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domingo, 3 de mayo de 2026

VV.AA.: Arca

Idioma original: Inglés
Título original: Arca
Traducción: Lorenzo F. Díaz
Año de publicación: 2023
Valoración: Recomendable

Arca no es un cómic que tenga un guion o apartado gráfico particularmente novedosos. Sin embargo, narra su historia con innegable solvencia.

Su premisa recuerda sobremanera a otras obras (por ejemplo, las películas La isla, de 2005, o Snowpiercer, de 2013) en las que una civilización futurista, estanca y jerarquizada, entra en crisis porque uno de sus integrantes menos favorecidos empieza a cuestionarse las cosas. 

En el caso de Arca, es la avispada Perséfone quien se empieza a hacer preguntas incómodas. ¿Por qué hay tanta desigualdad en las condiciones de vida de los tripulantes del cohete que da nombre al cómic? ¿Por qué, una vez cumplen la mayoría de edad, los colonos (grupo al que pertenece la protagonista, dedicado al servicio de otro grupo cuyos integrantes se conocen como ciudadanos) ya no pueden ver a sus antiguos amigos y mentores? ¿Por qué parece que la nave espacial nunca alcanza el planeta habitable más cercano? Todas estas dudas provocarán que los colonos entren en tensión con los ayudantes y los ciudadanos, y culminarán en un revolución que pretende revocar el statu quo.

El guion de Arca, a cargo de Van Jensen, funciona correctamente. Si bien no narra, como ya he dicho antes, una historia extremadamente original, sí que dota a ésta de los suficientes elementos diferenciales para que adquiera personalidad propia. 

Asimismo, el guion de Jensen tiene dos méritos más: manejar un elenco nada desdeñable de personajes y entregar un par de giros que, aunque no son totalmente imprevisibles, tampoco pecan de obvios. 

Por su parte, el apartado gráfico de Arca se lo debemos a Jesse Lonergan, cuyo dibujo destaca por los trazos anchos y ágiles, mientras que su uso color se decanta por gamas cromáticas algo apagadas y realistas la mayor parte del tiempo, salvo cuando quiere enfatizar a ciertos personajes (como Denton o Bud) o situaciones.

También quiero señalar que los diseños de personajes de Lonergan están muy conseguidos. Y es que el numeroso elenco se diferencia adecuadamente gracias a sus rostros y siluetas, cosa que tiene un mérito especial teniendo en cuenta que todos los colonos visten iguales. En cambio, los escenarios me parecen algo más insípidos, aunque entiendo que la ambientación de este cómic así lo demanda.

Llegados a este punto, y si fuera muy quisquilloso, podría reprocharle a Arca que algunos de sus personajes me han parecido un tanto desaprovechados (Faraon X y Black, por ejemplo), que no todas sus subtramas llegan a cuajar (como la que insinúa una alianza entre Luella y Jacob), que el clímax se antoja demasiado abrupto y fácil (me han faltado más conflictos de intereses y traiciones entre colonos) o que, en ocasiones aisladas, la narrativa visual y textual no acaba de fluir del todo (tan aisladas que sólo se me ocurre la de la página 76). 

Sea como fuere, estos pequeños defectos (que quizá ni siquiera se pueden considerar tal cosa, porque apenas empañan al conjunto) no impiden que Arca sea una lectura sumamente entretenida, con un guion un apartado gráfico de lo más solventes. Si os gustan obras como La isla o Snowpiercer, debéis darle una oportunidad al cómic pergreñado por Jensen y Lonergan, porque estoy seguro de que os gustará tanto como a mí.
  

sábado, 27 de diciembre de 2025

Alison Bechdel: Consumida

Idioma original: inglés

Título original: Spent

Año de publicación: 2025

Traducción: Rocío de la Maya Retamar

Valoración: muy recomendable

Última novela gráfica, hasta la fecha (me cuesta un poco no llamarla cómic, por razones que ya explicaré), de la célebre autora Alison Bechdel, de carácter, si no autobiográfico, como el resto de su obra o al menos la que yo conozco, sí que autoficcional... En verdad, esto de una "novela gráfica autoficcional" debería echarme para atrás, pero, en este caso, no sólo no lo ha hecho sino que ha resultado ser una de mis lecturas más divertidas del año. Además de esta feliz e incluso sorprendente circunstancia, otros motivos me decidieron a leer este Consumida:

  • El buen recuerdo que tenía de la obra más célebre de Bechdel (aparte de la tira cómica Unas lesbianas de cuidado, en la que apareció el ahora conocido como "test de Bechdel"... y entonces sólo un chiste), la muy recomendable Fun Home... aunque no sea, sin embargo, la alegría de la huerta como novela gráfica, sino todo lo contrario.  No obstante, he de reconocer que se me hizo bola el anterior libro de esta autora, El misterio de la fuerza sobrehumana y no llegué acabarlo (menos aún a reseñarlo).
  • El hecho de que en el concepto autoficcional de este libro pese más, creo, la parte de "ficción" que la de "auto". Es cierto que la protagonista principal es una dibujante llamada Alison Bechdel, de aspecto similar al de la autora y que vive, en gran medida, de las rentas generadas por el libro sobre su relación con su padre -sólo que aquí el padre no es funerario, sino taxidermista y la historia se ha acabado convirtiendo en una serie de televisión de gran éxito-; por lo demás, el resto de personajes y sus circunstancias vitales resultan ser, al parecer una mezcla entre la elementos reales y otros debidos claramente a la ficción -como algunas amigas rescatadas de la tira cómica que he mencionado antes-: la Alison del libro vive en una granja de la muy progresista Vermont, en la que mantiene un santuario de cabras enanas, junto a su mujer, Holly, gran amante de la vida rural y que se convierte en toda una influencer para ese nicho de público internetero. Ambas llevan una vida de lo más hogareña, pero no autosuficiente, puesto que compran un montón de cosas por Amazon o, en el otro extremo, en una cooperativa local de productos orgánicos escandalosamente caros.

Por lo demás, les amigues de la pareja son una pandilla de boomers izquierdistas que residen en una cooperativa mixta de vivienda compartida -una especie de comuna para sesentones, para entendernos-, preocupades por el activismo político, el poliamor, las identidades de género, el multiculturalismo, veganismo... en fin, ya sabéis, el surtido completo. Pero, sobre todo, por mantener su coherencia ideológica a ciertas edades y en ciertas coyunturas, puesto que la trama de la historia se sitúa en la época postpandémica, durante la última parte del mandato de Biden, cuando el trumpismo amenazaba con arrasar de nuevo EE.UU. Porque si el universo woke se ve aquí satirizado, aunque sea de forma amistosa, lo mismo ocurre con su contrapartida MAGA, representada por la figura de la conservadora hermana de Alison, Sheila, antiabortista y creadora de "arte con semillas" (como suena). El contraste entre ambas visiones políticas no hace sino alimentar la paranoia de Alison, presentada como un personaje un tanto "woodyallenesco" (el de antes de su cancelación por motivos un tanto resbaladizos, quiero decir); a su bloqueo creativo (= procrastinación galopante) se le une el bombardeo continuo de noticias sobre el desastre al que está abocado el mundo y su país en particular. De todos modos, las ideologías y sus derivaciones no son los únicos ámbitos que reciben la ironía de Bechdel; lo mismo ocurre con el de la producción de series televisivas o la tiranía de las redes sociales.


Esta ironía, o quizás sería mejor hablar de una retranca amable, se convierte en el tono general que recorre todo el libro, ya desde el propio enunciado de los títulos de su capítulos, sacados de El capital de Marx -debido a que la Alison de ficción trata de escribir un libro para combatir el "capitalismo tardío", ayudándose del tratado de Marx... del que sólo llega a leer el índice-, mientras que las protagonistas están metidas en la misma vorágine de superficialidad y consumismo que el resto de sus conciudadanos y que el mundo occidental, en general. No obstante, uno no puede dejar de sentir simpatía por los personajes -sobre todo por Alison-, pese a sus indecisiones, contradicciones, divagaciones y dudas... O precisamente debido a todo esto. Bechdel no se ceba con sus personajes, entre otras cosas porque el que está basado en ella misma es el primero en quedar en evidencia, por lo que, por ridículos que pueda presentar los comportamientos ajenos, no se considera por encima de nadie... Así, el mensaje final que nos queda es el de que las cosas pueden pintar mal y el mundo ser endiabladamente complicado para quien tenga la voluntad de cambiarlo a mejor, pero siempre les -nos- quedará la amistad, la cooperación, el respeto y los lazos comunales para resistir la tormenta hasta que llegue un tiempo más propicio. Y el humor, por supuesto, que es la base sobre la que se asienta todo el libro y que consigue que se lea no ya con complacencia, sino con auténtica diversión. De ahí lo que comentaba al principio; cierto es que esta obra debería considerarse una novela gráfica, en tanto que es autoconclusiva, pero, por su tono humorístico, no puedo por menos que verla como un "cómic", en el sentido más amplio del término.


Otros títulos de Alison Bechdel reseñados en Un Libro Al Día: Fun Home¿Eres mi madre?

viernes, 7 de noviembre de 2025

Patrick Horvath: Bajo los árboles, donde nadie te ve

Idioma original: inglés

Título original: Beneath the Trees Where Nobody Sees

Año de publicación: 2023

Traducción: Santiago García

Valoración: recomendable, pero no para todos los gustos

La pequeña ciudad de Woodcreek es una pintoresca y tranquilísima localidad donde todo el mundo se conoce, se ayuda  y son amables unos con otros, un remanso de paz y calidad de vida  al viejo estilo, que es especialmente apreciado por Samantha Strong, la dueña de la ferretería, una ciudadana también especialmente querida y ejemplar. Claro que Samantha necesita, de vez en cuando, darse una vuelta por la ciudad para poder explayar su verdadera naturaleza, lejos de sus vecinos. Porque Samantha resulta ser una asesina en serie que, eso sí, se cuida de matar siempre lejos de Woodbrook y, por supuesto, a ningún conocido. Sin embargo, alguien más en el pueblo comienza a cometer horrendos crímenes sin preocuparse de estas precauciones y nuestra asesina deberá asumir el papel de detective para encontrar quién es, antes de que las investigaciones oficiales la puedan localizar a ella.

Con este argumento se puede construir un estupendo thriller -lo que, de hecho, es esta novela gráfica- o también una comedia negrísima; Bajo lo árboles... consigue combinar ambos géneros gracias a la elección gráfica que hace su autor. Porque los personajes de la historia, los habitantes de ese idílico pueblo que es Woodcreek no son tienen el aspecto de personas, sino de animales antropomorfos, como en cualquier historieta para niños al uso. Ni siquiera se ha buscado darles un aire de ferocidad -en el caso de los asesinos, me refiero- sino, al contrario, el look de todo el libro es dulce, tirando a ñoño; la propia Samantha es una osita con cierto parecido a los conocidos (quizás ya no tanto) Osos Amorosos y, junto a ella, encontramos, conejos, ratones, cerditos... en fin, la fauna habitual de cualquier cuento infantil. Lo mismo ocurre con la gama cromática empleada, a base de colores suaves, muchas veces lo que llamamos "pastel", tan sólo rotos, en los momentos más truculentos -que lo son mucho, aviso-, por el rojo de la sangre. Porque ahí está la gracia de libro, en esa combinación de lo cursi o ñoño con la violencia más extrema, con la recreación sanguinolenta de la psicopatía extrema. algo a lo que estamos acostumbrados y aceptamos en la ficción sobre psicokillers, ya sean literarias o cinematográficas, pero que impacta más, por contraste, en un cómic que parece destinado al público infantil (por cierto, quien se lleve este libro a casa, por favor, que no lo deje al alcance de los niños. Repito: NO ES UN LIBRO PARA NIÑOS). Como he leído en alguna crítica, este cómic sería como introducir la trama de El silencio de los corderos en el mundo de Winnie the Pooh. Un El viento en los sauces con Patrick Bateman haciendo de las suyas. En realidad, parece que hay toda una tendencia "cuquitruculenta" o cute gore (el término tampoco es mío; lo he leído en otra crítica) en el cómic y la animación actuales... Me estoy acordando de la tremebunda película Unicorn Wars), consistente en esta mezcla de ilustraciones de aire cándido o infantil con argumentos perturbadores. Tal vez se deba, en origen, a la influencia del arte Lowbrow, no lo sé, pero prometo inquirir en el asunto...


También se le puede dar a esta novela gráfica, aunque no sé si era la intención de su autor, un significado sociopolítico: Samantha vive feliz en un entorno ideal e idealizado, como la supuesta sociedad de tiempos pasados que añoran ciertos sectores "nostálgicos" (por decirlo así) tanto en EE.UU. como aquí... Una sociedad donde cada cual tenía su lugar y no se salía de su sitio, donde los vicios y los defectos se escondían debajo de la alfombra; de hecho, nuestra gentil osita se desplazaba a la babilónica ciudad para cometer sus propios crímenes, hasta que algo, en este caso una competencia imprevista, hace saltar ese orden y pone de manifiesto la falsedad del sistema. Lo mismo que el orden pasado ideal que algunos (o muchos) reivindican hoy en día no existió nunca, parece decirnos Horvath, pues tan sólo era necesario fijarse en sus aspectos discordantes para que se le vieran las costuras.

Lo que no significa que seguir un cierto orden no resulte importante...

miércoles, 2 de julio de 2025

Grace Ellis & Hannah Templer: De otro planeta

Idioma original: inglés

Título original: Flung out of Space

Año de publicación: 2022

Traducción: Esther Cruz Santaella

Valoración: recomendable y, sobre todo, para fans

Una vez más, resulta aconsejable acudir  al subtítulo de este libro para enterarnos de qué va... Pues bien, dice así: Las indecentes aventuras de Patricia Highsmith. En realidad, con esto ya sería suficiente para dar por hecha la reseña o al menos, dos tercios de la misma. El resto sería dar mi parecer ("me ha gustado mucho, bla, bla, bla"), aconsejar su lectura ("no os lo perdáis y menos aún quienes seáis fans de esta escritora, bla bla bla"), cobrar mi suculentos honorarios y pa' casa... Pero vaya, uno es un profesional prestigioso del mundo de las reseñas y vosotros/as os merecéis algo un poco más elaborado y además, si no, me echan de este chollo, así que aquí va la de esta ¿biografía ficcionada gráfica? ¿Ficción biográfica gráfica? ¿Lo que sea, pero gráfica? Bueno, da igual la taxonomía que apliquemos a esta obra; el caso es que se trata de una recreación de la época juvenil de la gran escritora Patricia Highsmith, justo en el momento previo -meses, en verdad- a que comenzara a publicar novelas, cuando se dedicaba, para su desespero, a escribir guiones para cómics, algo que le resultaba bastante degradante -y muy gracioso a las autoras de este otro cómic, puesto que insisten bastante en ello-, mientras se dedicaba a crear sus primeras obras literarias de enjundia: las novelas Extraños en un tren y Carol (que primero se llamaba así, luego se publicó como El precio de la sal, firmada con un pseudónimo, y en 1989 volvió a ser Carol, ya con la autoría declarada de Highsmith). Momentos complicados para esta escritora, en primer lugar por las cuitas propias de cualquier escritor o escritora que trata de publicar su primer libro (a no ser que sea algún presentador/a de televisión, influencer, tiktoker o cualquier otra gansada por el estilo), pero también -al menos es sobre lo que las autoras de este cómi... novel... biografía gráfica o lo que sea, hacen mayor hincapié- por su lesbianismo galopante, que no sólo se ve obligada a disimular -tampoco mucho-, sino que le crea un fuerte sentimiento de culpa y le impulsa a buscar ayuda psicológica e incluso a seguir lo que hoy llamamos "terapias de conversión". Esta situación nos puede parecer hoy un despropósito (y con razón) a las personas de bien, pero recordemos que la historia está ambientada a finales de los años 40 del pasado siglo, por más que sea en Nueva York, una gran ciudad donde era esperable encontrar un poco más de tolerancia. Aún así, la homosexualidad era considerada una enfermedad que debía ser tratada por psicólogos y terapeutas, algo a lo que incluso una personalidad tan indómita como la de Patricia Highsmith no pudo resistirse. 

Este libro se centra en gran medida en esta circunstancia de la vida de Highsmith no sólo por el "interés humano" que pueda tener, sino porque El precio de la sal/Carol se convirtió en una novela emblemática para el colectivo homosexual LGTBIQ+, al menos en EE.UU. y, por motivos que se me escapan, para su autora suponía la continuación natural de Extraños en un tren, novela que, por cierto, le supuso un éxito no menor, con adaptación cinematográfica dirigida por Hitchcock, etc. A partir de estas dos primeras novelas, la carrera y la vida de Patricia Highsmith cambiaría para siempre, permitiéndole su éxito dejar el mundo de los cómics -atención, por cierto, a la aparición de un joven Stan Lee- que tanto aborrecía. Ahora bien, que nadie piense que estamos ante una suerte de ficción hagiográfica sobre una de los iconos del colectivo LG+ o algo así. Para nada, puesto que las autoras de este libro no han pretendido en ningún momento ocultar los "defectillos" de su protagonista; a saber: un borderío bastante acentuado -esto era previsible, dada su fama de arisca- y, peor aún, arraigados prejuicios contra ciertas etnias o religiones -básicamente los judíos-; la razón para ello no se explica, pero recordemos que esta escritora fue criada por su abuela en la Texas de los años 30, que sospecho no era el mejor lugar para quien no fuera blanco, anglosajón y protestante... Precisamente, en la nota preliminar a la novela gráfica (vamos a llamarla así) la guionista de la misma, Grace Ellis incluye estas palabras al respecto:

"La historia de la humanidad está llena de seres humanos complicados y destructivos. Creo que es importante que no olvidemos eso. No todas las figuras influyentes o relevantes merecen que se las ponga en un pedestal, lo que incluye a mujeres y personas LGBTQ. Las hagiografías simplificadas tienen sus objetivos, pero considero que, en última instancia, nos hacen un flaco favor al mostrar a personas reales reducidas a simples héroes y villanos, cuando la verdad casi siempre es más rica y compleja (...)"

No puedo estar más de acuerdo, aunque también cabe preguntarse qué ocurre para que la autora de un libro sobre otra escritora real, en este caso, tenga que incluir esta nota a modo de prólogo para evitar herir susceptibilidades y, en última instancia, poner la venda antes que la herida, por si las moscas... No sé, casi se diría que el público lector (por no hablar del público televidente o usuario de las redes sociales) no está formado por adultos conscientes de la complejidad del mundo, de la variedad de personalidades y comportamientos humanos y de las interacciones entre las personas, sino por pre-púberes incapaces de entender las cosas de forma no binaria: bueno/malo; me gusta/no me gusta; salvación/condenación eterna en los fuegos del Infierno (lo digo por decir, ¿eh?, que ya sé que no es así y todos nosotros nos movemos en la sutileza, ambigüedad y tolerancia como peces en el agua).

Por apuntar alguna cosa sobre el aspecto gráfico del libro, el trabajo de Hannah Templer me parece magnífico, desde el planteamiento de cada página y el uso de una gran diversidad de planos -por cierto, muy eficaz e inteligente el recurso a repetir las viñetas finales de algunas páginas en la siguiente, para enfatizar el efecto que se quiere transmitir... además de ahorrarle algo de trabajo a la dibujante-, hasta el estupendo trazo, claro a la par que expresivo y detallista. Además de al cómic clásico norteamericano (el de superhéroes, por entendernos), a mí, que ya soy un señoro machirulo de ésos, me ha recordado al de dibujantes franceses e italianos de los 80-90, como Vittorio Giardino e incluso, cuando se trata de mujeres, a... ejem, Milo Manara. Pero no, debo de estar equivocado... ¿Cómo va a ser un referente para una historia donde la protagonista se acuesta con un buen número de macizas gentiles congéneres a lo largo de la misma (perdón por el spoiler, si es que lo es) un tío que las dibujaba de maravilla, para solaz de los salidos de media Europa? Y que conste que yo sólo leía sus cómics por los guiones...

Un montón de títulos de (que no sobre) doña Patricia Highsmith reseñados: aquí

jueves, 17 de abril de 2025

Robert Crumb: Héroes del Blues, Jazz y Country

Idioma original: Inglés

Título originalRobert Crumb's Heroes of Blues, Jazz and Country

TraducciónAna Momplet

Año de publicación2006

Valoración: Imprescindible

Hace algunos meses leí Retratos de Jazz, de Haruki Murakami, y resultó ser una decepción tanto por lo escrito por Murakami como por las ilustraciones de Makoto Wada. Las razones pueden leerse en la reseña correspondiente, pero, en resumidas cuentas, cada semblanza me pareció un abordaje superficial de los músicos, mezclado con alguna anécdota trivial del autor. Los dibujos de Wada tampoco fueron de mi agrado.

Teniendo en cuenta lo anterior, podría resumir la reseña de este libro de Robert Crumb diciendo que es el libro que Murakami, en su faceta de melómano, habría querido publicar (podría asegurar que conoce la obra; no entiendo, por tanto, su afán de sacar un volumen parecido que no aporta nada más allá de lo que hizo Crumb).

El libro se divide en tres secciones: Héroes del blues, Grandes del jazz y Pioneros del country. Incluye más de un centenar de ilustraciones a página completa, realizadas originalmente con tinta y acuarela, cada una acompañada de una pequeña biografía del músico o banda, además de algún que otro dato curioso.

Originalmente, las ilustraciones se pensaron como parte de una colección de tarjetas intercambiables que vendrían incluidas en una serie de vinilos de varios músicos de la era temprana y clásica del blues y el country. De hecho, esas colecciones existen como tarjetas (¡qué envidia!), aunque tenerlas reunidas en un solo volumen se agradece. Por si fuera poco, la edición en inglés incluye un CD con 21 canciones de algunos de los músicos retratados (qué lástima que no se haya hecho eso en la versión en español). Claro que ahora es más un objeto de colección, pues basta con buscar en YouTube las piezas de estos artistas (es increíble pensar que algunas grabaciones ya cumplen 100 años).

Otro rasgo que distingue mucho este libro (y que lo separa del de Murakami) es que Crumb quiso rendir homenaje, con sus retratos, a muchos de los músicos olvidados de la historia de la música afroamericana. Hay bandas e intérpretes de principios del siglo XX de los que jamás había oído hablar, pero que fueron fundamentales para el desarrollo del blues y el jazz en el sur de Estados Unidos. Pudo haber tomado el camino fácil y mencionar solo a los artistas más populares (como hace Murakami), pero prefirió dar honor a quien honor merece.

Realmente, no hay mucho más que añadir. Para quienes conocen la obra de Crumb, eso basta para hacerse con el libro. Para quienes no, no saben de lo que se han perdido (echen un vistazo al documental de Terry Zwigoff de 1994). Cada ilustración tiene su estilo único e inconfundible. El breve texto que acompaña los dibujos nos da una idea de la vida de los artistas, pero al contemplar el arte de Crumb basta y sobra para imaginar el carácter de esos músicos que revolucionaron la música de su tiempo.





Otras obras de Robert Crumb en ULAD: Kafka

sábado, 22 de junio de 2024

Emil Ferris: Lo que más me gusta son los monstruos - Libro Dos

Idioma original: inglés

Título original: My Favourite Thing is Monsters Book Two

Año de publicación: 2024

Traducción: Montse Meneses Vilar

Valoración: recomendable (sobre todo si se ha leído la primera parte, claro)

¡Aleluya, hermanos y hermanas comiqueros/as! ¡Por fin tenemos entre nosotros la continuación de aquella novela gráfica que nos dejó patidifusos y encantados aquel ya lejano año II antes de la Pandemia ( es decir, en 2018) y, sobre todo, con la miel en los labios al darnos cuenta de que era un libro de 700 paginacas (¡700!) que no cerraba la historia que nos estaba contando, ni mucho menos... Es decir, las aventuras de la pubescente Karen Reyes en el Uptown de Chicago de 1968, cuando esta niña- monstruo se dedica a investigar el posible asesinato de su vecina Anka Silverberg.

Aunque, a decir verdad, en este segundo volumen dicha investigación se desdibuja bastante y cede su lugar tanto a otros misterios, como a las cuitas personales y familiares de Karen, de su peculiar hermano Deeze y a la descripción de diversos personajes del barrio, algunos de nueva aparición, como Jeffrey el Cerebro o la nueva amiga de Karen, Shelley. Por supuesto, sigue habiendo lugar para las cintas de Anka donde cuenta su historia durante la II Guerra Mundial, etc., pero, en general, los temas que vertebraban la primera parte quedan un tanto diluidos en el conjunto. Encontramos también aqui los elementos que hacían tan atractivo el primer tomo de esta obra, las reflexiones de una niña tan especial como Karen, en pleno desarrollo de sus preferencia afectivas y sexuales, las portadas de las revistas pulp de ciencia-ficción y terror, las referencias a muy conocidas obras de arte -en este caso, de Caravaggio, Hopper, Lucas Cranach...- y el ambientillo contracultural de finales de los sesenta. Sin embargo, el resultado final da una sensación más heclerótica, menos integrada,  que en la primera parte, quizá debido a ese deslizamiento, no radical pero sí perceptible, hacia una suerte de costumbrismo o incluso pistoresquismo y (ATENCIÓN, SPOILER) la falta de conclusión de varios temaas abiertos durante la narración, que nos lleva a pensar si no será que nos espera aún tercer tomo de las aventuras de Karen Reyes, la niña-lobo.


En cualquier caso, lo que importa aquí es que nos ,emos a encontrar con una historia intrigante y enternecedora, una protagonista entrañable con un mundo propio muy peculiar y con unos personajes que se salen, en gran medida, del estereotipo habitual al que nos puede tener acostumbrada la novela gráfica protagonizada o dirigida (aunque no es este el caso, tampoco, pero bien podría serlo) a adolescentes., Y ante todo, con un despliegue gráfico inigualable, espectacular, a medio camino de la caricatura, el dibujo de los cuadernos escolares,el expresionismo y, por qué no, el género de retrato de tribunales (es a lo que me recuerdan a veces) e incluso el collage... La única pega puede ser que Emil Ferris apueste demasiado porque este apartado gráfico deslumbre  al lector -como así ocurre-, más que por hilar y rematar adecuadamente el aspecto narrativo del libro, como ya he comentado, pero, considerando el resultado del conjunto, sin duda se le puede perdonar... El secreto es abrir el libro por cualquier página y ante semejante despliegue de ilustraciones, con todo tipo de recursos, dedicarse a disfrutar.


La primera parte de esta estupenda novela gráfica. reseñada en:  Lo que más me gusta son los monstruos

jueves, 1 de junio de 2023

Jonathan Fetter-Vorm: Trinity

 Idioma original: inglés

Título original: Trinity. A Graphic History of the First Atomic Bomb

Año de publicación: 2012

Traducción: Maryflor Súarez

Valoración: está bastante bien

A la espera de que se estrene la película Oppenheimer, de Christopher Nolan, (aplazada para poder competir por el favor del público con Barbie... y no es una broma) podemos ir abriendo boca con la publicación de este cómic/Historia gráfica  de Jonathan Fetter-Vorm que trata asimismo sobre la figura de este físico americano y la invención, dirigida por él de la bomba atómica durante la II Guerra Mundial. Es decir, dirigía, junto con el general Groves, el famoso "Proyecto Manhattan", que se desarrollaba en un emplazamiento de Nuevo México en donde tuvo lugar la primera explosión atómica, cuyo nombre en clave fue, precisamente, "Trinity".

Si bien este cómic o novela gráfica de no ficción (demonios, no sé cómo llamarla) está articulada, en gran medida, en torno a la figura de Robert Oppenheimer, aunque también recoge las figuras de otros científicos participantes en el proyecto, quienes, junto a sus familias, vivieron para llevarlo a cabo en una colonia ultrasecreta de Los Álamos, aunque no se desarrolló únicamente allí. No sólo eso: en el libro conocemos también a otros físicos que tuvieron que ver en el descubrimiento de la radioactividad y el posterior desarrollo de su uso, como los célebres Curie, Leo Szilard o Enrico Fermi. Y, sobre todo, se nos explica pormenorizadamente y de la forma más clara posible en qué consiste la fisión atómica, el uranio enriquecido, la masa crítica y demás cuestiones que a los de letras no nos suenan desde los lejanos tiempos del insti, por lo que el esfuerzo narrativo resulta bastante de agradecer.

Como se puede suponer, buena parte del libro también está dedicada a las consecuencias, tanto directas como en el devenir histórico del mundo, que tuvo el uso militar de la energía atómica, así como a las dudas éticas e incluso remordimientos que conllevó a aquellos científicos y otros trabajadores involucrados en el proyecto (no a todos: algunos siguieron fabricando armas atómicas tan alegremente. Porque si el descubrimiento de la energía atómica se puede comparar con el mito de Prometeo robándoles el fuego a los dioses, su utilización y, sobre todo, la invención de la bomba se puede considerar el castigo que los dioses nos impusieron por haberlos desafiado. Como recordó el propio Oppenheimer tras la prueba Trinity, citando el verso hindú del Bhagavad Gita: "Ahora me he convertido en la Muerte, la Destructora de Mundos".

sábado, 12 de noviembre de 2022

David L. Carlson & Landis Blair: El accidente de caza

Idioma original: inglés

Título original: The Hunting Accident: A True Story of Crime & Poetry

Año de publicación: 2017

Traducción: Víctor Manuel García de Isusi

Valoración: entre recomendable y está bien

En 1959 el niño Charlie Rizzo vuelva a Chicago junto a su padre tras haber partido unos años antes con su madre, ahora fallecida. El padre de Charlie es ciego, debido supuestamente a un accidente de caza cuando era joven, y bastante peculiar para el ambiente en el que vive: se dedica a redactar en braille un libro basándose en los más grandes poetas de la literatura y a tratar de inculcar en su hijo valores estéticos y filosóficos. Pero cuando llega a la adolescencia , esta educación contrastará con el influjo de las calles de Little Italy, donde viven y Charlie se juntará con compañías poco recomendables. Además, a partir de cierto incidente, éste descubrirá la verdad sobre la ceguera de su padre, quien tratará de convencer a su hijo para que no se deje arrastrar por el mal camino.


Estamos pues ante una novela -gráfica, en este caso- de ésas entrañables, conmovedoras y no poco aleccionadoras: padre ciego, hijo díscolo, barrio italiano... vamos, con estos elementos hasta hace no mucho se podía haber hecho una peli la mar de chula con De Niro o Pacino de protagonista... Ahora bien, la historia da un giro y se convierte en una compleja narración carcelaria, que sigue un paralelismo -o más que eso- con el Infierno de Dante y con una improbable amistad como único seguro, bastante endeble, contra la tentación del suicidio. Todo ello jalonado con páginas en las que Charlie se dedica a leer párrafos del libro que su padre ha escrito durante años y que no son, precisamente, una muestra de literatura ligerita: además de mostrar un estilo un tanto rebuscado, tratan también de las dudas de un personaje al borde del suicidio.

Como se ve, y aunque se desarrolle en gran medida en una cárcel, no nos encontramos ante un cómic "de evasión" (perdón por el chiste, sé que es muy malo); por el contrario, nos hayamos ante una historia de ánimo ejemplificante y hasta trascendente, que puede parecer incluso un poco excesivo... hasta que te enteras de que está basada en personajes y sucesos reales. Esta gravedad, pues trata temas como la culpa y el remordimiento, la responsabilidad y el libre albedrío, la paternidad, la amistad e incluso el poder regenerador de la lectura, contrasta un poco con el estilo de dibujo de Landis Blair, que recuerda un poco al de Kim (aunque también es cierto que ni El arte de volar ni El ala rota son libros para "pasar el rato"), aunque trazado con una profusión de líneas finas que recuerda  también el estilo de otra ilustradora de Chicago, Emil Ferris. Destaca también su gran ambición a la hora de componer las páginas o las dobles páginas. 
Las ilustraciones, en todo caso, sirven para suavizar un tanto la historia, que, pese a tener algún momento que otro más distendido, no es precisamente una fiesta flamenca... lo que no significa -muy al contrario- que no deje un espacio para la esperanza y la redención. Incluso del peor de los criminales.


viernes, 28 de octubre de 2022

Jeff Jensen & Jonathan Case: El asesino de Green River

Idioma original: inglés

Título original: Green River Killer: A True Detective Story

Año de publicación: 2011

Traducción: Álex Fernández

Valoración: recomendable (aunque no para todos los gustos)

Quien lea El asesino de Green River lo primero que se encontrará es con su cubierta, claro... y en ésta, al menos en su edición española, unas palabras de nada menos que Stephen King ensalzando este libro y, sobre todo, su comienzo: "Tremendo. La escena inicial más terrorífica que he leído en años (...) Una obra sensacional y escalofriante". Bien, no digo que esto no sea así, pero cualquiera que haya leído otras declaraciones de King o siga su cuenta de Twitter sabrá que nunca escatima elogios hacia otros autores o sus obras, todo lo contrario... Además de que es de bien nacidos ser agradecidos y, sin duda, el Rey lo es (*).

Ahora bien, es cierto que el comienzo de esta novela gráfica, en el que se nos presenta al "asesino de Green River", tiene su aque... ¿Y quién es este asesino? Digo "es" porque se trata de un auténtico serial-killer, que aún sigue vivo (aunque, por fortuna, entre rejas): pues un tal Gary Leon Ridgway, que durante veinte años sembró de decenas de cadáveres de mujeres los bosques de las afueras de Seattle, en el estado de Washington; de hecho, se le considera el asesino en serie más prolífico de la Historia de EEUU. Aunque eso tampoco quiere decir gran cosa: olvidaos del prototipo de psicópata superinteligente a lo Hannibal Lecter; Ridgway tiene un coeficiente intelectual por debajo de la media y, desde luego, es bastante poco glamuroso (más bien todo lo contrario)... si tardaron tanto en atraparlo fue porque asesinaba generalmente a prostitutas -víctimas especialmente vulnerables-, porque le favorecía la geografía de la zona y, sobre todo, por lo que tardaron en desarrollarse las técnicas de identificación de ADN. Por tanto, y aunque tiene, como es lógico, una importante presencia en la historia -también algunas víctimas y sus familiares, lo que merece un aplauso, pues no es tan habitual-, no es el asesino el principal protagonista del libro, sino el detective, o uno de ellos, que se ocupó de la investigación a lo largo de todos esos años, y que se llama, y no es casualidad, Tom Jensen. 

No es casualidad porque es el padre del guionista, Jeff Jensen (también periodista y guionista de series y películas); lo que se cuenta en esta novela gráfica es, sobre todo, el proceso de caza del asesino, pero más que sus detalles técnicos y avances -y retrocesos, los cambios que provoca en quienes la llevan a cabo, las dudas y perturbaciones internas que sienten al enfrentarse , fracasando una y otra vez, a un asesino tan horripilante y escurridizo, a una investigación tan frustrante... incluso cuando, una vez atrapado, tratan de que confiese el resto de sus crímenes.


Aquí es donde se aprecia la habilidad de Jensen -hijo- como narrador, pues nos va contando el proceso con un constante y arriesgado juego de flashbacks que, en contra de lo que pudiera ocurrir, no lía en absoluto al lector; bien ayudado, es cierto, por las ilustraciones de Jonathan Case, que no sólo consiguen situarnos en cada momento de  la historia sin problemas, sino que además, bajo una apariencia sencilla y clásica,  son una verdadera maravilla en sobrio y estricto blanco y negro.

Una historia, finalmente, auténtica y dura, aviso, sin demasiadas concesiones al morbo y ninguna a la "romantización" de los aseesinos.Pero tampoco idealiza ni falsea el trabajo policial ni las huellas que éste deja en quienes lo ejercen. Algo que, en este caso, el o los autores conocen muy de cerca. Una novela gráfica recomendable pero que quizá no sea para todo tipo de lectores. 

(*) Lo digo porque en esta historia aparece un personaje leyendo uno de sus libros...; )

viernes, 2 de abril de 2021

Peter Bagge: Credo. Rose Wilder Lane, la feminista libertaria

Idioma original: inglés
Título original: The Rose Wilder Lane Story
Año de publicación: 2019
Traducción: Hernán Migoya
Valoración: más o menos interesante

¿Alguien sabe quén fue Rose Wilder Lane (1886-1968), la escritora biografiada en esta cómic? Porque yo confieso que, hasta leerlo, ni idea... Pues resulta que la susodicha, hija de unos granjeros del Medio Oeste que acabaron instalándose en Missouri, huyendo de la sequía y la pobreza, fue una reportera -para la Cruz Roja, por ejemplo, en países como Albania o Armenia-, exitosa escritora de relatos, feminista y teórica política. Pero la  actividad que más fama -siquiera póstuma- y, sobre todo, fortuna le proporcionó fue haber sido coautora, junto a su señora madre, Laura Ingalls Wilder, de la célebre serie de libros de La casa de la pradera (supongo que esto ya sonará a los más viejunos viejóvenes de por aquí), que en principio no eran sino las memorias de juventud de su madre, reescritas por Rose para volverlas más publicables. 

Por lo que respecta a su ideología, Rose Wilder Lane, además de un feminismo quizás más práctico que teórico, fue una defensora del "libertarismo" o "anarcocapitalismo" (doctrina que ha acabado por ser bastante más capitalista que anarquista, me parece) y, sobre todo, opositora al, para ella, excesivo poder del Estado, ya fuera el de la América de Roosevelt, el fascista o el comunista -aunque de joven había sido socialista e interesada en el comunismo-; básicamente sus ideas vendrían a ser una vesión primigenia y bienintencionada de la de los "patriotas" que sólo abandonan sus arsenales de armas automáticas en Montana y sitios así para tomar el Capitolio junto a supremacistas blancos y pirados seguidores de QAnon (sería curioso saber los que R. W. L. hubiera pensado de esta gente, aunque al final de su vida ya protegió a un notorio conspiranoico llamado Joseph Kamp). Por supuesto, tuvo cierta relación con la churrigueresca madonna del ultraliberalismo, Ayn Rand (no sé si calificarla de "amistad", porque parece que el enorme ego de ésta le impedía ser amiga de quien fuera), así como con otras muchas escritoras y "comunicadoras" -sobre todo, radiofónicas- de su epóca, hoy en día me temo que mucho más olvidadas.

Se diría que mejor suerte ha corrido nuestra R. W. L. al despertar el interés de Peter Bagge, un conocido historietista que despuntó en los 90 con Mundo Idiota Odio, cómics emblemáticos para el movimiento grunge, y muy influido por el estilo de Robert Crumb. Bagge se ha dedicado en los últimos años a plasmar en cómics las biografías de otras mujeres que destacaron en diferentes aspectos en los EEUU de la primera mitad del siglo XX y que no son demasiado conocidas fuera de ciertos ámbitos, como Margaret Sanger, defensora de la planificación familiar o la antropóloga, folklorista y escritora afroamericana Zora Neale Hurston.  En este caso, sin embargo, no sé hasta que punto consigue el onjetivo de resaltar la figura de R. W. L. ; por una parte, quizá por la propia naturaleza del género, el autor ha tenido que sintetizar , cuando no obviar, muchos aspectos de las circunstancias d la época, y, de hecho, al final del libro ha puesto varias páginas de notas explicativas para me jor comprensión de las mismas. Por otro lado, aunque no deje de lado las características de la obra e ideas de esta escritora, lo que más atraen la atención del lector creo que acaba siendo aquello que no tiene relación directa con las mismas: su evidente bipolaridad, la tormentosa relación con su madre (que tenía un carácter muy parecido al suyo), la pérdida de su hijo, que la llevó a proteger a diversos "hijos" y luego "nietos" sustitutos... Por último, quizá debido al expresivo estilo "contracultural" del dibujo de Bagge, a muchos personajes, y desde luego a la protagonista, se les ve en casi todo momento malhumorados o incluso iracundos (tristes, en el mejor de los casos-, lo que no contribuye a crear empatçia con ellos o incluso con Rose, pese a la inudable inteligencia y valentía que demostró toda su vida (y que, además, contrasta con el afable aspecto que se puede ver en las fotos que acompañan a las notas finales).

En fin, un cómic/biografía gráfica (valga la redundancia) interesante, pero tal vez no tan satisfactorio como podría haber sido... No obstante, no descarto explorar otros de este mismo autor.



miércoles, 17 de marzo de 2021

Albert Monteys: ¡Universo!

Idioma: español 

Año de publicación: 2018

Valoración: recomendable 

Hay que reconocerlo: somos malísimos predeciendo el futuro. A ver, si no, quién iba a decir, hace un año hace dos años, que nos iba a caer la que nos ha caído, por ejemplo (vale, no me saquéis ahora vídeos de Cuarto Milenio avisando de que estaban creando el coronavirus en un laboratorio chino para acabar con la raza blanca e implementar el Plan Kalergi, o algo así...). Ahora bien, aunque no sea otra cosa, y pese a que en no pocas ocasiones se ponga también de lo más plúmbea trascendente, la Ciencia-Ficción tiene al menos un punto divertido, al desarrollar posibilidades un tanto desquiciadas y que difícilmente llegarán a poducirse, aunque nunca se sabe... Esto es lo que ha hecho el historietista Albert Monteys, veterano de El Jueves y Orgullo y Satisfacción, en este cómic compuesto por una serie de capítulos sobre un universo alternativo o, quizás sea más exacto decir -sobre todo en lo que respecta al primer capítulo- sobre posibilidades alternativas a nuestro universo:

-Esta primera parte de ¡Universo!, titulada #01 Espectacular primer número: ¡el pasado es ahora!, nos cuenta cómo en las Industrias Wortham -muebles y electrodomésticos-, investigando, supuestamente, un sistema de cocción en frío, descubrenuna manera de viajar en el tiempo y el dueño envía a uno de sus empleados al momento anterior al Big Bang para que registre en su nombre todas las moléculas que componen -o compondrán- la materia del Universo. Con imprevisibles resultados, como cabe suponer...

-#2 Desconsuelo mecánico en la fábrica de amor: se producen una serie de homicidios cometidos por parte de robots-amantes de determinado modelo sobre sus amantes-dueñas humanas, por razones desconocidas.

-#3 Lo que sabemos de Taurus-77: Las cuitas de los tripulantes de una de las naves de la misión Handshake para encontrar vida inteligente en otros planetas.

-#4 Lo que sabemos del planeta Tierra: nos revela la verdad de cómo se ha producido esa vida inteligente del planeta anterior.

-Por último, #5 En este número: ¡La Cristina del mañana!: Una investigadora de industrias Wortham se queda atrapada en la máquina de viajes en el tiem...cocción en frío y sufre un estado de desincronización temporal cada vez más acentuada...

Aunque algunas de las historias  que componen el libro resulten un poco o un mucho inquietantes, la sensación que predomina con su lectura es la diversión, ya digo, no sólo por unos guiones en los que se alterna el vértigo cuántico (reconozco que ni idea de loq ue puede significar esto, pero lo pongo porque queda molón) y un costumbrismo irónico y entermnecedor, sino, además, reforzada por el trazo llenos de humor de los dibujos de Monteys. 

En suma, un cómic entretenido, divertido y bonito de mirar = recomendable, sin duda.


jueves, 11 de marzo de 2021

Nora Krug: Heimat

Idioma original: inglés
Título Original: Belonging. A German Reckons with History and Home
Año de publicación: 2018
Traducción: Esther Cruz Santaella
Valoración: Bastante recomendable

Siempre es aconsejable seguir las recomendaciones del nuestra amiga Deborahlibros y en este caso no podía ser menos: interesado gracias a su excelente reseña, me puse a leer este libro de la escritora e ilustradores estadounidense de origen alemán -o alemana nacionalizada estadounidense- Nora Krug. Y, desde luego, no he quedado decepcionado. 

Lo de la nacionalidad de la autora tiene su importancia, porque Krug, nacida y criada en la ciudad de Karlsruhe, se fue a los veintitantos a Nueva York, donde, ya antes incluso de su matrimonio con un judío de Brooklyn, experimentó, si no una crisis, sí una toma de conciencia de las connotaciones negativas e incluso de la carga de culpa que conllevaba su origen alemán por lo sucedido durante el III Reich. Algo de lo que ella ya era consciente, claro, como perteneciente a la segunda generación de nacidos tras la guerra y a los que las instituciones educativas alemanas se han cuidado mucho de recordar con meticulosidad germánica los crímenes de aquella época (con un celo sólo comparable al de los diferentes gobiernos españoles para educar sobre los cometidos por el régimen franquista, su complicidad con los nazis, el oprobio de la División Azul, etc.). Krug, asaltada además por la lógica nostalgia, se dedicó a explorar por diferentes vías el concepto de "patria", algo que, sin embargo, en el alemán heimat no se corresponde exactamente con la ampulosa idea imperial que suponemos -y que le pretendían dar los nazis-, sino más bien con "terruño" o "espacio en el que uno se siente cómodo" (por cierto que, aunque el original en inglés del libro no sea ése, este es el tercero que reseño ya con "Patria" como título, después de la exitosa novela de Aramburu y la menos conocida pero excelente novela gráfica de Nina Bunjevac... ¿No hay un registro de títulos o algo así?).

Vista la dificultad de establecer que era para ella su auténtica patria, más allá de unos recuerdos y paisajes e incluso objetos cotidianos que asociaba con Alemania (ya volveré sobre esto después) y, en su caso, además, de sentirse cómoda con una identidad libre de culpas, Nora Krug decidió empezar por lo más cercano, aunque, al tiempo, bastante desconocido para ella: la historia de su propia familia durante aquellos años, más allá de los rumores o incluso leyendas familiares sobre lo que habían hecho sus abuelos; la rama paterna de su familia le resultaba aún más misteriosa porque su padre, oriundo de Külsheim, había roto casi del todo los lazos con sus parientes. Nora consigue averiguar bastante de unos y de otros, pero sobre todo se centra en dos personajes que tuvieron una participación más activa en la guerra: su tío Franz-Karl, muerto en el frente de Italia y al que su padre ni siquiera llegó a conocer y su abuelo paterno, Willi Rock, profesor de autoescuela en Karlsruhe y chófer militar durante la contienda (aprovecho para lamentar que la madre de Nora se casara con un alemán llamado Krug y no con un rumano de apellido Pop, porque entonces la autora del libro se habría llamado Nora Pop-Rock, y ya me diréis si se puede molar más...); no voy a adelantar resultados sobre sus pesquisas... sólo diré que las cosas suelen ser más complejas y también más simples de lo que parecen. Y que, como sabemos gracias a cualquier teleserie norteamericana, incluyendo Los Simpsons, la sangre siempre es más espesa que el agua...

En cuanto al aspecto formal del libro, me cuesta considerarlo un libro de autoficción, como he leído en alguna parte, siendo más bien de crónica o mejor investigación familiar, aunque también refleje las vivencias y reflexiones de la autora, claro... De igual manera, no creo que se pueda considerar una novela gráfica; para empezar, no es una novela y tampoco es un cómic, propiamente dicho: en el libro se combinan páginas en forma de historieta, con otras en prosa "normal", con ilustraciones, fotos, documentos, etc. Hay un apartado dedicado a recuerdos de la guerra mundial que la autora, supuestamente, ha ido encontrando en mercadillos (fotografías, postales, cartas, medallas) y otro titulado Del cuaderno de una emigrada nostálgica, evocando objetos típicos y cotidianos en las casas alemanas y que se suponen son característicos de la idiosincrasia germánica por su eficacia y fiabilidad,  que van jalonando todo el libro: desde los archivadores Leitz o el típico pan negro, a las bolsas de agua caliente (por fortuna, no aparece el típico y estrambótico modelo de inodoro alemán, aunque podría). Se trata de una selección que tiene, aparte de expresar la "morriñen" de la autora (o como se diga en alemán, con alguna palabra de veintitrés letras), más intención, quizás incluso irónica, de lo que podría parecer: la  lista se abre con los apósitos Hansaplast, que por lo visto se pueden adherir a cualquier superficie cutánea, da igual en qué condiciones se encuentre, pero que causan dolorcillo al despegarlos, y se cierra con el superpegamento UHU, capaz de pegar cualquier material, aunque, eso sí, no puede rellenar grietas.

En conclusión, una novela gráfica lo-que-sea cuya lectura me parece de lo más recomendable. Y también, si tenéis interés, cualquier entrevista a su autora, que es una mujer que parece tener la cabeza muy en su sitio y explica asuntos espinosos sin  innecesarios ambages, de una forma franca y renovadora. Lástima lo de su apellido, pero no se puede tener todo...

viernes, 12 de julio de 2019

Nick Drnaso: Sabrina

Idioma original: inglés
Título original: Sabrina
Año del publicación: 2018
Traducción: Carlos Mayor
Valoración: recomendable (creo)

Supongo que no hace falta la aclaración, pero por si acaso, ahí va: este libro no tiene nada que ver (pero NADA) ni con la joven bruja adolescente llamada Sabrina ni con la joven no menos pizpireta que interpretó Audrey Hepburn  en la película del mismo título. Repito: NADA DE NADA.  Esta Sabrina es, sin embargo, la novela gráfica para adultos (no es para niños, en cualquier caso) que más elogios y parabienes ha recibido en el último año, e incluso siendo el primer libro de estas características finalista en el Man Booker Prize. Tal vez la unánime buena acogida se deba a que cumple varios requisitos que se aprecian en las novelas gráficas de este tipo:

1- Dibujo sencillito, aunque prolijo, con un estilo que recuerda un poco al de los libros didácticos para niños -no es broma: hay incluso un par de páginas, que recrean uno de esos libros y resultan perfectamente integradas-; abundancia de viñetas con paisajes desiertos, calles desiertas, habitaciones desiertas...
2- Personajes estáticos, aplatanados, incluso; no esperéis encontrar aquí musculosos superhéroes en abarrocadas composiciones. Incluso un tío en calzoncillos acechando a alguien con un cuchillo en la mano, por ejemplo, parece un simpático muñequito con el que aprender las partes del cuerpo humano (menos la pilila, claro).
3- Poco diálogo y el que hay oscila entre lo átono y lo desesperado, la banalidad y la angustia... Quizá en compensación, se emplea con bastante soltura elementos narrativos "novedosos" -bueno, estamos ya en pleno siglo XXI, caramba-, como los e-mails o las redes sociales. Algo que, en este caso, no se debe sólo a una cuestión estilística, sino que constituye un elemento central de la trama e incluso uno de los temas importantes del libro.


Ya digo que esta trama es de todo menos festiva: la Sabrina del título es una joven de Illinois cuya desaparición un buen día, cerca de su casa, sume en el estupor y la consternación a su familia y allegados, que temen pueda haber sido víctima de algún maníaco secuestrador o asesino. Su novio Teddy, por su parte, preso de una profunda depresión, acaba por refugiarse en casa de su amigo Calvin, que sirve como soldado en una base del ejército en Colorado y que, a su vez, está viviendo su propia crisis al ser abandonado por su mujer e hijita; no tiene nada claro que va a hacer con su futuro, pero asume la tarea de cuidar de Teddy. En fin, no quiero ser más explícito pero aviso que la trama se va enredadando y en ella tienen un lugar importante, como he mencionado, internet y las redes sociales, que exacerban esa percepción tan común hoy en día de que no podemos preservar nuestra intimidad en un mundo en el que, sin embargo, nos conocemos cada vez menos unos a otros.

El libro deja una sensación bastante desoladora, o al menos un amargo sabor de boca -más aún si tenemos en cuenta que su autor apenas tiene treinta años-: no pretendo asegurar que no hay en él cierto lugar para la esperanza, pero éste resulta más un reducto fortificado, a modo de santuario privado para las personas de buena voluntad, que han de conformarse con sus pequeños refugios libres de odio, que un espacio abierto en el que poder vivir en confianza con nuestro prójimo y, sobre todo, sin tener miedo -que es, creo, el gran tema del libro- a los demás. Pero bueno, quizás sea que es éste el signo de los tiempos, no lo sé...

sábado, 20 de abril de 2019

Vera Brosgol: El fantasma de Anya

Idioma original: inglés
Título original: Anya's Ghost
Año de publicación: 2011
Traducción: Arnau París Rousset
Valoración: entre recomendable (para jóvenes) y está bien (para los demás)

¿Cómo estamos, muchachada? ¿Cómo van los estudios? Bueno, no hace falta que estéis todo el día empollando, pero tampoco va a ser todo guateques, jugar al tenis de mesa y pasearos en mobylette, ¿no, chavales? Dejad algún ratillo para cultivar la mente, y echad un vistazo a las recomendaciones que hacemos en Un Libro AL Día aptas para el público juvenil: novelas de aventuras, historias de Los cinco, clásicos adaptados al lenguaje de los tiempos... ¡Toda una oferta de ocio y ameno conocimiento que vosotras y vosotros, guayabitas y pollastres, no podéis rechazar!

Bueno, vale, lo sé... así no vamos a conseguir que la juventú se interese por la lectura o siquiera por darse una vuelta por el blog, a ver si les llama la atención algo. Es cierto que quienes lo hacemos estamos ya, como diría campechanamente el rey emérito, cerca del pasar por el taller (no todos, empero), unos por nuestra avanzada edad y los más por causa de la mala vida que han llevado, pero aún así, algo podremos hacer para que la chavalada no pase todo el tiempo jugando al Fortnite, cotilleando por Instagram u oyendo K-Pop en el smartphone, digo yo... Pues por ejemplo, se me ocurre, mostrándoles que hay libros como este El fantasma de Anya, una novela gráfica para jóvenes, por no decir un cómic de los de toda la vida... (a no ser que reservemos el término para los superhéroes en cualquiera de sus modalidades... que tampoco).

Para empezar, casi todos los personajes de la historia, salvo dos o tres bastante secundarios, son adolescentes, con la problemática, la forma de relacionarse y hasta de ver las cosas de los adolescentes. La protagonista, Anya, es una chica norteamericana de origen ruso -y apellido complicadísimo- que estudia en una escuela privada de medio pelo, donde no se siente para nada integrada: tan sólo mantiene una cierta amistad con otra chica no demasiado popular, Shioban, mientras que le gusta -cómo no-, el apuesto capitán del equipo de baloncesto, Sean, que a su vez sale con la perfectísima Elizabeth... vamos, todo un drama digno de una serie de Disney. El caso es que un día, mientras, atravesando un parque camino de su casa, divaga acerca de sus acuciantes problemas -entre los que ocupa un lugar no menor la relación con su propio cuerpo-, Anya pierde el pie y cae en un profundo agujero, una sima, en el fondo de la cual encuentra, intacto desde 90 años atrás, un esqueleto.

Esto, lógicamente, le daría miedito a cualquiera, pero más aún porque el esqueleto lleva aparejado un fantasma, el de una chica de su misma edad llamada Emily, con quien Anya, pese a sus reticencias iniciales (comprensibles, hay que decir), comienza una relación de amistad ventajosa para ambas. Bueno, no contaré más; sólo que cuando la cosa comienza a ponerse un poco pastelona, la historia, por suerte, da un giro hacia el "territorio King" (y ahora no me refiero, claro está, ni al campechano ni al Preparao, sino al auténtico Rey del Terror), lo que permite que la narración no se estanque e incluso le concede visos más interesantes que la temática puramente teen. Es decir, que aunque me parece una novela gráfica o cómic especialmente aconsejable para los adelescentes, es perfectamente disfrutable por adultos o por jóvenes que tengan inquietudes culturales más allá de los productos ad hoc que parecen destinados para ellos. Ayuda también, hay que decirlo, la excelente factura gráfica del libro. Vamos, que Vera Brosgol dibuja y compone sus viñetas de maravilla.

Así que ya sabéis, chavalada: si alguna de vosotras o vosotros cae en este inconmensurable blog, aunque sea buscando un resumen de un libro para fusilarlo en un trabajo de Lengua (que ya sabemos que El Rincón del Vago está muy visto), acordaos de echarle un vistazo a libros como éste, que igual os gusta y todo... Que hasta del Fortnite, se acaba cansando uno, ya lo veréis.


domingo, 25 de noviembre de 2018

Jason Lutes: Trilogía Berlín


Idioma original: inglés
Títulos originales: Berlin, City of Stones; Berlín, City of Smoke; Berlín, City of Light
Años de publicación: 2001; 2008; 2018
Traducción: Kike Benlloch (libro 1) ; Óscar Palmer (libros 2 y 3)
Valoración: Muy recomendable

Hace ya 23 años, al parecer, que Jason Lutes comenzó el proyecto que ha culminado este 2018 con la publicación de su tercera y última parte: la trilogía de novelas gráficas sobre la ciudad de Berlín durante la llamada República de Weimar, ese interludio democrático, pero de lo más convulso, que vivió Alemania entre el final de la I Guerra Mundial, hace justo ahora un siglo, y el ascenso al poder de los nazis. Una época que comenzó con una revolución truncada y que conoció una gran inestabilidad política, crisis económicas (la producida por la guerra y la del crack del 29), paro, enfrentamientos constantes entre los pujantes comunistas y los cada vez más presentes nacionalsocialistas... en fin, todo un cuadro muy poco alentador, aunque en esa época Berlín también vivió unos años de efervescencia cultural y, por qué no decirlo, fiestera... Al menos para quien aún contaba con posibles.

Todo este ambiente lo refleja Lutes de forma magistral. Para ello, utiliza el consabido modelo de novela coral, al modo de Manhattan Transfer (para el lector hispano, quizás nos resulte más cercana La colmena)**, aunque articulada sobre todo a través de dos personajes: el veterano periodista Kurt Severing y Martha Müller, una joven de Colonia que acude a Berlín para estudiar en la escuela de arte. Alrededor de ellos vemos aparecer otros personajes variopintos, que van conformando el panorama caleidoscópico que componía la ciudad entre el otoño de 1928 y el 1 de mayo de 1929, que es el periodo que abarca el primer volumen de la trilogía: Berlín, Ciudad de piedras. Así, conocemos a estudiantes de arte, modelos y cabareteras; periodistas, judíos y comunistas... Los nazis, aunque ya tienen bastante presencia en las ciudad, de momento resultan casi anecdóticos en la narración.

El primer libro acaba, ya digo, con la manifestación del Primero de mayo de 1929, en la que la policía berlinesa causó la muerte de al menos 33 manifestantes. A partir de ahí, y hasta el verano del año siguiente, se desarrolla el segundo libro, Berlín, Ciudad de humo, cuyo hilo conductor no son sólo las vidas de Kurt y Martha, sino también de los Cocoa Kids, un conjunto musical de negros norteamericanos que tocan el novedoso jazz (para Alemania en aquellos años). El abanico social reflejado en el libro se abre y, además de los comunistas y los nazis, cuyos enfrentamientos son cada vez más frecuentes y violentos, conocemos el Berlín de los mendigos y las prostitutas, pero también el de los intelectuales o la alta burguesía -representada a través de la amiga de Kurt, Margharete-, así como sus fiestas desenfrenadas y los clubes clandestinos de lesbianas o los ocultos encuentros entre gays. Aparecen aquí, además, personajes reales como Josephine Baker o los históricos nazis Horst Wessel y Goebbels. En las elecciones al Reichstag de agosto de 1930, el NSDAP ya consigue 107 representantes.


Son los nazis, precisamente, quienes protagonizan, en gran medida, el tercer libro: Berlín, Ciudad de luz; de hecho, el propio Hitler aparece de vez en cuando como guest star... Pero es la lucha entre comunistas y nacionalsocialistas, cada vez más enconada,  por el control de las calles, la que centra este volumen, representada en gran medida por la división de la familia Braun, cuyas desventuras vamos conociendo desde el primer volumen. la ciudad y el país, que además han sufrido un nuevo revés con la crisis bursátil del 29, parecen estar conteniendo el aliento ante la inminente subida de Hitler al poder y el previsible fin de los años de relativa tolerancia y libertad que ha vivido Berlín.


Si bien los tres volúmenes forman un todo, en mi opinión es el segundo de ellos el más logrado, tanto en el aspecto narrativo y documental como a nivel gráfico y visual: los trazos de Lutes se ven más sueltos y seguros que en el primero, y también hay una mayor sofisticación en la composición de las viñetas. Además de esto, desde luego no puedo finalizar esta reseña sin destacar el magnífico trabajo de reconstrucción icónica que ha hecho el autor sobre una ciudad contra la que, como ya sabemos, se ensañó con no poco denuedo la Historia del siglo XX. El resultado es un retrato espléndido y minucioso de esta ciudad en una época apasionante, así como una declaración de amor hacia la misma. Una lectura, por otra parte, de lo más aconsejable en estos tiempos en el que por el horizonte asoman nubes de tormenta que ya creíamos que habrían pasado (esperemos, que, al menos en esto, Marx tuviera razón y si la historia se repite, sea sobre todo en forma de farsa...).

* He puesto tan sólo la cubierta del primer volumen porque las tres son prácticamente iguales:  no cambian más que el título y el color del lomo.
** También, claro está, es inevitable la referencia a Berlin Alexanderplatz, de Alfred Döblin, novela la que  hay un guiño en esta trilogía y que merece, algún día, una reseña en Un Libro Al Día, por supuesto...