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sábado, 11 de enero de 2025

Joyce Carol Oates: Bestias

Idioma original: Inglés
Título original: Beasts 
Traducción: Pepa Linares
Año de publicación: 2002
Valoración: Recomendable e inquietante 

Gillian, alumna de una universidad femenina, se enamora de Andre, el profesor que le imparte un elitista taller de poesía, y cae en las redes de éste y de su mujer, la artista Dorcas. 

Esta es la premisa de Bestias, novela de la prolífica Joyce Carol Oates que se lee de una sentada gracias a su extensión de apenas 150 páginas, la brevedad de sus capítulos y lo adictivo de su argumento. Probablemente no se encuentre entre las mejores obras concebidas por su autora, pero eso se debe a que el listón está altísimo, y no a carencia alguna. Porque carencias, lo que se dice carencias, hay muy pocas en Bestias

Quizá su argumento no sea extremadamente original o imprevisible, es cierto, pero Oates prioriza el desarrollo del mismo a los golpes de efecto que hubiera podido entregar. De hecho, la autora guía al lector en todo momento con mano experta a través del argumento, sin por ello pecar de intrusiva u obvia; siembra hábilmente la duda sobre si la narradora es fiable, sugiere el desenlace en las primeras páginas y despliega el subtexto ovidiano sutilmente.

Además, sorprende la densidad de la novela. Pese a su limitada extensión, da la oportunidad a que Oates profundice en lo planteado, perfile a un amplio elenco de personajes tanto principales como secundarios y espese una atmósfera tan asfixiante como malsana.

La prosa es una delicia. Derrocha expresividad y está salpicada por multitud de recursos estilísticos, pero no por ello deja de mimetizarse con la voz de la narradora, ni entorpece la inmersión en la trama.

La protagonista alrededor de la cual gira la historia también está muy conseguida. Oates plasma acertadamente su falta de fiabilidad, así como la oblicuidad de sus interacciones con sus padres, sus amigas, Andre y Dorcas.

Otros autores hubieran tomado el camino fácil y aprovechado la ocasión para victimizar abiertamente a Gillian, o para meter con calzador un alegato a la sororidad en el clímax. Pero Oates, más madura y realista, apuesta por personajes complejos, un manejo temático gris y una catarsis nada tranquilizadora.

Resumiendo: Bestias no está entre las mejores obras de Oates. Aun así, es una novela inspirada, muy bien escrita y que sabe sacar provecho a todos sus elementos. Sin lugar a dudas, hará que paséis una tarde magnífica leyéndola, y demostrará que, en la literatura, la calidad y el entretenimiento no están reñidos.


También de Joyce Carol Oates en ULAD: Aquí

lunes, 9 de diciembre de 2024

Leonard Cline: El dios de piedra

Idioma original: Inglés
Título original: God Head 
Traducción: ¿?
Año de publicación: 1925
Valoración: Bastante recomendable

Menudo novelón, El dios de piedra de Leonard Cline; uno que concilia admirablemente la factura artística y el fondo enjundioso con el entretenimiento.
 
Además, parece escrito expresamente para mí, pues tiene varios de mis ingredientes literarios favoritos: un argumento oscuro, un protagonista oblicuo, un sórdido romance, una atmósfera siniestra, un suspense angustioso y reflexiones sumamente crueles. 

Sigue los pasos de Paulus Kempf, un agitador político que, tras huir de las autoridades, acaba viviendo en una pequeña y apartada colonia finlandesa. Kempf, médico incapaz de ejercer, artista frustrado y comunista desencantado, se deshace de toda restricción moral y se impone a la gente sencilla que lo salvó, acogió y cuidó, aprovechándose de su buena fe y de las supersticiones en las que creen.

Muchas son las virtudes de El dios de piedra. Quizá la más destacable es el propio Kempf, por complejo y memorable. A fin de cuentas, su personalidad y evolución están muy logradas. Entendemos por qué hace lo que hace, y hasta sentimos una pizca de simpatía por él, pese a lo despreciable de su carácter y lo destructivo que es para con la gente inocente y bondadosa que lo rodea.

Asimismo, también hay que mencionar la calidad de la prosa de El dios de piedra. Leonard Cline es capaz de dotar, a través de ella, de una pátina hermosa, melancólica o turbia a ciertas escenas. También la emplea para describir paisajes, comunicar estados de ánimo o generar suspense con asombrosa facilidad. Lástima que la edición de Betruviaan la opaque un poco, pues alguna oración formulada de manera extraña y varias repeticiones intrusivas me hacen sospechar que no hay un traductor involucrado en esta obra.

Otro aspecto positivo de El dios de piedra es su integración del folclore y las tradiciones finlandesas en el argumento. Ambos aspectos dan una textura única al conjunto, y se explican hábilmente para que incluso un lego pueda entenderlos sin por ello abusar de herramientas de exposición cuestionables.

Poco más que añadir. Sólo reiterar que El Dios de piedra es un novelón. Que sea la primera novela de Cline me hace tener ganas de seguir leyendo al autor; no puedo ni imaginar qué nos deparó su madurez artística.

sábado, 2 de noviembre de 2024

F. Anstey: La declaración de Stella Maberly

Idioma original: Inglés
Título original: The Statement of Stella Maberly
Traducción: ¿Cris García?
Año de publicación: 1897
Valoración: Recomendable (con matices)

La declaración de Stella Maberly, novela de apenas doscientas páginas que el escritor Thomas Anstey Guthrie publicó bajo el pseudónimo de F. Anstey, es harto interesante. Clásico victoriano en toda regla, su querencia por lo gótico y lo psicológico la dotan de cierta originalidad y espesura.

Aunque transcurre en escenarios británicos opulentos y abiertos, tiene una lograda a la par que sutil atmósfera sórdida y claustrofóbica. Trata sobre Stella, con cuyo temperamento hosco y carácter perverso aleja a los demás y se martiriza a sí misma. Stella trabaja como dama de compañía de una antigua compañera del colegio, la hermosa, generosa y rica Evelyn. Un día, Hugh, un apuesto y adinerado conocido de Evelyn, empieza a frecuentar a ambas jóvenes. Eso preocupa a Stella, pues cree que perderá a su única amiga si ésta se casa con Hugh, a la vez remueve los celos y envidia que siempre ha sentido hacia ella.

La historia se nos narra retrospectivamente en primera persona por la propia Stella. Aunque Stella intenta convencernos de la veracidad de sus palabras y punto de vista, pronto nos damos cuenta de que no debemos fiarnos de ella; entre líneas le adivinamos un ápice de locura y le reconocemos un desesperado intento de convencer a los otros y a sí misma con respecto a su inocencia en el terrible destino de Evelyn y Hugh.

Ciertamente, los personajes secundarios de La declaración de Stella Maberly son algo simples. A la linealidad de sus caracterizaciones hay que añadir que su forma de ser resulta intrínsecamente inverosímil; Evelyn antepone la felicidad de Stella a la suya propia y le es excesivamente devota, la señora Maitland  es una ingenua incapaz de intuir la perversidad de la dama de compañía de su sobrina y Hugh es un pretendiente demasiado caballeroso. Aunque Anstey es consciente de esto y lo plasma en su propio texto; por ejemplo, Stella dice de la señora Maitland que «Podría haber esperado que me considerara una rival y me tratara con cierta reserva, cuando no con una hostilidad reprimida, pero su saludo fue tan cordial como obviamente sincero» (pg. 31).

Sea como fuere, el elenco de secundarios no llega a lastrar la historia, pues Stella la sostiene ella sola sobre sus hombros. Y es que su voz contradictoria y su psicología dostoyevskiana la convierten en una figura de lo más memorable, compleja y fascinante, con la que es muy fácil simpatizar pese a sus múltiples defectos (o quizá gracias a ellos).

Quizá le falta un poco de ambigüedad a La declaración de Stella Maberly, ya que, a mi juicio, queda bastante claro que la protagonista es una narradora no fiable que sufre de un trastorno psiquiátrico. En cualquier caso, su percepción de una Evelyn poseída por un tétrico demonio parece tan sincera que el elemento sobrenatural, aunque aparentemente ficticio, resulta extremadamente nítido, lo cual hará las delicias de los amantes del terror.

Resumiendo: recomiendo La declaración de Stella Maberly. Si vuestra interpretación es similar a la mía, encontraréis una novela de suspense entretenida, inquietante y bien escrita aderezada con una protagonista perversa y nada fiable, celos, rivalidad, obsesión, paranoia y racionalizaciones criminales. Aunque quizá pertenezcáis a aquéllos que se decantan por una también interesante obra de terror más ambigüa, en la que se relatan una posesión demoníaca y una venganza.

Por último querría hablar de la edición de La declaración de Stella Maberly que yo he leído. Pertenece a Beetruvian, una editorial caída en desgracia por una polémica que la acusaba de no emplear a traductores en sus publicaciones (y la verdad es que la obra de Anstey, aunque acredita a una tal Cris García, presenta una traducción cuyo estilo, si bien no me ha llegado a sacar nunca de la historia, parece a menudo sospechosamente forzado o redundante). Lo cual es una lástima, porque tanto el catálogo de Beetruvian como su apartado gráfico son tremendamente atractivos. Espero que, en caso de ser verdad las acusaciones vertidas contra la editorial, ésta rectifique a tiempo y siga trayéndonos joyitas únicas como la que hoy he comentado, aunque mimando el contenido de sus obras tanto como hacen con su continente.

martes, 13 de agosto de 2024

David Jasso: La silla

Idioma original: Español
Año de publicación: 2006
Valoración: Recomendable (o no)

La editorial Apache Libros ha rescatado lo mejor de David Jasso, autor español de terror que llevaba tiempo en mi lista de pendientes. Aprovechando tan propicia ocasión leo La silla, novela de culto que llevaba algún tiempo descatalogada.

Y lo cierto es que esta experiencia literaria no me ha decepcionado lo más mínimo; a fin de cuentas, La silla se devora de una sentada y resulta tan entretenida como inquietante. Aunque entiendo que no guste a todo el mundo; ni siquiera la disfrutarán aquellos amantes del género que no estén dispuestos a enfrentarse a un argumento lleno de crueldad.

En efecto, La silla es extremadamente cruel. En estas páginas, Jasso se transforma en un sádico demiurgo que hace sufrir lo indecible a sus personajes. A quien más atormenta (tanto en lo físico como en lo psicológico) es a Daniel, el protagonista de la historia.

Escritor de terror de cierto renombre, Daniel pide a su esposa Irene que lo ate a una silla con tal de documentarse para su próxima novela. Esta decisión se revelará particularmente desadortunada cuando una serie de acontecimientos le dejen inmóvil y amordazado en una casa aislada, con Irene muerta y su hijo Víctor, un bebé que no puede valerse por sí mismo, totalmente indefenso.

«La cosa tenía su gracia, tantos esfuerzos, tantos dolores, ¿para qué? (...) Sí, todo era una broma. Una broma enorme y desproporcionada. (...) Pasó un minuto, dos. Y seguí carcajeándome. Sin humor, sin alegría, cada risotada era un reto, un lamento. Tumbado boca abajo en el suelo, atado a una silla medio plegada. En el límite de la degradación humana. ¡Ja, ja! Risas violentas y ruidosas. No podía detenerme. Con mi esposa corrompiéndose en la cocina. Más carcajadas histéricas. Sí, era muy gracioso. Qué broma tan buena me habían gastado. Y había caído en ella como un pardillo. ¡Pfff! ¡Ja, ha! Y el hijo sufriendo una terrible agonía en el salón, eso si todavía vivía.»

Así pues, angustia, desesperación y claustrofobia son algunas de las sensaciones que transmite la novela de Jasso. Porque estamos frente a una agónica carrera a contrareloj en la que Daniel debe salvarse a sí mismo y a su bebé; estamos frente a una historia de supervivencia y degradación humana, narrada con toda crudeza y visceralidad.

La silla recuerda (en más de un aspecto) a obras de Stephen King como Misery o El juego de Gerald. Y aunque no alcanza la calidad y tensión de éstas, sigue exhibiendo un envidiable nivel y cierta personalidad autoral. 

Entre sus muchas virtudes destacaría que:

  • No puedes dejar de leerla hasta terminarla.
  • Exprime correctamente a su limitados premisa, escenario y elenco.
  • Tiene pasajes "gore" o escatológicos bastante logrados.
  • Juega adecuadamente con las expectativas del lector (por ejemplo, al mostrar cómo muere Irene, quien era la mujer que esperaba fuera de la casa del protagonista al inicio de la historia y cómo actúa la desdichada madre cuyo hijo se suicidó presuntamente a causa de un relato de Daniel).

Por otro lado, de La silla no me han acabado de convencer:

  • Su duración. Las puntuales digresiones del argumento y el estilo recargado dilatan el conjunto.
  • Su ritmo. Pierde fuelle en el nudo y nunca logra reponerse del todo.
  • Su humor. Aunque bien integrado en determinadas ocasiones y deliciosamente cáustico en general, sabotea el tono de ciertas escenas y mengua la tensión o angustia que éstas evocan.
  • Su desenlace. En él, Jasso se decanta por un giro sobrenatural algo efectista. Éste no me convence ya que, dado que no había sido anticipado, se antoja gratuito y forzado; además, sus implicaciones restan crueldad al concepto global.

La edición de Apache Libros que he leído está hecha con reverencia, cariño y mimo por la obra de Jasso. Incluye, además de La silla, dos relatos bastante resultones de clara vocación abstracta ("La rueda del autobús", sobre el desencanto vital, y "Las palabras", sobre el bloqueo creativo); también presenta varios prólogos (demasiado entusiastas, a mi juicio, y que sólo cuentan batallitas de quienes lo firman con el autor), unos curiosos agradecimientos e incluso unas entrañables tomas falsas.

sábado, 13 de abril de 2024

Junichirō Tanizaki: El demonio y otros cuentos

Idioma original: Japonés
Traducción: Ryukichi Tearo / Ednodio Quintero
Año de publicación: 1912-1925
Valoración: Recomendable (con matices)

Qué relatos tan interesantes, estos compilados en El demonio y otros cuentos. Publicados originalmente entre el 1912 y 1925, pertenecen a la pluma de un Junichirō Tanizaki joven. La bisoñez del autor se plasma principalmente, tal y como resalta la nota introductoria de este volumen, en su «infatuación (...) por las formas y costumbres occidentales» (pg. 17). También en su vigor e intensidad narrativa, los cuales a veces actúan en detrimento del desarrollo argumental o la exposición temática orgánicos.

Por lo demás, los relatos recuerdan sobremanera a la obra del autor, independientemente de en qué edad la escribiera. Especialmente por sus atinados retratos psicológicos, su predilección por la faceta oscura del ser humano, su muestrario de erotismo decadente y su finura estilística. 

Dejad que me detenga un instante en los personajes concebidos por Tanizaki, porque son realmente extraordinarios. Odiosos a la par que entrañables, a su complejidad hay que sumarle otro rasgo característico: su tendencia contradictoria. La mayoría son varones, escritores de profesión o estudiantes, y tienen ínfulas artísticas o ciertas dotes intelectuales. 

Muchos de ellos son conscientes de que sus actitudes son «criminales», «inmorales» o «propias de un loco». Aun así, hallan formas de racionalizar su maldad, su egoísmo y sus vicios. Sobre todo apelan a la naturaleza humana, o mejor dicho, a su propia predisposición como individuos. Sin embargo, eso no les impide acusar, inmediatamente después, a la sociedad de sus defectos.

Examinemos al protagonista de "Tristeza de hereje", que primero asegura esto: «Antes de arrepentirse de lo que había hecho, Shozaburo prefería odiarse a sí mismo por aquel defecto incorregible que consideraba innato a su persona. / El arrepentimiento debería ir acompañado de una penitencia. Pero a Shozaburo la autocrítica no lo conducía a pensar en la necesidad de cambiar su forma de ser. Sabía perfectamente que no sería capaz de hacerlo, aun cuando lo deseara.» (pg. 355) Más adelante, este mismo personaje cambia radicalmente de postura y acusa de su «mezquindad» a «las penurias económicas que se había visto obligado a padecer». (pg. 347)

Es cierto que algunos relatos de El demonio y otros cuentos se beneficiarían de un mayor desarrollo. Por ejemplo, aquellos centrados en el retrato psicológico del protagonista ("El criminal", "Una confesión" y "El odio") suelen entregar una voz narrativa y una caracterización únicas; sin embargo, dan la impresión de que podrían insertar éstas en un argumento mayor, como sí hacen "Jotaro, el masoquista", "Tristeza de hereje" o "El demonio".

Estas tres últimas piezas, por cierto, se cuentan entre mis favoritas. Quizá no sean perfectas, pues su acabado y ejecución no es tan redondo como me gustaría. "Jotaro, el masoquista" desperdicia algún personaje secundario, y no exprime al máximo a su protagonista; por otro lado, "Tristeza de hereje" tiene partes muy potentes, pero que no acaban de encajar en el todo; en cuanto a "El demonio", apenas esboza su núcleo duro. En cualquier caso, los tres relatos refulgen con el vigor de su prosa, la audacia de sus premisas, sus memorables protagonistas y su autenticidad literaria. 

Otro relato muy bueno, casi me atrevería a afirmar que perfecto, es "El pequeño reino". Además de partir de una premisa interesante y original, está magistralmente urdido. 

Llegados a este punto, sólo me queda resumir brevemente los textos que componen El demonio y otros cuentos:

  • "La creación": Un artista quiere emparejar a dos jóvenes bellos para que alumbren a un hijo perfecto. Tanto el argumento como los personajes son bastante planos, por lo que su atractivo es, a mi juicio, que está narrado únicamente con diálogos (a excepción de unas pocas acotaciones cronológicas).
  • "El criminal": Monólogo de un pintor que ha acabado en la cárcel tras estafar a un conocido. Las reflexiones de la psicología del criminal que desprende son sumamente curiosas.
  • "Una confesión": Interrogatorio que trata de esclarecer las motivaciones para pegar, robar y asesinar de un hombre. Escrito exclusivamente a base de diálogos, presenta un humor negro y una lógica interna bastante retorcidos. 
  • "El odio": Intensa y contundente descripción del odio en estado puro, con toda su crueldad e irracionalidad.
  • "Un puñado de cabellos": Tres amigos mestizos compiten entre ellos para casarse con una atractiva rusa. Gamberrada simpática y entretenida ambientada en el terremoto de Tokyo-Yokohama de 1923.
  • "Una flor azul": Un cuarentón pasea con su amante adolescente. Quizá el más ambicioso estructuralmente hablando, pues mezcla con idéntica soltura la realidad y el ensueño, el presente y el pasado. Además, aporta contrastes entre lo nipón y lo occidental muy enjundiosos.
  • "Historia de una mujer convertida en mono": Una desdichada geisha se convierte en el objeto de deseo de un primate que no la dejará en paz hasta que logre poseerla. 
  • "Jotaro, el masoquista": Un escritor relativamente exitoso se embarca en una sórdida aventura para satisfacer su lujuria. Por momentos roza la brillantez, y aunque no mantiene ese nivel a lo largo de su extensión resulta una lectura exquisitamente decadente.
  • "Tristeza de hereje": El primogénito de una familia empobrecida y disfuncional ostenta una personalidad miserable con quienes lo conocen. Tiene escenas potentísimas, como esa del gramófono.
  • "El demonio": Un estudiante de provincias que se va a vivir con su tía a la ciudad para cursar Derecho se ve integrado en un triángulo amoroso lleno de celos y perversión con su ambigua prima y el celoso jardinero. Pocos escritores pueden escribir algo así de turbio.
  • "El pequeño reino": Un maestro intenta combatir a un nuevo alumno que se ha adueñado de todos sus compañeros de clase con pasmosa facilidad. Como he resaltado anteriormente, me parece redondo.

Resumiendo: El demonio y otros cuentos es, pese a su irregularidad, una antología recomendable. Sus relatos guardan cierta unidad temática y tonal, pero aun así despliegan extensiones y técnicas muy variadas. Sin lugar a dudas, merece conocer esta fase casi embrionaria de Tanizaki, el eterno candidato al Premio Nobel de Literatura.


También de Junichirō Tanizaki en ULAD: Aquí

domingo, 24 de marzo de 2024

François Mauriac: Thérèse Desqueyroux

Idioma original: Francés
Título original: Thérèse Desqueyroux
Traducción: Anna Casablancas Cervantes 
Año de publicación: 1927
Valoración: Muy recomendable

Un joven François Mauriac fue testigo, en 1906, del juicio de Henriette-Blanche Canaby, mujer que intentó envenenar a su marido. Mauriac, que ganaría en 1952 el Premio Nobel de Literatura, estuvo años fascinado por el caso y, sobre todo, la acusada, hasta tal punto que en su cabeza perfiló una historia inspirada en ambos. Esta historia adquiriría forma de novela en 1927 y se titularía, según el nombre de su protagonista, Thérèse Desqueyroux

Thérèse Desqueyroux no sólo se convertiría en la obra más célebre de Mauriac, sino que sería una de las que más impacto tendrían entre sus compatriotas franceses. Tal fue su éxito que Mauriac escribiría hasta tres secuelas: El fin de la nocheThérèse en el hotel Thérèse y el médico. Aunque aviso de que, según tengo entendido, estas obras no son tan buenas como su predecesora y, además de sobreexplicar al personaje, le dan un arco de redención algo forzado.

Aclarado este contexto, dejad que os diga que Thérèse Desqueyroux es uno de esos novelones salidos durante el fecundo siglo XX que han terminado convirtiéndose en indiscutibles clásicos de la Literatura. A su factura impecable a la par que expresiva hay que sumarle la fascinación que despierta su protagonista y el interés de su argumento.

Pero, antes que nada, resumamos Thérèse Desqueyroux. La heroína (si es que puede llamarse así a una persona tan inquietante y turbadora) de esta historia ha sido acusada de haber intentado envenenar a Bernard, su marido. Éste testifica a su favor, garantizándole la absolución, con tal de evitar que el escándalo manche el nombre de la familia.

Intrigante, ¿verdad? Pues ahora listemos las numerosas virtudes de Thérèse Desqueyroux:

  • Su densidad (para nada reñida con lo rápido que se lee). Y es que en apenas 120 páginas, Mauriac comunica mucho más de lo que logran otros escritores con el doble de extensión.
  • Su ausencia de tono edificante o final moralizante. Aunque Mauriac era católico, no dejó que la religión se entrometiera en su novela, al menos no de forma directa e invasiva.
  • La ambiguedad del conjunto. Plasma perfectamente la oblicuidad del ser humano y permite al lector extraer sus propias conclusiones. ¿Por qué Thérèse envenenó a su marido? ¿Qué clase de lazo ambivalente mantiene con su padre? ¿Qué sentía exactamente hacia Anne, su amiga de la infancia?
  • Su estilo narrativo. Además de emplear una sintaxis que no le teme a las frases inacabadas, echa mano de vigorosos recursos expresivos. Como resultado obtenemos un festín de pasajes brillantes. Si no me creéis, leed las interacciones entre Thérèse y Anne de las páginas 46 y 47.
  • Los personajes extremadamente complejos que retrata. Encima, pese a lo aborrecibles que son, logra que empaticemos con ellos, sobre todo en el caso de Thérèse o Bernard.
  • Su capacidad para meternos en la cabeza de Thérèse y zambullirnos en su psicología, sus recuerdos y sus contradicciones, o lo que el narrador resume como «aquel regreso agotador a sí misma» (pg. 144). 
  • Sus críticas tanto morales como sociales, siempre planteadas con sutileza y ecuanimidad. Sobre todo valoro aquellas que lanza a lo asfixiantes que pueden llegar a ser para algunas personas instituciones como el matrimonio o la familia, especialmente para mujeres de quienes se espera que tengan hijos «para anularse en ellos» (pg. 138).
  • Su atmósfera enrarecida, asfixiante y estanca. Ésta la propician tanto los escenarios y las convenciones sociales como los estados de ánimo de la protagonista. Un ejemplo de una particularmente lograda reside en las páginas 124 y125.
  • El uso recurrente de los pinos como elemento metafórico. 

Sólo le pondría una pega a este novelón que, a mi juicio, roza la perfección: que desaprovecha al padre de Thérèse, pues tras su introducción no tiene presencia o impacto en la segunda mitad de la historia.

Ah, la edición de Thérèse Desqueyroux que yo he leído se la debemos a Trotalibros. Como viene siendo habitual, el oficio y pasión de Jan Arimany, el editor, se plasman en el producto final, del cual destacaría:
 
  • La calidad de los materiales del libro (tapa dura, encuadernación firme, ilustraciones interiores...).
  • La preciosa cubierta. Mantiene el diseño del catálogo de la editorial, pero alude al mismo tiempo a la novela de Mauriac a través de la imagen y el color.
  • El interesantísimo prólogo de Fernando Bonete Vizcaíno. Además de analizar la obra de Mauriac, la contextualiza dentro de la saga que el personaje iniciaría y la literatura de escritores católicos. 
  • La pulida traducción de Anna Casablancas Cervantes (la cual, por cierto, respeta los nombres de los personajes en vez de llamarlos Teresa, Bernardo, Ana o Juan, como sucede en otras ediciones).
  • La emotiva nota del editor, donde Jan expone las razones que le impelieron a recuperar este clásico de la literatura francesa.

Resumiendo: Thérèse Desqueyroux es harto recomendable. A mi juicio, no ha envejecido un ápice en lo que a contenido y forma respecta. Existen varias adaptaciones cinematográficas, pero rara vez me intereso por ellas cuando el material literario tiene tanta calidad.


También de François Mauriac en ULAD: Nudo de víboras

domingo, 9 de julio de 2023

Javier Tomeo: El cazador

Idioma original: Español 
Año de publicación: 1993
Valoración: Está bien

No voy a salir nunca más de mi habitación. Puede que mis inclinaciones antisociales hayan tenido mucho que ver a la hora de tomar esta decisión, pero estoy seguro de que también ha influido la lectura de El cazador.

En dicha novela, primera de Javier Tomeo, un hombre que vive con sus padres se encierra en su cuarto el día en que cumple los treinta y cinco años. Tomeo nunca explicita los motivos que impelen a su protagonista a recluirse, pero nos da a entender que está atravesando algún tipo de crisis; una de la mediana edad, psicológica o quizá existencial. Esta última es, a mi juicio, la más probable, ya que, si bien tampoco puedo descartar definitivamente las dos anteriores, queda claro que Julián, el protagonista de El cazador, está frustrado; cómo no iba a estarlo si, como insinúa en la página 109, vivimos en un mundo en el que no podemos ser lo que queremos ser.

Pues bien: el tal Julián se lo pasa de puta madre en su dormitorio durante el día en que transcurre la acción. Bueno, la verdad es que a ratos se le ve un tanto atribulado, al pobrecico. Pero en mi caso será distinto: yo sé estar solo, como buen admirador de Schopenhauer y Nietzsche. Yo no me refugio del mundo, sino que lo eludo voluntariamente. 

En fin, que Julián se lo pasa genial la mayoría del tiempo gracias a su imaginación portentosa. Ahora aumenta de tamaño su cuarto; ahora lo convierte en una selva, una iglesia, un jardín o un campo de batalla. Él mismo se metamorfosea; según afirma, fue hormiga, y durante su clausura muta a príncipe persa, cazador de tigres, torero y ruiseñor. También se entretiene con sus cavilaciones, sus cálculos y sus bosquejos. ¿Quién hubiera pensado que uno puede divertirse tanto encerrado entre cuatro paredes?

Ah, no os creáis que le falta compañía. Se puede evitar el trato con nuestros semejantes y, sin embargo, no sentirse solo. Julián tiene a su cargo a un pequeño ejército, y a modo de confidente emplea a un monje-palillero de porcelana. Igualmente, yo tendré un séquito: mi jorobado particular, llamado Igor, o quizá Fritz; Leo (tugnus, banus, faunus), ese perrito que nos dejó demasiado pronto; mis ex novias, abanicándome y dándome uvas; y un buen puñado de Funko Pop bajo mis órdenes, qué demonios. 

Sigo con Julián. Paulatinamente descubrimos que tiene un progenitor irascible y un par de vecinos demasiado ruidosos. Otros que le atormentan son sus compañeros de trabajo. Bueno, esa es su versión, porque nunca nos queda claro si padece manía persecutoria o no. 

A su madre, el segundo personaje con más peso de El cazador, no la trata con justicia. Es verdad que empieza siendo, hasta cierto punto, una antagonista, porque se opone a los designios de su hijo, pero nunca se deja de mostrar amable y comprensiva, e incluso se acaba volviendo su cómplice. Así que no os fiéis mucho de Julián, porque es imposible determinar hasta qué punto es un exagerado, o cuán mal de la cabeza está. A mí, en cambio, sí que me podéis creer; yo sí que soy una verdadera víctima del sistema, de la sociedad, de la humanidad. 

Pero estábamos hablando de El cazador. La (insisto que primera) novela de Tomeo es interesante y tiene una personalidad bastante marcada. Sin embargo, creo que está un poco verde; le faltan un argumento y un retrato psicológico más centrados, así como un mayor desarrollo de los ingredientes empleados. Eso sí, la obra cumple como gamberrada lúdica capaz de introducirnos en la literatura del autor. 

También querría destacar que El cazador tiene pasajes que rozan la genialidad, pues transmiten perfectamente la extravagante forma de pensar de Julián. Por ejemplo, esa breve reflexión en torno a las grietas, o ciertas asociaciones de ideas completamente desnortadas. Y es que Tomeo se sirve de diagramas, fórmulas matemáticas, meditaciones extravagantes y diálogos que en realidad son monólogos para caracterizar a su protagonista y texturizar sus delirios.

Poco más que añadir. Resulta fácil engarzar El cazador en la tradición: las escuetas descripciones del trabajo de oficinista de Julián recuerdan a Franz Kafka, y la reclusión de éste remite a libros anteriores como los de Xavier de Maistre. Asimismo, podríamos relacionar la novela con fenómenos actuales, como el de los nini, los "hikikomori", los adultos infantilizados que recurren al escapismo o la gente que frisa los cuarenta y aún vive con sus padres.

Yo, sin duda, seguiré indagando desde mi cueva en la narrativa de Tomeo. Según tengo entendido, varias de sus ficciones reiteran la fórmula introducida en El cazador, pero mejorando su premisa y refinando los elementos de que está compuesta. 


También de Javier Tomeo en ULAD: Aquí

jueves, 9 de febrero de 2023

Fiódor M. Dostoievski: La sumisa

Idioma original: Ruso
Título original: Кроткая
Año de publicación: 1876
Traducción: Juan Luis Abollado
Valoración: Imprescindible

La sumisa roza la genialidad. El relato de Fiódor M. Dostoievski no sólo cobija importantes dosis de verdad; también está magníficamente escrito. Y es que, pese a leerse de una sentada, se paladea a cada párrafo.

¿De qué trata? Es el monólogo entonado por un prestamista, un hombre maduro casado con una joven de dieciséis años que se acaba de suicidar. En poco más de cien páginas se nos presenta a ambos personajes, su psicología y sus filosofías de vida, amén de sus interacciones plagadas de fricciones y equívocos, de diálogos y silencios.

El narrador de esta historia me ha encantado; no en balde, recuerda sobremanera a mi amado «habitante del subsuelo». Tan trágico como ridículo, merece igualmente compasión y el más absoluto desprecio. Es uno de esos protagonistas que tan bien construía Dostoievski; un ser desgraciado lleno de contradicciones y miserias, con una voz tan única como obsesiva.

¡Qué conmovedores son los pasajes en que una lucidez dolorosa se apodera de él! Si bien se autoengaña por lo general, considerándose noble, magnánimo y libre de toda culpa en la muerte de su esposa, tiene momentos de claridad en los que es capaz de ver su reflejo sin distorsión alguna. ¡Ay, cómo duele eso!

También tenemos, en esta ficción, escenas genialmente descritas y acertadamente filtradas por el narrador. La de la pistola, por ejemplo; ¡recordarla me pone los pelos de punta! ¡Menuda fuerza compositiva! ¡Qué perfecto trazado tonal y atmosférico! ¡Qué potencia simbólica, la de sus imágenes e implicaciones!

La sumisa reflexiona en torno a muchas cosas: la imposibilidad de que nos lleguemos a entender a nosotros mismos, la lucha constante con el otro, la opacidad de las relaciones humanas, el egoísmo (incluso ese que se tiñe de altruista o desinteresado), las dinámicas de poder que existen en un matrimonio, las idiosincrasias generacionales, las vanas esperanzas, la irremediable soledad del individuo, etc…

Según Wikipedia, ha sido adaptada al cine en múltiples ocasiones: Krótkaya (1960), de Aleksandr Borísov; Une Femme Douce (1969), de Robert Bresson, The Shade (1998), de Raphael Nadjari, With You, Without You (2012), de Prasanna Vithanage y Krótkaya (2017), de Sergei Loznitsa. Me pregunto si el séptimo arte le puede hacer justicia a semejante pináculo de la Literatura Universal.


Otras obras de Fiódor Dostoievski en ULAD: Aquí

sábado, 31 de diciembre de 2022

Pablo Katchadjian: Una oportunidad

Idioma original: Español
Año de publicación: 2022
Valoración: Recomendable (con matices)

Semanas después de terminar Una oportunidad todavía estoy decidiendo si es una genialidad o una mera "boutade" literaria. Sea como fuere, la obra de Pablo Katchadjian cumple con el que, supongo, es su propósito: entretener al lector e incitarle a reflexionar.

Pero, ¿cómo definir Una oportunidad? Pues, la verdad, no estoy del todo seguro. Ciertamente, lo más cómodo sería encasillarlo como novela corta. Por otro lado, tampoco podemos ignorar que sería igualmente adscribible en la tradición de las alegorías. Incluso se podría decir que es un manual de autoayuda "sui géneris". 

En cualquier caso, ¿importa la forma de designar a este artefacto inclasificable? Si podemos aceptar «la existencia de cosas que ocurren y no ocurren al mismo tiempo», también podemos aceptar que Una oportunidad es y no es una novela, una «alegoría» o un «manual de autoayuda».

Llegados a este punto, permitid que aclare por qué Una oportunidad me ha gustado tanto. Primero, porque exhibe una prosa caudalosa, espontánea, que bordea el "stream of consciousness". Segundo, porque introduce un narrador-protagonista pasivo, cerebral y analítico, amén de contradictorio y mentiroso. Tercero, porque articula su argumento alrededor de una estructura errante y caprichosa («como no entiendo lo que pasó no puedo contarlo ordenadamente», explica el ya mentado narrador). 

Asimismo, se barajan en estas páginas otros elementos sumamente atractivos; a saber: el retrato psicológico de alguien poco resolutivo, enredos ¿amorosos?, ocurrencias extravagantes cuya función es impulsar la trama, elementos fantásticos apenas insinuados, juegos metaliterarios, un simpático sentido del humor, etc... 

En fin: Una oportunidad no es para todo el mundo (entiendo que haya quien considere que es pretencioso y amorfo), pero a mí me ha encantado. Lo recomiendo a aquellos que disfruten de las marcianadas. Lo recomiendo, igualmente, a aquellos que «sufren de embrujos similares al mío», es decir, a aquellos que sean poco resolutivos y sólo pretenden «acercarse a la zona de confort en las vidas corrientes, o en algo que parezca una vida corriente, en el sentido de convertir una vida corriente incómoda en otra vida corriente cómoda.»


También de Pablo Katchadjian en ULAD: Qué hacer

domingo, 6 de noviembre de 2022

Shirley Jackson: Hangsaman

Idioma original: Inglés
Título original: Hangsaman 
Año de publicación: 1951
Traducción: Maia Figueroa Evans
Valoración: Inquietante

¡Qué buena era Shirley Jackson! Hangsaman no es, ni de lejos, la obra que más me ha gustado de entre todas las que escribió, y aun así me parece un novelón.

Pero vamos por partes. Estamos ante un "bildungsroman" de corte experimental. Estamos, también, ante el retrato psicológico de Natalie Waite, una joven de diecisiete años. 

Jackson urde magistralmente la voz de Natalie, quien, además de una adolescente atribulada, es una de esas narradoras no fiables que la autora sabía encarnar con tanto tino. Y es que, desde el inicio, sabemos que hay algo en Natalie que no está bien. La vemos manteniendo conversaciones con un inspector de policía imaginario. Emborronando sus recuerdos. Estableciendo relaciones equívocas con un profesor de la universidad, su joven esposa y un par de alumnas. Incluso asistimos a su amistad con una tal Tony, que quizá no exista. Ah, y no olvidemos que tiene manías persecutorias. 

En fin: Hangsaman es una novela rara. No la recomiendo para iniciarse con Jackson, ya que su ritmo es algo lento, por momentos puede antojarse reiterativa y apenas desarrolla la mitad de los elementos que introduce. Sea como fuere, tampoco la descartaría, en caso de que la autora os guste. Y es que está perfectamente escrita, tiene una protagonista inolvidable, sinergias interesantes, pasajes extraordinarios (de corte onírico o directamente extraño) y un sentido del humor magnífico. Insisto: ¡qué buena era Shirley Jackson!


miércoles, 14 de septiembre de 2022

​Rodney Garland: El corazón en el exilio

Idioma original: Inglés
Título original: The Heart in Exile
Traducción: Carlos Sanrune
Año de publicación: 1953
Valoración: Curioso

El corazón en el exilio, novela que el escritor húngaro Adam de Hegedus publicó bajo el muy británico pseudónimo de Rodney Garland, fue un "bestseller" en su época, pese a tocar un tema, el de la homosexualidad masculina, por entonces controvertido.

La historia aquí narrada es, hasta cierto punto, sencilla. El psiquiatra Tony Page investiga el suicidio de Julian Leclerc, con quien mantuvo un romance en la juventud y se introdujo en el mundo clandestino del Londres gay.

Como podéis intuir, esta premisa le debe mucho a la literatura detectivesca, por lo que entrega un misterio y suspense interesantes. Asimismo, permite al autor deleitarnos con una serie de caracterizaciones bastante logradas y un minucioso retrato del escenario.

A la obra de Garland sólo le reprocharía que en ocasiones se disgrega demasiado del argumento principal, que abusa del azar y la conveniencia (aunque esto último queda excusado, en cierto modo, al final del capítulo ocho) y que la trama del suicidio de Leclerc se cierra de forma algo anticlimática.

En resumen: El corazón en el exilio es una novela entretenida, con personajes trabajados y un subtexto rico. Si bien su visión está desfasada hoy día (de la homosexualidad, la moralidad, las relaciones entre hombres y mujeres o las diferencias de clases sociales), es un testimonio curioso y hasta cierto punto pionero que merece la pena conocer.

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Georges Simenon: La muerte de Belle

Idioma original: Francés
Título original: La morte di Belle
Año de publicación: 1951
Traducción: Núria Petit
Valoración: Recomendable

La apacible vida de Spencer Ashby, maestro de escuela en una pequeña ciudad, se desmorona cuando Belle Sherman -hija de una amiga de su esposa a la que el matrimonio hospedaba desde hacía un tiempo- es asesinada en su casa. Al ser declarado sospechoso en la investigación, este hombre ingenuo, tímido y algo acomplejado conoce de primera mano la humillación de los interrogatorios policiales a la vez que es víctima del ostracismo y la hostilidad al que le somete su comunidad.

Esta es la premisa de La muerte de Belle, novela breve que funciona en tanto que atípico "thriller" judicial y logrado estudio de personaje. Digo atípico "thriller" judicial porque no le interesa resolver quién ha matado a Belle, sino describir las consecuencias que este acto tiene; digo logrado estudio de personaje porque describe la intrincada psicología de Spencer de manera minuciosa y verosímil, pero siempre dejando margen para la sorpresa.  

De La muerte de Belle destacaría: 

  • La atención al detalle de que hace gala su prosa.
  • La caracterización y evolución de su protagonista.
  • La oblicua relación que mantiene éste con su esposa.
  • El retrato de las dinámicas sociales llamémoslas provincianas.
  • La subtrama de Sheila Katz y sus implicaciones.
  • El sobrecogedor desenlace. 

Por todo lo expuesto, me atrevo a decir que La muerte de Belle es un clásico. Un clásico que recuerda al Wild de Tom Sharpe mezclado con El proceso de Franz Kafka. Un clásico que, estoy segurísimo, gustará a los amantes de la obra de Patricia Highsmith.


También de Georges Simenon en ULAD: Aquí

viernes, 11 de febrero de 2022

Leonid Andréyev: Risa roja

Idioma original: Ruso
Título original: Krasny smej
Traducción (al catalán): Jaume Creus 
Año de publicación: 1904
Valoración: Recomendable

Risa roja, novela breve de Leonid Andréyev, destaca por su estructura (está escrita a base de fragmentos), su prosa expresionista y su imaginería espeluznante. Funciona al mismo tiempo en tanto que retrato psicológico de los personajes que la transitan y alegato antibelicista.

Por ponerle una pega, diría que, para mi gusto, algunas de sus ideas se repiten en exceso. Por ejemplo, se incide con demasiada frecuencia en que la guerra enloquece a las personas, participen éstas en el campo de batalla o convivan en sociedad civil.

En cualquier caso, Risa roja es una lectura recomendable. Tiene un mensaje nítido, un inicio y un desenlace extraordinariamente potentes (solamente lastrados por una parte central reiterativa) y una portentosa habilidad para las descripciones.


También de Leonid Andréyev en ULAD: Los espectros

domingo, 7 de noviembre de 2021

Santi Mazarrasa: El aspirante

Idioma original: Español
Año de publicación: 2021
Valoración: ¿Está bien?

El aspirante es la primera novela del cántabro Santi Mazarrasa. Aunque la he apreciado, se me ha hecho cuesta arriba. Eso se debe a que la atraviesan elementos de difícil asimilación. Por ejemplo, una estructura reiterativa, un tono por momentos pretencioso y un personaje que en casi doscientas páginas apenas evoluciona. Lo curioso es que estos elementos de difícil asimilación que menciono son deliberados e incluso me atrevería a decir que imprescindibles para que la obra de Mazarrasa funcione. 

Pero vamos por partes. Primero, dejad que os presente a Cayo Valerio, el protagonista de esta historia. Cayo es un fracasado que pasa los días en el apartamento de su novia. Entre esas asfixiantes paredes es donde el lector es retenido a lo largo de todo el texto. Ni siquiera cuando aparece un "flashback" se nos permite respirar algo de aire, abandonar los espacios cerrados, durante mucho tiempo. 

Además de en el apartamento de la novia de Cayo, el lector también está apresado en la claustrofóbica mente del propio Cayo. Ay, Cayo, estás hecho un lío. ¡Cuántos egos combatiendo los unos con los otros! ¡Cuánto autoengaño y cuánta autocompasión! ¡Cuánto dolor, sufrimiento, desesperación! Eso sí, que quede claro que te entiendo. Cómo no iba a hacerlo: reflejas buena parte de las dudas, miedos, incertidumbres y ansiedadades de mi generación, o de las generaciones limítrofes. 

Porque sí, los Millenial y los Z estamos bien jodidos. El ser humano en general lo está, pero nosotros especialmente. Estamos sobrecualificados, pero no tenemos futuro ni laboral ni económicamente hablando. Perseguimos la individualidad a la vez que lamentamos no encajar en la sociedad. Somos responsables de varias mierdas, mas ni de la mitad de las que se nos acusa. Podría seguir horas y horas con este tema, pero creo que ya se entiende que Cayo funciona no sólo en tanto que personaje, sino que opera asimismo en tanto que tótem generacional.

La enjundia del libro no se limita sólo a Cayo, pues aquí hallamos también reflexiones metaliterarias, antropológicas y sociológicas la mar de interesantes, que complementan al estudio psicológico y la descripción demográfica. Sin embargo, estos dos últimos apartados son los que tienen más presencia, lo cual provoca que el conjunto sea absorbido por un solipsismo abrumador. Y esto me permite recuperar una de las pegas que le ponía al libro: el hecho de que su protagonista no evolucione. Transcurriendo tanto rato a su lado, pueden volverse frustrantes sus círculos viciosos, su limitada capacidad para autoanalizarse. En cualquier caso, insisto en que esto es una estrategia narrativa que Mazarrasa eligió.

En definitiva: El aspirante es una propuesta ambiciosa y, hasta cierto punto, valiosa, aunque quizás debería haberse escrito en un formato capaz de conciliar mejor sus búsquedas artísticas con el entretenimiento. Sea como fuere, lo que aporta no está mal y ayuda a visualizar lo jodidas que están las generaciones jóvenes.


También de Santiago Mazarrasa en ULAD: Caníbal sin dientes

lunes, 1 de febrero de 2021

Fiódor Sologub: Un pequeño demonio

Idioma original: Ruso
Título original: Melkij bes
Año de publicación: 1905, por entregas
Traducción: Manuel Abella
Valoración: Recomendable

Un pequeño demonio, de Fiódor Sologub, es un novelón. Su estilo, aunque sencillo, oculta reflexiones enjundiosas tras bambalinas; asimismo, su argumento excusa la sátira más mordaz. En esto me recuerda a Stepanchikovo y sus moradores, otro clásico ruso al que también adoro.

Dejad que introduzca a Peredónov, el protagonista indiscutible de Un pequeño demonio. Este profesor de instituto es un ser despreciable: clasista, vanidoso, cruel, mentiroso, envidioso, codicioso... A lo largo de la obra no se redime; si acaso, se vuelve peor persona. Y, pese a todo, llegamos a empatizar con él. Quizá nos veamos reflejados en su mediocridad, enmascarada tras unos hiperbólicos delirios de grandeza; quizá reconozcamos en su soberbia ese escudo con que nos defendemos de la cruda opinión de los demás, y del veredicto de la aplastante realidad. El caso es que nos es imposible no sentir un poquito de lástima por Peredónov una vez empieza a comprender (muy a su manera) que él no es el centro del universo, sino un efímero trozo de carne cualquiera. Nos es imposible dejar de conmovernos ante sus manías persecutorias, o ante esas alucinaciones en las que una sabandija gris le acosa.

Varios son los apartados en los que la obra de Sologub sobresale: 

  • En plasmar verazmente las dinámicas de una ciudad de provincias.
  • En concebir escenas sumamente grotescas, ante las cuales esbozamos una sonrisa de incomodidad. 
  • En transmitirnos la maldad (absoluta o cotidiana, según se tercie) que habita en el ser humano. 
  • En el retrato psicológico del protagonista, así como de su gradual deterioro mental.
  • En su hilarante sentido del humor. 
  • En su aguda crítica social. 
  • En la insinuación de un erotismo ambivalente.
  • En alcanzar un clímax apoteósico que cierra dos de las subtramas con más peso en el argumento: la de Peredónov y la de Sasha.

Por otro lado, hay algunos aspectos de esta por lo general lograda novela que la lastran un pelín: 

  • Su estructura se antoja, a ratos, algo reiterativa. Esto se debe, en parte, a que muchas escenas se parecen sobremanera a sus predecesoras. 
  • Ciertos personajes, amén de sus interacciones con el protagonista, apenas evolucionan. Es el caso de Varvara o Volodin, por ejemplo. 
  • No acabo de entender qué sentido tenía darle tanto foco a Sasha. A mi juicio, su conflicto no acaba de cerrarse satisfactoriamente. Eso sí, debo admitir que su participación en el baile de disfraces es genial. 
  • Me desconcierta el modo en que se relata esta historia. Sologub emplea un narrador en tercera persona que muy de tanto en tanto deja entrever que forma parte del microcosmos local. ¿Por qué no mantenerlo en el papel de cronista omnisciente todo el tiempo? 
  • Cuesta memorizar los nombres, apellidos y diminutivos de todos los personajes. 

Sea como fuere, debo insistir en que Un pequeño demonio es una lectura muy recomendable. Estoy seguro de que las tribulaciones de Peredónov se me quedarán grabadas durante un tiempo. 

jueves, 1 de octubre de 2020

Emilio de Marchi: El sombrero del cura

Idioma original: Italiano
Título original: Il cappello del prete
Traducción: Rubén López Conde
Año de publicación: 1887, por entregas
Valoración: Recomendable (con matices)

El sombrero del cura, de Emilio de Marchi, fue publicado por entregas en 1887, e íntegramente en 1888. Se considera uno de los precedentes del "giallo" italiano. A fin de cuentas, varios de los elementos que lo componen caracterizan a dicho género: un asesinato, suspense, misterio, terror psicológico, sensacionalismo y toques góticos. En su época fue un "best-seller", tanto a nivel nacional como en el extranjero. Ha sido adaptado al cine y a la televisión. 

Narra las desventuras de Carlo Coriolano, barón de Santafusca que, arruinado a causa de su vida disipada, acaba matando y robando a un sacerdote. El sombrero de éste obsesionará al verdugo y devendrá la prueba con que la justicia logrará detenerlo.

Algo que me ha encantado de esta novela es su protagonista. A base de presenciar sus actos y pensamientos, es desnudado ante el lector. Vemos el contraste entre su infancia y su presente, cómo la consciencia le carcome, cómo sus convicciones científicas titubean ante el miedo a un castigo divino, amén de lo hipócritas que son las racionalizaciones con que pretende justificar su crimen. Vemos su desesperación, su vulnerabilidad o sus ansias de redención, y también su arrogancia o su codicia. Vemos, en suma, a alguien muy humano.

Tengo que felicitar a de Marchi por lo compacto que se siente el argumento de El sombrero del cura. Como ya he dicho antes, esta obra se publicó originalmente por entregas. Aún así, tiene un empaque sorprendentemente satisfactorio. Todo lo que el autor introduce tiene repercusión, incluso los detalles más nimios; hecho nada habitual en los folletines. Y la secuencia lógica que va encadenando los acontecimientos, aunque a veces pueda ser algo azarosa, está perfectamente construida.

El único reproche importante que le puedo hacer a esta historia es su extensión. De Marchi logra imprimir tanta complejidad al barón, así como presentar la ya mentada secuencia lógica de la forma más pormenorizada posible, que para ello necesita muchísimos párrafos. Quizás podría criticar, asimismo, que algunos de sus personajes secundarios son, para mi gusto, demasiado artificiales (criados leales, pobres bienintencionados, religiosos intachables...). Por suerte, la víctima de Carlo, un clérigo consagrado a la usura y la especulación llamado don Cirilo, demuestra que de Marchi no es un simplificador del alma humana.  

Así pues, recomiendo El sombrero del cura a los amantes de la novela negra. Aunque en ningún momento trasciende los límites del género en que se inscribe, este clásico menor tiene interés en tanto que pieza fundacional del "giallo" italiano; además, su lograda ambientación nos transportará al período en que fue escrito, y la complejidad de su protagonista nos fascinará.

Para ir terminando, un último apunte: esta edición de Ginger Ape Books tiene doscientas páginas de letra chiquitita. Enfrentarse a ella, por tanto, cansará la vista a más de uno. Con todo, recomiendo su adquisición, pues la nueva traducción de Rubén López Conde exhibe un oficio tremendo.

lunes, 20 de abril de 2020

Margaret Oliphant: La ventana de la biblioteca

Idioma original: Inglés
Título original: The library window
Traducción: Cristina M. Caladia
Año de publicación: 1896
Valoración: Recomendable

Margaret Oliphant (1828-1897), prolífica escritora, tocó diversos géneros: biografía, literatura de viajes, reseñas, ficción... De su vertiente narrativa hay que destacar, por un lado, sus novelas de costumbrismo decimonónico, y por otro, sus cuentos sobrenaturales.

A esta última categoría pertenece La ventana de la biblioteca, una ambigua historia de fantasmas con visos psicológicos y de crítica social que relata la obsesión de una muchacha. Nuestra protagonista está convencida de que una ventana tapiada da a una habitación. Allí cree ver, incluso, a un joven entregado a tareas intelectuales. Pero, ¿acaso no es cierto que «La vista es tan engañosa como el corazón»? Si la pobre alucina o no queda a elección del lector, dada la sutileza con que se exponen los acontecimientos.

El único reproche que se le puede hacer a este texto es que se alarga más de lo que su contenido reclama. Aún así, esta sobredimensión no impide que se lea con placer. De hecho, contribuye a darle una espesura propia de los calurosos días de ocio en los que se ambienta. Y es innegable que la prosa de Oliphant es agradable y fluida, y el misterio que rodea a la ventana ciega, intrigante. Esta novelita de menos de cien páginas también es capaz de exprimir varios de los elementos presentados en su introducción que durante el desarrollo del relato amenazaban por quedar suspendidos en el aire (lady Carnbee y su diamante, por ejemplo) y de terminar por todo lo alto con un final memorable preñado de connotaciones. Que está muy bien pese a su un tanto dilatada extensión, vamos.

Asimismo, hay que destacar que la La ventana de la biblioteca no renuncia a reflexionar sobre cuestiones sociales. El encierro doméstico que sufrían las mujeres en la era victoriana, sin ir más lejos, es su subtexto evidente. La cual es, dicho sea de paso, una temática recurrente en la obra de Oliphant, igual que la confluencia del mundo tangible y otro vinculado con lo fantástico.

La hermosa edición de La ventana de la biblioteca que hoy traigo a colación es de Pulpture y fue concebida el 2020. Pero dejad que añada, como dato curioso, que Funambulista ya rescató esta obra en 2019, con una traducción distinta, en su antología Cuatro damas del misterio. Parece que el trabajo de Oliphant, hasta ahora bastante ninguneado en nuestro idioma, empieza a ser reivindicado. Ojalá no tarden en publicar más material suyo, la verdad. 

lunes, 6 de abril de 2020

Paula Fox: Personajes desesperados

Idioma original: Inglés
Título original: Desperate Characters
Traducción: Rosa Pérez Pérez
Año de publicación: 1970
Valoración: Bastante recomendable

Personajes desesperados es una novela sobre eso mismo, sobre personajes desesperados. Sobre gente de mediana edad insatisfecha consigo misma, con su familia, sus amigos, sus conocidos y su trayectoria vital.

Detengámonos en la protagonista de la historia, Sophie. No tiene grandes problemas, al contrario que tantos otros en esta ficción: no le falta dinero, no le pega su marido, no está a cargo de un bufete en crisis... Tiene, si acaso, conflictos psicológicos y emocionales. Llamémoslos así. Se desprecia a sí misma y a Otto, el abogado con quien está casada; además, tiene tanto tiempo libre que no puede evitar pensar. Pensar mucho.

A todo esto hay que añadir un acontecimiento en apariencia simple que cambia su existencia. Un gato salvaje la muerde. Ella, preocupada de que el animal le haya podido transmitir la rabia, empieza a verlo todo con ojos febriles. Sus abundantes pensamientos se tiñen irremediablemente de indignación, impotencia, miedo y desdén.

Sin lugar a dudas, Personajes desesperados es un clásico norteamericano del siglo XX. Uno escrito con una prosa compacta, saturada de significado y atenta al detalle; impregnado por un subtexto inteligente y evocador; transitado por personajes conmovedores en su realista trazado. Los únicos defectillos que le veo a la novela son el tipo de narrador que emplea y su un tanto repetitivo último tercio.

Sexto Piso rescata a Personajes desesperados (entusiasta prólogo de Jonathan Franzen mediante) en nuestro idioma. Menos mal, pues las ediciones previas de esta obra llevaban años descatalogadas. ¿A qué esperáis para haceros con un ejemplar? Creedme, vale la pena dejarse morder en la mano por Paula Fox.

Ah, existe una adaptación cinematográfica. No la he visto todavía, de modo que no puedo juzgarla. Sin embargo, me parece complicado trasladar con fidelidad esta historia al lenguaje audiovisual. A fin de cuentas, uno de los puntos fuertes de esta ficción es la sutileza. Y ya sabéis que, para el séptimo arte, medio visual, la sutileza es difícil de lograr. 

miércoles, 1 de abril de 2020

Selvedin Avdić: Siete miedos

Idioma original: Serbio
Título original: Sedam strahova
Traducción: Luisa F. Garrido
                           Tihomir Pistelek
Año de publicación: 2012
Valoración: Recomendable

La inesperada visita de Mirna, hija de un conocido largo tiempo desaparecido, sirve como excusa al protagonista de Siete miedos para intentar superar la marcha de su mujer. Digo intentar porque esta novela reconoce las dificultades que el ser humano tiene (o se pone a sí mismo) a la hora de sobreponerse a sucesos traumáticos. En el clímax de este artefacto literario hay un mensaje vagamente esperanzador, pero para nada impregnado por el optimismo artificial de la autoayuda barata. Su tono es, por tanto, agridulce.

Ah, y si me refiero a Siete miedos como artefacto literario es porque Selvedin Avdić mezcla en estas páginas novelización e intertextualidad, prosa convencional con apuntes y consejos, realidad y fantasía, la Guerra de los Balcanes y mitología serbia, humanos y espíritus. Menudo pastiche, ¿verdad? Pero no os preocupéis, porque su autor consigue que estos dispares ingredientes funcionen.    

De modo que recomiendo Siete miedos sin tapujos. A esta excelente narración la lastran algunas imposturas estilísticas o pasajes inverosímiles (inverosímiles dentro del registro alucinado de la propuesta, se entiende), pero en general es una lectura formidable.

sábado, 4 de enero de 2020

Benito Pérez Galdós: La sombra

Idioma original: Español
Año de publicación por entregas: 1870
Año de publicación como libro: 1871
Valoración: Se deja leer < Está bien


La sombra es una novela breve que relata el sufrimiento del doctor Anselmo, individuo acosado por una imaginación desbordante y obsesionado con un pasado de celos. De planteamiento muy interesante, a esta obra la lastra su harto deficiente ejecución. Aun así, es una opción inmejorable para estrenarse con su autor, Benito Pérez Galdós. 

Empecemos destacando los aspectos positivos de La sombra

  • La prosa de Galdós. Es exuberante y sugestiva. Por momentos algo recargada, vale, pero siempre deliciosa. Sobre todo brilla en las descripciones, enérgicas y coloridas pese a su minuciosidad. 
  • El protagonista. Don Anselmo es fascinante en su extravagancia y peculiar psicología. Un personaje grotesco y, al mismo tiempo, digno de compasión. 
  • El elemento fantástico. Es decir, Paris. Locuaz, carismático, dionisiaco... Simplemente me encanta este tío, exista en realidad o no.
  • Su sentido del humor. A veces fino, otras sardónico. Ayuda a nivelar el tono, a que la cosa no sea excesivamente trágica. 
  • Su exploración de los celos desde una perspectiva filosófica y abstracta (en esto me recuerda a La mujer leopardo de Alberto Moravia). 
  • Su ambigüedad. Las dudas del doctor nunca se confirman ni desmienten, y esta decisión narrativa hace que el clímax de la historia sea estremecedoramente dramático, a la par que dota al protagonista de un alto grado de complejidad.  
  • Sus referencias eruditas a mitología y literatura. El doctor Anselmo, por ejemplo, es una parodia del Fausto de Goethe. Su nombre, asimismo, remite a El celoso extremeño de Cervantes. Paris es, bueno, el Paris de la cultura clásica. Etc, etc... 

A continuación, listemos los apartados menos conseguidos de La sombra:

  • Su origen de folletín es demasiado patente. A la novela le cuesta arrancar, y cuando por fin lo hace, tampoco parece tener muy claro qué dirección argumental debe seguir. 
  • Hay un personaje, interlocutor de don Anselmo, que resulta redundante. Se limita a señalar cosas insultantemente obvias que el lector ya puede deducir por su cuenta. O, en el peor de los casos, acota las posibilidades de éste. Cosa imperdonable en una ficción que se beneficia de una atmósfera ambigua.  
  • A mi juicio, el desenlace hubiera mejorado si fuese más abierto, si permitiera que nuestra imaginación (nunca mejor dicho en una trama como ésta) tuviese que discurrir lo relatado.

En definitiva, La sombra es una novela corta, que presenta buenas ideas y está redactada excelsamente. Sus defectillos no deben ser óbice para darle una oportunidad. Si la pluma de Galdós nos encandila, podremos saltar a otros trabajos suyos de mayor envergadura. 


También de Benito Pérez Galdós en ULAD: Aquí