viernes, 11 de abril de 2014

Concurso de biografías lectoras: resultados


Venga: ahorrémonos bromitas con sobres de ceremonias de los Óscar y cuestiones de colorainas de las reuniones de los cardenales.
La cosa fue así: propusimos un pequeño juego/competición/desafío, a ver si nuestros lectores se decidían, a imagen y semejanza de lo que hicimos algunos de los colaboradores, a entregarnos un pedazo de su existencia a través de la enumeración de las lecturas que han marcado las fases de su vida.
Y resultó que hemos recibido 32 biografías, que nos parece una cifra muy respetable. Respetable, porque se nota que quien lo ha hecho se ha tomado su tiempo, ha reflexionado, ha echado la vista atrás, y se ha volcado con ilusión y sinceridad. O sea, nos lo habéis puesto difícil, muy difícil. Nos hemos quejado del embrollo en que nos habíamos metido, alguno ha visto que no sirve ni para decidir entre tres colores de camisa.

Ahora podría decir que hemos discutido y hemos hecho una reflexión sesuda y razonada de los motivos de la elección. Ja. Pues no: yo diría que hemos leído esas 70 páginas largas en que se han unido todas las biografías, y lo hemos hecho tal y como leemos los libros que os presentamos. Con buena actitud, y buscando cada uno de los opinadores su objetivo personal e intransferible. Alguno habrá valorado la originalidad del texto, algún otro se habrá fijado en que la selección sea impecable, sea original, concuerde, discrepe, coincida, se solape, destaque, motive, induzca.  Incluso habrá quien haya valorado factores emocionales relativos a las elecciones puntuales. La decisión es democrática y, cosa previsible a tenor del nivel exhibido, nada unánime.
Igual un día echo mano de la calculadora y confecciono una especie de retrato-robot del lector-tipo de ULAD. Por cuestión puramente estadística, si lo hago, porque nada hay más aburrido que pretender generar un stándard. A mí lo que me ha gustado más es la sensación de libertad absoluta que se manifiesta por todos lados, a mí eso, y otras cosas (vamos, JeanP, saca pan y moja) me ha llegado hasta a emocionar. He imaginado a gente tomándose la molestia de confeccionarse una pequeña lista, o levantándose en los salones de su casa, acudiendo a las estanterías a repasar, a rememorar.  Participando con pasión, vamos, lo cual es muy halagador. Mucho. He imaginado a esa gente escribiendo y me gusta no recordar (¿leo otra vez las setentaypico páginas para confirmar que es así?) ni una mención a Paolo Coelho o a Isabel Allende. Un triunfo, vamos en toda regla.
Y ahora, sin más dilación (aunque muchos se habrán tomado la libertad de leer en diagonal esta farragosa introducción) procedo a relacionar los tres nombres que, sin otro orden que el alfabético (lo siento: el buscador de imágenes de Google no encuentra pódiums con 3 unos o sin esos escalones tan jerárquicos) se han alzado -uh, tenía ganas de soltar la frasecita- con el premio que gentilmente nos ha cedido la buena gente de Impedimenta y la buena gente de Libros del Asteroide. Si encima los reseñáis, esa cosa del feedback habrá funcionado de maravilla.

Los ganadores son (en ningún orden en particular):


Rubén Darío Rodríguez
Javier López Prol
David Villar Cembellín


Ah. Casi me olvido de daros a todos las gracias.

(No he oído caer el confetti. Le dije a Santi que ese trasto no funcionaría)

4 comentarios:

Juan Villanueva dijo...

Gracias a ULAD por la oportunidad que nos ha dado haciéndonos partícipes de esta experiencia creativa. Os animo para que no sea la última.
Os mando un fuerte abrazo y otro también para mi Zoe, si la que sin su ayuda no hubiera sido capaz jamás de escribir una letra. Tened un feliz viernes de Dolores.

Juan Villanueva

David Villar Cembellín dijo...

¡Gracias! Ahora feliz feliz...

https://www.youtube.com/watch?v=q3hyodlVyi4&feature=kp

:)

Juan dijo...

Había que haberle pedido el cañón de lanzar confeti a Ana Mato....

Rubén Darío Rodriguez dijo...

Amigos
si bien los sigo regularmente me hubiera gustado ser yo el que resultó ganador. Para el caso que mi homónimo no se presente si quieren enviar los libros a Buenos Aires, mi biblioteca se los agradecería. Obvio que la reseña estaría incluida.
Más allá de la broma los felicito por el blog.
Abrazo. Rubén