viernes, 23 de mayo de 2014

Richard Ford: Canadá

Idioma original: inglés
Año de publicación: 2013
Título original: Canada
Traducción: Jesús Zulaika
Valoración: imprescindible

Muy sobrado debe andar Richard Ford, cuando se expone a revelar los dos hechos capitales de Canadá en sus dos primeras frases. Un atraco, protagonizado por los padres del narrador, y dos asesinatos. Y el segundo párrafo los acaba definiendo, a todos, como personas normales. Entonces, nosotros, lectores, debemos afrontar más de 500 páginas restantes, para averiguar cuál es la historia que enlaza y justifica esas dos condiciones. Personas normales que atracan o asesinan.
Difícil reto.
Decir que Ford sale triunfador es decir poco. Canadá es una lectura fascinante, absorbente como pocas, una novela ejemplar a todos los niveles. Y con un pie mucho más plantado en la realidad cercana de lo que esos lejanos años 60 parecen apuntar, demasiado cercana incluso para que nos sintamos cómodos.
Porque la historia relatada por Dell Parsons, hijo de Bev y Neeva, hermano de Berner, es de una crudeza que no requiere entrar en demasiado detalle. Aunque hasta como novela negra serviría, reacio como es el que escribe a adjetivar y etiquetar, diría que Canadá es, por encima de todo, una novela contemporánea. Ford ha sabido conjugar tantos detalles susceptibles de trasladar a otro contexto: la angustia adolescente elevada a su máximo exponente cuando los padres, empujados por las malas relaciones producto de trapicheos por la supervivencia, optan por delinquir. Las necesidades materiales, la rebeldía propia de la edad, las sociedades cerradas en el mundo rural americano. La mala fortuna de dos adolescentes a los que sus padres, con la mejor intención, exponen a la peor de las situaciones: el abandono alejado de sus orígenes. La madurez inducida por las tragedias, la inocencia que Dell no pierde: simplemente los hechos lo despojan de ella. La soledad absoluta. La incerteza hacia el futuro que obliga a ir escogiendo males menores.
Al margen de este abanico de simbolismos posibles, el auténtico gancho de esta novela es cómo atrapa a quien la lee, cómo Ford reparte sutiles golpes, da noticias, sin necesidad de efectismo, en una historia que parece contada a la inversa y que juega con el lector, estimulando su voraz curiosidad. Una vez se sabe lo que ha pasado, nos es imposible no indagar el motivo. Sin misterios, sin fuegos artificiales, imposible renunciar a conocer los entresijos que nos han llevado ahí. Cada personaje definido con rigor, cada situación importante en su desenlace. Tres partes, estructura clásica con capítulos numerados.

A veces pienso en ellos y en su gran atraco al banco -dijo esta palabra con énfasis-. No puedo hacer otra cosa que reírme. Fue el acontecimiento de nuestra vida, ¿no te parece? Un puto desastre, sobre el que todo fue amontonándose después.

Amontonándose.

Ahora que Philip Roth ha decidido abandonar tanto la escritura como cualquier actividad pública, no sé si resulta reiterativo incorporar a Ford (junto a McCarthy, quizás junto a DeLillo) como uno de los grandes, de ese codiciado trono de escritor de referencia o de potencial autor de la gran novela americana, a la que Canadá presenta aquí una muy justificada candidatura. No ha sido exactamente un autor prolífico, y ha estado alejado de las cifras de ventas mareantes. Si en vez de apenas una decena, hubiera publicado 30 novelas, seguramente nada sería igual. Incluso ésta misma, que ha tardado varios años en escribir. Puede que Canadá no fuera la maravilla que es, si Ford no hubiera dispuesto del tiempo que se tomó con ello. Canadá es una lección soberana de narración. Una historia sin fisuras, con un estilo impoluto, un manual de instrucciones de cómo progresar y dejar al lector sin respiro, y una muy merecida presencia en lo más alto de las listas de lo mejor del 2013. Una recomendación a gritos y arrepentimiento, por mi parte, por haber tardado tanto en prestarle la atención que se merece. Absolutamente arrebatadora.

También de Richard Ford en UnLibroAlDía: De mujeres con hombres

21 comentarios:

Anónimo dijo...

Olala! Me has convencido. Término El corazon es un cazador solitario y me pongo cn ella.

Bea Mendes dijo...

Que buena pinta tiene el libro. Me lo apunto sin dudarlo. Es una historia que, estoy segura, me gustará.

Marina dijo...

Totalmente de acuerdo con la reseña. Disfruté muchísimo leyéndolo. Un libro maravilloso.

Anónimo dijo...

Veo que de Richard Ford habéis hablado poco. El periodista deportivo, El día de la independencia y Acción de gracia son muy bueno, soberbio y grande, respectivamente.

Que ya que de esta página saco recomendaciones, me quedo bien diciendo esto.

Junto a Franzen me parece el mejor escritor norteamericano vivo.

Il Gatopando dijo...

Adjunto enlace a una reseña de una novela "menor" de Richard Ford, Wildlife (traducida aquí como Incendios) por aquello de ampliar el espectro sobre la obra de un gran escritor: http://www.espacioluke.com/2014/Enero2014/pando.html

Ana Blasfuemia dijo...

El libro lo tengo esperando su turno desde hace tiempo, y acabas de darle un empujón (la lista de pendientes reajustándose todo el tiempo). Me he quedado pensando en lo que comentas al final sobre el tiempo que ha tardado Ford en escribir este libro, los autores prolíficos y no tanto... imposible no acordarse de Tartt y sus diez años para escribir El jilguero Autores prolíficos y los que no... el reconocimiento de una obra y un autor no debería depender de cuánto escriben, pero alguna relación habrá ¿no? (aunque a la inversa: escribir menos pero mejor).

Besos

Francesc Bon dijo...

Muchísimas gracias por todos los comentarios.

Espero que los que hayan decidido leer Canadá compartan mi entusiasmo. Las dos primeras novelas de la trilogía de Frank Bascombe llevan en mi estante un cierto tiempo, igual es el momento de arreglar eso. Vista la eficacia narrativa de Ford.

Y en lo que concierne al equlibrio entre ser prolífico o ser selectivo, no sabría en qué lado posicionarme. Desde luego a Auster le perjudica ser tan prolífico, pero después pasa lo que pasa: los fanáticos de un escritor leerían hasta sus obras más fallidas con tal de satisfacer su completismo. Nunca se sabe.

Marcelo Z dijo...

Leí este libro y lo comenté. Me parece que está entre lo mejor de mis lecturas este año. Coincido contigo en lo que hace a la fuerza del relato y la manera de exponerlo. Sin duda, un autor a tener en cuenta. Un abrazo, Francesc.

Francesc Bon dijo...

Pues Marcelo, he de reconocer que tu reseña sobre el libro fue una de las que consulté a la hora de decidirme a su lectura. Así que nos hemos retroalimentado, y debo decir que tenías toda la razón, así que yo también tengo la razón. Una maravilla que tú viste primero.
Gracias por el comentario.

Roberto Hasting dijo...

Lo leí hace un par de meses y estoy de acuerdo, es buenísimo. Una maravilla.
Pero tuve la "mala suerte" de leer justo después En lugar seguro, de Stegner, y es tan bueno, que devoró a Canadá en mi cerebro.

Francesc Bon dijo...

Apuntado el libro de Stegner: faltaría. Determinados consejos no hay que darlos dos veces, por lo menos a mí. Gracias por el comentario.

Criticon dijo...

Frencesc, despues de tu recomendacion de "2666" y "Santuario", vi esta entrada y me lance a la libreria a comprar "Canadá" de Ford. (a quien ya le tenia ganas). Mañana arranca la lectura. Por ahora tus "imprescindibles" terminan siendo los mios tambien.
Saludos.

Francesc Bon dijo...

Uy uy uy, Criticón, no sabes lo que me carga de responsabilidad este comentario, que te agradezco. Pues cada día estaré un día más cerca de la primera pifia (qué narices, llamémosle cagada), y un día me dirás, pero chico, esto NO es un imprescindible. Aunque voy a permitirme la chulería: no será con Canadá: ésta es una de esas por las que apuesto firmemente.

Francesc Bon dijo...

Por cierto: he puesto Criticón, y no se si es más correcto mantener el llano Criticon: ahí la situación de la tilde pesa lo suyo.

Criticon dijo...

Francesc, acabo de terminar "Canadá". Quizás alguna vez llegue ese día en que te diga "pero esto NO es imprescindible". Quizás llegue. Pero "Canadá" si que es imprescindible. No me he podido despegar de ella. Y hacia mucho tiempo que no sentía tan cercanos a personajes de una novela. (con 2666 me pasó lo mismo).
Gracias, muchas gracias por esta recomendación.

Francesc Bon dijo...

Pues mira, Criticon, será que tras la siesta sabatina ando con una sensibilidad algo exacerbada, pero te diré que el cosquilleo que comentarios como este me provocan, tanto como lector particular como como apropiador de una opinión percibida de otros (que es lo que todos los que comentamos somos, hasta llegar a la pura cúspide que es el autor de cada obra) es una sensación difícil de definir, compuesta, no te negaré de, glups, orgullo y satisfacción, más vergüenza tímida más algo de chulería prepotente que no voy a negar: justo anda por ahí alguien que, en medio (ni en medio, en octavo) de esta lectura, se presta cercano a la osadía de negar esta evidencia.
Tos cómplice.
Gracias por tus palabras: cada vez que leer un libro para reseñarlo aquí me esté robando horas de sueño, o de hacer cualquier otra cosa, comentarios como este son un acicate para seguir adelante.

Anónimo dijo...

Yo no soy un gran lector, ni soy capaz de analizar estructuras narrativas, no.comparar autores. Solo me limito a leer. Y en estas vacaciones he disfrutado mucho de Canadá. La entrañable relacion de Dell y Bev, el misterio de Arthur Remlinger, la atmósfera del Fort Royal....y dándome a entender que el destino lo escribimos cada uno de nosotros con nuestras armas. En definitiva una novela llena de sentimientos que por momentos me ha encogido el corazón. Eskerrik asko por acercarme al Sr. Ford.
Miguel Y

Francesc Bon dijo...

Pues muchas gracias, Miguel, por la sinceridad de tu comentario, aunque debo rebatir tu humildad. Los grandes lectores se hacen a base de grandes lecturas, y creo que Canada es eso. Gracias por el comentario.

Anónimo dijo...

Canada o El jilguero? Saludos

Francesc Bon dijo...

Bueno! Parecidos pero diferentes. La de Ford es más introspectiva, más "pura" en lo literario. La de Tartt puede ser más accesible, con ese desplazamiento de escenarios y ese tenue ambiente policiaco.

Gabriel Diz dijo...

Una gran novela, tengo dudas sobre su imprescindibilidad pero es cuestión de gustos. Me gustaron esas frases dejadas al pasar por Ford que son como bombas pequeñitas para la historia. Una sola objeción: en algún momento sentí, sobre todo en la primera parte, una cierta morosidad.