Título original: Af tsarisher katorge
Año de publicación: 1958
Traducción: Rhoda Henelde y Jacob Abecasís
Valoración: Muy (pero que muy) recomendable
Ya sea desde la ficción, la autoficción o lo autobiográfico, la literatura "soviética" (de autores nacidos, ya sea antes, durante o después de, en territorios que integraron la URSS) nos ha dejado algunos de los mejores ejemplos de literatura concentracionaria. Así, a bote pronto, me vienen a la cabeza las Memorias de la casa muerta del amigo Dosto, los Relatos de Kolima de Shalamov, Un día en la vida de Iván Denisovich y Archipiélago Gulag de Solzhenitsyn o, aunque sea de forma más tangencial, el terrible Contra toda esperanza, de Nadiezhda Mandelstam.
En esa triste tradición se inserta este En las kátorgas del zar de H. Leyvik (seudónimo de Leyvik Halpern), en el que el autor narra su estancia en prisiones zaristas (1906-1912) y su destierro en Siberia (1912-1913) cuando apenas contaba con 20 años de edad. Eso sí, hay que tener en cuenta que se trata de un texto escrito en 1958, distancia temporal que resulta fundamental a la hora de analizar la estructura y el contenido del mismo.
Así, hemos de dejar claro que no estamos ante un diario o una pormenorizada relación de sucesos ocurridos en el período citado. De hecho, En las kátorgas del zar posee una estructura cercana a lo novelesco, a una novela con la que, tal y como dice en medio del delirio en prisión, mantendré despiertos mis pensamientos y mi memoria, llevaré la cuenta de mi vida y mis actos.
La primera parte, titulada también En las kátorgas del zar, parte de la oscuridad y el frío de una mazmorra para, a través de varias analepsis, presentarnos el pasado del narrador (su condición de judío, su implicación política, la relación con sus padres, los días del juicio) y continuar, posteriormente, con su estancia en la Butyrka moscovita, con la presentación de los seres que le acompañan en la celda. Aquí entronca directamente con la gran novelística rusa del XIX, con Tolstoi y Dostoyevski, ofreciendo, a través de diálogos y personajes inolvidables, un maravilloso texto sobre la relación entre hombre y poder, la culpa, la violencia, el arrepentimiento, los dilemas morales, etc en un contexto en el que la enfermedad, el delirio o la angustia campan a sus anchas, pese a pequeños atisbos de humanidad y esperanza.
La segunda parte, titulada Por los caminos de Siberia, nos traslada a la semimítica ciudad de Irkustk (el lago Baikal, Miguel Strogoff...), punto de partida para el "reparto" de los presos por la orillas de río Lena. Y esto podría ser casi una novela de "viajes" por esos cuatro meses atravesando las estepas en el abrasador calor del mes de julio si no fuera por esa mirada profundamente humana de Leyvik hacia su propio interior y hacia sus compañeros de travesía, ya sean presos, oficiales, soldados o habitantes de la estepa. El dolor de pies, el hambre, el aislamiento, el camino entre la angustia y un deprimido mutismo aparecen, así, unidos a los lujos y miserias de la condición humana.
Ya digo que por estructura, estilo, construcción de personajes e, incluso, por ritmo, En las kátorgas del zar semeja más (aunque no lo sea realmente) una novela autobiográfica que una crónica o unas memorias. Sea como fuere, se trata de un texto profundamente ruso y profundamente judío que debería figurar, por méritos propios, en cualquier lista de "lo mejor de 2025" que se precie. Yo no lo he visto en ninguna, salvo en la nuestra. ¡Ahí lo dejo!
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