miércoles, 30 de abril de 2014

Derf Backderf: Mi amigo Dahmer

Idioma original: inglés
Título original: My Friend Dahmer
Año de publicación: 2012
Valoración: Muy recomendable


Jeffrey Dahmer (1960-1994), más conocido como el Carnicero de Milwaukee, es desgraciadamente famoso por haber drogado, asesinado y desmembrado a 17 personas entre 1978 y 1991, con las que también practicó la necrofilia y a las que, en ocasiones, devoró parcialmente. A pesar de que las características de sus crímenes pueden encontrarse fácilmente (no hay más que buscar en Google), poco sabemos realmente acerca de quién fue o cómo vivió Dahmer antes de convertirse en un asesino en serie.

Acabar con esa ignorancia es lo que pretende Derf Backderf, autor de cómics y licenciado en periodismo, que fue compañero de instituto y vecino de Jeffrey Dahmer en Bath (Ohio), donde éste pasó parte de su infancia y su adolescencia. El autor de Mi amigo Dahmer intenta así, a lo largo de más de 200 páginas, dar la visión más exacta posible de lo que fue la juventud de uno de los asesinos en serie más peligrosos de la historia. Para ello, Backderf utiliza sus propios recuerdos, los testimonios de familiares, profesores y otros compañeros que conocieron a Dahmer e incluso las entrevistas que éste dio cuando ya había sido condenado a cinco cadenas perpetuas consecutivas (y que nunca llegó a cumplir, pues fue asesinado en prisión tres años después de haber iniciado su condena).

Así, se nos presenta a Dahmer como un muchacho extremadamente tímido, tranquilo y sin amigos, el típico "bicho raro" que hay en todo colegio al que no se le suele prestar atención y del que nadie se acuerda. Pero el autor sí es capaz de recordarlo porque, a pesar de que no fueron nunca amigos (como equivocadamente anuncia el título del cómic), Backderf y sus colegas utilizaron a Dahmer y sus rarezas para gastar bromas y liarla en el instituto. En resumidas cuentas, podemos decir que lo usaron como mascota durante una temporada, pero la relación que establecieron con él nunca fue más allá de saludarse por los pasillos.

El autor no pretende disculpar o justificar los actos de Dahmer basándose en una adolescencia desgraciada, pero sí se pregunta qué habría pasado si algún adulto (algún profesor, algún vecino, sus propios padres) se hubiese dado cuenta de que algo no iba bien y hubiese hecho algo al respecto. También se plantea por qué ninguno de sus compañeros (incluyéndose a sí mismo) dio la voz de alarma cuando descubrió que el joven tenía un problema con el alcohol (con 16 años) y qué era exactamente lo que tenía de raro para que nadie quisiera acercarse a él. ¿Acaso no había ya ninguna esperanza para él? ¿Estaba condenado a convertirse en el monstruo que resultaría ser, años más tarde?

Por supuesto, nadie puede responder correctamente estas preguntas. Pero no está de más que alguien las plantee.



1 comentario:

David Villar Cembellín dijo...

Mmmmmh, tiene buena pinta. Y de Astiberri. ¡Me lo apunto!