sábado, 3 de enero de 2026

Carol Tavris & Elliot Aronson: Se han cometido errores (pero yo no fui). Por qué justificamos creencias ridículas, decisiones equivocadas y actos dañinos

Idioma original: inglés
Título original: Mistakes Were Made (but Not by Me): Why We Justify Foolish Beliefs, Bad Decisions and Hurtful Acts
Traducción: Patricia Teixidor, para Capitán Swing
Año de publicación: 2020
Valoración: entre muy recomendable y recomendable


Siempre es interesante tener una mirada crítica sobre las cosas que nos rodean, pero creo que lo es más aún tenerla sobre uno mismo, sobre lo que pensamos y cómo actuamos y, si el propósito es el de mejora, es necesario ir más allá y tratar de entender cómo somos y por qué hacemos lo que hacemos. Sólo así podemos cambiar y limar aquellos defectos que tenemos cada uno de nosotros. De ahí la importancia (y diría que necesidad) de este ensayo.

El libro parte de una afirmación que me atrevo a apuntar que es casi absoluta: «la mayoría de las personas, cuando se enfrentan a la certeza de estar equivocadas, no cambian su punto de vista ni su plan de acción, sino que lo justifican con más tenacidad si cabe»; y este hecho tiene una potente derivada, pues «la autojustificación es más poderosa y peligrosa que la mentira explícita, porque permite a las personas convencerse de que lo hicieron fue lo mejor que podían haber hecho». En este tránsito entre la realidad y la (auto)ficción interviene de manera ineludible nuestro cerebro y nuestros principios, pues «con el tiempo, a medida que las distorsiones interesadas de la memoria entran en acción y olvidamos o recordamos de forma equivocada acontecimientos pasados, podemos llegar a creernos poco a poco nuestras mentiras». Y aquí entra una dicotomía ineludible, que marcará realmente quienes somos porque «errar es humano, pero los humanos tenemos la opción de encubrir el error o asumirlo».

Con esta premisa, los autores de este libro hacen un análisis profundo y exhaustivo sobre qué nos conduce a (auto)justificar nuestros actos, qué pretendemos con ello, pero también qué mecanismos internos actúan para llevar nuestra consciencia a lugares confortables. Y ahí entra en juego un aspecto crucial: la disonancia cognitiva o, lo que vendría a ser, cuando tenemos un comportamiento que entra en conflicto con nuestras creencias o valores. Este es un elemento clave que sustenta todo el ensayo, pues la raíz de la autojustificación se resume perfectamente al constatar que «una vez que estamos comprometidos con una creencia y hemos justificado su validez, cambiar de opinión es un trabajo duro. Es mucho más fácil encajar esa nueva creencia en un marco existente y elaborar la justificación mental para sostenerla que cambiar el propio marco». Y esto no sólo afecta a uno mismo, sino también a la gente que nos rodea pues, justamente por el hecho de que nuestro cerebro trabaja en el sentido de que lo que hacemos es lo correcto, hay que ser conscientes de que «cuando estés a punto de hacer una gran compra o tomar una decisión importante (…) no preguntes a alguien que acabe de hacerlo. Esa persona estará muy motivada para convencerte de que es lo correcto». Toda esta parte de justificación y de encaje, no únicamente tiene aspectos negativos, también los tiene positivos porque al pretender encajar nuestros comportamientos con lo que creemos, esto también sirve como ejercicio motivacional, pues al generar una buena acción te ves a ti mismo como una persona bondadosa y eso te mueve a realizar más buenas acciones. También, los autores se adentran en terrenos más pantanosos y polémicos como el tema de los abusos y a los traumas, pues a menudo estos se denuncian cuando hace tiempo que han ocurrido lo que, según los autores, se debe tener en cuenta y valorar cuán verídico es el relato pasado cierto tiempo, cuánto pueden estar sugestionadas las respuestas en base a las preguntas formuladas o cuanto afecta el sesgo de confirmación especialmente al tratar con niños en denuncias de abusos o en otro tipo de casos como el de «los cinco de central park» (que dio lugar a la gran serie «Así nos ven» (2019)). Aquí denuncia explícitamente y sin tapujos el trabajo policial y de investigación incluyendo la falsificación de pruebas por parte de la policía (testilying) para confirmar unas sospechas basadas en un sesgo de confirmación que a menudo consiguen pues, «la presunción de culpabilidad en la mente del interrogador crea una profecía autocumplida, hace que se muestre más agresivo, lo que a su vez provoca que los sospechosos inocentes se comporten de manera más sospechosa». Con todo ello, y pese a ser interesante el tema judicial, los autores dedican casi cien páginas a exponer casos que, si bien consolidan lo expuesto, su extensión es excesiva. Más interesante es el aspecto de cómo funciona los mecanismos de autojustificación en los problemas de pareja y explica por qué las personas que rompen una relación sienten una animadversión u sentimiento de venganza hacia la persona que dejan: es un claro ejemplo de reducción de disonancia en acción. Otro gran eje de debate sobre el que gira el libro es cómo los estadounidenses han llegado a votar a Trump y qué les motiva a defenderle; aquí los autores también se basan en los mecanismos de autojustificación para explicar porque votantes que antes eran contrarios a las políticas de Trump le votaron y siguen defendiéndole.

El libro plantea interesantes reflexiones y los autores incluyen, para dotar de relevancia a su relato, numeras teorías y citas de científicos y analistas, como el experimento de Milgram o cuando cita a Greenwald quien describe «el yo como un ‘ego totalitario’ que destruye sin piedad la información que no quiere oír y, como todos los líderes fascistas, reescribe la historia desde el punto de vista del vencedor. Pero mientras que un gobernante totalitario reescribe la historia para imponerse a las generaciones futuras, el ego totalitario la reescribe para imponerse a sí mismo». 

Por todo ello, de este interesante ensayo, la conclusión que se puede extraer es evidente: los mecanismos de nuestro cerebro que actúan para eliminar la disonancia cognitiva son poderosos y útiles pues nos ayudan a vivir en un mundo en que las decisiones que tomamos no son siempre las mejores ni son acordes a nuestros valores; si no pudiéramos justificar esas acciones tendríamos grandes problemas de aceptación. Pero, a su vez, debemos tener cuidado con ello, pues nos puede llevar a justificar lo injustificable. De ahí que la receta y el consejo es claro: «necesitamos q algunas personas de confianza que se atrevan a llevarnos la contraria, críticos dispuestos a pinchar nuestra burbuja protectora de autojustificaciones y a tirarnos de vuelta a la realidad si nos desviamos demasiado». Seguramente no es fácil encontrarlas, ni menos aun mantenerlas a nuestro lado; sin duda conservarlas sería lo más conveniente, a menos de que nos convenzamos de lo contrario.

No hay comentarios: