Mostrando las entradas para la consulta La casa de hojas ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta La casa de hojas ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

martes, 11 de marzo de 2014

Colaboración: La casa de hojas de Mark Z. Danielewski (Primera aproximación)

Idioma original: Inglés.
Título original: House of Leaves
Año de publicación: 2000
Valoración: Imprescindible.

Es curioso que una de las obras más mencionadas en las listas literarias del 2013 en España se publicase en su idioma original en el año 2000, habiendo sido una de las obras de culto en los EE.UU. Gran parte de su importancia se debe, sin duda, a su complejidad como objeto cultural. Los juegos con la tipografía, la creación de figuras mediante la disposición de las palabras en las páginas además de un gran entramado intertextual la convierten en una  obra muy atractiva. Y es por eso que hay que agradecer a Javier Calvo la traducción y a las editoriales Alpha Decay y Pálido Fuego la edición y el haberse aventurado en tal empresa.

En Casa de Hojas Danielewski utiliza el clásico recurso de objeto encontrado. Johnny Truant es un joven que malvive en Los Angeles entre fiestas, drogas y chicas. Todo cambia cuando llega a sus manos el manuscrito de Zampanò, un viejo ermitaño que trabajaba en la edición crítica definitiva del "Expediente Navidson", una película tan misteriosa como underground. El filme fue grabado por Jim Navidson, un fotógrafo de guerra que solicitó becas artísticas para instalar un complejo sistema de vídeo en su nueva casa en Virginia con el objeto de filmar el proceso de cómo él, su esposa Karen (quien edita la película) y sus dos hijos llenan de vida el lugar al que se han mudado. Todo bien hasta que una puerta aparece donde hasta entonces no había más que pared. Todo bien hasta que la misteriosa puerta lleva a un pasillo, y después a otro y ad infinitum. Volviendo a Truant, su vida da un giro y se vuelca en la edición del manuscrito - añadiendo sus propias anotaciones. Nacen de ahí las dos historias que conforman Casa de hojas: por un lado el análisis de la película filmada por Jim Navidson que hace Zampanò y por otro las vivencias angelinas de Johnny Truant.

Conviene detener la crítica de la novela para explicar que el entramado metanarrativo de Casa de hojas  se erige en varios niveles. Desde el nivel de la película grabada por Navidson (1), pasando por el manuscrito de Zampanò (2) y por la labor de editor y escritor (al sumar sus vivencias al manuscrito de Zampanò) que hace Johnny Truant (3) - y a este sistema podría añadírsele algún nivel más debido a lo enrevesado de la obra.

La novela es demasiado compleja como para hacer aquí un análisis exhaustivo de su contenido. Incluso su propio autor se encargó de introducir códigos en el texto y abrir hilos en foros de Internet para discutir sobre ellos. Empero, no está de más destacar la formación cinematográfica de Danielewski para, mediante la invocación de Andrei Tarkovsky, hablar dos de los temas clave en Casa de hojas. Para empezar existe la casa, una mansión encantada que funciona mediante sus propias reglas, una entidad otra (Solaris) con la que la interacción no ocurre en términos comprensibles por la mente humana. Se dispara así un mecanismo de fascinación por lo otro, la necesidad de conocer más sabiendo que el objeto de estudio es incomprensible.

Por otro lado, tenemos el mito del laberinto (Stalker) recuperado en los diversos laberintos que se forman en la novela. El más obvio es el que se abre en las entrañas de la casa de Navidson, aquel que es explorado sin poder llegar a ser cartografiado y que como todas las estructuras de su tipo contiene uno o varios minutaros. Pero existen también los laberintos figurados, como la literatura académica que rodea la interpretación del "Expediente Navidson" con todas las teorías y escuelas posibles: marxista, feminista, psicoanalítica, queer, ecologista, etc. Resumiendo, la academia es un laberinto del que se ríe Danielewski a la vez que se sirve de ella para explicar gran parte de su simbología.

Se trata de un mito acertado para completar un texto postmoderno como el de Danielewski. Porque la leyenda de Teseo representa el sujeto postmoderno a la perfección. Y así ocurre con Truant. Cuando no está perdido en el laberinto urbano de Los Ángeles, sin referentes con los que consolidar una identidad no esquizofrénica más allá del consumo de sustancias y de emociones efímeras, se encuentra perdido en un laberinto de información que se abre con el manuscrito de Zampanò.  Sin los referentes académicos necesarios, este proceso de edición se convierte para Truant en una tarea titánica que lo extravía hasta el punto de enclaustrarlo en casa o convertirlo en víctima del pánico, imaginando que un monstruo lo persigue. De nuevo, el Minotauro.

El laberinto último no es otro que el libro en sí. La arquitectura es su tipografía, sus diversas citas y notas a pie de página, sus juegos de maquetación y sus códigos; el lector es el Teseo que la novela consigue atrapar hasta convertirlo en Minotauro.

También de Mark Z. Danielewski en ULAD: La espada de los cincuenta años, La casa de hojas (Segunda aproximación)

Firmado: Paulo Kortazar.

martes, 30 de diciembre de 2014

Mark Z. Danielewski: La espada de los cincuenta años

Idioma original: inglés
Título original: The Fifty Year Sword
Año de publicación: 2005
Traducción: Javier Calvo
Valoración: decepcionante

El objeto, otra vez. ¿Habrán tenido alguna vez los de Alpha Decay, o los de Pálido Fuego, aquella famosa edición limitada que hicieron los Pet Shop Boys de su disco Very? Naranja, casi liso, y con una especie de puntitos. Un packaging muy impactante, todo un gancho para el fetichista. La posesión del objeto como una finalidad. Completamente legítimo, por eso, que eso sea un argumento. Para la compra, contra la piratería, vamos, si apuramos, hasta para convertir la lectura en una experiencia pluri-disciplinar, multi-sensorial, extra-literaria, lo que sea. Pues claro: y, como La casa de hojas, la presencia visual de La espada de los cincuenta años es impecable, atractiva a más no poder. Uno disfruta de la textura del granulado de su portada, enseña a los amigos la curiosa disposición de su texto -solo en hojas pares- y se solaza en solitario de la joya que tiene entre las manos. Esos gráficos, esas hojas en blanco, esas hojas en negro, ese despliegue gráfico que uno piensa que tiene sentido en función del contenido del libro. Mmm, el olor del libro nuevo, de la tinta fresca de sus ilustraciones que, wow, son reproducciones de los bordados, sí, bordados, que una limitadísima edición inicial del libro presentaba. Madre mía, ¿encontraré alguna en Ebay? Vamos, eso sí es una inversión, vamos, eso, en un tiempo, la de pasta.
Stop.
Porque los libros también hay que leerlos. Y esa experiencia debería ser la primordial. Sí, empleemos infecto lenguaje empresarial para decir que el core-business de un libro ha de ser disfrutar con su lectura. O sufrir. O ser perturbados. ¿Y cual de estos efectos nos depara leer La espada de los cincuenta años? A mí: indiferencia, desorientación y, al final, un persistente cabreo. Persistente con que mi voluntad de coherencia me impida responder a la amable cesión del libro por parte de Alpha Decay con un pronunciamiento más complaciente. Persistente, porque hasta el más insignificante complemento visual o escrito de todos los que acompañaban La casa de hojas tenía más sustancia que estas engañosas 270 páginas (solo la mitad con texto, muchas de ellas con apenas unas frases, la gran mayoría con un texto en formato poesía visual: media hora de lectura). Poco persistente, lo que sucede aquí: al lado del suntuoso derroche de tramas de La casa de hojas, de la cual este libro acaba siendo la mejor propaganda, como una especie de perverso antagonista, la historia aquí es una especie de fábula estirada e incomprensible; el mérito de extraer para el texto de la solapa algo con un mínimo de atisbo de coherencia es algo muy notable. Yo lo intento, para que no se diga. Una chica de nombre muy raro queda al cargo de cinco huérfanos de nombres muy raros (¿serán anagramas?) y convoca a un cuentacuentos que les explica una serie de cosas a los niños que les incitan a abrir unas cajas o no sé qué y pasa algo con una espada que está como predestinada (¿como las varitas de Harry Potter?) y a lo mejor hay una moraleja o un mensaje oculto o esas claves tan raritas de poner comillas de colorines significan que hay una lectura alternativa o algún código que lo desencripta todo y le otorga, no sé, un sentido.
Mientras, no negaré que tocar el libro, sostenerlo en las manos, observar su cuidadosa maquetación, hasta especular con cómo de fascinante podría ser su historia, es de lo más gratificante. Igual ese es su valor: esquivar la tentación de leerlo y especular acerca de lo que contiene. Pero a mí no me sirve, y dudo que a otros sí.

También de Danielewski, una inúsita doble reseña a La casa de hojas: aquí y aquí

jueves, 26 de septiembre de 2024

Florencia del Campo: Que tenga una casa

Idioma original: Español 

Año de publicación: 2024

Valoración: Recomendable 

Si vamos por el lado obvio, lo primero que nos vendrá a la cabeza será alguno de los centenares de libros en los que la casa, y qué se puede incluir en el concepto y de qué forma es otro tema, ocupa un lugar fundamental: Casa tomada, La casa verde, La casa de Bernarda Alba, Casa de hojas, Segunda casa, Irse de casa, Casas vacías, Formas de volver a casa, etc.

Si rascamos un poco en la superficie y tiramos de memoria lectora, dos serán los libros que nos vengan a la cabeza: Siberia de Daniela Alcívar, también editado por Candaya, y Borderlands, editado por Capitán Swing. ¿Los motivos? Su carácter (semi)autobiográfico, su forma híbrida en lo genérico, su relación con el cuerpo, la autoría femenina (mujer migrante, además), etc.

El caso de que Que tenga una casa es un libro que juega con los géneros, ya que en el hay tanto de novela autobiográfica (¿o es autoficción?) como de relato o de ensayo, y que tiene, al menos en apariencia, cuatro patas que funcionan como planos paralelos: casa, cuerpo, familia y escritura. Digo en apariencia porque, parafraseando a Baroja, "pinta tu casa pero estarás pintando otra cosa". En este caso, esa otra cosa será la búsqueda de un sentido de pertenencia, de una identidad, de un asidero, de un lugar al que volver o del que huir, de un refugio que puede ser también lugar de aislamiento y soledad. 

Yendo a lo argumental, Que tenga una casa es el libro que la autora escribe mientras trata de escribir un libro de cuentos relacionados con la historia de España y con la historia de su familia paterna a través de sus casas. Pero como esas humedades que van apareciendo poco a poco en las paredes, hay elementos que se filtran y van impregnando el libro: la historia personal, la reflexión sobre la infancia, la construcción de la propia identidad, del relato, etc.

Decía anteriormente que el libro posee un carácter híbrido, tanto en lo genérico como en lo temático. También en lo estilístico. Predomina en el comienzo la frase breve, cortante y el uso de la primera persona. A medida que el libro se abre a diferentes ámbitos, comienzan a intercalarse la primera y tercera persona (mención especial al capítulo 10), las frases se vuelve más "convencionales", se introducen citas, etc.

Para terminar, quizá la parte autobiográfica (¿o es autoficción?) no resulte ya sorprendente, y entiendo que pueda haber gente a la que llegue a cansar, pero creo que el libro coge vuelo cuando esa experiencia personal es utilizada para llevar el texto a lo colectivo y a una vertiente más cercana al ensayo. Me interesa mucho más y me parece más universal el plantearse, por ejemplo, qué es una casa, qué es lo propio y lo ajeno, qué sostiene una casa (y un cuerpo), etc.

P.S. 1: las reseñas de Siberia y de Borderlands llevan meses preparadas pero sin publicar. Mal hecho por mi parte, son dos muy buenos libros.

P.S. 2: justo hoy, mis padres finalmente firman la venta de la "casa de verano" de mis abuelos. Y aunque hace casi 10 años que no he pisado esa casa, vuelven de golpe imágenes de objetos (los geranios del balcón, la lámpara del salón...), personas que fallecieron hace más de 30 años, amigos de la infancia que sabe Dios dónde estarán ahora, etc.

sábado, 26 de agosto de 2023

Ion Minulescu: La casa de las ventanas de color naranja

Idioma original: Rumano
Traducción: Joaquín Garrigós
Año de publicación del volumen: 2022
Valoración: Recomendable

La casa de las ventanas de color naranja compila siete de los mejores relatos fantásticos del rumano Ion Minulescu, originalmente publicados entre 1908 y 1930. 

Aunque todos me han parecido sumamente eficaces, hay algunos, como "La corbata blanca" o "El hombre del corazón de oro", bastante formulaicos. El primero es un cuento de fantasmas canónico; el segundo, una historia tan conmovedora como previsible sobre un condenado a la inmortalidad.

Más originales y heterodoxas son, a mi juicio, la ficción que da nombre a la recopilación, "En el jardín de mi amigo", "La confesión de un desarraigado" o "De charla con el Maligno".

"La casa de las ventanas de color naranja" va de un presunto inglés que se muda a un barrio rumano. Me han encantado su toque gótico, los temas barajados (el miedo al cambio, la desconfianza a lo extranjero, las jerarquías vecinales...) y la lograda imagen de esas «hojas rojizas que se incrustaban en la tierra plateada como manchas de sangre coagulada...» (16)

"En el jardín de mi amigo" trata sobre un hombre que conoce a otro sumamente excéntrico. No desvelaré el final, pero sabed que me ha maravillado, al igual que los diálogos que mantienen los personajes o ciertas reflexiones en torno a la relación entre rareza y locura.

"La confesión de un desarraigado" reúne a dos viejos amigos cuyos caminos se bifurcaron en la infancia. Uno de ellos manifiesta que desearía suicidarse, y la atmósfera y tensión que ello provoca se espesa paulatinamente.

"De charla con el Maligno" sigue a un par de escritores y sus charlas con un misterioso contrabandista. Subvierte magistralmente ese subgénero costituido por apariciones y pactos con figuras mefistofélicas; a eso hay que añadir que su ambientación histórica, la antesala de la Primera Guerra Mundial, se exprime al máximo.

Por otra parte, también quiero reivindicar "Máscaras de bronce y farolillos de porcelana", un interesante aunque irregular retrato psicológico abordado desde el manuscrito encontrado. Presenta a un protagonista cuya caracterización es magnética, amén de pasajes introspectivos geniales. Como muestra de esto último, dejad que os copie un párrafo: «El cementerio parecía en verdad triste. Es cierto que no lo había visto nunca antes, pero en aquella ocasión me parecía más triste que de costumbre. El alma de la tarde (...) penetraba en lo más hondo de mi fatigado cuerpo como algo extraño, suave y perezoso, como la poesía de la tristeza sin motivo o como el estribillo lejano de una felicidad olvidada ante la cual el recuerdo aún se inclina, de vez en cuando, con la reverencia de un cortesano desprovisto de amor propio. Por un momento, olvidé incluso dónde me hallaba y me fui con el pensamiento lejos, muy lejos, hasta el profundo Oriente, a esos maravillosos países de los cuentos y sueños azules, a esos países embalsamados con el perfume de las flores y plantas aromáticas, a esos países que son los primeros en ver salir el sol...» (61)

A la mentada originalidad y heterodoxia de estos relatos hay que sumar dos virtudes adicionales. Primero, la erudición que desprenden, reflejada en su gusto por el simbolismo, en declamaciones de versos, en citaciones de Baudelaire, Mirbeau y otros decadentes franceses, o en la admiración de Minulescu por Gaspar de la Nuit. 

Segundo, la incuestionable sensibilidad de la pluma del autor, cuyas descripciones exhiben una plasticidad extraordinaria. Como muestra, un botón: «La neblina borrosa de la madrugada tiembla como una gota de leche que cae a un vaso de agua. En lontananza, las luces de los otros barcos anclados en la rada se apagan una tras otra. Comienza a distinguirse el color del mar y los rumores confusos de quienes se despiertan bullen como oraciones mañaneras en el oído de los que no se han acostado todavía.» (107)

Resumiendo: La casa de las ventanas de color naranja es una antología muy recomendable, especialmente para los amantes de la literatura fantástica. Además, sirve como puerta de acceso a la fascinante narrativa de Minulescu. Así que, si os llama la atención, haceos con ella; y no hagáis caso al autor cuando sugiere que para que os guste debéis leerla de noche, porque estas historias maravillan o estremecen, según se tercie, incluso a plena luz del día.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Mark Z. Danielewski: La casa de hojas (Segunda aproximación)

Idioma original: inglés
Año de publicación: 2000
Título original: House of leaves
Traducción: Javier Calvo
Valoración: El libro, imprescindible
La novela básica, muy recomendable
El texto íntegro, recomendable, con ciertas reservas

Objeto

Que dos editoriales de prestigio se alíen para acometer la publicación de una novela ya es relevante. Que el traductor sea un brillante escritor como Javier Calvo eleva el listón, cosa que la elección como maquetador de otro novelista, Robert Juan-Cantavella no hace más que confirmar. Pues no debe haberles causado dolores de cabeza, desde la cuestión de mostrar en azul todas las veces que aparece la palabra casa, (bien en inglės bien en español), hasta la compleja estructura de los textos que aparecen como especies de poemas visuales. Todo muy impactante, advirtiendo al lector casual de que ése no es un libro cualquiera. Novela experimental y maquetación meticulosa. Arma de doble filo:  todo eso puede descender a la condición de atrezzo o de parafernalia o de envoltorio si luego lo literario no acompaña.

Terror

Más de una vez he comprobado escéptico como
 un libro definido como hilarante a mí no me ha provocado
 ni media sonrisa. Pues qué voy a pensar,
cuando se define como escalofriante o se otorga
un calificativo instantáneo de clásico del terror.
Espero levantarme a comprobar que la puerta está cerrada mientras lo leo o
espero soñar con ectoplasmas de pie delante de la cama o
espero levantar la vista si oigo un crujido en la terraza.
Que esta generación ya se toma a chirigota a todos
 cada uno de los monstruos clásicos
(desde el hombre lobo hasta Chucky o Freddy Krüger)
y que el verdadero terror ya lo tenemos viendo las noticias.
Que estamos curados de espantos.
Por tanto, cuidado con las expectativas que se generan,
expectativas que se materializan cuando
la primera hoja del libro contiene una decena de opiniones entusiastas,
y se nombra a King,
a Foster Wallace,
a Pynchon.
Que, ojo, no son todos, o no lo son declaradamente, escritores del género.

Pero

Al final, claro, uno debe despojarse de todo prejuicio, y leer el libro. Y juzgarlo por su esencia, si ello es posible entre tanto factor colateral (añadamos que ya ha salido en listas de lo mejor del año y ya se han publicado multitud de reseñas). Hace unas líneas que he mencionado a DFW. Las notas al pie, con numeración que alcanza los tres dígitos, con extensión que obliga a dejar migas de pan por el camino. Las tramas paralelas, los textos adicionales, todo un reto para el lector estajanovista que no quiere perder detalle. Esto sería el equivalente de esas ediciones especiales de películas que acaban llevando todo tipo de material. ¿Seremos capaces de deglutirlo todo o vamos a contentarnos con lo básico? ¿Hay muchos escritores capaces de mantener en vilo a sus lectores por más de 700 páginas? Obviamente (y más si al final este blog acepta mi propuesta y se publican aquí otras reseñas de este libro) habrá opiniones, y muy fundadas, para todos los gustos. Sí, ciertas partes aportan poco o nada al conjunto. Sí, los desvaríos (listas, citas inventadas, textos en otros idiomas) parecen no sumar. A pesar de lo cual, yo no quiero reivindicar una casadehojasfacildeleer. Si Danielewski lo concibió así yo no voy a enmendarle la plana.

Para eso están las novelas experimentales.

Pero el relato paralelo, el que discurre casi íntegro en las notas a pie, el de Johnmy Truant (empleado en un taller de tatuaje - guiño gótico/postmoderno) no tengo muy claro si complementa o interfiere, con su tono irreverente, carnal y asilvestrado, el desarrollo más convencional, más clásico, del Expediente Navidson, centro, este sí, absoluto de la obra, novela, esta sí, brillante, casi arrebatadora, impecable en su construcción, su tempo y su desarrollo. Pero, ensombrecida o enturbiada o estorbada por un exceso de información colateral que una primera lectura (al menos la mía), no manifiesta como necesaria, o al menos no justifica esa extensión y ese (estoy seguro que voluntario) caos visual que condiciona (alguno. más de uno, dirá lastra) la lectura.
Algunos dirán: y de qué manera.
Otros dirán, no, el centro de la novela es todo lo que rodea al Expediente Navidson.

Meollo

Will Navidson (Navy, fotógrafo de éxito con un hermano gemelo) y su esposa Karen (ex-modelo con problemas varios de personalidad) adquieren una casa a la que van a vivir con sus dos hijos, de cinco y ocho años. Allí pasan cosas raras e inexplicables para cuya (resolución? investigación?) piden ayuda a especialistas.
Lo cual no deja de ser una de esas viejas historias de aventurarse en lo desconocido.
Llena de oscuridad, pero acorde con los tiempos que corren.
Lovecraft, Clarke, Poe, Verne.

Fin del meollo.

Y no es que ello sea tan sencillo. Sin anticipar acontecimientos, sin ser tan bruto, sí que diré que el fenómeno editorial lastra (sí, ahora empleo la palabra), porque precondiciona y pone en alerta. El exceso y la saturación acaban desluciendo el conjunto, sobre todo si uno tiende a leer al uso convencional.



Aquí he dejado una enorme grieta que todo lo justifica, claro.




 En este mundo tan global (que estoy seguro que Danielewski satiriza con el aluvión de información presente, hasta con cómo estructura esta presencia), sólo un anacoreta llega a la lectura de La casa de hojas sin algo parecido a una predisposición o a un prejuicio.

Conclusión               algo                   (o                       bastante)                                                   frívola

Y aquí debo reconocer suscribir la opinión de Tongoy: mola tener este libro en el estante y enseñarlo a las visitas y mostrarles su trabajado capricho visual, y explicarles por encima la historia (véase Meollo) y su enorme repercusión y su potencial influencia.

Cómo puede uno no jactarse de tener este libro.
Igual, me temo, mola más tenerlo que el puro hecho de leerlo.


sábado, 2 de agosto de 2025

Jesús Cañadas: Fundido a negro

Idioma: español
Año de publicación: 2025
Valoración: Muy, pero que muy recomendable

Apariciones de la Virgen; leyendas granaínas; gitanos del Sacromonte; parejas de la Guardia Civil; procesiones entre flores... Con todos estos elementos se podría componer un drama lorquiano. O un pastiche lorquiano, que tanto da... Pero lo que hace Jesús Cañadas en esta novela no es ni una cosa ni la otra, sino añadirle al cóctel un documental de true crime, la telebasura adicta al frikismo de los 90 (no me refiero a los fans de Star Wars, precisamente), los jipis de la Alpujarra, drogas y culpabilidad . Y a Juliette Binoche, qué ya me diréis como se la puede meter en una novela de terror,  pero Cañadas lo consigue... Porque sí, Fundido a negro es una novela de terror, pese a que su autor afirme que él lo que escribe son thrillers (y sí, está novela es un thriller, quizás antes que ninguna otra cosa, pero también da mucho miedito), ya desde su comienzo, con la transcripción de un video en que los guardias civiles se dirigen de noche a un cortijo donde, al parecer, ha habido un grave incidente... Pero avancemos la imagen para hacer el consabido resumen resumido: 
Benjamín Correa es un director de documentales andaluz en horas bajas -bajísimas- a pesar de haber ganado, años atrás, la Palma de Oro en Cannes -o precisamente, a raíz de haber ganado la Palma de Oro en Cannes-, así que decide aceptar, no muy convencido, el encargo de Canal Sur de realizar, deprisa y corriendo, un documenta sobre la secta mariano-milenarista de El Encuentro de María, que, dieciocho años atrás, acabó. por decirlo suavemente y emplear el término de la novela, en una marimorena de mucho cuidado... El equipo de grabación, compuesto por antiguos amigos de Benjamín, se pone a la tarea y comienza a entrevistar a personas que tuvieron que ver, de un modo en otro, con El Encuentro. Pero pronto empiezan a encontrarse elementos cada vez más inquietantes, según van indagando sobre las figuras de Elías, el líder de la secta y Micaela, su pérfida factótum, así como lo que ocurría en el seno del grupo. Y no sigo porque esta es una de esas novelas que hay que leer hasta el final para poder entender -o no-, sabiendo lo menos posible de la misma y así disfrutar (o pasarlo mal, según se mire) al máximo. Muchos son los elementos presentes en esta novela que propician que esto suceda; por citar algunos, al modo de Oriol:

  • Que nos encontremos, precisamente, ante un thriller, con los mecanismos y tropos propios (y típicos) del thriller, pero, al mismo tiempo, ante una novela de terror, con los mecanismos y tropos propios del terror, lo que nos hace olvidar las costuras que se le puedan ver al thriller.
  • Que el autor consiga crear momentos  inquietantes, cuando no terroríficas, no sólo por la presencia de personajes, entidades o situaciones aterradoras, sino, sobre todo, por el dominio e incremento de la tensión en casa capítulo y la gran habilidad de este escritor para crear ambientes perturbado(re)s, espacios liminares, equívocos o, directamente siniestros. Pero todo y siempre, sin embargo, al servicio de la trama y del devenir reservado a sus personajes.
  • Que la trama funcione con la precisión de un reloj suizo, con la minuciosidad de una maqueta ferroviaria, con el ingenio de un juego de palabras inesperado... pero todo sin que nos demos cuenta de ello hasta el final, ya sea debido a las circunstancias que antes he comentado, o, simplemente, para la facilidad de Cañadas para que todo fluya, sin forzar la máquina, sin obligar al lector a inclinarse a cada momento ante el talento del autor. 
  • Que nos hallamos, además, ante un escritor especialmente dotado para contarnos lo más terrible y mantenernos en vilo con el suspense y el ritmo que le imprime a la narración, sin por ello (quizá por su origen gaditano) perder la naturalidad y aun el gracejo de lo coloquial, el respiro de lo cotidiano, que nos permite una falsa relajación hasta que nos damos cuenta de que la temperatura narrativa ha subido y no tenemos ya escapatoria, como langostas cociéndose en un agua cada vez más caliente. Por no mencionar (o mejor sí), la extraordinaria capacidad de que hace gala Cañadas para el símil, la metáfora o la metonimia certera e ingeniosa, que posiblemente tenga también su raíz en Cádiz (y perdón por el tópico, si es que molesta a alguien). Unos pocos ejemplos extraídos de un mismo capitulo: "Se había levantado con los ojos convertidos en dos puñaladas en una Caja Roja de Nestlé"; "(...) era un polvorón empapado en bechamel seca"; "(...) asintió con lentitud de café de filtro que gotea en la cafetera"."Aparte de caminar a paso de lista de espera en correos, con una cojera imposible de disimular (...) no relajaba ni a tiros esa expresión que parecía ponerse por las mañanas, antes incluso que las pantuflas". "Echó la mandíbula hacia delante y se montó su propia final de Roland Garros con los ojos, que fueron de un lado a otro en busca de una excusa que, por supuesto, no encontró. Al cabo, soltó un un suspiro de cañería".
  • Que el autor hace un empleo loable e inteligente de diferentes aspectos de la cultura andaluza, en el seno de la cual se desarrolla la historia; desde el habla sevillana y granaína (he de señalar que yo no soy andaluz, pero, desde luego, parece bastante convincente) a otros elementos culturales o incluso subculturales .dado el tema y la ambientación de la novela- de la misma. Todo escrito con un aire desenvuelto, ya digo, pero que trasluce el respeto que le produce a Cañadas su propio pueblo, su idiosincrasia y forma de expresarla.                                                                                
No me quiero extender mucho más, que la reseña ya se está haciendo larga y leerla es tiempo que se podría utilizar mejor en leer la propia novela. Quien lo haga se encontrará no ya un thriller yo una historia de terror, sino una magnífica novela en la que convive un toque de folk horror con cierto costumbrismo crítico, un trasfondo de horror cósmico con la llamada "cultura de la cancelación"; el desvarío onírico con el gore; el juego tipográfico (tampoco es La casa de hojas, no os asustéis) con la influencia, inevitable, por otra parte, de lo audiovisual, tanto en el falso found footage como en la propia dinámica narrativa. Y además aparece Juliette Binoche, ya lo he dicho, y me quito el sombrero de cómo Jesús Cañadas ha conseguido introducirla aquí... Ojalá ella llegue a leer, algún día, está novela, porque seguro que estaría orgullosa de formar parte de ella, me apuesto lo que queráis... O, por lo menos, se lo iba a pasar de miedo (literalmente), que es de lo que se trata, ¿no?. Después de todo.

También de Jesús Cañadas y reseñado en Un Libro Al Día: Dientes rojos

viernes, 1 de enero de 2016

Svetlana Alexievich: Voces de Chernóbil

Idioma original: ruso
Título original: Tchernobylskaia Molitva
Año de publicación: 2005
Traducción: Ricardo San Vicente
Valoración: muy recomendable alto

Inauguramos el año con un modesto ejercicio de justicia. La verdad es que pocos, y no me incluyo, conocían a Svetlana Alexievich antes de que su nombre empezara a sonar con insistencia para ganar el Nobel que le fue otorgado hace unos meses. De hecho, éste era el único libro que había sido traducido al español, y su reedición en octubre de 2015 parece indicar que algo se husmeaban en Random House.
Y si he dicho justicia es por algo. Porque libros como éste no habrían de pasar desapercibidos. En un mundo ideal. De esos mundos ideales donde los totalitarismos son condenados todos y donde las cosas no se polarizan de tal manera que la crítica a un polo significa el alineamiento necesario con el polo opuesto. Claro, perdonad, escribo esta reseña bajo el "efecto diplodocus", cosa que me va a hacer medir mis palabras.
Supuestamente.

"¿Y nosotros?¿Nosotros cómo nos comportamos?¡Mira a estos alemanes, siempre tan planchados, tan almidonados, qué histéricos!¡Miedosos! Midiendo la radiación de la sopa, de las hamburguesas. Saliendo a la calle cuanto menos mejor. ¡Qué risa! ¡Nuestros hombres sí que son hombres de verdad! ¡Qué machos los rusos! ¡Dispuestos a todo! ¡Luchando contra el reactor! ¡Y sin ningún temor por sus vidas! Se suben al tejado fundido a cuerpo descubierto, con guantes de lona (ya lo habíamos visto en la televisión) ¡Y nuestros hijos van con sus banderines a la manifestación! ¡Con los veteranos de la guerra! ¡La vieja guardia!"

Sí: he puesto terror entre las etiquetas para la búsqueda de este libro. Y es que el terror más auténtico no es el de los seres misteriosos de Lovecraft o el de las inverosímiles puertas de La casa de hojas. El auténtico terror es que unos señores que se atribuyen respetabilidad te digan que puedes estar tranquilo en tu casa y que un día haya un accidente y un mal viento empiece a depositar isótopos en el césped del parque donde juegan tus hijos, o los inocule en el agua que hace crecer los tomates que metes en tu ensalada, o pringue la ropa que tienes colgada en  el tendedero. Que eso te obligue a salir disparado de tu casa y de tu vida en cuestión de horas, vete a saber si a algún sitio seguro, o ya arrastrando algo más que el estigma de ser de Chernóbil. Que, ignorante de mí, leer este libro me haya hecho tomar conciencia de que Europa estuvo a nada de convertirse en un continente inhabitable. Casi tres décadas más tarde. Leer este acertadamente titulado libro me ha hecho conocer ese  detalle. La vieja Europa, un páramo de árboles amarillentos, de aguas contaminadas, de especies mutantes, de suelo que quema. Svetlana Alexievich ni siquiera entrevista a la gente: deja que hablen, ordena sus testimonios, los estructura y les dota de una curiosa cadencia, una especie de hilo narrativo en la que la escritora cede el protagonismo y deja que todo fluya. Claro que participa: no solamente puede aportar la elección de uno u otro testimonio, y puede que busque acentuar cierto aspecto en detrimento de otro: también contrapesa a favor del débil.
Así que los diferentes involucrados en la tragedia de abril de 1986 van desfilando. No siempre en primera persona: a veces son sus seres queridos los que los evocan. No puede ser otra cosa que trágico, claro. Aquí hay muchos héroes: técnicos, bomberos, soldados, científicos, habitantes anónimos de las zonas que se evacuaron, viudas (demasiadas viudas), funcionarios, ancianos, niños.

"Nos marchamos.
Quiero contarle cómo se despidió mi abuela de nuestra casa. Le pidió a papá que sacara del desván un saco de grano y lo esparció por el jardín: "Para los pajarillos de Dios". Recogió en un cesto los huevos y los echó al patio: "Para nuestro gato y para el perro". Les cortó unos trozos de tocino. De todos los saquitos echó las simientes: de zanahoria, de calabaza, de pepinos, de cebolla. De diferentes flores. Y las esparció por el huerto: "Que vivan en la tierra. Luego le hizo una reverencia a la casa. Se inclinó ante el cobertizo. Recorrió los manzanos y los saludó a cada uno.
Y el abuelo se quitó el gorro cuando nos marchamos."

A quién le puede caber la menor duda de cómo fueron las cosas. Si hasta es lógico que, para evitar una reacción en cadena, una alarma excesiva, cualquier maquinaria estatal (y, por supuesto, la de la URSS de 1986 era una poderosa maquinaria estatal pendiente de controlarlo todo) ocultara la magnitud de los hechos, les quitara importancia e intentara mantener el orden, aunque fuera a costa de quedar retratada ante todo el planeta, cosa que seguro que tuvo que ver en la caída del muro en 1989. Pero los años han pasado y tantas voces no pueden ser calladas solo a base de llenar documentos de sellos de secreto o ultrasecreto y dejar que los testigos directos vayan desapareciendo, muchos de ellos víctimas a medio o largo plazo, no solo víctimas físicas, sino estigmatizados como colectivo por la sociedad.

"Tengo un hermano pequeño. Le gusta jugar a "Chernóbil. Construye un refugio, cubre de arena el reactor...O se viste de espantapájaros y corre detrás de la gente y los asusta: "¡Uh, uh, uh...! ¡Soy la radiación! ¡Uh, uh, uh...! ¡Soy la radiación!". 
Aún no había nacido cuando ocurrió aquello."

Así que vamos a correr el riesgo de que ahora se nos tilde de anticomunistas. Porque el Aparato silenció y ocultó los hechos, engañó a los ciudadanos para que colaboraran de forma sumisa y no pusieran impedimentos, para que aceptaran con resignación su presente y su futuro. En muchos casos, los dejó en la estacada, sin información, sin medicación, sin medios para protegerse, sin explicaciones claras. Con pensiones míseras a cambio de trabajos que les acarrearon enfermedades mortales a ellos y a sus hijos y a sus cónyuges.
No son malos compañeros, Kapuscinski o Politkovskaya, si digo que me gusta Alexievich porque irrita al poder, al oligarca, a lo establecido y cómodamente establecido, al tipo repantingado en el poder dictaminando qué es bueno y qué no para súbditos o ciudadanos o camaradas o como quiera llamar a esa masa supeditada a sus caprichos y condenada a sufrir las consecuencias de sus errores.

Encima, no son tantas las veces que los del Nobel aciertan.

Otras obras de Svetlana Aleksiévich en ULAD: Los muchachos del zinc, Voces de Chernóbil (re-reseña), El fin del 'Homo sovieticus'

miércoles, 16 de febrero de 2022

Lo mejor de 2021: Lo que opinan nuestros lectores

Con cierto retraso y tal como avisamos, estas son las listas que nuestros lectores han enviado indicando sus lecturas favoritas del 2021.

En riguroso orden de llegada.

Os agradecemos vuestra colaboración y, ya que estamos, nos encanta la enorme diversidad de vuestras elecciones.

Salud y cultura, amigos.

Anónimo

Ficción

Libros que merecen mejor valoración en el blog

Si una noche de invierno un viajero de Italo Calvino

Tres tristes tigres de Cabrera infante


Libro que me gustaría que reseñaran nada más que para ver qué valoración le dan

La mano junto al muro/El falso cuaderno de Narciso Espejo de Guillermo Meneses


Libro que llevaba años buscando y finalmente conseguí una copia

El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz de Bryce Echenique


Nada que decir, apuestas seguras

Pedro Páramo y el llano en llamas de Rulfo

Ficciones de Borges

Pantaleón y las visitadoras de Vargas Llosas


Imprescindibles en el blog pero no en mi corazón

Bajo el volcán de Lowry

La insoportable levedad del ser de Kundera


No ficción

Libro que llevaba años buscando y finalmente conseguí una copia

Sociología y pragmatismo de Wright Mills

La distinción de Bourdieu

La selva de los símbolos de Turner


Relectura necesaria

La imaginación sociológica de Wright Mills

Outsiders de Howard Becker

La zona gris de Auyero


Libro de método que parece un fastidio pero que puede ser grato para gente de otras áreas

Los trucos del oficio de Becker

Describir el escribir de Cassany

Decir casi lo mismo de Eco


Clásicos que faltaban

La rebelión de las masas de Ortega y Gasset

Técnica y civilización de Mumford


Libros de mi país o sobre mi país que me gusta releer

Adiós al socialismo de Del Búfalo

La renta y el reclamo de Bautista Urbaneja

El Estado mágico de Coronil


Conseguidos por sorpresa

Orientalismo de Said

La invención de Irlanda de Kiberd

Comunidades imaginadas de Anderson


Gabriel Diz

Les dejo una selección de lo que he leído en 2021. Son 13 libros en total, algo más de uno por mes. Estuve un rato largo intentando dejar la lista en 12 para que fuera un libro por mes pero no lo logré:


1)Jane Eyre (Charlotte Bronte)

2)El corazón del daño (María Negroni)

3)Años luz (James Salter)

4)2666 (Roberto Bolaño)

5)Las tres vanguardias (Ricardo Piglia)

6)La virgen cabeza (Gabriela Cabezón Cámara)

7)Nuestra parte de noche (Mariana Enriquez)

8)La hermana menor (Mariana Enriquez)

9)El sueño de los héroes (Adolfo Bioy Casares)

10)Prins (Cesar Aira)

11)La sangre manda (Stephen King)

12)La llamada del Cthulhu (H.P. Lovecraft)

13)Persecución (J.C. Oates)

Carlos Ávila:

El descubrimiento del año: la escritora mexicana Fernanda Melchor. De

todas formas ha sido un año prolífico en esto con Alejandro Zambra, Óscar

Martínez, Kent Haruf o Andrea Abreu entre otros.

Relectura de clásicos: Memorias de un europeo de Stefan Zweig.

Decepciones: Serge de Yasmina Reza y No tengo tiempo. Geografías de la

precariedad de Jorge Moruno.

Autores que no me fallan: Marín Caparrós y su Ñamérica, Leila Guerriero

con Frutos extraños y Carrère con Yoga.

Buenas investigaciones y muy bien contadas: No digas nada de Patrick

Radden Keefe y Laëtitia o el fin de los hombres de Ivan Jablonka.

Una autobiografía muy potente: Trilogía de Copenhague de Tove

Ditlevsen.

Libros para reírse con ganas y desconectar: Cualquiera de los tres de relatos

de Kenneth Cook.

Lecturas que dejan mal cuerpo pero que es necesario hacer: Antisocial de

Andrew Marantz y Extrema derecha 2.0 de Steven Forti.

Propósito para 2022: Seguir y seguir leyendo cada día y atreverme con

Guerra y paz.

Pablo GP

Libros Preferidos:

- Donal Ryan: Corazón giratorio.

- Fiódor Dostoyevski: Los hermanos Karamazov.

- Donald Ray Pollock: El diablo a todas horas.

- Albert Cohen: Bella del señor.

- Elizabeth Kolbert: La sexta extinción.

- Mario Levrero: La ciudad y El lugar, de la Trilogía involuntaria (París me pareció más flojo).

Libros Destacables:

- Marlon James: Breve historia de siete asesinatos.

- Alan Parks: Enero sangriento.

- Juan Marsé: Últimas tardes con Teresa.

- Jeffrey Eugenides: Middlesex.

- Bruce Chatwin: Colina negra.

- Peter Kaldheim: El viento idiota.

Mención honrosa:

- Alan Parks: Hijos de Febrero.

- Natalia Ginzburg: El camino que va a la ciudad y otros relatos.

- D.H. Lawrence: El arco iris.

- Chriss Offutt: Kentucky seco.

- Emmanuel Carrère: Yoga

Decepciones:

- George Saunders: Lincoln en el bardo.

- Johnny Marr: ¿Cuándo es ahora? Memorias.

- William Gaddis: La carrera por el segundo lugar.

- Hubert Selby Jr: Última salida para Brooklyn.

Maqroll El Gaviero

Mis mejores lecturas del año (las dejo en 9):

- Los siete locos (Roberto Arlt)

- Limónov (Carrère)

- La mano izquierda de la oscuridad (UK LeGuin)

- Glosa (JJ Saer)

- Me llamo Rojo (Pamuk)

- Martin Eden (Jack London)

- Kokoro (Soseki)

- El idiota (Dostoievsky)

- La suerte de Omensetter (W Gass)


Si se pudiera meter poesía: mención especial a Basilio Sánchez (“He heredado un nogal sobre la tumba de los reyes”) y a Alejandra Pizarnik (cualquier cosa suya).

Ángel Muñoz

El mejor,

No digas nada, Patrick Radden Keefe, minucioso, objetivo (hasta donde uno puede serlo) y muy esclarecedor, el conflicto del IRA explicado casi como si fuera un novela de acción, espectacular.

Me daba perezón pero mira…

Línea de fuego, Arturo Pérez-Reverte, guerra civil y el más famoso de los miembros de la RAE… de entrada lo último que pensaba coger, pero me parece que Arturo sabe dar ritmo a las novelas, sabe transmitir un escenario con verosimilitud, y se intenta alejar de maniqueísmos. Lo fulminé en un plis-plas (¿estará esta expresión reconocida por la RAE?)

Me arriesgué y no me decepcionó

64, Hideo Yokoyama, citando a los inmortales No me pises que llevo chanclas, “Japón, mía que está lejos Japón” Lejos física y culturalmente, y este libro me situó en una sociedad a la que me costaba entender, con una forma de narrar que se aleja de mi zona de confort, pero mereció la pena, novela redonda.

Qué necesidad tenía yo…

A ver, que es que uno es masoca, empezar una serie de libros y dejarlos… me cuesta, y pasa lo que pasa. Entre las sagas en los que mil veces pensé para qué te metes… destaco como horrorosas, Balada de serpientes y pájaros cantores, Suzanne Collins;  La sexta trampa, J.D. Baker y La hora de los hipócritas, Petros Markaris.

Decepción especial para La era de la supernova, Cixin Liu (absurda es decir poco).

Y en el apartado me importa cero lo que me cuentas, Boston. Sonata para violín sin cuerdas, Todd McEwen (recomendación de ULAD, pero yo es que no le veo la gracia) y Contemplaciones, Zadie Smith (¿dónde está la Zadie de Dientes blancos?)

Sorpresas inesperadas

Esos libros que te llegan de algún modo raro y me han dejado impactado, La verdadera vida, Adeline Dieudonne (la violencia hacia la mujer contada de una forma distinta, sin guardar nada pero sin crudezas, obra de arte); El evangelio de la anguila, Patrick Svenson (un libro sobre anguilas, y que se queda corto… no hay mas que decir), Al final siempre ganan los monstruos, Juarma (miedo me daba la expectación creada, y merece la fama que tiene).

Me hicieron reír, mucho

Antes todo esto era campo atrás, Pablo Lolaso (solo para amantes del baloncesto), Subidón, Joaquín Reyes (solo para amantes… pues eso de la muchachada)

Para pasar un buen rato, con ciencia-ficción

Proyecto Hail Mary, Andy Weir (este autor tiene un don cuando habla del espacio) El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, Becky Chambers (exquisito, no es el qué les pasa, son los personajes los que hacen esta novela)

Zoila Blanco

ATRAPA LA LLEBRE (L.Bastasic)

Y LLOVIERON PAJAROS (J.Saucier)

VERA (E. von Armin)

ELS DICS (I.Solá)

LA DRECERA (M.Martin Serra)

LAS LEALTADES (De Vigan)

LA AVERIA (F.Dürrenmatt)

ELS PROSCRITS DE SANTA FE (J, Masanès)

EL RETORN DEL CATO (M. Asensi)

TSUNAMI (A. Pijuan)

LLUM DE FEBRER (E.Strout)

L'ANY QUE VA CAURE LA ROCA (P. Coll)

LA KLARA I EL SOL (I. Kazuo)

AMARILLO (F. Romero)

EL IMPERIO DE YEGOROV (M. Moyano)

LAS GRATITUDES (De Vigan)

Sergio Borao Llop

Ante todo, gracias por las reseñas diarias.

En segundo lugar, os paso la relación de lecturas destacadas de este año que termina (tal vez -mi memoria no es tan precisa- vaya también alguna del 2020). El orden es alfabético por apellido de autor

Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie

La parábola del sembrador, de Octavia E. Butler

Noir, de Robert Coover

Todo lo que muere, de John Connolly

La casa de hojas, Mark Z. Danielewski

Solo el silencio, de R. J. Ellory

X, de Percival Everett

Vivir abajo, de Gustavo Faverón Patriau

Breve historia de siete asesinatos, de Marlon James

El gran cuaderno, de Agota Kristof

El intérprete del dolor, de Jhumpa Lahiri

Cuentos completos, de Mario Levrero

Ánima, de Wajdi Mouawad

Plop, de Rafael Pinedo

Las primas, de Aurora Venturini

Michi:

Mejor novela hispanoamericana: El día del Watusi - Francisco Casavella y Basilisco - Jon Bilbao

Mejor novela de lengua extranjera: Un mapa para un crimen - Collin Harrison y El club de los

mentirosos - Mary Karr

Mejor novela en galego: O paraíso dos inocentes - Antón Riveiro Coello 

Mejor libro de viajes: La frontera - Erika Fatland; Los sótanos del mundo - Ander Izagirre; El río de la luz - Javier Reverte 

Mejor ensayo sobre música: The Stooges: Combustión Espontánea - Jaime Gonzalo y Hotel California - Barney Hoskyns 

Mejor ensayo medioambiente: Sueños Árticos - Barry Lopez 

Mejor ensayo sobre cine: El otro Hollywood - Legs McNeil y Jennifer Osborne 

Mejor novela negra: La playa de los ahogados - Domingo Villar 

Mayor decepción: Desierto Sonoro - Valeria Luiselli y Temporada de Huracanes - Fernanda Melchor 



viernes, 31 de diciembre de 2021

Reseña + entrevista: Flor fané de Sara Morante

Idioma: español

Año de publicación: 2021

Valoración: muy recomendable

Siempre he tenido debilidad por las ilustraciones de Sara Morante, desde que las descubrí en las cubiertas de libros de Impedimenta o Contraseña y era un placer reconocerlas entre las demás en las mesas de las librerías (ayudaba, por supuesto, su estilo tan característico, aunque éste también ha ido evolucionando con el tiempo); mayor satisfacción  aún supone verla convertida  en una ilustradora exitosa y hoy en día casi emblemática dentro de esta actividad, que en los últimos tiempos vive, al menos en España, un florecimiento más que notable. Morante, además de continuar ilustrando libros ajenos (de autores como Mark Twain, César Vallejo, Emily Brontë o Sylvia Plath), siempre con ese toque exquisito y enigmático que le es propio, realizar el cartel de la Feria del Libro de Madrid, etc. también  es autora de algunas novelas propias, que ilustra: así fue, en 2015, con la elegante  La vida de las paredes y ahora con esta Flor fané, de muy reciente aparición. 

Ahora bien, a diferencia de La vida de las paredes, que, aún con sus momentos  oscuros, era una narración más amable, Sara Morante ha optado en este nuevo libro por impactarnos con una historia dura, descarnada, aunque tampoco se recree en los momentos más brutales -de hecho, al sortearlos en general, consigue que los percibamos como más escalofriantes,  me parece-; Flor fané nos cuenta la historia de una niña, Olga, desde que es prácticamente un bebé hasta el fin de su adolescencia. Vive en un caserón de una localidad costera con una madre apocada y un padre controlador y violento que pronto comienza a maltratarla con las excusas más nimias, tras años de hacer lo mismo con su esposa. Tan sólo las esporádicas visitas de la abuela de Olga otorgan alguna tregua a la perenne tortura física y psíquica que el tipo inflige a su familia. La niña y luego joven Olga se refugia en el mundo secreto y silencioso de sus juegos y dibujos y, más tarde, en la relación con sus amigas, pero sabiéndose siempre diferente a ellas, marcada por el infierno que vive en su casa.

Este proceso, en un principio gradual y en el que tan perturbadora resultan la amenaza constante y la erosión psicológica que conlleva como las agresiones en sí, está narrado con gran habilidad por la autora, de igual forma que demuestra una gran sensibilidad a la hora de plasmar el mundo propio en el que se refugia, o trata de hacerlo, Olga. Cierto es que cuenta con el recurso de las ilustraciones  -aunque el nivel literario de la novela resulta ya de por sí notable-, que añaden a la historia un plus simbólico e incluso un tanto onírico. Porque tampoco es que se trate de reflejar, sin más, lo que podemos leer en el texto; en general, las ilustraciones forman parte intrínseca de la narración, que sin ellas resultaría menos completa. Ilustraciones realizadas, además, con una variedad de técnicas para adecuarse a cada momento de la historia, desde el dibujo a lápiz o a dos tintas -negro y rojo sobre blanco, característicos de alguna etapa anterior de esta ilustradora- al uso de collages o dibujos infantiles  para plasmar el universo interior de Olga.

Una novela, en fin, que incide sobre un tema espinoso y difícil con una delicadeza y sensibilidad dignas del mayor elogio, amén de que como libro en sí mismo resulta una delicia por su estupenda edición.



La autora de esta novela, ha tenido la amabilidad de contestar algunas preguntas para Un Libro Al Día, así que no podemos sino agradecerle doblemente (o triple) habernos hecho un hueco en el trajín de las fiestas navideñas y, además, de la promoción de su libro:

- Flor fané representa cierto cambio respecto a tu anterior La vida de las paredes, que aunque también tenía algún rincón oscuro, era una ficción más amable, mientras que aquí la historia es mucho más dura. ¿Esto lo tenías claro desde que te planteaste su escritura o fue adquiriendo ese cariz al ir tomando forma?


- Tenía claro que iba a ser una historia más profunda y más íntima. La vida de las paredes es una historia coral narrada en tercera persona; Flor fané es el monólogo interior de una niña hasta que alcanza la adolescencia, y su contexto personal es duro. Es inevitable que se aprecien las diferencias entre las dos historias. En el caso de Flor fané, la violencia no es el único tema que se trata, pero sí condiciona su vida, su actitud y su mirada, inevitablemente. Partiendo de esto, sabía que tenía que llegar hasta el hueso y que iba a ser una narración cruda, pero con momentos de luz, porque ese contraste es tan real como la vida misma.



- Además de una historia de maltrato, también es una historia de crecimiento y superación, e incluso más allá....¿Te planteaste siempre que fuera una suerte de "viaje del héroe (heroína, en este caso)"?


- Me interesaba sobre todo su mirada y su evolución a medida que alcanza la adolescencia, y explorar esa fortaleza que nace de la ira; la ira que la quema y que llega a confundir con la felicidad. Tal vez haya una tendencia a evitar  sentimientos como la rabia y la ira, pero a mí me parecen fundamentales, necesarios y humanos. Las rendiciones, las resistencias, la capacidad de sentir apego, y otra serie de aprendizajes y revelaciones con los que se va encontrando también vertebran ese camino hacia la madurez. Con todos sus errores y todos sus aciertos.


- La figura de la madre es la más ambigua o indefinida de la novela, pues aunque en principio nos la presentas como indudable víctima, luego adquiere el carácter de cómplice del maltrato, o así la ve Olga...¿Tan fácil es caer en un lado u otro de la línea que separa a víctimas de victimarios?


- La madre es víctima, y ese autoritarismo del padre anula poco a poco su propia autoridad e identidad  -tal vez porque le falta esa ira de la que hablábamos-, y tras esa sumisión está su papel de cómplice. No obstante, es la voz y la mirada muy personal de Olga, me he querido centrar en ella y en cómo percibe a sus padres. Así que, sí, percibe a su madre de forma ambigua e indefinida. Ahí reside lo complejo y perverso de la situación, ¿cómo son en realidad sus padres? 


- Me ha gustado mucho la sensibilidad con que reflejas el mundo imaginario y secreto en el que se refugia Olga, pero que creo común a todos o a muchos niños es algún momento. ¿Te ha costado mucho rememorar esa etapa de la infancia o quizás las personas con ocupaciones creativas (y en especial la ilustración) no habéis nunca perdido el contacto con ella?


- Sinceramente: me ha costado muchísimo recuperar la mano de mis cinco años. Es verdad que los dibujantes e ilustradores mantenemos esa conexión con el lenguaje visual, que no hemos dejado de expresarnos a través de dibujos, pero, al igual que pasa con el léxico, la forma de dibujar y de mirar de un niño es diferente, y yo he tenido que quitarme de encima once años de dibujo profesional y un buen puñado más para volver a esa forma de expresar sentimientos y pensamientos que tienen los niños. Y no ha estado nada mal como experiencia, por cierto.


- ¿Cómo ha sido el proceso creativo de este libro? ¿Primero escribiste el texto y luego hiciste las ilustraciones o viceversa? ¿O fue un proceso conjunto, de ambos elementos al mismo tiempo?


- Terminé la novela en 2019 sin ninguna intención de ilustrarla, pero siendo consciente de que faltaban partes muy importantes por contar; darle más peso a los personajes secundarios y los momentos que Olga pasa con ellos, y muy especialmente desarrollar esas formas de matar al padre, ese universo simbólico al que recurre como lugar seguro, para racionalizar lo que sucede a su alrededor. En otoño de 2020 surgió la posibilidad de trabajar con Astiberri y vi claro que con ilustraciones y secuencias de dibujos podía darle profundidad e intimidad a su voz, y completar la historia con esas partes de la narración que no estaban en el texto. 


- En este libro has utilizado diversas técnicas de ilustración, desde dibujos a lápiz, a color, collages...¿Esto lo has hecho así porque querías darte el gusto de desplegar toda las posibilidades que se te ocurrían o fue una decisión que tomaste según desarrollabas la historia?


- Al principio quería centrarme en los lápices negros. Veía la historia oscura, sobria. A medida que empecé a sumergirme en la voz de Olga, en su mirada infantil, me di cuenta de que los colores son muy necesarios y se puede narrar la crudeza a todo color. Luego se me ocurrió utilizar distintos estilos, para dar forma a los que hace la misma Olga, desde los dibujos infantiles a las hojas de diario en la adolescencia, que narran en primera persona lo que siente, lo que sucede a su alrededor, y lo hace de forma más oscura, también con un lenguaje más duro. Haber utilizado todas las técnicas me ha facilitado dar realismo a su voz. 


7- Supongo que no vas a dejar tu labor ilustradora de otros libros, pero ¿tienes planes para algún otro completamente tuyo o vas a dejar que se asiente bien Flor fané antes de planteártelo?


Hay una historia tomando forma en mi cabeza/ordenador/libreta, llevo unos meses trabajando en ella, pero todavía no he salido del todo de la historia de Olga. No tengo prisa y creo que las historias necesitan ritmos pausados, así que sin urgencia la escribiré, como escribí Flor fané. 


Agradecemos una vez más su amabilidad a Sara Morante y le deseamos lo mejor para este nuevo año ( y a todos/as vosotros/as). Para quien tenga interés, aquí encontraréis más reseñas de sus libros en Un Libro Al Día: La vida de las paredes

viernes, 1 de marzo de 2019

ULAD cumple 10 años: La Génesis


Resultado de imagen de gente leyendoPues bien: hemos cumplido ya una década y eso, en estos tiempos convulsos y acelerados, debe ser una eternidad. Acostumbrado a ciertos vecinos que te hablan de la equivalencia en edad de los perros, yo diría que, aplicando un cálculo muy sui generis, nuestro blog es ya no mayor de edad, por supuesto (digamos que a partir del cuarto año o así debió ser), sino que ahora afronta las situaciones propias de la media edad. Una mirada hacia el pasado con la dosis justa de nostalgia y un decidido y firme aplomo por disfrutar de lo que nos tiene preparado el futuro. 
O traducido a un lenguaje menos cursi: que estamos bastante decididos a no dejar a nadie tranquilo con nuestra insistencia en que leáis, que leáis buenos libros (o que sean tan malos que nos podamos reír un poco despedazándolos), y que tengáis en cuenta la opinión de este grupúsculo de aficionados que empezó hace diez años (espacio reservado para lagrimitas emocionadas) y que ahora ya parece ser algo más : reseñistas, prescriptores, lectores que hacen de cuñados, divulgadores, glups, críticos, aconsejadores: así es como surgió la cosa entre los que hacemos esto. Por estricto orden de aparición, señores, aquí está nuestro staff actual, contestando unas preguntitas proclives al auto-bombo y al graciosillismo. Una simple exhibición de debilidades para provocar a los trolls.

SANTI

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Por el jamón que envían los patrones por Navidad (aunque los últimos 10 se han extraviado, ya es casualidad...). Más en serio, porque como dice la descripción del blog, es bonito y divertido hablar de libros con gente a la que le apasionan los libros, con libertad, con honestidad y con sentido del humor.

2. ¿Te ves aquí en diez años?
Pues la verdad... no lo creo. El blog ha cobrado vida propia, ha entrado gente nueva con muchas ganas, y por eso cada vez hago menos falta por aquí. El día que me decida a dejarlo definitivamente me dará pena, claro, pero también me sentiré orgulloso y feliz por no ser necesario para que ULAD siga adelante.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Por motivos sentimentales, esta es una reseña muy especial para mí: http://unlibroaldia.blogspot.com/2011/06/sergio-oiarzabal-traductor-de-suenos.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Me voy a dejar llevar otra vez por lo emocional: las reseñas de Ensada de su querido Eduardo Mendoza: http://unlibroaldia.blogspot.com/2011/01/eduardo-mendoza-el-misterio-de-la.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Creo que no hay ningún género que no lea o reseñe por principio, ya he reseñado novela policiaca, rosa, de ciencia ficción, de terror, teatro, poesía, cómic... El género en el que me siento más inseguro par reseñar es la poesía, por eso casi nunca lo hago. Ah, y nunca reseñaría un libro mío, por motivos obvios...


MONTUENGA

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Por el dinero que me reporta el blog directamente está claro que no, porque no cobramos un céntimo, pero desde noviembre de 2009 que me incorporé a ULAD he ascendido como la espuma en mi empresa. Pienso que se han olido algo.

2. ¿Te ves aquí en diez años?
Nunca se sabe, pero yo tengo diseñado mi proyecto hasta noviembre de 2043.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
En fin, tampoco voy a buscar una por una. Pero este libro fue uno de los más largos y complejos que he reseñado para el blog y por alguno habrá que decidirse.
http://unlibroaldia.blogspot.com/2017/05/tochoweek-ii-5-el-hombre-sin-atributos.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Mis compañeros han escrito decenas de reseñas magníficas, así que me decido por una que destaca entre todas ellas porque quien firma es autor de la reseña (completa y muy bien fundamentada), del libro, la portada, de parte de la historia y la literatura españolas, el universo y todo lo demás.
http://unlibroaldia.blogspot.com/2015/12/rufus-t-firefly-el-gran-engano.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
En la mesa dedicada a los best-sellers no me he parado nunca, tampoco me interesan las aportaciones que tenga que hacer el famosete de turno al acervo cultural de nuestro tiempo.


FRANCESC BON

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Estoy en ULAD porque tenía un blog personal donde hablaba de libros entre otro montón de cosas, y empecé a indagar por otros blogs que hablaban de libros, y creo que fue a través de Deborahlibros que llegué a este, así que envié una reseña de prueba, atroz, que supongo que publicaron por lástima, y luego un par, algo menos vergonzosas. Los lié de mala manera y debe haber llegado el punto en que no saben cómo echarme. A mí, por cierto, no hay dinero que pueda pagarme.

2. ¿Te ves aquí en diez años?
Habría que preguntarles a ellos. Yo, por si acaso, le he dicho al portero de mi casa que no acepto burofaxes. Bueno, si mi estado mental no empeora, y resuelvo algunos problemas puntuales, por qué no.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Esta siempre me ha gustado por el juego de cómo quedó.
Un libro al día: Mark Z. Danielewski: La casa de hojas (Segunda aproximación)

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Un libro al día: William Gaddis: Los reconocimientos

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Bueno, deberíais saber que no suelo negarme categóricamente a nada, que más bien soy de tragarme más de alguna cosa que no cualquier estómago toleraría. Me repugna particularmente la novela romántica, si he de decidirme por algo.


JUAN G.B.

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Sólo por el dinero, claro. Yo estoy esperando a que llegue una oferta de Zuckerberg o uno de esos y le vendamos el blog por una morterada de pastizara. Si no, de qué...

2. ¿Te ves aquí en diez años?
¿Cómo que diez años? Y veinte y treinta y los que hagan falta. Mi ambición es poder contarles batallitas de los tiempos heroicos a los reseñistas pipiolos para los que el Rubius o Defreds ya sean autores clásicos.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Ésta, por razones obvias:
https://unlibroaldia.blogspot.com/2015/07/carlos-hernandez-de-miguel.html


4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
No sé si es la que más me ha gustado, pero con esta me partí la caja de risa:
https://unlibroaldia.blogspot.com/2016/01/semana-de-la-autobiografia-7-la-muerte.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Me prometí que jamás de los jamases reseñaría mi género favorito, el de la novela romántica de highlanders, porque no soportaría tener que leer los comentarios crueles que tal vez algún desalmado nos enviaría. Pero después de años de terapia ya me siento más fuerte, así que es posible que caiga pronto alguna reseña de Monica McCarty, por ejemplo...


KOLDO CF

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Por el dinero, por la fama, por las fans y porque soy un puto “friki” (como vosotros)

2. ¿Te ves aquí en diez años?
Pues si no hemos sido sustituidos por el Uber de las reseñas, ¿por qué no? Ya os he cogido cariño

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Pegaría las siete más una de “En busca del tiempo perdido”, pero pego esta de “El águila y la gallina”, de Leonardo Boff, porque es un libro que se sale de mi “zona de confort” y creo que no quedó nada mal https://unlibroaldia.blogspot.com/2016/05/leonardo-boff-el-aguila-y-la-gallina.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Pondría cualquiera que de las muchas que me han hecho descubrir autores gracias a ULAD, pero puestos a elegir una me quedo con esta
https://unlibroaldia.blogspot.com/2016/10/juan-jose-saer-la-pesquisa.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
No sé si jamás, pero no me atrevo con la novela gráfica. Mezclar literatura y dibujo se me escapa


CARLOS ANDIA

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Para ser sincero, empecé a escribir reseñas para uso propio, para que las sensaciones de lo leído quedasen de alguna forma registradas. De ahí a ULAD me llevaron algunas casualidades. Y el dinero. El dinero no es nada. Yo tenía mucho y renuncié a él, ahora soy pobre pero soy más feliz.

2. ¿Te ves aquí en diez años?
No me planteo las cosas ni a una semana vista, así que si hablamos esos plazos, yo me pongo de perfil. De momento, aquí estoy, y estoy genial.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Difícil, porque no estoy del todo satisfecho con ninguna, y además no me acuerdo de la mayoría. Pero pongamos el Quousque tandem…! De Oteiza, un poco como rareza:
http://unlibroaldia.blogspot.com/2015/11/jorge-oteiza-quousque-tandem.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Todavía más difícil, porque sois todos muy buenos, y hay montones de reseñas que me parecen fantásticas (todo dicho sin ironía). Quizá la que más recuerdo es esta de Juan sobre el Ulises:
http://unlibroaldia.blogspot.com/2016/04/tochoweek-2-james-joyce-ulises.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Creo que reseñaría cualquier cosa. Pero, pensándolo mejor, preferiría evitar a Paulo Coelho: no me importaría reseñarlo, pero para eso tendría que leerlo.


CARLOS CIPRÉS

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
¿Qué otro aliciente cabría esperar? ¿Fama? ¿Reconocimiento? ¿Prestigio social? ¿Autoestima? Bahhh, no, definitivamente soy un tipo discreto y muy muy humilde

2. ¿Te ves aquí en diez años?
Soy un tipo humilde pero muy muy veleta. Mis planes a diez años pasan por regentar una librería en Fernando de Noronha. No sé que tal estarán allí las conexiones a Internet.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Orgullo y satisfacción… de la primera que el exigente comité de selección tuvo a bien colgarme.
http://unlibroaldia.blogspot.com/2016/09/colaboracion-zorba-el-griego-de-nikos.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Un excelente ejemplo de opinión razonada, escueta y emocionada, del compañero Carlos Andia
http://unlibroaldia.blogspot.com/2014/12/colaboracion-la-niebla-tres-veces-de.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Nunca digas jamás. Uno de los mayores atractivos de leer es que siempre encontrarás algo que no te imaginabas.


MARC PEIG

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Por supuesto que no es por el dinero, iríamos apañados :-( Además, ¿qué importa el dinero teniendo visibilidad y repercusión mediática, y también la posibilidad de convertirse en un influencer y poder algún día publicar un libro biográfico que narre la vida apasionante que nos ofrece ULAD?

2. ¿Te ves aquí en diez años?

Eso espero, aunque no descarto que alguna reseña polémica acabe con mi vida uladiana. Ganas de seguir, hay; tiempo, hay menos. Pero, mientras los comentaristas y uladianos sigan siendo buenos conmigo, ¡aquí seguiremos!

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.Esta es difícil, pues confieso que siempre pienso que hubiera podido escribirlo mejor, pero, puestos a destacar una, la primera que escribí para ULAD y que abrió la puerta a que me ofrecieran formar parte definitivamente del equipo: http://unlibroaldia.blogspot.com/2016/11/colaboracion-jr-moehringer-el-bar-de.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Creo que esta la tengo bastante clara. La reseña estupenda de “El ala izquierda. Cegador I” hecha por Koldo, no únicamente por la calidad de la reseña sino porque gracias a ella me permitió entender mejor un libro bastante complejo: http://unlibroaldia.blogspot.com/2018/09/mircea-cartarescu-el-ala-izquierda.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Pues es algo difícil, aunque es posible que alguno de los escritos por cierto miembro de la RAE, pues no me interesa ni el argumento habitual de las novelas ni comulgo generalmente con la mentalidad del autor.


BEATRIZ GARZA

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Lo hago por el prestigio que me proporciona cuando lo menciono en una barbacoa con amigos y alguien me acaba preguntando si quiero otra chuleta. O por el orgullo que sienten mis padres cuando piensan que todo el tiempo que le destino al blog no lo destino a recoger el escenario post-apocalíptico que es mi casa. ¡Eso no se paga con dinero!

2. ¿Te ves aquí en diez años?
¡Y tanto!, aunque también sería bueno que se produjera un cambio generacional que nos asegurara ULAD hasta que Blogger (o un estado dictatorial) nos separe.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Quizá por lo novedoso, porque fue divertido escribirla y porque fue muy bien recibida:
http://unlibroaldia.blogspot.com/2018/11/malditas-cubiertas-marianela-de-benito.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Me gustan mucho varias reseñas y por diferentes motivos. Valoro especialmente la concreción analítica y una exposición sencilla y ordenada. Pero tampoco puedo resistirme a las reseñas gamberras e irreverentes o a las que tienen un planteamiento ingenioso. Basándome en esto último, diré:
http://unlibroaldia.blogspot.com/2016/12/resena-y-contrarresena-patria-de.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
No puedo decir "de este agua no beberé" porque, en primer lugar, "reseñar" no significa que tenga que ser para bien y también forma parte de ULAD alertar a nuestros lectores sobre los peligros de la basurilla editorial. En segundo lugar, he descubierto que si está bien escrito, mi cerebro y mi corazón lo reciben con gusto aunque no sea un género que de entrada me atraiga.


ORIOL VIGIL

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Bueno, es cierto que empecé por el dinero, pero debo reconocer que eso no lo es todo. También está la fama, las "groupies", los contactos que estoy haciendo en determinados sectores de dudosa reputación, el poder corruptor que me permite hundir las carreras de los juntaletras que me caigan mal...

2. ¿Te ves aquí en diez años?
¿Tanto tarda Babelia en reclutar a nuevos talentos? Pues no sé si aguantaré tanto tiempo rodeado de estos reseñistas de tres al cuarto, la verdad.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
http://unlibroaldia.blogspot.com/2018/04/verity-bargate-no-mama-no.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
http://unlibroaldia.blogspot.com/2018/07/ciudades-de-libro-5-pekin-pekin-en-coma.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Al paso que voy, no creo que reseñe nunca un libro de poesía. No porque no me guste, aunque reconozco que es un género literario al que no acudo con asiduidad; más bien, porque me veo incapaz de acercarme críticamente a él con unas mínimas garantías de éxito.