martes, 8 de abril de 2014

Haruki Murakami : Tokio Blues

Idioma original: japonés
Año de publicación: 1987
Título original: (ノルウェイの森 Noruwei no Mori

Traducción: Lourdes Porta
Valoración: está bien

Entremos al trapo. Me he hartado de proclamar por activa y por pasiva que no encuentro justificados los ataques que constantemente recibe Murakami. He alabado algunos de sus libros, y no me importa reconocer que me ha gustado incluso mucho alguno de ellos. Me crispa que se le compare con Paolo Coelho. Ahora bien, si hay que hablar del detonador del fenómeno, del paciente cero, hay que referirse a Tokio Blues, la primera de sus traducciones que obtuvo una cierta repercusión. Primero, algo que siempre me ha obsesionado: para poner otra expresión en inglés (aunque la i latina en la palabra Tokio sugiera una traducción, a mí no me la cuelan), ¿hacía falta hacer esa adaptación del título, sustituyendo el título de la canción de los Beatles que actúa proustianamente sobre el protagonista? Ah, es que el nuevo título, ya cumplía con dos premisas: lo japonés y lo melancólico.
Claro: ignoro si, conscientes de lo que se avecinaba en relación a este autor, los de Tusquets ya apostaron fuerte. Con éxito, claro, aunque habría que ver cuantos de los críticos que ensalzaron este libro son ahora los que arremeten contra su autor.
Una historia triste como pocas, una especie de interpretación libre y retrospectiva de la desorientación adolescente a varias bandas. Algo tendrá el agua cuando la bendicen. Pero a mí la tristeza y el tono gris de este libro me abruma, y me hace preguntar su alguien aquí piensa en otra cosa que no sea en quitarse la vida, y que muchos de los protagonistas (que ésto no represente un impedimento, aquí vamos algo justitos de trama) consumen ese deseo. Lo cual explicaría el éxito, sobre todo entre ciertos incondicionales de las lecturas tortuosas, entre los que podría contarme yo mismo según qué días, aunque para eso ya está Kafka o está Sábato. La sensación acaba haciéndome inclinar por definir este libro como existencialismo de tres al cuarto. Sí, facilito que es pronunciarse así a toro pasado y leña del árbol caído que hago cuando, he leído (pero pienso confirmarlo por mí mismo), sus últimos libros trazan una curva descendente. Pero es que ni leyendo por primera vez este libro, hace unos años, en medio de la primera oleada hype llegué a disfrutarlo. Un señor de mediana edad al que asalta una canción de los Beatles en un aeropuerto. El aluvión de recuerdos que se despliega y toda esa evocación de toneladas de angustia de ojos rasgados, de convivencia en colegios mayores, de incomprensión, de gap generacional, y de ir, como se pueda, tirando adelante. Total, que puedo explicarme en función de otras lecturas que la prosa del japonés enganche: está en ese punto intermedio tan acomodaticio entre la trascendencia de café modernillo y la vacuidad de diseño. Lo que no me explico es que fuera justo este libro el que desencadenara el mito, un manual de desesperación en color gris asfalto, con ligeros tonos verdosos, algo que me parece, a la postre, algo frívolo.

Sobre Murakami: A vueltas con Murakamiy de Murakami en UnLibroAlDíaDe qué hablo cuando hablo de correrKafka en la orillaAfter darkAl sur de la frontera, al oeste del Sol

11 comentarios:

chamico dijo...

La primera novela que leí de este japonés. Es un poco cierto lo que dicen de que se pone repetitivo en cuanto a estructura. De hecho, yo diría que hay dos tipos de novelas en su obra: las chicas y las grandes (suena algo burdo, pero permítame explicarle con las que he leído). Tokio blues y Al sur de la frontera son muy similares, tipo historia de vida con amores melancólicos y misteriosos. Lo mismo pasa con Crónica del pájaro y Fin del mundo, aventuras pseudometafísicas de un sujeto que se topa con una galería de curiosos personajes. Es más, el protagonista de todas las novelas podría ser el mismo sujeto, pues da la impresión de tener las mismas reflexiones y prácticas.

Sin embargo, he disfrutado la lectura de todas estas novelas, aunque no recomendaría leerlas seguidas. De ser así supongo que seguramente se tornarían aburridas, por repetitivas. Mi favorita es Fin del Mundo y un Despiadado País de las Maravillas, creo que a causa de mi afición paralela por la ciencia ficción y la fantasía.

¡Saludos!

Juan dijo...

A mí Murakami no me parece un mal escritor, incluso todo lo contrario: de hecho, tiene un dominio magistral del párrafo y de los ritmos de la narración que hace que no puedas dejar de leer sus novelas, por más que no te interese lo que diga. Porque ahí está lo malo: lo que cuenta Murakami en Norwegian Wood (a mí también me parece penoso el cambio de título) no me interesa nada y tanto drama me parece tan sólo una excusa para contarnos unos cuantos encuentros sexuales, a cada cual más sabroso, con la intención, supongo, que identifiquemos al protagonista con el propio autor...

mephisto dijo...

Ciertamente sus ultimas novelas aportan poco o nada, y se ha situado en una comodidad cercana al ostracismo literario. De todas formas reconozco que he disfrutado mucho con algunas de sus novelas (sobretodo las primeras). Otra cosa son sus relatos cortos, faceta en la que creo que lejos de destacar es un escritor bastante mediocre. Creo que la magia de la que hacía gala Murakami se ha ido consumiendo y que desde que suena año tras año para ganar el Nobel se han ido diluyendo sus méritos.

Cities: Moving dijo...

Mi primera, única, última experiencia con este Murakami en particular (con el otro no me ha ido mucho mejor la verdad).

Aburrimiento total.

Sayoranra Murakami aru.

Francesc Bon dijo...

En el fondo hay que agradecer a Murakami que, sin ser un escritor orientado al bestsellerismo y a escribir con el piloto automático, genere estas polémicas. Creo que tiene buenos libros, pero me sorprende que éste fuera el del boom. No acabo de comprenderlo, ya os digo. Gracias por las siempre amables y educadas discrepancias.

Gorka dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con chamico en lo referente a la estructura aunque tengo que decir que "Tokio Blues" no me resulto tan buena en relación a todo el bombo que ha tenido, soy más de "Kafka en la orilla".

Un saldo amigos.

Francesc Bon dijo...

No descarto ir leyendo de vez en cuando algún otro Murakami, aclaro. Cuando un escritor publica tanto no es cuestión de arrastrar las sensaciones de un desliz a toda su obra. Pero tardaré unas semanas.

Federico Escudero dijo...

Para mí es un libro completamente sobrevalorado. Los protagonistas desfilan melancólicos en medio del Tokio de finales de los sesenta ajenos a las revueltas estudiantiles y preocupados solo de sus carencias internas, de sus miedos y de sus deseos sexuales. Nos la pueden vender como una hermosa historia del tránsito a la madurez pero para mí no pasa de ser un folletín existencialista posadolescente con un triángulo amoroso mal perfilado.

Francesc Bon dijo...

Sobrevalorado. LA PALABRA.

Anónimo dijo...

¡Hola a todos! Es la primera vez que publico una opinión en tu blog, pero no la primer lectura que hago en él. ¡Felicitaciones por tan buen trabajo!
Llegué a este Murakami por la sencilla pregunta: "¿Cuándo le van a dar el Nobel a Milan Kundera?" Y el solo hecho de saber que Murakami está en las listas... Intenté leer "El pájaro..." por recomendaciones y me resultó tedioso y sobreescrito. Supongo que son gustos...
Kenzaburo Oé, esé si que lo mereción. Y Mishima, quizá, pero no se lo dieron.
¡Un saludo!

Francesc Bon dijo...

Va a ser casi imposible obtener algún día una perspectiva justa con Murakami. No sé, por eso, si ello a él le interesa o le da igual. La polémica le está dando grandes réditos. Gracias por el comentario.