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miércoles, 23 de julio de 2025

Eiji Uchida: Midnight swan

Idioma originalJaponés

Título original: Middonaito  suwan (ミッドナイトスワン)

Traducción: Asuka Ozumi (al portugués)

Año de publicación: 2020

Valoración: Se deja leer

Sé perfectamente que este blog está dedicado principalmente a la literatura escrita en (o traducida al) español, aunque también se han reseñado obras escritas en otros idiomas hablados en España o sus alrededores, incluso sin traducción al castellano. Espero no estar estirando demasiado la liga con esta reseña. Sin embargo, con el auge reciente de la literatura asiática traducida al español (espero sinceramente que no sea solo resultado del uso indiscriminado de la inteligencia artificial), estoy seguro de que pronto encontrarán este libro en las estanterías de su librería favorita, en un perfecto castellano castizo (y espero también que la portada no recurra a algún cliché japonés, como un hombre vestido con kimono y maquillado como geisha). De cualquier forma, pueden ver la película en Netflix.

Midnight Swan cuenta la historia de dos marginadas: Ichika, una estudiante de secundaria, víctima de abuso y con una madre alcohólica; y Nagisa, una mujer transgénero que trabaja en un club nocturno. Debido a los problemas de su madre, Ichika tiene que mudarse temporalmente al diminuto apartamento de su tía (que desde su perspectiva es su tío) en Tokio, complicando aún más la ya precaria situación de Nagisa, quien sobrevive con dificultades económicas, gastos por medicamentos y deudas. La trama no es especialmente original: ambas deben luchar contra su precariedad para lograr algo más que sobrevivir. Ichika encuentra refugio en el ballet, típicamente reservado a clases altas, mientras que Nagisa, inicialmente renuente, desarrolla sentimientos que podrían considerarse maternales hacia Ichika. Este nuevo vínculo, cuidar a Ichika y ayudarla a superar el abandono de su madre, otorga un sentido renovado a su vida.

El problema con el libro (y aún más con la película) es que ninguno de los personajes protagonistas es desarrollado hasta sus últimas consecuencias. Considerando que una de ellas es transgénero, hubiese sido enriquecedor profundizar en las dificultades específicas que enfrenta esta comunidad, especialmente como trabajadoras del entretenimiento para adultos en una sociedad donde aún es tabú (la película incluso roza peligrosamente la caricaturización). Otros temas sensibles como la incursión de adolescentes en el entretenimiento adulto, el maltrato infantil y las adicciones también son tratados superficialmente. Sin embargo, debo reconocer que, a pesar de esta superficialidad generalizada, los atisbos del mundo de los llamados new-half (término utilizado para referirse a las mujeres transgénero en la industria del entretenimiento para adultos) son suficientes para justificar la lectura.

Por último, un comentario breve sobre la adaptación cinematográfica: es pésima. Las actuaciones son exageradas y sobreactuadas (¿por qué tantas películas japonesas y coreanas caen en esto?). Algunas locaciones resultan interesantes, como los departamentos empobrecidos en pleno centro de la metrópoli o el interior de los clubes nocturnos. No obstante, las escenas de baile carecen de originalidad. En general, resulta una adaptación bastante mediocre.

miércoles, 2 de julio de 2025

Grace Ellis & Hannah Templer: De otro planeta

Idioma original: inglés

Título original: Flung out of Space

Año de publicación: 2022

Traducción: Esther Cruz Santaella

Valoración: recomendable y, sobre todo, para fans

Una vez más, resulta aconsejable acudir  al subtítulo de este libro para enterarnos de qué va... Pues bien, dice así: Las indecentes aventuras de Patricia Highsmith. En realidad, con esto ya sería suficiente para dar por hecha la reseña o al menos, dos tercios de la misma. El resto sería dar mi parecer ("me ha gustado mucho, bla, bla, bla"), aconsejar su lectura ("no os lo perdáis y menos aún quienes seáis fans de esta escritora, bla bla bla"), cobrar mi suculentos honorarios y pa' casa... Pero vaya, uno es un profesional prestigioso del mundo de las reseñas y vosotros/as os merecéis algo un poco más elaborado y además, si no, me echan de este chollo, así que aquí va la de esta ¿biografía ficcionada gráfica? ¿Ficción biográfica gráfica? ¿Lo que sea, pero gráfica? Bueno, da igual la taxonomía que apliquemos a esta obra; el caso es que se trata de una recreación de la época juvenil de la gran escritora Patricia Highsmith, justo en el momento previo -meses, en verdad- a que comenzara a publicar novelas, cuando se dedicaba, para su desespero, a escribir guiones para cómics, algo que le resultaba bastante degradante -y muy gracioso a las autoras de este otro cómic, puesto que insisten bastante en ello-, mientras se dedicaba a crear sus primeras obras literarias de enjundia: las novelas Extraños en un tren y Carol (que primero se llamaba así, luego se publicó como El precio de la sal, firmada con un pseudónimo, y en 1989 volvió a ser Carol, ya con la autoría declarada de Highsmith). Momentos complicados para esta escritora, en primer lugar por las cuitas propias de cualquier escritor o escritora que trata de publicar su primer libro (a no ser que sea algún presentador/a de televisión, influencer, tiktoker o cualquier otra gansada por el estilo), pero también -al menos es sobre lo que las autoras de este cómi... novel... biografía gráfica o lo que sea, hacen mayor hincapié- por su lesbianismo galopante, que no sólo se ve obligada a disimular -tampoco mucho-, sino que le crea un fuerte sentimiento de culpa y le impulsa a buscar ayuda psicológica e incluso a seguir lo que hoy llamamos "terapias de conversión". Esta situación nos puede parecer hoy un despropósito (y con razón) a las personas de bien, pero recordemos que la historia está ambientada a finales de los años 40 del pasado siglo, por más que sea en Nueva York, una gran ciudad donde era esperable encontrar un poco más de tolerancia. Aún así, la homosexualidad era considerada una enfermedad que debía ser tratada por psicólogos y terapeutas, algo a lo que incluso una personalidad tan indómita como la de Patricia Highsmith no pudo resistirse. 

Este libro se centra en gran medida en esta circunstancia de la vida de Highsmith no sólo por el "interés humano" que pueda tener, sino porque El precio de la sal/Carol se convirtió en una novela emblemática para el colectivo homosexual LGTBIQ+, al menos en EE.UU. y, por motivos que se me escapan, para su autora suponía la continuación natural de Extraños en un tren, novela que, por cierto, le supuso un éxito no menor, con adaptación cinematográfica dirigida por Hitchcock, etc. A partir de estas dos primeras novelas, la carrera y la vida de Patricia Highsmith cambiaría para siempre, permitiéndole su éxito dejar el mundo de los cómics -atención, por cierto, a la aparición de un joven Stan Lee- que tanto aborrecía. Ahora bien, que nadie piense que estamos ante una suerte de ficción hagiográfica sobre una de los iconos del colectivo LG+ o algo así. Para nada, puesto que las autoras de este libro no han pretendido en ningún momento ocultar los "defectillos" de su protagonista; a saber: un borderío bastante acentuado -esto era previsible, dada su fama de arisca- y, peor aún, arraigados prejuicios contra ciertas etnias o religiones -básicamente los judíos-; la razón para ello no se explica, pero recordemos que esta escritora fue criada por su abuela en la Texas de los años 30, que sospecho no era el mejor lugar para quien no fuera blanco, anglosajón y protestante... Precisamente, en la nota preliminar a la novela gráfica (vamos a llamarla así) la guionista de la misma, Grace Ellis incluye estas palabras al respecto:

"La historia de la humanidad está llena de seres humanos complicados y destructivos. Creo que es importante que no olvidemos eso. No todas las figuras influyentes o relevantes merecen que se las ponga en un pedestal, lo que incluye a mujeres y personas LGBTQ. Las hagiografías simplificadas tienen sus objetivos, pero considero que, en última instancia, nos hacen un flaco favor al mostrar a personas reales reducidas a simples héroes y villanos, cuando la verdad casi siempre es más rica y compleja (...)"

No puedo estar más de acuerdo, aunque también cabe preguntarse qué ocurre para que la autora de un libro sobre otra escritora real, en este caso, tenga que incluir esta nota a modo de prólogo para evitar herir susceptibilidades y, en última instancia, poner la venda antes que la herida, por si las moscas... No sé, casi se diría que el público lector (por no hablar del público televidente o usuario de las redes sociales) no está formado por adultos conscientes de la complejidad del mundo, de la variedad de personalidades y comportamientos humanos y de las interacciones entre las personas, sino por pre-púberes incapaces de entender las cosas de forma no binaria: bueno/malo; me gusta/no me gusta; salvación/condenación eterna en los fuegos del Infierno (lo digo por decir, ¿eh?, que ya sé que no es así y todos nosotros nos movemos en la sutileza, ambigüedad y tolerancia como peces en el agua).

Por apuntar alguna cosa sobre el aspecto gráfico del libro, el trabajo de Hannah Templer me parece magnífico, desde el planteamiento de cada página y el uso de una gran diversidad de planos -por cierto, muy eficaz e inteligente el recurso a repetir las viñetas finales de algunas páginas en la siguiente, para enfatizar el efecto que se quiere transmitir... además de ahorrarle algo de trabajo a la dibujante-, hasta el estupendo trazo, claro a la par que expresivo y detallista. Además de al cómic clásico norteamericano (el de superhéroes, por entendernos), a mí, que ya soy un señoro machirulo de ésos, me ha recordado al de dibujantes franceses e italianos de los 80-90, como Vittorio Giardino e incluso, cuando se trata de mujeres, a... ejem, Milo Manara. Pero no, debo de estar equivocado... ¿Cómo va a ser un referente para una historia donde la protagonista se acuesta con un buen número de macizas gentiles congéneres a lo largo de la misma (perdón por el spoiler, si es que lo es) un tío que las dibujaba de maravilla, para solaz de los salidos de media Europa? Y que conste que yo sólo leía sus cómics por los guiones...

Un montón de títulos de (que no sobre) doña Patricia Highsmith reseñados: aquí

martes, 4 de febrero de 2025

Junichiro Tanizaki: Arenas movedizas

 Idioma original: japonés

Título original: Manji (卍)

Traducción: Aiga Sakamoto y Miguel Martín Onrubia

Año de publicación: 1928

Valoración: muy recomendable


¡Pero qué dramón!

Esta novela tiene todos los elementos (y futuros clichés) de lo que después sería reconocido como novela japonesa: esposas insatisfechas, maridos autoritarios pero pusilánimes, jóvenes seductoras, gigolós sin escrúpulos, deshonra familiar, suicidio por amor, etc. Sin embargo, se ve claramente por qué a Tanizaki se le considera un representante de la novela moderna en Japón. Hay rasgos propios de la novela romántica del siglo XIX, que Tanizaki mezcla muy bien con el estilo de la novela Meiji.

En esta novela temprana de Tanizaki, se nos presenta la vida de una esposa aburrida e insatisfecha, con un historial de infidelidades (pasadas por alto por el marido, siempre guardardando las apariencias), quien se enamora de una joven de belleza fascinante, inocente y narcisista. En esta relación lésbica se interpondrán, por un lado, el marido de la protagonista y, por otro, el amante de la joven, formando un cuadrado (o manji) amoroso digno de una telenovela mexicana.

La historia está narrada desde el punto de vista de la protagonista, quien relata sus desventuras a una suerte de psicólogo o consejero. Sin embargo, su narración se confunde con la voz de los demás personajes, lo cual nos permite conocer sus versiones de manera indirecta, la mayoría de las veces contradictorias, obligándonos a posicionarnos a favor de uno o de otro. Esto se logra gracias a lo bien definidas que están las personalidades de los protagonistas, sin llegar a caricaturizarlos.

Resulta especialmente interesante cómo Tanizaki, a través de la voz de esta narradora poco fiable, juega con la percepción del lector y con la ambigüedad de los hechos. A lo largo de la novela, se ponen de manifiesto no solo las pasiones y frustraciones de cada personaje, sino también la forma en que la sociedad japonesa de la época condicionaba los roles y comportamientos de hombres y mujeres. 

Tal vez no sea la mejor obra de Tanizaki, pero sin duda es una historia interesante y entretenida, narrada con fluidez y no sin uno que otro cliffhanger (la novela fue publicada originalmente por entregas). A pesar de que para el año en que se publicó esta obra, Tanizaki ya era un autor reconocido, me parece que es aquí donde se nota que llegó a su madurez como escritor. 

jueves, 31 de octubre de 2024

Ihara Saikaku: El gran espejo del amor entre hombres

 Idioma original: japonés

Título original: Nanshoku Ōkagami (男色大鏡 )

Traducción: Carlos Rubio

Año de publicación: 1687

Valoración: muy interesante

"El gran espejo del amor entre hombres" es una obra fundamental de la literatura japonesa del periodo Edo, considerada como la primera en el género ukiyo-zōshi (versión literaria del ukiyo-e), el cual captura la esencia de la vida cotidiana y las complejidades emocionales, en este caso, del amor entre hombres, explorando tanto el contexto de la sociedad samurái como el de los comerciantes de Edo, digamos, la gente común y corriente, en contraste con obras que se centran en la nobleza (por ejemplo, el Genji Monogatari).

La obra se divide en dos partes principales (algunas ediciones en español separan el libro en dos tomos). Los primeros capítulos se centran en las relaciones mentor/pupilo (muy al estilo de los atenienses) dentro de la sociedad samurái. Aquí, Saikaku describe cómo el amor entre hombres era una práctica socialmente aceptada, influenciada por el código de honor samurái, donde la lealtad y la moralidad se entrelazan con las relaciones afectivas. Por ejemplo, en el primer capítulo, se narra la historia de un hombre que, tras haber gastado una fortuna en mujeres ("gasté mi fortuna en mujeres y alcohol, el resto lo desperdicié"; George Best, 1999), concluye que el verdadero placer reside en el amor entre hombres, subrayando así la superioridad moral y estética de estas relaciones sobre las heterosexuales (muy al estilo de aquellos filósofos y amantes de niños).

Los últimos volúmenes trasladan el foco al mundo de los comerciantes y los actores de kabuki de Edo. Saikaku detalla las costumbres de los wakashu, jóvenes bellos que, además de actuar en los teatros, mantenían relaciones amorosas con sus clientes en las casas de té (un muy bonito eufemismo). Un ejemplo significativo se encuentra en el segundo capítulo del segundo volumen, donde se cuenta la trágica historia de un joven que, tras la muerte prematura de su amante, decide convertirse en monje, reflejando la intensidad y el dolor inherentes a estas relaciones (véase Brokeback Mountain).

Además, "El gran espejo" no solo documenta prácticas amorosas, sino que también sirve como un espejo de las dinámicas de poder, honor y afecto en diferentes estratos sociales. Las historias varían desde romances idealizados hasta melodramas lacrimógenos, ofreciendo una visión multifacética de cómo el amor entre hombres era percibido y vivido en distintas esferas de la sociedad. Una visión refrescante después de tanto amor cortés.

"El gran espejo del amor entre hombres" es una obra seminal que ofrece una ventana invaluable al mundo del Japón Edo. Ihara Saikaku, con su maestría literaria, no solo es entretenido, sino que nos muestra su visión sobre las complejidades de las relaciones humanas y las construcciones sociales que las enmarcan.

miércoles, 24 de enero de 2024

S. A. Cosby: Lágrimas como navajas

Idioma original: Inglés
Título original: Razorblade Tears
Año de publicación: 2021
Traducción: Miguel Sanz Jiménez
Valoración: Se deja leer (aunque es entretenida)

Lágrimas como navajas es tan entretenida y amena como estereotipada y previsible. Aunque esta definición no le hace justicia a la novela negra de S. A. Cosby; y es que por más que abunde en liviandad y clichés, también lo hace en escenas conmovedoras, protagonistas que resultan simpáticos y cierto subtexto relativo al racismo o la discriminación LGTBI que espesa sus temas. Por tanto, es un "bestseller" de género algo formulaico que al mismo tiempo exhibe un poquitín de ambición. 

Trata sobre Ike y Buddy Lee, dos ex convictos, uno negro y otro blanco, que unen fuerzas para vengar el asesinato de sus hijos, una pareja gay que se involucró con una persona poderosa. En el transcurso del relato, ambos padres forjarán una entrañable amistad y lidiarán con su retorno a la criminalidad, el dolor de la pérdida, el remordimiento de haber sido unos progenitores nefastos y la aceptación de las orientaciones sexuales alternativas.

La prosa de Lágrimas como navajas es funcional y eficaz. Asimismo, imprime un buen ritmo al conjunto. No obstante, por momentos se antoja excesivamente taquigráfica, pues escatima en descripciones (sobre todo de escenarios o atmósferas); a eso hay que añadir que emplea símiles algo ramplones (una herida que «lloraba igual que una novia con el corazón roto», un coche «verde como el dinero», etc...).

Por otro lado, el mensaje de Lágrimas como navajas no es precisamente sutil, pero tampoco insulta a la inteligencia del lector, dado que se vincula con el arco de personaje de Ike y Buddy Lee, amén de establecer un paralelismo entre los hijos de ambos y la esquiva Mandarina.

Como curiosidad: he detectado que Miguel Sanz Jiménez se ha tomado una licencia en la página 208 al traducir la obra. Y es que mientras que en el original se dice «woman with the most severe I want to speak with the manager haircut he'd ever seen», pasaje cuyo significado es difícil de trasladar al español, Jiménez sale del paso con «el típico aspecto de señora pelmazo».

Resumiendo: Lágrimas como navajas es la clase de "bestseller" de género que se lee de una sentada, pero también es una obra cuyas cualidades la hacen destacar sobre la media. Creo sinceramente que, pese a que no se la puede reivindicar como una ficción memorable, compleja o profunda, exhibe méritos más que suficientes para entretenernos durante una tarde e incluso hacernos reflexionar brevemente. Suficiente, ¿verdad?

sábado, 10 de junio de 2023

Manuel Gerardo Sánchez: En verano duele más

Idioma original: Español

Año de publicación: 2023

Valoración: Recomendable

Creo haber dicho en más de una ocasión que casi toda novela contiene en su interior al menos un viaje. En esta ocasión, el viaje de Manuel Gerardo Sánchez en esta "En verano duele más" es doble: a través del espacio y el tiempo. 

Así, mientras el viaje espacial de esta novela nos traslada de Venezuela al Líbano en varias idas y venidas, el temporal nos lleva, y no necesariamente en este orden, desde el presente a la década de los 60, con estaciones de paso por los 70, 80, 90, etc.

Podríamos resumir el argumento en el retorno de Camille a Venezuela para, por un lado, acompañar a su padre en los últimos días de su enfermedad- y, por otro, realizar una larga rememoración (que funciona más como un balance que como un lamento) de un pasado que no es otra cosa que un catálogo de heridas y cicatrices. Ampliando un poco la información, "En verano duele más" es una novela sobre la familia, el amor, el deseo, la culpa y la memoria. 

Para tratar todos estos temas, el autor se sirve de una serie de dualidades (Líbano - Venezuela, Padre - Madre,  Pasado - Presente) e identidades en conflicto que provocan en los personajes dolorosos desgarramientos. Eso sí, siempre teniendo en cuenta que la memoria falsea y embriaga y que, a fin de cuentas, todo consiste en tejer a partir de cabos sueltos.

Creo que la principal virtud del libro radica en la exploración del deseo y de la culpa de su protagonista, especialmente en un tercio final superior al resto de la novela. Digamos que todas las ramificaciones iniciales que parecían no conducir a ninguna parte convergen en un punto que funciona como un big bang a la inversa. A partir de ahí, la trama se "centra" y la indagación es más profunda.

Otros puntos a destacar son la construcción del personaje de Anatole (padre de Camille) y la relación entre Anatole y la madre de Camille.

En fin, que podría haber hablado de aspectos mucho más explícitos e impactantes de la trama, de etiquetas LGTBI, etc, pero creo que eso sería un injusto ejercicio de reduccionismo. "En verano duele más" es bastante más que eso. Creo yo, vaya.

domingo, 25 de abril de 2021

Tommi Parrish: La mentira y cómo la contamos

Título original: The lie and how we told it
Año de publicación: 2019
Traducción: Santiago García
Valoración: Recomendable



Tommi Parrish debutó en novela gráfica con esta obra que fue nominada en cuatro categorías de los Premios Ignatz 2018: mejor artista, mejor novela gráfica, mejor nuevo talento y mejor historia. Para hacerse una idea del nivel de este galardón no hay más que mencionar la obra ganadora de 2017, ni más ni menos que Lo que más me gusta son los monstruos de Emil Ferris.

Resumen resumido: Clear y Tim se reencuentran accidentalmente en un supermercado años después de haber dejado el instituto y deciden ir a tomar algo para ponerse al día. Será una velada en la que corroborarán lo muy deshilachada que se encuentra su amistad forjada en la adolescencia y donde lo poco que se digan obligará a Tim a lanzar una mirada incómoda hacia su interior que sacudirá sus propios torbellinos.

La mentira y cómo la contamos es una apuesta muy personal, sobre todo en lo estético, a la vez que esgrime una trama de novela psicológica que deja el final un poco en el aire para que sea el propio lector el que reflexione al respecto. Todo ello la convierte en una obra singular, compleja y también ambiciosa. Qué elementos la hacen tan destacable:
  • Una temática controvertida: las dificultades para encajar en el canon de lo que se considera «la vida adulta» en general y en el de «la masculinidad normativa» en particular. Desorientación, auto represión y auto engaño que solo generan dolor enquistado. El hecho de que Clear haya reconocido su propia identidad sexual y tenga unas perspectivas vitales sencillas pero honestas con ella misma hace que Tim se sienta incómodo con la máscara que se ha construido para lidiar con sus propias frustraciones.
  • Una atmósfera de desencanto irremediable que sumerge al lector en una especie de «universo de los perdedores» en el que ni tan siquiera la evocación de la adolescencia resulta gloriosa si no patética. Ni los personajes, ni los lugares que visitan, ni las personas que los rodean emiten nada que pueda identificarse con el éxito, la belleza o la paz mental; Tommi Parrish sumerge al lector, con toda la intención, en un paraje desolador y desprovisto del brilli-brilli y del postureo que rige la vida moderna actual. ¿Cuál es el objetivo? En mi opinión, obligarnos a poner el foco únicamente en lo que sienten y piensan los personajes, y democratizar sus miserias: Clear y Tim no son especiales ni tan solo por parecer más o menos «perdedores» porque su situación es intrínseca a la propia naturaleza humana.
  • Los silencios y los gestos que sustentan el verdadero curso de los conflictos que nutren la narración. La información escrita es la mínima necesaria para que el lector no pierda el hilo, lo que denota una habilidad y control narrativo considerables. Este recurso es propio de un buen artefacto narrativo en general e imprescindible en la novela psicológica en particular.
  • El estilo gráfico. Sin duda el elemento que más llama la atención a primera vista, con ese agolpamiento de colores planos, saturados y poco contrastados, entre los que el blanco del papel apenas aflora, y sobre los que se superponen trazos rápidos y en cierto modo aleatorios, que igual definen detalles importantes del rostro o la gestualidad, como remarcan la cremallera de una mochila que, por lo demás, no se distingue de la espalda que la lleva. Y lo que más sorprende, la formalización de los protagonistas y su entorno: humanoides de cabeza diminuta y cuerpo elefantiásico en el que a menudo resulta imposible percibir rasgo alguno de género y mucho menos de estereotipos de raza o belleza. Una apuesta estética totalmente intencionada que tiene mucho que ver con el punto siguiente.
  • La ambigüedad como concepto que se introduce en la obra de manera omnipresente: en la actitud de los personajes, en su aspecto, en sus conflictos y en el ambiente general que se transpira. La mentira y cómo la contamos transmite un mensaje muy claro que es el de romper con los estereotipos y la normatividad en pos de una diversidad que promete ser liberadora. Pero Tommi Parrish sabe que la diversidad como tal solo existe idealmente; cuando la diversidad se materializa resulta ambigua y la ambigüedad es incómoda porque nos genera inseguridad.
Y para acabar de afianzar todos los esos elementos, la historia integra otra historia en su interior que podría funcionar de manera independiente.

Se trata de una especie de fanzine que Clear encuentra en un momento dado y que lee en dos momentos que se queda a solas. La historia se titula Un paso al interior no significa que lo entiendas y expone en toda su desnudez y crudeza el mensaje que mencionaba antes. Solo que a pesar de lo aparentemente sórdido de la historia, en este caso se vislumbra la esperanza ya que no deja de ser un singular canto al reconocimiento y estima de la propia identidad por poco normativa y ambigua que esta pueda resultar. 

En este caso, el estilo gráfico parte del mismo modelo que en la obra matriz solo que el tratamiento posterior pone el énfasis precisamente en todo lo contrario: trazo negro fino definido sobre fondo totalmente blanco. Al fin y al cabo se trata de una historia ideal.

Así que, como poco, Recomendable porque aunque el tema tal vez no sea para cualquier paladar, lo cierto es que la calidad y coherencia de la historia con el modo en el que está narrada es más que remarcable. Y porque no deja de ser una obra valiente y transgresora que apunta con inteligencia y sensibilidad algunas de las flaquezas más vergonzosas de nuestra sociedad y nuestra condición humana

Posdata: leer dos veces.

domingo, 31 de enero de 2021

Semana del ensayo #7: Regreso a Reims, de Didier Eribon

Idioma original: francés 

Título original: Retour a Reims

Año de publicación: 2009

Valoración: Recomendable

 

El ensayo biográfico permite abordar cuestiones de interés con todas la licencias propias de este género literario (desorganización, proporción desigual de los temas tratados, opiniones personales en lugar de realidades científicas, divagaciones sin límite etc.), y el aspecto narrativo le proporciona un plus de amenidad. Demasiada para mi gusto en este caso, y es que el contenido autobiográfico me parece excesivamente extenso, incluso reiterativo, en detrimento de la parte teórica. Pero esta es mi opinión, solamente.

Autor de una obra extensa y variada, Didier Eribon  ha escrito varios tratados en los que –siguiendo la estela de Genet y (su biografiado) Foucault– plantea el largo y arduo proceso de la salida del armario. Aquí trata de la suya propia y del concepto en sí con todas sus implicaciones. El camino fue largo para alguien nacido en 1953, primero lo mantuvo en secreto, pero poco a poco tuvo que resignarse a la perspicacia de su entorno y con el tiempo acabó reuniendo un amplio corpus teórico en el que analiza la homosexualidad desde diversas perspectivas. No solo había superado la fase de ocultación, supo además convertir su realidad personal en asunto de investigación y reflexión, eso le proporcionó el respeto personal, un prestigio profesional indiscutible... y un día falleció su padre. Entonces fue consciente de que el secreto, alimentado por la vergüenza, no era solo su orientación sexual, que su origen social seguía a salvo de todas las miradas pues durante toda su vida había ocultado su pasado, y cuando las preguntas le parecían demasiado indiscretas, se veía obligado a mentir. (“Formulémoslo de la siguiente manera: me fue más fácil escribir sobre la vergüenza sexual que sobre la violencia social”).

Esa procedencia, que describe con todo detalle, era de hecho tan humilde que él mismo considera milagroso su ascenso en la escala social. Tras el fallecimiento del padre –del que le separaba un abismo cultural e ideológico, incluso de talante, que los mantuvo alejados durante años– no había razón para dejar de visitar el hogar, que ya no estaba en el Reims de su infancia pero que, al margen de traslados, conservaba la esencia del lugar dónde se crió. Su visita permitió una comunicación madre-hijo insólita hasta entonces, que lo devolvía a sus auténticos orígenes y le abría las puertas a esa zona de su conciencia de la que se había desvinculado hasta el momento. De esa especie de catarsis, e inspirado por los autoanálisis llevados a cabo por Annie Ernaux y su amigo Pierre Bourdeau (del que, opina, se quedó corto), surgió Regreso a Reims. Una obra cuya sinceridad incomoda a veces, que no elude la autocrítica más cruda y que, gracias a su faceta ensayística, va más allá de la confesión personal. Examina los férreos  mecanismos de reproducción del determinismo social e indaga sobre la movilidad de clase (transfuguismo) y los efectos que produce, tanto en la unidad familiar como en aquel que ha cambiado de rango.

Según dice, y demuestra, la conciencia de pertenecer a una clase no es tan habitual como podría parecer. En un extremo situaríamos al entorno de su infancia (padres, vecinos etc.) que votaron siempre al Partido Comunista y, en un momento dado, se sintieron traicionados por la izquierda y seducidos por el discurso de Marine Le Pen, o bien, analiza el frecuente rechazo a la instrucción de esas clases populares por considerarla ocio improductivo, así como la creencia de que el abandono escolar es una elección libre. En el otro, a un estudioso como Raymond Aaron que, desde su posición, consideraba las clases sociales como una realidad de otra época. Eribon opina que esas son las palabras de un privilegiado y que solo los burgueses pueden permitirse ignorar la pertenencia de clase. La combinación de ambas posturas reproduce el determinismo social (“Es como si la línea que divide ambos mundos sociales fuera impermeable casi por completo”). Pero si hasta el teórico de lo social reniega de su origen, no parece que vaya a cambiar nada. (“En lo político, estaba con los obreros, pero odiaba tener raíces en su mundo. Probablemente, ponerme del lado del “pueblo” me habría provocado muchos menos tormentos internos y crisis morales si el pueblo no hubiera sido mi familia.”). Aunque, realmente, son las estructuras sociales quienes condicionan ese inmovilismo, en particular, el sistema educativo, que Eribon considera una auténtica trampa, la forma más efectiva de perpetuar la desigualdad. Incluso él se engañó en cierto modo pues, al carecer de la información propia de las élites, siguió un itinerario carente de prestigio que ha condicionado su carrera.

Como pueden suponer, toda su trayectoria supone un largo y costoso proceso de construcción personal cuyo resultado consiste en aceptar y conciliar sus diversas identidades.

“¿No nos compete a nosotros construir discursos y teorías que permitan que nunca descuidemos tal o cual aspecto, que nunca dejemos fuera del campo de la percepción o fuera del campo de acción ningún ámbito de opresión, ningún registro de dominación, ningún señalamiento de inferioridad, ninguna vergüenza asociada a la interpelación injuriosa?”.


Traducción: Georgina Fraser 

martes, 1 de octubre de 2019

Lucía Baskaran: Cuerpos malditos

Idioma: español
Año de publicación: 2019
Valoración: se deja leer (con algún momento que está bien)

Alicia es una joven de un pueblo de la costa vasca que poco antes de la boda pierde a su prometido, Martín, atropellado por un automóvil. El comprensible shock que le causa esta desgracia y la consiguiente depresión las afronta de las siguientes maneras:

  1. Bebiendo y entrando en una vía autodestructiva, en general.
  2. Buscando un refugio afectivo en Ane, su amiga de la infancia y amante adolescente.
  3. Buscando un refugio afectivo y sexual en Otto, el hermano de Martín.
  4. Buscando un refugio social en sus amigas -y algún amigo- que constituyen para ella su verdadera familia.
  5. Rememorando los episodios y circunstancias de su vida que le causaron algún trauma, desasosiego o incomodidad de tipo afectivo, sexual y social.
Con estos elementos se puede escribir una novela intensa, desgarradora, perturbadora... pero también otra que no pase de ser una actualización modernilla y subidita de tono de la novela "romántica" de toda la vida (de cierta clase de novela romántica, al menos). Este libro va oscilando entre ambos planteamientos narrativos (no creo que adrede por parte de su autora), algo que acentúa el hecho de que su estilo varíe también entre los capítulos o párrafos de una mayor intensidad , no diré que poética, pero sí más ambiciosa en la creación de imágenes literarias, y otros en los que, en cambio, el tono es más pedestre o doméstico, meramente descriptivo o incluso un poco naif, por más que se hable mucho de follar, de masturbarse, mamadas y todas esas cosas tan entretenidas.

En cualquier caso, más allá del desparpajo sexual, digno de aplauso, la novela en lo que abunda es en situaciones, complicadas tramas o problemas de todo tipo: desde la ya mencionada viudedad de la protagonista al abandono por parte de su madre, las autolesiones, el bullying, la sexualidad infantil -variante homo-, las infidelidades dentro de la pareja, el autismo, etc... Además la autora aprovecha para ejemplificar conceptos poco conocidos fuera del feminismo (o incluso dentro de éste, tal vez): body-shaming, body-monitoring, self-objectification... Para remachar, aclara tales conceptos en una serie de notas con largas explicaciones psicológicas más o menos académicas, lo cual resulta muy educativo, pero desvirtúa un tanto la novela, como narración (aconsejo, pues, no leer esas notas hasta haber terminado la novela en sí).

Entiendo que el objeto de este libro es trazar una parábola que recorre la protagonista desde su primera posición, condicionada por su relación con algún hombre -novia o viuda de-, hasta su "liberación" por medio de la autoconsciencia y la ayuda de sus amigas (no me atrevo a llamar a esto "sororidad", puesto que a las rivales se le pone de vuelta y media). Percibo, sin embargo, varios problemas en la consecución de tal propósito: en primer lugar, no resulta convincente que esta autoconsciencia de la protagonista se vaya produciendo según descubre lo muy capullos que resultan ser su novio muerto y el hermano de su novio muerto. En segundo término, la historia queda un tanto diluida en una especie de Melrose Place giputxi (conste que no creo que la autora hubiese nacido cuando daban esa serie): mi amiga se enrolla con mi otra amiga porque su novia la ha dejado, yo me enrollo con mi cuñado, que a su vez se enrolla con... bueno, así todo. Y, por último, el catálogo de agravios y problemas que he mencionado antes resulta tan exhaustivo que acaba por desdibujar el posible impacto que se pretendía causar en el lector.

Algo parecido ocurre con lo que se supone es la "idea fuerza" de la novela (según he leído en alguna entrevista a la escritora): la violencia o variadas violencias que la sociedad heteropatriarcal ejerce sobre el cuerpo de las mujeres; no sólo desde la mirada masculina, sino también desde la que se obliga o se convence a las propias mujeres para tener sobre sí mismas. Es un concepto que va apareciendo de vez en cuando a lo largo de todo el libro, pero creo que también queda bastante disuelta en el conjunto de la narración, aparte de que en ocasiones parece un poco metida con calzador...

Dicho todo lo cual y por resumir, en mi opinión esta novela, aun y teniendo momentos interesantes e incluso algún que otro capítulo entero -la mayoría son bastante cortos- de un nivel literario notable, en conjunto resulta algo inconexa, destensada, deslavazada... En ocasiones muestra la energía de una explosión de vida y dolor, de un disparo contra el mundo... pero con bala de fogueo, me temo.


Otros libros de esta escritora reseñados en Un Libro Al Día: Partir

viernes, 22 de febrero de 2019

Christopher Isherwood: Adiós a Berlín


Idioma original: Inglés
Título original: Goodbye to Berlin
Año de publicación: 1939
Traducción: Jaime Gil de Biedma (1967) Al catalán: Jordi Arbonès i Montull y  Josep Cornudella i Defis  (2016)
Valoración: Muy recomendable

Empecé a ir al acecho de Adiós a Berlín porque sabía que era la novela en la que se basaba –en realidad, apenas sirvió de inspiración- a la película Cabaret, que rodó Bob Fosse en 1972 con una estelar Liza Mineli de protagonista. Descubrir que existía una versión en castellano firmada por Jaime Gil de Biedma aumentó considerablemente el aliciente –y cómo se hace notar la mano del poeta barcelonés. Adiós a Berlín en castellano arranca y suena así: “En lo hondo la calle, pesada y pomposa, bajo mi ventana.”-.

El género cabaretero, con su corrosiva y contagiosa capacidad de sacarnos los colores a las personas convencionales y a los momentos esdrújulos y confusos –como la Europa de entreguerras o la actual- me parece por supuesto una manera deliciosa de hacer reír y de hacer sentir. De quien no albergaba ni remota idea era de Christopher Isherwood (Chesire, Reino Unido, 1904 / California, EE.UU., 1986), apenas que, como W.H Auden, Anthony Burgess o Stephen Stender, formó parte de esa extraordinaria ola de escritores británicos, cultos y sagaces, homosexuales y mundanos, brillantes y transgresores, que produjeron magnífica literatura. Con estos mimbres, desde luego, Adiós a Berlín debía valer la pena. Y así ha sido.

Aunque no se trata estrictamente de una novela al uso -escrita en 1939 juega ya con la hoy apabullante y omnipresente autoficción- puesto que se presenta formalmente como memoria de una experiencia vivida, la de la estancia del propio autor en el Berlín de finales de la década de los 20 y los primeros años 30. En la capital de la República de Weimar, en los momentos previos a la llegada –vía elecciones democráticas, no lo olvidemos- del Partido Nazi alemán al Gobierno, cuando todavía parecía que aquellos estúpidos y grotescos salvadores de la patria no eran más que una broma estúpida que no iba a ninguna parte. Pero el gran disparate fue a más, no se desvaneció: “Dentro de pocos días, pensé, habremos perdido toda afinidad con el noventa y nueve por ciento de la población mundial, con los hombres y las mujeres que se ganan el pan, que aseguran sus vidas y se preocupan por el porvenir de sus hijos. Es posible que en la edad Media las gentes sintiesen algo así cuando creían haber vendido su alma al diablo, era una curiosa sensación estimulante, y no desagradable, pero al mismo tiempo me sentía ligeramente asustado”.

Desde luego, Sally Bowles, el personaje que Liza Minelli encarnaría en el celuloide, es un lujo, inspirado a su vez en la persona de Jean Ross, una cabaretera, modelo, activista y escritora nacida en Alejandría en 1911 con la que Christopher Isherwood coincidió y trabó amistad en sus noches berlinesas. Su dieta apenas incluía criadillas y huevos batidos y su fascinante personalidad se basaba en una atractiva y arrolladora simbiosis de ingenuidad y ambición, de simplicidad y hedonismo: “Tenía una voz sorprendentemente baja y bronca y cantaba mal, sin la menor expresión, con las manos pegadas al cuerpo, y sin embargo resultaba impresionante a su manera, debido a lo extraño de su aspecto y a su aire de no importarle un pito lo que el público opinase”. La atmósfera que desprende la novela es precisamente esa, la de unos personajes aferrándose a la dicha de vivir en un momento en que todo está diabolicamente dispuesto para estallar y hacerse añicos.

El elenco de personajes que pululan por las páginas de Adiós a Berlín incluye unos cuantos miembros de la acomodada familia judía Landauer, así como también la proletaria y aria familia de los Nowak, a los que Christopher Isherwood alquila media buhardilla que le permitía compartir las noches con Otto, y unos cuantos chaperos, buscavidas, idealistas, estafadores, cabareteros y artistas de medio pelo. Gentes arruinadas, desesperadas, supervivientes en una urbe enloquecida y sin rumbo, sin apenas esperanza en el porvenir pero dispuesta a aprovechar cada instante.

La eterna comedia humana aconteciendo en un local como el Lady Windamere de la Tauentzienstrasse, escrita ¡en 1939! con abundante ironía, mordacidad y humanidad: “Para ser una demi mondaine parecía tener escaso tacto y sentido del negocio: perdió un largo rato insinuándose a un señor de edad que claramente hubiese preferido charlar con el barman”. O capturada en sabrosos diálogos sin desperdicio:
“-El otro día estuve en Hiddensee y no había más que judíos. ¡Da gusto volver aquí y ver verdaderos tipos nórdicos!

-Vamos a la otra playa, propuso enseguida Otto. Esta es aburridísima. No hay nadie.

-Vete tú si quieres, replicó Peter furiosamente sarcástico: Me temo que yo me sentiría un tanto fuera de lugar. Una de mis abuelas era medio española”.

lunes, 1 de octubre de 2018

Meg-John Barker & Julia Scheele: Queer. Una historia gráfica

Idioma original: inglés
Título original: Queer. A Graphic History
Año de publicación: 2016
Traducción: Begoña Martínez
Valoración: interesante

Quizás alguno de ustedes, vosotro/as, nosotrxs (lo siento; es difícil utilizar un lenguaje inclusivo tras este libro...) haya oído o leído algo sobre la llamada Teoría Queer, o le suenen términos en boga como heteronormatividad, identidad de género, binarismo, matriz heterosexual, poliamor, performatividad, interseccionalidad, TERF, etc... O tal vez haya sido testigo, en medios de comunicación y redes sociales, de polémicas no siempre comprensibles, de las que desconocemos exactamente su origen o el contexto en el que se generan, pero asistimos a sus derivadas, a veces un tanto absurdas.... Pues bien, si quieren saber algo más sobre la tal Teoría Queer, pero sin dejarse los ojos en sesudos e interminables estudios biopsicosociales (y sí, el palabro existe), este, sin duda, es su libro: un ensayo divulgativo con abundantes ilustraciones que tratan de hacerlo más llevadero aún, sobre las ideas, la Historia y las ramificaciones y desvíos de la teoría -o mejor, teorías- Queer.

Aplaudo desde aquí el ingente esfuerzo que han llevado a cabo las autoras -en especial la psicóloga y académica Meg-John Barker, supongo- pera afrontar tan ardua tarea. Yo, desde luego, reconozco mi incompetencia para  explicar, y menos en el exiguo espacio de una reseña, ideas tan escurridizas y complejas. Pero, en fin, por decir algo y resumiendo mucho (pero mucho), podríamos decir que la Queer es una teoría o conjunto de teorías de ciertas ramas de las Ciencias Sociales que tratan de cuestionar y refutar el concepto esencialista y fijo de las identidades sexuales y de género al uso, que consideran no más que un constructo social dentro del marco heteronormativo y binario (hombre/mujer; hetero/homo..., destinado a perpetuar las relaciones de poder establecidas (dominante/dominado); para ello, la teoría Queer opera desde los márgenes de esa normatividad (que también puede es homonormatividad, binormatividad y hasta kinknormatividad... ejem,  mejor no preguntéis).

Clarinete, ¿no? Bueno, todo esto se explica muchísimo mejor y con más matices en el libro, así como el origen del término -en principio, "raro", "extraño"-, sus antecedentes en los estudios sexológicos -sobre todo, los de Kinsey-, los movimientos homosexuales, algunas ramas del feminismo o las ideas del existencialismo francés y, sobre todo, el postestructuralismo (no menciona, sin embargo, al anarquismo, que a mí me parece uno de sus sustratos teóricos y políticos más evidente). Es justamente Michel Foucault, junto con la filósofa americana Judith Butler, a quienes se considera "padres" de la Teoría Queer, aunque el término fuese utilizado por vez primera por la teórica feminista Teresa De Lauretis.

Le sigue una inacabable lista de estudiosos, activistas y tendencias dentro de la Teoría Queer y, como un detalle que honra a las autoras, un apartado sobre las críticas y tensiones que ha vivido en su no demasiado larga trayectoria  (por ejemplo, desencuentros con el feminismo, o los movimientos bisexuales y trans, así como las acusaciones de elitismo, innacesibilidad o ineficacia...). Por último, también se recogen las nuevas direcciones y tendencias que vive(n) esta(s) teoría(s) y un recordatorio de que lo "queer" es algo que "se hace", no que "se es".

Por mi parte, no me considero aún capaz de decir si estoy o no de acuerdo con esta(s) teoría(s) socio-psico-sexual. Me resulta muy interesante y sugerente y, como cualquier otra idea liberadora e igualitaria (pues de eso se trata, al fin y al cabo), digna de consideración y estudio. Cierto que del libro también se coligen algunas de sus contradicciones y defectos, algo que las autoras han suavizado, pero no han querido o sabido evitar. Por ejemplo:
-Da la sensación de ser más una teoría reactiva que constructiva, mucho más centrada en la oposición a la normatividad establecida que en proporcionar una alternativa viable a esa normatividad.
-Trasluce que se trata más de un debate académico dentro de los estudios sociales, que como mucho puede haber trascendido a ciertos grupos activistas, pero no algo que tenga o vaya atener una incidencia en la vida real de la mayoría de la gente, al menos a corto plazo.
-Por último, la propia naturaleza de estas teorías y su relación con algunos movimientos pro-derechos de diferentes colectivos dejan la idea de que nos encontramos ante la enésima versión del Frente Popular de Judea contra el Frente Judaico Popular. No digo ni sé si esto es así, pero sí lo que deja entrever la lectura de este libro, por más que las autoras hayan tratado de  lograr la mayor positividad y ecuanimidad al respecto.

En cualquier caso, tampoco es ésta una lectura demasiado pesada y al menos, tras ella, podremos utilizar con más propiedad conceptos y términos que, como ya he mencionado, empiezan a ser frecuentes en los medios y redes sociales. ¡Seamos un poquito más abiertos al respecto que un mero académico de la RAE, caramba! Y me refiero a las ideas, no a las palabras...


jueves, 20 de septiembre de 2018

José Luís de Juan: Este latente mundo


Idioma original: Castellano
Año de publicación: 1999
Valoración: Muy recomendable

Quien más quien menos, si asoma su nariz por este ciber engendro también lo hace por alguna biblioteca. Ummm! Esos espacios acogedores y sublimes, catedrales del saber, reservas de curiosidad y silenc

-Pero bueno, oiga Usted reseñador de medio pelo, deje las digresiones a Javier Marías, bájese los humos y hable de algún libro. Y lo del silencio… lo del silencio, en fin, será cuando cierran por inventario.
-Cierto, mis disculpas, el cliente siempre tiene la razón. 

Este latente mundo discurre en gran parte en bibliotecas, entre montones de papiros o entre centenares de miles de libros sistemáticamente catalogados y ordenados y lo hace además de manera simultánea en dos momentos diferentes y a la vez paralelos, entre el ajetreo polvoriento del Bajo Imperio de Roma por un lado y la segunda mitad del siglo XX por el otro, en la enmoquetada Universidad de Harvard, en Boston, Estados Unidos. Y la manera en que el autor ha sabido engarzar una situación y una trama en la otra es, desde luego, uno de sus evidentes aciertos. Y tiene más.

Lo que hace latir estos mundos es, desde luego, el deseo. La fuerza irrefrenable  por conseguir al otro, la seducción y la excitación compartida, la maravillosa locura del goce. El ponerse en riesgo –en según qué circunstancias y ante según qué ojos- por amar a alguien del mismo género. Es este pulso, profundo y hedonista, el que atrapa la curiosidad del lector y envuelve en fascinación la lectura. Las situaciones y los personajes existen y se desenvuelven en una bien lograda atmósfera de transgresión –rayana incluso con el thriller- por las sombras y los límites de lo convencional y admisible, de lo decente y público. Es, por tanto, una realidad discreta, oculta, lista para ser desvelada para quien se asome a sus páginas. 

Amanuenses, sátirocopistas, ventrílocuos…Los que se dedican a leer y recrear, a alterar, mejorar o desvirtuar lo que otros previamente dejaron por escrito. Personajes como el copista de origen sirio Mazuf que se desenvuelve en la Biblioteca de Trajano, en la Tiberiana, en la del Palatino. O como el estudiante de Derecho Laurence, llegado del medio Oeste, que actúa a su vez en las de Harvard: Gutman, Langdell, Widener... También ellos tienen en común el merodeo: “Ahora como entonces, a Widener y a cualquier otra biblioteca no se va a leer sino a merodear. Claro que leer es también merodeo, búsqueda de trémulo placer en el humo que despiden las palabras”.

Pero también es destacable el estilo, el lenguaje con el que José Luís de Juan (Palma, 1956) elaboró Este latente mundo. Con un tono mesurado, templado, sin cargar tintas ni recrearse en lo frivolo o en lo escabroso, hasta las escenas más explícitas –y abundan con minucioso detalle- aparecen  como impregnadas de una sobria objetividad, como cuando asistimos a “efusiones carnales, por lo general en grupo”. Por lo visto, Este latente mundo adquirió cierta condición de icono entre lectores lgtb –nuevas disculpas por si me dejo alguna inicial- habiendo tenido ediciones para el mercado inglés –“This breathing world”- y francés –“Les souffles du monde”-. Y hasta aquí, me parece, se puede contar. Por estas razones me parece muy recomendable; calificación que aplico igualmente a los frecuentadores, y merodeadores, de cualquier tipo, tamaño o condición de biblioteca.

miércoles, 9 de mayo de 2018

David Ebershoff: La chica danesa

Idioma original: Inglés
Título original: The danish girl
Traducción: Jesús Pardo
Año de publicación: 2001
Valoración: Recomendable (alto)


Que existan novelas capaces de transmitir con sensibilidad y acierto cuestiones delicadas y controvertidas como el fenómeno trans, hace que una se rinda —de nuevo ante la evidencia de que la buena literatura tiene poderes.

Resumen resumido: Copenhague año 1925. Einar y Greta, un matrimonio de jóvenes pintores, están trabajando en su estudio cuando Greta le pide a Einar el insólito favor de que pose con un vestido y unas medias para poder acabar el retrato de una clienta. Cuando Einar se calza las medias y sujeta el vestido contra su cuerpo algo muy dentro de él hace clic. De ese clic nacerá Lili que poco a poco se irá haciendo un lugar en sus vidas.

Aunque La chica danesa se basa en un caso real, el propio autor explica en una nota al final del libro que la novela tiene mucho más de ficción que de biografía:

«Ésta es una obra de ficción libremente inspirada en el caso de Einar Wegener y su esposa. La escribí para explorar el espacio íntimo que definía su insólito matrimonio, y ese espacio sólo podía cobrar vida a través de la conjetura, la especulación y la libertad imaginativa (…)»

Pero más allá de las (muchas) licencias literarias que se puede haber tomado, la narración de David Ebershoff resulta absolutamente cercana y verosímil. La chica danesa es una obra comprometida e inteligente, escrita con una gran delicadeza; no está repleta de párrafos o frases legendarios de esos que uno corre a subrayar si no que está inmersa en una plasticidad serena, colmada de pequeños detalles, en la que las ideas y las sensaciones se van superponiendo —muy pertinentemente— como capas y capas de fina pintura. 

La novela se estructura en cuatro bloques (Copenhague 1925, París 1929, Dresde 1930 y Copenhague 1931) que se corresponden con los cuatro lugares y momentos clave en la transformación mental y física de Einar a Lili. Hay un trabajo minucioso, casi pictórico, en la creación de las atmósferas de las tres ciudades a las que se les une la soleada y extensa Pasadena, ciudad natal de Greta, y el húmedo y sombrío Bluetooth, la pequeña población danesa en la que se crió Einar. La caracterización de todos esos lugares, en los que se producen hechos importantes para la trama, queda íntimamente ligada al temperamento o al estado anímico de los personajes.
Pero por encima de todo, lo más remarcable de La chica danesa es su capacidad para que el lector empatice con unos personajes que se enfrentan a situaciones y conflictos que de entrada podrían resultarle absolutamente ajenos. Y esa empatía se produce gracias a los flash-back, las descripciones y los pequeños detalles que la novela va desgranando con el objetivo de que el lector llegue a conocer a los protagonistas íntimamente. Destacaría:

  • El minucioso trabajo en la psicología de los protagonistas, su infancia, sus temores, los momentos importantes de su pasado que marcan el presente. 
  • La personalidad de Greta y el hecho de que ella sea el detonante para la aparición de Lili y que su producción artística mejore cualitativamente en el momento en que la adopta como musa.
  • El tratamiento de la relación entre Einar y Greta que va más allá del amor romántico convencional, es un entendimiento entre iguales que se comprenden y se aceptan tal como son.
  • La transición de Einar a Lili, dos mitades que se desconocen mutuamente y que no se complementan, debe ser una o la otra.
  • La idiosincrasia de Lili y cómo se presenta ante el lector a medio camino entre un ser humano encantador y frágil, y un ser etéreo inspirador y bello.
He dudado entre el recomendable y el muy recomendable pero si me he quedado con el primero es porque los límites de la «exploración» que propone David Ebershoff son tan tajantemente claros que descuida una cuestión que en algunos momentos le da a la narración un punto buenista o naïf. Se entiende que lo que le interesa retratar es el conflicto interior e íntimo de Einar y de su círculo más cercano porque ya es un conflicto de por sí potente sin necesidad de abordar cuestiones de rechazo social (tan solo lo hace, a través de la figura de algunos reputados médicos incapaces de entender lo que Einar y Greta les plantean, y que ya nos dan una idea de lo que puede pensar el resto de la gente). Pero incluso los tres personajes que acaban acompañando al matrimonio en su aventura (Carlisle, Hans y Anna) mantienen una actitud demasiado plana y aséptica que resulta poco verosímil en relación al cambio de Einar; no solo les apoyan incondicionalmente si no que todos parecen inmersos en una competición por ver quién mima y adora más a Lili. Diré en su defensa que Lili es adorable.

Como comentario de tipo más práctico, durante la lectura he tropezado con algún error orto tipográfico, cosa que siempre es imperdonable y más para un grande como Anagrama.

No puedo acabar la reseña sin decir que el título de la novela a muchos les remitirá a una película, en este caso dirigida por Tom Hooper y estrenada en 2015. En relación a la película: no la he visto. Pero desde mi punto de vista, si algo hay que esperar de la adaptación cinematográfica de esta novela es: una estética acorde a la atmósfera pictórica que impregna el texto y un tono delicado e intimista que refleje la magia, profundidad y complejidad de las personalidades de sus protagonistas (sobre todo la particular química que existe entre ellos). Por desgracia, el trailer me transmite cualquier cosa menos eso. (Quizá por esa puñetera manía de que las películas tengan «momentos intensos» y que todos los personajes sean como de anuncio de Burberry).