miércoles, 14 de mayo de 2014

Richard Ford: De mujeres con hombres

Idioma original: inglés
Título original: Women with men
Año de publicación: 1997
Traducción: Jesús Zulaika
Valoración: muy recomendable

¿Pero cómo no hemos reseñado aún nada aqui de Richard Ford?
Bueno, puede que no sea un autor tan prolifico como Roth, tan mediático como DeLillo, tan aguerrido como McCarthy. Puede que ese retrato del americano medio, gris, dedicado a profesiones convencionales, sirva para que los lectores se vean reflejados, pero que opten por autores más extremos a la hora de elegir favoritos. Pero no todo en la vida va a ser querer aúparse a los primeros puestos. Y Ford me recuerda, en eso, a un corredor de fondo. Seguramente sus relatos se parezcan más a pequeñas novelas cortas con un ligero tono situacional que al chispeante estilo de Carver. Pero resulta que estamos ante un escritor muy eficaz, de estilo sobrio, que traza a sus personajes con una solvencia muy notable.
Austin, titubeante (como Matthews, en el tercero) protagonista del primer relato, El mujeriego: casado sin hijos, a la búsqueda no tanto de una aventura como de la sensación de una aventura. Testigos somos de su fútil tonteo, un inconcreto affaire que obsesiona a Austin, que lo obsesiona hasta exponerle a una situación a medio camino entre lo sórdido y lo ridículo.
Un elemento común a los tres relatos, por cierto. El contacto puntual de sus protagonistas con lo trágico, que se revela como situación culminante, como punto de inflexión, y siempre, una extraña adaptación a la nueva realidad que se genera.
Y el título: todos los personajes son hombres que se autoconsideran al mando de sus vidas y de sus relaciones, o, al menos, piensan que llevan el peso de éstas. Todos están equivocados, de forma más o menos cruel.
Puede que los relatos de Richard Ford no contengan las pronunciadas pendientes y escarpadas cuestas de las de otros escritores. Pero su estilo directo y su eficaz manera  de ponerse en la piel de un perfil tan extendido de hombres de nuestros días (de media edad, de triunfos modestos o de fracasos insignificantes) es, en el fondo, tan necesario en la creación literaria como enfocarse en héroes o en villanos. Los relatos contenidos en De mujeres con hombres, a pesar de que tendrían entidad como novelas, encajan perfectamente entre sí y dan sentido a su presencia unidos. Preámbulo finiquitado, por tanto sobre Richard Ford. Ahora cualquier día me voy a Canadá.

3 comentarios:

Dito Hernandez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Dito Hernandez dijo...

Después de leer la reseña me parece un gran atino la portada. Los cuadros de Edward Hopper reflejaban , precisamente, la vida cotidiana de los estadounidenses (con toda su soledad), y por eso lo poético de la misma.

Francesc Bon dijo...

Curioso, a los pocos días de leer este libro, que tenía hace unos años en casa, vi uno de esos artículos en internet donde mostraban que el mismo cuadro de Hopper había sido usado para la portada de otra media docena de libros. Pero sí: aquí resulta particularmente acertado su uso. Gracias por el comentario.