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viernes, 2 de enero de 2015

Italo Calvino: El sendero de los nidos de araña

Idioma original: italiano
Título original: Il sentiero dei nidi de ragno
Año de publicación: 1947
Traductora: Aurora Bernárdez
Valoración: Muy recomendable

Me gusta tanto Italo Calvino que después de ser deslumbrado, hace ya muchos años, por El barón rampante , traté de leer todo lo que pude encontrar de este escritor. Hasta que, en un momento dado, paré, al pensar que prefería que aún me quedaran obras de Calvino por descubrir que resignarme a tener que releerlas (lo que tampoco está nada mal, por otra parte). Uno de los libros que no leí por entonces era éste, de horrendo título:  El sendero de los nidos de araña, que dejé en "reserva", porque leí que era el primero y el que más se diferenciaba del resto de la producción literaria de Italo Calvino.

Lo dejé hasta ahora, quiero decir. Y ha sido toda una sorpresa -positiva-, conocer al fin esta novela primeriza de Calvino. Porque en ella encontramos ya mucho de lo que caracterizará más tarde la obra única y excelente de este escritor, en mi opinión uno de los más estacados del siglo XX y, desde luego, de toda la literatura italiana:  una prosa cristalina y ágil; un retrato rápido y certero del alma humana, pero en absoluto inclemente, sino compasivo -en el sentido más amplio del término-; una evidente fascinación por los asombros infantiles, por los descubrimientos que nos ofrece el mundo a cada momento, y sobre todo, la naturaleza... No parece aún, sin embargo, esa querencia hacia lo fantástico que caracteriza la obra posterior de Italo Calvino. Ello se debe, sin duda, al carácter primerizo de esta novela y especialmente, al las circunstancias del momento en que fue escrita.

Se dice que fue Cesare Pavese, cansado de que el joven Calvino solicitara su opinión sobre los relatos que escribía, quien le sugirió que se atreviera con una narración más larga. Eran los primeros años de la posguerra italiana y Calvino, que combatido como partisano contra los alemanes y fascistas, echó mano de esa vivencia para su novela. Eran los años, además del neorrealismo  y se buscaba narrar las experiencias y problemas del popolino, el pueblo llano italiano, verdadero protagonista de su Historia. Y eso mismo hizo Calvino, aunque para la novela centró su atención en un marginado entre los marginados: un niño llamado Pin, golfillo de un carrugio genovés, hermano de una prostituta y solitario sin amigo alguno (y mucho menos de su edad): tan sólo puede considerar como tales -y ni siquiera-, a los mayores que matan el tiempo en el bar. Acuciado por éstos, Pin le roba la pistola aun marino alemán que se acuesta con su hermana, así que acaba huyendo para refugiarse con los partisanos. Pero tampoco entre éstos conseguirá Pin su ansiada integración: cae en una agrupación donde han ido a parar, precisamente, los más inútiles, golfos y poco fiables de entre todos los guerrilleros. E el monte donde se esconden los partisanos se vuelve a repetir el esquema que ya regía en el carrugio, para infrtunio del desgraciado Pin, que repite de nuevo su estrategia: volcar en amargas burlas toda la agresividad y frustración que le causa su soledad.

Claro que todo esto lo expresó mejor el propio Calvino en el prólogo que escribió para la reedición italiana de 1964 y cuyas palabras no me resisto a reproducir:

            "El valor que hoy pueda reconocer a este libro está ahí: la imagen de
            una fuerza vital todavía oscura en la que se unen la indigencia del que
            es "demasiado joven" y la indigencia de los excluidos y desheredados"...

Y, más aún, sobre el carácter de primerizo de esta obra:

           "Diré esto: el primer libro sería mejor no haberlo escrito nunca (...) Un
           libro escrito no me consolará nunca de lo que he destruido al escribirlo:
           esa experiencia que, custodiada durante todos los años de mi vida, tal vez
           me hubiera servido para escribir el último libro y que sólo me bastó para
           escribir el primero"...

Bien, ante estas palabras, sólo podemos decir que Italo Calvino, por una vez-quiero pensar que movido por la modestia-, se equivocó. Porque si excelente fue su último libro -y todos los que escribió- no menos bueno fue este primero, en mi opinión. El último que escribió, por cierto,  justo antes que le sorprendiera la muerte, fue el célebre Seis propuestas para el próximo milenio . Pues bien, mi propuesta a todo el mundo para este milenio en el que ya estamos (y en particular para el nuevo año 2015) es, precisamente, leer más a Calvino. Desde el primero hasta el último de sus libros. Creo que nadie se arrepentirá de hacerlo.
         


Más títulos de Italo Calvino reseñados en Un Libro Al Día: Aquí

domingo, 15 de octubre de 2023

Italo Calvino: Palomar

Idioma original: italiano

Título original: Palomar

Año de publicación: 1983

Traducción: Aurora Bernáldez

Valoración: imprescindible

Aunque en este blog ya hemos publicado una reseña de Nuestros Antepasados para conmemorar el centenario del gran y nunca suficientemente recordado Italo Calvino, es hoy, día 15 de octubre del 2023, cuando se celebran los cien años de su nacimiento en la ciudad de Santiago de las Vegas, en Cuba (por lo que se puede decir que se trata del más destacado escritor cubano de la Historia, aunque escribiera en italiano). 

No sé si éste será el mejor homenaje posible a tan recordado y estimado escritor, pero vamos con la reseña del último de sus libros publicado en vida de su autor, quizás no tan conocido como El barón rampante o Las ciudades invisibles, ni tan original y juguetón Si una noche de invierno un viajero -aunque un poco, también-, pero Palomar, sin duda, resulta ser un pequeño gran libro, a medio camino entre el ensayo, la narración -de aquella manera- y el dietario -o quizás simple cuaderno de notas- que, cabe suponer, llevaba Calvino en sus viajes e incluso su vida cotidiana, y que se ve reflejado aquí, aunque haya trocado aquí su protagonismo (lo cual es muy de agradecer por quienes no somos demasiado fans de la autoficción) por el de un personaje, el señor Palomar, de quien habría que ver cuantos rasgos tiene en común con su creador. Es fácil suponer que, al menos, comparten -o compartían- no sólo el interés, sino la fascinación por el mundo -y el Universo- que les rodea, así como una visión del mismo entre maravillada y desconcertada que a muchos lectores nos hace identificarnos con personaje y autor.

El origen del libro, según cuenta el propio Calvino en su prefacio, está en unos artículos que publicó en el Corriere della Sera con el señor Palomar como protagonista -por lo visto, tenía la intención de introducir a otro personaje, el señor Mohone, como contrapunto, pero se quedó en el limbo-, recopilados luego y ampliados en este librito. Pero, además, Calvino dotó a sus artículos de una organización interna singular (de la que no es aventurado suponer alguna influencia de los juegos literarios del OuLiPo, al que pertenecía): lo que hace el señor Palomar es, fundamentalmente, observar a su alrededor -de hecho, su nombre se debe al observatorio astronómico de Mount Palomar, en California- y reflexionar sobre lo que observa. Tales observaciones, de índole muy diversa, están plasmadas en dieciocho pequeños capítulos -de apenas unas pocas páginas-, que se hayan agrupadas de tres en tres, según los temas. Pero cada uno de estos capítulos están situados, además, siguiendo un criterio de ordenar modelos de observación diferentes -esto lo cuenta también Calvino en el prólogo-:el primero, más descriptivo, corresponde a una experiencia visual; en el segundo, de carácter más narrativo, "están presentes elementos antropológicos, culturales, en sentido lato y (...) también el lenguaje, los significados, los símbolos". En tercer lugar encontramos experiencias de tipo más especulativo y abstracto: "Del ámbito de la descripción y el relato se pasa al del a meditación". A grandes rasgos, se puede decir que se cumple esta intención declarada por el autor, pero también que ,ocurre algo parecido en lo que se refiere al conjunto de artículos o capítulos; entre los últimos -El modelo de modelos, El mundo mira al mundo, El universo como espejo- encontramos, sin duda, los que más tienden a la abstracción, a la divagación filosófica y casi diríamos metafísica.

Estos grupos de tres capítulos, organizados temáticamente por actividades o lugares donde discurre la vida del señor Palomar -Palomar en la playa, Palomar en el jardín, etc.-. están a su vez agrupados de tres en tres secciones más generales, también alrededor de un concepto: Las vacaciones de Palomar, Palomar en la ciudad y Los silencios de Palomar, que constituyen las tres grandes partes en que se haya dividido el libro. Y que, dicho de otro modo o viéndolo de forma inversa, se van desgajando en subgrupos de tres, para organizar el libro a modo de cuadro sinóptico. En cuanto al contenido de los capítulos u observaciones en sí, podemos encontrar desde las meramente -incluso concienzudamente descriptivas-, como en Lectura de una ola, El césped infinito, Desde la terraza (éste recuerda un poco...y aquí imaginad un suspiro nostálgico de quien esto escribe, a la maravillosa Las ciudades invisibles), La carrera de las jirafas o el apunte costumbrista -los capítulos de Palomar hace la compra, en el que nuestro protagonista recorre algunos establecimientos gastronómicos de París-  a la, si no humorada, al menos sí reconocimiento de la vis cómica que pueden y suelen adoptar algunos aspectos de la realidad: El seno desnudo (en el que Calvino ya prefiguraba las incertidumbres y dudas de los varones cisheterosexuales sensibles con el empoderamiento de las mujeres, por entonces aún sólo llamado "liberación femenina") , Los amores de las tortugas, la muy irónica Serpientes y calaveras, La pantufla desaparecida... Por último, ya digo, algunos de los capítulos más "metafísicos", que acaban, nada menos que con Cómo aprender a estar muerto, algo que, sin embargo, parece que sólo se llega a prender con la práctica... No quiero dejar de recordar el capítulo titulado El gorila albino, dedicado al otrora célebre (seguro que muchos de quienes lean esta reseña lo recuerdan o puede incluseo que lo vieran alguna vez) Copito de Nieve, principal atracción por entonces del zoo de Barcelona e incluso de toda la ciudad. Un capítulo conmovedor en el que Italo Calvino demuestra su gran humanidad y empatía cuando habala de aquel gorila, único individuo con sus características en el mundo y no sólo entre los gorilas, sino entre todos los seres vivientes y, por tanto, también más solitario que ningún otro.

En fin, si siempre es buena idea leer un libro, cualquier libro, de Italo Calvino, más aún hacerlo con éste pequeño compendio de observaciones, reflexiones y -pocas y generalmente dubitativas- conclusiones en el que, además, se puede uno deleitar con la maravillosa prosa de este autor, que parece hacer siempre fácil lo difícil, no sólo en su labor de escritor (y de escritor que se lo pone fácil al lector, además, lo que no es tan frecuente) sino en la suavidad y elegancia con la que parece haber transitado por la vida, sin haberse escondido nunca, no obstante, en el subterfugio de la frivolidad o la intrascendencia. Un ejemplo que debería ser para todo el mundo, se dedique o no a las letras, pero más aún o sobre todo, para quien sí lo haga.

Feliz cumpleaños, señor Calvino, esté donde esté... 

Otros títulos del maestro Calvino reseñados en Un Libro Al Día: El sendero de los niños de araña, Nuestros antepasados, Marcovaldo, Las ciudades invisibles, Si una noche de invierno un viajero, Seis propuestas para el próximo milenio, El barón rampante


martes, 30 de junio de 2015

Italo Calvino: Marcovaldo

Idioma original: italiano
Tïtulo original: Marcovaldo, ovvero le stagioni in città
Año de publicación: 1963
Valoración: Muy recomendable
Traducción: Juan Ramón Masoliver

Hay pocos escritores que tengan una imaginación tan productiva y tan original como Italo Calvino, autor de maravillas como El barón rampante, El vizconde demediado o El caballero inexistente. Es también un autor al que le gusta experimentar con la forma narrativa, llevándola hasta el límite, como ocurre en Si una noche de invierno un viajero o en El castillo de los destinos cruzados. Y las dos cosas, imaginación y juego narrativo, se mezclan en esta obra, que es una auténtica delicia para el lector, tanto que da pena que se acabe.

El libro está compuesto por veinte relatos, que, como indica el subtítulo original, se organizan como una sucesión de estaciones: primavera, verano, otoño, invierno, primavera, etc., así hasta veinte. Todos los cuentos están protagonizados por Marcovaldo, un trabajador de clase baja, padre de familia y dotado de una sensibilidad especial que hace que no se encuentre a gusto en medio de la ciudad, con sus ruidos, sus rutinas, su acelerado ritmo de vida. Frente a este mundo que le desagrada, Marcovaldo busca siempre formas (reales o imaginarias) de escapar y de conectarse con la naturaleza; pero la naturaleza no parece estar muy por la labor, porque casi siempre Marcovaldo sale trasquilado de la experiencia: las setas son venenosas, las avispas pican, el conejito que intenta rescatar (para luego comérselo) está infectado de un peligroso virus.

Marcovaldo, como dice la propia introducción del libro, tiene algo de personaje cómico clásico, como Charlot o Buster Keaton: es un buen hombre, sencillo, torpón pero de buenas intenciones, al que los planes siempre se le tuercen por culpa propia o ajena. Esa es, precisamente, la estructura de todos los cuentos: planteamiento del ambiente opresivo de la ciudad, intento de escape de Marcovaldo, desenlace desgraciado para él y para su familia. La introducción del propio Calvino también compara los cuentos con tiras cómicas; al leer esto, yo me acordaba de Don Celes, que creo que solo será conocido por los lectores que sean de Bilbao, pero que también responde siempre al mismo esquema.

Y a pesar de esta estructura tan simple y tan obvia, el libro no se hace repetitivo, porque la imaginación y la sensibilidad que vuelva Calvino en cada uno de sus relatos es muy especial. Los hay más claramente humorísticos, como "Un sábado de arena, sol y sueño" o "La cura de avispas"; otros más poéticos, como "La parada equivocada" o "Humo, viento y pompas de jabón"; en algunos se llega a atisbar una cierta crítica social, como en "Luna y Gnac" o "Los hijos de Papá Noel". Lo que en todos ellos se encuentra es a Italo Calvino, en estado puro y condensado.

Otras obras de Italo Calvino en ULAD: Aquí

jueves, 3 de agosto de 2023

Italo Calvino: Nuestros antepasados

Idioma original: italiano

Título original: I nostri antenati (Il visconte dimezzato; Il barone rampante; Il cavaliere inesistente)

Año de publicación: El vizconde demediado, 1952; El barón rampante, 1957; El caballero inexistente, 1959 

Traducción: Esther Benítez

Valoración: Imprescindible

Antes de que se nos pase celebrar el centenario del nacimiento del grandísimo Italo Calvino, que en este blog somos un poco despistados, habrá que reseñar alguna cosilla de él, digo yo... Y entre su excelsa producción destaca, en mi opinión tan sólo un paso por detrás en perfección (o incluso ni eso) de Las ciudades invisiblesesta trilogía escrita en los años 50 del siglo pasado y que él mismo llamó Nuestros antepasados, compuesta por tres novelas independiente y, en apariencia sin ninguna relación entre sí, aunque las tres guarden un aire común, entre el cuento popular, la alegoría socio-política y la fantasía más imaginativa. Aunque me temo que el propio Calvino no estaría de acuerdo conmigo, o no del todo; en la respuesta a una reseña a El caballero inexistente aparecida en el semanario Mondo Nuovo (y titulada, significativamente,  La novela de un ex-comunista) escribió: "En El caballero inexistente, como en mis dos anteriores novelas fantástico-morales o lírico-filosóficas o como se quiera llamar, no me he propuesto ninguna alegoría política, sino tan sólo estudiar y representar las condiciones del hombre de hoy, la forma de su 'alienación', las vías para la consecución de una humanidad total". Pero, en fin, vayamos de una vez al turrón:

En la novela corta El vizconde demediado el vizconde Medardo de Torralba, que ha acudido a la guerra contra los turcos, es alcanzado por una bala de cañón de tal forma que queda partido en dos mitades simétricas. Milagrosamente los médicos logran salvar a la mitad derecha, que vuelve a su predio convertido en un ser absolutamente infame que se dedica a sembrar el mal allá por donde pasa. sin embargo (y atención al SPOILER) resulta que la otra mitad también ha sobrevivido y cuando aparece por Terralba resulta ser todo lo contrario a la primera: un compendio de bondad y sacrificio por el prójimo, llegando incluso a la exageración. como cabe suponer, el conflicto está servido...

Es más que evidente el carácter simbólico  (la dicotomía del alma humana, el conflicto del bien y el mal, etc.) de El vizconde demediado. Quizás un tanto más discutible, como hemos visto, sería su lectura política, pero se puede ver como metáfora de lo que había sido la Historia de la primera mitad del siglo XX, quizá también de la disyuntiva que se le ofrecía a la ciudadanía de los países occidentales hace 70 años... Aunque me atrevería a decir que de forma aún más clara hoy en día: entre un "malismo" quizás satisfactorio como salida a nuestros peores instinttos y frustraciones, pero estéril e incluso contraproducente para la convivencia y el avance social, y un "buenismo" voluntarioso, pero algo inflexible, cuyas buenas intenciones chocan con la realidad hasta neutralizar cualquier eficacia. La sociedad, en esta narración, está representada por distintos colectivos y personajes característicos que aparecen: desde los criados y esbirros del vizconde a los campesinos, los leprosos, los hugonotes... Todo ello, empero, contado no con el lenguaje abstruso de la teoría política, sino con el precioso y aun poético de los cuentos populares (recordemos que Calvino recopiló muchos Cuentos populares italianos en un maravilloso libro) y narrado, quizás para reforzar esta impresión de cuento o fábula, desde el punto de vista de un niño, sobrino del vizconde, de tal manera que, simbolismos aparte, la novelita se puede leer, sin más -o además-como un relato asombroso y entretenido, digno de la mejor tradición literaria fantástica.

La segunda novela que conforma Nuestros antepasados, El barón rampante, ya ha sido reseñada en este blog, así que no me extenderé demasiado. Pero sí quiero decir las aventuras del barón Cósimo Piovasco de Rondó, que siendo aún niño y tras una discusión familiar decide subirse a un árbol y no volver a pisar el suelo jamás, constituye una de las novelas más deliciosas, divertidas, inteligentes, románticas, conmovedoras y, por qué no decirlo, perfectas que vais a poder leer nunca. Por decirlo de otra forma: es un libro que le puede gustar a cualquier lector o lectora, sean cuales sean sus gustos y preferencias, escrito además en un estado de gracia estilístico (aunque resulta lo habitual en Calvino) que convierte este libro en una verdadera delicatesse para los paladares literarios más exigentes. Que además se deleitarán como pocas veces en su vida no sólo con las peripecias de Cósimo, sino también con sus amores con Viola, con la melancolía del caballero Enea Silvio Carrega, los avatares del bandido lector, Gian dei Brughi, las peculiaridades de la familia de Cósimo -no pasar por alto a su hermana Batista y sus habilidades culinarias- o, simplemente, con la maravilla que representa la villa de Ombrosa, verdadero Paraíso en la Tierra... sobre todo para las ardillas.

Bueno, no sé si se ha notado hasta ahora, pero a mí lo que me gustaría es que dejásemos de leer esta reseña Y OS PUSIÉRAIS A LEER EL LIBRO, CONCHO... Peeeero, sin olvidar que aun queda un título en esta trilogía, así que cuando acabéis, volved...

¿Ya está? No lo habéis podido soltar, ¿verdad? Bueno, pues no se vayan todavía, que aún hay más: para continuar -y concluir- tanta maravilla, Calvino escribió otra deliciosa novela, más corta, titulada El caballero inexistente, se nos narran las aventuras -y desventuras, también- del Agilulfo de los Guildivernos, caballero al servicio del ejército de Carlomagno. Pero, como dicta el título de la novela, Agilulfo en verdad no existe, es tan sólo una armadura vacía que se mueve por la pura voluntad de ser un caballero. Por decirlo como se expresa en el libro: Agilulfo sabe que existe, pero en realidad no existe... a diferencia de su escudero Gurdulú, que existe, pero que no sabe que existe y por eso se identifica con todos los seres y aun objetos con los que se cruza... Aunque también conoceremos las cuitas, amorosas y de las otras, de otros personajes como Ramallo de Rosellón, la aguerrida Bradamante, Turrismundo de Cornualles, su madre, la princesa Sofronia...  Todas ellas narradas por una voz también bastante peculiar, la de una monja, sor Teodora, que debe escribir las vicisitudes de estos caballeros y damas como obligación impuesta por la madre superiora de su convento y nos ilustra, además, con algunas reflexiones sobre la creación literaria en sí:

"La página tiene su bondad sólo cuando la pasas y está detrás la vida empujando y descomponiendo todas las hojas del libro. La pluma corre impulsada por el mismo placer que te hace correr los caminos. El capítulo que empiezas y aún no sabes qué historia contará es como la esquina que doblará al salir del convento, que no sabes si te pondrá frente a un dragón, una banda berberiscos, una isla encantada, un nuevo amor".

Como, supongo, más de uno y una de quienes leen esta reseña habrán adivinado al conocer los nombres de los personajes de la novela, El caballero inexistente es un relato impregnado de humor; más aún, incluso, que las otras dos novelas de la trilogía, en las que, por otra parte, el humor también estaba presente en todo momento. Pero en ésta, sin olvidar un trasfondo metafórico -que se condensa, sobre todo, en la melancolía existencial del caballero Agilulfo-, el humor se convierte en un rasgo más del estilo y no el menos importante, e incluso diríase el motor que hace funcionar toda la historia; a destacar, por ejemplo, la narración de la batalla entre los ejércitos cristiano y sarraceno o la desternillante noche de amor que pasa Agilulfo con la seductora viuda Priscila... Una vez más, empero, no sé hasta que punto estaría de acuerdo el propio Italo Calvino, pues, según sus palabras (en la respuesta a la crítica mencionada antes): "El caballero inexistente es una historia sobre los distintos grados de existencia del hombre, sobre las relaciones entre existencia y conciencia, entre sujeto y objeto, sobre nuestra posibilidad de realizarnos y de establecer conciencia con las cosas; es una transfiguración en clave lírica de interpretaciones y conceptos que se repiten continuamente hoy en la investigación filosófica, antropológica, sociológica, histórica". Todo de una gran profundidad, como se ve, aunque, bueno... eso no tiene por qué estar reñido con el humor, la risa y la diversión, ¿no?

Lo dejo aquí porque no se trata tanto de que yo cuente lo mucho que me gustan las novelas de esta trilogía sino de, insisto, que las leáis. Porque, en este caso, no es sólo que sean imprescindibles, sino que son MARAVILLOSAS. 

MILLE GRAZIE, SIGNORE CALVINO!


Otras obras del nunca suficientemente loado (ni leído) Italo Calvino, reseñadas en Un Libro Al Día: El sendero de los nidos de arañaMarcovaldoSi una noche de invierno un viajeroLas ciudades invisibles,Seis propuestas para el próximo milenioEl barón rampante

viernes, 12 de noviembre de 2010

Italo Calvino: Si una noche de invierno un viajero

Idioma original: Italiano
Título original: Se una notte d'inverno un viaggiatore
Año de publicación: 1979
Valoración: Muy recomendable

Empecemos por lo personal.

Esta novela entró en mi vida por dos caminos. Primero me la recomendó mi amigo Sergio, el poeta, y como Sergio no solía recomendar muchas novelas (sí poesía, pero no novelas: no era un gran lector de novelas, diría yo), me entró una curiosidad enorme. ¿Qué tipo de novela podía ser esta, capaz de cautivar la mente de un poeta? Entonces la leí por primera vez.

Unos años más tarde, Si una noche de invierno un viajero volvió a aparecer en mi vida, esta vez profesionalmente: cuando tuve que preparar varias clases sobre "narrativa hipertextual", esta novela era una de las que siempre se citaba como antecedente, dentro del mundo del papel, de los avances narrativos permitidos por el hipertexto y los enlaces (una relación algo forzada en mi opinión, pero bueno). Esa fue mi segunda lectura.

La tercera lectura la he hecho este fin de semana, con esta reseña en mente. Y entiendo que Si una noche de invierno un viajero pueda cautivar por igual a un poeta y a los expertos en narrativa hipertextual. Porque es una novela llena de planos y juegos metanarrativos; porque es una metanovela con un toque romántico. Porque es, en definitiva, una glorificación de la lectura por placer, y al mismo tiempo una reflexión sobre los efectos que la lectura puede tener en nosotros.

En realidad, Si una noche de invierno un viajero es una novela y su comentario, todo en uno. Al mismo tiempo que leemos, el narrador nos va explicando lo que leemos, lo que nos debe hacer sentir lo que leemos. Por si eso fuera poco, el protagonista de la novela no es otro que el Lector, empeñado en terminar de leer la nueva novela de Italo Calvino (que se llama, por si alguien lo dudaba, Si una noche de invierno un viajero) pero que se encuentra con fragmentos y más fragmentos de novelas que se interrumpen por accidente (novelas italianas, cimerias, cimbras, belgas...), y que se involucra en una persecución de la Lectora, Ludmilla, y del editor, el traductor y el supuesto autor de varias de las novelas que lee.

Al final, Si una noche de invierno un viajero es más de una novela: es la novela de Italo Calvino que creemos estar leyendo; y es cada una de las diez novelas interrumpidas que lee el Lector; y es además el comentario a todas esas novelas; y una novela policiaca en busca del creador de toda esta trama de novelas.

Y además es la novela que siempre se cita cuando se habla de los antecedentes de la novela hipertextual.

Y también es la novela que sedujo a mi amigo Sergio, el poeta, que me la recomendó hace años y me hizo leerla por primera vez.

También de Calvino: Aquí

miércoles, 13 de mayo de 2009

Italo Calvino: Las ciudades invisibles

Idioma original: italiano
Título original: Le città invisibili
Fecha de publicación: 1972
Valoración: Imprescindible

"Creo haber escrito algo como un último poema de amor a las ciudades" dice Calvino en la nota preliminar, y no le falta razón. Las ciudades invisibles es para mí uno de los ejemplos más discretos y eficaces de prosa poética, dicho en el mejor sentido posible. Cuando lo leí, hace ya varios años, disfruté de cada frase, deteniéndome en las palabras como sólo ocurre con la poesía. Y no hablo de lo que a veces se entiende por prosa poética: no hay aquí alardes de adjetivación ni pirotecnias rítmicas, sino una severa economía de medios subordinada por completo a la viva transmisión de imágenes. Esta depurada selección de las palabras recupera aquí la que fuera -quiero suponer- una de las funciones primordiales de la narración: la descripción de gentes y países extraños a quien no los conoce.

Calvino pone la descripción de 55 ciudades imaginarias en boca de Marco Polo, quien narra las maravillas de sus viajes a Kublai Kan, emperador de los tártaros. Cada ciudad tiene un precioso nombre de mujer -Ersilia, Aglaura, Fedora, Zoe- , y todas las describe Marco Polo con palabras compasivas o temerosas o entusiastas de enamorado. Los breves textos se ordenan en once series que se van entrelazando. Zenobia, por ejemplo, es una de las "Ciudades sutiles": construida sobre altísimos pilotes, es toda ella una escala de balcones, miradores y atalayas. Valdrada pertenece a la serie "Las ciudades y los ojos": asomada a la superficie de un lago, todo en ella aparece doble a la mirada del visitante y sus habitantes conviven con la certeza de que cada uno de sus gestos se repite, invertido, bajo el agua.

Las conversaciones entre Marco Polo y Kublai Kan ofrecen una pausa al lector para asimilar las imágenes que se le transmiten y son también una ocasión para cuestionarse sobre lo que significa, en última instancia, narrar. En uno de estos diálogos, el emperador le pregunta a Marco Polo por qué nunca le ha contado nada de su propia ciudad, Venecia. Este sonríe y responde: "¿Y de qué crees que te hablaba? Cada vez que describo una ciudad digo algo de Venecia."

Desde 1973 Italo Calvino formó parte de OuLiPo, grupo del que ya hablamos en esta entrada.

También de Calvino: Aquí

domingo, 12 de enero de 2014

Italo Calvino: Seis propuestas para el próximo milenio

Idioma original: italiano

Título original: Six Memos for the Next Millennium (traducción al italiano: Lezioni americane: Sei proposte per il prossimo millennio)

Año de redacción: 1985

Valoración: Muy recomendable

Esta ensalada de idiomas puede resultar un tanto confusa, así que empezaré por explicar cómo se gestó el texto.

En 1984, este escritor recibió, por parte de la Universidad de Harvard, el encargo de elaborar y dictar un ciclo de seis conferencias, que integrarían el contenido de la prestigiosa cátedra Charles Eliot Norton Poetry Lectures –ocupada anteriormente por mentes tan prestigiosas como T. S. Eliot, Octavio Paz o Borges– durante el curso académico siguiente. El tema, que se deja a la elección de los ponentes, apuntaba a los valores literarios que debían obtener prioridad en un futuro. En opinión del autor estos valores eran tantos como ocho –e incluso había titulado la octava conferencia–, como bien explica su esposa en el prólogo. En el verano de 1985 había escrito cinco de ellas –en su versión italiana, aunque pensaba traducirlas al inglés–, y compuesto el título en este último idioma ya desde un principio. Se llamaron Levedad, Rapidez, Exactitud, Visibilidad y Multiplicidad; la sexta hubiera sido Consistencia. Aunque no podemos estar seguros de cual hubiera sido la versión definitiva, se supone que las modificaciones habrían afectado en todo caso a la estructura y el contenido se habría mantenido prácticamente inalterable. Calvino murió de un ictus cerebral en septiembre, pocos días antes de la fecha prevista para su viaje a E.E.U.U.

Los cinco capítulos en que se divide el libro resultante se caracterizan por una gran erudición –y, consecuentemente, cierto hermetismo–, por manifestar la insaciable curiosidad que presidió la vida su autor, por la elección de un puñado de obras significativas y de párrafos en que apoyar su discurso y proceder por acumulación antes que por adición de argumentos.

También resulta ser una constante de este libro considerar el opuesto de cada uno de los rasgos mencionados como una cualidad igualmente válida. En el apartado Levedad, por ejemplo, el peso no es reprobable: 
… así como no podríamos admirar la levedad del lenguaje si no supiéramos admirar también el lenguaje dotado de peso

Pero a él personalmente esa especie de estado gaseoso, de materia flotante en la escritura, tanto en forma como en contenido, le ha liberado del tiránico peso de la historia. La mitología le sirve, en este caso, de ejemplo para expresar lo que quiere decir, pero también la etérea condición de la informática y, cómo no, Milan Kundera. Adjudica a poetas y filósofos esa levedad del pensamiento que concreta en lo móvil, lo espiritual y lo luminoso, en las imágenes flotantes y etéreas que ha proporcionado la literatura.

En el apartado de la rapidez que, según reconoce, abunda en su propia obra más que su contraria, cita fábulas y antiguas leyendas, a Galileo, a Borges, o se refiere al relato oral, textos todos que, en solo unas cuantas frases, pueden condensar toda una vida. Las tramas que van, directas como un rayo, al desenlace, son rápidas, las que admiten digresiones, como suele suceder en las novelas, constituyen ejemplos de lentitud. Las virtudes de la exactitud en literatura resultan obvias para todo el mundo. En este caso, el opuesto, salvo en poesía –ejemplificada aquí por Leopardi–, no tiene demasiado que ofrecer. Calvino clama contra la imprecisión, el lenguaje rutinario y plano, plagado de vocablos todo-terreno que parecía haberse adueñado de los textos más recientes de la época. La visibilidad es una cualidad de lo fantástico que necesita de la imaginación para materializarse. Las dos funciones de esta, ampliar nuestros conocimientos e indagar en el campo de las posibilidades, se complementan entre sí. Pero hoy día acumulamos demasiadas imágenes, y lo peor es que están fabricadas de antemano impidiéndonos la posibilidad de asociarlas libremente a no ser que empecemos a educar nuestra propia facultad de crearlas. La multiplicidad del artefacto literario sirve para reflejar la complejidad del mundo y mostrar la totalidad del saber humano estableciendo con orden y exactitud las relaciones entre los diferentes elementos según el modo que tiene cada autor de concebirlas. Esa es la aspiración de la novela que el siglo XXI debería recoger y que se propusieron explícitamente tanto Georges Perec en La vida instrucciones de uso como el propio autor en Si una noche de invierno un viajero y El castillo de los destinos cruzados.

Por supuesto, no es esta una obra que vaya a gustar a todo el mundo, pero a mí me ha parecido una delicia sumirme en ese conjunto de ideas dispersas, reflexiones, fragmentos literarios, frases cargadas de poesía, especulaciones y divagaciones que dibujan para el lector de hoy la más que definida personalidad de Italo Calvino.

Del mismo autor: Aquí

martes, 9 de abril de 2019

Pablo D'Ors: Andanzas del impresor Zollinger

Idioma: español
Año de publicación: 2003
Valoración: está bien


El joven August Zollinger es un melancólico zangolotino de la localidad austríaca de Romanshorn sin oficio ni afición, que un buen día decide que su dedicación va a ser la de impresor. Como sucede que ya hay una familia de impresores en el pueblo, los Staufer, que le sugieren amablemente a joven August que se las pire, éste comienza en la ciudad de Rosenwohl un periplo por su país que le llevará a desempeñar las más variadas ocupaciones: ferroviario, soldado, ermitaño, funcionario de segunda en un ayuntamiento (ojo con este chollo) y zapatero remendón. Las circunstancias, la mala suerte o el destino hacen que deba abandonar cada uno de estos oficios y comenzar de nuevo, una y otra vez, sin acabar de encontrar su lugar en el mundo ni su vocación, que, después de todo, era el de impresor de su pueblo, para qué engañarnos. Y así, con estos mimbres, que lo mismo dan para una obra maestra que para una chorradica (adelanto la conclusión: ésta no es una obra maestra) es con los que el señor D'Ors escribió esta novelita, publicada primero en 2003 y reeditada con gran éxito, al menos de crítica, en el 2009.

En cada uno de los susodichos trabajos u ocupaciones -porque cuando está de "anacoreta" en el bosque de St. Heiden tampoco es que doble mucho el lomo- el bueno de August  va aprendiendo a sacar lo mejor de cada situación, sin demasiado problema, porque no deja de ser un joven manso y aplicado, aun algo tonto. Una especie de Forrest Gump aparentemente menos memo -quizá sólo en apariencia- y que tiene el detalle de ahorrarnos frases buenrrollistas como la de la caja de bombones, etc... El caso es que en su periplo el pobre Zollinger aprende los valores de la humildad, la laboriosidad, el amor al detalle y ¡ay!, también lo que es el amor hacia una mujer, aunque sea de aquella manera... La novelita, por tanto se puede adscribir al género de la literatura de aprendizaje o (lo voy a poner, aunque prometí no volver a utilizar este palabro) bildungsroman (ya está... perdón). También, si se quiere, a lo que se suele llamar "cuento filofósico"... más aún dado que la ambientación austriaca de la historia y la, al parecer, querencia germánica de su autor hacen que otros reseñistas anteriores la hayan relacionado con las de autores en lengua alemana como Kafka, Walser o Roth (Joseph, no sé si hace falta aclararlo...). Por mi parte, ni idea, aunque sospecho que si el impresor se hubiera apellidado Fernández y fuese de Tomelloso, por decir una localidad manchega, lo habrían emparentado con Cervantes y chimpún.

A mí me recuerda más, y salvando todas las distancias, a algunos libros de Italo Calvino: a Los amores difíciles, sin duda, el capítulo en el que August ejerce que ferroviario guardavías (el mejor de todos, en mi opinión); también hay algo de Marcovaldo, pero, sobre todo, recuerda a ese último libro escrito por Calvino (y que no está reseñado en ULAD, y debería), que es Palomar: como el señor Palomar, Zollinger mantiene una singular atención en el detalle, en lo accesorio, incluso, que le permite alcanzar momentos de plenitud inimaginables. Ahora bien, desde luego en este libro no se encuentra la profundidad de análisis de la realidad circundante que podemos encontrar en el de Calvino. Aquí es todo más superficial, más simple; más tontorrón, incluso. Tiene alguna que otra intuición interesante, sin embargo:  "Sabía -lo había ido comprendiendo- que no se puede ser feliz sin guardar algún secreto".

Por último, señalar que el elemento más destacable del libro es el cuidado nivel de su estilo; la prosa de D'Ors, resulta de lo más primorosa y agradable de leer -un pelín relamida, tal vez-, lo cual hace, junto con la brevedad de la novela, que la lectura de la misma, aún siendo prescindible, no suponga una pérdida de tiempo. Pero claro, tampoco tiene la frescura de la de Calvino... aunque a ver la de quién.


Más obras de Pablo D'Ors reseñadas en Un Libro AL Día: El amigo del desierto

martes, 3 de marzo de 2009

Ítalo Calvino: El barón rampante.


Título original: Il barone rampante
Idioma original: Italiano
Año de publicación: 1957
Valoración: Muy recomendable.

Cósimo di Rondó es un barón del s. XVII al que, con 13 años, intentan obligar a comerse un plato de caracoles. Él se niega, porque disfruta jugando con ellos,y se sube a un árbol en señal de protesta. Dice que nunca va a bajar y aunque al principio nadie cree que sea posible, de un modo insospechado, él consigue llevar aquello en lo que cree hasta sus últimas consecuencias. El resultado es que logra vivir su vida de forma plena y feliz.

Como todos los libros de Calvino, éste también encierra una hermosa alegoría sobre la vida y sobre algunos de los aspectos más profundos del ser humano.

Tras la aparente sencillez de un cuento mágico, se esconde lo que, para mí, es la defensa esperanzada de una posibilidad: ser quienes somos (únicos, originales) desde la creatividad y la valentía existenciales.

Un libro que, sin duda, merece la pena. Y que, por su frescura, resulta aconsejable para jóvenes o personas que pretenden iniciarse en el hábito de la lectura.

Otras obras de Italo Calvino en ULAD: Aquí

jueves, 6 de marzo de 2014

Biografías lectoras: La lista de la compra

  • Chuches, chocolatinas y pipas Facundo:
Todo Mortadelo (y todo Bruguera), el gran Guillermo el Travieso, auténtico rey de Inglaterra; Los tres investigadores, Verne, Stevenson, Conan DoyleLas minas del rey Salomón... la felicidad, según Borges.


  • Salsa de tomate y ketchup:
Agatha Christie (sobre todo Miss Marple, la abuelita que nadie quisiera tener), El misterio del cuarto amarillo de Gaston Leroux, Los crímenes de la Rue Morgue de Poe, Chacal de Frederick Forsyth...


  • Carne y pescado:
Vázquez Figueroa (el favorito en las bibliotecas de las cárceles, también), Stanislaw Lem,  La ciudad de los prodigios  (un prodigio, en sí misma), Cien años de soledad, claro... y Un día  en la vida de Iván Denisovich  (no pregunten por qué)...


  • Fruta y verdura:
El diablo sobre las colinas de Pavese, que me pilló en el  momento tonto. Qué hago yo aquí de Chatwin, que me abrió los ojos al mundo; Ficciones, de Borges, que me abrió los ojos a los libros; Los tíos de Sicilia  de Leonardo Sciascia, que me enseñó que la literatura podía tratar no sólo de lo literario; El barón rampante de Italo Calvino, que me enseñó que una novela podía ser perfecta, en fondo, en forma e intención. Y divertida y maravillosa…


  • Vino y licores:
            A partir de aquí y hasta la fecha, barra libre. Y que dure.


jueves, 8 de marzo de 2012

Respuestas al Quiz

Con motivo del tercer cumpleaños del blog el pasado 1 de marzo, preparamos este quiz literario para que vosotros, fieles lectores para los que publicamos una reseña al día, pudierais comprobar cuánto habéis aprendido sobre libros, sobre el propio blog y sobre los autores del blog en estos tres años (¡¿TRES AÑOS!?)... o el tiempo que llevéis siguiéndonos.

Como lo prometido es deuda, a continuación encontraréis las respuestas a las preguntas y un baremo uladiense con el que medir el éxito de vuestra participación en el concurso (sí, al más puro estilo Super Pop o Bravo).


RESPUESTAS:

1. ¿En qué obra de teatro isabelina se la lía parda el Correos de la época a una pareja de jóvenes amantes? Romeo y Julieta, de William Shakespeare.

2. ¿Con qué colección de ¿poemas? nos muestra su lado más pícaro un autor que normalmente escribía fábulas sobre cigarras y hormigas? El jardín de Venus, de Félix María Samaniego.

3. ¿Para qué distopía bibliófoba nos vendría bien ir entrenando la memoria, por si las moscas? Fahrenheit 451, de Ray Bradbury.

4. ¿En qué obra de teatro resulta de vital importancia el nombre del protagonista? La importancia de llamarse Ernesto, de Oscar Wilde.

5. ¿Qué libro canónico, poblado de seres verdes y morados y catalogado como "repugnante", confesamos haber reseñado sin leerlo? El Libro de Urantia.

6. ¿Qué novela resulta, debido a la inapropiada -o, ejem, ilegal- relación entre sus protagonistas, repulsiva a la par que deliciosa? Lolita, de Vladimir Nabokov.

7. ¿Qué novela corta, ambientada en una travesía de barco, se articula en torno al ajedrez? Novela de ajedrez, de Stefan Zweig.

8. ¿En qué novela se nos va por las ramas el aristocrático protagonista? El barón rampante, de Italo Calvino.

9. ¿Y en qué novela el autoculpabilizado personaje principal no sale de debajo de las ramas? La higuera, de Ramiro Pinilla.

10. ¿Qué autor es reseñado asiduamente por Jaime, como parte de un taimado plan para dominar el mundo? Jorge Luis Borges.

11. ¿Cuál es el género cuya principal reseñadora es Izas? Cómic / novela gráfica.

12. ¿Qué novela de García Márquez amenaza con provocar un duelo a florete entre Jaime y Santi? El otoño del patriarca.

13. ¿Qué autor portugués usa el nombre de un animal acuático (pero no un pez) para hacer una metáfora del Portugal salazarista? Cardoso Pires (El delfín).

14. ¿Con qué reseña empezamos el blog hace tres años yparecequefueayercómopasaeltiempo? La tregua, de Mario Benedetti.

15. ¿Cuál fue el título español de la novela húngara cuyo título original significa "Las velas ardieron hasta el final"? El último encuentro, de Sandor Márai.

16. ¿En qué afamada y tochácea novela algunos de sus protagonistas llegan al monte de su destino? El Señor de los Anillos, de J. R. R. Tolkien.

17. Y, puestos a hablar de montes, ¿en qué otra novela el protagonista dice haber llegado "a la cumbre de su buena fortuna"? El Lazarillo de Tormes.

18. ¿Cuál es la novela en la que una roca es la que se encarga de contarnos la historia? Sueño en el pabellón rojo (también llamado Memorias de una roca), de Cao Xueqin y Gao E.

19. ¿Qué gran amor hindú resulta frustrado a causa de la división social en castas? El dios de las pequeñas cosas, de Arundhati Roy.

20. ¿En qué novela valenciana cuyo asunto es la corrupción inmobiliaria se inspira una serie de TV? Crematorio, de Rafael Chirbes.

21. ¿Cómo se llama la adolescente que, por sacar conclusiones precipitadas, cambió el rumbo vital de toda una familia y el suyo propio, y tuvo por ello que expiar su culpa? Briony en Expiación, de Ian McEwan.

22. ¿Qué autor imaginó lo que hubiese ocurrido si EEUU no hubiese participado en la Segunda Guerra Mundial? Philip Roth en La conjura contra América.

23. ¿Qué ensayo, reseñado en este blog con cierto distanciamiento, se considera la "biblia" de los activistas del 15 M? ¡Indignaos!, de Stephan Hessel.

24. ¿En qué serie de libros el invierno parece uno de los protagonistas? Canción de hielo y fuego, de George R. R. Martin.

25. ¿Cuál es la obra en la que el veneno vertido en un oído provoca toda la trama? Hamlet, de Shakespeare.


BAREMO DE SABIDURÍA ULADIENSE:

  • 21-25 respuestas acertadas: "¡SOY EL QUE MÁS SABE DE ULAD DEL MUNDO!".
  • 16-20 respuestas acertadas: "Mi nivel de frikismo uladiense ha llegado a límites inconfesables".
  • 11-15 respuestas acertadas: "Si ULAD fuera El Señor de los Anillos, yo sería Sam. Pero quiero llegar a ser Frodo. O Gandalf. ¡O Sauron!"
  • 6-10 respuestas acertadas: "Que no cunda el pánico: aún soy joven -si no de cuerpo, de mente- y tengo mucho tiempo para ponerme al día con el blog".
  • 1-5 respuestas acertadas: "Bueno, no está mal: sé lo que es un libro. Ahora tengo que averiguar qué son esos bichitos negros que hay en todas las páginas"
  • 0 respuestas acertadas: "Estoy haciendo algo mal con mi vida: debería dejar el trabajo, abandonar a mi pareja, dar en adopción a mis hijos y a mis mascotas y encerrarme en una biblioteca pública hasta el fin de mis días. O hasta que acierte al menos cinco respuestas en el próximo quiz ULAD".

... ¿Y bien? ¿Qué tal os ha ido? ¿Qué respuestas habéis acertado y de cuáles no teníais ni repajolera idea? ¿Os pareció demasiado fácil o difícil el quiz? ¡Contádnoslo en los comentarios!

lunes, 4 de julio de 2022

Daša Drndić: Leica Format

Idioma original: croata

Título original: Leica Format

Traducción: Juan Cristóbal Díaz

Año de publicación: 2003 (en castellano, 2021)

Valoración: Recomendable


Daša Drndić es una autora croata fallecida no hace mucho, y entiendo que mayoritariamente desconocida en nuestro país (totalmente desconocida para mí), cuyo libro con más repercusión parece ser Trieste, centrado en la presencia nazi en Italia. Quedémonos con esta ubicación, Trieste, y echemos un vistazo en las cercanías porque, aparte de la fantástica isla de Krk, muy cerquita está la ciudad de Rijeka, ahora croata, durante muchos años yugoslava, pero antes también italiana y húngara. Toda una encrucijada política y cultural que es la auténtica protagonista de Leica Format.

Pero sigamos un poco más la pista de la autora. Aunque nacida en Zagreb, vivió también en Belgrado, y por tanto parte de su vida se ha desarrollado en dos puntos diríamos contrapuestos de esa amalgama yugoslava que terminó estallando de mala manera. De forma que hay mucho de autobiográfico en este libro, en el que confluyen la historia personal o familiar, la remota del nazismo, cuya huella vuelve a examinar, y la más reciente del desgarro de las comunidades que convivieron durante décadas aparentemente en paz hasta que, como tantas veces, ambiciones e intereses de aquí y allá se conjuraron para despertar odios antiguos y sueños de grandeza enfermizos.

Sobre estos tres ámbitos se construye esta narración, fragmentaria, quizá algo caprichosa, levantada sobre la prosa potente y directa de la autora croata. No hay una cronología precisa ni desde luego una secuencia temporal lineal, sino un collage de imágenes, recuerdos y noticias que saltan de un campo al otro hasta formar un conjunto que solo puede apreciarse a una cierta distancia. El mundo de Drndić se centra en aquella Rijeka fronteriza, evoca sus antiguas calles, los hoteles clásicos reconvertidos en viviendas, el flujo de viajeros que confluyen con sus distintas lenguas. Y al mismo tiempo rememora el terror del nazismo bajo el gobierno ustacha (su versión croata, especialmente sanguinaria), y muestra las grietas, mucho más recientes, de los enfrentamientos entre comunidades, de los que la autora fue, como tantos otros, víctima involuntaria de uno y otro bando.

Con todo ello se muestra un dibujo de sociedad torturada, crispada y finalmente reducida a una especie de melancolía asumible, personificada en la ciudad misma, que ha pasado del aluvión bullicioso del imperio austrohúngaro a un lugar provinciano, aburrido y opaco, tal vez el precio que ha habido que pagar por la uniformidad nacional. Pero no hay en el libro nostalgia, sino simple constatación de una pérdida, una muestra de estupor algo desdeñoso ante los cambios.

Si queremos pensar en el libro como una novela apenas encontraremos algún que otro hilo conductor, siempre tenues, entre los que destaca por su mayor continuidad el protagonizado por un tal Ludwig Jakob Fritz, un médico de visita en la ciudad, cuya figura contribuye al dibujo de las calles, los mercados, sus gentes, para fundirse de forma brillante con los retazos de la historia familiar. Estas leves líneas argumentales, no está claro hasta dónde ficcionales, se encuentran como escondidas entre gran cantidad de material diverso, cartas, recuerdos o pasajes de libros (Las ciudades invisibles, de Italo Calvino, sobre todo), o datos históricos que explora (a veces de forma muy pormenorizada) en torno por ejemplo a los atroces experimentos con niños y enfermos mentales, experiencias con cobayas humanos que tampoco se detuvieron en el III Reich, sino que continuaron en otros países, singularmente en los Estados Unidos, o sobre los síntomas de la sífilis, enfermedad netamente  definitoria de amplios periodos históricos. 

Quizá se echa de menos un mayor protagonismo de aquella parte novelada, porque da la sensación de que Drndić tiene capacidad suficiente para desarrollar un argumento más sólido. Pero parece que, o bien opta voluntariamente por reunir información para formar un mosaico, o simplemente el libro carece de un plan definido y va creciendo (y bastante, más allá de las cuatrocientas páginas) de forma silvestre y algo descompensada.

Pero quedémonos con lo positivo. La atmósfera que llega al lector es con toda probabilidad la que buscaba la autora, un retrato de la ciudad y su historia en las últimas décadas, convulsa, ligeramente decadente, con las sombras profundamente negras de dos época distintas, unas ya lejanas, cuyo eco sigue siendo estremecedor, otras recientes, de un tiempo sumergido en el absurdo y la locura. Una sensación de pesadumbre por la que la autora se mueve con más desprecio que lástima, pero siempre sin sucumbir, simplemente siguiendo adelante. Lo que diríamos una superviviente.


lunes, 18 de diciembre de 2023

2023 en libros. El único veredicto que vale

¡Pues sí, amigos! Llega el día en que todas las listas de "lo mejor de 2023" palidecen, pese al título de la entrada, ante la proverbial independencia, modestia y buen gusto de los reseñistas de ULAD. Porque no estamos ante la lista de los invitados a la boda del crítico de turno (no, Babelia y El Cultural, no estamos diciendo que vosotros hagáis eso) y porque no pretendemos sentar cátedra diciendo qué es lo mejor que se ha publicado en 2023 (¡coño, que hay tropecientas mil novedades y habremos leído un 0,0001%!). Esto solamente es, nada más y nada menos, lo mejor que hemos leído en 2023.

No podemos dar paso a la lista sin antes recordar lo que para nosotros ha sido la peor noticia que nos ha podido dejar este 2023: el fallecimiento, en el mes de agosto, de nuestro compañero Emilio. Las reseñas que dejó programadas y que hemos ido publicando estos últimos meses dan idea de lo que para Emilio fueron sus mejores lecturas del año.

Sin más, aquí tenéis nuestro dictamen

El veredicto de Koldo (por ahora):


La sentencia de Juan:

Palabra de Oriol:

La sentencia de Francesc:
 
      No muy bien habrá ido la cosa cuando he tenido que revisitar mis reseñas para poder componer esta lista. Así que
  • Recuerdos que prevalecen sin excesivo esfuerzo, o sea, MUY BIEN: Material de construcción de Eider Rodríguez, o cómo lidiar bien, literariamente, con la pérdida, y Les voltes del món de Tuli Márquez, a ver si el mundo editorial se entera del talento de este hombre y se le traduce al español.
  • Demasiados ensayos que se han quedado a medias o que me ha dado la impresión de que no conectan profundamente con la realidad, así que no los mencionaré. La realidad no lo pone fácil, cambiando cada dos por tres.
  • Alguna biografía musical que tiene más pulsación narrativa que mucha narrativa, como Bobby Gillespie en Un chaval del barrio o Jarvis Cocker en Buen Pop Mal Pop
  • Extraño reencuentro por partida doble con Houellebecq, del cual Unos meses de mi vida me ha mostrado una sorprendente actitud frágil y victimista. Curioso que su acercamiento a sí mismo le haya hecho desenfocar su aguda visión de la sociedad.
  • Y a ver si las cosas mejoran. O sea, que los tótems atinen o que las eternas promesas se consoliden. Ya, por favor.

El panegírico de Santi

En un año de bastantes pocas lecturas (una vez más), afortunadamente ha habido algunas buenas o muy buenas:

Resolución (recurrible) de Carlos

El dictamen de Marc:
  • Libro del año: «Un caballero en Moscú», de Amor Towles
  • Ensayo del año: «La supervivencia de los más ricos», de Douglas Rushkoff
  • Grandes consolidaciones en narrativa: Xavier Mas Craviotto, por «La pell del món»
  • Descubrimientos del año (autores): Byung-Chul Han con «La expulsión de lo distinto»
  • Caerán más libros de: Clarice Lispector, Siri Hustvedt, Amor Towles, Paul Auster
  • Propósitos para el 2024: más poesía, continuar con más ensayo y reencontrarme con la narrativa tras un año sin grandes lecturas

miércoles, 27 de octubre de 2010

Breve antología de libros inexistentes

Hay libros que no existen, pero que tienen un lugar importante en la literatura; libros que nunca han sido escritos, pero sí comentados, buscados, reseñados o invocados en otros libros. Son obras ficticias, que en algunos casos se hacen pasar por reales, y en otros son claramente parte del juego narrativo; libros basados en otros libros que sí existieron, o meras invenciones de autores con un especial sentido del humor.

Probablemente el libro ficticio más citado y conocido de todos sea el Necronomicon o "(libro de las) leyes de los muertos", inventado por H. P. Lovecraft, supuestamento compuesto por un poeta loco de Yemen, traducido posteriormente al latín y encuadernado en piel humana; además de contener conjuros y fórmulas malignas, tiene la facultad de enloquecer a cualquier persona que intenta leerlo. Desde que Lovecraft lo creó y lo hizo aparecer en una de sus historias, "The Hound", en 1924, se ha convertido en un tópico de la literatura y el cine de terror.

A veces la invención de libros ficticios se integra en la creación de universos y mitologías narrativas complejas. Es el caso de los libros ficticios mencionados en el mundo de El Señor de los Anillos (por ejemplo, el Libro de los Registros o el Pergamino de los Reyes); de la Biblia Católica Naranja de la saga Dune; de la Enciclopedia Galáctica de Isaac Asimov, dentro del universo de Fundación, o de su contrapartida cómica, la Guía del autoestopista galáctico inventada por Douglas Adams (no la novela real, que sí existe, lógicamente, sino el libro mencionado constantemente en ella, del que llegan a copiarse algunos fragmentos, y que lleva la inscripción "Don't Panic!" en la portada).

Hay autores que tienen especial predilección por inventarse libros. Uno de ellos, probablemente el más grande creador de libros ficticios de todos los tiempos, es Jorge Luis Borges, a quien le gustaba comentar, glosar o reseñar libros inexistentes. Especialmente importantes, por su significación, son "El jardín de los senderos que se bifurcan" (la novela mencionada en el relato del mismo título), ese "nuevo Quijote" escrito por Pierre Menard en pleno siglo XX; o, por qué no, esa edición desconocida y escurridiza de la Enciclopedia Británica que apareceen "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius". Otro gran inventor de libros ficticios fue Rabelais, quien en su Gargantúa y Pantagruel menciona obras tan sustanciosas como el Modo cacandi, de Tartaretus, o el Ars honeste petandi in societate, de Maitre Hardouin de Graetz (que cada lector traduzca los títulos con sus pocos o muchos conocimientos de latín macarrónico).

En otros casos, el invento de una obra ficticia es algo meramente puntual. Los ejemplos de autores y libros inventados para aparecer en una sola obra son innumerables. Umberto Eco jugó con la idea del "Segundo Libro" de la Poética de Aristóteles, perdido o quizás nunca escrito, en El nombre de la rosa; la Teoría y práctica del colectivismo oligárquico del mismísimo Goldstein, ocupa un lugar prominente en 1984; en La vida nueva, de Ohran Pamuk, el grupo de personajes principales ve alterada su vida después de leer un misterioso libro; un libro asesino es también el centro de Nana, de Chuck Palahniuk; novelas como Los papeles de Aspern, de Henry James, o Posesión, de S. A Byatt, que tratan de escritores ficticios, les inventan también, como es lógico, una amplia bibliografía ficticia; mención especial merece Si una noche de invierno un viajero..., de Italo Calvino, que se compone de una sucesión de libros inventados e interrumpidos.

Quién pudiera tener entre sus manos alguno de estos libros imposibles. Y qué gran biblioteca se podría formar con todos ellos...



Más información:
-"Una selección de libros muy interesantes que nunca podrás leer... porque no existen", en el Blog de la BNE
-"Libros malditos. Bibliotecas que nunca existieron", en Muy interesante.
-"Libros inexistentes" en Dalgrev, un blog argentino
-Fictional book y List of fictional books (Wikipedia en inglés)