martes, 30 de junio de 2015

Italo Calvino: Marcovaldo

Idioma original: italiano
Tïtulo original: Marcovaldo, ovvero le stagioni in città
Año de publicación: 1963
Valoración: Muy recomendable
Traducción: Juan Ramón Masoliver

Hay pocos escritores que tengan una imaginación tan productiva y tan original como Italo Calvino, autor de maravillas como El barón rampante, El vizconde demediado o El caballero inexistente. Es también un autor al que le gusta experimentar con la forma narrativa, llevándola hasta el límite, como ocurre en Si una noche de invierno un viajero o en El castillo de los destinos cruzados. Y las dos cosas, imaginación y juego narrativo, se mezclan en esta obra, que es una auténtica delicia para el lector, tanto que da pena que se acabe.

El libro está compuesto por veinte relatos, que, como indica el subtítulo original, se organizan como una sucesión de estaciones: primavera, verano, otoño, invierno, primavera, etc., así hasta veinte. Todos los cuentos están protagonizados por Marcovaldo, un trabajador de clase baja, padre de familia y dotado de una sensibilidad especial que hace que no se encuentre a gusto en medio de la ciudad, con sus ruidos, sus rutinas, su acelerado ritmo de vida. Frente a este mundo que le desagrada, Marcovaldo busca siempre formas (reales o imaginarias) de escapar y de conectarse con la naturaleza; pero la naturaleza no parece estar muy por la labor, porque casi siempre Marcovaldo sale trasquilado de la experiencia: las setas son venenosas, las avispas pican, el conejito que intenta rescatar (para luego comérselo) está infectado de un peligroso virus.

Marcovaldo, como dice la propia introducción del libro, tiene algo de personaje cómico clásico, como Charlot o Buster Keaton: es un buen hombre, sencillo, torpón pero de buenas intenciones, al que los planes siempre se le tuercen por culpa propia o ajena. Esa es, precisamente, la estructura de todos los cuentos: planteamiento del ambiente opresivo de la ciudad, intento de escape de Marcovaldo, desenlace desgraciado para él y para su familia. La introducción del propio Calvino también compara los cuentos con tiras cómicas; al leer esto, yo me acordaba de Don Celes, que creo que solo será conocido por los lectores que sean de Bilbao, pero que también responde siempre al mismo esquema.

Y a pesar de esta estructura tan simple y tan obvia, el libro no se hace repetitivo, porque la imaginación y la sensibilidad que vuelva Calvino en cada uno de sus relatos es muy especial. Los hay más claramente humorísticos, como "Un sábado de arena, sol y sueño" o "La cura de avispas"; otros más poéticos, como "La parada equivocada" o "Humo, viento y pompas de jabón"; en algunos se llega a atisbar una cierta crítica social, como en "Luna y Gnac" o "Los hijos de Papá Noel". Lo que en todos ellos se encuentra es a Italo Calvino, en estado puro y condensado.

Otras obras de Italo Calvino en ULAD: Aquí

1 comentario:

David Villar Cembellín dijo...

Yo este verano a ver si le hinco el diente a "Los amores difíciles". Esa, o "Si una noche de invierno un viajero", que también la tengo pendiente...