miércoles, 28 de mayo de 2014

Amélie Nothomb: Diario de Golondrina

Idioma original: francés
Título original: Journal d'Hirondelle
Año de publicación: 2008
Traducción: Sergi Pàmies
Valoración: insustancial hasta decir basta

Amélie Nothomb es prolífica. En un estante de mi biblioteca solamente hay libros suyos. Tantos, que, tras este, que he despachado en una horita o así, me han dado ganas de ir a por otro, no por haberme quedado con ansia de más, más bien para constatar, para armarme de razones, para fundamentar mi opinión. Entonces podría hasta haber estafado a la masa lectora con dos reseñas ligeramente diferenciadas y espaciadas en el tiempo. Y eso no hubiera sido honesto.
Amélie Nothomb es, entonces, insistente. Irá a libro al año o así, supongo (malsupongo) que, para lo que le viene a salir, es más que suficiente con un año, incluyendo promoción, sesiones de fotos (sale en la portada de muchos de sus libros, cosa que sólo le perdono a Vila-Matas o a Houellebecq, ambos jugando en división de honor) y toda la parafernalia.
Es insistente, como el burro del chiste (esto ya debo haberlo escrito, pero es así).
Porque Diario de Golondrina, novela esta en que Nothomb, pásmense, se pone en la piel ya no de un personaje masculino, sino, pásmense más aún si cabe, de todo un asesino a sueldo, es exactamente como todos los otros libros de Nothomb que me he leído: prescindible de arriba a abajo. Por lo descabellado e inverosímil de su planteamiento, carente de toda lógica. Por lo simple y estrambótico de su argumento (un mensajero despedido de su trabajo contacta de la manera más casual con un tipejo llamado Yuri que le encarga asesinatos que él va ejecutando de modo frío y despiadado), que dista de toda lógica de lo que - si a Nothomb su ombliguismo le hubiera permitido indagar en la mecánica de funcionamiento de las organizaciones criminales - debe ser el mundillo de los sicarios. Y ya puestos, no es que lo escriba particularmente bien: algunas frases y algunas metáforas usadas, aunque en voz de las personajes, son sonrojantes, chirrían, son de un existencialismo de pacotilla, tanto como esa pretendida trascendencia de la escritora escribiendo en modo machote. Amélie, no te enteras. Y la figura final, el colofón del asesino enamorado y semi-arrepentido en modo póstumo. Qué despropósito.
Ni un icono particular, como las repetidas menciones a Radiohead, rescata a esta novela del naufragio al que necesariamente conducen sus pretensiones, su incoherencia y su amago inexplicable de espiritualidad (la escenita de la golondrina es un ejemplo avergonzante), así que, fans de Nothomb que deben estar contentos, pues la novela es más de lo mismo, y no fans de Nothomb, como, habréis notado, el que esto escribe (que, como me pasa con los altramuces, de vez en cuando pruebo otra vez para recordar lo absurdo que encuentro que le gusten a alguien), pues a digerir y a esperar si otra de sus novelas, de sus hasta hoy insufribles novelas, es capaz de hacernos cambiar de opinión.

9 comentarios:

Ana Blasfuemia dijo...

Me leí varios libros de Nothomb, prácticamente seguidos. Y la verdad, me gustaron bastantes (eran de los autobiográficos). Pero decidí parar de leer más por cienta sensación que no supe definir, y que con el tiempo y viendo comentarios por aquí y por allá, me he dado cuenta que era porque veía venir ese círculo vicioso en el que parece haber caído y que provoca que parezca que lees lo mismo una y otra vez. Prefiero quedarme con los buenos recuerdos :)

Saludos!

Francesc Bon dijo...

Vaya: pensaba yo que saldrían más defensores de esta autora. El caso es que mi iniciación también se produjo de sopetón. Pero no le ví la más mínima gracia. Y como soy un seguidor de Anagrama, y ellos insisten, pues yo insisto también, a ver si soy yo el equivocado.
Gracias por el comentario.

Bea Mendes dijo...

No he probado a la autora, pero eso de hacer libro por año me suena mal. Me suena a escritor en busca de beneficios más que en busca de publicar algo verdaderamente bueno. No sé yo si atreverme con la autora. Por el momento no.

Francesc Bon dijo...

Gracias por el comentario, Bea. Nada en contra de publicar con un determinado ritmo, por mi parte. Pero este libro no tiene nivel ni de relato para un recopilatorio de redacciones de bachillerafo.

Al rico libro dijo...

Nosotras no hemos leído nada de Nothomb, pero la verdad es que con esta crítica nos ha entrado cierta curiosidad.

Francesc Bon dijo...

Pues no era mi intención! No aconsejo a nadie desperdiciae con esta autora el tiempo que se puede dedicar a otros. Gracias por el comentario.

Florence Valentine dijo...

El primer libro que leí de ella fue su primer libro, Higiene del asesino, y quede encantada. Pero los que he leído luego (Diario de Golondrina, Matar al padre, Ordeno y mando) perfectamente podrían haber sido parte de un libro de cuentos. No valen como libros en si.
No sé si alguien leerá este comentario tan tardío, pero seguiré buscando la Nothomb que me gustó al principio.

Francesc Bon dijo...

Me temo que la Norhomb que te gustó se ha difuminado. Por lo que veo, sus puntuales libritos van acumulando escasa repercusión y escaso entusiasmo. Gracias por el comentario.

Montuenga dijo...

Este tampoco lo recomendamos y es muy posible que también te decepcione.

http://unlibroaldia.blogspot.com.es/2011/10/amelie-nothomb-acido-sulfurico.html?m=1