miércoles, 7 de mayo de 2014

Shirley Jackson: La maldición de Hill House

Título original: The Haunting of Hill House
Idioma original: inglés
Año de publicación: 1959
Valoración: recomendable

Si bien Jemila introdujo a Shirley Jackson por primera vez en este blog hace unos meses, hoy voy a reseñar otra de sus novelas, La maldición de Hill House, que fue adaptada al cine en 1999 (y rebautizada como La guarida). Si alguien ha visto la película, que no piense que el libro no tiene nada que ofrecerle. Los puntos de partida de la historia son parecidos, pero el desarrollo la misma es diferente –y, todo hay que decirlo, el libro es muy superior a su versión cinematográfica.

En La maldición... nos encontramos al doctor Montague, un hombre que busca casas encantadas para descubrir lo que realmente ocurre en su interior (que, generalmente, no tiene nada de sobrenatural) y tirar por tierra todos los mitos que se han creado sobre ellas a lo largo del tiempo. Así descubre Hill House, un caserón de historia inusual, en el que han ocurrido unas cuantas desgracias y que nunca ha sido ocupado durante más de unos cuantos días seguidos. 

El doctor decide alquilar la casa e invitar a varios individuos a que pasen un verano en ella, para ver qué es lo que ocurre y cómo reaccionan sus objetos de estudio. Finalmente son cuatro las personas que llegarán a Hill House: el propio Montague, Eleanor (quien ha pasado toda su vida cuidando de su madre enferma y quiere participar en el experimento para sentir que empieza a vivir), Theodora (una joven con aparentes facultades psíquicas) y Luke (el futuro heredero de la casa).

Sin más compañía que la del matrimonio Dudley, quienes se encargan de cuidar de la casa y de preparar la comida a los invitados (nunca durante la noche; desde el principio dejan muy claro que sólo aparecerán por allí una vez haya salido el sol, y jamás cuando ya se haya ocultado), los cuatro comenzarán su verano en Hill House con una mezcla de curiosidad y miedo (unos) y escepticismo (otros), pero el antiguo edificio les demostrará que lo que ocurre entre sus paredes es mucho peor de lo que ellos podían imaginar.

Y no puedo contar más, salvo que La maldición... es una novela corta que, si bien a un lector actual seguramente no le dará miedo, sí se puede considerar como un gran clásico dentro de la literatura de terror. Poseedora de las características propias del género, el gran acierto de Jackson es insinuar más que contar, así como desarrollar unos personajes absolutamente realistas y verosímiles (los Dudley son un poco arquetípicos, pero se le perdona porque apenas aparecen). 

Con razón Stephen King se declara abiertamente un fan de Shirley Jackson. Basta este libro para descubrir que la autora tenía gran talento y para desear hacerse con los siguientes.



También de Shirley Jackson: Siempre hemos vivido en el castillo.

1 comentario:

Federico Escudero dijo...

Mmm A mí me pareció aburrida, aunque es cierto que tiene un aire de ambigüedad a lo Otra vuelta de tuerca que me pareció interesante.