lunes, 28 de abril de 2014

Penelope Fitzgerald: La flor azul


 Título original: The Blue Flower
 Idioma original: inglés
 Fecha de publicación: 1995
 Valoración: Muy recomendable

 La flor azul es uno de los libros que la editorial Impedimenta regaló a ULAD para el recientemente fallado Concurso de Biografías lectoras, y después de haberlo leído, me alegro de que los ganadores de nuestro pequeño certamen hayan tenido la oportunidad de disfrutarlo. Porque comparto plenamente las palabras de Jonathan Franzen hablando sobre él, citadas en su lomo posterior: "Penelope Fitzgerald en su mejor momento: elegante, ingeniosa, emotiva, implacable... Adoro esta novela." Unas palabras sencillas pero sentidas, como La flor azul.

 Hasta ahora, no sabía demasiado de Penelope Fitzgerald, y es una agradable sorpresa saber que escribió esta novela con casi ochenta años. Pero hay que tener en cuenta que esta inglesa de buena familia, nacida en 1916, educada en Oxford y madre de tres hijos, debutó en la literatura con casi sesenta años. Y tras leer La flor azul, tengo ganas de leer más obras de ella. Todo se andará…

En esta obra, la autora noveliza a partir de datos reales un episodio de la vida del poeta romántico alemán Friedrich von Hardenberg, conocido como Novalis, cuando ya en la veintena se enamora casi platónicamente de Sophie, una cría de doce años. La flor azul, el ideal del romanticismo alemán y objeto de belleza indescifrable, jugará durante toda la novela como metáfora de este amor extraño e ideal pero correspondido. Porque Sophie, una niña dotada de una belleza nada germana y un espíritu curioso y vivo muy alejado del de las típicas heroínas románticas, aceptará enseguida el amor de ese tipo sensible y extraño diez años mayor que ella, y ambos lo harán público, despertando recelos, envidias y críticas en su entorno.

Fitzgerald logra en esta novela algo sumamente difícil en mi opinión: hacer creíbles, cercanos y carnales personajes tan idealizables y volubles como un poeta brillante y enamorado que fue amigo de Schlegel, Fitche y Goethe, y su extraña joven musa, en las antípodas de la seductora Lolita fantaseada por el Humbert Humbert de Nabokov. Aquí nada repele, satura o genera recelo: La flor azul, repleta de seres bien construidos sin prosas extensas y recargadas (atentos a la familia del poeta), se puede tomar como una bildungsroman franca y serena.

Un libro hermoso, en fin, sencillo en su forma pero de esencia perdurable y con un poso más amargo de lo que pueda parecer.

La cuidada edición de Impedimenta, por otra parte, donde destaca una portada preciosa, ayuda mucho a disfrutar de su lectura.

1 comentario:

David Villar Cembellín dijo...

Pues seguro que está guay, y mola, pero el premio gordo de Impedimenta creo que me lo llevé yo con "Querido Diego, te abraza Quiela", de Elena Poniatowska. ¡Una novela inmensa en su brevedad! Muy buena. Mucho.