miércoles, 10 de junio de 2015

Jose Serralvo: El niño que se desnudó enfrente de una webcam

Idioma original: español
Año de publicación: 2015
Valoración: recomendable (pero no para todos los estómagos)

Esta reseña viene con un disclaimer: Jose Serralvo fue (es) colaborador de este blog; de hecho, Un libro al día aparece mencionado en la solapa del libro, lo cual, por cierto, me ha hecho mucha ilusión. Así que existe cierta circularidad en el hecho de que ULAD reseñe un libro en el cual se menciona a ULAD, pero aun así intentaré ser ecuánime...

Así que no es por amiguismo por lo que digo que El niño que se desnudó enfrente de una webcam es una novela bien escrita. Tiene un narrador-protagonista creíble, con personalidad y voz propia y que presenta una cierta ambigüedad bastante bien conseguida y mantenida a lo largo del texto (después volvér sobre este asunto). Lo que también tengo que decir es que el tema del libro, y en particular algunas de sus escenas, no son para todos los estómagos: la novela habla de un niño/adolescente que se ve metido en el mundo de la pornografía infantil, y se convierte en el objeto de deseo y de explotación por parte de pedófilos de todo el mundo.

Hay en ENQSDEDUW (hasta el acrónimo es largo) referentes diversos. Uno de ellos es real: Justin Berry, un chico americano que, como el protagonista, se introdujo en la pornografía infantil como objeto, pero también como "empresario", controlando varias páginas web en las que participaban otros menores. Aquí entra la parte de la ambigüedad de la que hablaba antes: ¿hasta que punto David Timberthirdleg, el protagonista, es una víctima, o un cómplice de sus abusadores, o incluso un abusador él mismo, puesto que recluta a otros menores para sus páginas web pornográficas? ¿Debemos creerle cuando dice que no sabía que su reclutador, Ron, había matado al chico que le acosaba en el recreo, o al amante de su madre? El epílogo, que personalmente me parece innecesario porque hace obvio lo insinuado, intenta deshacer esa ambigüedad, aunque el texto creo que ya le daba al lector suficientes pistas para sacar conclusiones.

Pero también hay referentes claramente literarios, algunos explícitos y otros (si creemos al autor) inconscientes -o inexistentes-. Me refiero, por ejemplo, a David Foster Wallace, que aparece mencionado y citado en el texto varias veces, e incluso aparece en la portada del libro, aunque desde el punto de vista formal o de contenido los parecidos sean mucho menores; Nabokov, en particular Lolita, con la declaración de Humbert Humbert ante el jurado, también es un intertexto evidente; el de Dickens, que aparece mencionado en la contraportada, lo veo menos, por mucho que el protagonista sea un niño pobre y el tono sea ligeramente humorístico.

Y el referente que a mí me parece clarísimo, aunque el autor dice que no lo ha seguido, al menos conscientemente, es el de la picaresca: es verdad que David Timberthirdleg no es un "mozo de muchos amos" (o a lo mejor sí, según cómo se mire), pero todo lo demás está ahí: el origen ignominioso (nacido en la mesa camilla en que su madre daba masajes "con final feliz"), la narración autoexculpatoria -que nos se nos olvide que también El Lazarillo es una larga carta que Lázaro escribe exculpándose de la acusación de ser un cornudo consentido...), la utilización de la astucia para triunfar en un mundo hostil, el supuesto ascenso social o por lo menos económico...

En fin, como novela, ENQSDEDUW está bien narrada, bien construida, mantiene el interés y la coherencia del personaje, en ese margen de ambigüedad ética que lo hace literariamente mucho más interesante que si fuese una mera víctima, aunque éticamente provoca algunos reparos. No es un libro que regalaría a cualquier persona, porque no es una lectura agradable, así en general; pero sí es un libro que consigue tratar un tema muy escabroso sin ser morboso ni buscar la lágrima fácil. Y ya eso tiene mérito.

Una palabra final sobre el título: no me gusta el título. Creo que ya se ha abusado del tipo de títulos El X que Y, espoleados por Stieg Larsson, y en este caso además es demasiado largo y demasiado explícito. Yo le sugerí al autor, antes de que la novela fuese publicada, un título más en la tradición picaresca, algo como Aventuras y desventuras de David Timberthirdleg. Pero no me hizo mucho caso...