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sábado, 15 de agosto de 2026

Colaboración: Gertrudis y Claudio, de John Updike

Idioma original: Inglés

Título original: Gertrude and Claudius

Traducción: Jordi Fibla

Año de publicación: 2000

Valoración: Está bien


Siempre tuve ganas de leer a John Updike, y por fin me he puesto a ello. Aunque no sé si he empezado por su mejor obra. ¡Y eso que la cosa prometía! Porque se trata nada menos que de la precuela de Hamlet, la celebérrima obra shakesperiana. Pero no consigue el autor que su propuesta despegue. 

(A continuación haré un resumen de la trama de la novela; si no conocen la obra de Shakespeare, aviso de que este resumen trae spoilers.)

Gertrudis y Claudio son, respectivamente, la madre del príncipe Hamlet y el hermano de su padre, y la novela que nos ocupa, como es de esperar, trata de ellos. La historia comienza con una Gertrudis muy joven a la que su padre, rey de Dinamarca, casa con un príncipe en un matrimonio claramente político. La unión es fructífera y la pareja tiene un hijo, Hamlet. Sin embargo, Gertrudis no ama a su marido. En realidad, durante buena parte del libro, Gertrudis no ama a nadie, ni siquiera a su pequeño. No obstante, su vida en el palacio de Elsinor transcurre de manera apacible, aunque monótona.   

Claudio es el cuñado de Gertrudis, y lleva una existencia opuesta: viaja constantemente por tierras lejanas, conociendo culturas exóticas, y volviendo a Dinamarca solo de vez en cuando para cumplir con sus obligaciones administrativas. En estos regresos suyos, comparte sus andanzas con la reina, que en su aislada soledad le escucha con avidez y curiosidad.

Poco a poco, como es previsible, Claudio y Gertrudis se van acercando, hasta el punto en que descubren que entre ellos hay amor. Los dos son cautelosos, conscientes de lo difícil de su situación, y no será hasta su madurez cuando se dejen llevar por sus sentimientos. A la vejez, viruelas. 

Después de un tiempo, el rey descubre que su esposa le es infiel con su hermano, lo cual lleva a que este decida asesinarle. La novela, en fin, termina con la boda de Gertrudis y Claudio, que es el punto de partida de la obra de Shakespeare. 

El libro, de poco más de 200 páginas, está estructurado en tres partes, correspondientes a distintas etapas de la vida de sus personajes. La primera se centra en el arreglo y el desarrollo del matrimonio de Gertrudis, y es bastante lenta. El ritmo cambia cuando aparece Claudio, en la segunda parte, y de repente es hasta precipitado. Y llegamos así a la tercera y última parte, que es muy corta, casi apresurada. 

En cada parte, los nombres de los protagonistas son diferentes: primero son arcaicos, luego se van modernizando, y finalmente se latinizan y coinciden con los del Hamlet de Shakespeare. Imagino que el autor pretende con esto (re)contextualizar la historia en la Escandinavia medieval, pero en mi opinión lo que consigue, aparte de parecer un poco pretencioso, es que el paso de una etapa a otra resulte poco fluido. Tampoco ayuda que el estilo narrativo sea algo ostentoso y con muchas florituras (lo que los anglosajones llaman “prosa violeta”; qué curioso el uso de colores en clasificaciones literarias, ¿no?). 

La narración, en tercera persona y por un narrador omnisciente, se ocupa sobre todo de Gertrudis y sus sentimientos: conoceremos sus dudas, sus anhelos y sus frustraciones. De otros personajes, especialmente de Claudio, conoceremos algo también; de los dos Hamlets, padre e hijo, sabremos muy poco, sorprendentemente. 

La idea de humanizar a estos personajes es interesante, pero los personajes en sí mismos no terminan de serlo: uno tiene la impresión de que son superficiales, gente rica que se aburre y se complica la vida. Pfff. A mí la novela me pareció un cruce entre El amante de Lady Chatterley y El león en invierno, pero sin alcanzar la profundidad de ninguna de las dos. 

Gertrudis y Claudio quiere ser demasiadas cosas a la vez – ejercicio académico, cuento erótico, revisión de un clásico, novela histórica – y al final no se sabe qué es. Con todo, diría que el libro vale la pena por lo curioso de la propuesta: después de leerlo, la historia contada por Shakespeare se ve con otros ojos. Por eso, está bien. Pero poco más.

Firmado: Yaiza P.


También de John Updike reseñado en ULADCorre, ConejoTerrorista

viernes, 14 de agosto de 2026

Frode Grytten: El día que Nils Vik murió

Idioma original: noruego
Título original: Den dagen Nils Vik døde
Traducción: Alexandra Pujol Skjønhaug en catalán para L'altra editorial y Mariana Windingland en castellano para Anagrama
Año de publicación: 2023
Valoración: está bien


Hablemos de los inicios de los libros y su impacto, porque este libro empieza con una frase que sintetiza lo que será la novela: «a las cinco y cuarto de la mañana, Nils Vik abrió los ojos, y el último día de su vida empezó». A partir de ahí, el autor noruego Frode Grytten despliega una breve novela consistente en cómo despedirse de la vida a través del reencuentro con la misma en forma de recuerdos y actos de ternura. De esta manera, inicia su último día, por la mañana, el momento del día en que todo empieza, aunque para él, lo único que empieza es su final.

Con esta premisa clara y diáfana, el autor nos introduce al que será el personaje principal, Nils Vik, una persona de edad avanzada que vive solo en una casa llena de recuerdos, pues han vivido en ella tres generaciones. Así, en el que será el último día de su vida, Nils deja una nota a sus hijas indicando que se va de casa y que ya no volverá. Con este propósito, se levanta con la determinación de que este sea su último día de vida. Y todas y cada una de las acciones que llevará a cabo tienen como voluntad convertir esos aparentemente nimios gestos en pequeñas despedidas de la que han constituido la cotidianeidad de su vida. Por ello, Nils coge el coche y emprende la ruta hacia el fiordo, punto de partida y fin de su existencia.

A nivel estilístico, hay ciertos tintes en la historia y el tono que hacen que Grytten me recuerde a Fosse y su obra de teatro «Soy el viento», en esa huida hacia el fiordo como último viaje, en la oscuridad de la noche, abriéndose al mar como se abre uno a la muerte. Y también las compañías en tal viaje, que van asomando en apariencia de formas fantasmales, oníricas, a medio camino entre la imaginación y una realidad que se sabe que no es posible: su entorno más íntimo acercándose a él para acompañarle, para cobijarle, para mostrarle que no está solo en esa despedida, en ese último viaje, en la transición definitiva e irreversible hacia el final de la vida. Hay muchos ecos de Fosse en ello, aunque el tono aquí es más esperanzador, más luminoso, más limpio y alentador. No encontramos en este texto un gran pesar sino un agradecimiento a la vida, a todos y cada uno de los detalles y los momentos (incluso más efímeros o ínfimos) vividos. Porque esta novela es la constatación de que la vida la forman las pequeñas cosas, esos rituales que acompañan una realidad que de otra forma olvidaríamos, esa reiteración de acciones que nos anclan a la vida y nos recuerdan de manera clara e irrefutable quienes somos y donde pertenecemos. Es así, como a través de los recuerdos de las personas que han conformado su vida y en gran parte de las personas que ha transportado con el ferry que conocemos sus particulares vivencias, vamos descubriendo la personalidad y la vida de Nils. 

A pesar del prometedor enfoque y valioso propósito, el resultado no acaba de ser el esperado pues la incesante sucesión de personajes y su corta presencia en el relato provoca que cueste entrar en ninguna historia o empatizar con cualquiera de ellos. No existe apenas relación entre ellos y la interacción con Nils que recuerda es tan corta y efímera que parecen fragmentos que aparecen de manera fugaz, pero sin dejar un claro poso. Así, el libro podría ocupar doscientes páginas o mil y nos aportaría prácticamente lo mismo porque, además, ninguna de esos personajes parece tener más peso o interés que los demás. 

Afirma el protagonista en su último trayecto que «los muertos (…) casi se han convertido en una sola criatura, un solo ser. No se mueven, pero están vivos, pertenecen al pasado, pero existen ahora y aquí» y eso es algo que no debemos olvidar, pues aquellos que han formado parte de nuestras vidas siguen presentes en nosotros, y es de justicia que les hagamos un hueco en nuestro interior y los mantengamos vivos, de vez en cuando, cuando su recuerdo ya no nos cause dolor sino una afable y cálida compañía.

jueves, 13 de agosto de 2026

2*1: Kabluna. Mi vida entre los inuits de Gontran de Poncins y La hija del gran invierno de Isabelle Autissier

Podría decir que esta reseña 2*1 obedece a la temática común de los libros (el mundo inuit), a la nacionalidad de los autores (francesa) o al hecho de compartir traductor (Íñigo Jáuregui), pero estaría faltando a la verdad. El verdadero motivo de este 2*1 tiene nombre y apellidos: Knud Rasmussen, uno de mis exploradores polares favoritos. Y ahora me explico.

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Idioma original: Francés 
Título original: Kabloona
Año de publicación: 1941
Traducción: Íñigo Jáuregui
Valoración: Recomendable

Quienes sigáis el blog desde hace tiempo y tengáis, además, buena memoria recordaréis la reseña de De la Groenlandia al Pacífico, libro en el que Knud Rasmussen narraba la Quinta Expedición Thule, un recorrido por la cultura material e intelectual de los pueblos inuit en busca de los lazos que unían a los diferentes grupos y poblaciones. 

Algo similar, a menor escala y con objetivos menos ambiciosos, es lo que hizo Gontran de Poncins en 1938. Y así, el francés convivió con diversas comunidades inuit y con los pocos occidentales que andaban por la zona, ya fuera en misión comercial o evangelizadora.

Por lo tanto, el libro de Poncins es menos exhaustivo y más accesible para el publico en general que el de Rasmussen. Obviamente, encontraremos en el algo de antropología (o etnografía, que dicen los franchutes) en la observación por parte del autor de las técnicas de caza y pesca, de las formas de organización social, económica y familiar, de las leyendas y supersticiones inuit, de su vestimenta y herramientas, etc. Pero siempre de una forma más "ligera" que la de Rasmussen, lo cual no es necesariamente malo, ojo.

De hecho, creo que son otros los aspectos más destacables del texto. En concreto, estos tres:
  1. La evolución de la mirada de Poncins. La persona que llega a la Isla del Rey Guillermo no es la misma que, 18 meses después, deja el Ártico y el inicial desprecio (salvajes, guarros, etc) por los inuit se convierte en reconocimiento y admiración por su adaptación al medio, por su simbiosis con la naturaleza, por su orgullo, por su infinita amabilidad. Importante lección para tanto eurocentrista convencido. Así, llega a escribir Cuanto más convivo con estas gentes, más siento que me transformo y adapto a su modo de vida. Ya no critico, sino acepto.
  2. Su evidente voluntad literaria, que se observa especialmente en la poética que mirada que Poncins lanza al paisaje y a sus cambios estacionales.
  3. Las fotografías y dibujos que acompañan al texto. Deliciosas aquellas, complementarias al lado antropológico del texto estas.
En resumen, buena opción para quien desee adentrarse en el mundo inuit y en los viajes polares. 

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Idioma original: Francés
Título original: La fille du grand hiver
Año de publicación: 2025
Traducción: Íñigo Jáuregui
Valoración: Recomendable

En este caso, la relación de La hija del gran invierno con Rasmussen está en que Arnarulunguaq, personaje protagonista de la novela, fue una de las dos inuit que completaron la ya citada Quinta Expedición Thule (el otro fue Miteq, primo de Arnrulunguaq).

Estamos, por tanto, ante la biografía novelada de uno de los muchísimos personajes (femeninos, normalmente) olvidados por la historia oficial y eclipsados por los grandes nombres. Ya sabéis, lo del poema de Bertlod Brecht Fragen eines lesenden Arbeiters.

Y está genial, poner sobre la mesa el nombre de todas estas mujeres. Es de justicia, por supuesto, y es algo que hay que reconocer a Autissier.

También hay que reconocer a la autora el trabajo de documentación. Uno que tiene en las estanterías unos cuantos libros de viajes polares reconoce ese trabajo, pero creo que la autora carga demasiado la novela sobre ese lado histórico / antropológico desaprovechando, en cierta forma, el potencial del personaje.

Así, aparecen en el libro los primeros contactos con los occidentales, el nacimiento de la sociedad de consumo, la aparición de las clases sociales en una sociedad semiasamblearia como la inuit, los cambios en las mentalidades, los choques, etc. El problema está en que las dudas o replanteamientos que estas situaciones pueden provocar en Arnarulunguaq son poco más que insinuados (Siente como si estuviera cruzando un inmenso vado, lejos de una orilla y todavía incapaz de avistar la otra).

Lo anterior no significa, sin embargo, un completo desaprovechamiento del personaje. Su evolución de niña a casi antropóloga / antropóloga amateur creo que está bien conseguida y, precisamente por eso, me apena lo comentado en el párrafo anterior. Quizá se deba a un excesivo respeto por el personaje, no lo sé. Pero si hacemos ficción, juguemos con la ficción, ¿no?

Aún así, ya digo que La hija del gran invierno tiene virtudes suficientes para hacer de su lectura algo agradable y disfrutable. Además, con estos calores del verano 2026 no nos vendrá nada más irnos a Thule, aunque sea en la ficción.


miércoles, 12 de agosto de 2026

Nieves Mories: La noche para las de la noche

Idioma original: Español
Año de publicación: 2026
Valoración: Recomendable (con matices)

El nombre de Nieves Mories aparece de vez en cuando en mi periplo lector. Siempre lo hace encabezando ficciones adscritas al género de terror redactadas con una prosa cuidada y sensible, que rezuman ideas frescas, abundan en imágenes indelebles y son atravesadas por personajes llenos de claroscuros.

La noche para las de la noche es la tercera novela de la autora que leo. Si bien no me ha gustado tanto como Agujeros de sol ni tiene el arrojo y ambición de la coescrita junto a Francisco Jota-Pérez Modulorama, ostenta una calidad indudable. Asimismo es, como casi todas las ficciones de Mories, sugerente y densa sin pecar de rebuscada o espesa.

La noche para las de la noche transcurre en Castralba, un pueblo de la España vaciada sometido por el calor inclemente, rodeado de paisajes hostiles y habitado por presencias ominosas. Un día, Diana aterriza en él, víctima de una grave insolación. Pero resulta esta mujer no es la típica urbanita extraviada, cosa que los dos lugareños que la acojen para tratarla parecen saber mejor que ella.

En La noche para las de la noche, Mories ofrece su aportación al género del "folk horror". Evidentemente, dicha aportación se realiza desde una perspectiva castiza, diferente a la habitual, propia de los anglófonos; además, en dicha aportación hay algo de crítica al terror rural, pero ésta carece de distanciamiento cínico o superioridad, e incluso roza putualmente la autoparodida.

El argumento de La noche para las de la noche se narra desde cuatro puntos de vista distintos, tres de ellos apegados a cada uno de sus protagonistas y el último de dudosa procedencia. Esto permite que, a nivel estructural, la información se dosifique según Mories pretende, y que a nivel estilístico haya cierta variedad.

La solvencia literaria de Mories queda plasmada en en el dibujo de un par de escenas horroríficas y en la magnífica descripción, en los últimos compases de la novela, del progresivo abandono de Castralba. También en el despliegue de un buen misterio, algo hermético pero satisfactoriamente desarrollado, y en la composición de un elenco tan simple como eficaz.

De modo que La noche para las de la noche es una muestra del buen hacer de Mories. Quizá la lentitud y opacidad de la novela se le atragantará a más de uno; sin embargo, estoy convencido de que los amantes del terror que se armen de paciencia y se esfuerzen por desvelarla valorararán su atmósfera, su imaginería y determinadas secuencias.


También de Nieves Mories en ULAD: Aquí

martes, 11 de agosto de 2026

Brian Azzarello & Eduardo Risso: "Mooshine integral"

Idioma original: inglés

Título original: Moonshine: The Complete Collection

Año de publicación: entre 2017 y 2021, por entregas (28). 2023 como recopilación integral.

Traducción: Diego de los Santos

Valoración: muy recomendable

"Moonshine" significa en inglés el brillo o  la luz de la luna, pero también es una manera de llamar al alcohol destilado ilegalmente, pues por lo general se solía fabricar de noche, más aún en los  EE.UU. de la época de la Ley Seca, que es cuando se desarrolla la historia que nos cuenta este cómic. Una época en la que los gángsteres se hicieron de oro vendiendo bebercio al sediento personal, pero claro, de algún lugar tenían que sacarlo... En este caso, el mafioso Joe Masseria manda a sus chicos a las montañas de Virginia para conseguir el suministro del whiskey fabricado por los Holt, una familia de hillbillies bastante cazurros con sus cosas, por lo que los gángsteres de Nueva York se ven obligados a convencer al patriarca Hiram por las buenas o por las malas...

Pero el título también hay que interpretarlo literalmente, como la luz de luna que puede tener efectos imprevistosa en ciertas criaturas. Como, por ejemplo, sobre los licántropos, hombres lobo o, ya que nos las tenemos con mafiosos, lupi mannari. De cuya maldición, básicamente, es de lo que trata esta historia, aunque no sólo; también encontramos fantasmas, zombies, vudú y asesinos en serie... Todo un festival del terror que anima una serie de cómics obviamente no apta para el público infantil -aparte de cualquier otra circunstancia, porque aquí el gore es bastante explícito- y que resulta, en cambio, todo un disfrute para los seguidores de este género, así como del género negro, en su versión más clásica (además de gángsters, mujeres fatales, antihéroes, pasiones desesperadas y todo eso). Como quien esto escribe es fan de ambas cosas, terror y noir -incluso del toque splatter-,  podéis imaginar lo bien que me lo he pasado con este libro...

Una historia dividida en 28 capítulos que, a pesar de su extensión -680 páginas en total-, de desarrollarse en diferentes escenarios: de los Apalaches a Nueva York pasando por Luisiana y Cleveland, y un montón de personajes -algunos reales, como Masseria, Lucky Luciano y Elliot Ness-conserva una meritoria unidad y coherencia desde el principio hasta el final, si bien es cierto que la podríamos dividir en cuatro partes diferenciadas, de unos seis capítulos o entregas cada una -un poco más larga la última, pues incluye el colofón final-; ya digo que ambientadas en diferentes lugares de Estados Unidos y con personajes que se repiten y otros que no, pero que en ningún momento pierden la hilazón entre unas partes y otras. Además, por supuesto, de que todas tienen el mismo protagonista: el desventurado Lou Pirlo o Lou el Guapo, torturado y maldito, pero inevitablemente humano en su afán por someter siempre infortunados errores y ceder a sus debilidades; resulta imposible no tenrle simpatía, en suma... Todo ello constituye un guión de Brian Azzarello estupendo, muy trabajado, y con personajes y escenas memorables (me parece de lo más idóneo para adaptarlo a una serie de televisión de esas que luego lo petan en Netflix o HBO... si bien quizás habría que rebajar un poco la carga truculenta. Aunque cosas peores pueden verse, por otro lado).

Y si el guión es bastante notable, las ilustraciones ya merecen matrícula de honor. Magníficos dibujos del argentino Eduardo Risso , que no dejan de maravillar una página tras otra, y  apuesto aque no resulta fácil mantener el nivel en un cómic de semejante extensión, pero él lo consigue e incluso se supera viñeta a viñeta. Muestra además una gran destreza, tanto en los encuadres utilizados en cada plano como en la planificación de las páginas, sin olvidar el magistral uso que hace del color y que, sin estridencias consigue crear la ambientación más adecuada tanto para los momentos terroríficos como los de tensión o las escenas de acción -pues hay un montón de éstas, tiroteos incluidos, cómo no-; el estilo, por otra parte, recuerda bastante al Torpedo 1936 del enorme Jordi Bernet, aunque aquí el efecto dramático (dramático-humorístico, en realidad) se ve muy matizado por el color. A veces para resaltarlo, ciertamente... En cualquier caso, una auténtic gozada para la vista




lunes, 10 de agosto de 2026

Jon Fosse: El otro nombre (Septología II)

Idioma original: noruego

Título original: Det andre namnet

Traducción: Cristina Gómez Baggethun y Kirsti Baggethun

Año de publicación: 2019

Valoración: Recomendable


El segundo volumen de la Septología de Jon Fosse, aparte de ser de magnitud más reducida, presenta ciertas novedades siempre lógicamente dentro de la línea iniciada con el anterior. Fosse conserva el tono y la atmósfera oscura, de cierta pesadumbre propia del pintor que se sumerge en sí mismo y dialoga con las obsesiones y pesadillas de una vida, y las posibles alternativas que fueron frustradas, se abandonaron o quedaron cristalizadas en algún lugar que ahora visita y donde interactúa. Tampoco hace concesiones formales, podría afirmar que no hay un solo punto en todo el libro, y el recurso del monólogo interior parece innegociable aunque con algunas variantes.

Una de ellas sería que el discurso resulta ahora más lineal, y por tanto de lectura más fácil. Hay menos meandros entre las realidades paralelas que crea el autor, una herramienta antes ampliamente utilizada y que le otorgaba un plus de interés al relato. En este segundo volumen se recurre sobre todo al salto temporal, el flash back que remonta hasta la infancia de Asle para presentar un par de escenas inquietantes. El Asle-niño decide, por su cuenta y en compañía de su hermana pequeña, explorar lugares que los padres expresamente les han prohibido: la playa, el muelle, la casa azul… Aparte de caracterizar muy bien al personaje, el paseo de los dos niños transmite en segundo plano un grado de tensión poderoso y creciente.

Simultáneamente, el perfil adulto del pintor dibuja ahora solamente su entorno más próximo, con el extraño vecino que ya conocimos en la primera parte y al que observamos desde otra perspectiva: el vecino Asleik, al parecer el único medianamente próximo a nuestro protagonista en su hábitat remoto rodeado de montañas, fiordos y poblaciones dispersas y diminutas. El aislamiento, seguramente voluntario, es otro de los síntomas de la asfixia existencial que preside el relato, y que empuja a Asle a entrar y salir de otras vidas que fueron posibles y que todavía no siente que hayan quedado descartadas.

De ahí la confusión que genera el juego de los nombres, que por lo que veo se reproduce también en otras obras de Fosse, que de alguna manera parecen ser también variantes de una misma historia. Asle, Asleik, Ales y algún otro que no recuerdo no solo bordean la homofonía sino que se desdoblan en personajes diferentes o en personalidades que pudieron ser o fueron, de la misma forma que otros personajes con nombres que comienzan por G (algunos también múltiples) parecen conformar otro grupo que vaya usted a saber por dónde, por qué o cuándo se terminan por definir, posiblemente nunca.

Claves todas ellas de un juego algo diabólico pero sumamente atrayente, siempre conducido mediante esa prosa hipnótica y sin tregua que Fosse maneja con suma habilidad. Algo que parece construido para quienes disfrutan con lecturas no tan fáciles, que se salen del carril y son capaces de absorber al lector. 

Advertencia: aunque, como decía antes, la lectura es más sencilla que la del primer volumen, es recomendable conocer un poco el inicio del relato para captar mejor su esencia. ¿Nos aventuraremos en los cinco volúmenes que aún faltan?

Unos cuantos libros de Jon Fosse reseñados en ULADaquí

domingo, 9 de agosto de 2026

Sara Mesa: Oposición

 Idioma original: español

Fecha de publicación: 2025

Valoración: Recomendable


Sara Mesa es una escritora que no deja indiferente. Es un tema recurrente que en muchos medios, incluido este blog, cada nueva publicación de la escritora madrileña se convierta en el centro de enconados debates entre los que la consideran una de las más originales voces de la literatura española contemporánea y quienes la consideran un bluff, una escritora con un éxito sobredimensionado con respecto a la calidad de su obra.

¿Qué territorio piso yo? Pues me quedo un poco en tierra de nadie. Me gusta su forma de escribir y los dilemas morales que suelen encerrar la mayoría de sus novelas, pero considero que, en algunas ocasiones, no consigue cerrar bien el desarrollo de sus libros. Voy a mojarme y les diré que Cicatriz, me parece una excelente novela: original, atrevida y sugerentemente perversa.

Después de esta, espero que consideren breve introducción, vamos con la novela que ocupa esta reseña. Debo advertirles previamente que si no tienen el menor interés en saber como se desarrolla la jornada laboral de un funcionario de administración general, este libro no es para ustedes. Porque eso es lo que nos presenta Sara Mesa en su última novela, el rutinario desarrollo de la jornada laboral de una funcionaria interina durante meses en un puesto de trabajo cuyas funciones y atribuciones no están nada claras. Alrededor de esta funcionaria, Sara, se despliega una entrañable galería de funcionarios (Beni, el Monago, Teresa, Echevarría, el enigmático jefe de negociado dos...) que intentarán transmitir a Sara su fe en la necesidad de la existencia de la administración: "Los trámites son como los ladrillos de una casa se colocan uno sobre otro con lentitud y con cuidado: visto desde fuera, puede resultar un trabajo mecánico y tedioso, pero es la única garantía de solidez".

En este sentido, Oposición puede recordarles lejanamente a El castillo de Kafka. Si en aquella novela el agrimensor K se presentaba a un puesto de trabajo para el que nadie parecía haberle convocado y se veía envuelto en una  interminable serie de encuentros con funcionarios que ignoraban el objeto de su estancia en el lugar, en esta novela, Sara, nuestra protagonista, se pasa semanas enteras acudiendo a un puesto de trabajo sin que nadie sepa aclararle las funciones que debe realizar. No obstante lo anterior, aquí se acaban los parecidos, mientras la novela de Kafka destila un profundo e inquietante aroma de pesadilla, repleto de monólogos, diálogos y situaciones surrealistas de un alto nivel intelectual que la convierten en una obra maestra, Oposición no pretende llegar a tan intrincado nivel de análisis psicológico,  simplemente nos presenta la rutina diaria de un variopinto grupo de funcionarios que forman un complejo entramado laboral perfectamente reconocible que funciona según sus propias reglas.

La escritora madrileña aprovecha su propia experiencia personal como funcionaria para describirnos un universo caótico y jerarquizado, donde si el trabajo no existe se inventa. Eso es lo que le ocurre a nuestra protagonista. Después de meses vagando por los pasillos se le encomienda que se haga cargo de tramitar las reclamaciones de los ciudadanos a través de una nueva aplicación que se llama Réplica. Sara acoge esta tarea con entusiasmo porque entiende que por fin va a realizar una tarea útil. El problema es que la herramienta es un fracaso, apenas se reciben reclamaciones,  y Sara se hunde en el más profundo desconsuelo: "Cuando empecé a abandonar mis funciones y a redactar los informes de cualquier modo, solo para acabar cuanto antes, sin prestar atención a la exactitud de los datos, ni a la precisión del lenguaje, ni a los formatos tipográficos, ni a las incongruencias, ni a nada, hice un descubrimiento terrible: nadie apreciaba las diferencias".

Sara decide salir de esa situación de estancamiento y realizará un último intento subversivo de rebeldía, poniendo en circulación una serie de documentos a través de la  aplicación que gestiona, que pondrán a prueba la solidez del edificio burocrático que la rodea y su propia carrera laboral, puesto que Beni ha convencido a Sara para que se integre en la administración y prepare unas oposiciones.  

Nuestra protagonista ha provocado un cataclismo funcionarial de enormes dimensiones, del que no sabe si se derivarán consecuencias disciplinarias, pero no le importa: "Tengo miedo a pasarme la vida atrapada en un edificio como ese. A que la monotonía se convierta en costumbre y después en necesidad". Precisamente, la incoación del expediente disciplinario y la comparecencia de nuestra protagonista ante el órgano instructor es uno de los momentos más divertidos de la novela.

Y la novela acaba como comienza, con nuestra protagonista sumida en un mar de dudas y enfrentada al dilema de presentarse a una oposición para integrarse en un mundo al que no tiene claro si quiere pertenecer.

Es esta una novela para leer con calma.  Sara Mesa intenta transmitirnos las inquietudes de nuestra protagonista narrando la historia con un ritmo lento y sosegado, haciendo que nos fijemos en los pequeños detalles de su vida laboral. Parece que no ocurre nada y es que , efectivamente, durante muchas jornadas no ocurre nada. Al menos nada relevante. Crea  una novela con un ambiente hasta cierto punto opresivo, claustrofóbico, que se desarrolla casi exclusivamente en la oficina, y nos presenta a nuestra protagonista como una luchadora contra la apatía de una organización que la sobrepasa. Quizás la descripción  del día a día funcionarial se acaba convirtiendo en una pequeña rémora para el desarrollo de la historia. La escritora madrileña apenas introduce giros en su desarrollo y, en algunos momentos, la historia nos puede resultar aburrida y hasta tediosa, pero quizás ese es el ambiente que nos quiere transmitir Sara Mesa, puesto que lo conoce de primera mano. Si es así, evidentemente, lo ha conseguido.

Otras novelas de Sara Mesa en Ulad: Mala letra, Un incendio invisible, Cara de pan, Cuatro por cuatro, Cicatriz, Un amor

sábado, 8 de agosto de 2026

Jordi Amat : Las batallas de Barcelona


Idioma original:
catalán

Año de publicación: 2025

Valoración: muy recomendable*

Me la voy a jugar a que, en el momento en que esta reseña se publique, este libro haya sido traducido ya al español. Confieso no tener ni idea si eso se ha previsto ya o no, pero he de confiar en mi intuición lectora y especulo que, mucho me decepcionaría el universo editorial (dejo a vuestra elección delimitar su ámbito geográfico) si esta avasalladora colección de artículos, emparedada entre sendos sustanciosos prólogo y epílogo, queda restringida al lector en catalán.

Amat lleva un tiempo siendo una referencia a seguir, y libro tras libro esto solo hace que confirmarse. Independientemente de lo que uno pueda alinearse con sus opiniones, éstas siempre son expuestas y razonadas de forma impecable y contundente. Y diría que a su edad (aún no alcanza la cincuentena) hablamos de un futuro esplendoroso,  al que dudo que seduzca ni la omnipresencia ni la hiperactividad que a tantos obsesiona y perjudica. 

Claro que un libro como Les batalles de Barcelona es cualquier cosa menos precipitado e improvisado. Hablamos de casi trescientas páginas que incluyen un listado de referencias que incluye accesos a hemerotecas, discos, películas y, por supuesto, un montón de libros que es muy difícil de ignorar. A medida que engullía estos artículos he acudido a esas referencias, pues Amat incluye profusión de párrafos sobre ellas y, ante ese aluvión, los letraheridos solo tenemos la opción de la salivación compulsiva. O ya iréis viendo en mis siguientes reseñas.

Tenemos aquí cincuenta años (de 1975 a 2025) de una ciudad inquieta y cosmopolita que presenciaba expectante la muerte de un dictador y se preparaba para recuperar el tiempo perdido, no solo resolviendo el atraso acumulado tras cuarenta años a espaldas de lo que sucedía más allá de los Pirineos, o del Mediterráneo, sino también acometiendo la necesidad de conjugar todas las fuerzas que bullían en su interior y aglutinarlas, de alguna manera, en una magnitud vectorial que aprovechara ese empuje reprimido. Por supuesto, con los problemas de la época, por supuesto, con la proverbial idiosincrasia catalana, siempre tan compleja y contradictoria en su disparidad de objetivos, pero, a través de la magistral narrativa de Amat, afrontándolos, no siempre de forma eficaz. 

Demasiada información para comprimirla en una sinopsis. Amat, desbordante en menciones que abarcan todo tipo de campos culturales, apenas muestra alguna disculpable digresión cuando, en los capítulos referidos a la inflexión olímpica de 1992 acumula un exceso de menciones a políticos, mandatarios y técnicos de distintos  niveles de fama. Se muestra, como no, enormemente crítico con la evolución que nos ha llevado a la preocupante situación actual: una fascinante ciudad que se ha convertido en un parque temático para turistas y en un lugar en el que solamente clases adineradas, herederos y expatriados de otros países más ricos pueden vivir. Me gusta que lo haga sin apelación nostálgica, pero me asusta que no haga amago de posibilidad alguna de que ello se pueda revertir. Por supuesto, en medio de referencias locales y escenarios reconocibles, hay aspectos extrapolables a lo que son las problemáticas de las grandes urbes de Occidente, aquellas que han atravesado crisis, periodos de pujanza, aquellas que se han beneficiado del empuje de sus sociedades y sufrido con la imperturbabilidad de algunos estamentos, a pesar muchas veces de sus políticos, por lo que no solo si se es barcelonés este texto es prácticamente imprescindible.

De Amat, reseñado en ULAD: aquí

*Imprescindible y casi canónico para cualquier residente en Barcelona que tenga interés en lo que pasa a su alrededor

viernes, 7 de agosto de 2026

Thornton Wilder: Los idus de marzo

Idioma original: inglés
Título original: The Ides of March
Año de publicación: 1948
Traducción: María Martínez Sierra
Valoración: bastante recomendable

Queridos comentaristas ULADianos, siempre quedo agradecido a la hora de rebuscar en los comentarios (por más viejos que sean; saqué la mención de esta novela en una entrada de 2016), porque ciertos libros llaman mi atención y permiten que descubra obras como esta.

La particularidad de esta novela es que está escrita de forma epistolar, pero hasta por ahí nomás, porque no cumple estrictamente con que las cartas sean de un personaje a otro; también hay documentos, listas de compras y provisiones (que casi siempre son ridículas y por eso mismo se adjuntan), reglamentos de rituales, edictos, panfletos, volantes y pintadas de grupos en contra del César. Más allá de la obvia distinción, también hay otra más estructural y técnica, y es que cada parte del libro cubre la mirada de un personaje hacia el César y ciertos eventos que se extienden a lo largo de la trama, sincronizándose eventualmente con los demás pasajes, que arrancan siempre meses atrás del último suceso de la anterior parte. Es decir, el último capítulo de la primera parte está cronológicamente más avanzado que el primero de la segunda parte, pero a la vez la segunda parte alcanza de forma prematura la cronología establecida, mostrando así un complejo retrato de la sociedad romana y, sobre todo, de la progresiva desconfianza y paranoia que se va instalando entre el César y su entorno. 

Cada parte se centra en un tema y personaje en específico: por ejemplo, hay una donde las cartas remiten a los rituales de las vírgenes vestales (un ritual importantísimo en la trama y de la cual se desencadena el hecho clave a la hora de los Idus de marzo) y a la llegada de Cleopatra al mismo tiempo; en otra se comentan las fiestas de la nobleza, representada en la figura de Clodia, una señora que especula constantemente con rebajar (como mínimo) y asesinar a Julio César. Este último es un fantasma que recorre toda la novela y se solidifica en algunas cartas: Wilder lo muestra como alguien aquejado del rol de emperador y también como alguien extremadamente culto, que ha reflexionado sobre sus acciones y sacado algo en claro (en ese sentido, comparte la misma nostalgia y resignación que el Augusto de John Williams en El hijo del César). Por eso, los intentos de asesinatos no lo sorprenden, hasta le aburren; su tono está cargado de melancolía y de cierta ira, no tanto por los que lo rodean, sino consigo mismo por no tener la capacidad de cambiar la naturaleza humana. Al final, no importa si es una licencia poética, acepta su muerte con la dignidad que le resta, cubriéndose como puede de que el populacho no vea las heridas.

Ahora bien, este cultismo de César se extiende a casi todos los personajes (salvo algunos personajes como Pompeya, la segunda esposa de César, que en la traducción la hacen despedir ocasionalmente con "achuchones", lo que me causó bastante gracia, ya que el tono general de su personaje es más frívolo respecto al común denominador), pero, por suerte, Wilder tiene la habilidad suficiente como para que ninguna carta se repita de tono y nos hace adivinar el personaje que las escribe con tan solo dos líneas. Es de admirar cómo consigue que se lea con la misma fruición que una novela histórica de alta calidad, similar a Yo, Claudio, con tan solo cartas y listas de compras. Por algo Borges admiraba esta novela.

Mientras avanza la historia el tono empieza a volverse sombrío, conspiranoico; en las últimas dos partes se mencionan constantemente las reuniones para matar al César, las ya citadas pintadas, el descubrimiento de ellas, la formación de otras alianzas, etcétera, hasta que todo se desencamina en los Idus de marzo (por lo cual es difícil que haya una sensación de sorpresa, habida cuenta que la mayoría sabe lo que significa ese término). Es por eso que la novela no se sustenta tanto en la trama, sino en una prosa de altísimo nivel, personajes filosóficos, reflexiones hondas y un ritmo vertiginoso, en donde cada pieza encaja a la perfección y revela nuevas cosas acerca de las partes que veníamos leyendo anteriormente.

jueves, 6 de agosto de 2026

Colaboración: Una muerte muy dulce, de Simone de Beauvoir

Idioma original: Francés

Título original: Une mort très douce

Traducción: María Elena Santillán 

Año de publicación: 1964

Valoración: Bastante recomendable


Simone de Beauvoir, aparte de ser un icono feminista de mediados del siglo pasado, de ser la musa del filósofo existencialista Jean Paul Sartre, de ser una intelectual enorme que resquebrajó las estructuras psicosociales de identidad de género, y de ser una persona pública comprometida con causas políticas, aparte de todo eso, Simone de Beauvoir era un ser humano. Y en este libro, esa es la voz que narra. 

Una muerte muy dulce es la cuarta novela autobiográfica que escribió la autora, y trata sobre la muerte de su madre. Es un libro corto y está escrito como si de un diario se tratara: comienza con el ingreso de la madre en el hospital y termina con su fallecimiento pocas semanas después. En ese tiempo, acompañamos a de Beauvoir en gestiones administrativas, conversaciones con médicos y enfermeras, acuerdos logísticos con su hermana y con su pareja, idas y venidas, noches de insomnio, reflexiones sobre la vida y la muerte; en fin, todas esas cosas, grandes y pequeñas, que conforman los días de la gente. Y es una experiencia profunda y enriquecedora, porque Simone de Beauvoir es muy inteligente y escribe con agudeza. 

En las 150 páginas que tiene este libro, la autora aborda temas muy complejos: la responsabilidad de amar, las relaciones madre-hija, la religiosidad, la existencia humana. No se explaya con ninguno, pero es certera en sus razonamientos. De forma casi clínica, disecciona sus pensamientos sobre estas cuestiones y expone sus opiniones con claridad, sin sentimentalismo. Se agradece. La prosa destila lucidez y humanidad.

Y luego está el tema de lo que significa ser mujer en el tiempo que le tocó vivir a de Beauvoir. Curiosamente – y digo curiosamente porque Simone no se solía andar con rodeos respecto a este asunto – en este libro no trata el tema de manera frontal, pero está siempre presente. Está presente cuando habla de su madre, de qué tipo de persona era, qué motivaciones tenía; habla de ella con respeto y cariño, pero también con distancia, desde cierta perspectiva crítica, quizás por sentirse lejana de esas motivaciones. Pero sobre todo el tema está presente en las escenas que transcurren en el hospital: la arrogancia de los médicos (todos hombres) hacia Simone, su madre y su hermana, la violencia con que despachan sus opiniones y peticiones, la superioridad que emanan, y la consiguiente sumisión y resignación por parte de ellas, todo esto describe de manera infalible cuál era la actitud que se esperaba (quiero pensar que mi uso del pretérito aquí es acertado) de las mujeres. Sin embargo, como dije, no hay nada subrayado de manera explícita. Y también esto se agradece. Porque si fuera de otro modo, el libro quizás resultara panfletario, y no sería justo, porque es – parece – un libro sincero. Bastante recomendable.

Firmado: Yaiza P.

Otras obras de Simone de Beauvoir reseñadas en ULAD: Los mandarinesLa mujer rota

miércoles, 5 de agosto de 2026

Jakob Wassermann: Golowin

Idioma original: alemán
Título original: Golowin
Traducción: Miriam Dauster en castellano para Navona
Año de publicación: 1920
Valoración: entre recomendable y muy recomendable


En ese inacabable (aunque placentero propósito) de ponerse al día con los clásicos, en esta ocasión le toca el turno a Jakob Wassermann, autor alemán de finales del siglo XIX, idealista comprometido con la idea de la justicia y al que en ocasiones se compara con Dostoyevski.

En esta breve novela, el autor centra el relato en su protagonista principal, María von Krüdener, una dama de alta sociedad que, después de no tener noticias de su marido después de cinco meses de su partida, decide viajar desde Tula al Cáucaso con sus cuatro hijos y una sirvienta con el propósito de llegar a Kislawodks donde espera encontrar noticias de su marido Alexander que había huido a Persia tras estallar la Revolución Rusa; un personaje firme y noble, alguien que «cuando él alzaba un puñado de tierra sopesaba y examinaba todo su país bajo el cielo y con su gente encima (…) que cuando se disponía a hablar con sus campesinos para dictar justicia lo hacía desde la máxima responsabilidad, como si su sentencia fuera a quedar grabada para toda la eternidad».

Resumido de esta manera el argumento de la novela, bastan unas pocas páginas para evidenciar en el estilo del autor los aires de la literatura clásica a través de su ritmo, el ambiente aristocrático en el que se desenvuelve la obra, la marcada diferencia de clases entre los personajes y la manera de dirigirse unos a otros; detalles que uno puede encontrar en otros grandes autores como Zweig o Schnitzler. Así, el entorno en el que se desarrolla la novela forma parte y constituye un personaje más, siendo un elemento crucial para entender comportamientos y reacciones sin ser en ningún caso forzado, superfluo o innecesario. 

De esta manera, la novela narra las vicisitudes de María en su viaje al encuentro de su marido, una travesía que la lleva a albergarse de manera temporal en un hotel donde se encuentra y coincide con gente de diferentes clases sociales e intenciones (especuladores, ladrones, estafadores o burgueses) que se hospedan en esa morada al aguardo de acontecimientos y de un desenlace que les permita volver a su hogar en una larga e incómoda espera que viven de desigual manera: los hay temerosos, otros nerviosos, pero también los que matan el tiempo a base de fiestas y excesos. Una casa llena de «hombres y mujeres a los que se les había robado su patria» y que alberga el trajín de las idas y venidas de mensajeros, de soldados corriendo junto a las ventanas con los ecos de la guerra resonando, la incertidumbre, la soledad, pero a su vez la compañía de semejantes. 

El estilo de Wassermann destaca por el aplomo de su prosa, su robustez, el aura de serenidad a la hora de exponer sus pensamientos, algo que se evidencia en el gran personaje que construye en María y las conversaciones que tiene con una princesa en torno a la vida, el amor, las debilidades y los sacrificios, así como con la aparición de Golowin, otro personaje singular y altamente cautivador que la enfrenta a dilemas y contradicciones. Así, sin dictar sentencia pero sin titubear, la contundencia con la que Wassermann exhibe sus creencias y valores es de lo más destacable de un libro que establece en esos principios los pilares sobre los que sustentar esta obra. Por ello, más que el argumento, pesa la calidez y la firmeza de los valores y la ubicua presencia de María que se torna en unos de esos personajes carismáticos que inundan todo el relato. Una figura omnipresente y primordial de la que se impregna no únicamente en el lector sino los propios personajes que se encuentran y conversan con ella, como cuando uno, dirigiéndose a ella, le dice «¿qué clase de fuerza alberga usted? ¿Y de dónde procede? (…) ¿qué clase de mujer es usted? ¿Qué es lo que la hace tan especial?». Esa misma sensación es la que llega al lector, una protagonista majestuosa e imponente, con una fuerza interior que la ensalza y la engrandece.

En esta escala de valores que transmite Wassermann a través de sus personajes, el mensaje que deja la novela es contundente y una declaración de valores mantenidos por encima de todo, porque es «mejor sucumbir los dos juntos y de forma honesta, que una muerte lenta durante treinta años de malentendidos y heridas silenciadas». Así, con la sinceridad y la honestidad por encima de todo, esta novela se lee con gran interés por la fuerza de lo que emana, así como por el impecable retrato de sus personajes principales, cuya presencia permanece tiempo después de haber finalizado la lectura.

También de Jakob Wassermann en ULAD: El caso Maurizius, Caspar Hauser

martes, 4 de agosto de 2026

Israel Yehoshua Singer: Yoshe Kalb, el pecador

Idioma original: Yiddish
Título original: Yoshe Kalb
Año de publicación: 1932
Traducción: Rhoda Henelde y Jacob Abecasis
Valoración: Muy recomendable alto

¡Qué magnífica novela y qué desapercibida ha pasado, tanto para la crítica literaria profesional como para la amateur! Claro que el bueno de Israel, allá donde esté, debe estar ya acostumbrado a eso del ostracismo y a "vivir" a la sombra de su hermano Isaac Bashevis Singer, Nobel de Literatura, e incluso de su hermana Esther Kreitman Singer. Pero dejemos a un lado las odiosas comparaciones y hablemos del libro.

Ambientada en las comunidades jasídicas de la Galitzia austrohúngara y la Polonia rusa de fines del XIX, y estructurada en tres libros, Yoshe Kalb, el pecador es una novela sobre el pecado y la culpa y sobre cómo la intolerancia y el fanatismo son capaces de destruir al individuo.

Singer, nacido en 1893 en Bilgoraj (Polonia "austríaca"), y su familia pertenecían a una de esas comunidades. Por tanto, es evidente que el texto tiene algo de "ajuste de cuentas" con el pasado ya que este mundo aparece retratado como un mundo asfixiante e inclemente para con el diferente, un mundo en el que la contradicción entre teoría y praxis pone al descubierto las más bajas pasiones humanas.

Por otro lado, pese a esa crítica evidente, se observa en la novela que Singer mantiene una actitud respetuosa hacia la cultura hebraica, las creencias, costumbres y ritos de la comunidad. Esto se puede comprobar la descripción de ritos, ambientes y tradiciones. Mención de honor en este sentido al estupendo inicio del capítulo 11, en el que se muestra en todo su esplendor un territorio multiétnico y multicultural.

Otros aspectos dignos de mención en la novela, además de los ya citados, son:

  • La presentación de personajes, situaciones y relaciones de los primeros capítulos. Singer se toma su tiempo en construirlos, pero no deja cabos sueltos, tramas sin cerrar o personajes sin su papel en ellas.
  • La evolución del personaje de Najum / Yoshe Kalb, hombre santo o místico que verá cómo su vida cambia tras un matrimonio "arreglado" y un encuentro casual.
  • Su lectura política (ojo que la novela fue escrita en 1932, año en que los nazis ganaron las elecciones al Parlamento y en pleno estalinismo). Creo que son datos para nada casuales.
  • Su universalidad y vigencia. ¿Una novela sobre un comunidad jasídica en el ultimo rincón de Europa puede ser universal y estar vigente casi 100 años después? Obviamente. Aquello de pintar tu aldea para pintar el mundo, ¿no?
En resumen, una novela realmente estupenda de un autor que en la actualidad forma parte del catálogo de Xordica y de Acantilado, dos editoriales a las que hay que agradecer la recuperación de todos estos autores en yiddish, testigos y narradores de un mundo y una Europa desaparecidos. 

lunes, 3 de agosto de 2026

Marina Tena Tena: Una casa sobre tus huesos

Idioma original: Español
Año de publicación: 2023
Valoración: Se deja leer < Está bien

Una casa sobre tus huesos, de Marina Tena Tena, ganó el I Premio Lestat organizado por la editorial Dimensiones Ocultas. Es una novela corta de terror que, a la manera de Angela Carter, adapta el cuento gótico de Barbazul. La protagoniza una niña perversa que recuerda vagamente a la Merricat Blackwood de Shirley Jackson. 

Si bien empieza fuerte y tiene intuiciones narrativas reivindicables (por ejemplo, su atmósfera o su leimotiv de las mentiras), se dilata en exceso, la adorna un toque poético no siempre bien integrado, entrega respuestas algo anticlimáticas y queda a la sombra de la literatura a la que homenajea. 

Narra la historia de Marga, una huérfana de madre que vive aislada del mundo con su padre en una casa protegida por altos muros de piedra y rodeada por un frondoso bosque. Marga tiene dos cosas terminantemente prohibidas: traspasar los muros que envuelven su casa y entrar en la habitación roja.

Ya he dicho que Una casa sobre tus huesos tiene varias virtudes: su inicio es muy potente, su atmósfera está bastante lograda y su prosa exhibe destellos líricos. A eso hay que añadir que tiene un par de escenas genuinamente impactantes. No obstante, creo que la novela desperdicia algunas de sus ideas, se antoja reiterativa a partir de su segunda mitad y se cierra sin mucha fuerza.

Sea como fuere, pese a sus defectillos y limitaciones resulta, gracias a su brevedad y modestas pretensiones, una lectura entretenida. Yo personalmente le seguiré la pista a su autora, muy prolífica pese a su juventud, cuyas premisas suelen por lo general llamarme la atención.

domingo, 2 de agosto de 2026

Philip Kerr: Trilogía berlinesa

Idioma original: inglés

Título original: Berlin Noir

Años de publicación: Violetas de marzo1989; Pálido criminal, 1990; Réquiem alemán, 1991

Traducción: Isabel Merino

Valoración: muy recomendable

Hace ya unos cuántos años (cómo pasa el tiempo...) reseñé en este blog incomparable Praga mortal, una novela de la serie del detective alemán Bernie Gunther, escrita por el malogrado autor escocés Philip Kerr. No obstante, me quedó clavada la espinita de no haber empezado por reseñar la primera de la serie, y ni siquera alguna de las primeras, de la trilogía conocida como Berlín noir o Trilogía berlinesa  pero hete aquí que llegó a mis manos, de forma un tanto azarosa, un volumen que reúne estas tres primeras novelas de Gunther, escritas en las últimas décadas del siglo pasado  y me pareció una buena oportunidad para su relectura y reseña. Hay que explicar, de todos modos, que unos años después, en 2006, Kerr retomó la serie hasta completar el número de catorce novelas, ambientadas tanto en la época de dominio nazi como en la pre- y post-, es decir, entre los años 20 y finales de los 50 del siglo XX. No necesariamente en orden cronológico y tampoco se desarrollan todas en Berlín, sino que el bueno de Bernie -es un decir- se mueve también por otras ciudades del ámbito germánico, como Múnich, Viena o, ya lo he mencionado, Praga, como en territorios más lejanos: Grecia, Cuba o Argentina.

En ese ambiente turbio, por no decir otra cosa, que caracteriza a la época del nazismo (ya sé que muchos lo echan de menos, hoy en día), se desenvuelve, pues, el duro Bernie Gunther, ex-policía berlinés que une al cinismo y desencanto típicos (y tópicos) de los detectives privados del hardboiled americano, el sarcasmo y la rapidez mental que se dicen propios de los nativos de la capital alemana. Claro que ya se sabe que ese cinismo sarcástico suele ser una coraza defensiva para proteger un corazoncito de lo más sentimental (otro tópico) y lo mismo ocurre en el caso de Gunther; puede que se trate de un tipo duro y que trabaje en ocasiones para los jerarcas nazis -lo que no significa que le gusten... más bien, todo lo contrario-, pero en el fondo no deja de ser un buen tío que, en ocasiones, se arriesga por hacer lo correcto o, al menos, no convertirse en un canalla... no del todo.

Estas novelas, si bien se trata, ante todo, de narraciones propias del género negro, también resultan interesantes, sin duda, por su ambientación y cuidado detallismo histórico. Así, el título de la primera de las que componen esta trilogía, Violetas de marzo, hace referencia a los alemanes que se apuntaron al NSDP tras el triunfo de este partido, llamados así por los nazis "pata negra" (quiero decir, "para aria") que habían estado junto a Hitler desde el primer momento. La acción  tiene lugar en 1936, cuando el régimen aún está afianzándose en el poder, aunque ya está más que claro el rumbo criminal que va a tomar, pero trata de darle al mundo una imagen "presentable" por medio de los JJ.OO. de ese año. En ese ambiente aún algo ambiguo, Bernie Gunther, especializado en la búsqueda de personas, es contratado por el industrial del acero Hermann Six para investigar la desaparición y posible asesinato de su hija y su yerno, así como para localizar un collar de diamantes robado. En su pesquisa Günther se verá mezclado con ciertos asuntos de la oligarquía nazi y deberá moverse tanto entre esas espinosas compañías como en el ambiente del crimen organizado berlinés o el campo de concentración de Dachau. Como ocurre con otras novelas de la serie (al menos las que yo he leído), encontramos descripciones pormenorizadas tanto de escenas de carácter sexual como de momentos de violencia extrema, aunque, en buena medida, lo que prevalece en la narración, como digo, es la cuidada recreación de aquella época y lugar, tan determinantes en la Historia contemporánea de Europa y del mundo.

En la segunda novela, Pálido criminal, ambientada dos años más tarde, Bernie Günther es requerido por el ínclito Reinhard Heydrich, jefe del SD -que ya aparece en la primera y, sobre todo, será un personaje central en Praga mortal- para descubrir a un asesino en serie que está matando mujeres en Berlín, puesto que Gunther ya resolvió un caso similar en sus tiempos de policía. Para ello, deberá reintegrarse en la Kripo o Policía criminal y trabajar con su  antiguo compañero y ahora bien situado en el escalafón nazi, Arthur Nebe (éste también es un personaje real). La idea, en principio y aunque parezca contradictoria, es tratar de evitar las represalias, inoportunas en ese momento, contra los judíos, a quienes se echa la culpa de los crímenes, pero la cosa se enredará cuando Gunther comience a encontrar la implicación de dirigentes de las SS, sección Cuarto Milenio... quiero decir los más aficionados al esoterismo -para lo que deberá incluso visitar el célebre castillo de Wewelsburg, donde se juntaban para sus francachelas ocultistas-; dicho de otra forma, se verá metido en medio de una lucha por el poder dentro de la elite del III Reich.

La tercera de las novelas, Réquiem alemán, quizá la menos compacta narrativamente, a priori, de las tres, se sitúa en 1947, en plena y dura posguerra, primero en el Berlín ocupado por las cuatro potencias vencedoras, Un Bernie infelizmente casado se ve obligado a buscarse la vida tras pasar una temporada en un campo de prisioneros soviético, hasta que recibe el encargo, precisamente de un coronel soviético de MVD (anterior NKVD), de ayudar a exonerar a Emil Becker, antiguo compañero suyo en la policía, estraperlista y acusado de haber matado a un oficial estadounidense en Viena. Bernie se desplaza hasta la bella capital austríaca (sí, lo sé, la trama recuerda a cierta famosa película y subsiguiente novela, a la que, de hecho, hay una referencia en esta otra) para verse envuelto en una trama de espionaje, dentro de los primeros capítulos de la Guerra Fría y la caza de criminales de guerra como el jefe de la Gestapo Heinrich Müller. Es una novela, como he querido decir antes, menos absorbente que las otras dos, o quizás sería mejor decir menos atrayente, por más compleja o más inasible, dada la naturaleza de su argumento.

Como sea, en conjunto estas novelas, así como las que escribió Kerr posteriormente, son una muestra excelente del noir contemporáneo más duro, que lo mismo pueden agradar a los y las lectoras de este género como del histórico. Además, se puede decir que han creado casi un subgénero o al menos escuela: el de las narraciones policíaco-detectivescas durante la II Guerra Mundial en las que el investigador pertenece al bando perdedor (perdedor... de momento, porque cualquier día nos reescriben la Historia desde el poder "nostálgico" que parece en alza en este siglo XXI), como es el caso de las escritas por la italiana Ben Pastor o el español Ignacio del Valle (y seguro que existen más ejemplos). Las de Kerr, en todo caso, están escritas con un rigor y buen oficio ejemplares, sin detenerse en florituras pero sin hacer tampoco concesiones facilonas al lector que busque un best-seller sin  más complicación. Cierto que las escenas de sexo le salían quizás un poco perretevertianas, pero, además de que tienen un aire algo socarrón, a Kerr -o a Gunther, ya que todas las novelas están contadas en primera persona- se lo perdonamos... Por lo demás, es imposible no tomarle afecto a este detective paradigmático que debe navegar siempre, entre las aguas más procelosas que imaginarse pueda. Quien las lea no dejará de disfrutar de sus a/desventuras y de la prosa de un escritor que merece no ser olvidado.

Nota final: Por su "tochez", este libro podría haber entrado perfectamente en la última Tochoweek, pero al tratarse de un volumen compuesto por tres novelas independientes, por más que compartan el mismo protagonista, me pareció que incluirlo podría haber sido hacer un poco de "trampa". Quien quiera, que tome esta reseña de hoy como una especie de coda al al Tochoweek VI, pues... (o no, claro; eso, al gusto de cada cual).


También del añorado Philip Kerr en Un Libro Al Día: Praga mortal

sábado, 1 de agosto de 2026

Marvin Harris: Vacas, cerdos, guerras y brujas

Idioma original: inglés

Título original: Cows, Pigs, Wars and Witches. The Riddles of Culture.

Año de publicación: 1974

Traducción: Juan Oliver Sánchez Fernández

Valoración: Recomendable


No tengo del todo claro dónde está la frontera entre el antropólogo y el historiador, probablemente son disciplinas que se solapan sin que sea fácil distinguir el límite. El norteamericano Marvin Harris es un antropólogo que tuvo cierta relevancia en los años 70 y 80 del siglo pasado y que, por lo que se ve en este libro y probablemente en el resto de sus obras, circula libremente entre ambas disciplinas, con una perspectiva bastante peculiar que se ha denominado materialismo cultural. Aunque con el foco bastante distante del materialismo histórico propio del marxismo, la idea guarda un parentesco lejano aunque intuitivamente familiar, como queda enseguida de manifiesto en el libro.

La vaca es sagrada en la India, y el cerdo un animal inmundo para judíos y musulmanes, aunque venerado en no sé tribus de Nueva Guinea. Estas ideas que, aunque conocidas, nos resultan bastante extrañas, tienen su origen en las necesidades materiales y las condiciones de vida de cada uno de los entornos. La vaca, aunque esté escuálida, mientras tiene vida proporciona leche y al menos en teoría es capaz de engendrar animales de tiro, vitales en explotaciones sin acceso a la tecnología. El cerdo es incapaz de regular correctamente su temperatura, y por eso se desenvuelve mal en el secarral del Medio Oriente. Por la razón contraria el problema no existe en Nueva Guinea, donde el cochino se reproduce en abundancia, es fuente inagotable de proteínas y es sabiamente utilizado para periodificar los usos de los bosques.

Estos condicionantes, tan pegados a la realidad material, son de tal importancia para la supervivencia del grupo que los usos y costumbres los han sacralizado o convertido en tabúes a lo largo de milenios. Es la base de ese materialismo cultural que defiende Harris y observamos desde las primeras páginas: las ideas no surgen de la nada ni de visiones espirituales, sino que nacen en base a las necesidades del grupo, para irse revistiendo poco a poco con un aura mágica o religiosa dejando su origen perdido en el tiempo

Esta proposición, tan nítida en los dos casos que acabo de comentar, se va desarrollando también en otras direcciones con características quizá algo menos evidentes: la célebre belicosidad de los yanomamo (alivio de la presión demográfica), la ceremonia del potlacht (necesidad de prestigio social), o las varias culturas que incorporan la expectativa de un advenimiento de riqueza material (lo que llama el cargo) o la llegada de un mesías liberador. Se diría que la idea básica del materialismo cultural va resultando más difícil de apreciar según se van analizando los casos, hasta resultar realmente confusa cuando se detiene en la persecución de la brujería en la Europa de la Edad Media.

La verdad es que los postulados de Harris resultan más que razonables, y muy interesante el análisis, que recuerda a ratos a los famosos trabajos de Malinowski en las islas Trobriand sobre grupos étnicos especialmente aislados (aunque el trabajo de campo parece ser casi siempre ajeno). Pero se queda uno con la sensación de que falta algo. Seguramente es verdad que todas estas manifestaciones culturales han tenido un origen material remoto, pero resulta difícil, incluso quizá incómodo, excluir de forma tan radical aspectos tan humanos relacionados con la imaginación o la espiritualidad, como la ideología, la religión o la mitología. Convicciones y valores que modestamente creo que están en la esencia misma de las personas, seguramente también mediatizadas por el entorno, la supervivencia o las experiencias, pero que pienso que tienen una consistencia propia.

Parece que Harris no lo ve así, y entonces aporta ese peculiar punto de vista, en mi opinión algo determinista y quizá también empobrecedor, que vertebra todo el texto, como decía antes en ocasiones de forma más nítida y en otras más velada. Desconozco el recorrido posterior que haya podido tener esta teoría, seguramente habrá tenido sus seguidores y detractores, con sus consiguientes polémicas doctrinales. Toda aportación novedosa en el mundo del conocimiento las ha tenido y casi todas han dejado cierta huella, aunque ninguna ha sido aceptada por entero y sin discusión. Y a lo mejor esto mismo contradice en alguna medida lo que defiende el autor.


viernes, 31 de julio de 2026

Amanda Petrusich: Pink Moon

Idioma original: inglés
Año de publicación: 2007
Traducción: Patricia Valero
Valoración: bastante recomendable

Los grandes discos (incluso aquellos ignorados largamente en el momento de su publicación) suelen tener grandes historias detrás. Grandes, por eso, no significa que estas historias deban gustarnos. Pink Moon, disco del que Amanda Petrusich nos habla aquí, es una colección de canciones que apenas llegaba a la media hora, publicadas sin arreglo alguno tras su grabación, solo unas escasas notas de piano acompañaban la voz de Nick Drake y su guitarra interpretada a su particular manera. Su nula repercusión (como la de los dos elepés que le precedieron) agudizó los problemas mentales de su autor, que puso fin a su existencia y se incorporó al (por entonces) incipiente club de los veintiséis.
Con lo cual este libro no es un disco que profundice excesivamente en los mecanismos creativos que acabaron entregándonos esta parca colección de canciones folk cortas y casi esquemáticas. Si acaso, habla de la situación particular del músico, aislado voluntariamente, con una comunicación casi nula con su entorno, viviendo en casa de sus padres y consumiendo drogas, manteniendo una pose introvertida, no tímida ni arisca, simplemente alienado y profundamente deprimido ante su fracaso artístico, algo que en muchos casos lleva a otras situaciones (dejar la música, por ejemplo, como más de un triunfador debería haber hecho) pero que para Drake constituyó un obstáculo insuperable. Entonces este libro no se limita a ese ejercicio de investigación e indagación, es más bien un testimonio, completado con muchos otros, póstumos a la fuerza, que hablan de su influencia, de su descubrimiento tardío, de cómo de injusta es la industria, que convierte en la promoción, en el ruido que se sea capaz de hacer alrededor de un disco, en un elemento capital para que éste sea apreciado.
El libro dedica un extenso capítulo al hecho que catapultó el posterior ensalzamiento del músico inglés, cuando un equipo de creativos eligió la canción que le da título para protagonizar un anuncio de VolksWagen, cuestión que fiue autorizada por la hermana de Drake y que comportó cierta polémica. Aunque no solo en la música, también en la literatura (que se lo pregunten a Kennedy Toole) y, seguramente ahora más que nunca por los efectos de la globalización, se producen estos fenómenos, a los que siempre llegamos demasiado tarde.
Al margen de conocer el disco o el músico, un excelente texto que nos hace reflexionar sobre nuestra sociedad y los problemas de salud mental, uno más de los males de nuestro tiempo.

jueves, 30 de julio de 2026

Robert Perisic: El último artefacto socialista

 Idioma original: croata

Traducción: Luisa Fernanda Garrido y Tibomir Pistelec

Año de publicación: 2025

Valoración: recomendable


Resulta muy difícil llegar a comprender la realidad social que emergió de la antigua Yugoslavia después del colapso del comunismo y de la devastadora guerra que la asoló en la década de los 90 del siglo pasado. En ese mundo derruido, donde sus habitantes luchan por sobrevivir y mantener la dignidad que una vez tuvieron, sitúa Perisic esta novela social que pretende constituirse en una radiografía de una sociedad que lucha por resurgir de sus cenizas.

Oleg y Nikola, dos buscavidas como tantos otros que pululan por ese mundo en ruinas intentando sacar rédito de las desgracias ajenas, llegan a un pueblo del interior de Croacia con el proyecto de volver a poner en marcha una antigua factoría abandonada para fabricar unas turbinas obsoletas para las que tienen comprador: un dictador norteafricano apodado el coronel, presumiblemente Gadaffi, que les ha hecho una oferta millonaria.

Los habitantes de la población, acostumbrados a una economía de supervivencia y arrumbados por una sociedad y un régimen que les ignora, ven en la reapertura de la fábrica una oportunidad de recuperar la dignidad pérdida y de volver a poner en valor sus obsoletas habilidades laborales. Los dos socios capitalistas intentan capitalizar la nueva empresa proponiendo a los lugareños un modelo de autogestión, inspirado en el pasado socialista del país, que los trabajadores conocen bien porque era el modelo al que estaban acostumbrados antes del derrumbe del socialismo: "Teníamos mercado mientras no había mercado...Ya saben en el socialismo. Luego, cuando llegó el mercado, nosotros dejamos de tener mercado". Capitaneados por el ingeniero Sobotka e ilusionados por la tarea que les proponen ponen manos a la obra y fabrican este último artefacto socialista, las turbinas, aunque están curtidos en el desengaño y desconfían de las intenciones reales de Oleg y Nikola.

En este proceso de puesta en marcha de la antigua fábrica, Perisic aprovecha para presentarnos a una extensa galería de personajes que forman parte del proyecto. Todos son supervivientes de un tiempo y de un país que ya no existe cuya personificación es el bar donde se reúnen, El lago azul, donde todavía siguen pinchando música de los 80, quizás para intentar mantener la ilusión de un tiempo pasado en que fueron felices.

En este universo cerrado, el escritor croata contrasta los dos modelos, el socialista y el capitalista, y deja claro que los habitantes de N., el pueblo croata donde transcurre la novela, quedaron atrapados en tierra de nadie. Las familias se rompieron, las casas se derrumbaron, las ilusiones se desvanecieron y el futuro es una entelequia: "El hombre viviría de forma muy distinta si conociera el futuro. Sobre todo si supiera que no hay futuro".

Las ilusiones iniciales empiezan a ceder ante los múltiples problemas que van surgiendo: las viejas máquinas no funcionan, los recambios no llegan, los salarios no se pagan, los conflictos laborales arrecian y los plazos de entrega no se cumplen. El proyecto empieza a descontrolarse y la llegada de la nueva prosperidad capitalista reabre viejas rencillas y provoca enconados y sangrientos enfrentamientos. Afortunadamente, un inesperado final abrirá una puerta a la esperanza para los habitantes de N.

Perisic realiza un afilado análisis social desde una perspectiva cercana al reportaje periodístico. Retrata un modo de vida obsoleto, pero sobre todo hace un canto a la dignidad humana y al deseo que tiene todo ser humano de que su vida tenga un sentido. Ese es el diagnóstico final de uno de los ingenieros: "No sé si es pasión. Más bien diría que es el deseo de que no todo sea un absurdo. Todo lo sucedido. Si hubiéramos parado el trabajo, habríamos experimentado un sentimiento de inconclusión: hasta el absurdo cobra sentido si está acabado, cuando se ha concluido conscientemente. Hemos vuelto a ser conscientes de nosotros mismos. Y por eso quisimos teminar la turbina".



miércoles, 29 de julio de 2026

Martín Caparrós: Horror de Buenos Aires

Idioma original: español 
Año de publicación: 2024
Valoración: entre recomendable y está bien

Recién me enteré de su carácter de libro que forma parte de una serie con el mismo personaje cuando lo terminé. Es decir, esta novela es la segunda de Los tanguitos de Rivarola y, por lo visto, todas comparten la misma premisa: partir de lo policial para que el protagonista, Andrés Rivarola, un porteño cachivache que constantemente piensa en versos de tango (está ambientada en 1934) y a al vez analiza al mundo desde un costado muy exagerado, dramático (como todo tango) y que resuelve las investigaciones mediante una considerable dosis de suerte, lamentos, casualidades, relaciones surrealistas con los demás personajes, amores que son un sí pero a la vez no, ascensos en el diario donde trabajo según cómo sepa interpretar los pedidos y lecciones de su jefe, entre otras cosas.

Por suerte no hace falta haber leído el primero para entender la trama de este. Se mencionan particularidades anteriores (supongo que la relación intermitente que tiene con Raquel, de la que ni él cree ser merecedor de ese beneficio, viene del primer libro, lo mismo que la entrada al diario y la relación entre pipiolo/subordinado/chico para todo que tiene con su jefe Galuzzi, un tipo bastante práctico, que no tiene drama en desmontar cualquier idea berreta de su discípulo y al mismo tiempo de alentarla si considera que será un golpe de efecto para el diario) y algo del caso anterior, pero nada que nos imposibilite seguir esta historia.

Y esta es la de una prostituta (Dorita, de profesión, y polaquita de apodo) que un buen día deja de ir a trabajar al prostíbulo y nadie sabe por qué. Rivarola, en los primeros capítulos, la llega a conocer para una entrevista, pero no logra sacarle nada en claro debido a su reticencia, y por esa falta de datos se quedará obsesionado con el caso, más aún cuando se percata de que a nadie le importa la suerte de una prostituta. A partir de ahí emprende una travesía entrevistando a: 1) Proxenetas (entre mafiosos que al menos no pretenden ser otra cosa y mafiosos que se hacen pasar por nenes mimados); 2) amigos de Dorita (prostitutas, empleados de hoteles); 3) comisarios retirados, pero con hambre de gloria, que un día tratan bien a Rivarola y al otro lo desconocen. En cada una de las interacciones Rivarola demuestra una sorprendente inocencia a la hora de hacer las preguntas, más en un ambiente peligroso, y el lector constantemente se pregunta por qué un tipo así está de periodista y sobrevive en todas las ocasiones. Se le puede achacar a la suerte enorme, pero pienso que es tal lo inofensivo de su persona, lo volado en sus expresiones y sus preguntas sin filtros, que los demás personajes lo toman a la chacota y lo dejan ir con una palmadita. Por supuesto que varios de sus conocidos le dicen que se ponga las pilas, pero de ahí a hacerlo hay una Muralla China de distancia...Si no, esta historia no sería sobre un tanguero en permanente crisis existencia.

En fin, que Caparrós trabaja sobre ese tono entre bien argentino y lo clásico de cualquier novela policial. El problema es que a veces se pasa de mambo y utiliza demasiadas expresiones que terminan por restarle algo de dramatismo a la ocasión, como una película donde empiezan a putearse al mismo tiempo y están dos o tres minutos así sin que lleve a nada. Da la sensación de que midió mal su intento de lograr esa melancolía tanguera, y en algunos puntos la novela amenaza en convertirse chabacana. Supongo que la inocencia (en realidad es ingenuidad) irá redefiniéndose a medida que pasan los libros; en esta ocasión, se hace muy fuerte el contraste entre Rivarola y los bajos fondos, con resultados no muy verosímiles. Y la conclusión del caso, si bien es un giro algo original, no termina de justificarse porque no hubo una construcción previa, y me refiero más a la crítica o enfoque que realiza Caparrós sobre la comprensión de la sociedad sobre las prostitutas que a la identidad del asesino, que bien podría haber sido cualquiera. Pero es una novela que se lee rápido, que te hace sonreír unas cuantas veces y exasperarte con otras y en la que uno puede notar ese aire de Buenos Aires señorial e hipócrita al mismo tiempo.


Muchas reseñas de Caparrós acá