Existe un ámbito dentro de la literatura clásica en el que la mediocridad de las cubiertas en relación a la calidad literaria de las obras es prácticamente del 100%. O lo que es lo mismo: grandes novelas con cubiertas de pena como consecuencia de al menos una de estas tres injerencias editoriales:
(no haberse leído la novela)
Estupidez
(haberla leído y no haberla entendido)
Desfachatez
(importarle a uno tres pimientos lo que sea que esté ahí escrito)
Llegados a este punto, cabe entender la durísima disyuntiva a la que se enfrentan los editores cada vez que una novela de MCP cae sobre su mesa:
Nos referimos sin duda a las novelas protagonizadas por ese colectivo de mujeres que no solo han coincidido en desarrollar sus conflictos en el mismo periodo histórico si no que, para mayor desconcierto, han decidido vestirse todas igual.
El drama que concierne a todas esas damas de época, también conocidas como Mujeres Con Pamela (en adelante MCP) es que viven en la eterna dicotomía de considerarse a sí mismas únicas y efímeras como los copos de nieve cuando el resto del mundo las ve tan comunes y anodinas como los copos de avena.
No hay más que ojear un puñado de esas cubiertas que tradicionalmente han monopolizado el mercado para hacerse una idea de la naturaleza de las MCP. La conclusión no será otra que —de ser cierto eso de que todas las mujeres son iguales—, entonces las MCP lo son todavía más. Tal afirmación está científicamente avalada, como no podía ser de otra manera, por las famosas 5 Grandes Leyes de las MCP:
1. TODAS LAS MCP MIRAN IGUAL
a) A las musarañas
b) Esperando taxi
c) De soslayo (porque son tímidas)
d) De lejos (porque son tímidas pero padecen de las cervicales)
e) De cerca (porque a pesar de todo lo anterior, también son miopes)
f) Y solo algunas miran con cierto hastío (se comprende que de tanto mirar).
f) Y solo algunas miran con cierto hastío (se comprende que de tanto mirar).
2. TODAS LAS MCP OCULTAN ALGO
a) Por perfidia cochina, ya que una MCP que da la espalda es una MCP que está tramando algo.
b) Por economizar, ya que la visión parcial de la MCP remite automáticamente a su totalidad (como organismo simple que es junto con las estrellas de mar o las lagartijas). Del mismo modo que a partir de un miembro sano de MCP puede regenerarse la MCP entera.
3. TODAS LAS MCP HACEN LAS MISMAS COSAS
a) Coser, cuidar de la flora y de la fauna o mirar por la ventana en busca de más flora y de más fauna.
b) Leer poemas de amor, cartas de amor y novelas de amor y, en su defecto, manuales de costura o para el cuidado de la flora y de la fauna.
Visto así podría decirse que la vida de las MCP está exenta de conflictos pero esa sería una afirmación superficial que pasaría por alto su insatisfacción vital causada por la falta de autonomía o por el hecho de vivir en una sociedad que oprime sus deseos y limita sus horizontes. ¿Y qué deseos y horizontes son esos? los hombres, por supuesto.
4. UNA MCP CON UN CONFLICTO ES UNA MCP CON UN HOMBRE CERCA
Y de ahí que el fracaso en sus objetivos de conseguir o no al varón deseado impacte con suma virulencia en los delicados cuerpos y almas de las MCP.
5. LA FRUSTRACIÓN ALTERA EL ADN DE LAS MCP
a) La acelga
b) El cuervo
c) La aspirante a novicia
d) La hembra canina (o bitch)
Cabe añadir que siempre hay excepciones a la regla y que un muy reducido grupo de MCP, en su afán por reivindicar su personalidad, han optado por suplantar personalidades ajenas: 1. Sara Montiel interpretando «La pulga maligna», 2. Chiquito de la Calzada con sus caminares ortopédicos, 3. Extras en «El cuento de la criada».
Llegados a este punto, cabe entender la durísima disyuntiva a la que se enfrentan los editores cada vez que una novela de MCP cae sobre su mesa:
a) Reiterarse en las mismas fórmulas aburridas, repetitivas, reiterativas, intercambiables, ajenas al conflicto particular de las protagonistas e inocuas.
b) Explorar fórmulas nuevas con cubiertas que huyen de su esencia más intrínseca. He aquí una muestra de esas cubiertas distorsionadoras que lanzan mensajes confusos acerca de su contenido:
1. Historia del ferrocarril, 2. Memorias de una florista, 3. Costura de supervivencia, 4. Oda a la dama que poseía una horrorosa caligrafía, 5. La exhibicionista: una biografía desatada, 6. Manual de urbanización del espacio público, 7. Tratado de ornitología exótica, 8. Accidentes en el ámbito doméstico (primer tomo de la colección «Por qué contratar un seguro del hogar»), 9. Excursionismo extremo, 10. El invitado no deseado (segundo tomo de la colección «Por qué contratar un seguro del hogar»).Una vez contrastadas empíricamente las determinaciones de las 5 GRANDES LEYES DE LAS MCP solo queda concluir que, efectivamente, todos aquellos editores que sostuvieron la teoría de que todas las mujeres de época son iguales y, por tanto, lo mismo da una cubierta que otra, TENÍAN RAZÓN. Por tanto, y en base al mismo argumentario, les animo a todos ellos a rebautizar automáticamente a sus perros (Boby, Toby, Kafka, Azucarillo...) para llamarlos simplemente «Perro». Y si eso les supone alguna dificultad para distinguirlos del resto, entonces les sugiero que le pongan una llamativa y frondosa pamela.































































