lunes, 8 de junio de 2015

Christopher Morley: La librería ambulante

Idioma original: inglés
Título original: Parnassus on Wheels
Año de publicación: 1917
Traductor: Juan Sebastián Cárdenas
Valoración: entre recomendable y está bien

Este es un libro delicioso. Delicioso e inocuo, he de decir: se lee tan fácilmente como -creo yo- se olvida; entretanto, resulta dulce y divertido como una golosina. Publicado en 1917, tanto el argumento y la ambientación, como el estilo tienen algo de esa ingenuidad y frescura que le suponemos al mundo de hace un siglo...Bueno, no a todo el planeta, en realidad: mientras en la América rural cabían imaginar historias como ésta, Europa se había convertido en un matadero para millones de personas, y en Rusia se estaba desencadenando la Revolución que determinaría lo que iba a ser el resto del vapuleado siglo XX.

Pero esos acontecimientos no afectaban en absoluto a los personajes de esta novela. La protagonista, Helen McGill, es una "solterona" de Nueva Inglaterra -a decir verdad no llega a los cuarenta años, pero se ve que en aquella época ya era edad suficiente para considerar así a las mujeres solteras- que se encarga de sacar adelante la granja donde vive con su hermano Henry. Éste, un auténtico letraherido, en toda su acepción, se ha convertido en un autor de éxito, por lo que dedica buena parte de su tiempo a escribir y leer, cuando no se va de viaje para encontrar temas y experiencias que plasmar en sus libros. El peso de la granja recae pues, sobre Helen, que ya está hasta el moño de la situación y aprovecha la aparición del pintoresco "profesor" Mufflin, que ha puesto en venta su "Parnaso", una librería ambulante, tirada por una yegua, para adquirirla y lanzarse a la venta de libros por los caminos. Son las primeras vacaciones de Helen en quince años y, de paso, pretende administrarle a su hermano un poco de su propia medicina.

Humor blanco, descripciones bucólicas, reivindicación de la vida bohemia, amabilidad y nostalgia de un mundo ya perdido -y que tal vez ni siquiera existió- es lo que encontrará quien lea esta novela; una agradable forma de pasar una tarde de lectura con un libro bien diferente de los que suelen escribirse hoy en día. Intrascendente, ligero y divertido. Delicioso, pero poco nutritivo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Recomiendo fervorosamente la lectura y la reseña de "El Traductor", de Salvador Benesdra. Saludos.

Enrique Hormigos dijo...

Lo leí hace un par de años, y tengo que reconocer que no consigo recordar ningún detalle concreto relacionado con la trama o alguno de sus personajes.

Imagino que esto lo dice todo.

En un registro similar, me quedo con el gran P.G.Woodehouse :)

Juan G. B. dijo...

Hola, Enrique: yo la acabo de leer, como quien dice, así que la recuerdo, claro... Pero como ya digo en la reseña, me quedó la sensación de que a no mucho tardar (y no digo 2 años, sino antes) se me olvidaría. Eso sí, la novelita es agradable y divertida...pero nada que ver con Wodehouse, por supuesto ;)
Amigo/a anónimo/a : gracias por tu recomendación.
Un saludo a ambos.

Anónimo dijo...

Suscribo cada una de tus palabras. Un libro delicioso pero sin más.