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martes, 26 de agosto de 2025

Éric Vuillard: La batalla de Occidente

 Idioma original: francés
Título original: La Bataille d'Occident
Traducción: Javier Albiñana.
Año de publicación: 2019.
Valoración: recomendable.

Tiempos convulsos: los  conflictos en Gaza, en Ucrania, no acaban de solucionarse. Trump irrumpe en ellos con voluntad de negocio y de relevancia personal, pero sus intenciones (las aparentes, seguro que las ocultas darían para manuales de psicología y para epílogos maquiavélicos) no acaban de concretarse en la clase de acuerdos que acapararían portadas en el primer mundo: alto el fuego, cese de hostilidades, acuerdos de mínimos, etc. Así que nos vemos obligados a vivir con la espada de Damocles de un conflicto global,  ese otro concepto tan apreciado por los media. Escalada bélica. Uh. El coco con el que convive el planeta desde 1945, aquél que parecía alejado definitivamente con la caída del Muro, una especie de pesadilla recurrente que captura nuestra atención de manera inmediata y que genera tanto debate en el que la adscripción a un bando u otro parece una posición ineludible. La tertulia televisiva como gulliverización de los parlamentos.

Por eso no acabo de entender que, en un ejercicio que compararé inadecuadamente con lo de sacar flores del estiércol, la fascinación, aunque sea alejada en el tiempo y con una obvia intención estética, por los conflictos globales (en este caso, la Primera Guerra Mundial) se canalice en algo que, aunque seguro que sea mi apreciación, acaba otorgándeles una especie de pátina poética. Como una relativización, un poco al servicio de sus resultados estrictamente formales. Curiosamente, mis experiencias más recurrentes con la temática son con dos autores también franceses: Echenoz (poco se sabe de él) y Lemaitre (más activo y con una obra más variada) pero esta obra de Vuillard, -que por lo que veo ha hecho de este tipo de adaptaciones una marca personal - aunque creo que desde un sentido puro de lo literario (lenguaje cuidado y una cierta querencia por sacrificar la crudeza propia de estas narraciones por ciertas metáforas que podrían sonar a esteticistas), e incluso en su trasfondo más meramente intelectual, podría recomendarse hasta con cierto entusiasmo (que me he ahorrado),  he de insistir en que, como lector, me descoloca que enmascare tanta sordidez. La de los jóvenes ciudadadanos movilizados, la de los cadáveres, los heridos, el frío y la suciedad de las trincheras, el enorme sacrificio humano al servicio de los grandes intereses, de las fronteras, de la dominación global, de la imposición de los totalitarismos,  todo ello aprovechado en este tono, que no es frívolo ni banal, ni irrespetuoso, pero que tampoco me parece provocador ni irreverente. 

De Vuillard en ULAD: aquí 


jueves, 18 de noviembre de 2021

Re-reseña: Hay algo que no es como me dicen de Juan José Millás

Idioma original: castellano
Año de publicación: 2004
Valoración: Muy recomendable






La historia de Nevenka Fernández, la joven concejala de Hacienda por el PP en el Ayuntamiento de Ponferrada que en el año 2000 demandó al alcalde por acoso sexual, ha sido erigida recientemente como el primer #MeToo de nuestro país y como todo un hito en la historia de nuestra lucha feminista. Muestra de ello es el documental Nevenka estrenado este mismo año por la plataforma Netflix. 

Y de ahí esta re-reseña; este libro no es nuevo en el blog pero las circunstancias obligan a que sea revisado bajo la óptica de todos los acontecimientos de los últimos años en lo que a lucha por la igualdad y la perspectiva de género se refiere. Y también, aunque sea más secundario, porque desde un punto de vista literario me parece bastante mejor de lo que se consideró en esa primera reseña.

Y ahora, una pequeña confesión: nunca había leído a Millás. Eso me invalida a la hora de situar este libro en el marco de su producción literaria, pero también me libera a la hora de leerlo sin prejuicios ni expectativas. Y me avala el hecho de que, según tengo entendido, esta obra de no ficción poco tiene que ver con su producción novelística, signifique eso lo que signifique. A mí personalmente me ha sorprendido sobremanera.

Hay algo que no es como dicen se publicó en 2004, cuando ya había salido la sentencia a favor de Nevenka y el alcalde, Ismael Álvarez, ya había dimitido. Cuando ella ya había recibido los 12.000€ de la indemnización (irrisorios, teniendo en cuenta TODO lo que esta mujer dejó en el camino por llevar a cabo su denuncia) y ya se había exiliado a otro país porque en el nuestro, aunque la justicia le había dado la razón y ella era una profesional sobradamente preparada, no le daba trabajo ni el tato. Cuando el —ya no presunto si no sentenciado— acosador seguía viviendo ricamente en su Ponferrada natal, leyendo el pregón de las fiestas de su pueblo, arropado por sus vecinos y con sus negocios de hostelería y ocio nocturno viento en popa. En resumen: el suflé mediático ya se había desinflado y la justicia ya había hablado. Por lo que quizá ese no era el mejor momento, comercialmente hablando, para sacar este libro al mercado. Sin embargo, qué bien que este libro haya sido escrito y podamos leerlo HOY.

Ya conocemos los highlights de la historia que el libro también recoge: la desafortunada y vergonzosa actuación del primer fiscal del caso, José Luís García Ancos, las deplorables declaraciones de Ana Botella, algunos detalles truculentos aunque determinantes del acoso, etc. Tales elementos están para definir el marco social y político del momento pero no conforman la esencia de la narración; narración que fluye divinamente, con un estilo ágil y desenvuelto en el que los datos o los saltos temporales no suponen ningún obstáculo a una lectura que atrapa y apela a la reflexión. También podemos haber tenido ocasión de contemplar las pruebas concluyentes y de escuchar el relato en primera persona de una Nevenka superviviente a través del reciente documental. Pero ni los highlights ni el testimonio directo ni las pruebas integran la cuestión relevante. Millás fue el único que se dio cuenta, en medio de todo el salseo, de la tremenda complejidad vital y psicológica a la que se enfrentaba Nevenka, a la que consideró desde el primer momento una heroína literaria casi en el sentido clásico, con unos conflictos dignos de ser diseccionados. Y por lo que, al acabar el juicio, no pudo contener el impulso de contactar con ella y mantener una serie de entrevistas sin saber muy bien hacia dónde le llevarían.
«Cabe, pues, preguntarse dónde hirió Ismael Álvarez a Nevenka Fernández para que ésta, en contra de la opinión de todo el mundo, en contra de sus intereses inmediatos, en contra también de sus afectos, decidiera poner aquella denuncia de la que todavía no se ha repuesto, pese a haberla ganado.»
Esta es la pregunta por la que el propio autor del libro no puede abandonar la idea de indagar cada vez más en los orígenes de Nevenka (la educación que ha recibido, los afectos, el tipo de entorno social o los valores inculcados…). Y a medida que va desgranando, encuentra más y más elementos que, gracias a su afilada intuición y pericia logra hilar hasta rehacer el complejo tránsito que ha tenido que recorrer la Nevenka inicial para llegar a la Nevenka «deconstruida». Porque eso es lo que sucede con la protagonista de esta historia en la que un hecho traumático inesperado pone en jaque todo su sistema de valores y creencias, y tras mucho sufrimiento descubre que ella no pertenece a ese sistema.
«Nevenka Fernández empieza a modificar su relación con la realidad cuando comienza a modificar su relación con las palabras, que se ordenan ahora de una manera novedosa, formando en su conciencia constelaciones que alumbrarán un universo nuevo.»
Me ha gustado muchísimo el retrato tan humano y verosímil que el autor hace de su protagonista y también de su familia y entorno próximo, con todas sus luces y sus sombras. Retrato que ayuda a comprender todo lo acontecido en este caso y que muchos y muchas o bien no entendieron o bien emplearon como excusa para deslegitimar a la que ya era, según sentencia —y muy a su pesar—, una víctima de acoso sexual. Para mí, toda una muestra de talento literario porque tan escritor es el que inventa la historia como el que la encuentra. Y en este caso, tal como declaró el propio psicoanalista de Nevenka (J. A. Bustos) en el juicio:
«No hay manera de sostener una fábula tan extraordinaria.»
Uno de los detalles que más ha trascendido de esta crónica es la metáfora del pez de colores. Funciona muy bien y es muy visual, tanto que ha servido como motivo de las cubiertas con las que se ha editado el libro e incluso se ha trasladado al documental. No obstante, y después de leer el libro, es quizá el recurso más facilón. Sin embargo, detrás de un título tan enrevesado y poco pegadizo, como Hay algo que no es como me dicen y el no menos aparatoso subtítulo El caso de Nevenka Fernández contra la realidad, se encuentra el germen y el discurso que explica los conflictos y motivaciones de la protagonista. Muy recomendable, muy revelador y muy necesario.

Leedlo, jolín.

También de Juan José Millás reseñado en ULADaquí  

viernes, 26 de marzo de 2021

Natalia Ginzburg: Domingo. Relatos, crónicas y recuerdos

Idioma original:
Italiano
Título original: Un’assenza
Año de publicación: 2016
Traducción: Andrés Barba
Valoración: Entre recomendable y está bien

Domingo compila veinte textos breves de Natalia Ginzburg: siete relatos, un poema, varias crónicas y algunas memorias. La italiana reincide en estas páginas en esas inquietudes siempre presentes en su literatura: el universo de lo femenino, las voces infantiles, la humilde reivindicación de lo cotidiano, la idealización de la ciudad que tienen quienes no viven en ella, las idiosincrasias de los campesinos y las comunidades de provincias, las vicisitudes que originan las guerras... 

Aunque recomiendo el volumen, le pondría las siguientes pegas:

  • El conjunto puede antojarse reiterativo en tono y temática. 
  • La autora no se mueve con la misma solvencia en los diversos registros que plantea, aunque hay que admitir que oscila siempre entre la brillantez comedida y la genialidad indiscutible, salvo en los casos excepcionales que trataré a continuación.
  • Tres piezas ("En la fábrica Alluminium se vive como hace cien años", "Los inválidos" y "Visita a los altos hornos") despiertan un interés muy acotado, pues arremeten contra los abusos e injusticias perpetrados por la patronal sin aportar nada más en el proceso.

Pese a todo, insisto en que recomiendo Domingo. Al fin y al cabo, uno no puede dejar de maravillarse ante el manejo del lenguaje y la sensibilidad de Ginzburg. En especial me atrae su narrativa, que en la forma esconde un oficio tan enorme como invisible, y en el fondo se beneficia sobremanera del humanismo desencantado pero firme de la escritora. 


También de Natalia Ginzburg en ULAD: Aquí

miércoles, 23 de octubre de 2019

Philip Roth: El oficio: un escritor, sus colegas y sus obras


Idioma original: inglés
Título original: Shop Talk. A writer and his Colleagues and their Work
Año de publicación: 2001
Traducción: Ramón Buenaventura
Valoración: bastante recomendable

En algún momento se produjo el terrible sorpasso y Philip Roth destronó a un últimamente errante Franzen erigiéndose en uno de mis cinco escritores de referencia (esos de los que intentas leerlo y tenerlo todo, esos a los que ya lees con una actitud de amigo), y, a la postre, abocándome a que solo uno de ellos esté vivo y pueda esperar algo nuevo de él.

Un desastre, y ya abandono mis lamentaciones privadas y personales que a nadie interesan para pasar a hablaros de este libro.

Este no es, como yo esperaba al principio, el equivalente en la obra de Roth a libros como Mientras escribo de King o De qué hablo cuando hablo de escribir. En ambos casos, libros muy interesantes de escritores que me interesan bastante poco. O sea, no es un ensayo canónico y descarnado de un creador y sus experiencias ante el folio/pantalla en blanco. Tampoco es un estudio crítico propiamente dicho, pues combina determinadas situaciones siempre asociadas a otros autores: relaciones epistolares, entrevistas espaciadas por los años, conversaciones en el entorno de una relación cordial, casi amistosa, a veces la pura distancia del idioma o la situación geográfica condiciona la conversación. Pero Roth aquí no es el crítico agreste escondido tras sus personajes más emblemáticos, y diría que esa actitud respetuosa a la vez le beneficia (obteniendo la colaboración de sus oponentes) y le perjudica (evitando la intensidad que a veces se deriva de ciertas actitudes).
La mayoría de los aquí presentes son escritores ya maduros y consagrados, muchos de ellos judíos como Roth y muchos de ellos con huellas presentes o recientes en la realidad europea de la primera mitad del siglo XX: empezar con Primo Levi revela a las claras ciertas de las temáticas recurrentes en los textos (el Holocausto, la represión, el drama, la huida, la anulación personal) y el recorrido del libro va constatándolo hasta llegar al punto opuesto necesariamente parecido: hemos trazado un ángulo de 360 grados y huyendo del nazismo hemos caído en el totalitarismo ruso, el de la Primavera de Praga visible a través de dos autores checos, Ivan Klima y Milan Kundera, dos de los pasajes más atractivos de esta selección (excelente el ambiente relajado de la conversación con Klima) en que la queja se establece en ese teórico otro extremo.
El totalitarismo ruso anula la disidencia en Checoslovaquia a través del silenciamiento del entorno cultural que no es afín, se trata de la misma represión quizás más sutil y menos contundente, pero con los mismos resultados. Escritores reprimidos, represaliados, divididos (esto me recuerda algo) entre el exilio forzoso o el riesgo de la permanencia. Quizás la de Ivan Klima sea la mejor parte del libro, un diálogo excelso (pues Klima ha sufrido la represión por los dos bandos) que equilibra y centra la obra, que ha apostado fuerte por Primo Levi en su inicio, hablando de su vida tras la guerra, de la fábrica de pinturas que dirigía, y que se ha centrado en escritores no siempre célebres (figura alguno incluso no traducido al español), pero que, con la excepción del recorrido final por la obra de Saul Bello, se mantiene en un tono serio, respetuoso, a veces próximo al academicismo en puntos que parecen más bien intercambios de pareceres que propiamente entrevistas.
Una obra menor, quede claro, una especie de interludio entre obras de ficción, muy interesante desde el punto de vista de la relación entre autores, mucho más empática y relajada que los encuentros entre prima-donnas de otros ámbitos culturales, ya también como constatación de determinada genialidad de Roth, capaz del cambio de registro y de retirar a los memorables personajes que solía interponer entre el lector y él.

Otros libros de Philip Roth en ULAD: aquí

miércoles, 15 de mayo de 2019

Natalia Ginzburg: El camino que va a la ciudad y otros relatos / Las palabras de la noche


Idioma original: Italiano
Título original: La strada che va in città e altri racconti 
Año de publicación original: 1942
Traducción al castellano (Acantilado, 2019): Andrés Barba 
Valoración: Recomendable

El camino que va a la ciudad fue el debut literario de Natalia Ginzburg. Publicado originalmente bajo pseudónimo, narra la historia de Delia, una joven de familia humilde que se verá obligada a madurar tras quedar embarazada de Giulio, el hijo del médico. Por medio está el Nini, su primo huérfano. O Azalea, su hermana mayor, ya casada. Y el desengaño, la tristeza, la pérdida...

En suma, esta es una ficción estupenda. Una digna "ópera prima", y una novela breve que nada tiene que envidiar a las otras que escribió Ginzburg. Eso sí, le veo un par de defectillos. Su final es demasiado abrupto, por ejemplo. Además, desaprovecha a algunos personajes secundarios que tenían mucho potencial, como la madre de Giulio. Pero bueno, estas minucias no arruinan lo que es, por otra parte, una lectura deliciosamente amarga.

Tres relatos la acompañan convenientemente en la edición de Acantilado: "Una ausencia", "Una casa en la playa" y "Mi marido". Digo convenientemente porque todos ellos reinciden en uno de los temas ya expuestos en El camino que va a la ciudad: la infelicidad conyugal. Siempre, por supuesto, desde ángulos complementarios, nunca reiterativos. Querría destacar especialmente el primero de estos cuentos, por su inteligente construcción y el importante papel que otorga a la sugerencia.

Y ya de paso aprovecho para felicitar a Acantilado. La ilustración de la cubierta encaja al dedillo con los textos a los que precede, y la traducción de los mismos, a cargo de Andrés Barba, es impecable. Si acaso, pondría una pega a este flamante envoltorio: el “Prólogo” firmado por la propia Ginzburg, exclusivo de la novela, está integrado en este volumen de modo que parece el umbral de todo su contenido por igual.  


Idioma original: Italiano
Título original: Le voci della sera
Año de publicación original: 1961
Traducción al castellano (Pre-Textos, 2001): Andrés Trapiello
Traducción al catalán (Edicions de la Ela Geminada, 2019): Esteve Farrés
Valoración: Entre recomendable y está bien

Nominada al Premio Strega, Las palabras de la noche es la última de las cinco novelas breves que escribió Natalia Ginzburg. Nos cuenta la vida de Elsa, una mujer soltera de 27 años. También detalla la crónica familiar de Tommasino, su amante.

Debo reconocer que no he sabido conectar del todo con esta obra. En unos meses volveré a abordarla teniendo en cuenta lo dicho por otros lectores, a ver si mi percepción de la misma cambia. Recomiendo la reseña de Devoradora de libros, pues señala muchas de sus virtudes. Asimismo, Fragmentos de interior excusa varios de los que, a mi juicio, eran sus defectos en un artículo muy interesante.

Qué más, qué más... ¡Ah, sí! Fue llevada al cine en 2004 por el director español Salvador García Ruíz con el título Las voces de la noche.


También de Natalia Ginzburg en ULAD: Aquí

sábado, 23 de junio de 2018

Enrique Vila-Matas: El viento ligero en Parma


Idioma original: español
Año de publicación: 2008
Valoración: muy recomendable

Sábado del verano Occidental. Vayamos rapidito que hay que ir a la playa. Reseña breve y a volar.
Porque qué más puedo decir. Con excepciones señaladas (Bartleby y Compañía me pareció algo proclive a la espesura y Lejos de Veracruz excesivamente evanescente) todo lo que he leído de Vila-Matas me ha parecido excelente. Si fuera un poquito menos tímido y le diera por meterse en vericuetos socio-políticos ríete tú de Javier Marías. Bueno, y si escribiese para ese panfleto socialfakedemócrata llamado El País. Pero no lo hace, puede que lo haya hecho alguna vez y no voy a mirarlo (hay que ir a la playa), Vila-Matas dosifica su presencia en los medios y siempre que está presente lo hace con pretextos relacionados con lo literario.
Cómo se mueve el tío en ese contexto. Sí, argumentos no le faltarán a quienes se hastían de sus devaneos yoístas y de su manera de aparecer de una forma u otra en todos sus escritos. Pero si va a hacerlo como lo hizo en su  Dietario voluble o como lo hace en este compendio de artículos que hasta ayer yo ni conocía y resulta que Sexto Piso publicó hace una década, ahí estaré para leerle y empaparme de su prosa impoluta, de su enorme respeto a la gramática, de su legibilidad, de su conocimiento canónico de escritor tras escritor uno tras de otro, de su persistente tono irónico elegantemente oculto en cada frase y sobre todo en las autoreferentes. Aquí hay una veintena larga de pruebas con muy pocos resquicios. Quizás algún concepto en un artículo o una anécdota o una cita que vuelve a aparecer unas páginas más allá que puede ser unos años porque hay artículos aquí de distintas épocas y el hombre ha sido prolífico. De hecho uno de ellos es una curiosa retrospectiva que Vila-Matas hace su propia obra y que resulta ser tan estimulante del apetito. En ciertos artículos se entrega a disquisiciones sobre el proceso creativo relacionadas con algunas de sus obras. Siempre de forma amena, con una erudición natura y nada engreída. En otros recrea su cosmos de amistades literarias y sus viajes en distintas fases del proceso de inspiración (algunos en su búsqueda, otros supongo que disfrutando de sus merecidos royalties) y visita Mérida en Venezuela - fascinante pasaje de aires mannianos para alcanzar un hotel situado en los Andes, visita Parma, claro, pasea por Barcelona y habla de las aceras de la Diagonal, visita Lisboa - descomunal panegírico el le que dedica entre líneas - y menciona a autores favoritos y de su entorno (los mezcla al gusto) como Pérec, Gombrowitz, Pessoa, Villoro, Fresán, Cercas...y claro, cómo no iba a seducirme a mí... a Roberto Bolaño le dedica un par de artículos que algunos tildarán, obvio, de parciales y hasta de corporativistas, pero ahí están, generando frases para fajines y para ilustrar coloquios y demostrando a quien quiera la apuesta segura que es Vila-Matas a la hora de disfrutar de un escritor de tomo y lomo. 
Leo un día de estos El viaje vertical y lo juro que ya no reseño nada más aquí de él. 
(A partir de ese momento, seguiré leyéndole por puro placer, como deberíais hacer vosotros.)

Muchas obras de Enrique Vila-Matas reseñadas en ULADaquí