domingo, 18 de octubre de 2009

Vladimir Nabokov: Lolita

Idioma original: inglés
Título original: Lolita
Fecha de publicación: 1955
Valoración: Muy recomendable

Vale, hoy me voy a poner con Dolores Haze, más conocida como Lolita...Ya me ha costado.

La verdad es que es una tarea harto difícil hablar de un libro que no es sólo una obra maestra de la literatura universal, sino que fue todo un escándalo en su época, y mucho me temo que en estos tiempos que corren (cuando la barrera que separa la requete-reivindicada Libertad y lo Intolerable es cada vez más anoréxica) tampoco pasaría precisamente desapercibido.
Sin ir más lejos, una amiga me ha advertido de que uno de los "Temas relacionados" que apunta la Wikipedia en su página sobre Lolita dice "Pedofilia". Sin palabras...

Además, la presuntamente lasciva niña de Nabokov tiene el dudoso honor de haber bautizado a todo un género femenino (en mi opinión, existente en el subconsciente erótico masculino que no en el mundo real): el de las lolitas, chicas pre-adolescentes con maneras y encantos más propios de veinteañeras; sugerentes criaturas (nínfulas las llama el autor ruso) que se dedican, de forma aparentemente inconsciente pero pérfidamente dolosa, a despertar la líbido de los machos maduros que las rodean.

Me explico, ¿no? Hablo de las lolitas de toda la vida, vamos. Aquí van unas cuantas concedidas por el cine: Jodie Foster en Taxi Driver, Brooke Shields en la terrible La pequeña (oda a la pederastia pese a que en teoría sea una "crítica a"), Natalie Portman en Beautiful Girls...Sin embargo, las dos genuinas Lolitas que nos ha regalado la pantalla en las adaptaciones de la novela que hoy me ocupa, me han resultado dos sendos fracasos: Sue Lyon y Dominique Swain. Qué manía con no respertar las descripciones físicas de los libros, ¿tanto cuesta dejar a Lolita castaña de ojos grises?

Y bueno, para los que aún no lo sepan: Lolita va de un viejo que se lía con una cría de doce años...No, en serio, no vayamos a la banalidad, aunque muchos harían una sinopsis así...

El atormentado profesor Humbert Humbert se encapricha perdidamente (ojo, digo "encapricha" que no "enamora") de una cría de doce años sin padre, la hija de la señora de la casa donde se aloja. La niña, extraordinariamente incitante, provocadora y precoz (según él), le recuerda a una novia que tuvo de joven y que murió, Annabel (bravo por el homenaje a la Annabel Lee de Poe).

Su obsesión por la nínfula hará a Humbert casarse con la madre de Lolita, cargársela después, y ya libre, llevarse a la niña por ahí en plan padre/amante, de hotel en hotel primero, hasta ubicarse de forma más o menos estable en ciertos lugares "civilizados", donde Lolita estudiará en el colegio por las mañanas y se acostará con su falso padre por las noches. Y todo, sin haber cumplido los dieciocho. Pero los problemas no tardarán en llegar...Les dejo la sorpresa.

Escándalo, esto es un escándalo..., dirían los primeros que leyeron esta novela. Y vamos, que sí: que Nabokov, el ruso que escribía en inglés, armó la marimorena con esta historia pero, al parecer, no le fue tan mal, ¿no?

La mejor reacción ante los que pusieron a caldo el libro fue la del propio autor.
A los que le acusaban de justificar la pedofilia (que lea esto Polanski si en la cárcel tiene Internet y se mete en unlibroaldia), Nabokov les contestó algo así como: "No han entendido nada. Lolita sólo es una pobre niña". O sea, lo que yo me imaginaba: Lolita no es una cría "sucia", "sucio" y paranoico y asesino es Humbert Humbert por mucho que sea profesor y amara a una musa de Poe.

Análisis de este turbio tipo aparte, Lolita es un gran libro narrado en primera persona, desde el punto de vista de Humbert, con un lenguaja intimista y poético (que hace las escenas eróticas con una imberbe más llevaderas), un ritmo perfecto en el que la trama sigue su curso natural sin quedarse corta ni larga, y un manojo de descripciones de tipos humanos francamente loables.

Un buen libro que merece la pena leer.

Ah: y Dolores viene del dolor que provoca, al parecer, el amor. Y Haze es bruma, neblina, más propio de una idealización romántica que de terrenal y cálida carne. Ahí, Nabokov se fue por las nubes...

8 comentarios:

Ensada dijo...

Si, todo muy etéreo, pero Nabokov escribió el libro de cabecera de toda la pedofilia mundial y parte del extranjero.

Ian Grecco dijo...

Pues no lo negaré, Ensada...

A veces, se envuelven en brumas poéticas lo que no son nada más que aberraciones flagrantes. Echémosle un vistazo a la historia del arte...

Santi dijo...

Bueno, que conste que ficcionalizar sobre algo no significa justificarlo, y que conste también que no creo que haya un solo lector que termine el libro con la impresión de que realmente Lolita es la culpable de todo. El tal Humbert Humbert es un caradura, un aprovechado y un hipócrita, y Nabokov consigue transmitirnos esa idea a través de la ironía y de un "lector no fiable", probablemente el menos fiable de la historia de la literatura.

Anónimo dijo...

Ensada corresponde a un genero de lector casi extinto que podriamos denominar como asaz inocente. Esta asaz inocencia, no obstante, no es balsamica. Genera en su estreches de miras un prejuicio que no le permite ver el fondo que se esconde tras la forma. Pobre Ensada.

Paula dijo...

Anónimo, a su vez, corresponde al tipo de comentarista que Un libro al día rechaza y que, aun así, no censura: el tipo de comentarista que podríamos denominar irrespetuoso y cobarde. Pobre anónimo. Pobres anónimos del mundo.

Loulou dijo...

Gracias por pasarte a visitarnos. Nos hemos mudado, por si quieres compartir en el blog nuevo tu entrada de Lolita, te dejo la dirección: http://unlibrocadadia.es/

escalerasytoboganes@gmail.com dijo...

Me pareció un rollo. Así, sin más.

Gotxi dijo...

Yo pensaba que en esta página se hablaba de literatura. De verdad que sí. Los juicios éticos creo que pertenecen a otros espacios. Si hablamos de arte y ficción, de belleza y literatura, nadie en su sano juicio debería negar el valor de un clásico de este rango. Lo demás, como digo, son otro tipo de consideraciones que no vienen al caso. Sin desmerecer la gravedad que la conducta de un pederasta tiene en el mundo REAL, por supuesto. Saludos.