miércoles, 17 de febrero de 2010

Reinaldo Arenas: Antes que anochezca

Idioma original: español
Año de publicación: 1996
Valoración: Recomendable

Reinaldo Arenas se suicidó en Nueva York el 7 de diciembre de 1990, dejando para la posteridad varias novelas publicadas, una carta de despedida para sus amigos y esta autobiografía, que acabó de escribir pocos días antes de poner fin a su vida. Arenas, enfermo de SIDA, decidió acabar con todo no sin antes denunciar los horrores vividos en Cuba bajo el aparentemente idílico régimen castrista.

Gracias a Antes que anochezca, conocemos a la familia de Reinaldo, sus orígenes pobres pero felices en el campo, su época de estudiante, su madurez, su paso por la cárcel, sus intentos de salir de Cuba, su exilio en Estados Unidos... pero, sobre todo, somos testigos de su vida amorosa y de la continua persecución de la que fue objeto por parte del régimen. Cierto es que Arenas tenía todas las papeletas para ser considerado peligroso por el gobierno cubano: era escritor, homosexual y disidente y, para colmo, había publicado sus novelas (que no dejaban al gobierno de la isla en buen lugar) en el extranjero. De ahí sus intentos de huir y sus ansias de libertad, su lucha por vivir sin miedo y por hacer saber al mundo la mentira que impunemente exportaba –y sigue exportando– Castro a quien lo quiera escuchar.

No creo que éste sea el mejor libro de Reinaldo Arenas, pero sí creo que debe leerse. Primero, para conocer al hombre escondido tras el escritor (un hombre sencillo y sensible cuyo único pecado fue nacer en la época y lugar equivocados) y, segundo, para conocer de primera mano la realidad de un país que no conocemos tan bien como deberíamos.

1 comentario:

Jaime dijo...

Genial la interpretación de Bardem en la adaptación al cine. Leí hace tiempo El mundo alucinante, también de Arenas, y la verdad es que me gustó bastante, creo recordar. Me gustaría reseñarla, pero perdí el libro y necesitaría refrescar un poco la memoria, a ver si la encuentro en biblioteca. (De hecho, fue peor que perderla: se la regalé a una amiga, que me la dejó para que la leyera cuando ella la acabó; al ir a devolvérsela, la perdí. En fin.)