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domingo, 8 de noviembre de 2020

Zoom: La guerra de los pobres, de Éric Vuillard

Idioma original: francés

Título original: La guerre des pauvres

Año de publicación: 2019

Traducción: Javier Albiñana Serain

Valoración: Está bien


Supongo que todo el mundo conoce ya a Éric Vuillard, ese escritor francés que, con no poco éxito, parece haberse epecializado en pequeños libros  en los que noveliza grandes acontecimientos históricos, aunque focalizando la narración en algún suceso o personaje concreto para desde ahí dar una visión más general del tema. Al menos, eso ocurre en los títulos que se le han publicado en España durante estos últimos años; así, podemos leer sobre la Revolución Francesa en 14 de julio, sobre la Primera Guerra Mundial en La batalla de Occidente o sobre el creciente poder nazi en El orden del día. Son libros (me resisto a llamarles "novelas", pero tampoco "ensayos") cortos, pero el que nos ocupa hoy es añun más breve que los anteriores; en él Vuillard nos cuenta, o al menos nos introduce en el tema, la llamada "guerra de los campesinos" o "de los pobres" que tuvo lugar hace casi 500 años en lo que hoy es el sur de Alemania. Una rebelión con una evidente impronta religiosa, pues coincide con la Reforma iniciada por Lutero, y el subsiguiente terremoto que causó en Europa durante el siglo XVI, pero sobre todo social,pues los rebeldes buscaban el igualitarismo, empezando por la supresión de privilegios de la nobleza y el alto clero. Con cierto éxito, hay que decirlo (pese a la condena expresa del propio Lutero), hasta que los ejércitos de la nobleza dieron para el pelo a los insurgentes en la batalla de Frankenhausen.

Este libro, además de informarnos de antecedentes como las revueltas campesinas inglesas del siglo XIV o la de los husitas checos en el XV (aunque no nos habla de otras contemporáneas a ella o posteriores, como la de los anabaptistas de Münster, que conocerán los lectores de Q y Reconstrucción), se centra en la figura del líder rebelde, el religioso -y bastante iluminado- Thomas Müntzer (no menciona para nada oa otroa como el noble de pintoresco nombre Wendel Hipler). Tampoco es que se recree mucho y casi todo es especulación por medio de una creativa prosa, quizás por la falta de información sobre el personaje... El libro, pues, y pese al que ya digo buen oficio literariode Vuillard, se queda un poco escaso -también es verdad que se lee en un plis-, pero puede resultar un buen punto de partida para quien esté interesado en conocer más cosas sobre aquel convulso, pero fascinante mundo de hace cinco siglos.

También de Éric Vuillard y reseñado en Un Libro Al Día: El orden del día

jueves, 17 de agosto de 2023

Éric Vuillard Una salida honrosa

Idioma original: francés

Título original: Une sortie honorable

Año de publicación: 2022

Traducción: Juan Manuel Salmerón Arjona

Valoración:Muy recomendable 

Como escritor Éric Vuillard se ha especializado en tomar algún acontecimiento histórico más o menos célebre y desarrollarlo narrativamente, a medio camino entre la novelización del mismo y la divulgación, también con mayor o menor fortuna, aunque, sin duda, con notable éxito de crítica y público. En este caso el escogido es un momento quizá no especialmente conocido fuera de Francia, pero determinante en su Historia reciente y que marcó, sin duda, un punto de no retorno en la pérdida de su otrora pujante Imperio colonial (pérdida según la modalidad imperial clásica, por decirlo así, porque la influencia francesa sobre muchas de sus ex-colonias ha seguido siendo muy importante, por otras vías).

El acontecimiento elegido por Vuillard es la batalla de Dien Bien Phu, en 1954, una derrota del ejército francés que supuso la puntilla para el dominio galo sobre Indochina. Derrota doblemente dolorosa para este ejército porque no sólo tuvo lugar a manos de un enemigo que consideraban inferior, el Viet Minh, sino que, adema´s, se prodijo por una concepción equivocada de la situación y un grave error táctico por parte del alto mando francés, personalizado, en este caso, por el general Navarre, aunque quien en realidad las pasó bien putas canutas en el campamento fortificado de Dien Bien Phu fue el coronel Christian Marie Ferdinand de la Croix de Castries (ahí es ná), el caballero que aparece en la cubierta del libro. Y, sobre todo, los miles de soldados, la mayoría norteafricanos, encerrados en esa ratonera.

Aunque, claro, como suele hacer este autor, no se centra únicamente en este hecho histórico puntual -es más, la batalla en sí es casi lo que menos toca-, sino en los acontecimientos que lo preceden y precipitan, así como los que lo clausuran (si eso es posible en el devenir histórico), ya fueran públicos, como fue la sesión en la Asamble Nacional del 19 de octubre de 1950, en la que el diputado Mendès France mencionó por primera vez la posibilidad de rendirse en esa guerra, o restringidos, como la reunión del consejo de administración del boyante Banco de Indochina posterior a la derrota. Aunque, en verdad, Éric Vuillard va más allá: tomando como punto de referencia o ancla este acontecimiento, lo que nos ofrece es una disección del colonialismo, no ya sólo francés, sino europeo y americano -con cierto desvío hacia las injerencias estadounidenses en distintos países, durante aquellos años de la Guerra Fría, así como el asesinato de Patrice Lumumba, presidente de la República del Congo-, así como y sobre todo, de lo que había detrás, más allá de la retórica patriotera y marcial; nada más de la avaricia, el poder del dinero, si se prefiere, en forma de dividendos bancaros o beneficios de quienes se dedicaban a explotar las riquezas de esas colonias y a sus habitantes, desde la minería a las plantaciones de caucho.

Sin embargo, aun siendo este análisis bastante revelador, el punto fuerte de este libro, además de su excelente prosa -esa prosa francesa con oraciones interminables llenas de subordinadas que, no obstante cualquier previsión, se mantienen en pie como sobre un monociclo-, llena de ironía y aún de retranca, esw el retrato, no exactamente despiadado, pero sí inmisericorde, que hace de los protagonistas y secundarios, desde esos políticos que llevan toda la vida aferrados a la poltrona -Frédèric-Dupont, Édouard Herriot, Viollette-, los militares pagados de sí mismos, los hombres de negocios capaces de sacar beneficio de una guerra que dan por perdida... Todos ellos unidos por redes no sólo de favores mutuos, de clientelas y componendas, sino también familiares, endogámicas, casi incestuosas y que tejen la élite dirigente del país que representa a la burguesía, esa clase social que ha determinado el devenir de Francia y del mundo occidental desde hace más de doscientos años y a la que Vuillard parece hacer responsable (expresándolo más a través de los hechos que de las diatribas), de los crímenes cometidos durante ese largo oprobio histórico que fue el Imperialismo (y sigue siendo el neocolonialismo, en mi opinión).

En cualquier caso y para quien quiera una conclusión, éste es un libro estupendo e ilustrativo, lo mejor que he leído hasta ahora de este autor. Yo que vosotros/as no me lo perdería.

Otros títulos de este escritor reseñados en Un Libro Al Día: El orden del díaLa guerra de los pobres

jueves, 28 de junio de 2018

Éric Vuillard: El orden del día

Idioma original: francés
Título original: L'ordre du jour 
Año de publicación: 2017 
Traducción: Javier Albiñana Serain 
Valoración: está bastante bien

Otro libro francés ganador del Goncourt (pardiez, ¿cuántos premios Goncourt da esta gente al año?) y otro libro francés que parte de algún hecho real, cómo no, para ir destejiendo, literariamente, la trama más o menos  que forma la urdimbre que es, este caso, la Historia. Esta vez no se trata de la biografía de alguno de esos nombres ya casi desconocidos que jalonan las enciclopedias (para la chavalería: unos librotes que había antes de existir la wikipedia), al estilo de Echenoz o Deville. Ni, mucho menos, esta sirve de excusa para la consabida autoficción, como a veces nos inflige el, y por otra parte, muy estimado por aquí, insigne Emmanuel Carrère. No: Vuillard se decide por recrear una serie de momentos clave o cuando menos "llamativamente ocultos" del ascenso de los nazis al poder en Alemania.

Para empezar, la reunión que el 20 de febrero de 1933 (unos días antes del incendio del Reichstag, recordemos) mantuvieron con el presidente, justamente, del Parlamento alemán, a la sazón Hermann Göring y con el canciller de Alemania, es decir, Adolf Hitler, veinticuatro dirigentes de las principales empresas alemanas -como algunas cuyo nombre quizás nos suenes. IG Farben, BASF, Bayer, Agfa, Opel, Siemens, Allianz o Telefunken-, y en la cual estos industriales se comprometieron a apoyar al partido nazi y realizaron suculentas donaciones para la siguiente campaña electoral. Por ejemplo, el simpático caballero de la foto de la cubierta del libro es Gustav Krupp, célebre empresario del acero que donó un millón de marcos a los nazis en aquella ocasión (luego se resarciría económicamente, por decirlo así, utilizando durante la guerra mano de obra esclava proporcionada por esos mismos nazi... entre ellos él, mismo, pues también se hizo miembro del partido). A cambio de este apoyo, Hitler y sus muchachos se comprometían no sólo a garantizar la estabilidad política, sino además, y sobre todo, acabar con la amenaza comunista y los molestos sindicatos. Un detallito, éste del apoyo del empresariado alemán al régimen nazi, que se suelen olvidar los iluminados ultraliberales que, hoy en día, propugnan que nazismo y fascismo, e incluso el propio franquismo, no fueron sino meras variantes del socialismo).

Ahora bien, en vez de seguir por esta senda abierta en los entresijos económicos del III Reich, como podría parecer, Vuillard nos ofrece a continuación un par de nuevas muestras de reuniones no demasiado aireadas y que fueron consolidando el poder del régimen nazi antes del estallido de la guerra: la visita a Alemania del Lord presidente del Consejo Británico, Lord Halifax, en noviembre de 1937, sobre todo, la fundamental reunión  de febrero de 1938 en el Berghof hitleriano entre el Führer alemán  y el dictador nacional católico de Austria, Kurt von Schuschnigg, en la que a éste le quedó clarinete la intención de aquel de anexionar para Alemania su, por otra parte, Austria natal. Este acontecimiento histórico, precisamente, el Anschluss sobre Austria, ocupa buena parte del libro -que tampoco es muy extenso: 140 página- y se nos explica con cierto detalle, desde sus pormenores más chuscos, como la incompetencia alemana para demostrar su poderío militar (luego le fueron cogiendo el tranquillo) o la comida en la que el Ministro de asuntos Exteriores alemán, Ribbentrop se dedicó a entretener a los mandatarios británicos para retrasar su reacción, a los más trágicos (la oleada de suicidios que acompañó esta anexión al Reich alemán).

Por no extenderme más: el libro, como se ve, va saltando de un momento a otro y aunque la intención final se vislumbra  bastante bien, el resultado es un tanto disperso y, sobre todo deja la impresión de una obra inacabada. De excelente factura, eso sí, pues Vuillard escribe muy bien, con ese estilo entre solemne y cercano que sólo saben ajustar los franceses, pero incompleta, como si se tratara de la puesta en limpio de una libreta de notas, pero faltaran otras dos  para completar el cuadro. Lo más interesante, aparte de la prosa de este autor, son los retratos que nos dejan de ciertos personajes, no los principales, sino otros que va mostrándonos en los frecuentes desvíos a un lado y otro del camino que sigue el libro (sea este el que sea): desde el pintor loco suizo Louis Soutter al compositor Bruckner, desde el nazi austríaco Seyss-Inquart al verdugo que lo mató en Nuremberg, John C. Woods. Y nos queda también una visión de la Historia y sus azares bastante desencantada y sobre todo, poco crédula con los grandes gestos, las grandes palabras, los sinos que nos parecen tan evidentes a posteriori y que en realidad, tal vez no fueran más que el resultado de una serie de torpezas, de cobardías y renuncias.... (a ver si nos aplicamos el cuento, que pintan bastos):

"Se abruma a la Historia, se pretende que ésta obliga a adoptar poses a los protagonistas de nuestros tormentos. No vemos nunca el dobladillo mugriento, el hule amarillento, la matriz del talonario, la mancha del café. Tan sólo mostramos el perfil amable de los acontecimientos (...)"

"Nunca se cae dos veces en el mismo abismo. Pero siempre se cae de la misma manera, con una mezcla de ridículo y de pavor (...)Y la Historia está ahí, diosa sensata, estatua erguida en medio de cualquier Plaza Mayor, y se le rinde tributo, una vez al año, con ramos secos de peonías, y a modo de propina, todos los días , con pan para la aves."

martes, 26 de agosto de 2025

Éric Vuillard: La batalla de Occidente

 Idioma original: francés
Título original: La Bataille d'Occident
Traducción: Javier Albiñana.
Año de publicación: 2019.
Valoración: recomendable.

Tiempos convulsos: los  conflictos en Gaza, en Ucrania, no acaban de solucionarse. Trump irrumpe en ellos con voluntad de negocio y de relevancia personal, pero sus intenciones (las aparentes, seguro que las ocultas darían para manuales de psicología y para epílogos maquiavélicos) no acaban de concretarse en la clase de acuerdos que acapararían portadas en el primer mundo: alto el fuego, cese de hostilidades, acuerdos de mínimos, etc. Así que nos vemos obligados a vivir con la espada de Damocles de un conflicto global,  ese otro concepto tan apreciado por los media. Escalada bélica. Uh. El coco con el que convive el planeta desde 1945, aquél que parecía alejado definitivamente con la caída del Muro, una especie de pesadilla recurrente que captura nuestra atención de manera inmediata y que genera tanto debate en el que la adscripción a un bando u otro parece una posición ineludible. La tertulia televisiva como gulliverización de los parlamentos.

Por eso no acabo de entender que, en un ejercicio que compararé inadecuadamente con lo de sacar flores del estiércol, la fascinación, aunque sea alejada en el tiempo y con una obvia intención estética, por los conflictos globales (en este caso, la Primera Guerra Mundial) se canalice en algo que, aunque seguro que sea mi apreciación, acaba otorgándeles una especie de pátina poética. Como una relativización, un poco al servicio de sus resultados estrictamente formales. Curiosamente, mis experiencias más recurrentes con la temática son con dos autores también franceses: Echenoz (poco se sabe de él) y Lemaitre (más activo y con una obra más variada) pero esta obra de Vuillard, -que por lo que veo ha hecho de este tipo de adaptaciones una marca personal - aunque creo que desde un sentido puro de lo literario (lenguaje cuidado y una cierta querencia por sacrificar la crudeza propia de estas narraciones por ciertas metáforas que podrían sonar a esteticistas), e incluso en su trasfondo más meramente intelectual, podría recomendarse hasta con cierto entusiasmo (que me he ahorrado),  he de insistir en que, como lector, me descoloca que enmascare tanta sordidez. La de los jóvenes ciudadadanos movilizados, la de los cadáveres, los heridos, el frío y la suciedad de las trincheras, el enorme sacrificio humano al servicio de los grandes intereses, de las fronteras, de la dominación global, de la imposición de los totalitarismos,  todo ello aprovechado en este tono, que no es frívolo ni banal, ni irrespetuoso, pero que tampoco me parece provocador ni irreverente. 

De Vuillard en ULAD: aquí 


lunes, 18 de diciembre de 2023

2023 en libros. El único veredicto que vale

¡Pues sí, amigos! Llega el día en que todas las listas de "lo mejor de 2023" palidecen, pese al título de la entrada, ante la proverbial independencia, modestia y buen gusto de los reseñistas de ULAD. Porque no estamos ante la lista de los invitados a la boda del crítico de turno (no, Babelia y El Cultural, no estamos diciendo que vosotros hagáis eso) y porque no pretendemos sentar cátedra diciendo qué es lo mejor que se ha publicado en 2023 (¡coño, que hay tropecientas mil novedades y habremos leído un 0,0001%!). Esto solamente es, nada más y nada menos, lo mejor que hemos leído en 2023.

No podemos dar paso a la lista sin antes recordar lo que para nosotros ha sido la peor noticia que nos ha podido dejar este 2023: el fallecimiento, en el mes de agosto, de nuestro compañero Emilio. Las reseñas que dejó programadas y que hemos ido publicando estos últimos meses dan idea de lo que para Emilio fueron sus mejores lecturas del año.

Sin más, aquí tenéis nuestro dictamen

El veredicto de Koldo (por ahora):


La sentencia de Juan:

Palabra de Oriol:

La sentencia de Francesc:
 
      No muy bien habrá ido la cosa cuando he tenido que revisitar mis reseñas para poder componer esta lista. Así que
  • Recuerdos que prevalecen sin excesivo esfuerzo, o sea, MUY BIEN: Material de construcción de Eider Rodríguez, o cómo lidiar bien, literariamente, con la pérdida, y Les voltes del món de Tuli Márquez, a ver si el mundo editorial se entera del talento de este hombre y se le traduce al español.
  • Demasiados ensayos que se han quedado a medias o que me ha dado la impresión de que no conectan profundamente con la realidad, así que no los mencionaré. La realidad no lo pone fácil, cambiando cada dos por tres.
  • Alguna biografía musical que tiene más pulsación narrativa que mucha narrativa, como Bobby Gillespie en Un chaval del barrio o Jarvis Cocker en Buen Pop Mal Pop
  • Extraño reencuentro por partida doble con Houellebecq, del cual Unos meses de mi vida me ha mostrado una sorprendente actitud frágil y victimista. Curioso que su acercamiento a sí mismo le haya hecho desenfocar su aguda visión de la sociedad.
  • Y a ver si las cosas mejoran. O sea, que los tótems atinen o que las eternas promesas se consoliden. Ya, por favor.

El panegírico de Santi

En un año de bastantes pocas lecturas (una vez más), afortunadamente ha habido algunas buenas o muy buenas:

Resolución (recurrible) de Carlos

El dictamen de Marc:
  • Libro del año: «Un caballero en Moscú», de Amor Towles
  • Ensayo del año: «La supervivencia de los más ricos», de Douglas Rushkoff
  • Grandes consolidaciones en narrativa: Xavier Mas Craviotto, por «La pell del món»
  • Descubrimientos del año (autores): Byung-Chul Han con «La expulsión de lo distinto»
  • Caerán más libros de: Clarice Lispector, Siri Hustvedt, Amor Towles, Paul Auster
  • Propósitos para el 2024: más poesía, continuar con más ensayo y reencontrarme con la narrativa tras un año sin grandes lecturas

viernes, 14 de abril de 2023

Paco Cerdà: 14 de abril

Idioma: castellano (y algo de catalán)

Año de publicación: 2022

Valoración: recomendable

Dentro del calendario laico (incluso impío) y republicano español la fecha quizá más destacada es la del 14 de abril, aniversario de la proclamación de la II República, en 1931. Un acontecimiento celebrado e incluso idealizado por todo aquel ciudadano que reniega de la monarquía (y de la dictadura, como es obvio), más aún por    que se trató de una proclamación popular y hasta cierto punto  espontánea, como resultado no de un acuerdo entre las altas dignidades del estado o los próceres del país, y ni siquiera de un referéndum al respecto, como fue más tarde el caso de los actuales regímenes vigentes en Italia y Grecia, sino a raíz de unas elecciones municipales en las que los partidos republicanos vencieron en las ciudades con abrumadora mayoría. Eso sucedió el domingo 12 de abril del 31 y el martes 14 se proclamó la República, primero en Eibar y luego en multitud de localidades, por supuesto, también en Madrid, donde el rey Alfonso XIII hubo de renunciar al trono y partió hacia Cartagena, para abandonar España en barco.

Es esa histórica jornada -una jornada alargada, en realidad, porque se extiende desde las 6 de la mañana hasta las primeras horas del día siguiente- la que nos cuenta Paco Cerdà en esta ¿novela? de no ficción o Historia novelizada, que resulta una narración vibrante, emocionante y hasta adrenalítica, por momentos. Cerdà nos lleva por diferentes escenarios en los que se desarrollaron los hechos: por supuesto, Eibar, Madrid y Barcelona, pero también Huelva, Granada, Salamanca, Jaca y Huesca  (recordemos que había habido un levantamiento republicano en el diciembre anterior), Tarragona, Palma, Cartagena... En ellos encontramos a personajes célebres, como el ya entonces general Franco, Unamuno, Santiago Carrillo, Josep Pla, la actriz Margarita Xirgú... o, por supuesto, el rey Alfonso XIII, pero también personas en absoluto conocidas para el gran público y, en ocasiones, ni siquiera para los especialistas en el tema, simples notas a pie de página en los libros de Historia, gente que vivó esa jornada excepcional o que murió en ella, como el Emilio con quien se abre y cierra el libro: Emilio Arauzo Honorio, un encuadernador muerto en Madrid a causa de las cargas de la Guardia Civil contra los manifestantes en la noche del 13 al 14, "la última víctima de la monarquía", se le llamó... aunque en el propio libro ya vemos que no fue el último; otras personas también cayeron en sucesos similares, antes de que el cambio de régimen político deviniera inevitable y el rey abandonara su reino al convertirse éste en república.

Paco Cerdá aborda esta ficcionalización (horroroso palabro, lo siento) de tal acontecimiento histórico centrándose, al a manera de Éric Vuillard en 14 de julio o ese otro escritor español tan patriotero sobre el 2 de mayo de 1808, en las vivencias individuales, luego parciales, del hecho, pero que dan una atinado panorama del conjunto, con pericia y talento más que suficiente para salir airoso del cometido. Sobre todo, de la difícil tarea de encontrar el punto justo entre el rigor histórico, la diferenciación de los personajes y su devenir, la amplitud de miras y el tono trascendente -incluso épico, aunque se trate más de una epicidad civil o popular, más que guerrera-; Tampoco olvida las puntadas líricas que encontramos en más de una ocasión... aunque aquí he de decir que tal vez se le vaya un poco la mano con lo lorquiano, en mi opinión. No es ésta, sin embargo, la única referencia poética que encontramos, tanto en castellano como en catalán o valenciano y resulta un placer ir descubriéndolas.

En conclusión, estamos ante una estupenda narración sobre un retazo de Historia, el nacimiento de la Segunda República española, que quizás haya quien juzgue como un momento ya trasnochado o apolillado, pero otros muchos consideramos perfectamente pertinente hoy en día. Porque, si se me permite expresar una aspiración política (que no tiene por qué coincidir con las del autor del libro ni, mucho menos, de mis compañeros de blog), en mi opinión la Tercera ya está tardando...


También de Paco Cerdà en Un Libro Al Día: El peón