martes, 17 de diciembre de 2024

Michael Smith: Un héroe olvidado. La historia de Tom Crean, el hombre que sobrevivió a la Antártida

Idioma original: Inglés
Título original: An unsung hero - Antarctic survivor
Traducción: Tomás Fernández Aúz
Año de publicación: 2000
Valoración: Entre está bien y recomendable

Pues me da a mi la impresión de que el título del libro no expresa del todo lo que en él vamos a encontrar. Porque Un héroe olvidado no es una biografía de Tom Crean ni un trabajo histórico sobre su figura  sino que más bien se trata de una pequeña semblanza del explorador polar y un extenso resumen de las tres expediciones en las que participó. Por lo tanto, es más un trabajo de corte periodístico que histórico. ¡Que quede claro!

Para quien no lo sepa, Tom Crean fue un irlandés que formó parte de tres de las grandes aventuras polares de la Edad Heroica: la expedición del Discovery (1901-1904) y del Terra Nova (19010-1913), ambas capitaneadas por Robert F. Scott, y la del Endurance (1914-1916), liderada por Sir Ernest Shackleton. No solo eso, en todas ellas destacó por su implicación, por su carácter y por participar en tres de las mayores epopeyas polares de la Historia: su travesía junto a Bowers y Cherry-Garrard (nota mental nº 1: tengo que releer y reseñar El peor viaje del mundo), el rescate de Evans y la navegación desde la Isla Elefante hasta la Isla de San Pedro (Georgias del Sur) en un "txintxorro".

En este sentido, me gusta la reivindicación por parte del autor de esos secundarios sin los cuales la exploración polar y todos sus logros no hubiesen sido posibles, personajes para los cuales la Antártida funcionó como finalidad y sentido de sus vidas, seres mantenidos en el anonimato que contribuyen de forma decisiva a escribir la Historia.

Otro aspecto que me parece destacable del libro es cómo refleja el ambiente del final de la época victoriana y la era eduardiana. Llama la atención la rigidez del mando de Scott (que sí, que fue bastante lamentable como jefe / organizador, pero el autor le pone a bajar de un burro (¿o es de un poni siberiano?) y la segregación social existente a bordo con la mayor flexibilidad de Shackleton, si bien habría que preguntar a McNish por el señor Sir.

También es interesante como punto de partida en la búsqueda de testimonios de "ilustres olvidados" como Bernacchi, Frank Wild, Gran, Campbell, etc. O Adrien de Gerlache, cuya aventura en el Belgica fue publicada hace cosa de un año en Capitán Swing (reseñado AQUÍ)

Por último, hay que reconocer que el libro es una buena introducción para quienes no conozcan demasiado sobre la historia de la exploración polar. Un héroe olvidado es un buen resumen de tres historias brutales y está contado con buen ritmo. 

El problema está en que si ya has leído, por ejemplo, los diarios de Scott (reseñados AQUÍ) o el relato por boca de Shackleton de la expedición del Endurance (reseñado AQUÍ) o Atrapados en el hielo, Un héroe olvidado sonará a algo repetido y no aportará demasiado al posible lector. En resumen, que se dirige a un público más generalista que "especializado / friki" en la materia.

Además, y como he comentado, conviene no acercarse a él con ánimo histórico / biográfico. Ya he dicho que hay aspectos históricos reseñables en el libro, pero creo que se ve lastrado por la existencia de mayores suposiciones que certezas y por la absoluta dependencia de terceras fuentes (Scott, Evans, Bowers, Cherry-Garrard, etc) en las que Crean es un personaje secundario.

En fin. Ya sabéis que a mi estas historias me flipan, y quizá mi "problema" con el libro de Michael Smith sea ese: haber leído ¿demasiado? sobre el tema. Si no es vuestro caso, Un héroe olvidado puede ser una buena opción. 

lunes, 16 de diciembre de 2024

ULAD 2024 - Olvidad cualquier otra lista

Para qué más preámbulos: la lista de los listos. La que todo autor anhela por integrar. La que todo el mundo editorial espera para consultar. La única virtud que nos falta es la modestia.


Alain:

Resumen del año: Mi primer año como miembro de ULAD. Formar parte de un grupo de apasionados por la literatura ha sido estimulante. Además, tuve la oportunidad de platicar con escritores a los que admiro. Así que ha sido un año muy bueno para mí. Aquí mis favoritos del año:

Novela: Salto mortal, de Kenzaburo Oé. Los años de espera, de Fumiko Enchi.
Novela corta: Ella en la otra orilla, de Mitsuyo Kakuta.
Cuentos: Lealtad al fantasma, de Enrique Serna. La sangre de medusa (y otros cuentos marginales), de José Emilio Pacheco.
Comic: Takemitsuzamurai, de Issei Eifuku y Taiyō Matsumoto.
Crónica: Una novela criminal, de Jorge Volpi.
Poesía: Kokinwakashu. Sobre la luz, de Oscar de Pablo.
Relectura: Los relámpagos de agosto, de Jorge Ibargüengoitia.
Descubrimientos: Los niños 6 y Cómo provocar un incendio y por qué, de Jesse Ball.

Oriol:

Resumen del año: No ha leído ningún libro imprescindible. Aun así, he descubierto muchas novelas, antologías y cómics notables. ¡Ah, y mi primer título, El amor edípico contra la lujuria sadomasona, ha sido publicado por Colectivo Juan de Madre Presenta, ilustrado por Rios Über Alles y reseñado con mucho tino por, entre otros, Santi Pérez Isasi y David Calpa! ¡Ah, y a través del compañero Alain Ríos he podido preguntar un par de cosillas al gran Shintaro Kago!

Novelas destacables: Un jardín de placeres terrenales, de Joyce Carol Oates, Valentino, de Natalia Ginzburg, El reloj de sol, de Shirley Jackson, y Job. Historia de un hombre sencillo, de Joseph Roth.
Novelas que parecen escritas específicamente para mí: My husband has taken our roleplaying too far, de Christian Wallis, El regreso, de Walter de la Mare, y El dios de piedra, de Leonard Cline. Quizá incluiría también La declaración de Stella Maberly, de F. Anstey, y Los veinte días de Turín, de Giorgio de Maria.
Clásicos decimonónicos castizos desempolvados: Las cañadas indómitas, de Raimon Casellas, El subterráneo habitado, de Manuel Benito Aguirre, Narraciones inverosímiles. Selección, de Pedro Antonio de Alarcón, y Criadero de curas, de Alejandro Sawa.
Mejor antología de relatos:  Pelea de gallos, de María Fernanda Ampuero. 
Relatos destacados: Varios de T.errores. En el bosque ya estás muerto, de VV.AA., de L'amant del diable, de Elizabeth Bowen, de Parásitos perfectos, de Luis Carlos Barragán Castro, y de Negro tal vez, de Attila Veres. 
Mejores novelas gráficas: Fraction y El palacio infinito de Shintaro Kago. También es bastante buena La voz de las bestias, el ansia de los hombresde Thomas Gilbert.
Mejor libro de no ficción: El camino pagano, de Edgar-Max.
Empacho de: Narrativa (tanto novela como relato).

Juan:

Resumen del año: En general, un año bastante anodino; ni bien ni mal, ni frío ni calor, ni carne ni pescado... Aún así, alguna que otra lectura destacable sí que ha habido:

Polar y novela del año (previsiblemente, aunque aún quedan unos cuantos días para que éste termine): Historias de la noche de Laurent Mauvignier 
Novela de miedito (o no): Una cabeza llena de fantasmas de Paul Tremblay 
Novela/reportaje gráfico: sin duda, El abismo del olvido de Paco Roca y Rodrigo Terrasa.
Biografía (más o menos) también bastante gráfica: Las 100 primeras películas de Nicolás Cage de Paco Alcázar y Torïo García.
Ensayo: The King, de autoría variada y, en curso de lectura, Danza macabra, justamente de The King...

Poesía: Llibre de meravelles de Vicent Andrés Estellés (cierto que no he leído ningún otro, pero lo merece igualmente).

Decepción: Mi esposa y yo compramos un rancho de Matt y Harrison Query. Esta es la chafada más gorda, pero también ha sido un poquito decepcionante Lo que más me gusta son los monstruos - Libro Dos de Emil Ferris. Y aún tengo el culo torcío con Chamanes eléctricos en la fiesta del sol de Mónica Ojeda...

NO decepción del año: Un lugar soleado para gente sombría de Mariana Enriquez.

Sorpresa (se entiende que agradable) del año: Los secretos de Heap House de Edward Carey,

Bizarrada del año (y por muchos más, sospecho): El amor edípico contra la lujuria sadomasona de Oriol Vigil.


Carlos:


Resumen del año: esto es una novedad introducida por sorpresa, así que me ha dejado un poco descolocado. Aun así diré que el año ha sido regular, con más decepciones de las habituales, y un nivel medio en el que apenas sobresalen un puñadico de cosas, algunas como estas:


Novela: en castellano Extraña forma de vida, de Enrique Vila-Matas; en otros idiomas, El otro nombre (Septología I), de Jon Fosse

Novela corta: Nocturno de Chile, de Roberto Bolaño, y Noches blancas, de Fiódor Dostoyevski

Ensayos y similares:

    - Humanidades: Los hombres no son islas, de Nuccio Ordine

    - Música: Aquellos años accidentales, de Laura Piñero

    - Arte: El eco pintado, de Óscar Martínez

Historia: Ocho días de mayo, de Volker Ullrich

Libros de viajes: Campos de Níjar, de Juan Goytisolo

Biografía novelada: Lawrence de Arabia. La corona de arena, de Jose María Álvarez

Relectura: Artificios, de Jorge Luis Borges

Humor: El puente de los perros suicidas, de Abel Amutxategi

Clásico: La guerra carlista, de Ramón del Valle-Inclán (reseña en unas semanas)

Rarezas y descubrimientos: Madame Edwarda, de Georges Bataille, y Nebiros, de Juan Eduardo Cirlot


Koldo:

Resumen del año: Lo de siempre, pero un año más viejo

Tres libros de relatos:  Ahí fuera de Kate Folk, Alcaravea de Irene Reyes-Noguerol y Cuentos completos de Juan Carlos Onetti. 
Tres novelas: Eloy de Carlos Droguett, Despertar a los muertos de Scott Spencer y El origen. Una indicación de Thomas Bernhard. 
Dos libros híbridos: Yo navegué con Magallanes  de Stuart Dybek y Grimmish de Michael Winkler.
Dos libros de memorias (también un poco híbridos): Cada uno por su lado y Dios contra todos de Werner Herzog y Vida de un pollo blanquecino de piel fina de Andrés Pérez Perruca.
Un ensayo: Terror y utopía: Moscu en 1937 de Karl Schlogel.

Marc:

Resumen del año: año flojo en lecturas (en cantidad, pero también en calidad). Pocos libros destacables en un año en el que se salva básicamente por libros de autores ya conocidos y por el descubrimiento de la obra de Fosse.

Libro del año: «La próxima vez el fuego», de James Baldwin
Ensayo del año: «El temps de la promesa», de Marina Garcés
Autores de literatura infantil del año: Romain Pujol & Vincent Caut con la serie «Avni»
Consagraciones del año, nuevamente: Pol Guasch, Annie Ernaux
Descubrimientos del año (autores): Jon Fosse 
Propósitos para el 2025: más poesía y más clásicos
 
Francesc: 
 
Resumen del año: incluso estando satisfecho de haber sido capaz de sostener un cierto ritmo lector, lo hubiera estado más si el año hubiera contado con alguna experiencia reveladora sobre todo en clave ficción, aunque quizás en estos tiempos extraños y convulsos confiar en que se produzcan carreras literarias de largo recorrido resulte un poco ingenuo. 
 
Aún así:
 
Libro del año: Ex-aequo: Los jugadores de Whist de Vicenç Pagès Jordà (aún no reseñado) y El dia de la Independència de Tuli Márquez, lecturas, ambas, generacionales, cercanas y crepusculares y reivindicaciones de que los autores en catalán deberían contar con una industria valiente que los traduzca. Ya de paso, todo lo de Monzó y lo de Pàmies.
Retrasos del año: Mary Gaitskill, autora que me ha interesado con cierto efecto retroactivo y a la que aún me resulta difícil ubicar, por la manía de la industria editorial USA de etiquetarlo todo
Ensayos del año: lo digo en el resumen, me gustaría engancharme a algún autor de ficción, pero el ensayo (y las novelas cortas, je je) ha sido un recurso muy útil para marcarme ciertas pautas lectoras, así que desgloso dos categorías: 
  •     Ensayo atemporal: Aldous Huxley y Barbara Cassin (aún no reseñado)
  •     Ensayo del momentoEva Illouz Mark Coeckelbergh, más que nada para que se lean antes de que sus premisas caduquen (o estallen por los aires) y los veamos más antiguos que el periódico de ayer (¿qué es un periódico?)
Propósitos del año: hacer algún mínimo caso a las novedades de ficción, a ver si así descubro algún escritor notable antes de que se me muera. Leer ensayos sin que sepa de antemano que comulgo con sus planteamientos (se resolvería de cuajo leyendo a Jiménez Losantos). No pasar de largo en las secciones de poesía (al menos mirar las portadas, me refiero). Leer más crónica. Releer más de todo.
 
 
Santi:
Resumen del año: Revisando mis (escasas) reseñas de 2024, veo que el año empezó bien, con una buena cosecha de libros comprados/regalados en Navidad, pero luego vino una larga sequía de lecturas, en la que predominaron las relecturas y los clásicos. Entre lo que he leído más reciente predomina claramente lo fantástico y el terror, y la literatura española y en español. Va mi lista:

  • Libro del año: De entre los recientes, Visceral, de María Fernanda Ampuero, que me sorprendió muchísimo; de entre los menos recientes, Los santos inocentes de Delibes, que no puedo creer que todavía no estuviera publicado en el blog.
  • Mejores novelas: Un amor de Sara Mesa (con permiso de Juan G.B.) entre las recientes y Tristana de Galdós entre los clásicos. Mención especial para dos novelas hispanoamericanas impresionantes: Huasipungo de Jorge Icaza y Balún Canán de Rosario Castellanos.
  • Mejores novelas cortas: Un detalle menor de Adania Shibli y Mireia de Purificació Mascarell.
  • Mejores libros de cuentos: Conejo maldito de Bora Chung y El peor escenario posible de Alejandro Morellón.
  • Mejor ensayo / autobiografía / autoficción / whatever: Yeguas exhaustas de Bibiana Collado Cabrera
  • Libros sobre paternidad (que aún no he reseñado): "pulgar hacia arriba" para Literatura infantil de Alejandro Zambra; "pulgar hacia abajo" para Irene y el aire de Alberto Olmos
  • Lectura más loca e inclasificable del año: El amor edípico contra la lujuria sadomasona de Oriol Vigil Hervás.
  • Decepciones (sin ser libros horribles ninguno de los dos): Soy fan de Sheena Patel y Otaberra de Elisa Victoria.

Propósitos del año: Leer más, mejor, más variado y más reciente (aunque este propósito lo hago todos los años y ya se ven los resultados...).


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¿Qué hay de vosotros, queridos lectores de ULAD? Estamos deseosos de que compartais vuestras listas con nosotros en los comentarios.

domingo, 15 de diciembre de 2024

Erskine Caldwell: Tumulto en julio

Idioma original: Inglés
Título original: Trouble in July
Traducción: Imma Falcó
Año de publicación: 1940
Valoración: Está bien

Trouble in July, de Erskine Caldwell, transcurre en el sur profundo de los EE. UU. Narra cómo la comunidad blanca quiere tomarse la justicia por su mano ante un negro acusado de violación. El sheriff McCurtain teme que el asunto le salpique políticamente, pues se acercan las elecciones y sabe que perderá votos tanto si se une al linchamiento como si detiene al presunto violador.

Trouble in July es, sin lugar a dudas, un clásico menor estadounidense. Sus múltiples ediciones al español (cuyo título es unas veces Tumulto en julio, y otras Disturbio en julio) así lo atestiguan. Yo lo he leído como Aldarulls de juliol, su traducción al catalán publicada por L'Agulla Daurada.

Aunque he apreciado Trouble in July, mentiría si dijera que no me parece mejorable. Caldwell, como el escritor de raza que es, dispone de los elementos narrativos adecuados en esta novela, pero que no ha exprimido del todo ni la premisa ni los personajes de la misma. Asimismo, echa mano a algunos recursos interesantes (como la repetitividad), pero no los acaba de integrar bien.

Sea como fuere, la contundente crítica al racismo que Caldwell realiza en Trouble in July es justa y atinada. Además, considero brillante cómo elude demonizaciones simplistas de quienes discriminan por el color de piel. A la mayoría de ellos no los retrata como personas genuinamente malvadas, sino que los plasma como egoístas, prejuiciosos, ignorantes, hipócritas, cobardes o fáciles de engatusar. Tampoco se libran de una buena reprimenda aquéllos cuya impasibilidad cómplice permite a la mayoría ejercer su violencia.

Un buen ejemplo de esto sería uno de los protagonistas de esta novela coral, el sheriff McCourtain. Su inoperancia a la hora de ejercer la ley se debe a que no quiere comprometerse políticamente, más que a una firme voluntad de hacer la vista gorda ante los linchadores. Otro ejemplo sería el del hombre que entrega al fugitivo a la turba pese a creerle inocente, pues teme que el resto le consideren un simpatizante de los negros.

Pese al acierto de este mensaje y la forma de transmitirlo, no he acabado de conectar con la ejecución global de Trouble in July. Y soy consciente de que muchas de las cosas que le reprocho fueron decisiones narrativas deliberadas de Caldwell, y que muchos lectores las defenderán como imprescindibles para comunicar . Sin embargo, yo considero que podrían haberse realizado de manera distinta, manteniendo la calidad y eficacia pero volviéndola algo menos monótona y repetitiva.

Porque si algo es esta novela es monótona y repetitiva. El argumento (insisto en que soy consciente de que deliberadamente) se atasca por momentos; los personajes y sus caracterizaciones dan vueltas en círculos; 

Para que quede claro que también he apreciado las múltiples virtudes de Trouble in July, listaré algunas de ellas:

  • El muy bien articulado mensaje contra el racismo que lanza.
  • La manera respetuosa y equidistante con que aborda sus temas sin por ello pecar de solemnidad o tolerancia excesivas.
  • La verosimilitud de su argumento, personajes y diálogos, que dotan al conjunto de una pátina de crudo realismo.
  • La astucia de ciertas escenas e imágenes.
  • Que dé al sheriff McCourtain un arco de crecimiento sin por ello otorgarle una redención o un obrar heroico, que sin duda se antojarían gratuitos, fuera de lugar y contrarios al mensaje transmitido.
  • Su tono, que oscila con maestría entre la comedia y la tragedia.
  • Su humor, que asoma de vez en cuando en el retrato irónico del protagonista o en el reverso de alguna de las situaciones en las que se ve envuelto.

Resumiendo: Trouble in July es una novela donde los prejuicios, la crueldad y la injusticia se dan de la mano. Aunque no tiene la prosa más cuidada ni los personajes más memorables, este clásico menor estadounidense entrega sin duda alguna una historia narrativamente eficaz y un mensaje poderoso.


También de Erskine Caldwell en ULAD: Aquí

sábado, 14 de diciembre de 2024

Abel Amutxategi: El puente de los perros suicidas

Idioma original: castellano

Año de publicación: 2023

Valoración: Recomendable alto


Por lo general no suelo leer libros de esos que se exhiben en la sección ‘Humor’. Aunque entiendo que haya quien busque un libro con la única intención de reírse y pasar un rato divertido, yo lo veo de otra forma, creo que el humor tiene que estar presente en un relato cuando debe, solo en ciertos momentos y en alguna proporción, que será mayor o menor según los casos, pero nunca todo el tiempo. No me parece razonable que uno tenga por delante doscientas páginas, por poner el caso, en las que cada línea y cada párrafo tengan que llevar dentro un chiste, una ocurrencia o una ironía. Eso tiene que cansar mucho. O no.

El puente de los perros suicidas es la nueva novela que John Kennedy Toole escribe cuando reaparece en Nueva Orleans, medio siglo después de haberse suicidado inhalando los gases del tubo de escape de su coche. En realidad parece que ha pasado todo ese tiempo atrapado en el Guinee, lo que llamaríamos el Purgatorio, una especie de estación intermedia hacia la muerte, de la que por alguna razón ha regresado (o de donde ha sido expulsado). Ken despierta, relativamente perplejo, entre cubos de basura, habiéndose mimetizado de alguna manera con el famoso Ignatius Reilly, el protagonista de su novela La conjura de los necios. Aunque pronto es consciente de que su libro finalmente se publicó, además con gran éxito, no será fácil que alguien le reconozca como el verdadero autor redivivo. Las peripecias más o menos cómicas o absurdas en las que se ve envuelto constituyen el grueso del relato, implicando a personajes caricaturescos, como la dueña de un restaurante para turistas donde tiene como pinche a un licenciado de Harvard, el Club de Adoradores de John Kennedy Toole, disimulado en la trastienda de un taller, la bibliotecaria que secretamente escribe novelas, o la sargento Mancuso, hija del patrullero que tan mala vida llevó en la popular novela de Toole.

El humor, efectivamente, está presente en cada página, pero no de manera gratuita sino replicando de forma bastante asombrosa el estilo de aquel viejo best-seller, su prosa, el tipo de gags, la naturalidad y brusquedad infantil de su protagonista, hasta la forma de conectar las secuencias, o el papel indirecto pero relevante de la ciudad de Nueva Orleans como un personaje más, sus barrios, sus bandas de metal, la santería o los aromas. Amutxategi recrea todo ello con aparente facilidad y, lo que es más importante, sin altibajos, manteniendo el tono y el ritmo desde la primera a la última página. Algo difícil de conseguir, una narración siempre centrada en lo que quiere ser, una parodia tan bien construida que se puede ver como una recreación.

Igual que en La conjura… también aquí el relato presenta bajo el envoltorio humorístico otras capas interesantes, en especial la terrible sátira dirigida hacia el mundo editorial. Como es sabido, Toole se suicidó sin que ninguna editorial hubiese querido publicar su libro (quizá porque ‘no creían que hubiese suficientes lectores interesados en lo que tenía que ofrecer’), y solo después de su muerte su madre consiguió que viera la luz. Tomando esto como punto de partida, y puede que también alguna experiencia más personal, Amutxategi vuelve a colocar al autor norteamericano en una situación similar, y aprovecha para repartir cera contra las editoriales que desprecian todo lo que no sea rentabilidad inmediata o despachan manuscritos sin leerlos, o contra los promotores de autoedición que exprimen al pobre autor, que hace lo que sea para ver su nombre en algo con forma de libro. Aunque un poco de pasada, se toca también el viejo dilema de la propiedad del texto, hasta dónde sigue siendo del autor o dónde empieza a pertenecer al lector, como individuo o como colectivo. No se ahorra sarcasmo, pero siempre pertinente y medido, sin dejar que se le descontrole o se le deforme la narración.

Todo parece perfectamente combinado y ajustado, sin baches ni vacíos, un hilo narrativo equilibrado que en ocasiones hace reír, sin perder el paso, quedando la sensación de que su autor es muy consciente de lo que quiere conseguir y cómo hacerlo para que todo, la historia, los chistes, la crítica, y lo que tiene de homenaje, que también, funcionen como un mecanismo idóneo para este fin. 

Si John Kennedy Toole volviera efectivamente a levantar la cabeza, casi seguro escribiría algo muy parecido a El puente de los perros suicidas, fantaseando sobre su propia resurrección y su nueva novela, y así sucesivamente.


viernes, 13 de diciembre de 2024

Aldous Huxley. Las puertas de la percepción/Cielo e infierno

Idioma original: inglés.

Título original: The Doors of Perception. Heaven and Hell
Traducción: Miguel de Hernani.
Año de publicación: 1977.
Valoración: casi necesario

Al margen de que cada cierto tiempo se recupere el consabido debate público sobre la legalización de las drogas (en especial cuando algún gobierno progresista incorpora normas que afrontan el tema con alguna laxitud), libros como este me parecen esenciales no en su estricto valor literario, sino por lo que suponen desde un punto de vista de enriquecimiento cultural. Un escritor mítico hablando en primera persona de experiencias con drogas alucinógenas, escribiendo (o concibiendo el texto) bajo su influencia y revelándola, sin que el primer juicio - supongo que en su día sería diferente - sea una acusación de proselitismo o de mojigatería.

Por cierto, para los amantes de la memorabilia, este texto toma su título de un fragmento de un poema de William Blake, y a su vez la banda norteamericana The Doors tomó su nombre de esa misma referencia. Así que el enlace está tejido entre la cultura beatnik y los movimientos culturales influidos por la psicodelia tendría en textos como este un obvio eslabón. No siempre para bien, por eso. La poderosa carga intelectual que puede desprenderse de la experiencia de un creador literario de primer nivel como Huxley queda algo diluida en algunos pasajes en que se alude a aspectos místicos, mitológicos, espirituales, y en este sentido la narración carece de un profundo aspecto descriptivo en el sentido sensorial. Obviamente se trata de ensayos y estos quieren esquivar las cuestiones más subjetivas y buscan centrarse en su interpretación en profundidad, así que nos encontramos en un terreno extraño, casi irreal, donde pasamos de describir el efecto químico puro, la actuación sobre el sistema neuronal de sustancias como el peyote o la mescalina a, en cuestión de páginas, entregarnos a un difícilmente digerible ejercicio de enumeración algo desordenada de sensaciones. 

Aquí, insisto, el poderío intelectual de Huxley interviene como un tamiz y el texto se desestructura y combina sensaciones ante impactos como la visión de un cuadro con elucubraciones que nos sitúan en la cultura oriental, tan en boga en la época, pero nos impide (cosa muy coherente con la propia concepción del proyecto) ponernos exactamente en la piel de la experiencia en primera persona, cuestión que no sé si este libro pretendía o no. Porque décadas después, en una sociedad que cuenta, aparte de las absurdas drogas legales y toleradas, no solo con un acceso a esas sustancias sin la mayor dificultad, sino incluso con una experiencia minuciosa de sus usos y utilidades, quizás, voluntarios no faltarán, convendría disponer de alguien con talento (y algo de valentía) para actualizar el catálogo.

Obras de Huxley reseñadas en ULAD: aquí

jueves, 12 de diciembre de 2024

Irene Reyes-Noguerol: Alcaravea

Idioma original: Español 

Año de publicación: 2024

Valoración: Está muy (pero que muy) bien

Irene Reyes-Noguerol ha escrito, con apenas 27 años (putos jóvenes),  uno de los libros de relatos del año. Por sensibilidad, por manejo del lenguaje, por musicalidad y ritmo interno de los textos,  por lo poético de las partes y del todo, por el variado catálogo de sentimientos humanos que en él se muestran, por el maravilloso homenaje a sus antepasados (como decía cuando hablaba, hace unos días, de Tierracualquier historia puede ser interesante), etc.

Y aquí podría terminar la reseña y deciros "hala, corred a la librería o a la biblioteca, pedídselo a vuestros cuñados como regalo de Reyes y ya me contaréis", pero algo más habrá que explicar, ¿no?.

Habrá que contar, por ejemplo, que doce son los relatos que conforman Alcaravea y que sus protagonistas son, más o menos a partes iguales, personajes anónimos y personajes "históricos" (quizá aquí habría que utilizar como referencia las Vidas imaginarias de Marcel Schwob), pero que todos ellos se ven igualados frente a la locura, la muerte, el amor o el dolor.

También habrá que decir, y esto es algo que me parece muy interesante, que los textos tienen carácter especular. Tres muestras, aunque haya más:

  1. La locura como centro del relato en Carta a Theo, poema arrebatado y desesperado con el que Vincent Van Gogh se dirige, en un momento de lucidez, a su hermano, en Oír el mar, que sería su versión "del lado de allá" ya que es esta vez Lope de Vega quien se dirige a su amada Marta en una carta de amor (y también de confesión) maravillosa, y en  Niños perdidos, "el lado de acullá" con una niña y una madre que duele. 
  2. El dolor ante la muerte y/o la enfermedad y/o soledad, ya sea de la madre de Antonio Machado en Esos días azules, de la madre de un "yonki" en La primera piedra o el la bisabuela Paca, siendo niña, en ese estupendo Alcaravea que me trae ecos de María Luisa Bombal o de Silvina Ocampo.
  3. Las relaciones entre los hermanos gemelos de Cascarón de huevo y su revés en Bastardo.
Además, no podremos dejar de mencionar la variedad de voces y registros: el género epistolar, el monólogo interior, el narrador omnisciente, el diálogo... Todos ellos siempre con un trasfondo poético que da a los relatos un tono íntimo, personal e identificable. 

And last but not least, tendremos que comentar el apego de la autora y de los textos a los orígenes. Ya hemos hablado de algunos de los familiares que protagonizan los relatos, pero no debemos olvidar las constantes referencias a Andalucía y a diversas formas de la cultura popular de esta tierra: canciones, expresiones, nanas, etc. Referencias que podrían ser "gratuitas", sí, pero que en este caso se insertan a la perfección en los relatos.

En fin, un libro más oscuro que luminoso, de gran belleza tanto en el continente (preciosa cubierta) como en el contenido, escrito con gran sensibilidad y mostrando una variedad de registros muy a tener en cuenta. Una joyita que nos recuerda, por si acaso se nos ha olvidado, que aún podemos enfrentarnos a las tinieblas persiguiendo la estela de una nana. 

miércoles, 11 de diciembre de 2024

Nieves Mories: Budapest

Idioma: español

Año de publicación: 2023

Valoración: ¿recomendable?

Un secreto que no lo es, en realidad: hay reseñas facilitas, que se escriben en un plisplás y otras difíciles como un demonio. A ver si adivináis de que tipo es la de esta novela... Exacto, de las jodidas peliagudas de hacer. Porque la novela de la que trata no sólo se sale de lo habitual, tanto en argumento como en su estilo, sino que además resulta complicada de valorar, al menos usando el Sistema Unificado ULAD de Valoración de Libros (no digamos ya poniendo estrellitas a lo Goodreads).

Pero bueno, vamos al lío que aquí hemos venido a jugar... Budapest es lo que podríamos llamar una novela distópica postapocalíptica, aunque no quede muy claro de qué apocalipsis nos están hablando. Es también una novela de viajes, la enésima versión de la Odisea, protagonizada no por un rey griego sino por dos primos -él y ella- que recorren el Páramo en busca de ¿venganza? ¿Justicia? ¿Su pasado, sin más? Sobre todo, Budapest es un cuento terrible, la versión Mad Max, si se quiere, de alguno de los hermanos Grimm (aunque la autora habla de Hans Cristian Andersen en el epílogo) con unos Hansel y Gretel con quienes más le vale no cruzarse a ninguna bruja...

Resumen resumido (a ver si soy capaz): Cara y Carlo son dos primos que vagan juntos por el Páramo, en la orilla opuesta de donde se encuentra la que fue ciudad más bella a orillas del Danubio, en busca, parece del Abuelo de las Tormentas. Han sido criados, tras su paso por el Palacio Encantado, por dos soldados también errantes, Piotr y Santino y acabado convirtiéndose en, tal vez,  las criaturas más temibles en un mundo habitado por lobos, chacales y fantasmas. Un mundo destruido tras la guerra -da igual si  la segunda o la tercera Guerra Mundial. O quizás ambas a la vez- en el que el genocidio ha sido casi total y la contaminación, absoluta, convertida en la nueva naturaleza, en el hábitat en donde deben sobrevivir los primos protagonistas. Cuya historia vamos conociendo no de manera lineal (lineal recta, quiero decir) sino espiral, pues ésta es la forma que adopta la narración, avanzando desde el exterior de la misma hacia el centro, pero dando rodeos, circunloquios, desvíos, metáforas y racconti... Porque esa es otra: el estilo de Mories (al menos en esta novela, que es la única suya que he leído) dista mucho de ser sencillito y meramente funcional;  está compuesto  -y empapado de un lirismo tenebroso que recorre toda la novela- de forma más bien fragmentaria, aunque el resultado final los unifique, por episodios oníricos, analepsis, pensamientos -o sensaciones. O aprensiones- de los protagonistas, recuerdos y presagios- Trufado todo por multitud de poemas, con los de T. S. Eliot a la cabeza, y canciones, desde las de Leonard Cohen a Antonio Vega o El Novio de la Muerte... Un estilo que, curiosamente y al menos según mi opinión, cuanto más tortuoso, complejo y alegórico resulta, más eficaz en la difícil (muy difícil, en este caso) tarea de conseguir la consabida suspensión de la incredulidad. ¿Lo consigue Budapest? Pues sí, pero ya digo que a base de exceso, perversidad y artificio.

De ahí, en parte, que no tenga claro si recomendar o no esta novela, al menos para todo el mundo. No sólo porque no resulte una lectura fácil debido a su estilo (aunque eso también puede atraer a ciertos lectores/as), sino porque lo que envuelve éste es una historia en extremo dolorosa y hasta cruel -no digo que lo sea su autora, sino lo que nos cuenta-, con pasajes cuyo hálito metafórico no esconde imágenes de pesadilla, con un punto gore, incluso... Puede no ser una novela de terror al uso,  y puede que a muchos y muchas aficionadas al género no les acabe de convencer (a otros, seguro que sí), pero no os llamaré a engaño: SÍ que es una historia de terror. Más aún cuando no hace sino reflejar lo que pasó en Europa hace no tanto tiempo y prever lo que puede llegar a pasar, por el camino que vamos...


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