domingo, 28 de junio de 2015

Rodolfo Walsh: Los irlandeses

Idioma: español
Año de publicación: 2007 (la recopilación)
Valoración: recomendable

Y, tras la buena experiencia del Walsh periodista de denuncia, sus relatos de ficción resultan, lógicamente, ser de un registro completamente diferente. No es que Los irlandeses me haya decepcionado. Para nada: pero no es el libro al que uno puede acudir en busca de más Operación masacre. Nada más lejos. Aquí disponemos de un estilo mucho más lírico y valioso (cuestión lógica), pero echamos de menos el plus de riesgo. Ya que los tres relatos que componen Los irlandeses, que no suman 90 páginas (aunque la edición de El Aleph nos regala un prólogo del siempre interesante Ricardo Piglia) son narrativa corta en modo clásico, con situaciones y personajes coincidentes, que se llaman cuentos como podrían llamarse capítulos extraídos de un todo más extenso.
Se trata aquí de ciertas situaciones acontecidas a un grupo de chicos (especulamos en su adolescencia) internos en un colegio irlandés en Argentina. Ciento treinta internos, todos ellos compartiendo ese origen (así que aunque sea un libro argentino los apellidos son O'Hara, Mulligan, etc.) entre los cuales un protagonista es común a los tres relatos: el Gato. No es que suceda gran cosa; básicamente estamos en 1939, con lo que las coincidencias (y el apellido del autor) nos hacen especular con un cierto tono autobiográfico. Lo que sucede es que Walsh lo cuenta de un modo primoroso, con un tono lírico (no inflamado) y un caudal de imágenes y metáforas que le aportan un cierto aspecto casi irreal. Los muchachos se retan, se pelean, se enzarzan en curiosas situaciones relacionadas con el personal del internado. Que esto no es Hogwarts ni Torres de Malory. Aquí de lo que se trata es de retratar la sensación de desamparo de los niños abandonados con la mejor de las intenciones, pero igual en una situación muy lejos ser deseable. Una temática que sirve de pretexto para una prosa deslumbrante, pero cuyo interés para el profano en la obra de Walsh puede que no sea prioritario. Los completistas en la obra del argentino que no lo hayan leído dudo que ni hayan llegado al final de esta reseña.

6 comentarios:

Elbo Tarate dijo...

Un escritor tan admirablemente capaz de terminar su vida en la forma que Walsh decidió hacerlo debe haber experimentado, durante toda su vida, las tensiones y pulsiones que -necesariamente- se proyectan en su obra, a veces más, a veces menos visiblemente. Mi sugerencia, cordial y para nada academicista, es que todo potencial lector de esa obra se informe sumariamente acerca de las circunstancias -la carta a la Junta Militar- que rodearon su captura y asesinato por parte de los carniceros que gobernaron Argentina entre 1976 y 1983, y que no han retrocedido por completo, sino -apenas- hasta las sombrías madrigueras donde se han escondido.
Probablemente esa cierta argentofilia francesquiana haga que esta sugerencia haya sido superflua en su caso; pero quizá al resto de los lectores hispánicos, no necesariamente al tanto de estos pormenores, pueda resultarle útil.
Un abrazo para todos.

Anónimo dijo...

Me encanto!!!!!!!!!!!!!!!!! gracias x recordarmelo

interjet telefono dijo...

A mi tambien!!!!!!!!!!

Francesc Bon dijo...

Gracias por los comentarios: pues sí, reconociendo cierta argentofilia, la historia personal de Walsh, a poco que uno la conozca con carácter previo a disfrutar de su obra, la reviste de un solemne respeto. Sobre todo ante aquellos que menosprecian el poder de la palabra.

farmacia San Pablo telefono dijo...

Es muy interesante!!!
Te paso mis felicitaciones tambien!!!
dan gusto leer los blogs como este
abrazo!! :)

Francesc Bon dijo...

Muchas gracias, curioso nick.