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viernes, 28 de marzo de 2025

Mauro Entrialgo: Malismo

Idioma: español

Año de publicación: 2024

Valoración: recomendable

Ahí va la definición del palabro, antes que nada: "malismo" es un término acuñado por el autor de este libro, el dibujante de cómics (además de músico, guionista y autor teatral, tertuliano radiofónico, pero de los que molan, y pertinaz tuitero bluitero) Mauro Entrialgo, en oposición al manido "buenismo", tan del gusto de ciertos sectores políticos. Dicho de otra forma, como reza el subtítulo del libro, malismo sería la ostentación del mal como propaganda. O, por decirlo de una manera más completa -también es una definición del autor, no mía-  el mecanismo propagandístico que consiste en la ostentación pública de acciones o deseos tradicionalmente reprobables con la finalidad de conseguir un beneficio social, electoral o comercial (yo lo hubiera llamado directamente "hijoputismo", pero está claro que Mauro Entrialgo es mejor persona que éste que escribe).

Con un estilo de lo más ameno y que oscila entre la cuidadosa corrección sintáctica y semántica, y la utilización de expresiones y términos más a pie de calle, por decirlo así, Entrialgo nos va desgranando la visión que tiene él de esta insólita circunstancia: el hecho de que, hoy en día, las actitudes y acciones  consideradas, no hace mucho tiempo, como dañinas y hasta execrables no sólo no sean condenadas, sino que susciten el aplauso y la adhesión de una buena cantidad de público, ya sean ciudadanos/as que votan, seguidores de tal o cual artista o incluso clientes que se dejan los dineros en determinados establecimientos o empresas aunque les traten como el culo con excesiva confianza, que, como dice el refrán, da asco... 

El libro está dividido en capítulos bastante cortos que estudian, con profusión de ejemplos e incluso anécdotas personales, diferentes aspectos de este fenómeno; desde los más inocuos, como la moda de ponerle a los locales de hostelería nombres malotes que antes estarían reservados a los garitos más infectos (y sólo como apodos), a los más graves para la sociedad, como resulta ser la manga ancha que se tiene con políticos e incluso gobiernos que no sólo hacen, permiten y promueven actos perniciosos para la ciudadanía, sino que presumen de ello, incluso cuando se trata de auténticos genocidios -verbi gratia, lo que hace el Estado de Israel-, sabedores de que no sólo no les pasará factura alguna, sino que siempre habrá quien les aplauda.  Entre medias, ejemplos de distinta gravedad y alcance, como usar el nombre de un conocido terrorista como eslogan electoral contra el adversario político, alardear de los delitos cometidos, ya sea en redes sociales o en presentaciones de libros entre amiguetes, o convocar manifestaciones contra el sentido común y la salud pública en plena pandemia mundial. Por cierto que el capítulo que a mí me ha resultado más divertido (también preocupante, claro) es el dedicado a ese cruce contemporáneo entre la extrema derecha más malista (valga la redundancia) y los conspiranoicos, antivacunas y magufos de todo tipo; es decir, lo que el autor, en otro de sus hallazgos terminológicos llama los "nazis del misterio".

Dejando aparte los temas de otros capítulos como el auge de los personajes malistas en los productos audiovisuales de ficción o la exhibición impúdica de actitudes poco edificantes, en el ámbito religioso, tanto dentro de la Iglesia católica como en los expansivos cultos pentecostales carismáticos (conocidos comúnmente por evangélicos), el meollo del libro se centra en la evolución que ha sufrido la comunicación, política y de todo tipo, y la sociedad, en general, para, en el transcurso de apenas una década, estos comportamientos y actitudes hayan pasado de ser ocultados o, cuando menos, objeto de disculpas, a ser reivindicados sin vergüenza alguna e incluso con orgullo... Y tampoco es que Mauro Entrialgo sea un tiquismiquis al respecto; de hecho, es fundador de la ya legendaria revista gasteiztarra de humor TMEO, que no se caracteriza, precisamente, por un humor fino y diplomático y, además, creador de un personaje bastante "malista" (aunque palidece en comparación con los estándares actuales), el reportero Herminio Bolaextra. Precisamente, el epílogo del libro lo dedica a explicar porqué ha decidido dejar de dibujar a este personaje).

Por concluir, podemos decir que el libro, si no un ensayo muy sesudo -el propio autor lo denomina opúsculo-, sí que es una buena aproximación a un fenómeno en auge, por desgracia, en esta época. Es cierto que los muchos ejemplos que aparecen se refieren sobre todo a personajes y sucesos ocurridos en España, lo que puede dificultar la comprensión para quien lea el libro desde otras latitudes, si es que se da el caso, pero también aparecen, cómo no, pintorescos representantes internacionales del malismo, como Bolsonaro, Milei o su epítome en este siglo XXI, Donald Trump... (con permiso, claro está de su amo y señor Sauron, a.k.a. Putin).

jueves, 3 de octubre de 2024

Gregorio Muro Harriet & Daniel Redondo: La marca de la bruja

Idioma original: castellano, euskera y francés (*)

Títulos originales: Infernuko erromesak; La marque de la sorcière; La marca de la bruja.

Año de publicación: 1983 por parte, en la revista Habeko Mik; 1985, como álbum integral.

Valoración: recomendable

Puesto que ha comenzado eso que los cursis llaman la spooky season (convendremos que suena bastante cheesy... aunque claro, decir cheesy también lo es), propongo hacer un repaso por diferentes personajes emblemáticos del género de terror, ése que a algunos nos encanta (nunca mejor dicho), aunque nos lo pueda hacer pasar bastante mal... y de hecho, mejor si nos lo hace pasar mal. Uno  de esos arquetipos terroríficos, ya desde los cuentos populares enraizados, supuestamente, en la noche de los tiempos: las brujas. 

También es verdad que la acusación de brujería se solía hacer en épocas pretéritas de forma no ya falsa, sino bastante gratuita y eso es lo que le ocurre a la protagonista de esta historia, Elvira de Goitie, una vecina de Ustaritz, en Lapurdi (País Vasco francés), que en 1611 es detenida por supuesta brujería (la verdadera causa de la acusación es bastante más pedestre). Logra escapar de la prisión junto a unas tía y sobrina de Biarritz, Catheline y Ane, y junto al hijo de Elvira, con la ayuda dela curandera Inés de Goiburu y el pastor Martín de Harza, cruzan la frontera, perseguidas por los hombres del tristemente célebre Pierre de Lancre -este sí fue un personaje real-, para llevar a cabo un periplo por tierras navarras, riojanas y aragonesas durante el que vivirán diversas aventuras, sinsabores y alguna que otra alegría. De paso, se irán uniendo a esta improvisada familia  otros miembros como el joven Felipillo o el alquimista francés Eugéne.

Así pues, asistiremos a tribulaciones varias, combates a espada, asesinatos... de hecho, buena parte de las vicisitudes de Elvira y sus amigos se diría sacada de algún episodio de C.S.I. o de algún caso de la señora Fletcher, puesto que deben resolver los misterios con los que se van topando -en algún caso, siendo ellos también el objetivo de los criminales- en una variedad de aventuras de lo más entretenida, a lo largo de cuatro episodios largos y tres intermedios más cortos ; al parecer, en su momento se publicó también un quinto, pero por mor de las circunstancias no fue terminado de forma satisfactoria y no fue incluido en esta recopilación...


Lo más interesante, aparte de la trama en sí de estas historias, es la ambientación que se hace de la época, el siglo XVII, con un repaso de los entresijos de la sociedad, las costumbres, fiestas, etc. aparentemente muy bien documentado, así como un retrato de ciertos grupos marginales como los pícaros y buscavidas, los agotes de Navarra y los moriscos -ocultos- de Aragón. Los autores muestran además una gran sensibilidad hacia los problemas de las mujeres de la época, totalmente subordinadas al dominio masculino y víctimas, a menudo, no sólo de la violencia individual sino institucional (sensibilidad que tal vez pueda sorprender a algunas miembras y miembros de las nuevas generaciones, viniendo de unos "señoros" de hace 40 años... lo que demuestra que los prejuicios suelen estar errados).

Para que esta ambientación resulte verosímil es fundamental el aspecto gráfico de este cómic; las ilustraciones de Daniel Redondo, de trazo realista y muy detallado, en la línea de la BD de género histórico y de aventuras de aquellos años (François Bourgeon, Juillard, Hermann Huppen), no sólo muestran un grandísimo nivel en lo que se refiere a personajes, paisajes y animales (los caballos suelen ser una pesadilla para los dibujantes, según se dice), sino además, en la recreación arquitectónica, ya se trata de pequeños pueblos o de ciudades como Logroño, zaragoza o incluso París, mostrando unas reconstrucciones minuciosas y cabe suponer que bien documentadas que resultan una auténtica delicia. Sólo por esto merecería echarle un vistazo a este libro, pero ya digo que no es lo único por lo que recomiendo su lectura, si tenéis la ocasión. Cierto que la bruja en cuestión no satisfará tanto a los amantes del terror, pues acaba siendo algo bien diferente, pero eso también era lo que ocurría con las brujas "de verdad", después de todo...


(*) Nota: he puesto estos tres idiomas como originales porque la trayectoria editoria de las historietas recogidas en este libro resulta bastante curiosa. Concebido originalmente en castellano, al parecer, fueron primero publicadas por entregas en lengua vasca, en la revista de cómics para adultos habeko MIk, del organismo del Gobierno Vasco para la enseñanza y difusión del euskera; después editadas como libro en Francia por Dargaud (en francés, se entiende), no siendo recopiladas y publicadas en español (y en euskera, de nuevo), hasta 2017.

miércoles, 1 de abril de 2015

Santi Pérez Isasi y Ainize Santos: Ilustre Ruritania Ilustrada / Irudizko Ruritania Irudiztatua

Idioma original: castellano o euskera (a elegir)
Año de publicación: 2015
Valoración: lamentabl... perdón, quiero decir imprescindible

To suck up or not not to suck up, this is the question… (es decir, pelotear o no pelotear…)
Humm… ¿Y a qué viene semejante pendejada?, se preguntará, desdeñoso, más de un lector de ULAD.  Pues me explicaré: resulta que el libro cuya reseña nos ocupa hoy es obra, al menos en lo que a la parte escrita se refiere, de un joven pero acreditado autor; ingenioso, elegante y sutil, de prodigiosa técnica narrativa e imaginación desbordante, que…  Sí, vaya –sonreirá algún otro lector, con sorna-, ni que fuera de Bilbao… Pues exactamente,  del mismísimo centro de Bilbao, con los pies metidos en la ría, como quien dice: Santi Pérez Isasi  jauna;  para más señas, nuestro CEU, el boss  o incluso el capofamiglia de este exclusivo blog de reseñas conocido por Un libro al día (él se presenta humildemente como co-coordinador, pero lo hace por modestia…y tal vez por algún asunto fiscal…ejem).
¿Qué, comprenden ustedes ahora mi dilema? ¿Debo respetar el código ético del gremio de reseñistas, nuestro Juramento Hipócrita, y respetar la verdad a la que nos debemos o puedo mentir como un bellaco para conservar mi puesto en este blog y, sobre todo, los espléndidos emolumentos que conlleva, amén de las suculentas dietas, prebendas y sobresueldos en cajas de puros con los que somos recompensados? Sin olvidar el prestigio social y, por qué negarlo, el magnetismo sexual que conlleva pertenecer a tan prestigiosa institución… Lo confieso: no sé qué hacer…
¡Ya está: publicaré dos reseñas, para que cada cual elija su preferida y, de paso, cubrirme las espaldas! Je, je… ahí va:
-Modo Peloteo On: Ilustre Ruritania Ilustrada es un libro divertido, emocionante, imaginativo; una obra inscrita en la mejor tradición utópica y ucrónica; una delicatesse literaria que garantiza a cualquier lector pasar un buen rato disfrutando dde unos regocijantes textos y unas no menos fascinantes ilustraciones: En suma, una pequeña joya que nadie debe perderse.
¿Vale? Y ahora:
-Modo Peloteo Off: Ilustre Ruritania Ilustrada es un libro divertido, emocionante, imaginativo; una obra inscrita en la mejor tradición utópica y ucrónica; una delicatesse literaria que garantiza a cualquier lector pasar un buen rato disfrutando de unos regocijantes textos y unas no menos fascinantes ilustraciones: En suma, una pequeña joya que nadie debe perderse.
¿Eh? ¿Pero qué broma es ésta?, tal vez pregunte el lector de antes (u otro. O todos). Pues no, no es ninguna broma. Resulta que, en este caso, no tengo por qué mentir y quebrantar mi Juramento Hipotenuso de reseñista: Ilustre Ruritania Ilustrada es exactamente lo que señalo en las dos versiones, a elegir, un libro delicioso y lleno de imaginación que retrata, con ininterrumpido buen humor la geografía, Historia, etnografía y leyendas de ese país, ignoto e ignorado, situado en algún lugar indeterminado de Europa y que ni siquiera existe ya, si es que existió alguna vez (cosa que yo no pongo en duda. O quizá sí). Un país de fronteras imprecisas, de bandera venticolor, de himno nacional espléndidamente desconfiado (“En fin, Ruritania, tú misma/ tú verás lo que haces/ tú sabrás./ Vete con cuidadito”, advierten sus últimos versos ). Un país sin victorias –ni derrotas- militares de las que vanagloriarse… Ciertamente, casi le dan a uno envidia los nativos de Ruritania… si no fuera porque los ruritanos se caracterizan por sus pies grandes, peludos y malolientes y sus ocas grandes y no menos malolientes. Y porque no parecen demasiado espabilados, a decir verdad… aunque también nos hacen parecer tontos a los demás. En fin, un país que, si no existe, debería existir, y que merece, sin duda, un cronista tan brillante, irónico y benévolo como Santi.
Y, por supuesto, una ilustradora como Ainize Santos, que sabe expresar en imágenes todo el humor y la inventiva del texto, y enriquece con una visión –aún más- surrealista u onírica las ya de por sí bastantes surreales noticias, semblanzas y remembranzas de esta improbable –o no- y pasmosa Ruritania.
Un libro –y en serio que no exagero- que bebe de tan ilustre fuentes como Las ciudades invisibles de Calvino, las geografías imaginarias de Borges o el humor, aparentemente blanco pero invulnerable, de Gianni Rodari. O el no tan blanco, pero igual de desarmante, de Jonathan Swift. Y, por supuesto, de Anthony Hope, el primer viajero que visitó tierras ruritanas…
Un libro, además, bárbaramente editado (en el mejor sentido de la palabra, se entiende) por /las ediciones bárbaras/. Muy bonito, de verdad (ésa a la que me debo por mi Juramente Hipotético).
Un libro, repito, que nadie se debe perder… Hagan lo que sea por conseguirlo: vendan sus órganos que no utilicen, engañen a sus cuñados, prevariquen… lo que sea con tal de conseguirlo, ¡pero ya!
(Háganlo, por favor, que mi futuro está en juego…)






Otros libros de Santi Pérez Isasi reseñados en Un Libro Al Día: Imposibles impensablesEl edificio

viernes, 5 de abril de 2013

Jon Juárez y Leire Salaberria: Dos medios zorros


Idioma original: castellano
Título original: Dos medios zorros
Año de publicación: 2013
Valoración: muy recomendable


Después de escribir sobre el hilarante Yo quiero mi gorro del canadiense Jon Klassen, quiero presentar en esta ocasión otra joya publicada recientemente por Ediciones La Fragatina que, por un golpe de suerte, acaba de caer en mis manos y que en breve llegará a las librerías; el libro álbum Dos medios zorros, escrito por Jon Juárez (Pamplona, 1983) e ilustrado por Leire Salaberría (Donostia, 1983).
La obra pertenece a la colección Lo Mullarero, colección al cuidado de Pep Bruno, que ya había apostado anteriormente por autores e ilustradores como Miguel Tanco, Mariona Cabassa o Rebeca Luciani. Tal y como figura en la página de la editorial, los libros de esta colección son perfectos par soñar y es precisamente el acto de soñar, de imaginar, de dudar frente a lo aprendido y asimilado como verdad unívoca lo que despierta Dos medios zorros. La evocación surge ya desde la dedicatoria, punto de encuentro entre autor e ilustradora, que marcará ya la unión entre imagen y palabra que se establece a lo largo del cuento: Para aquella habitación construida encima de una falla, con techos altos, recortes de cartulina, paredes de cartulina, sonido de cafetera, mucha luz, y la “susurrisa” más cómplice, firma J.J., Para mi medio zorro por escribir este bonito cuento, escribe L.S.

 Complicidad, belleza, imagen delicada y cuidada se suceden en esta narración, en la que el hilo conductor es una conversación telefónica entre Fio Fagot y Gabi Blain. Como ya se observara en el caso de Yo quiero mi gorro, en este caso también a cada una de las intervenciones de los personajes le corresponde una tonalidad diferente: el negro es para Gabi y el rojo para Fio. Esta elección cromática, además del blanco de los zorritos, domina asimismo las ilustraciones, generándose una vez más el equilibrio entre imagen y palabra del que se hablaba arriba. Este vínculo aporta unidad a la obra y facilita la lectura de los más pequeños. 

Guiado por la conversación entre los dos amigos, el lector se adentra en la historia en silencio, como si se internara por vez primera en un paisaje nevado y el universo ilustrado de Leire Salaberría (árboles rojos, una casa aislada en mitad del paisaje, pinos, un zorro blanco, dos medios zorros, gallinas de colores, escaleras que llevan directamente a una ventana, o un oso que duerme en una casa diminuta, texturas, collage, papeles pintados, recortes, cartulinas) lo asalta y sorprende hasta dar de bruces con el secreto que encierra este cuento.

Del mismo modo, el lenguaje sugerente de Jon Juárez se interroga y nos hace vacilar: ¿existe tan sólo aquello que somos capaces de medir, ver y calcular?, ¿existen realmente los zorros blancos de las nieves?: Fio, ¿los zorritos existen?/ No, Gabi, no existen […] ¡Pues estoy viendo dos medios zorritos blancos de las nieves desde mi ventana!/ ¿Dos medios zorros?/ ¡Eso mismo he dicho!/ Gabi, dos medios zorros suman uno entero. […] Gabi, los zorros blancos vivían en la nieve y aquí hace años que no nieva. […] ¡Como me llamo Fio Fagot que los zorros blancos de las nieves no existen, ni los duendes, ni los troles, ni las ardillas!

Conforme cuestiona la lógica de lo establecido, de lo aprendido, conforme cuestiona la realidad tal y como nos la han enseñado, Dos medios zorros invita al sueño, al despertar de la imaginación y, al fin y al cabo, evitando caer en un desenlace sentencioso y cerrado, apela a la libertad de cada uno de los lectores.