miércoles, 15 de abril de 2015

Emmanuel Carrère: Una semana en la nieve

Idioma original: francés
Título original: La Classe de neige
Año de publicación: 1995
Traductor: Javier Albiñana
Valoración: recomendable... o incluso más que eso

El protagonista de esta novela es un niño francés llamado Nicolas... Lo confesaré: por un momento, mi naturaleza frívola me tentó para comenzar esta reseña con alguna clase de broma sobre "el pequeño Nicolás" (quienes nos lean desde España me entenderán, para su desgracia; a los demás, sólo decirles que tienen suerte de no saber quién es cierto mentecato berlanguiano). Ahora bien, según fui leyendo el libro, se me fueron quitando las ganas de bromas. En primer lugar, porque el argumento de la novela mueve bien poco a la sonrisa. Y después, porque a pesar de su brevedad, tanto de la novela completa como de cada uno de los capítulos -de tan sólo una o dos páginas muchos de ellos-, nos encontramos ante una obra literaria que exige, si no un gran esfuerzo de concentración -que no es necesario, pues la prosa es cristalina y tan precisa como el mecanismo de un autómata-, sí que afrontarla con la seriedad que merece, pues no deja dudas sobre que es obra de un escritor con todas sus letras, y éstas, además, en mayúsculas.

Tan escritor es (y era hace ya 20 años, por lo visto) Emmanuel Carrère que se atrevió aquí a pergeñar un malabarismo con la historia...Incluso diría más: un malabarismo con tres bolas en el aire, mientras pedaleaba sobre un monociclo y daba un salto mortal con tirabuzón... Porque es un historia que comienza como una novela de crecimiento o aprendizaje (quizá sea excesiva la etiqueta de "bildungsroman", no sé...) que tiene como protagonista a un chaval -ahora sí. Nicolas- de  diez u once años, que va a pasar unos días con su clase del cole aprendiendo a esquiar, como es habitual en Francia. Un niño tímido y poco integrado en el grupo que, además, verá remarcar su diferencia desde el  principio, cuando su padre se empeñe en llevarlo a él mismo a la nieve, en lugar de acudir allí en autobús, con su compañeros.... un hecho anecdótico, éste, pero que enseguida cobrará su importancia como desencadenante de toda una serie de situaciones. No quiero olvidar comentar que Carrère, junto a su indudable calidad como narrador, demuestra poseer la sensibilidad necesaria para retratar el mundo íntimo y protector de los niños, sobre todo de los más introvertidos e imaginativos.

Y a partir de aquí es donde el autor, como ya he comentado, se pone a hacer ciertos malabares con los elementos que componen la historia..No voy a desvelar los detalles de la pirueta, claro, pero sí cabe responder a una pregunta: ¿consigue Carrère salir airoso del empeño o o se pega un trastazo con monociclo y todo? Pues en mi opinión, sí que consigue realizar el ejercicio, aunque bordeando peligrosamente el desastre. Y si le sale bien es, en gran medida, por los dos elementos que ya he mencionado en el párrafo anterior: su pericia y calidad narrativa, por un lado, y por otro, la sensibilidad que demuestra hacia su protagonista, con el que no nos queda más remedio que empatizar, y de qué manera...

De ahí que, a la hora de valorar esta novela corta, no dude en recomendarla, y si no le otorgo incluso una mejor valoración es, porque, a pesar del satisfactorio resultado final, no puedo olvidar el equilibrismo sobre el alambre (quizá esta imagen sea más adecuada que la del malabarista) que efectúa la historia que nos cuentan. Tal vez haya quien piense que en realidad sí que pierde pie, y quien considere que, por el contrario, llega sin problemas al otro lado, incluso montada sobre el monociclo. En fin... eso ya, que cada lector lo juzgue.


También de Emmanuel Carrère en ULAD: Aquí

martes, 14 de abril de 2015

DJ Stalingrad: Éxodo

Idioma original: ruso
Título original: исход
Año de publicación: 2009
Traducción: Fernando Otero Macías
Valoración: recomendable

DJ Stalingrad, es, claro, un pseudónimo. Tras el está Piotr Siláiev, escritor y activista. Puede ser un pseudónimo o puede ser, por lo de activista, un alias o un nombre de guerra o hasta, no se me malinterprete, una etiqueta con la que empaquetar un estilo de narrativa marcada por un cierto sentido de la militancia. Si a ello le añadimos exilio, detenciones, droga, violencia, estética, resumiendo, filia por los avatares de la existencia extrema, empezamos a acercarnos algo. Sería muy sencillo simplificar y acabar pronto. Trainspotting en la antigua URSS, La naranja mecánica en la Plaza Roja. Ale. Listos. Pero no es así. Porque a veces ciertas lecturas se extienden más allá del rato que empleamos en ellas. Y las 120 páginas de Éxodo tienen esa propiedad. 

Según reza la contraportada, este texto surgió primero en internet y después ha tomado cuerpo en papel y en sucesivas traducciones. Éxodo es la crónica del devenir diario de un activista en una Rusia, percibo, confusa en ese tránsito sin paradas intermedias desde la cerrazón y el secretismo de ese comunismo de camarillas y círculos privilegiados por el poder hasta la cerrazón y el secretismo de ese neocapitalismo de camarillas y círculos privilegiados por el poder. El dinero de Gazprom, de todos los jerarcas que dominan Londres y la Costa Brava y las joyerías de las grandes ciudades ha salido de esa conversión abrupta y, para unos poquitos, sumamente provechosa. Y DJ Stalingrad es un testigo marcado por el nihilismo. Éxodo, que ahora se me revela como un muy apropiado título, es eso, un andar para arriba y para abajo de dónde el movimiento requiera la presencia de sus tropas irregulares. Serán conciertos de grupos de hardcore-punk, serán movilizaciones en contra de esto o a favor de aquello, será cualquier pretexto, pues esos desplazamientos no requieren gran enjundia: se cuelan en el transporte, duermen en cualquier sitio, conviven en extraños sitios con todo tipo de gente, acarrean escasas pertenencias que no suelen representar un cebo que atraiga a nadie. Son jóvenes (cada vez menos jóvenes, desgastados por la exigencia de la guerra urbana, las drogas y la violencia) carentes de ilusión y perspectiva (no hay humor aquí, no trasciende más que una bilis viscosa, una especie de barro pegajoso en forma de ideales y tono quejumbroso donde lo único claro es que se está contra algo, sin saber a favor de qué se está), dedicados a citarse y enfrentarse con sus antagonistas, los nazis (indescriptible argamasa que acaba incluyendo idolatrías incompatibles como Stalin y Hitler), en combates que disponen de las ciudades devastadas como cambiante escenario, y que suelen resolverse de mala manera, sin que a los cuerpos policiales parezca preocuparles demasiado.

Solamente un par de frases finales, y la constancia de que su autor sigue vivo, y bien, y, supongo, coleando, dejan algún resquicio a la esperanza. 

lunes, 13 de abril de 2015

Tom Spanbauer: El hombre que se enamoró de la luna

Resultado de imagen de el hombre que se enamoro de la lunaIdioma original: ingles
Título original: The Man Who Fell in Love with the Moon
Año de publicación: 1991
Valoración: Muy recomendable



Como toda gran obra de ficción, El hombre que se enamoró de la luna admite cualquier clase de lectura: realista, simbólica y fantástica; crítica o de mero entretenimiento; situada en sus coordenadas de época y lugar o en otras diferentes; entendida en sentido figurado o ciñéndose a lo que se narra.

Excellent, una pequeña localidad de Idaho, unos personajes tan inquietantes como tiernos, un entorno hostil donde se lucha literalmente por la supervivencia, un argumento que no deja tregua al lector y, como no podía ser de otra forma, un radical pesimismo. Con estos materiales, y aunque cueste creerlo, Spanbauer nos arrastra a una aventura emocionante, por su exotismo, crudeza, sinceridad y esas ráfagas a base de misterio e intriga que mantienen la tensión hasta el final.

Metáforas, motivos poéticos y grandes temas literarios se alternan, combinan y repiten de forma casi rítmica aproximándose tanto al poema como a las leyendas antiguas: la luna, el círculo de luz, el ojo izquierdo, los berdajes, maternidad y paternidad poco convencionales, ojo izquierdo, dominación racista, mestizaje, prostitución, sexo, miseria, ritos, fraternidad, el diablo, el significado de los nombres. Y, surgiendo de toda esa miseria, algún destello filosófico, la razón, chispas culturales heredadas de momentos mejores, pero sobre todo el relato, la literatura como alimento de la mente:

“Tú vives conociendo y comprendiendo que eres una historia que has inventado para mantener alejada a la luna. Y como sabes lo que es vivir sin una historia, te has vuelto un experto en historias y en el poder de las historias. ¿Qué es un ser humano sin una historia? –preguntaba. Es un niño mestizo y pervertido que persigue al pájaro teruteru, que mira por las ventanas a la gente que hay dentro, que mira a quienes creen que son, cómo les van sus historias… y cómo se las arreglan.”

El autor maneja como nadie las emociones del lector: a algunos personajes –como Alma Hatch, Cobertizo, Ida Richelieu o Dellwood Barker– los vamos a querer hagan lo que hagan aunque sean tan imperfectos como el que más. A todos ellos podríamos calificarlos de desastres, pero les une la sinceridad, la constancia en su lucha vital, el amor mutuo y, por encima de todo, su aversión a la intolerancia. Llegamos así a la clave de todo: comprobaremos una vez más, por si no lo sabíamos ya de sobra, que el fanatismo no sirve más que para atraer a la muerte.

Además de los dos episodios que, en un contexto excesivo de por sí, me han parecido exagerados hasta lo inverosímil –el nacimiento de los segundos gemelos y la confesión final de Dellwood–, existe un escollo prácticamente insalvable: el del idioma. Cobertizo, el protagonista,  que es quien relata los hechos, tiene una manera muy particular de expresarse. Por ello, la novela resulta intraducible y, a pesar de su genialidad, se lee con cierto malestar en castellano.

Una historia tan sombría y entrañable como hilarante. Se me ocurre, y ojalá me equivoque, que cuando se publicó la novela los lectores estaban mucho más dispuestos a disfrutarla que ahora mismo. Teniendo en cuenta que desde entonces nuestras sociedades se han ido volviendo progresivamente más rígidas, quizá hoy, no solo lo que narra sino incluso el simple hecho de leerla, constituya un desafío a la intolerancia. Desde los primeros párrafos encontramos frases que podrían herir la sensibilidad del espectador, así que quien sea propenso a escandalizarse mejor ni se moleste en abrirla. No por las imágenes subidas de tono, de eso no encontrarán gran cosa, lo que se produce aquí es una demolición de tabúes de forma natural –y hasta ingenua – sin hipocresías, arrepentimientos ni rubores, la inmersión en un mundo primitivo casi en estado puro, aunque se ubique en fechas tan recientes como el anterior cambio de siglo. donde todo, menos el puritanismo, escasea; una forma de vida que exige seguir adelante con los recursos disponibles, casi reducidos al apoyo de los más cercanos y al ímpetu que pueda reunir cada cual.

Más libros de Tom Spanbauer reseñados en ULAD: Yo te quise más

domingo, 12 de abril de 2015

Manuel Chaves Nogales: La agonía de Francia

Idioma original: español
Año de publicación: 1941
Valoración: Muy recomendable

En 1936, ante el estallido de la guerra y el avance de las fueras nacionales, Manuel Chaves Nogales abandonó España con destino a París. Francia era para él no solo un refugio, sino también un símbolo: de democracia, de libertad, de resistencia al fascismo. Por eso su decepción fue todavía mayor cuando, después de meses o años de contemporizar con el nazismo, Francia fue finalmente derrotada por las armas en apenas unos meses de contienda, y sobre todo cuando la sociedad francesa pareció aceptar como inevitable, casi como positiva, esta dominación de la libertad por la fuerza.

La agonía de Francia es el documento que resulta de esta decepción, contada en primera persona por Chaves Nogales. Más que un reportaje, es un manifiesto: una defensa de los valores que encarnaba Francia antes de ser derrotada, no tanto por las armas alemanas, como por la división interna y el fanatismo de unos y de otros. La derrota de Francia, repite el autor en varias ocasiones, no se debió tanto a la mayor fuerza de los ejércitos nazis, sino a la renuncia que Francia hizo de sus propios valores; a la asunción de los principios autoritarios y antidemocráticos del nazismo.

Este libro está escrito por un autor obviamente rabioso por el camino que ha adoptado la historia: un autor que se ha quedado solo en su denuncia de las brutalidades del fascismo, pero también del maquiavelismo ideológico del stalinismo (y en esto hay que reconocer que Chaves Nogales se adelanta mucho a otros intelectuales más reputados, que padecieron una ceguera selectiva en relación con el régimen stalinista hasta muchos años más tarde).

Textualmente, La agonía de Francia es una obra compleja: es, como decía, un manifiesto ideológico, pero también desciende a la descripción de costumbres y de acontecimientos concretos, a veces experimentados en primera persona por el autor y otras veces contados por otros testigos. Así, la descripción del caos y la desorganización de los ejércitos franceses en los primeros meses de la guerra es digna de El buen soldado Svejk. Otras escenas relativas a la evacuación de París o a la desesperación de los emigrantes españoles en Francia son ciertamente dramáticas.

Hay en La agonía de Francia un rechazo muy orteguiano de la masa (de hecho Chaves Nogales se refiere explícitamente a "la rebelión de las masas"); pero esta masa no es tanto el proletariado, que está en muchos casos jerarquizado y politizado por el comunismo, como la clase media, la pequeña burguesía que con su egoísmo, su materialismo y su conservadurismo prefiere ser derrotado por Alemania antes que renunciar a sus bienes y a sus comodidades. El egoísmo con el que una parte de la sociedad francesa reaccionó ante la posibilidad de la guerra muestra, en opinión de Chaves Nogales, que Francia había sido derrotada mucho antes de ser efectivamente derrotada.

Hay ciertos momentos y pasajes en los que La agonía de Francia resulta algo repetitivo -un defecto que también achaco a Juan Belmonte, matador de toros-. En este caso se debe, sin duda, a la convicción de Chaves Nogales en sus ideas, y a su deseo de transmitirlas con claridad a los lectores. Pueden resultar chocante, porque es una obra muy de su época, algunos de los análisis que realiza de la sociedad y la política española o francesa; pero como manifiesto en favor de la democracia, de la libertad y de los valores que implican, sigue siendo una obra vigente y fundamental.

sábado, 11 de abril de 2015

Colaboración: Sobre la belleza de Zadie Smith

Año de publicación: 2005
Idioma original: inglés
Título oríginal: On beauty
Valoración: Recomendable

On Beauty
(Sobre la belleza) es una novela sobre las relaciones entre padres e hijos y entre profesores y alumnos, padres que son profes y hijos que son alumnos. Es la segunda novela de la autora inglesa Zadie Smith que he leído. Sus libros forman parte de algo que le llaman ficción multicultural o multiétnica: dentro de las novelas británicas de ese estilo a menudo la comparan con Hanif Kureishi y creo que no esta tan mal la comparación.

Esta novela puede ser leída también como novela de campus fiction o como comedia familiar. Me entretuvo bastante y de diversas maneras: un poco a lo Romeo-Julieta, un poco a lo telenovela, otro poco por observar a gente intelectual un poco pretenciosa tratando de actuar como seres humanos y descubriendo sus necesidades más allá de investigar, enseñar y publicar.

La historia sigue la vida de la familia Belsley: un matrimonio "mixto" de orígen británico, pero que vive en los Estados Unidos. El padre, el inglés Howard, es profesor de historia de arte en una de las mas prestigiosas universidades del país; su esposa Kiki es de orígen africano, trabaja de enfermera y es una madre con el corazón (y un cuerpo) muy grande.

Además de la familia Belsley está el profesor rival, el cristiano-conservador Mr. Kipps. Oríginalmente de Trinidad, vive en Londres y es invitado a enseñar un semestre en la misma universidad que Howard, en Wellington en Estados Unidos. Existe hace tiempo una pelea a nivel academico entre ambos profesores, se acusan mutuamente en publicaciones del periódico de la ciudad y en el comité de la facultad. Da la casualidad que los hijos de los dos se enamoran y cuando las dos esposas se conocen y empieza una amistad, aumenta la tensión y los hombres se sienten engañados.


El libro aborda las diferencias étnicas y culturales, tanto en los EE.UU., en el Reino Unido, como entre ambos países. Explora las relaciones entre blancos y negros, entre negros africanos y negros del Caribe, y entre los de primera generacion y de la segunda, etc. Un gran tema es también el choque entre los valores académicos ateos-liberales de unos y ultra-conservadoras de otros. Zadie Smith tematiza abiertamente lo que otros suelen no saber cómo decir, el “ser negro” y sus implicaciones socioculturales. ¿Son un grupo social que hoy es demasiado privilegiado por lástima, que se odia a sí mismo, o aún son oprimidos por la mayoría de la sociedad?

La autora describe la vida de los protagonistas, la familia Belsey con sus tres hijos Jerome, Zora y Levi de forma muy hábil. Lo hace desde la perpectiva hacia el mundo de cada uno de los cinco,  aunque me pareció que Howard es el protagonista, un poco que no hace nada, es un poco torpe, mete la pata una vez y ya - las fuerzas sociales actuan sobre él, las relaciones y circunstancias le meten en problemas cada vez mas grande. Se nota que la autora pasó mucho tiempo en universidades y le dedica una ironica autoreflexion a la vida academica con su propio código de conducta y su propio idioma, normas y valores y sus reuniones interminables.

Me impresiona como Zadie Smith sabe narrar de todo, sea poesía, rapeo de gangster con lenguaje “de la calle”, el dialecto de north-west de Londres o del milieu académico de la zona de Boston. Es un novelón de 450 páginas. Lo leí en ingés, no sé como quedó la traducción. Para mí la lectura valió la pena, me encariñé mucho con sus personajes; es ficción, pero se aprende muchísimo sobre multiculturalismo y raza. Creo que vale la pena seguir a Zadie Smith de cerca.

Firmado: Christine


También de Zadie Smith en ULAD: Dientes blancos, NW London, Tiempos de swing

viernes, 10 de abril de 2015

Dario Fo: Lucrecia Borgia, la hija del Papa

Idioma original: italiano
Título original: La figlia del papa
Año de publicación: 2014
Traductor: Carlos Gumpert
Valoración: está bien

El afamado dramaturgo Dario Fo (premio Nobel de literatura, lo que no parecía fácil para un continuador de la tradición bufonesca como él) ha publicado su primera novela a los 88 años. Su primera biografía novelada, más bien, pues de eso se trata este libro, de título inequívoco: nos cuenta la vida de Lucrecia Borgia, la hija del papa Alejandro VI y, de paso, de parte de su célebre familia (la natural y las políticas, pues Lucrecia se casó tres veces). Y lo que hace es una auténtica vindicación de la figura de esta mujer del Renacimiento, oponiéndose a la idea, bastante acendrada creo que precisamente en Italia, que la presenta como la máxima exponente de una feminidad perversa y pervertida: sexualmente voraz, hasta llegar al incesto; intrigante, envenenadora, desalmada... una seductora harpía, tan solo superada en maldad por sus demoníacos padre y hermanos... un retrato, en fin, que ha superado incluso los cinco siglos que nos separan de ella y los cientos -y no exagero- de libros que se han escrito sobre ella y los demás Borgia.

Dario Fo, en cambio, nos presenta a una dama que, además de su belleza y su encanto natural, era extraordinariamente culta y generosa, amante de las artes y las letras, atenta y comprensiva tanto con nobles como con el pueblo llano, compasiva con los necesitados (fundó el Monte de Piedad de Ferrara, para combatir la usura, a partir de las ideas de Fray Bernardino de Siena), piadosa (patrocinadora de conventos de hermanas legas), competente -fue regente de la ciudad de Ferrara cuando era duquesa y lo hizo muy bien, al parecer- y leal a su familia, a pesar de haber sido convertida por su padre y su hermano César en una carta más para intercambiar en sus juegos politicos, y de haber tenido que padecer luego los vaivenes de éstos: la casaron con Francesco Sforza para aliarse con Milán y luego obligaron a éste a declararse impotente para anular el matrimonio; la casaron luego con Alfonso de Aragón para buscar la alianza de Nápoles (y un posible trono para César) y fue asesinado cuando ya no servía a los intereses de los Borgia... y la casaron, por fin con Alfonso d'Este, el futuro duque de Ferrara, que, al menos, pudo librarse de las intrigas de Alejandro VI y su hijo, aunque fuera por la muerte de ambos.

Cabe decir que Fo se ha documentado extensamente sobre Lucrecia y su época, aún cuando alguna de sus fuentes tal vez se haya quedado algo trasnochada (Alejandro Dumas... en fin). también, por lo que respècta los orígenes espàñoles de la familia Borgia -o sea, Borja-, anda algo despistado; me temo que ninguno de los título consultados hayan sido las obras que Joan F. Mira ha dedicado al tema... pero, en todo caso, esta defensa de una mujer tan vilipendiada a lo largo de la Historia (y no es la única, por desgracia, parece ser el caso de muchas otras que han ostentado algún tipo de poder político) resulta loable y pertinente para el siglo en el que vivimos.

La larga dedicación a la escena de Dario Fo, se deja ver en la estructura de la novela, construida,  en buena medida, a base de diálogos privados entre parejas de personajes, asi como en las frecuentes referencias a la tradición teatral italiana y sus innovaciones durante el Renacimiento. Por lo demás,  el libro se completa con una serie de ilustraciones  con los personajes que lo protagonizan, realizados por el propio autor a partir de los retratos que se conocen de ellos.

Una novela quizá no fundamental pero sí muy intresante para todos los seguidores de este autor italiano y para los que aún sigan -seguimos- fascinados por la historia de la familia Borja. 

jueves, 9 de abril de 2015

Pierre Lemaitre: Vestido de novia

Idioma original: francés
Título original: Robe de marié
Año de publicación: 2009
Traducción: María Teresa Gallego Urrutia y Amaya García Gallego
Valoración: muy recomendable

Un reputadísimo crítico de un prestigioso blog acababa su reseña de Nos vemos allá arriba con una duda insidiosa: "¿Me habrán colado un best-seller?".
Curioso; de tanto como se ha llegado a insistir en la condición de Houellebecq como tótem casi único de la literatura francesa, y dignos contendientes o acompañantes parecen no faltarle: Carrère, Echenoz, o ahora este Lemaitre, del cual se recupera y se traduce una novela anterior, catalógándola (y nosotros que somos obedientes lo corroboramos) como novela negra.
Aún más curioso. Suelo mostrar algún recelo hacia el género, más cuando me gusta cimentar mi relación con los libros en base a su potencial de re-lectura, eso tan fascinante de apreciar nuevos matices y descubrir recovecos que no siempre se aprecian a la primera. Entonces, las tramas basadas en el suspense y los golpes de efecto son engullidas, autofagocitadas (salvo que uno tenga problemas de memoria) por el efecto-sorpresa, más concretamente cuando ésta se desvanece y, plop, todo se nos desvela.
Lo cual además nos pone en serios aprietos a unos cuantos, empezando por los autores de las contratapas, y siguiendo con los voluntariosos blogueros literarios que se afanan, cautelosamente, en evitar planchar los desarrollos de los libros que recomiendan a sus fieles.

Aún así, he de intentar pertrechar algo que se parezca a una sinopsis.

Sophie Duguet es una persona aparentemente normal que, en un intento de huir de un pasado lleno de brumas, cuida de un niño. No le han pedido demasiado referencias, y todo parece ir bien. Parece, claro, porque de repente los pasos de Sophie van dejando tras de sí un buen reguero de cadáveres, crímenes todos ellos a los cuales solo les falta que Sophie estampe su firma reconociendo su autoría. Sophie tiene que seguir huyendo, aunque parece que huya de sí misma.

¿Cabe decir algo más? No sé si me he explicado, pero Vestido de novia avanza con tal firmeza en su desarrollo, en el que no sobra apenas nada (quizás algunos trazos más precisos en la definición de los personajes no le irían mal, quizás pueda discutírsele alguna licencia un poco difícil en este google-mundo de multi-información y poli-exposición), que, cuando leo comparaciones con algunos de esos artefactos de thriller escandinavo casi me echo las manos a la cabeza. Quite, Lemaitre escribe mucho mejor, Lemaitre, fusilo alguna nota de la solapilla, "lleva las riendas" sin que se le escape detalle, y Vestido de novia, trama redonda, duración idónea, estructura que es casi cómplice necesaria de su desarrollo, se lee con avidez, aún más cuando, en las últimas dos partes, Lemaitre se lanza a tumba abierta a resolver, no un puzzle, sino un fascinante recorrido final que, otro acierto, no apuesta por fuegos artificiales sino por un sutil giro que convierte la novela en algo perdurable, cosa difícil en el género.
Donde en su premiada Nos vemos allá arriba Lemaitre usaba tonalidades de primeros del siglo XX y nos situaba en una historia de aires casi románticos, aquí es moderno, contemporáneo y casi cinematográfico, pero se nota una coherencia, hasta un punto común en ese coqueteo con la frontera entre lo difícilmente posible y lo abiertamente descabellado. Así, sitúa esta novela en un punto en el que una razonable exigencia literaria convive con una asequibilidad de lectura bastante envidiable. Vale igual para la lectura nocturna en el sillón que para la matinal en la terraza.
Lo cual me lleva a preguntarme ¿me habrán colado otro best seller?

También de Lemaitre en ULAD: Irène, Nos vemos allá arriba, Tres días y una vida