Título original: The Eyes Are the Best Part
Año de publicación: 2024
Traducción: Albert Fuentes
Valoración: Entre recomendable y está bien (sobre todo para raritos gente especial)
¿Una primera novela de una joven escritora que trata sobre la obsesión por comer ojos humanos? ¡Córcholis, qué me decís! Como podéis imaginar, me he apresurado a leerla y reseñarla antes de que se me adelante Oriol, que ésta parece escrita para él... (aunque, vaya, la ha publicado uno de los sellos de Planeta. Demasiado mainstream, quizás). Por lo demás, se trata de la primera obra, ya digo, de la escritora norteamericana, pero hija de coreanos, y residente en Los Angeles Monika Kim. Que ha escrito una novela... ¿a ver quién lo adivina? Pues sí, sobre una joven de Los Angeles hija de inmigrantes coreanos que, en su caso, estudia en la universidad y tiene una serie de problemas más o menos graves... Para empezar, su familia no nada en la abundancia, así que vive con su madre y si hermana en un pequeño apartamento de Koreatown. Y no digo que también con su padre porque éste las ha abandonado para formar otra familia con una mujer más joven. Su madre, a causa de la previsible depresión, se echa un novio bastante capullo, George, un blanco obsesionado con las asiáticas -incluidas las hijas de su nueva novia- y que se muda al exiguo apartamento. En la Universidad a Ji-won, que es el nombre de la protagonista, le va un poco mejor, pero también ha de vérselas con el estrés de los estudios y su indecisión entre sus dos nuevos amigos, el simpático Geoffrey y la cautivadora Alexis.
Si la cosa se quedara aquí, podríamos encontrarnos, por ejemplo, ante una novela para eso que llaman "jóvenes adultos", que tratará sobre las cuitas familiares y sentimentales de una joven estudiante. Pero no es sólo por eso por lo que esta novela ha llamado la atención y suscitado parabienes diversos. Resulta que el muy poco presentable George posee unos ojos de un intenso azul celeste que fascinan de una forma malsana a Ji-won, que se obsesiona con la idea de arrancárselos e ingerirlos -la idea le surge a partir de la costumbre coreana de comerse los ojos del pescado para tener buena suerte-; y, por extensión, lo mismo con todos los ojos azules con los que se cruza. El proceso de Ji-won hacia volverse totalmente cucú bananas es lo que resulta tan atrayente de esta novela, que a partir de cierto momento se desliza indefectiblemente hacia el thriller psicológico e incluso, según algunos, el body horror (aunque yo considero que se trata de otra cosa).
Es evidente que la premisa de esta historia tiene un carácter simbólico, más allá de su adscripción al género del thriller o incluso a a narrativa de terror. El descenso hacia la psicosis de la protagonista es paralelo a lo que podríamos considerar su empoderamiento como mujer frente al control masculino, en primer término, pero además como mujer asiática frente a los hombres blancos (es decir, anglosajones, etc., que estamos hablando de EE.UU.), que ven en las féminas de su raza no sólo una fantasía sexual, sino también de sumisión ante el dominio masculino. Incluso se puede decir que, en última instancia,, es esta lectura de la novela la que se impone sobre la puramente narrativa, ante lo cual no cabe poner la menor objeción, claro -y probablemente sea lo que haga que esté libro perdure en el recuerdo de quien lo lea-; no obstante, puede que al centrarse en ello la autora haya descuidado algún que otro mecanismo narrativo del género, pergeñando situaciones poco verosímiles o que parecen cuadrar a la perfección hasta que te paras a pensar en ello... Tampoco pasa nada: no deja de ser una primera novela que, en mi opinión, aprueba con nota, Con la dificultad añadida de que su argumento posiblemente no sea del agrado de todo el mundo o pueda resultar malinterpretado. Por cierto, que no quiero acabar sin comentar que una vez más y como podéis comprobar, la cubierta del libro sintetiza de forma inmejorable de qué va su argumento. Es más, excepto los raritos/as como yo, que sin duda disfrutaréis haciéndolo, el resto os podéis ahorrar, si queréis, la lectura de esta novela: en esa ilustración está todo.

1 comentario:
A los que nos va la casquería (una caldereta, por ejemplo, con media cabeza de cordero, con su ojo, claro) puede que nos guste.
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