domingo, 14 de febrero de 2010

Jean Marie Gustave Le Clézio: La música del hambre

Idioma original: francés
Título original: Ritournelle de la faim
Fecha de publicación: 2008
Valoración: Se deja leer

No voy a mentir: cogí este libro porque su escritor acababa de ser galardonado con el Nobel, por mucho que me dedique a menudo a echar pestes sobre tan prestigioso/discutible premio...Y bueno, también diré que me había informado un poco previamente sobre qué clase de trayectoria existencial y profesional había tenido su autor, y resultó que Jean Marie Gustave Le Clézio me pareció un ser atractivo y bien pulido a base de viajes y largas temporadas en lugares alejados de la mano de Dios, matrimonio estable con una mujer del Sáhara, discurso antibélico, carácter tímido y aparentemente humilde, etcétera...

También leí un poco por encima los títulos que había publicado monsieur Le Clézio antes de ser nobelizado, y me decidí por el que hoy nos ocupa por dos motivos: estaba en la biblioteca (muy a mano, además), y su título aludía a un poema de Arthur Rimbaud llamado "Fiestas del hambre". Así que..., pues me lo leí.

Fue rápido y nada desagradable leer esta novela, pero después de leerla, deseé que el autor tuviera cosas más, digamos, sólidas y ambiciosas como para ser galardonado con el Nobel (vale, que sí, que soy contradictorio: que unas veces hablo del Nobel como una tomadura de pelo y otras como un reconocimiento estelar a los grandes literatos del mundo, pero es que dependiendo del caso, es una cosa o la otra...).

Y en ese deseo de darle al hombre otra oportunidad me he quedado, porque no he vuelto a tocar nada de Le Clézio. Lo cierto es que me da pereza, porque a lo mejor me equivoco, pero creo que, más o menos, sé con lo que me voy a encontrar.

Este hombre ha viajado mucho y es una eminencia en muchos temas de tintes humanísticos, culturales y éticos, pero no sé...Como escritor, en esta novela (por supuesto), no me parece ninguna maravilla.

El libro narra una historia inspirada en la figura de la propia madre del autor, "una heroína de veinte años", según su buen hijo.

En La música del hambre, madame Le Clézio se llama Ethel, es una niña que vive en París con sus aburguesados padres (atentos al papá: proviene de la isla Mauricio y se dedica a negocios de naturaleza más quimérica que prometedora), y disfruta ante todo de los paseos que se da por la bella ciudad de la mano de su excéntrico tío abuelo, Samuel Soliman, otro huído de Mauricio y un adorable cascarrabias que trata a la niña como si fuera su propia hija: sin ir más lejos, la convertirá en su heredera; lástima que el padre de la pequeña se haga pronto con el suculento botín...Y bueno, el paraíso infantil de Ethel no sólo termina con la muerte del señor Soliman: el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la ocupación alemana de la ciudad romperán para siempre su idílica visión de la vida.

No es mi deseo descuartizar la novela, así que diré que hay una huída a Niza, un amor, una apasionada amistad con una niña rusa víctima de la revolución de su patria, y un puñado de cosas más para construir con dignidad y agilidad una novela que bien podría haber sido escrita por alguien mucho más corriente que un tipo tan ilustrado y aventurero como Le Clézio.

En resumen: no está mal, pero no es nada del otro mundo.

3 comentarios:

Montuenga dijo...

Leí esta novela por motivos parecidos a los tuyos: no conocía de nada a este autor y cuando le dieron el Nobel pensé que me estaba perdiendo algo.
Recuerdo lo que pensé al acabarla (que Le Clezio da un montón de rodeos para no contarnos lo que se supone que nos quiere contar) pero lo que leí se me ha ido borrando a toda velocidad.

Total, que estoy de acuerdo en todo. También he pensado: "Puede que el resto de su obra esté muy por encima y esté siendo injusta con su autor". Pero, como tú, todavía no me he decidido a comprobarlo.

Ian Grecco dijo...

Pues a ver si nos animamos algún día a seguir descubriéndole, pero yo,de momento,no creo.

Es que hay tantas cosas interesantes que leer, ¿verdad?

Benji dijo...

Estoy leyéndolo en francés, por la misma razón que tú es el estilo es una maravilla.