viernes, 25 de abril de 2014

Enrique Vila-Matas: Dietario voluble

Idioma original: español
Año de publicación: 2008
Valoración: muy recomendable

Si de algo se acusa reiteradamente al Vila-Matas novelista es de abusar de lo meta-literario. Lo cual podría, por cierto, no ser más que un pretexto como otro para el escritor ávido de obtener cierto protagonismo, de incorporarse directamente o usando un trasunto a la obra. Pero no veo narcisismo alguno aquí, en un experimento que podría ser una cúspide de onanismo, resulta que el escritor barcelonés se muestra contenido y prudente, contando con que este Dietario voluble es justo eso, una bitácora de viajes de larga y corta distancia que incorpora referencias a mansalva (este libro es una clara muestra de que parte del talento como escritor de Vila-Matas se debe a su condición de lector voraz e impenitente) y no pocas de esas frases a tener en cuenta, tan aplicables a la vida literaria como a la vida real.
En este sentido, la alternancia de anécdotas, textos de distintas extensiones (alguno zanjado con apenas unas frases), el hecho de que algunos adaptan que fueron previamente publicados fruto de su colaboración en El País, su orden cronológico y un deliberado aire de haber sido escrito en medio de una dura temporada de falso dolce fare niente, otorga pleno sentido al título. Este es un Vila-Matas relajado en su escritura y por tanto desbocado en su escritura. Consciente de que no le es necesario ceñirse al cautiverio de una trama, e inconscientemente envalentonado de que su prosa puede con todo. Curioso que la dispersión y el salto constante de uno a otro escenario acabe consiguiendo     un efecto tan unitario y cohesionado. No voy a discutir la posibilidad de que nos abrume la cantidad de autores mencionados para los que Vila-Matas no escatima elogios. Pasado un cierto número de páginas, uno se da cuenta de  lo absurdo de apuntar las referencias, pues todo el libro es un catálogo de ellas, incluso sin ceñirse a lo literario. Por lo cual el libro no solamente manifiesta un obvio valor de disfrute en su lectura. Conservarlo cerca, para acudir a sus constantes menciones, es una importante opción. 
Y todo con la naturalidad de Vila-Matas, retratado de espaldas en la portada, metiendo los dedos entre la camisa y el cinturón, en un gesto que yo diría es como de timidez teñida de seguridad, como diciendo este soy yo, pero no se fije demasiado en mí, como diciendo pase y relájese y lea, que no le va a pasar nada.
Y así es este Dietario voluble, una inmersión literaria disfrazada de agradable paseo, del que se vuelve la mar de satisfecho, y con un poquitín de hambre.

2 comentarios:

Dito Hernandez dijo...

Muy buena la reseña. Sin grandilocuencia y precisa. Nota: a propósito del análisis de la tapa, siempre me he preguntado en que se basa, quién quiera que sea el que lo hace, para crear una. Gracias.

Francesc Bon dijo...

Gracias por el comentario. Referente a la tapa, un día habría que dedicarle un rato a hablar de estas cosas. Yo ya he montado mis teorías sobre los colores que usa Anagrama cuando saca un libro en la colección Compactos, y ahora estoy especulando con la elección del tono dominante en las de Libros del Asteroide.