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domingo, 25 de junio de 2017

Alison Bechdel: Fun Home

Idioma original: inglés
Título original: Fun Home
Año de publicación: 2006
Traducción: Rocío de la Maya
Valoración: Muy recomendable

El apellido de la autora de este libro, Alison Bechdel, quizás sea célebre, sobre todo, por dar nombre al recurrente "test de Bechdel", por el que se determina si una película (o novela o serie de TV...) logra evitar la brecha de género y que apareció en una tira cómica escrita y dibujada por ella, allá por el lejano 1985 (*). Pero también es más que conocida como una de las historietistas que más han aportado para que el cómic, en su variante como "novela gráfica" haya conseguido el reconocimiento e incluso la equiparación con la literatura más convencional y destinada al público lector adulto.

Hace ahora  ya tres años que nuestra compañera Izas reseñó otra obra de Bechdel, ¿Eres mi madre?, en la que la autora indagaba, al parecer con una gran influencia del psicoanálisis, sobre su relación con su madre. En esa reseña Izas recordaba que había una novela gráfica anterior de Bechdel, que consideraba de mayor calidad aún (yo no puedo comparar, pero me fío aojos ciegos) en la que lo que exploraba era la figura de su padre, un tipo de lo más impenetrable, laberíntico y obsesivo; profesor de inglés, funerario, restaurador compulsivo de un pasado idealizado, homosexual oculto y posible suicida. Se trata, claro está. de este libro, Fun Home (que tras habérmelo encontrado mencionado últimamente en diversos lugares, me decidí por fin a leer).

Que nadie se llame a engaño: el título no hace referencia, o sólo de forma irónica, a que en el hogar de los Bechdel se lo pasaran pipa; en realidad, era la manera como llamaban al negocio familiar, una funeraria en un pequeño pueblo de Pennsylvania. Teniendo en cuenta que casa de los Bechdel , de estilo gótico carpintero (sí, ESE gótico...) estaba cuidadosamente restaurada y decorada por Bechdel padre hasta en los más nimios detalles victorianos, no es de extrañar que la pequeña Alice se sintiera dentro de un episodio de La familia Adams. En verdad, parece claro que lo de fun tiene un significado irónico, en este caso: los personajes del libro apenas sonríen  y sólo al final del mismo se les ve más relajados e incluso alguno suelta una carcajada que otra (de ahí, supongo, el epígrafe que sigue: Una familia tragicómica)

Debido al carácter autobiográfico de esta novela gráfica, que, de hecho, abarca desde la primera infancia hasta los años universitarios de la autora, es ella misma la narradora en primera persona, aunque la obra se centra sobre todo en la figura del padre , por más que algunos capítulos estén más dedicados a la madre o la propia Alison (entrañable, para mí, es el que dedica al trastorno obsesivo compulsivo que padeció a los diez u once años, y con lo que no puedo sino identificarme). También hay un paralelismo obvio entre las vivencias de la hija y el padre, puesto que la progresiva asunción que hace ella de su homosexualidad a lo largo de su adolescencia coincide con el descubrimiento por su parte de la homosexualidad de él, que en cambio no la acepta - o a medias- y trata de ocultarla; motivo que, según Bechdel hija, pudo ser la causa -o no- del suicidio -o no suicidio- de Bechdel padre. Debo decir que, de todos modos, el retrato del padre experimenta también una evolución a mejor, pues el irascible cuasi-psicópata de los primeros capítulos acaba presentándose como un a víctima de sus propios secretos y represiones, como un individuo sensible y vulnerable que -y esto es extensible a toda la familia-, sin duda merecía mejor suerte.

Muy interesante resulta el paralelismo que se hace entre la situación del padre -que no en vano también es profesor de inglés- y determinadas obras y figuras literarias. primero, Scott Fitzgerald, el escritor predilecto del padre; luego, Oscar Wilde y su La importancia de llamarse Ernesto (al parecer, una obra que debe interpretarse en clave criptogay) y, sobre todo, la  novela favorita de Bechdel padre, Ulises, a partir de la cual se establecen analogías entre la relación paterno-filial Bloom/Stephen -o Ulises/Telémaco- y la de los Bechdel. Aunque también la autora hace referencia a otra famosa pareja de padre e hijo, Dédalo e Ícaro. La novela resulta, ciertamente, de una complejidad y profundidad más que notables, con una riqueza de análisis excesiva para explicarla aquí de manera pormenorizada  y, desde luego, que acabaría con los prejuicios "intelectuales" que cualquiera pueda tener hacia los cómics o novelas gráficas. Por su parte, el aspecto gráfico de la misma es de lo más detallista y resuelve a la perfección cualquiera de las situaciones narrativas que plantea el guión (cierto es también que han salido de la misma mano). En definitiva, un libro intenso y absorbente -también, en ocasiones, algo deprimente-, y desde luego, de lo más recomendable.

Como colofón a esta reseña, mencionar que a partir de esta novela gráfica (y me maravillo al pensar cómo habrán podido hacerlo) se estrenó en 2013 un musical con el mismo nombre y que en 2015 llegó a ganar un premio Tony. Ahora mismo aún sigue de gira por Estados Unidos, hasta el próximo mes de agosto, por si alguien tiene mucho interés en verlo...

(*) Como curiosidad, hay que decir que este libro de Bechdel sí que pasa el test de Bechdel, aunque, en mi opinión, un tanto por los pelos...




También de Alison Bechdel reseñado en Un Libro Al Día: ¿Eres mi madre?

sábado, 27 de diciembre de 2025

Alison Bechdel: Consumida

Idioma original: inglés

Título original: Spent

Año de publicación: 2025

Traducción: Rocío de la Maya Retamar

Valoración: muy recomendable

Última novela gráfica, hasta la fecha (me cuesta un poco no llamarla cómic, por razones que ya explicaré), de la célebre autora Alison Bechdel, de carácter, si no autobiográfico, como el resto de su obra o al menos la que yo conozco, sí que autoficcional... En verdad, esto de una "novela gráfica autoficcional" debería echarme para atrás, pero, en este caso, no sólo no lo ha hecho sino que ha resultado ser una de mis lecturas más divertidas del año. Además de esta feliz e incluso sorprendente circunstancia, otros motivos me decidieron a leer este Consumida:

  • El buen recuerdo que tenía de la obra más célebre de Bechdel (aparte de la tira cómica Unas lesbianas de cuidado, en la que apareció el ahora conocido como "test de Bechdel"... y entonces sólo un chiste), la muy recomendable Fun Home... aunque no sea, sin embargo, la alegría de la huerta como novela gráfica, sino todo lo contrario.  No obstante, he de reconocer que se me hizo bola el anterior libro de esta autora, El misterio de la fuerza sobrehumana y no llegué acabarlo (menos aún a reseñarlo).
  • El hecho de que en el concepto autoficcional de este libro pese más, creo, la parte de "ficción" que la de "auto". Es cierto que la protagonista principal es una dibujante llamada Alison Bechdel, de aspecto similar al de la autora y que vive, en gran medida, de las rentas generadas por el libro sobre su relación con su padre -sólo que aquí el padre no es funerario, sino taxidermista y la historia se ha acabado convirtiendo en una serie de televisión de gran éxito-; por lo demás, el resto de personajes y sus circunstancias vitales resultan ser, al parecer una mezcla entre la elementos reales y otros debidos claramente a la ficción -como algunas amigas rescatadas de la tira cómica que he mencionado antes-: la Alison del libro vive en una granja de la muy progresista Vermont, en la que mantiene un santuario de cabras enanas, junto a su mujer, Holly, gran amante de la vida rural y que se convierte en toda una influencer para ese nicho de público internetero. Ambas llevan una vida de lo más hogareña, pero no autosuficiente, puesto que compran un montón de cosas por Amazon o, en el otro extremo, en una cooperativa local de productos orgánicos escandalosamente caros.

Por lo demás, les amigues de la pareja son una pandilla de boomers izquierdistas que residen en una cooperativa mixta de vivienda compartida -una especie de comuna para sesentones, para entendernos-, preocupades por el activismo político, el poliamor, las identidades de género, el multiculturalismo, veganismo... en fin, ya sabéis, el surtido completo. Pero, sobre todo, por mantener su coherencia ideológica a ciertas edades y en ciertas coyunturas, puesto que la trama de la historia se sitúa en la época postpandémica, durante la última parte del mandato de Biden, cuando el trumpismo amenazaba con arrasar de nuevo EE.UU. Porque si el universo woke se ve aquí satirizado, aunque sea de forma amistosa, lo mismo ocurre con su contrapartida MAGA, representada por la figura de la conservadora hermana de Alison, Sheila, antiabortista y creadora de "arte con semillas" (como suena). El contraste entre ambas visiones políticas no hace sino alimentar la paranoia de Alison, presentada como un personaje un tanto "woodyallenesco" (el de antes de su cancelación por motivos un tanto resbaladizos, quiero decir); a su bloqueo creativo (= procrastinación galopante) se le une el bombardeo continuo de noticias sobre el desastre al que está abocado el mundo y su país en particular. De todos modos, las ideologías y sus derivaciones no son los únicos ámbitos que reciben la ironía de Bechdel; lo mismo ocurre con el de la producción de series televisivas o la tiranía de las redes sociales.


Esta ironía, o quizás sería mejor hablar de una retranca amable, se convierte en el tono general que recorre todo el libro, ya desde el propio enunciado de los títulos de su capítulos, sacados de El capital de Marx -debido a que la Alison de ficción trata de escribir un libro para combatir el "capitalismo tardío", ayudándose del tratado de Marx... del que sólo llega a leer el índice-, mientras que las protagonistas están metidas en la misma vorágine de superficialidad y consumismo que el resto de sus conciudadanos y que el mundo occidental, en general. No obstante, uno no puede dejar de sentir simpatía por los personajes -sobre todo por Alison-, pese a sus indecisiones, contradicciones, divagaciones y dudas... O precisamente debido a todo esto. Bechdel no se ceba con sus personajes, entre otras cosas porque el que está basado en ella misma es el primero en quedar en evidencia, por lo que, por ridículos que pueda presentar los comportamientos ajenos, no se considera por encima de nadie... Así, el mensaje final que nos queda es el de que las cosas pueden pintar mal y el mundo ser endiabladamente complicado para quien tenga la voluntad de cambiarlo a mejor, pero siempre les -nos- quedará la amistad, la cooperación, el respeto y los lazos comunales para resistir la tormenta hasta que llegue un tiempo más propicio. Y el humor, por supuesto, que es la base sobre la que se asienta todo el libro y que consigue que se lea no ya con complacencia, sino con auténtica diversión. De ahí lo que comentaba al principio; cierto es que esta obra debería considerarse una novela gráfica, en tanto que es autoconclusiva, pero, por su tono humorístico, no puedo por menos que verla como un "cómic", en el sentido más amplio del término.


Otros títulos de Alison Bechdel reseñados en Un Libro Al Día: Fun Home¿Eres mi madre?

lunes, 9 de junio de 2014

Alison Bechdel: ¿Eres mi madre?

Idioma original: inglés
Título original: Are You My Mother?
Año de publicación: 2012
Valoración: muy recomendable

Alison Bechdel (Lock Haven, Pensilvania, 1960) se hizo conocida en nuestro país gracias a la publicación de Fun Home, un cómic autobiográfico en el que mostraba sin tapujos el no-demasiado-sano ambiente familiar en el que le tocó crecer, marcado por la contradictoria y complicada relación que la autora mantenía con su padre, quien terminó por suicidarse.

En ¿Eres mi madre? Bechdel vuelve a mirar dentro de sí misma para, en este caso, ofrecernos una obra autobiográfica en la que disecciona la relación que mantiene con su madre: quizá mejor que la que vivió con su otro progenitor, pero ni de lejos la que le gustaría haber tenido. Como también ocurría en Fun Home, la autora cuenta su historia apoyándose en sus propios recuerdos, en la transcripción de las cartas que se enviaron sus padres y de las conversaciones que mantiene cada semana con su madre (lectora voraz, actriz aficionada y quizá con tantas carencias emocionales como su hija), y en una ingente cantidad de citas de diversas obras literarias y científicas.

Resulta sorprendente cómo Bechdel habla de sí misma (y, por ende, de su familia) de forma directa y sin guardarse ningún detalle, mostrando todas sus debilidades, inseguridades... e intentando comprender qué características de su personalidad debe lamentar o agradecer a su complicada infancia. Virginia Woolf, Sigmund Freud y Donald Winnicot aparecen sin cesar a lo largo de ¿Eres mi madre?, mientras la autora intenta explicar su historia y entender el por qué del comportamiento de su madre.

Pero no nos llevemos a engaño. Es cierto que en Fun Home Dechsel diseccionaba a su padre y que en esta obra disecciona a su madre, pero lo que hace en realidad no es sino intentar comprenderse a sí misma. Esta obra es una purga, una limpieza en la que todo (el arte, el amor, el sexo, la historia, el psicoanálisis) es válido a la hora de llegar al lugar al que la autora quiere dirigirnos. 

La única pega que puedo ponerle a este cómic es que, en ocasiones, tanta cita y tanta referencia bibliográfica resulta un tanto cargante. No porque no sean interesantes, ojo, que lo son (e imprescindibles para comprender ciertas conclusiones a las que llega la autora), pero pueden entorpecer ligeramente la lectura. A pesar de ello, ¿Eres mi madre? es una obra que todo aficionado a los cómics debería leer: tanto por su calidad (tanto de guión como de dibujo) como por su increíble y cruda sinceridad.














Otras obras de Alison Bechdel reseñadas en Un Libro Al Día: Fun Home

jueves, 25 de diciembre de 2025

LO MEJOR DE 2025

Un año más llega a las pantallas de los lectores ULADianos la lista que importa, la que todos estaban esperando, la lista para acabar con todas las demás listas: lo mejor del año para nuestros reseñistas. ¡Deseamos a todos los que nos acompañan unas Felices Fiestas, y un 2026 cargado de buenas lecturas!
 
Oriol:

Resumen del año: No he leído ningún libro imprescindible (salvo, quizá, Eichmann en Jerusalén, de Hannah Arendt). Aun así, he descubierto novelas, antologías y cómics notables, y he entrevistado a mi admirado Jared Roberts.

Libros que parecen escritos específicamente para mí: The Machine Stories, de Jared Roberts, With Teeth, de Christian Wallis, Yongüein’s Massacre, de Myke Babylon, La pianista, de Elfriede Jelinek, La bestia entre las sombras, de Edogawa Rampo, La estancia oscura, de Leonard Cline, y Paperbacks from hell, de Grady Hendrix.
Novelas destacables: Gente adinerada, de Joyce Carol Oates, y Posesión, de A. S. Byatt.
Novelas que logran dar una visión panorámica de su mundo: El gusano, de Luis Carlos Barragán, y La fábrica de Absoluto, de Karel Čapek.
Antología destacada: Ni una palabra, de Caroline Blackwood.
Mejor novela gráfica: La formidable invasión mongola, de Shintaro Kago (aunque Insolitus Los reinos silenciosos, de VV.AA., están muy bien).
Mejor libro de no ficción: Eichmann en Jerusalén, de Hannah Arendt.
Mejor volumen ecléctico: Madurar hacia la infancia, de Bruno Schulz.


Koldo:

Novelas: Minimosca, de Gustavo Faverón Patriau, Camino de sirga, de Jesús Moncada, y El siguiente en el paraíso de Marek Hlasko
Autobiografía (o similar): Antes que anochezca, de Reinaldo Arenas, En las kátorgas del zar, de H. Leyvik, y Triste tigre, de Neige Sinno
Cuentos: Cada lunes de aguas, de Juan Montiel, y Mentirosos enamorados, de Richard Yates
Viajes: Los viajes de Júpiter, de Ted Simon
Poesía: Mientras tanto cógeme la mano, de Kirmen Uribe
Crónica (o similar): No matarían ni una mosca, de Slavenka Drakulic

Juan:

Un 2025 muy prolífico en lecturas, aunque como de costumbre y curiosamente (ignoro la causa), las mejores concentradas sobre todo en la última parte del año. A saber:

Libros de miedito: HEX de Thomas Olde Heuvelt, Negro tal vez de Attila Veres y Fundido a negro de Jesús Cañadas (éste, en libertad provisional).
Noir a pleno sol: Los niños están mirando de Laird Koenig y Peter L. Dixon.
Distopía chanante: La infancia del mundo de Michel Nieva.
Distopía no tan chanante: Las indignas de Agustina Bazterrica.
Cómic Novela gráfica más divertida del año: Consumida de Alison Bechdel.
Biografía: Revelando a Vivian Maier de Ann Marks.
Ensayos del año: Quiero y no puedo de Raquel Peláez, Pornocracia de Jorge Dioni López y (quizás) Catedral de escombros de Pedro Torrijos...
Una batalla tras otra: Se acabó el recreo de Darío Ferrari, Operación Apolo de Sergi Moyano Hurtado, El corazón revolucionario del mundo de Francisco Serrano y Ovni 78 de los Wu Ming.
Novela por la que deberían darle al autor algún premio o algo: Tango satánico de László Krasznahorkai.

 

Francesc:

Ensayo: Sin centrarme en una obra específica, creo que el europeísmo escéptico/pragmático de Finkielkraut es algo que hay que reivindicar (porque hacerlo con Huxley ya sería demasiado, ¿no?)

Narrativa de largo: La obra de Catherine Lacey me ha ofrecido ciertas esperanzas.

Narrativa de corto: María Bastarós, una escritora que busca camorra (o sea, que no es de sofá, mantita y libro).

Expectativa superada (tanto con tan poco) :El comandante yanqui de David Grann

Expectativa defraudada (aunque temida): Sally Rooney en concreto con Intermezzo, pero creo que cualquiera serviría.

Comentario que no viene a cuento: alejaos, por favor, de libros que cuenten con esas irritantes fajas empeñadas en asignar y etiquetar. A la papelera, ya.

  

Marc:
Año flojo en cuanto a mi elección de las lecturas pero, aun y no habiendo acertado en general, sí hay algunos libros a destacar:

Libro del año: «Animals inexpressius», de Xavier Mas Craviotto
Ensayo del año: «La passió dels estranys», de Marina Garcés
Autobiografía del año: «Dietarios», de Mircea Cărtărescu
Experimentos exitoso del año: «La niña a la que le gustaban demasiado las cerillas», de Gaétan Soucy, por el estilo y lenguaje utilizados, y «El volumen del tiempo», de Solvej Balle, por planteamiento y argumento.
Reencuentros satisfactorios: Philip Roth, Jon Fosse, Henrik Ibsen
Caerán más libros de: Pol Guasch, Xavier Mas Craviotto, Siri Hustvedt, Jon Fosse
Propósitos para el 2026: aumentar el ritmo de lecturas, más poesía y recuperar algun clásico pendiente

Félix:
Resumen del año: bastante bien hasta mitad de año, leyendo un par de imprescindibles y, en general, de todo un poco. Luego decayó en frecuencia y calidad, aunque dejando, todavía, algún que otro libro muy recomendable.

Top 3 del año: 
- Bella del señor, de Albert Cohen.
- Minimosca, de Gustavo Faverón Patriau.
- Middlesex, de Jeffrey Eugenides, o El quinto hijo, de Doris Lessing.
Accésit: La higuera, de Ramiro Pinilla, Hacedor de estrellas, de Olaf Stapledon, o la serie el Cuarteto de Buru, de Pramoedya Ananta Toer.
Cuento del año: El cuento más hermoso del mundo, de Ruydard Kipling.
Ensayo del año: hago trampa porque es una relectura, pero la maravilla de Esculpir en el tiempo, de Andrei Tarkovski, no puede obviarse nunca.
Cómic del año: El Eternauta, de Oesterheld y Solano López.
Decepciones (sonadas): 
- El loco de Dios en el fin del mundo, de Javier Cercas (por el tema y las ínfulas que se carga el texto).
- La invención de todas las cosas, de Jorge Volpi (ni ganas de reseñarlo me dan).
- El ayudante, de Robert Walser.
Lo leí aunque casi lo tiro por la ventana: Cómo leer y por qué, de Harold Bloom.
Abandonos: Hay ríos en el cielo, de Elif Shakar (por tratarme de tonto varias veces).
Amor-odio excesivo: los dos libros de Renaissance, de J.J. Lucas.
Descubrimientos: Albert Cohen, Pramoedya Ananta Toer, Olaf Stapledon, Ramiro Pinilla.
Constatación de lo pésimo que es el marketing para la calidad de una obra: los pesos pesados de la literatura argentina contemporánea.
Esperanza del 2026: leer algo del calibre de Bella del señor o Minimosca.

Carlos:

En un año que en general ha sido de lecturas más bien flojas, esto es lo poco que he podido rescatar:

Novela: La aventura de un fotógrafo en La Plata, de Adolfo Bioy Casares; La guerra de nuestros antepasados, de Miguel Delibes; El evangelio según Jesucristo, de José Saramago. Al final tres clásicos, o casi.
Novela gráfica (y quizá descubrimiento del año)El color de las cosas, de Martin Panchaud
Novela corta: Relato soñado, de Arthur Schnitzler
Humor: Alacranes en su tinta, de Juan Bas
Autobiografía: Pretérito imperfecto, de Carlos Castilla del Pino
Música: Quadrophenia, de Àlex Oró
ClásicoEl crimen de Lord Arthur Savile, de Oscar Wilde
Ensayo ligero (pero muy logrado): La radio puesta, de Javier Montes
Libro de relatos: Lazos de familia, de Clarice Lispector (reseña en breve)
Y por no dejarlo con apariencia tan limitada, haré mención a otros tres que se quedaron cerca del galardón, quizá un pasito por detrás: La liebre con ojos de ámbar, de Edmund De Waal; El callejón de los milagros, de Naguib Mahfuz; Crónica de Dalkey, del admirado Flann O´Brien

Alain:
Este año, trabajar en el blog me produjo muchas satisfacciones: poder entrevistar a escritores y artistas, enfocarme en la lectura y la escritura, trabajar en una app del blog (solo disponible por el momento en App store, esperen un poco más para usarla en Android), y lo más importante, pertenecer a una comunidad de amantes de la literatura y de la creación humana. A pesar de que las vistas del blog son mínimas comparadas con booktokers, booktubers, bookstagramers…, hemos mantenido un año más la independencia y la honestidad en las reseñas. Cuando el internet y las redes sociales exploten debido a la inteligencia artificial y a los intereses de esos billonarios hijos de puta, aquí seguiremos. ¡Qué chinguen a su madre los que usan la IA para socavar la creatividad humana, y que chingue a su madre Elon Musk!

Aquí mi resumen del año:
Texto revelador: Historia general de las drogas, Antonio Escohotado.
Noir que me regresó la esperanza en este género: El gran desierto, James Ellroy.
Descubrimiento: La obra de Shintaro Kago (por cortesía de Oriol). Pueden ver una entrevista con él aquí.
Libro contra el que tenía un prejuicio y me sorprendió: The stand, Stephen King.
Decepción por hacerle caso a las voces de las masas: Cadaver esquisito, Agustina Basterrica.
Libro con sountrack: Héroes del Blues, Jazz y Country, Robert Crumb.
Relecturas que me conmueven como la primera vez: Mañana en la batalla piensa en mi, Javier Marías; El juego de Abalorios, Hermann Hesse; Música de cañerías, Charles Bukowski.
Adaptada al cine con spice lésbico: Arenas movedizas, Junichiro Tanizaki.
Decepción del año: Retratos de jazz, Haruki Murakami y Makoto Wada

José Miguel:
Estimados seguidores de Ulad, en estas fechas tan señaladas me llena de orgullo y satisfaccion entrar en vuestros hogares para dejaros mi lista de mejores lecturas del año.

Novelas:
Calabobos de Luis Mario. Original, delicada, poética.
Los recuerdos del porvenir de Elena Garro. Hipnótica. Cómo he podido desconocer esta maravilla? 
Cuentos:
60 relatos de Dino Buzzati. Inquietantes, desasogantes y muy bien escritos.
Cuentos de Pio Baroja. Sólo por la preciosidad de Mari Belcha, ya merece la pena volver a Baroja.
Ensayo:
Mapa de soledades de Juan Gomez Barcena. Barcena hace tiempo que dejo de ser una joven promesa. Siempre buscando nuevos temas y nuevos enfoques. Muy recomendable cualquier novela suya.
El hombre horizontal de Bruno Remaury. Cuestionando el espacio q ocupa el ser humano en este mundo enloquecido.
Clasico incontestable:
Almas muertas de Nicolai Gogol. Ahhhh, los rusos.
Decepciones (no hay que comprar a lo loco):
Bruno Schulz, Madurar hacia la infancia. En la pagina 429 nos da la clave de su escritura "el tema como siempre, sin importancia y dificil de narrar". Pues, no esperes a la pagina 429 para decirnoslo, avisanos en la 1.
Adan y Eva de Aarto Paasilina. Humor finlandes, no trasladable a estas latitudes. Si ellos se rien con esto, es que somos muy, pero que muy diferentes.

Pues eso es todo. 
Felices fiestas y buenas lecturas para el proximo año.

Santi:
Un año muy irregular en cuanto a lecturas: un verano inusualmente descansado en el que por fin pude leer hasta (casi) hartarme, y un resto del año usualmente ocupado en el que casi solo he (re)leído lo que me exigía mi trabajo. A pesar de ello, ha habido unas cuantas muy buenas lecturas, y otras más decepcionantes... Aquí va mi lista: 
 
Mejores novelas: Todo empieza con la sangre de Aixa de la Cruz, Limpia de Alia Trabucco Zerán, El acontecimiento de Annie Ernaux
Mejor 2x1: Literatura infantil de Alejandro Zambra y Linea nigra de  
Mejor cuento: "El ojo en la garganta", incluido en El buen mal de Samanta Schweblin
Mejor libro de poesía: Amor y pan de Paula Melchor 
Mejor ensayo: Lo que una ama de Miren Billelabeitia
Clásico recuperado: Tea rooms de Luisa Carnés
Clásico que no me convencióTodos los nombres de Saramago 
Decepción del año: La península de las casas vacías de David Uclés

martes, 10 de abril de 2018

Nina Bunjevac: Patria

Idioma original: inglés
Título original: Fatherland
Año de publicación: 2014
Traducción: Marta Alcaraz
Valoración: recomendable

Patria, sí, que ya sé que Patria está más que reseñada en ULAD (y fantabulosamente, si se me permite decirlo, y lo bien que lo pasemos, tetes), pero mira, hay más patrias que Patria, es decir, hay más mundo que la novela más premiada de las letras hispanas NEVER EVER (que además, en puridad, debería haberse titulado Matria): para empezar, la estupenda ucronía nazi de Robert Harris; para acabar (o no, que seguro que hay muchas más por ahí pululando (*), esta novela gráfica de Nina Bunjevac, ilustradora canadiense de origen serbio que nos cuenta en esta su Patria que patria no hay más que una. Y a ti te encontré en la calle.

Patria, cuyo título en inglés resulta aún más revelador: Fatherland, el país del padre, puesto que toda esta obra gira alrededor de la figura del padre de Nina, Peter Bunjevac, un exiliado serbio que en los años 70 formó parte de un grupo terrorista nacionalista formado en 1964, enemigo del régimen yugoslavo, llamado "Libertad para la patria serbia" y que se dedicaba a la entretenida tarea de atentar contra consulados yugoslavos en Norteamérica, centros culturales croatas y eliminar adversarios políticos... de igual manera que los servicios secretos yugoslavos se dedicaban a eliminarlos a ellos. En esas estaba el padre de la autora cuando una bomba mal manipulada, pum, lo eliminó a él.

Patria es por tanto, no sólo la remembranza más o menos desengañada del país de sus progenitores -y en la que la propia Nina vivió buena parte de su infancia-; no sólo una pormenorizada explicación de los males que aquejan a ese país, al menos desde la II Guerra Mundial e incluso antes -y eso que no se mete en lo ocurrido durante los no menos terribles 90...-; Patria es sobre todo la crónica, vista desde el recuerdo y a través de los ojos de una niña, de la implosión de una familia, carcomida por los demonios de varios de sus miembros: la del padre, sí, exiliado rencoroso de una infancia terrible y de la represión sufrida a cuenta de su apoyo al disidente Djilas... pero  también de los abuelos maternos, con una abuela ex-partisana de Tito a la que la paz no ha hecho perder ni un ápice de la dureza adquirida durante los años de la guerra. De hecho, cabe pensar que, en gran medida, la pregunta central que plantea esta novela gráfica es hasta qué punto es justo que los hijos hereden los conflictos  de los padres y cómo romper con esa espiral viciosa...



Patria, novela gráfica dividida en dos partes, cada una de las cuales dedicada a la peripecia de uno de los progenitores: primero de la madre (Plan B), que ha de huir a Yugoslavia para no seguir poniendo en riesgo a su familia -aunque dejando un rehén- y luego la del padre (Exilio), para contar cuya historia la autora recuerda también la nada fácil de sus abuelos y aún la de su país, dividido, como ocurre al fin y al cabo en todas las familias, en diferentes entidades nacionales e ideológicas que, inevitablemente, remiten a esa pregunta impertinente que se le suele hacer a los niños: ¿a quién quieres más, a mamá o a papá? Novela gráfica que recuerda algo, en su autopsia sobre los males de su país o comunidad y en la pesquisa sobre la figura paterna, a otras Persépolis, de Marjane Satrapi, en un caso o Fun Home de Alison Bechdel y La niña de sus ojos de Mary y Brian Talbot, en el otro; a diferencia de estas obras, sin embargo en Patria el dibujo de Bunjevac es amplio y vigoroso, pero sin renunciar al detallismo, y con un característico contorno negro y un modelado a base de exhaustivas tramas, que le dotan de  fuerza y profundidad. Por ponerle un pero, las figuras  de cuerpo entero quizás sean en exceso redondeadas, algo "infantiles" para las acciones tremebundas que les vemos cometer y también demasiado similares unas a otras, aunque quizás este sea un recurso de la dibujante para hacernos ver que todos, serbios o croatas, comunistas o monárquicos, chetniks o partisanos, son -somos- básicamente iguales. Igual de cenutrios, se entiende, porque si algo queda claro leyendo este libro es que por mucho que hayamos padecido en el pasado o por muchas oportunidades que nos de la vida para ser felices en el futuro, los humanos no tenemos arreglo.  Ni siquiera, quizá -o incluso menos aún-, dentro de la cáscara protectora de la familia.


(*) Si se me permite una digresión más, es curioso como todas las obras de ficción que conozco que hacen referencia al concepto de patria cuentan historias más bien ominosas, en contraste con discurso acerca de las mismas, siempre lleno de imágenes risueñas y esperanzadoras, que nos suelen contar los políticos a los que no se les cae de la boca...

lunes, 18 de diciembre de 2017

Lo mejor del 2017, ULAD dixit

Marc Peig dice:

Juan G. B. dice:

Koldo CF dice:
  • Novela en lengua extranjera: Solenoide (Mircea Cartarescu)
  • Novela hispanoamericana: La casa grande (Álvaro Cepeda Samudio)
  • Relatos en lengua extranjera: En el corazón del corazón del país (William H. Gass)
  • Relatos hispanoamericana: Seres queridos (Vera Giaconi)
  • Ensayo en lengua extranjera: Los primeros editores (Alessandro Marzio Magno)
  • Ensayo hispanoamericana: Librerías (Jorge Carrión)
  • Relectura del año: El astillero (Juan Carlos Onetti) 
  • Decepción del año: Un hombre enamorado "de sí mismo" (KOK)
  • Mención honorífica: Los libros de relatos de escritoras latinoamericanas, como Giaconi, Enríquez o Baudoin.
  • Propósito 2018: Apuntarme al gimnasio y sacar a Marc del lado oscuro knausgardiano

Carlos Andia y sus preciadas estatuillas:
  • Mejor novela: 'La grande', de Juan José Saer. Menciones especiales para 'Abril rojo', de Santiago Roncagliolo, y 'La invención de Morel', de Adolfo Bioy Casares. Vamos, que todo queda en el Nuevo continente.
  • Mejor relectura, y mejor obra de teatro, y mejor casi todo: 'Divinas palabras', de Ramón del Valle-Inclán.
  • Mejor obra dramática (después de 'Divinas palabras'): 'Esperando a Godot' de Samuel Beckett (reseña en breve)
  • Mejor clásico (después de 'Divinas palabras'): 'Los hermanos Karamazov', de Fiódor Dostoyevski
  • Mejor libro de relatos'Historia universal de la infamia', de Jorge Luis Borges
  • Peor libro de relatos'Alevosías', de Ana Rossetti
  • Mejor libro de historia/pensamiento/política'La ciudad en la historia', de Lewis Mumford
  • Mejor libro de arte/estética'Apariencia desnuda', de Octavio Paz
  • Descubrimiento del año'Imposibles impensables', de Santi Pérez Isasi
  • Decepciones varias: para qué comentarlas (tampoco son tantas, eh?)
  • Objetivos para el 2018: 'Tristram Shandy', que voy posponiendo demasiado tiempo, y algunas cosillas de narrativa reciente que van a merecer la pena. Y a lo mejor le doy otra oportunidad a Houellebecq.

Oriol Vigil dice:
    • Mejor novela: Pregúntale al polvo, de John Fante.
    • Peor novela: Lunar Park de Bret Easton Ellis.
    • Mejor novela de terror: Otra vuelta de tuerca, de Henry James.
    • Mejor novela gráfica: El paraíso perdido, de Pablo Auladell.
    • Mejor libro sobre arte: Historia de seis ideas, de Wladyslaw Tatarkiewicz.
    • Mejor antología: Entre Ciudades invisibles, de Italo Calvino y Todos los cuentos, de Cristina Fernández Cubas.
    • Mejores ensayos: Ante el dolor de los demás, de Susan Sontag, La banalidad del mal, de Hannah Arendt y Ética a Nicómaco, de Aristóteles.
    • Mejores redescubrimientos: Memorias del subsuelo, de Fiódor Dostoievski y Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carrol.
    • Decepciones (obra que era muy buena y se está yendo al garete): Berserk, de Kentaro Miura. ¿Por qué le ha tenido que llegar El Eclipse a este manga? ¡¿Por qué?!
    • Placer culpable: La pistola de mi hermano (Caídos del cielo), de Ray Loriga.
    • Libro tristemente necesario: Carta sobre el comercio de libros, de Denis Diderot.

      Beatriz Garza dice:
      • Libro del año: Nada se opone a la noche, de Delphine de Vigan
      • Tochonovela del año: no gasto de esas, gracias
      • Relectura del año: El turista accidental, de Anne Tyler
      • Decepción del año: La soledad de los números primos, de Paolo Giordano
      • Lectura abandonada a medias que pretendo retomar: Suave es la noche, de Francis Scott Fitzgerald
      • Libro que voy a leer antes o después: Prohibido nacer, de Trevor Noah
      • Autor descubrimiento del año: Delphine de Vigan
      • Propósitos de 2018: descubrir a Siri Hustvedt (previo asesoramiento de Marc), y a Stephen King (sí, lo reconozco, my fault). Leer más novela gráfica. 

      Carlos Ciprés dice:
      • Ensayo revelador: Leer es un riesgo, de Alfonso Berardinelli
      • Descubrimiento a buenas horas: Industrias y andanzas de Alfanhuí, de Rafael Sanchez Ferlosio
      • Momentazo donostiarra: La ciudad, de Karmelo C. Iribarren
      • Lectura fascinante: Manual para mujeres de la limpieza, de Lucía Berlín
      • Otra lectura fascinante: Crui. Els portadors de la torxa, de Joan Buades
      • Novela gráfica: Pobre cabrón, de Joe Matt
      • Pequeñas decepciones: La vuelta al día, de Hipólito G. Navarro, Moby Dick, de Herman Melville, Les dones i els dies, de Gabriel Ferrater
      • Propósitos para 2018: Releer a Sciascia, de pe a pa. Acabar el año con un resumen plagado de libros reseñados. Y que ustedes lo disfruten.

      Santi dice:

      Francesc Bon opina:
      • He tenido años mejores
      • No tocar ni con un palo: Cualquier obra de todos esos autores que creen que puede escribirse un libro a base de frasecitas trascendentes enlazadas una a una con dos personajes que van pasando por ahí de vez en cuando a pasarle lametones por la cara a su CREADOR. Vosotros ya sabéis quiénes sois
      • Lo mejor de este año: El vendido de Paul Beatty
      • Accésit "lo bueno si breve dos veces bueno":  La uruguaya de Pedro Mairal
      • Destacados locales: Aunque caminen por el valle de la muerte de Álvaro Colomer
      • Propósitos de año nuevo alternativos a los gimnasios y adelgazar y no ser tan pedante: algún Gaddis de los que quiebran la muñeca, el máximo de Rodoreda que sea capaz de mantener mi criterio con algo de credibilidad
      • Abandonos sonados de los que no voy a arrepentirme: La quinta estación, de N.K. Jemisin (moraleja: lo mío no es la sci-fi), Patria, (de ya sabéis quien y no me da la gana ni poner el vínculo), y otras decenas no dignas de mención
      • Nuevas esperanzas: por favor, algún ensayo de Houellebecq o Franzen o Tom McCarthy
      • Lista de deseos: tiempo 
      Montuenga dice:

      FICCIÓN:

      NO FICCIÓN: