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viernes, 19 de mayo de 2023

Meryem El Mehdati: Supersaurio

Idioma original: español
Año de publicación: 2022
Valoración: se deja leer





Así empiezan los agradecimientos de Meryem El Mehdati en Supersaurio.
«El 29 de abril de 2019, Jorge de Cascante me preguntó: “Meryem, ¿has pensado alguna vez en escribir un libro?”. No nos conocíamos, solo nos seguíamos en Twitter (…)».



Esta joven y carismática autora —con experiencia previa en fanfiction y con un considerable número de seguidores en redes— recibe la oportunidad de cumplir el sueño inconfesable de cualquier escritor novel (a riesgo de la enorme presión y responsabilidad que ello conlleva). Y a pesar de eso, Meryem se arremanga y su libro Supersaurio arrasa: las redes y los principales altavoces mainstream, arden y se contagian entre sí. Yo escucho por casualidad un podcast donde la entrevistan y elogian fervorosamente su ópera prima. Y decido leerla. Termino enseguida, a pesar de sus más de trescientas páginas —los de Blackie no se ponen para menos—, lo que no significa que antes de finalizar el primer tercio mi decepción no vaya en irremediable ascenso.

Resumen resumido: Meryem, veinticinco años, licenciada y residente en un pueblo de Gran Canaria, acaba de conseguir un trabajo de becaria en la cadena de supermercados Supersaurio. El difícil encaje en un sistema empresarial deshumanizador, así como el choque generacional con sus compañeros, no hace más que intensificar su rabia y malestar hacia todos los vicios del sistema: capitalismo, machismo, clasismo, racismo, centralismo peninsular… Meryem deberá aprender a convivir con todas esas situaciones y a definirse como adulta sin la necesidad de confrontar continuamente con todo aquello que la rodea. O no.

El planteamiento es interesante y cuenta con un gran número de elementos que contribuyen a la personalidad del relato:
  • Una voz narrativa atrayente que emplea el sarcasmo para expresar con humor el enfado en el que vive inmersa la protagonista.
  • La conciencia y el pensamiento crítico presentes en el discurso.
  • Retrato generacional. Por una parte funciona como una novela de crecimiento (las dificultades de entrar en la fase adulta: primer trabajo, primer desengaño amoroso…) y por otra retrata muy bien los problemas específicos a los que se enfrenta la generación millenial, como la precariedad laboral.
  • Canarias en el foco: la crítica a un sistema de gran patio de recreo destinado únicamente a atraer turistas, en detrimento del territorio y la calidad de vida de sus ciudadanos nativos.
  • Retrato de una realidad marcada por el origen, la religión y la raza: el conflicto de ser continuamente cuestionada y percibida como alguien de ninguna parte.
  • Dinamismo y recursos alternativos: los capítulos son cortos, algunos tienen la extensión de un tweet (y podrían serlo) y otros recrean el formato del fanfiction.
Sin embargo, existen otros elementos importantes cuya ejecución contribuye en detrimento del conjunto. En términos generales: que una lectura resulte fácil o fluida no es garantía de que la narración funcione. Que unos hechos se expliquen con mucha o bastante fidelidad a como se produjeron, no es garantía de verosimilitud. La naturalidad y la oralidad narrativas no mantienen una relación directa con la espontaneidad. Los buenos textos narrativos que nos parecen sencillos, tienen detrás una estrategia imperceptible para el lector según la cual nada está ahí porque sí, porque un texto narrativo siempre debe aspirar a no ser inocente. Y más concretamente:
  • La voz que narra pierde capacidad tractora a medida que avanza: porque carece de estrategia narrativa (mantiene prácticamente el mismo tono e intensidad), porque resulta recurrente en muchos aspectos que ya han quedado claros (la guagua, los turistas, los de la península, las injusticias, etc) dilatando la narración y diluyendo la acción. Porque cae en muchos lugares comunes. Porque dice muchísimo más de lo que muestra, lo explica absolutamente todo y no deja espacio para que el lector pueda llevarse la novela a su cabeza y construir sus propias reflexiones sobre las críticas que se lanzan o sobre cómo son los personajes. Antes de acabar el primer tercio del libro, la narradora y su sentido del humor han perdido parte de su efecto; el abuso continuado del sarcasmo acaba por anestesiar al lector.
  • La trama principal es lineal y poco compleja, por lo que recae más peso sobre la voz narrativa y si esta falla, la narración se debilita. También necesita rodearse de alguna trama secundaria sólida. La única subtrama como tal sería la romántica, que resulta (aunque parezca una contradicción) inverosímil a la par que previsible. Otros intentos de subtrama, como la búsqueda de piso, es tan vaga que no llega a cumplir ese papel.
  • La construcción de los personajes es inexistente. Yolanda, por ejemplo (la némesis de la protagonista) se peina con “moño apretado” y calza “tacones de aguja”… son arquetipos muy básicos y superados. Ninguno evoluciona, ninguno muestra el menor destello de humanidad, no hay matices, o son buenos o son malos (y casi todos, malos). No se si aquí ha influido el hecho de que en fanfiction se parte de personajes que ya existen y todo el mundo reconoce y no hace falta mostrarle al lector cómo son ni cuales son sus objetivos en la historia.
  • El arco dramático de la protagonista es inconcluso. El conflicto principal de Meryem no tiene una relación directa con Supersaurio o con una mala experiencia sentimental, que son catalizadores. La protagonista se muestra como alguien muy enfadado con el mundo y lo que acaba tirando de la trama es, precisamente, averiguar si esta mujer evoluciona hacia una versión de sí misma más autoconsciente (novela de crecimiento, como decía). Pero en el relato no queda claro ningún tránsito significativo hacia ninguna parte y, muy a mi pesar, la protagonista quizá se apacigüe de puro agotamiento, pero no por eso deja de estar on fire. (Y a juzgar por los dos últimos párrafos de los agradecimientos (*), parece que la autora tampoco).
  • Falta de perspectiva. Se percibe fácilmente cuando unos hechos que se narran se han reposado el tiempo necesario o no: hacer autoficción desde un lugar (y momento) diferente al de los hechos, facilita poder separar el grano de la paja, poder reírse de ello sin rencor ni amargura y, lo más importante, dirigir la narración con unos objetivos concretos. Me viene a la cabeza esta novela donde sí se ha sabido poner a favor ese aspecto (también es Nora Ephron).
En conclusión, Supersaurio me ha parecido un hilo de Twitter muy largo que se ha trasladado al papel y que podría explicar lo mismo y resultar más efectivo con la mitad de páginas y una sencilla estrategia narrativa. Y que no se haya hecho así no es accidental, es una decisión editorial absolutamente deliberada que ha resultado en una fórmula de éxito. No lo entiendo.
Bueno, en realidad sí lo entiendo.

(*)
«Gracias a Blackie por haber confiado en mí y por haberle dado una oportunidad a una persona que creció como una niña salvaje en la esquina más oscura de Internet. Gracias también a todas las personas que en algún momento se burlaron del fanfiction. Yo tengo un libro. Ustedes, no sé.
Por último, me gustaría tomar prestadas las palabras de uno de mis coaches favoritos, Snoop Dogg: I wanna thank ME for believing in ME, I wanna thank ME for doing all this hard work

viernes, 12 de mayo de 2023

Rachel Cusk: Segunda casa

Idioma original: inglés
Título original: Second place
Traducción: Catalina Martínez Muñoz
Año de publicación: 2021
Valoración: recomendable (alto)



«En esa época de año —primavera— las patatas que guardamos en el cobertizo empiezan a echar brotes, aunque las conservemos completamente a oscuras. Les salen esos brazos blancos y carnosos porque saben que es primavera, y a veces me quedo mirando una patata y pienso que sabe más que la mayoría de la gente»

Tengo la opinión de que cuanto más difícil resulta distinguir los mimbres de una buena narración (incluso una vez concluida su lectura) esta ha sido concebida más cerca de las tripas que del cerebro, más orgánica es, más íntima y personal. En el caso de Rachel Cusk, se le añade una buena bofetada de honestidad y esa leve y continua sensación urticante de que nada de lo que está escrito es inocente.

Resumen resumido: M vive una apacible existencia con su esposo Tony en una marisma remota, mientras siente que la madurez vital que atraviesa tiene muy poco que ofrecerle. Sin embargo, la idea de invitar a L, un artista plástico cuya obra admira desde hace años, a pasar una temporada en la casa de invitados (la segunda casa), despierta en ella un entusiasmo inesperado que la llevará a proponérselo de inmediato. El tiempo que L pasará con ellos será un recuerdo inolvidable pero no en los términos que M imaginaba.

La premisa de Segunda casa está inspirada en la obra Lorenzo en Taos de Mabel Dodge Luhan. En ella, la propia autora, una rica mecenas estadounidense de las artes, explica la singular experiencia vivida cuando el escritor D. H. Lawrence (El amante de Lady Chatterley) aceptó su invitación de pasar una temporada en la colonia de arte de Taos que ella regentaba.

Sin que M pueda considerarse propiamente una mecenas al uso, sí vive una intrínseca relación con el arte en su vida cotidiana, tanto desde el punto de vista sensorial como intelectual. Ello contribuye a un particular perfil psicológico que el lector no puede dejar de lado a la hora de transitar junto a ella las vivencias que narra.
«Los dedos del pianista, rigurosamente entrenados, son más libres de lo que lo será jamás el corazón esclavizado del amante de la música. Supongo que esto explica por qué los grandes artistas pueden ser personas tan horribles y decepcionantes. La vida rara vez ofrece la oportunidad o el tiempo suficiente para ser libre en más de un sentido.»
Esa hipersensibilidad artística de la protagonista, combinada con una vida apartada y sin más contacto que la propia naturaleza, en una fase vital en plena crisis de la madurez y de monotonía matrimonial, se materializa en una deriva emocional de abulia hacia todo lo que la rodea en su vida cotidiana. M está en crisis y cree que el hecho de tener a L cerca, con su personal visión de la realidad, va a darle una perspectiva mucho más excitante. Probablemente de forma subconsciente, M también está manejando otras motivaciones más básicas (dicho en el buen sentido), como el hecho de que necesita conectar con otro ser humano y sentirse mirada de nuevo.

Al final, la visita de L no es más que un pretexto para que la autora, a través de su narradora protagonista —y en su soliloquio frente a un tal Jeffers— exponga una serie de reflexiones muy personales y aún más audaces, sobre cuestiones de calado:
  • Sobre el menosprecio hacia nuestras necesidades más básicas cuya satisfacción siempre relegamos. La importancia de escucharse y de ser sincero con uno mismo, aunque sea hablando con un Jeffers imaginario.
  • Sobre la complejidad y omnipresencia del sesgo patriarcal en la sociedad.
«(…) esa aura de libertad masculina está presente en la mayoría de las representaciones del mundo y de nuestra experiencia humana en él, y que como mujeres nos hemos acostumbrado a traducirla a un idioma que podamos reconocer (…) evitando algunas de las partes a las que no encontramos sentido o no entendemos, y otras a las que sabemos que no tenemos derecho, y voilà!: participamos. Es como llevar un traje elegante que nos han prestado, o a veces directamente una suplantación (…)»
  • Sobre el arte en la vida del ser humano como faceta imprescindible para gozar de una vida plena.
Segunda casa está plagada de reflexiones muy diversas y pertinentes que obligan al lector o bien a detenerse o bien a plantearse una segunda lectura. Por otra parte Second place también ser puede traducir como segundo puesto, lo que encaja muy bien con la sensación de intrascendencia que invade a la protagonista. Rachel Cusk me ha sorprendido muy gratamente en esta primera incursión en su obra y espero volver a ella más pronto que tarde. Recomendable alto.

También de Rachel Cusk en ULAD: A contraluz

lunes, 1 de mayo de 2023

Maggie o'Farrell: El retrato de casada

Idioma original: inglés
Título original: The marriage portrait
Año de publicación: 2023
Traducción: Concha Cardeñoso
Valoración: Muy (muy) recomendable

El retrato de casada es lo más parecido a una historia de princesas, pero de las de verdad. Un relato que desgrana todas y cada una de las violencias a las que tenían que enfrentarse estas niñas (supuestamente privilegiadas) desde el momento en el que nacían: discriminación respecto a sus hermanos varones en la educación y oferta de esparcimiento, encierro, represión de las emociones e incapacitación para tomar la menor decisión sobre su vida o su cuerpo. Vendidas como yeguas de cría por su propia familia.

Resumen resumido: Florencia, año 1560. Lucrezia, la hija menor de los duques de la Toscana se casa con el duque de Ferrara, Alfonso II d’Este. Sería un titular anodino de no ser porque (1) ella tiene quince años y él veintiocho, (2) es la novia de sustitución de su hermana mayor, María, que ha fallecido de una infección en los pulmones, (3) la casan contra su voluntad y (4) en menos de un año ella habrá muerto en extrañas circunstancias.

Es la primera novela que leo de Maggie O’Farrell y lo hice casi por rendición, por haber escuchado tantas veces y de tantas bocas las bondades de sus libros. Y elegí este por ser el último, tratando de no dejarme influir por las expectativas. Pero tanto hubiera dado porque lo que está bien, está bien. Desde el punto de vista técnico, poco hay que decir: trama, tono, tempo, voz narrativa, punto de vista… fluye como un todo, un poderoso torrente narrativo que arrastra al lector desde los primeros párrafos. La autora sabe perfectamente lo que tiene entre manos. Y luego están aspectos tan determinantes como la sensibilidad y el acierto a la hora de trazar a los personajes, plantear los conflictos, definir una atmósfera, elegir cada palabra con rigor y mimo. Aquí reside para mí la auténtica magia de la novela. Cuando un párrafo dice muchas cosas pero la mitad de ellas no están escritas:
«Ahí, enfrente de ella, hay una cosa que no ha visto en su vida. Una cosa que jamás habría creído posible. Una cosa tan emocionante e inesperada que se lleva las manos a la boca.
Las macizas puertas de madera de la villa, abiertas de par en par.
No hay guardianes en la entrada. No hay soldados armados ni hombres de librea (…). Nada, nadie. Solo el portal abierto de par en par, a la vista de todos. (…). He aquí un edificio que no necesita reafirmar su poder (…), un lugar conforme consigo mismo y con sus alrededores.»
El retrato de casada está plagado de elementos remarcables, de grandes aciertos bien ejecutados que hacen de su lectura una experiencia inolvidable. Podría llenar páginas y páginas comentando detalladamente y a riesgo de hacer algún que otro spoiler. Pero me limitaré a exponer los aspectos que me han resultado más interesantes:
  • La personalidad de Lucrezia: víctima y heroína, inteligente y con una sensibilidad por encima de la media. Ha sobrevivido dignamente a una familia incapaz de mostrarle el menor aprecio y con solo quince años se va a vivir a una corte desconocida y hostil, casada con un señor que tiene la empatía (y que solo fuera eso) regular. Todas sus vivencias, desde su nacimiento hasta el desenlace de la novela conforman un tránsito genuino por su mente y por su alma. Lucrezia enamora con su vulnerabilidad y su fortaleza, y en mi opinión, es uno de los personajes literarios femeninos más maravillosos que he tenido ocasión de conocer.
  • El acierto en la elección y desarrollo del punto de vista focalizado. No solo sirve para conocer mejor a la protagonista, si no que es un recurso poderosísimo a la hora de mostrarnos algunas escenas mil veces repetidas en otras novelas pero desde un ángulo cargado de intencionalidad. La descripción del día de la boda, desde que Lucrezia se levanta hasta que, ya de noche, se sube al carruaje con su marido, es un pasaje estremecedor sobre el risible papel que tenían las novias en su propia boda. Otro ejemplo es cómo el lector percibe el sentir de la protagonista a través de los diferentes aspectos de la vida cotidiana, como podrían ser las sensaciones al probarse un nuevo y lujoso vestido:
«Un cuello alto le tapa el suyo, casi no puede mover la cabeza: las puntillas se le clavan en la garganta. Los brazos no se ven, están enfundados en unas enormes mangas abullonadas que suben por encima de los hombros y terminan justo por debajo de las muñecas: las manos parecen patitas blancas de ratón, inútiles, que asoman por debajo de los rizados y adornados puños. Nunca se había puesto nada semejante: la cintura la corta por la mitad, las enormes mangas y las faldas recogidas la hacen parecer intrascendente y leve como un junco. No reconoce a la persona que es con ese traje.»
  • Violencia y belleza. Las descripciones, las escenas, incluso la propia atmósfera de la novela, basculan en un sutil equilibrio entre ambos conceptos. El arte renacentista con sus pinturas, edificios, vestimentas, melodías, cánticos… conviven con la violencia despiadada de los gobernantes hacia cualquiera que tenga el menor gesto que pueda interpretarse contrario a su autoridad.
  • El papel de los criados y el resto de sirvientes al servicio de los poderosos. La novela refleja muy bien esa realidad paralela a la de los protagonistas y obtiene de ella grandes personajes secundarios que juegan un papel indispensable hasta en el menor de los acontecimientos, como es el caso de Sofía, el aya de Lucrezia.
Me gustaría decir algo en contra por aquello de ganar algo de credibilidad después de tantos juegos florales, pero no voy a inventarme nada y voy a sostener mi Muy (muy) recomendable ya que, tal como he comprobado, la novela resiste frente a las expectativas altas.

Otras obras de Maggie o'Farrell reseñadas en ULAD: Tiene que ser aquí, Hamnet, La primera mano que sostuvo la míaHamnet (Contrarreseña)

viernes, 21 de abril de 2023

Mercedes Olivet: Treinta centímetros

Idioma original: castellano
Año de publicación: 2023
Valoración: Recomendable



 



«Con treinta centímetros más, podré pulsar el botón del interfono de mis amigos, tomar un ascensor solo, podré pedir un zumo de piña en la cafetería sin que el camarero tenga que asomarse por encima de la barra, podré sentarme en el cine sin necesidad de llevar un alza conmigo…»


La literatura infantil y juvenil es un género que ofrece temáticas y planteamientos interesantes y adecuados a la experiencia y madurez de sus lectores potenciales. Factores que no están en absoluto reñidos con la calidad literaria ni con la capacidad para seducir a un público adulto. Personalmente, no soy habitual de este género (como no lo soy de tantos otros) pero me parece que cualquier lectura que sea capaz de apelar a la niña que fui y de emocionar a la adulta que soy, debe ser, como poco, compartida.

Resumen resumido: Marcos tiene once años y acaba de descubrir lo mucho que le cuesta decir lo que realmente piensa o siente por miedo a la reacción de los demás. Sin embargo, a partir de su amistad con Damián, un niño de su misma edad que padece acondroplasia (enanismo) aprenderá, entre otras muchas cosas, la importancia de ejercer la propia voz.

Mercedes Olivet es una autora especializada en el público infantil y juvenil. Su escritura trasluce absoluto mimo por cada párrafo, con una narrativa sin fisuras y al servicio de la trama. En este caso concreto, la historia entre Marcos y Damián fluye con naturalidad, con la acción y el ritmo bien calibrados, las descripciones son detalladas sin regodeos, el lenguaje es rico y adecuado al tono de la historia, y los capítulos son cortos y con unos títulos que atrapan el interés del lector. Eso en cuanto a la forma, en cuanto al contenido, Treinta centímetros aprovecha muy bien la oportunidad de explicar una historia singular para desarrollar toda una estructura profunda que la sustenta y le da calado.
«Julen ni siquiera se ha dado cuenta de que sus nuevos amigos tienen acondroplasia. Para él son amables y cariñosos, y eso le basta. Entonces pienso que quizá hacerse mayor no siempre es bueno, porque, al crecer, aprendemos a diferenciar. Y, cuando somos capaces de ver las diferencias, nos entra la estupidez de poner etiquetas a las cosas y a las personas.»
Algunos de los aspectos sustanciales de los que se nutre la historia son:
  • El elogio de la sensibilidad. El lector vive la historia a través de la mirada de Marcos que ejerce de narrador. Marcos es un niño que aprende a sacar partido de su sensibilidad, relacionándose mejor con la gente que le importa y reflexionando sobre el mundo que le rodea, elementos indispensables en su tránsito hacia la madurez.
  • La normalización de vivir en diversidad e inclusión. Marcos tiene amigos y amigas, y se tratan mutuamente en igualdad. Damián tiene amigos sin acondroplasia y otros con acondroplasia, y se tratan mutuamente en igualdad. Y nada de eso conforma un «tema» o una trama de la novela si no que forma parte del contexto natural de la acción.
  • Valores como la asertividad, la empatía, el trabajo en equipo y, por supuesto, la amistad. El desarrollo de la asertividad en concreto, será lo que le permitirá a Marcos mostrarse como la persona sensible que es sin sentirse vulnerable por ello.
Otro elemento a destacar y que está de algún modo implícito en los tres anteriores, es el espacio que la novela otorga a las «otras masculinidades». Eso no significa que se juzgue o se desplace a los personajes masculinos que reproducen patrones más tradicionales, si no que se construyen situaciones en las que también tienen cabida otros modelos que no son nuevos, solo que hasta ahora no se consideraban genuinamente masculinos. Marcos, sin ir más lejos, no es tan deportista como su amigo Javier u otros chicos, ni está tan interesado en los videojuegos. En la novela también se muestra en varios momentos cómo las generaciones de hombres anteriores a Marcos tienden a reprimir sus emociones para adaptarse a unas convenciones que ya están obsoletas.

Treinta centímetros es una historia encantadora que nos acerca a una realidad (la acondroplasia) que afecta a personas que también forman parte de nuestra sociedad aunque la sociedad a veces les de la espalda. La novela está recomendada para niños de unos diez años, así que Recomendable para niños y también para aquellos adultos curiosos que no han olvidado que (hace mucho) también fueron niños.


Nota al margen de la reseña:
Últimamente está proliferando la idea de que la narrativa para las nuevas generaciones tiene que adaptarse al ritmo de los contenidos creados para las nuevas tecnologías: cortos, apresurados, concatenados… contenidos que muchas veces se quedan en la estructura superficial de la historia; la acción, ya sea aventura o romance o fantasía (por poner varios ejemplos), domina la narración sin dejar espacio para el subtexto. Personalmente entiendo que cada lector debe aprender a reconocer sus apetencias y disponer de diferentes opciones a su alcance, lo que no comparto es que la literatura —del género que sea— se desprenda voluntariamente de su capacidad para hacer reflexionar y se convierta es un simple medio de distracción.

sábado, 1 de abril de 2023

Victoria Martín: Se tiene que morir mucha gente

Idioma original: español
Año de publicación: 2022
Valoración: entre recomendable y está bien

Una aterriza en el mundo con una carga genética heredada, en un entorno familiar, con unos factores culturales, sociales, políticos... Y con esas cartas se lanza una a transitar este mundo. Y el mundo tiene baches, tiene pinchos, tiene papel de lija, y aunque una hace lo que puede, a veces no puede evitar friccionar con algunos de esos elementos y texturas que le salen al paso. A veces pica, a veces duele y a veces se pone una de muy mala leche pero la buena noticia es que, fruto de esa fricción con el mundo, algunas consiguen hacer humor.

Resumen resumido: Bárbara, una guionista treintañera, adicta al alcohol, a los ansiolíticos y, sobre todo, a la deriva vital, se ve empujada a revisar su relación con sus dos amigas de la infancia cuando una de ellas se presenta en su casa con una barriga de veintisiete semanas.

Se tiene que morir mucha gente rebosa ingenio, inteligencia y unas ganas irrefrenables de ver el mundo arder. Se trata de una narración en primera persona, cargada de sarcasmo y humor irreverente, que aprovecha las vicisitudes que le facilita la trama para lanzar una crítica feroz hacia la misoginia y el machismo, el clasismo y las desigualdades, el racismo y toda una serie de «ismos» recogidos dentro del sistema capitalista del que todos participamos.
Vi a Claudia correteando como una loca, sus bucles terroríficos se movían con cada uno de sus saltos. Me entraron ganas de abrazarla y decirle que todo iba a estar bien, pero me contuve porque no se puede abrazar a niños que no sean tuyos.
Para una seguidora de la carrera de Victoria Martín es inevitable reconocer su voz y su discurso tras el alter-ego de Bárbara. Tampoco creo que se esconda de ello. Victoria Martín no es una youtuber que se ha lanzado a escribir un libro para que lo compren sus seguidores; ella es periodista, guionista y cómica, y sabe muy bien lo que tiene entre manos, de ahí la buena factura de esta primera novela.

El estilo es muy reconocible ya que deriva claramente del mundo del guion (hemos visto algún otro caso igualmente exitoso) y que depende en gran medida del carisma de la voz narrativa para atraparnos, así como de un ritmo muy dinámico en el que el lector se ve atrapado y siente que continuamente están sucediendo cosas. Este último punto es quizá el único aspecto que, en mi opinión, no acababa de estar del todo calibrado. Es decir, la novela atrapa desde la primera página y fluye muy bien, pero algunas veces ese ritmo tan exigente que imprime la narradora no hace justicia a los pasajes más emotivos e intensos de la novela, que los hay. Al menos a mí como lectora me ha sucedido que de pronto me he visto ya inmersa en esos pasajes sin saber muy bien cómo he llegado a ellos, como cuando empiezas tarde a frenar y acabas con las ruedas delanteras en el paso cebra.

Y lo que, definitivamente, Se tiene que morir mucha gente no tiene, es sutileza. Ni lo pretende. Y es muy de agradecer. La verborrea de esta Bárbara asqueada con el mundo en general, le da una patada en la boca (con lucidez y desparpajo) a todas las convenciones tóxicas, lo cual resulta muy muy liberador:
(…) a lo largo de la historia los hombres han logrado que esta práctica sea una herramienta válida para infravalorar y desacreditar a las mujeres que prosperan en el trabajo. Si una mujer ha conseguido un ascenso a base de mamadas, me parece absolutamente lícito, solo faltaría que después de hacer algo así no te den un aumento, más responsabilidades y un despacho con vistas.
Sobre la protagonista, su pasividad, su falta de iniciativa para todo lo que no sea autodestruirse o intoxicar al personal, es un factor muy difícil de poner a su favor y, sin embargo, poco a poco se va humanizando a medida que avanza la trama y el lector acaba por quererla y aceptarla tal como es. Bárbara no es una heroína trágica ni tampoco vive una evolución espectacular. Es una personita más haciendo lo que buenamente puede y dando pequeños pasos, casi imperceptibles.

Así que entre recomendable y está bien, ya que no estamos ante una lectura complaciente ni apta para todos los paladares. Personalmente, espero leer más obras de ficción de esta autora.
Warning: Cayetanos, abstenerse.

Y ya dando la reseña por zanjada, aprovecho para decir que Victoria Martín y Carolina Iglesias son probablemente de lo mejor que le ha sucedido al mundo de la comunicación en los últimos cinco años, que su frescura, su verdad y su sentido del humor no solo resultan altamente terapéuticos si no que el discurso político que hay detrás deja en absoluta evidencia lo mal montado que está este sistema nuestro. Y no es casualidad que estén continuamente en el ojo del huracán de las rrss y que todo lo que digan o hagan sea sistemáticamente juzgado y/o cancelado. Su discurso no solo resulta molesto para ciertos sectores de nuestra suciedad, si no que está calando mucho más de lo que algunos desearían.

miércoles, 2 de febrero de 2022

Una: Una entre muchas

Idioma original: Inglés
Título original: Becoming unbecoming
Traducción: Santiago García
Año de publicación: 2015
Valoración: Imprescindible




«Dedicado a todas las otras»

Con esta dedicatoria arranca la historia de Una, protagonista de la novela y también seudónimo tras el que se resguarda la autora para relatar su traumática experiencia.

Resumen resumido: a finales de los años 70 y en el marco de los terribles sucesos perpetrados por el Destripador de Yorkshire, la pequeña Una vive su tragedia particular al sufrir una serie de abusos que no es capaz de comprender hasta años más tarde. El momento social, la falta de perspectiva de género y la estructura patriarcal imperante contribuyen al silenciamiento y estigmatización de las víctimas de agresión sexual, lo cual se refleja tanto en el microcosmos de la pequeña Una como en la realidad social en la que vive.

Una entre muchas no deja de ser un ensayo que reflexiona objetivamente alrededor de los patrones sociales que sustentan y perpetúan la violencia contra las mujeres en una de sus facetas más lesivas: la de la violencia sexual. El hilo argumental desgrana y expone cómo las agresiones no finalizan cuando el violador suelta finalmente a su presa, si no que en ese momento se abre un nuevo capítulo de agresiones: señalamiento social y revictimización por parte de los medios de comunicación, la maquinaria policial y jurídica. De ese modo Una, al igual que las víctimas (supervivientes o no) del Destripador de Yorkshire, sufrirán el aberrante escrutinio del entorno social que pondrá en duda tanto su honor como la legitimidad de su relato sobre los hechos. Actos, todos ellos, que producen y siguen siendo causa, todavía hoy, del silenciamiento de muchas víctimas. La obra no solo cavila y analiza todos estos aspectos si no que desactiva muchos de los mitos que sustentan estas violencias y las normalizan dentro de nuestro sistema cultural. No es la primera vez que en este blog hablamos de cómo la violencia hacia las mujeres se ha convertido en un ingrediente normalizado en las obras de ficción, jugando normalmente un papel bastante gratuito, casi (y vergonzosamente) ornamental.

Todo lo expuesto hasta ahora ya es motivo suficiente para abordar la lectura de esta novela gráfica, pero aún hay más. Cuando buscaba información sobre la obra y su autora, di con un artículo que decía que en la novela hay una variedad excesiva de recursos expresivos y gráficos, lo cual es un reflejo de la falta de experiencia de la autora. No puedo estar más en desacuerdo. Sí es cierto que Una entre muchas es la primera obra de este género perpetrada por su autora, que además la abordó como un trabajo de crecimiento y restauración personal sin el objetivo de que acabara siendo un producto editorial para el gran público. Pero el modo en el que se ha acabado materializando es todo un ejemplo de control narrativo y estético, así como de una gran habilidad e ingenio para abordar toda la complejidad que requiere el tema, sin caer en el morbo ni en la simplificación ni en el melodrama. 

Personalmente, agradezco mucho cuando las novelas gráficas se escapan del formato clásico de la viñeta y apuestan por experimentar con el CÓMO que mejor se ponga al servicio del QUÉ. Y aquí nos encontramos con muchísimas texturas y planteamientos ingeniosos que convierten la narración en un deleite sin caer en el pastiche. Desde mi punto de vista, el estilo es homogéneo y está bien definido; que ese estilo sea capaz de desarrollarse y transmitir con tanta delicadeza, riqueza y metáforas visuales, es algo positivo.
El título original —Becoming unbecoming— se traduciría literalmente algo así como convertirse en algo que no es adecuado. A mí me parece una crítica certera al prisma con el que nuestra sociedad valora las violencias sexuales, como simples factores que convierten a las mujeres sobre las que inciden en elementos que quedan apartados del canon social. Mujeres marcadas para siempre y, lo que es peor, responsabilizadas por ello. Imagino que a la hora de abordar la traducción, se optó por otro título aunque no exento de carga crítica.

Por tanto, lectura Imprescindible que nos acerca a un tema tan delicado y, desgraciadamente, tan de actualidad como es la violencia sexual hacia las mujeres; y especialmente por lo bien que transmite las vivencias y el sentir de su protagonista. Debería ser lectura obligatoria en todos los institutos.

miércoles, 29 de diciembre de 2021

Charlotte Malterre-Barthes y Zosia Dzierżawska: Eileen Gray. Una casa bajo el sol

Idioma original: inglés
Título original: A house under the sun
Año de publicación: 2020
Valoración: recomendable

Aileen Gray, arquitecta y diseñadora pionera de la arquitectura moderna a la que imprimió un estilo personal propio, casi epidérmico, regido por la sensorialidad y capacidad de los espacios para albergar y dar refugio. Ella ha sido —oh, sorpresa— otra de esas grandes creadoras y artistas silenciadas de la historia a las que, en el mejor de los casos, se las despojaba de la autoría de su obra para adjudicársela a alguno de sus colegas varones.

Desde que empecé en la facultad de arquitectura que tengo un temita con Le Corbusier (*), al que en adelante llamaré SAASCUECE (señoro arquitecto altamente sobrevalorado con un ego como Estambul). En otras reseñas en las que venía a cuento mencionarlo me he mordido la lengua para no darle protagonismo. Y a pesar de lo mucho que me ha hervido la sangre tras leer Una casa bajo el sol voy a optar de nuevo por callarme, porque quiero destinar este espacio y este momento para devolverle a Aileen Gray su legítimo lugar. Por eso me centraré en esta fábula gráfica que explica con tanta sensibilidad la relación entre la arquitecta y su magnífica casa bajo el sol, conocida bajo el particular nombre de E-1027.

Resumen resumido: Aileen proviene de una familia irlandesa acomodada pero pronto da muestras de no pertenecer a esa atmósfera hermética y convencional. Su despertar artístico se iniciará en Londres y continuará en el círculo bohemio de la rive gauche de París, en el que conocerá al arquitecto rumano Jean Badovici. Él le pedirá que proyecte la E-1027, un refugio para ambos en la Costa Azul. Esa casa será objeto, causa y efecto de algunos de los hechos arquitectónicos y vitales más trascendentes de la vida de Aileen.

Una casa bajo el sol no pretende ser, ni mucho menos, una biografía exhaustiva sobre la vida y la obra de Eileen Gray, pero sí logra construir y condensar toda una órbita de acontecimientos pasados y futuros en relación al episodio de la E-1027 que nos acerca con sensibilidad e ingenio tanto a su personalidad como a su visión sobre su concepción de la arquitectura y los espacios:
  • La formación de la visión artística y humana de Eileen, tanto por su particular infancia como por sus aprendizajes junto a un artesano esmaltador.
  • El choque conceptual con sus contemporáneos varones (con SAASCUECE a la cabeza) que, a pesar de compartir las líneas generales de la arquitectura moderna, entendían que una casa debía ser una máquina racional para vivir, mientras que ella consideraba que los espacios también debían responder a las necesidades primitivas de confort, seguridad o belleza más vinculadas al instinto. Para Eileen, los materiales, los acabados, la luz, las texturas, la disposición del mobiliario dentro de un espacio tenía una incidencia irrevocable en la experiencia sensorial de dicho espacio. Ella no congregaba en absoluto con el mantra form follows function ya que consideraba que la función no es algo rígido en el tiempo si no que evoluciona según las necesidades y por ello los espacios tienen que tener capacidad de adaptación.
  • Eileen Gray proyectaba desde una concepción muy orgánica, contra lo que la imagen de su obra final pueda suscitar, y mantenía ese vínculo con los edificios y las piezas de mobiliario como si fueran un miembro más de su cuerpo. La E-1027 es una prolongación de sus inquietudes arquitectónicas y una materialización de su idea de vida junto a Badovici y el que consideraba su refugio común pero, por el mismo motivo, cuando su relación se rompe ella no tiene escrúpulos en buscarse otro refugio para ella sola: «Los recuerdos se aferran a las cosas, así que es mejor empezar de cero». Y lo mismo sucede cuando SAASCUECE mancilla las paredes de la E-1027 con sus intrusivos murales ya que, a partir de ese momento, Eileen Gray se niega a volver a pisar la casa.
Otro aspecto ineludible que se narra es la construcción del relato de SAASCUECE, secundado por Badovici y con la complicidad de una estructura cultural patriarcal para desdibujar la autoría de Eileen Gray sobre la E-1027.

La historia de Una casa bajo el sol está basada en información absolutamente verídica, lo que no impide que la narración se permita ciertas licencias poéticas: así como Eileen Gray percibe la E-1027 como uno de sus miembros que, sin embargo, no duda en cortarse, en alejarse de ella cuando cambian sus circunstancias vitales, SAASCUECE mantiene una relación enfermiza de posesión desde el momento que la visita por primera vez, la mancilla posteriormente con unos murales que nadie le ha pedido, se apropia su autoría aprovechando su privilegio de arquitecto consagrado, trata de que a la muerte de Badovici la compre una de sus admiradoras y es el último lugar en el que duerme la mañana antes de morir ahogado en la playa que hay justo enfrente.

La narración gráfica y el estilo fluyen con mucha elegancia, con trazo negro sobre una paleta de verdes ocres y azules para distinguir el tiempo en el que transcurre cada momento. Un regalo para la vista al tiempo que transcurre esta historia que debió ser contada hace ya mucho mucho tiempo.

(*) Afortunadamente, no estoy sola.

martes, 14 de diciembre de 2021

Yasmina Reza: Serge

Idioma original: Francés
Título original: Serge
Traducción: Juan de Sola
Año de publicación: 2021
Valoración: entre Se deja leer y Está bien





De Yasmina Reza había visto alguna de sus obras de teatro en las que queda muy patente la solidez la autora. Así que cuando me encuentro con Serge en el estante de novedades de mi librería de confianza y leo su contraportada, me lo compro sin pensármelo ni un segundo, convencida de que su lectura va a aportarme grandes momentos de disfrute.

Resumen resumido: Jean, Serge y Nana deciden visitar Auschwitz en busca de los resquicios de un triste pasado familiar al que no habían prestado la menor atención hasta ahora que su madre, judía de origen húngaro, ha fallecido. El momento también coincide con el hecho de que cada uno de ellos se enfrenta a la agria revisión de su propia vida ya entrada en una irreversible madurez.

El planteamiento de Serge es, pues, bastante prometedor y más conociendo la vis irónica de esta autora que no pierde ocasión de destripar el alma humana dibujándonos una sonrisa. El viaje a Auschwitz es lo de menos, como no podía ser de otro modo, pero funciona como detonante para encender la chispa que hará entrar en combustión los vínculos entre estos tres hermanos. Esas son, al menos, las pretensiones pero ¿se materializan? En mi opinión, no. O al menos eso me ha parecido en una primera lectura.

El estilo de Yasmina Reza es impecable, se nota que cada palabra, cada coma, están puestas ahí por algún motivo, los diálogos son muy brillantes y las descripciones nunca son a la ligera.
«Nos dirigimos al acceso, descubrimos el Arbeit macht frei, el portal infantilmente arqueado debajo del cual posa una clase y que el siguiente grupo espera poder fotografiar. Al otro lado, los edificios de ladrillo de la caserna. Árboles altos (¿cuánto tiempo llevan aquí?), hierbas en los márgenes. Los postres electrificados, el alambre de espino. Estábamos en Auschwitz.»
Los personajes, por su parte, están muy trabajados, rebosan defectos, vicios, coletillas, nos llegan con muchísimo detalle, sin embargo, cabe la posibilidad que no nos importen. Jean es el hermano mediano y ejerce de narrador con una voz irónica y algo distante, del mismo modo que se relaciona en su vida familiar y personal. Jean consiente y acompaña al hermano mayor, Serge, en todas sus meteduras de pata y desvaríos, todo lo contrario que Nana, la hermana pequeña, que cada vez soporta menos la pasividad del primero y la estupidez del segundo. De entrada puede parecer que todos tienen una personalidad muy especial y que cada uno lidia con conflictos internos de gran calado, pero a medida que la novela avanza y vamos conociéndolos más y desvelando sus anhelos, da la sensación de que todos están viviendo sus propias crisis de la madurez. Eso no es bueno ni malo pero, repito, que al lector no le importe es un problema. Quizá sea cuestión de hacer una segunda lectura aún más atenta, más pendiente de los detalles y los matices, aunque no lo creo.

Y luego está el título, Serge, que no está puesto porque sí, que es un título funcional que está apuntando, incluso antes de empezar la novela, hacia el eslabón más débil, hacia el área sensible, ese hombre ya metido en la cincuentena y con un lastre de malas decisiones a sus espaldas que trata de disimular a golpe de soberbia. El personaje que irrita a todo el mundo pero en el que finalmente todos se vuelcan porque —este parece ser el mantra de la novela que se refleja, ni más ni menos, en el arranque de Anna Karenina— así son las familias.

Ya para acabar, me pregunto si la autora era consciente de que la mayoría de sus lectores no han estado jamás en Auschwitz. Lo digo porque las descripciones y las sensaciones que intenta trasladar durante la visita de los protagonistas a mí me han funcionado más o menos porque estuve allí hace unos años pero me pregunto si otro lector sin una mínima idea de las dimensiones, materiales, espacios y atmósfera que allí se respira puede llegar a captar la intensidad y la contradicción que ese lugar despierta.

Dicho lo dicho, creo que puede entenderse la valoración de entre Se deja leer y Está bien. Quizá sea algo estricta porque las expectativas eran muy altas pero de algún modo tengo que paliar la frustración.

viernes, 5 de noviembre de 2021

Catherine Meurisse: La levedad

Idioma original: Francés
Título original: La légèreté
Traducción: Lluís Maria Todó
Año de publicación: 2017
Valoración: Está muy bien

Ganadora del Prix Wolinski de la BD du Point 2016, esta obra en realidad no necesita que la avale ningún premio; será por el tema, por cómo lo aborda, por cómo lo ilustra o por el mensaje que subyace. O todo junto. Será porque retrata con sensibilidad y valentía unos hechos reales que nos golpearon a todos recientemente, a la vez que refleja sus efectos colaterales menos perceptibles para la mayoría de la sociedad.

Resumen resumido: la mañana del 7 de enero de 2015, Catherine se duerme y llega tarde a la redacción de la revista Charlie Ebdo en la que trabaja. Ese retraso la salva del horrible atentado que sí se llevó la vida de doce compañeros y amigos con los que llevaba diez años trabajando. Después de eso, Catherine deberá recorrer un largo y oscuro camino que le devuelva el sentido del humor, la ilusión por volver a dibujar y por la vida en general, ¿por dónde transitará ese camino?

El tema de narrar las grandes atrocidades desde el punto de vista de los supervivientes no es algo nuevo; el duelo y la culpa, entre otras muchas emociones, suelen generar conflictos complejísimos en aquellos que han tenido que ver como sus iguales se quedaban injustamente por el camino. Esas personas arrastran toda su vida la huella de un dolor persistente con el que tienen que convivir, mientras el resto del mundo insiste en señalarlos como «los afortunados».

En el caso de Catherine, esa huella la sume en un estado de profunda apatía hacia el placer, algo especialmente relevante para alguien que trabaja y se nutre de lo sensorial, de cualquier manifestación artística y, especialmente, del humor. Porque el atentado en Charlie Ebdo fue un golpe inesperado a la libertad de expresión en su faceta más sofisticada y compleja: la de reflejar la realidad desde una óptica irónica.

Y es, precisamente, la búsqueda por recuperar esa relación casi epidérmica con el arte y la belleza, el mecanismo que pone en marcha el camino de Catherine hacia su recuperación.
Es difícil explicar por qué esta obra resulta tan especial, por qué nos deja tras su lectura con la sensación de haber vivido una experiencia gratificante y hermosa. En mi caso, ha sido algo similar a lo que sentí cuando vi La gran belleza (2013) por esa manera en la que se nos enseña a descubrir de nuevo, casi con la inocencia de los ojos de un niño, la belleza de lo cotidiano, lo menudo, lo que se da tanto por hecho que se nos pasa por alto; con la intención de recorrer un camino a la inversa que implica también un cambio en lo personal y lo emocional, en este caso un proceso de duelo. Esa forma de redescubrir las perlas que lucen en lo cotidiano, en lo supuestamente ya conocido, tiene mucho que ver con el título original de la obra que se traduciría literalmente como la ligereza. En el prólogo, el periodista y escritor Philippe Lançon dice en un momento dado algo que condensa a la perfección lo que trataba de explicar:
«Catherine le quita a la belleza todo el peso que con demasiada frecuencia nos impide disfrutarla.»
En ese sentido, la traducción del título como La levedad responde seguramente a evitar la acepción que en nuestro idioma puede tener la palabra ligereza como sinónimo de superficialidad.

Desde el punto de vista gráfico, el estilo de Meurisse es muy expresivo y minimalista, añadiendo manchas de color sobre los dinámicos trazos negros únicamente en aquellas escenas en las que ha de contribuir al mensaje.

Por todo eso, La levedad no solo Está muy bien si no que es una obra que invita a la auto reflexión.

lunes, 27 de septiembre de 2021

Uxue Alberdi: Reverso

Idioma original: euskera
Título original: Kontrako eztarritik
Año de publicación: 2021
Traducción: Miren Iriarte
Valoración: Recomendable e interesante




De los creadores de a las mujeres no se les dan bien las ciencias y las mujeres no reúnen las condiciones para jugar a fútbolla alta cocina es cosa de hombres (como Soberano), llega a nuestras pantallas: las mujeres no pueden ser bertsolaris.

Bertsolaris (*1) son improvisadores populares de versos en vasco que se dedican a componer, cantar y/o improvisar según unas reglas de rima y métrica concretas. El bertsolarismo es una tradición fuertemente arraigada en euskadi que se ejerce como un oficio más; cuenta con escuelas de formación, organismos culturales y profesionales, y una serie de certámenes que se siguen con interés a través de diversos medios de comunicación autonómicos. Existe hasta un documental Bertsolari (2011). 

Pero aunque era necesario enmarcar el fenómeno, Reverso (Premio Euskadi de Ensayo 2020) no trata sobre el bertsolarismo, si no que explora desde el bertsolarismo aquellos mecanismos que limitan la voz pública de las mujeres en general y de las de ese colectivo en particular. ¿Otro ensayo feminista?  ¡Oh, no!

Oh, sí. (*2)

Resumen resumido: a través del testimonio de las vivencias personales y profesionales de 15 mujeres bertsolaris, la autora identifica, define, enmarca y analiza una serie de mecanismos estructurales  invisibles que coartan la actividad y el desarrollo de este colectivo de creadoras en comparación con sus compañeros hombres.

Sin embargo, al leer los diferentes testimonios, resulta innegable que el germen de tales mecanismos es básicamente el mismo, ya hablemos de bertsos, de pintura al oleo o de motocross. Es decir, que se trata de mecanismos transversales que siempre inciden sobre los mismos conceptos, muchos de ellos ya perfectamente acotados en el fantástico ensayo Cómo acabar con la escritura de las mujeres de Joanna Russ. Uxue Alberdi también reconoce la influencia de La guerra no tiene rostro de mujer de Svetlana Alexiévich, y yo, durante la lectura de Reverso, en muchos momentos he percibido ecos de Rebecca Solnit en La madre de todas las preguntas. Pero las referencias no acaban ahí y tanto el arranque de cada capítulo como el prólogo de June Fernández y el epílogo de la autora, aportan gran cantidad de citas, de obras y de autoras que contribuyen a contextualizar (y, aunque no debería ser necesario, a legitimar) todo lo que se desarrolla a continuación.

Algunos de los temas más interesantes tienen que ver con la voz (qué digo, cómo lo digo, desde dónde y ¿tengo un desde dónde?...) y su  estrecha y necesaria asociación con el cuerpo, el cuerpo de mujer y todas las cargas culturales y sociales que se le atribuyen gratuitamente. 
Parece que nos pasa lo de la mujer del tiempo, es decir, el hombre bertsolari puede ser mayor, pero las mujeres, a día de hoy, parece ser que no envejecemos (...)
También se trata del silencio, como ausencia de voz, y otras cuestiones como la falsa categorización, el paternalismo, la violencia, el humor... los testimonios destacan sobre todo por su honestidad y por su sencillez expositiva que desenmascara con habilidad todas las trampas invisibilizadas tras muchos gestos y acciones cotidianas que con tanta naturalidad aceptamos en nuestro día a día. Por ello es muy de agradecer la generosidad y predisposición de las 15 bertsolaris, así como la claridad expositiva con la que la autora reúne y clasifica los diferentes testimonios. Se lee en un suspiro.

La traducción del título original: Kontrako eztarritik significa literalmente "por la garganta contraria", el típico atragantamiento puntual que suele explicarse diciendo "se me ha ido por el otro lado". Un título que sugiere incomodidad y disociación; incomodidad como cuando las mujeres quieren formar parte de cualquier colectivo en el que históricamente han predominado los hombres, disociación en el sentido de diferenciar un "lado bueno" de otro "no tan bueno". Por otra parte, la referencia a la garganta está íntimamente ligada a la voz, una cuestión central en el bertsolarismo tal y como ya hemos hablado. Sin embargo Reverso, además del juego de palabras con el elemento básico del verso, pone en crisis la universalidad de la experiencia masculina haciendo referencia a todo un cúmulo de posibilidades que se encuentran (desafortunadamente) justo al otro lado y que todavía no han sido plenamente exploradas gracias a las limitaciones que sufren las mujeres en el desarrollo de su actividad como bertsolaris. Como dice June Fernández en su prólogo:
De pronto, el reverso toma la forma de un sujeto colectivo que agarra el micrófono y habla. Entonces, lo que antes nos parecía normal, pierde la "l" y desnuda una serie de asfixiantes normas.
Así que recomendable e interesante a partes iguales, como fórmula para explorar esos mecanismos transversales y universales de dominación. Y si su lectura también sirve para que algunas/os se interesen por el mundo del bertsolarismo, pues qué maravilla.


(*1) Definición plagiada de la wikipedia donde también se incluye un largo listado de bertsolaris en el que no se menciona a ninguna mujer. Malamente (tratrá) esos wikipédicos.
(*2) Que exista una sola persona en el mundo que piense que HAY DEMASIADOS ensayos feministas, solo significa una cosa: que NO HAY SUFICIENTES ensayos feministas.

jueves, 15 de julio de 2021

Sarah Andersen: Colmillos

Idioma original: inglés
Título original: Fangs
Año de publicación: 2020
Traducción: José M. López
Valoración: entretenido







Llegué a Sarah Andersen a través de sus tiras Sarah’s Scribbles en redes sociales, unos dibujines desaliñados con una protagonista también desaliñada pero entrañable, divertida, imaginativa y, sobretodo, amantísima de la lectura y de los libros. 

Colmillos, sin embargo, hace gala de una ilustración mucho más cuidada, fina, minimal, un poco al estilo japonés incluso en la estética de los protagonistas; la historia, una sucesión de pequeños episodios que ilustran con humor y simpatía las dinámicas de una (muy insólita) pareja que está empezando a convivir y a conocerse.

Resumen resumido: una joven vampira de trescientos años (Elsie) y un hombre lobo (Jimmy) se conocen una noche en un bar y se sienten atraídos al instante. A partir de ahí viviremos con ellos su singular relación en la que todo aquello que los hace tan dispares y que, en principio, debería distanciarlos es precisamente lo que los une.

Al final son un conjunto de historietas cargadas de humor y originalidad, que sacan el máximo partido a la condición particular de cada uno de sus protagonistas.


Lo mejor de todo, lo bien que la autora retrata a Elsie y a Jimmy que, más allá de su naturaleza sobrenatural, cuentan con personalidades propias y unos bagajes vitales que les condicionan sin remedio: Jimmy vive de algún modo sometido a los ciclos lunares y se pone nervioso cuando ve venir al cartero, Elsie marchita todas las flores a su paso cuando está triste y no puede hacerse un selfie ni tener redes sociales porque, sencillamente, la cámara es incapaz de captarla. 

Es Elsie la que tiene un mayor protagonismo en las historietas al ser la más carismática de ambos. Al fin y al cabo tiene trescientos años y ya está de vuelta de todo. Es sofisticada, irónica, escéptica, elegante, atractiva y excéntrica, con un punto de mínima amargura en el reconocimiento de las limitaciones que le supone su condición de vampira, en contraste con una tremenda frescura para expresar sus impulsos más primarios cuando está con Jimmy que, al fin y al cabo, es la única persona del mundo que no va a juzgarla.


No será un librazo que pase a la historia de la novela gráfica pero tiene una edición impecable y está hecho con mucho ingenio y buen gusto; y resulta más que Entretenido. Vale la pena zambullirse en su curiosa amalgama de ironía, humor un poco negro y cero ñoñeces que logra proyectar un buen puñado de escenas de dinámicas amorosas y (sí) románticas en el marco de una relación sana y con más futuro del que se podía imaginar. 

Sin mayores pretensiones que hacernos pasar un buen rato y obligarnos a reflexionar sobre qué tipo de relaciones de pareja mantenemos hoy en día y en qué se sustentan. ¿O acaso no estamos un poco encallados en la idea de valorar en el otro únicamente lo que nos recuerda a nosotros mismos?


martes, 29 de junio de 2021

Beatriz Gimeno: La construcción de la lesbiana perversa

Idioma original: español
Año de publicación: 2008
Valoración: Muy interesante



Mijas, 9 de octubre de 1999, Rocío Wanninkhof (19 años) sale de su casa y ya no se la vuelve a ver hasta que el 2 de noviembre hallan su cuerpo desnudo, quemado y desfigurado. La presión social y mediática afecta la investigación, errática y plagada de inconsistencias. La necesidad de resolver el caso hará que el foco se detenga sobre Dolores Vázquez, ex pareja de la madre de la víctima, que será declarada culpable y entrará en prisión en 2001. 

No será hasta 2003 que se reconozca su inocencia, gracias a la resolución del caso de Sonia Carabantes, con una prueba de ADN coincidente con el de Rocío Wanninkhof, señalando sin discusión al autor material de ambos crímenes, Tony King.


Es evidente que estamos experimentando durante los últimos años un despertar insólito y muy revelador en relación a cómo los medios de comunicación, las instituciones y el poder legislativo han contribuido al mantenimiento y renovación de unos estereotipos patriarcales altamente lesivos para la mujer en todas sus facetas: la mala madre (Rocío Carrasco), la loca/trepa despechada (Nevenka) y en este caso, la lesbiana perversa (Dolores Vázquez). Y gracias a documentales, películas, crónicas y ensayos más o menos recientes hemos podido indagar en el funcionamiento de esos mecanismos silenciosos y torticeros que han confundido y manipulado a la opinión pública que es la que al final se encarga de hacer prevalecer esas etiquetas horribles e injustas que estigmatizan a tantas mujeres.

Resumen resumido: crónica del caso Wanninkhof focalizada desde un aspecto que resultó fundamental para su inconcebible desarrollo: el hecho de que Dolores Vázquez fuera lesbiana (ex pareja de la madre de la víctima). Y cómo a través de las noticias de algunos medios de comunicación «serios» de nuestro país: El País, El Mundo y ABC se reconstruye y se vislumbra el artefacto para la creación de un culpable (dotado de una monstruosidad sin precedentes) allí donde no lo hay.

La construcción de la lesbiana perversa está muy bien documentada en base a las noticias y los hechos de aquel momento, muy bien argumentada desde el conocimiento especializado referente a la cultura patriarcal, la violencia contra la mujer y la lesbofobia, y también está escrita de un modo sencillo y entendible que facilita cierto hilo conductor para la comprensión del proceso de creación del monstruo por parte de esos tres medios de comunicación.

Esta crónica no solo incide en los gérmenes histórico sociales que promovieron la creación de esa lesbiana perversa, si no que para llegar ahí antes tiene que poner sobre la mesa un sinfín de elementos que constituyen el nubarrón eléctrico de mitos y bulos que se cierne sobre las mujeres y la violencia que se ejerce sobre ellas. Un claro ejemplo es la presunción del crimen sexual como producto de una atracción erótica inevitable del agresor hacia la víctima, cuando en realidad es un tipo de violencia cuyo único objetivo es su quiebra y sometimiento, y ahí reside el placer para el agresor. A menudo se descarta el crimen sexual porque no se hallan signos evidentes en el cuerpo de la víctima pero eso no significa que no lo sea. De ahí que en este caso se descartara el crimen sexual de inicio y se barajara el móvil pasional con el que se pudo poner el foco en Dolores Vázquez.

Después la narración se adentra en los mecanismos de la construcción del monstruo-lesbiano mediante la exposición de una serie de mecanismos complejos pero que quedan perfectamente explicados, como es el caso de la invisibilización, que puede resultar contradictorio pero no lo es:
«(…) de qué manera comienza la representación de lo irrepresentable, de lo invisible: cómo se da forma a ese fantasma, a lo que no puede nombrarse, pero que sin embargo, al mismo tiempo, es necesario transmitir para que esa imagen difusa se vaya construyendo desde la negatividad, desde el odio (…)»
A partir de ahí, se nos explica cómo las diferentes noticias van aportando una serie de detalles sobre la personalidad y el físico de Dolores Vázquez que, por acumulación, consolidan esa imagen de asesina vengativa que el caso necesita. Lo más curioso es que a menudo son rasgos positivos o plausibles cuando se le atribuyen a un hombre. Algunos ejemplos:
  • Ella solía salir a correr y tenía un cuerpo musculado, lo que se vendió como que era mujer monstruosa con una fuerza sobrenatural.
  • Era directora de un hotel y ejercía su mando con firmeza: alguien soberbio y controlador.
  • Mantuvo una actitud digna cuando la gente la abucheaba en la entrada del juzgado o a prisión: propio de una psicópata sin empatía.
  • Soportó los intensísimos interrogatorios sin derrumbarse: fría y calculadora.
Lo cierto es que la reseña podría extenderse más que el libro y eso no tendría la menor gracia, así que concluyo con un Muy interesante porque aporta una enorme cantidad de reflexiones complejas acerca de cómo nuestra sociedad sigue blindada a todo lo que no sea «lo normal» y porque en el camino expone buena parte de las incoherencias e injusticias en los que nuestros organismos públicos incurren todavía a diario por falta flagrante de perspectiva de género y de reconocimiento de los derechos LGTBI.

También porque le hace justicia a una mujer a la que nunca se le ha llegado a pedir perdón por el calvario que tuvo que padecer.

miércoles, 26 de mayo de 2021

Rebecca Solnit: La madre de todas las preguntas

Idioma original: Inglés
Título original: The mother of all questions
Año de publicación: 2021
Traducción: Lucía Barahona
Valoración: Muy recomendable


Rebecca Solnit no es una autora desconocida en este blog, donde ya se han reseñado otras obras suyas como Una guía sobre el arte de desaparecer, Recuerdos de mi inexistencia y la más famosa tal vez, Los hombres me explican cosas que sirvió para acuñar el término mansplaining que el diccionario Oxford recogió hace ya algunos años.

Pero para todo el que no haya oído hablar de ella, Solnit ha consolidado una sólida carrera como ensayista y pensadora muy interesada en la reflexión introspectiva siempre desde una óptica —¡oh, no!— feminista. Oh, sí. Su discurso es sólido y contundente en su contenido a pesar de su tono sosegado e irónico, lo que curiosamente ha llevado a algunos lectores en un primer —y prejuicioso— vistazo a pensar que sus libros son de auto ayuda. Rotundamente NO. La obra de Rebecca Solnit tiene de auto ayuda lo que yo pueda tener de piloto comercial y que su prosa no resulte agresiva (¿por qué debería serlo?) no significa que no deje títere con cabeza:
«En la trilogía original de La guerra de las galaxias, mujeres que no sean la princesa Leia hablan un total de sesenta y tres segundos en los 386 minutos de las películas (…). Sin embargo, estas películas no se describen como películas para niños u hombres, sino películas para todos nosotros, mientras que las películas con una cantidad de tiempo similarmente desigual asignado a mujeres se considerarían sí o sí películas para niñas o mujeres.»
Porque los temas que trata son de primero de sociedad igualitaria y civilizada, y porque tras sus argumentos hay un arduo trabajo de investigación muy bien documentada con HECHOS que trasciende con creces los discursos simplistas que todos leemos continuamente en redes sociales.

Aprovecho para lanzar una reflexión personal sobre el uso tan manoseado del comodín de la libertad de expresión: una cosa es que uno tenga el pleno derecho para decir lo que opina y la otra es que, a pesar de disponer de información fiable y verificada de naturaleza científica o jurídica sobre una cuestión concreta, uno prefiera ignorarla deliberadamente para seguir intoxicando el discurso y desviando el foco, lo que generalmente repercute de forma lesiva sobre los derechos de los colectivos más vulnerables. Lo estamos viendo demasiadas veces últimamente y parece que no aprendemos.

Resumen resumido: Recopilatorio de doce artículos ensayísticos que abordan, desde diferentes puntos de partida u ópticas, en los orígenes de la aún tan velada cuestión de la violencia estructural hacia las mujeres, así como en los mecanismos políticos y sociales que a día de hoy siguen apuntalando todos los mitos que la sustentan.

Y este conjunto de ensayos ¿qué resortes apunta como parte de esa violencia estructural contra las mujeres?
  • La maternidad como requisito para pertenecer a la categoría mujer. Esta es la cuestión que da título al libro aunque solo sea uno de los aspectos que se tratan y que aprovecha para desmontar también el falso mito de la felicidad que rige el mundo capitalista.
  • El silencio y a quién beneficia. Conjunto de artículos que desgranan con detalle y audacia todas las facetas del silencio, los actores que lo promueven y lo sufren y, sobre todo, las profundas repercusiones en el individuo y en la sociedad en general, centrado desde la óptica del silenciamiento de las mujeres.
«A veces tan solo el simple hecho de ser capaz de hablar, de ser escuchado, de ser creído, es parte fundamental de la pertenencia a una familia, una comunidad, una sociedad.»
  • La cultura de la violación, los chistes sobre violaciones, etc…
«El lenguaje es importante. Hemos librado una importante batalla sobre la cuestión del lenguaje de las violaciones para que la gente deje de culpabilizar a las víctimas. El epíteto que mejor lo resume es: los violadores provocan violaciones.»
  • La construcción histórica de la mujer: bulos y falsos mitos.
«Necesitamos dejar de contar la historia de la mujer que se quedó en casa, pasiva y dependiente, esperando a su hombre. Ella no estaba sentada a la espera. Estaba ocupada. Y todavía lo está.»
  • La construcción literaria de la mujer (su invisibilización), tomando como punto de partida la publicación por parte de la revista Esquire de una infumable lista titulada Los 80 libros que todo hombre debe leer.
«Analizar la lista, que incluye muchos de los libros más varoniles de la historia, libros sobre guerra, donde solo hay uno escrito por un hombre homosexual, me recordó que, aunque es duro ser mujer, en muchos sentidos es mucho más duro ser un hombre, ese género que se supone que ha de ser defendido y demostrado incesantemente a través de actos de hombría.»
Aquí no puedo evitar añadir que la cuestión de la invisibilización de las escritoras a lo largo de la historia ya se ha tratado una o dos veces en este blog, así como también hemos puesto la lupa sobre la profusión de lo que Rebecca Solnit denomina «todos esos libros lujuriosos sobre crímenes violentos contra las mujeres».

Pero sin duda, el artículo en el que Solnit despliega toda su mordacidad es en El caso del agresor desaparecido, un texto impagable, plagado de ironía, que desmonta magistralmente todos los eufemismos y los falsos mitos alrededor del alcohol, las mujeres y el sexo no deseado. Solo por este artículo, el libro ya vale la pena. También muy recomendable, ya solo por su planteamiento inicial, el artículo titulado Los hombres me explican Lolita. También hemos hablado bastante de Lolita en este blog y en cómo se ha malinterpretado interesada y patriarcalmente la esencia del personaje para legitimar esa arraigada fantasía masculina de tener sexo con niñas. Y por lo que Solnit explica, todavía queda mucho trabajo por hacer.

Así que Muy recomendable para cualquier mujer y, en general, para cualquier mente abierta al siglo XXI. Ya sé que en esta reseña he abusado de las citas más que nunca pero para qué voy a tratar de explicar lo que dice Rebecca Solnit si ella misma lo dice tan y tan bien.

PD: todo aquel que tras leer la reseña necesite invocar el socorrido #notallmen, le recomiendo que primero lea este magnífico ensayo en el que la autora también indaga en la génesis del hashtag y lo desactiva rigurosamente y con argumentos. Si es que ya está todo dicho, lo que hace falta es escuchar.

miércoles, 12 de mayo de 2021

Natalia Ginzburg: Me casé por alegría

Idioma original: Italiano
Título original: Ti ho sposato per allegria
Año de publicación: 1966
Traducción: Andrés Barba Muñiz
Valoración: Recomendable


Que la voz narrativa de Natalia Ginzburg es poderosa no es algo nuevo en este blog aunque sí lo fuera para mí y por eso no era la primera vez que alguien me la recomendaba encarecidamente. Así que aprovechando mi inclinación por la dramaturgia —entiéndase como leer teatro— decidí acercarme a ella a través de su primera pieza del género que además ha resultado ser la más aclamada.

Resumen resumido: Giuliana y Pietro se conocieron hace un mes y ya están casados sin que nadie (ni tan solo ellos) pueda dar una explicación lógica que justifique tal premura. Giuliana, de origen humilde y temperamento volátil e impulsivo no parece a todas luces la pareja ideal para el templado y prometedor abogado. La madre y la hermana de Pietro les harán una visita que puede ser la prueba de fuego para el peculiar matrimonio.

En poco más de cien páginas la autora nos sumerge en el micro universo de la burguesía italiana a través, sobre todo, de la mirada de Giuliana que es (como poco) excéntrica. Ella y su cháchara casi incesante con Pietro o con su criada, Vittoria, es como un arroyo cantarín que despierta la curiosidad del lector para seguirlo a lo largo de su curso errático e impredecible.
«(…) Estuvimos viviendo juntos diez días, hasta que volvió Elena. En esos diez días no paré de preguntarle todo tipo de cosas: “¿Te parece que tengo estilo?”. Y él me decía: “No”. Él tampoco creía que yo tuviera estilo, pero con él no me importaba. Le decía todo lo que se me pasaba por la cabeza, no callaba ni un minuto, y él de vez en cuando me decía: “¿Pero no te vas a callar ni un minuto? ¡Tengo la cabeza como un bombo!”».
Me casé por alegría es una obra que no deja indiferente aunque parezca que todo lo que se pueda decir de ella ya está dicho: la maestría en la construcción de los personajes (sobre todo los femeninos), la viveza e hilaridad de los diálogos o la reflexión que suscita acerca de los mecanismos de la felicidad y las convenciones sociales impuestas. Por no hablar de cómo la autora se centra en un micro universo cotidiano para referirse a las grandes cuestiones humanas, cosa que me fascina siempre. 

Pero todo esto ya se ha dicho.

Sin embargo, cuando Me casé por alegría se publicó hace cincuenta y cinco años, ¿cómo fue recibida entre la burguesía provinciana italiana? Probablemente muchos la vieran como una obrita ligera y sin más pretensiones que escandalizar y hacer reír pero, desde mi punto de vista, es un torpedo a la línea de flotación de todo lo que en aquel momento se consideraba lo correcto. Solo que Natalia Ginzburg, que es muy lista y juguetona, le dio esa pátina de superficialidad para que su crítica más que mordaz pudiera pasar por un simple divertimento a pesar de que estaba tratando cuestiones como la pobreza, el suicidio, la locura, el aborto, el maltrato psicológico y el abandono, el clasismo, la decadencia de la burguesía, etc. Y ahí está, desde mi punto de vista, su interés.

¿Y hoy? ¿Creemos de verdad que estamos lo bastante avanzados y evolucionados, y que tenemos una mente lo suficientemente abierta como para no sentirnos apelados por la desfachatez con la que esta obra se burla de las convenciones? ¿Acaso no estamos nosotros también obsesionados por adaptarnos a ciertos cánones auto impuestos que nos hacen infelices? Sin embargo Giuliana y Pietro rompen con todo y no parecen necesariamente abocados al desastre o a la exclusión social. Por eso creo que lo que Natalia Ginzburg trataba de decirnos es que no está todo perdido.