sábado, 24 de enero de 2026
H. Leyvik: En las kátorgas del zar
miércoles, 3 de diciembre de 2025
Semana de la Poesía: Paisaje con grano de arena de Wisława Szymborska
Título original: Widok z ziarnkiem piasku
Año de publicación: en diversos volúmenes, entre 1957 y 1993. Como antología, 1995.
Traducción: Jerzy Sławomirski y Ana María Moix
Valoración: muy recomendable (por no decir imprescindible)
Primera antología -de cien poemas- publicada en castellano de la poeta (lo de "poetisa" ya no se lleva, me parece) polaca Wisława Szymborska, que recibiría el premio Nobel al año siguiente, en 1996. Esto, lo del premio, no tendría demasiada importancia aparte de que, hasta donde yo sé, todo el mundo coincide en que esa vez estuvo muy bien concedido... Como cabe deducir, los libros de los que se han extraído los poemas para esta selección son anteriores a la obtención del premio y en concreto se trata de Llamando al Yeti (1957), Sal (1962), ¡Qué monada! (1967), Acaso (1972), El gran número (1976), Hombres en el puente (1986) y Fin y principio (1993). Como en este blog ya han sido reseñados otros tres libros de poemas de esta autora, posteriores a esta fecha, creo que podemos considerar que, en conjunto, estamos mostrando un panorama suficientemente completo de su obra.
Imposible innovar a estas alturas sobre la maravilla que es la poesía de esta autora (si cesta reseña consigue, en todo caso, descubrírsela a quien no la conozca, me doy por más que satisfecho); en todas las críticas, reseñas y semblanzas que leáis sobre ella se destacan ciertos aspectos de su obra que no puedo sino corroborar: la atención a las pequeñas cosas -incluso humildes-: una piedra, un escarabajo muerto, una cebolla, una gota de lluvia, el prospecto de un medicamento... a los acontecimientos colaterales de aquéllos que se suele tener más en cuenta o a aspectos insólitos de la realidad -o la irrealidad- en los que no solemos pensar; el destino final de un currículum, lo que se dice en un entierro; lo que piensa un gato cuando muere su dueño, los milagros corrientes de cada día... También, que se centra en el individuo/a como eje de la experiencia con la que apreciar el mundo, pero no con una perspectiva egoísta o egocéntrica, sino profundamente humanista, como en Fin y principio o La realidad exige -sobre quien paga las consecuencias de las guerras-, o las más metafísicas Nada es regalo, Una versión de los acontecimientos, Es una gran suerte... Por último, el rasgo más distintivo de la obra de esta gran poeta: la ironía -y el humor en su más amplia acepción-, que impregna toda su poesía, desde los poemas donde se aprecia más claramente, como en Primera fotografía de Hitler -huelga cualquier explicación-, la superpoblación del Hades en A orillas del Estigio, el gusto de los ángeles en Gags o la sorprendente Thomas Mann hasta otros en que aparece de forma más sutil (casi todas). En fin, cualquiera de los poemas recogidos en esta antología puede ser leído bajo alguna de estos prismas y todos denotan una calidad sobresaliente, aunque yo, personalmente, prefiero los escritos a partir de 1973, los que aparecen en Acaso, El gran número, Hombres en el puente y Fin y principio.
En todo caso, no es Szymborska una poeta hermética, cuyas crípticas metáforas haga falta descifrar al cabo de un aprendizaje iniciático. Al contrario y quizás ésta sea su mayor cualidad, resulta de una tremenda cercanía, de forma que si alguna de sus imágenes o referencias no nos resulta entendible, es simplemente porque no conocemos la referencia, ya sea ésta un cuadro de Brueghel o de Hiroshige Utagawa o algún escritor polaco del que por aquí no tenemos mucha idea (pero en Polonia, obviamente, sí). Su lírica, incluso en los casos en que prima la forma sobre el contenido, que también podemos encontrar alguno, se nos presenta como algo familiar, natural, reconocible como reflejo de nuestra propia experiencia y, sobre todo, de una gracia y una belleza cautivadoras. Lo mejor, sin embargo, es que os decidáis a leerla, quien no lo hay hecho antes y lo comprobéis por vosotros/as mismas.
Para finalizar la reseña, permitidme que transcriba algunos fragmentos de un poema de doña Wisława titulado El odio, que, en verdad, no es el mejor de los suyos, pero sí parece hecho ex profeso para los tiempos que vivimos (igual que lo estaba para 1993, cuando se publicó):
Ved cuán activo está
y qué bien se conserva
el odio en nuestro siglo.
Con qué ligereza salva obstáculos, y qué fácil le resulta saltar sobre su
presa...
No es como los otros sentimientos.
Más viejo y, a la vez, más joven.
Por sí mismo genera la causa
de su despertar a la vida.
Duerme a veces, pero jamás con un
sueño eterno.
Y el insomnio no le resta fuerzas, se las
da.
(...)
¡Qué anemia y apatía
la de los otros sentimientos!
¿Desde cuándo la fraternidad
arrastra multitudes?
¿Ha llegado alguna vez la compasión
primera a la meta?
¿A cuántos voluntarios seduce la duda?
El odio sí seduce, ¡y cómo!, es perro
viejo.
(...)
Siempre dispuesto a nuevas tareas.
Si es necesario esperar, espera.
Dicen que es ciego. ¿Ciego?
Tiene los ojos de lince del francotirador
y mira el futuro con denuedo.
Él, sólo él.
Más libros de la gran Wisława Szymborska reseñados en este incomparable blog: Dos puntos, Aquí, Hasta aquí, Correo literario
lunes, 8 de septiembre de 2025
Jesús Moncada: Camino de sirga
lunes, 12 de agosto de 2024
José Lezama Lima: Paradiso
Idioma original: Español
Año de publicación: 1966
Valoración: Fuera de concurso
16 días han pasado entre el comienzo y el final de mi lectura de Paradiso. Podría contar cualquier milonga, sí, pero he de confesar que, junto a momentos de verdadero goce lector, ha habido ocasiones en las que he estado muy cerca de abandonar. Veremos después los motivos.
Dicho esto, resulta imposible condensar Paradiso en las aproximadamente 500 palabras de nuestras reseñas. Tocará, por tanto, ir al grano y centrarnos solo en algunos aspectos del libro.
Clasificación:
¿Es Paradiso una novela o un poema en prosa? Pues aunque tenga largas partes que podrían ser leídas, a su manera, como novela histórica (la parte referente a la emigración) o como novela de formación (los años de adolescencia de Cemí), creo que es más correcto referirse a Paradiso como poema en prosa. En cualquier caso, se trata de un texto con una altísima carga autobiográfica (y homoerótica) que podríamos definir como híbrido entre Marcel Proust, James Joyce, un Alejo Carpentier pasado de vueltas y un Cortázar absorbido por el espíritu de Morelli.
Argumento:
En líneas generales, el texto recorre la vida de José Cemí, incluyendo fragmentos anteriores a su nacimiento (porque la vida de uno no comienza con su nacimiento). Pero es una generalización muy burda. Hay líneas secundarias, personajes que entran y salen, digresiones poetico-filosóficas que rompen la lectura convencional, etc.
Personajes:
Ya hemos dicho que Paradiso es más un poema en prosa que una novela y eso se observa en unos personajes que son más arquetipos que otra cosa. No hay un desarrollo o una evolución de los personajes propiamente dicha. Fronesis, Foción, el padre de Cemí, Oppiano Licario y demás familia, todos ellos son representación de determinados valores y pasan por la vida de un Cemí que es aprendiz, testigo, amigo, compañero, etc
Estilo:
La clave de Paradiso. Una fiesta del lenguaje (más surrealista que barroco, en mi opinión), un texto de un plasticidad desbordante, plagado de símiles y metáforas demasiado crípticas en ocasiones. Pero, además, intercalan el texto digresiones de carácter filosófico (morelianas?) que hacen que la cosa se ponga más cuesta arriba que el Stelvio para aquellos que la formación en la materia es más bien escasa.
Conclusion:
Sería estúpido recomendar Paradiso a cualquier lector. De hecho, creo que es un libro inaprehensible en su conjunto. Pero sí que es un libro al que en algún momento hay que acercarse e intentarlo, más dejándose llevar por las sensaciones e imágenes que Lezama entrega que tratando de sumergirse en una trama más bien difusa.
La anécdota:
Cuenta la leyenda que Cortázar le dijo a Lezama que el texto tenía demasiadas comas (correctores, absteneos de leer a Lezama), a lo que este contestó que el era asmático y que buscaba que el texto respirara como un asmático.
P.S. 1:
Si tuviera que elegir alguna parte del texto, me quedaría con el extraño y magnético capítulo XII, con la narración de la estancia de la familia Cemí en Florida y con un personaje tan llamativo como Alberto Olaya (tío de Cemí)
P.S. 2:
Sirva como ejemplo un pasaje del texto, que además ofrece algunas de las claves del mismo:
Sabían que el conformismo en la expresión y en las ideas tomaban el mundo contemporáneo innumerables variantes y disfraces, pues exigía del intelectual la servidumbre, el mecanismo de un absoluto causal, para que abandona su suposición verdaderamente heroica de ser, como en las grandes épocas, creador de valores, de formas, el saludador de lo viviente creador y acusador de lo amortajado en bloques de hielo, que todavía osa fluir en el río de lo temporal.
viernes, 11 de agosto de 2023
Steven Pinker: En defensa de la Ilustración
Idioma original: inglés
Título original: Enlightenment now
Traducción: Pablo Hermida Lazcano
Año de publicación: 2018
Valoración: Entre muy recomendable e imprescindible
Steven Pinker es una figura sobradamente conocida, autor de numerosos superventas en el ámbito de las ciencias sociales (La tabla rasa, Los ángeles que llevamos dentro), ganador del Pulitzer, colaborador en el New York Times y profesor de psicología en la Universidad de Harvard.
Este libro en particular viene con altas expectativas: en la contraportada una cita de Bill Gates dice: “El mejor libro que he leído nunca”. Bueno, veamos.
Comencemos por el subtítulo, puesto que, en contra de lo que suele suceder en este tipo de libros de ensayo dirigidos a venderse por millones, no es en absoluto sensacionalista (ya saben, “la partícula de Dios”, “el origen de todo”, “los secretos del universo”...) y se ajusta al contenido: Por la razón, la ciencia, el humanismo y el progreso. El bueno de Pinker ya nos explica desde el principio la estructura de su obra: dividida en tres partes, la primera se titula simplemente “Ilustración”, la segunda “Progreso” y la última “Razón, ciencia y humanismo”.
Pinker utiliza la primera parte de su obra para darnos contexto sobre la Ilustración, explicarnos qué es, y porqué es tan importante: a su juicio, los principios de la Ilustración son los que han llevado a la humanidad al crecimiento vertiginoso de bienestar y progreso experimentado en el siglo XX por casi todos sus miembros, y son los que nos deben llevar a un futuro todavía más prometedor. Consta esta primera parte de tres capítulos en los que el autor establece su tesis: dedica la segunda parte, el verdadero ensayo en sí, a demostrarla.
Esta segunda parte es, sin duda, donde radica el meollo de la cuestión: Pinker se ha dedicado a recopilar muchísima información que nos muestra en forma de datos y gráficos, con la que nos apabulla y nos ilusiona. El mismo autor reconoce que, para la mayoría de nosotros, nos resulta especialmente confuso discernir entre millones, miles de millones o millones de millones, por lo que se esfuerza en mostrar un contenido claro y de fácil comprensión.
Divide la información en distintas categorías y profundiza en cada una de ellas en cada capítulo; por lo variado y exhaustivo del análisis, merece la pena mencionarlos aquí: Progresofobia, Vida, Salud, Sustento, Riqueza, Desigualdad, Medio Ambiente, Paz, Seguridad, Terrorismo, Democracia, Igualdad de derechos, Conocimiento, Calidad de vida, Felicidad, Amenazas existenciales y El futuro del progreso. En cada uno de estos episodios aquí listados hay un estudio comparativo entre épocas y países según el tema a tratar: todos ellos nos indican que, como conjunto, nunca hemos estado tan bien.
Su parte final está dedicada a defender las tres bases de la Ilustración que, en opinión de Pinker, deberán ser las bases del futuro: Razón, Ciencia y Humanismo, dedicando otro capítulo a cada una de ellas.
¿Cuál es el mensaje de este libro? El optimismo. Un principio que defiende a lo largo del ensayo es la lugubridad y pesimismo de muchísimos autollamados intelectuales que se dedican a profetizar una y otra vez el fin del mundo, así como añorar pretendidos pretéritos tiempos gloriosos: Pinker derrota una y otra vez la tesis de “aquellos buenos viejos tiempos”, mostrando datos que demuestran que no todo tiempo pasado fue mejor.
Como nota curiosa, en el proceso de escritura de este ensayo se produjeron las elecciones de EEUU de 2016, en las que salió elegido Donald Trump como nuevo presidente. Para curarse en salud y evitar que cundiera el pánico, Pinker nos decía en el libro que, a pesar de los presumibles retrocesos futuros llevados a cabo por el nuevo gobierno republicano en materia de libertades sociales y medioambientales, debemos mirar al futuro con un objetivo más amplio y no centrarnos en el momento presente para analizar la historia. A pesar de la visión de color de rosa que nos vende Pinker a lo largo de todo el libro, se deja trasver que le había visto las orejas al lobo: Optimismo sí, pero con matices.
Teniendo en cuenta que es un buen mamotreto, de esos que hace cansar la muñeca al cabo de un rato, surge la pregunta: ¿es una buena lectura? Mi opinión es que sí, no necesariamente lineal (a pesar de que yo lo he hecho así y no me arrepiento), funciona tan bien como obra de consulta (y, porque no decirlo, argumentario para debates).
Algo que me hubiera gustado es que Pinker hubiese insistido más en la necesidad de mantener (seguir manteniendo) hábitos responsables de consumo y de vida: la sensación, al ir leyendo, es que como humanidad vamos sobrados, que ya está todo hecho, y sabemos de sobra que lamentablemente no es así; vamos por buen camino, pero hay que seguir trabajando. El apuro que pasó Pinker con la elección de Trump nos demuestra que un cambio de rumbo de un gobierno poderoso puede dar al traste con muchos de los avances conseguidos.


