente, con dos novelas españolas recientes escritas por mujeres y que comparten , más o menos, elementos como el espacio axfisiante de una casa, la nieta narradora/protagonista o la abuela casi bruja (o sin casi), como son Carcoma de Layla Martínez y Termita de Garazi Albizua. ¿Las has tenido en cuenta a la hora de plantearte esta historia? ¿En cualquier caso, qué influencias más o menos directas has tenido?
-Antes de empezar a escribir, había leído Carcoma, pero no Termita (creo que ésta se publicó poco antes de Basokoa, pero corrígeme si me equivoco). Todo lo que leemos (tanto si nos gusta como si no) nos influye cuando escribimos, todo deja su poso, pero no suelo tener ningún libro en cuenta a la hora de desarrollar una historia. Creo que me limitaría mucho, no dejaría que la narración fluyera como debe.
Uf, influencias... Recuerdo que, cuando escribía la novela, estaba leyendo a autores como Tananarive Due, Stephen Graham Jones, gemma Files... que, si bien escriben obras de terror, estas son muy diferentes a mal de bosque (los temas, el estilo, la extensión: todo es distinto), así que no sé... Como he dicho, todo lo que leemos nos influye, pero no sé cómo, exactamente.
-Me resulta curioso que, tratándose de una historia ambientada, en el País Vasco y además escrita originalmente en euskera, no recurras, como se prodría esperar en un principio, a ciertos personajes propios de lo que conocemos como mitología vasca (estoy pensando sobre todo en el Basajaun) y recurras más bien a elementos del folklore británico como el Hombre Verde (aunque también podríamos hablar del Silvano romano o del dios Cernunnos de los celtas) y el mito del "bosque que se mueve", que aparece, en distintas formas, incluso en Shakespeare y Tolkien... Pretendías precisamente evitar lo más obvio o ha sido también una decisión más bien espontánea?
-Por otra parte, el terror en general es un género que ahora mismo está viviendo un cierto auge, tanto en lo que se refiere a la literatura como, sobre todo, al cine (y, por cierto, debo decirte que a mí Mal de bosque me parece una historia de lo más apta para ser adaptada a una película que lo pete en Sitges, sin necesidad de demasiado presupuesto, además... aunque seguramente habría que meter un poco de CGI). Como, ya digo, conocedora y cultivadora del género, ¿a qué crees que se debe este auge y que, en todo caso, el terror esté dejando de ser algo propio de frikis macabros o, como mucho, de entretenimiento de serie B, para ser visto con más"respeto" (tampoco sé si es la palabra adecuada)?
-Siento también curiosidad sobre cómo, siendo como ere, hasta donde yo sé, una persona urbanita, has afrontado la dicotomía Naturaleza/Espacio Humanizado, en este caso Bosque/Caserío. Y si lo has visto de forma distinta al escribir en euskera o al traducir al castellano, habida cuenta de que en la lengua vasca la diferencia no es tan grande, al decirse el caserío baserri o pueblo del bosque, por lo que no deja de formar parte de él...
-En este sentido, no te voy a preguntar por las dificultades o matices de traducirse a una moisma, pero sí sobre el detalle del cambio de título, que mencionas en los agradecimientos,,, ¿Quizás se debe a que Basokoa supone un ciwerto espoiler?
-Uf, prefiero traducir obras ajenas, no me gusta nada traducirme a mí misma. Lo hago, de todas maneras, pero me da la sensación de que estoy siendo demasiado intransigente con el texto.
El cambio de título, más que a un espoiler, se debió a que la traducción literal no me gustaba nada, jajaja, «Lo del bosque» (o cualquier variación) me parecía muy sosainas, así que decidí que en castellano tenía que ser algo diferente.
Para finalizar, agradecer de nuevo su amabilidad a esta escritora que nos resulta tan cercana y desearle suerte, tanto con Basokoa/Mal de bosque como con sus proyectos futuros que seguro que sertan tan sugestivos como éste. Mila esker!
Más libros de esta autora reseñados en Un Libro al Día: Artikoa/Ártica, Crónicas del encierro, Lo que ruge
lunes, 4 de abril de 2022
Ave Barrera: Restauración
miércoles, 23 de octubre de 2024
David Mitchell: La casa del callejón
Título original: Slade House
Año de publicación: 2015
Traducción: Laura Salas Rodríguez
Valoración: está bien
Clasicazo de la narrativa de terror es el recurso de las casa encantadas, de las que podemos encontrar para todos los gustos, desde la de la clásica y consabida La maldición de Hill House, hasta ejemplos más recientes, como la que aparece en Carcoma o, rizando el rizo irónico, la de Cómo vender una casa encantada de Grady Hendrix. En La casa del callejón encontramos también una, Slade House, situada, qué sorpresa, en el escurridizo Slade Alley, un callejón en los suburbios de Londres o alguna localidad cercana. Una casa encantada habitada por ¿fantasmas? ¿Vampiros? ¿Brujos? Bueno, pues digamos que todo eso a la vez y ninguna de esas cosas... De hecho, ni siquiera podemos afirmar que Slade House sea una casa encantada sensu stricto, sino más bien se trataría de una ¿casa?¿Espacio? ¿Ente? que ofece a quien se qaventura tras sus muros aquello que más está ansiando, ya sea un niño algo rarito y solitario, un policía tirando a viva la Virgen, una joven acomplejada por su peso u otra que busca a su hermana desaparecida. Todos, y algún personaje más, enredados en una trama enrevesada y que se dilata alo largo de diferentes momentos en el tiempo, que ocupan a su vez diferrentes capítulos.
Novela, pues, con un gran componente fantástico, quizás más que de terror puro y duro, aunque sí que nos puede proporcionar algún que otro momento bastante inquietante. La explicación final sobre lo que sustenta toda la trama me resulta, sin embargo, demasiado prolija y, por tanto, poco satisfactoria, pues siempre he considerado que en este género es conveniente mantener el misterio en todo aquello que se pueda y dejar cierto margen para la sugestión y la imaginación del lector. Cierto es que esta novela corta está, al parecer, emparentada con otra bastante más extensa del mismo autor, Relojes de hueso y tal vez (pues no la he leído) haya querido hacer aquí un epílogo para la misma-o de ambas-; en todo caso, lo mismo que hay detalles muy interesantes y sugerentes, creo que hay otros elementos que juegan en contra del efecto que se pretende conseguir. Por ejemplo, la dinámica entre cierta pareja de gemelos, que recuerdan al Team Rocket de los dibujos de los Pokémon...
En resumen y conclusión: estamos ante una novela fantástica o de terror "suave" que, por las características de su trama y estilo -más que correcto, pero sin muchas complicaciones- creo que puede ser sobre todo del agrado de los lectores más juveniles (esos que ahora llaman "jóvenes adultos") o de cualquiera que guste de pasar un rato entretenido y algo asustado, pero no mucho. Adictos a las emociones más fuertes, mejor abstenerse.
Otros títulos de David Mitchell reseñados en Un Libro Al Día: Black Swam Green, Escritos fantasma, El atlas de las nubes
domingo, 29 de diciembre de 2019
Henrik Ibsen: Los pilares de la sociedad
Idioma original: noruegoTítulo original: Samfundets Støtter
Traducción: Cristina Gómez-Baggethun
Año de publicación: 1877
Valoración: recomendable
En esta obra teatral, el autor noruego sitúa toda la acción en una casa de gente acomodada e influyente, donde se desarrollan y entretejen dos principales hilos argumentales inicialmente desvinculados entre ellos: por una parte, está la controvertida construcción de una nueva línea de ferrocarril, que se encuentra proceso de discusión pues no está claro que favorezca a toda la región sino únicamente a unos pocos, a pesar de lo que sus acaudalados defensores afirman. Esta sería la parte política de la obra. Por otra parte, se narra una historia de chismorreos y tensiones amorosas entre miembros de la alta sociedad, que arrastran decisiones tomadas en el pasado y que no están del todo subsanadas. Y, por si fuera poco, la visita inesperada de alguien conocido que causó tiranteces en el pasado en la familia (y, por extensión, en la comunidad) acaba de tensar una situación ya de por sí compleja por la necesidad que tiene el cónsul de convencer a la población de la idoneidad del ferrocarril y lo pone en un apuro justamente «ahora que necesito un clima tan favorable y sin fisuras, no sólo en la ciudad, sino también en la prensa».
Con este contexto, en esta obra, partiéndo inicilamente de estas dos premisas básicas, Ibsen refleja un dilema moral en una sociedad con diferencias de clase totalmente diferenciadas (propio de la época), desplegando un tapiz sobre el cual retratar una historia de intereses, enredos y mentiras, de afirmaciones sostenidas a lo largo del tiempo, faltando a la verdad, de apariencias y subterfugios realizados para el beneficio particular y con la mirada y mensaje puestos en la reputación, pero con los actos puestos en el propio interés. Tal es así, que el autor lo expone claramente en el siguiente diálogo:
De esta manera, Ibsen analiza, de manera crítica, la élite que dirige la comunidad y que, por medio de manipulaciones y mentiras se erige como estandarte de los valores y de la rectitud y la preocupación por la sociedad. Así, los pilares morales sobre los que se edifica la sociedad, se muestran en clara estado de carcoma y debilidad. Ibsen es contundente en este aspecto, afirmando que «mira en el interior de cualquier hombre y descubrirás, como mínimo, un punto oscuro que necesite ocultar». Y es en ese análisis y en el desarrollo de la acción donde se pone de manifiesto que los grandes pilares, que deben construirse y mantenerse firmes, pulcros e impolutos para sostener una sociedad a costa incluso de uno mismo, no es sino un espejismo y un ejercicio de maquillaje que oculta los intereses reales de quien utiliza precisamente la sociedad que dice y proclama proteger, para que alimenten y engrandezcan el beneficio propio de unos particulares regidos únicamente por el valor de la avaricia y el egoísmo.
Siempre habrá una justificación que eluda una responsabilidad o una disfrace mentira, siempre habrá una causa por la que eludir la carga emocional de una decisión, siempre habrá motivos para convencerse de que uno actúa de manera correcta. La cuestión no es si se puede justificar una acción, sino ver, no a quién beneficia, sino a quien realmente perjudica. Es condición humana e Ibsen sabe perfectamente cómo denunciarlo, como poner de relieve las contradicciones inherentes en cada una de nuestras decisiones y hacernos ver que siempre hay intereses de por medio que minan y degradan nuestra sociedad, como afirma uno de sus personajes al decir que «las grandes sociedades lucen un aspecto brillante y dorado, pero ¿qué hay debajo del maquillaje? Superficialidad y podredumbre, si me permiten decirlo. Carecen de suelo moral bajo sus pies. En dos palabras, estas grandes sociedades de hoy son sepulcros blanqueados».
Y, desgraciadamente, esto es válido tanto para la sociedad de finales del siglo XIX como la de nuestros días. Es por este motivo que es bueno volver, de vez en cuando, a los clásicos y ver que puede que el mundo haya cambiado en apariencia, pero sigue siendo regido de similar manera. Lamentablemente.
También de Henrik Ibsen en ULAD: Juan Gabriel Borkman, Un enemigo del pueblo, Casa de muñecas, Espectros, El pato salvaje
sábado, 22 de marzo de 2025
Padres de libro: Crisálida de Fernando Navarro
lunes, 4 de diciembre de 2023
NOVELAS PIRAÑA #1: Acércate de Sara Gran
Título original: Come Closer
Año de publicación: 2003
Traducción: María Pérez de San Román
Valoración: recomendable, sobre todo si no esperas una historia de (mucho) terror
Ante todo, lo más importante: ¿Qué es eso de una NOVELA PIRAÑA (La Voz de Galicia dixit)? Pues dícese de las novelas pequeñas pero matonas, cortas pero intensas, de aire inofensivo pero con mordiente. Que pueden parecer inocentes pececillos pero que más si te atrapan entre sus afilados dientes, ya puedes dar por hecho que no te vas a soltar. Con más peligro que una piraña en un bidé, vaya... En Un Libro Al Día ya hemos reseñado muchas novelas de este tipo (se me ocurren, por mencionar ejemplos de publicación más o menos reciente, Carcoma, Panza de burro o El caballo ciego) pero nunca está de más dedicarle una semana temática a un subtipo narrativo (que no subgénero) que tantas alegrías y momentos de felicidad lectora nos dan y, esperemos que por mucho tiempo, nos seguirán dando. Porque las pirañas, otra cosa no, pero resultan duras de pelar...
Vamos, en este caso, con uno de los hypes del género de terror del año... bueno, del año 2003, porque en España no se ha traducido y publicado hasta veinte años más tarde, algo realmente incomprensible para cualquiera que lea la novela. O novelita, debería concretar, puesto que se trata de un libro no demasiado largo, con capítulos más bien breves y que, además, se lee en un suspiro porque la historia que cuenta y, sobre todo, cómo se cuenta le hace sumergirse en ella al lector (y no sólo a mí, es lo que repiten todos los que reseñan esta novela) de una forma absoluta. Y eso que, en principio, no es más que una variación de un tema ya manido en este género, el de las posesiones demoníacas. En este caso, la poseída no es una niña que acaba vomitando líquido verde y bajando escaleras haciendo el pino-puente, ni una novicia de un convento o demás sujetos clásicos (o sujetas, porque como bien señala nuestra admirada Mariana Enriquez en el prólogo, quienes sufren, aparentemente, estas posesiones son en su inmensa mayoría mujeres), sino una arquitecta de treinta y tantos años llamada Amanda, satisfecha con su vida, que si bien puede no resultar perfecta del todo, sí que aparenta un aire cool y feliz que puede ser la envidia de cualquiera: cero problemas, cero dramas, éxito profesional y sentimental... en fin, que no es de extrañar que atraiga a un demonio -o demonia, para ser exactos- que decide entrar en su vida y divertirse un poco -bastante- a su costa.
Lo más interesante de esta novela es que la narradora es la propia Amanda y nos va contando cómo se produce esta posesión, de forma gradual y hasta podríamos decir que suave; de hecho, en un principio los signos son tan sutiles que la protagonista -e incluso los lectores- piensa que tal vez se trate tan sólo de algún trastorno psicológico, hasta que, claro, las putaditas jugarretas a las que le somete el demonio se vuelven de tal calibre que no dejan lugar a dudas. Esta suavidad en el desarrollo de la trama hace que tampoco nos encontremos con grandes sobresaltos e incluso el ambiente inquietante en el que se va sumergiendo cada vez más profundamente Amanda resulta bastante soportable (para el lector/a, me refiero, no para ella), por más que inequívoco. de ahí lo que he puesto en la valoración del libro: se trata, por supuesto, de una novela de terror, pero no de mucho terror (aunque es cierto que eso es algo bastante subjetivo; por tanto, tómese mi subjetividad como mera indicación).
Lo que queda claro, en todo caso, es que lo más destacable de la novela es cómo asistimos a una carrera cuesta abajo hacia el desastre -o un proceso de entropía, como queda más guay decir ahora-; una debacle que parece irrefrenable, sin que nada de lo que haga la protagonista consiga -en apariencia, insisto: no quiero "spoilear" la trama a nadie- evitarla. En esto reside el verdadero terror de la historia, más que, ya digo, sustos, apariciones sobrenaturales y demás tropos habituales del género. En eso y en que Gran nos consigue meter en la piel de Amanda de una manera no sólo verosímil, sino fascinante, casi adictiva. Espero que, además de para el disfrute de quien la lea, esta novela, corta pero absorbente, sirva para que prestemos más atención a esta excelente escritora (algo que, por cierto, y pido disculpas por el autobombo, ya expresé hace años, en una reseña anterior).
También de Sara Gran y reseñado en Un Libro Al Día: Claire De Witt y la Ciudad de los Muertos







