miércoles, 9 de marzo de 2011

Miguel Delibes: La hoja roja

Idioma original: español
Año de publicación: 1959
Valoración: recomendable

Cuando al viejo Eloy le aparece la hoja roja en el librillo de fumar, el recién jubilado se lo toma como un aviso: se le está acabando el tiempo lo mismo que el papel de fumar.

La metáfora de la hoja roja vertebra esta pequeña gran historia escrita por el recientemente fallecido Miguel Delibes. ¿Por qué digo pequeña? Porque Delibes tiene la maravillosa capacidad de retratar minuciosamente personajes sencillos, de esos que uno conoce en su día a día y que precisamente por eso no catalogaría como "material literario". ¿Por qué digo grande? Porque uno apenas tiene que pasarle un algodón a esta fina capa de anodina cotidianidad para profundizar en los grandes temas planteados por el escritor vallisoletano: la soledad, la vejez, el vértigo ante la cercanía de la propia muerte, la ilusión de vivir...

Al personaje del viejo Eloy -no es cosa mía: el narrador siempre se refiere al protagonista como "el viejo Eloy"- se le opone el personaje de la Desi, su joven criada. En base a los personajes, se distinguen tres partes en la narración: por un lado, encontramos la vida y los recuerdos enmarañados del viejo; por otro, las ilusiones y pensamientos de la chica; por último, la especial relación que se va forjando entre ellos y que terminará estrechándose debido a ciertos acontecimientos -no por intuidos menos dramáticos- que devienen al final de la novela.

Si bien la narración puede resultar repetitiva, esto no es ninguna torpeza por parte del autor sino todo lo contrario: el viejo Eloy vuelve continuamente a las mismas vivencias, recupera junto con su amigo Isaías los mismos recuerdos y se olvida sistemáticamente de los mismos detalles del día a día; además intenta, infructuosamente, comunicarse con los que le rodean a través de la neblina que le empaña las ideas. El lector se enternece ante el retrato de los miedos y las obsesiones de un hombre al que le ha salido la hoja roja en el librillo de fumar y que sabe que también él tiene las hojas contadas.

Otras obras de Miguel Delibes en ULAD: Aquí

martes, 8 de marzo de 2011

Henry James: El fondo Coxon

Idioma original: inglés
Título original: The Coxon fond
Fecha de publicación: 1894
Valoración: Recomendable

Cuando se tienen ganas de leer algo bueno, algo francamente bueno sin incurrir en riesgos, siempre es recomendable recurrir a autores como Henry James, que a uno rara vez le dan sustos.

Vamos, que cuando se quiere disfrutar de la lectura de un libro con un argumento sólido y atractivo, unos personajes bien armados y una calidad literaria indiscutible, y terminarlo sin quedarse con la desagradable sensación de haber quemado el tiempo, considero que hay que escoger obras de autores, llamémosles, consagrados. Y entre este género de autores que poseen un estilo sobresaliente y cuyo único pecado puede consistir en resultar "demasiado clásicos" o "demasiado lentos" a cierto tipo de lector aficionado a la fast food literaria, está Henry James, el creador de obras como Retrato de una dama o Las alas de la paloma. Por cierto, se dice que el libro que hoy reseño podría ser una suerte de antesala a esta última novela...

Escrita en 1894 y editada por primera vez en España en el recién acabado 2010 por Ático de los libros, El fondo Coxon es una deliciosa novela corta que posee un aroma típicamente jamesiano. Cuenta las vicisitudes que padece un pequeño grupo de personas que, de un modo u otro, se ven implicadas en la siguiente cuestión: se ha de decidir a quién adjudicar un jugoso fondo económico previsto por una ricachona familia que se las quiere dar de protectora de artistas y genios pobres. Saltram, su candidato principal, resultará ser un resabido tipo susceptible de levantar todo tipo de pasiones...

Así, en El fondo Coxon, veremos desfilar al pitagorín en cuestión, el atrevido y poco productivo señor Saltram; a la joven descendiente de los ideólogos del fondo; al pretendiente de ésta; al amigo del pretendiente (el sensato narrador de la historia), y a otros personajes de la supuestamente intelectual y adinerada sociedad de damas y caballeros almidonados que reinó en los Estados Unidos y en la Inglaterra más regia de finales del XIX y principios del XX.

Recomiendo sin duda esta agradable y breve novela a todos aquellos que sepan disfrutar del genial James y deseen contrastar presente y pasado para comprobar que, aunque pasen los siglos, la estupidez y la rígida fusta de aparentar poniendo en riesgo la cordura, siguen bien vivas.

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lunes, 7 de marzo de 2011

Gabriel García Márquez: El coronel no tiene quien le escriba

Idioma original: español
Año de publicación: 1961
Valoración: Imprescindible

[[[Mucho he tardado (casi dos años) en reseñar esta novelita, que sin embargo está entre las imprescindibles de mi biblioteca personal, y que pertenece a ese género de la novela corta que tanto me gusta (como se pudo ver en mi reseña de Las batallas en el desierto, de Emilio Pacheco, no hace mucho). Pero al final, esta es la crónica de una reseña anunciada (perdón por el chiste fácil)]]]

Gabriel García Márquez nos ha regalado varias obras maestras a lo largo de su carrera. La mayor de todas, seguramente, sea Cien años de soledad, en que concentró todo su talento imaginativo y estilístico (sus dos grandes virtudes), y los transformó en una obra magna, compleja, cautivadora; Crónica de una muerte anunciada (que por cierto, también está todavía sin reseñar, ejem) es un prodigio de técnica narrativa, funciona como un reloj perfecto e implacable; otras, como El general en su laberinto o El amor en los tiempos del cólera contribuyen a dar amplitud y profundidad a su narrativa. El Otoño del Patriarca (que a mí no me gustó nada, y que nunca he conseguido terminar) fue su incursión en la novela de dictador y en la novela experimental, simultáneamente. Y a esto habría que sumar otras tantas novelas y volúmenes de relatos, macondianos o no, como La hojarasca, La mala hora o Doce cuentos peregrinos.

Y en toda esta obra amplísima y genial, ¿qué lugar ocupa El coronel no tiene quien le escriba? Pues un lugar pequeño, pero especial. Es una de las obras pertenecientes al ciclo de Macondo, e incluso Aureliano Buendía se deja caer (como referencia casi mítica) por la novela; sin embargo, es una novela mucho más realista que otras del mismo ciclo, y hasta da la impresión de estar escrita con un estilo más sencillo y menos florido (menos adjetivado y metafórico, vamos) que otras obras de Gabo. Pero es sin duda una novela emotiva, igualmente poética, contenida pero contundente.

Con referencias más o menos evidentes a la historia colombiana (la Guerra de los Mil Días o el periodo conocido como La Violencia), la novela cuenta la historia del coronel, anciano veterano de guerra en espera de una pensión que nunca llega, y su mujer asmática, que viven de lo que pueden conseguir empeñando y vendiendo sus últimas posesiones. Su vida gira en torno a un gallo de pelea, que fue propiedad de su hijo muerto, y en el que tienen depositadas todas sus esperanzas de supervivencia. Pero nada llega: ni la pelea, ni el dinero, ni la carta oficial que el coronel espera viernes tras viernes, en que le anuncien por fin la concesión de la pensión que le prometieron.

El coronel es una obra triste, sin duda, pero con una tristeza nada melodramática. Sus personajes principales, acosados por el hambre, la enfermedad, la vejez, la pobreza y las deudas, nunca pierden la dignidad, libertad ni los ideales. Y Gabo demuestra una vez más, ahora en las distancias cortas, su capacidad para combinar lo sentimental con lo social, lo político con lo individual, el estilo con la fantasía.

Todas las obras de Gabriel García Márquez reseñadas en ULAD: Aquí

domingo, 6 de marzo de 2011

Charles C. Mann: Una nueva historia de las Américas antes de Colón



Título original: 1491. New Revelations of the Americas Before Columbus

Idioma original: inglés
Fecha de publicación: 2005
Valoración: recomendable

Parece que últimamente elijo los títulos atendiendo a su numeración: 1421, 1434, 1491...¿alguién conoce más? Vale, es pura coincidencia o se ha puesto de moda titular de esta manera, pero la verdad es que así te sitúas rápidamente en el contexto temporal.

En la contraportada nos dicen: “Tradicionalmente, nos han enseñado que los primeros habitantes de América entraron en el continente atravesando el estrecho de Bering doce mil años antes de la llegada de Colón. Se daba por supuesto que eran bandas reducidas y nómadas, y que vivían sin alterar la tierra. Pero, durante los últimos años, los arqueólogos y los antropólogos han demostrado que estas suposiciones, igual que otras que también se sostenían desde hacía tiempo, eran erróneas.”

Este párrafo sintetiza las intenciones del autor, corresponsal de Science. A través de los resultados de nuevos estudios sobre la zona, se centra en tres aspectos principales: la demografía americana anterior a la conquista, los orígenes de la población y su ecología. Así, lejos de creer que el continente estaba prácticamente inhabitado, exceptuando las urbes mesoamericanas y quizá incaicas, expone cómo la población era mayor que la europea, y no sólo en dichas urbes, donde se alcanzaron unos niveles altísimos de ocupación, sino también en el resto del continente, como por ejemplo en Bolivia.

Sobre los orígenes, conocemos la teoría del estrecho de Bering, que actualmente tiene fuertes detractores, y se habla de varias oleadas de migraciones muy anteriores a los doce mil años que estábamos acostumbrados a estudiar. Hallazgos en Chile anteriores a esa fecha confirman que el continente ya estaba habitado y hace pensar que los avances americanos corrieron aparte de lo que sucedía en Oriente, sin su influencia. Y por último, Mann se centra en la ecología, es decir, en la creencia de que los americanos no transformaron el paisaje en el que vivían, no interviniendo en el desarrollo de la tierra. Pues bien, afirma totalmente lo contrario, que precisamente lo que encontraron los europeos a su llegada era un territorio completamente alterado por la mano humana con un complejo sistema de explotación de la tierra.

La lectura de estas más de 500 páginas se hace muy amena, recordándome en ocasiones el estilo de Un antropólogo inocente. Rápida lectura que te atrapa, y te provoca exclamaciones de sorpresa y sonoros: “¡oh!”.

Podemos estar más o menos de acuerdo con las conclusiones que saca el autor a la luz de los nuevos descubrimientos sobre el tema, pero de lo que no hay duda es de que existen esos nuevos descubrimientos, y este libro es un punto de partida para acercarnos a ellos.

sábado, 5 de marzo de 2011

Andy Riley: El libro de los conejitos suicidas y El regreso de los conejitos suicidas



Título original: The Book of Bunny Suicides y Return of the Bunny Suicides
Idioma original: inglés
Fecha de publicación: 2003 y 2004
Valoración: Está bien

Hace unos cuantos años, durante una visita a una tienda de cómics (una de esas visitas que siempre comienzan con la engañosa premisa "entro sólo a mirar, no voy a comprar nada"), encontré un librito de tapas naranjas llamado El libro de los conejitos suicidas, en cuya portada se veía una tostadora por la que asomaban las orejas de un conejo. Intrigada por lo cafre de la imagen, lo cogí y le eché un vistazo. Para mi sorpresa, el dibujo de la cubierta no era nada comparado con lo que podía encontrarse dentro: conejitos construyendo intrincadas máquinas destinadas a matarlos, conejitos dejándose atravesar por jabalinas, suicidándose con sacacorchos, envenenándose, fastidiando a Sauron (!) para descargue su furia contra ellos... Toda una galería de barbaridades que hacían aflorar una risa floja al mismo tiempo que me hacían pensar "pero qué barbaridad".

Me compré el libro, sí, y me reí mucho (y me sentí un poco culpable por reirme), y no pude más queEl regreso de los conejitos suicidas, una compilación de historietas en las que los conejitos continuaban mostrando sus poco ortodoxos métodos para quitarse la vida. También lo compré y también me reí mucho. Y me volví a sentir culpable, porque, reconozcámoslo, las historietas que aparecen en ambos libritos son de lo más cruel.
sorprenderme cuando, al año siguiente, apareció ante mí

Quizá lo que ocurre es que son tan bestias como irreales y por ese motivo no parece tan malo reírse. Porque, al fin y al cabo, sabes que lo que ves ahí no es cierto. Porque si se pusiera en práctica cualquiera de esas formas de acabar con un conejo, no creo que nadie se riera lo más mínimo. Igual ocurre lo mismo que con Saw (salvando las distancias), que, a fuerza de intentar conseguir el acto más violento y desagradable que se pueda imaginar, ya no impresiona y apenas si hace gracia cuando debería dar miedo.

Pero los libros de los conejitos están hechos para que uno se ría. Y sí, te ríes. Cuando estás con el segundo librito el tema se hace un poco repetitivo (normal), pero hay que reconocer que Riley tiene muy mala leche y mucha, mucha imaginación. No es que ocupen un lugar privilegiado en mi estantería, pero oye, echarles un vistazo de vez en cuando y alegrarte el día es todo uno. Y eso se agradece.

viernes, 4 de marzo de 2011

Henning Mankell: Antes de que hiele

Idioma original: sueco
Título original: Innan frosten
Año de publicación: 2002
Valoración: Recomendable




Kurt Wallander comienza a sentirse cansado de la rutina detectivesca, síntoma evidente de la edad, pero también la excusa perfecta de su creador para ir jubilando a un personaje que ha explotado, quizá, demasiado tiempo. Se produce así un intento de relevo generacional (que no parece haber prosperado en sucesivas novelas) ya que es su hija quién, a pesar de su inexperiencia, acabará llevando las riendas del caso. La casualidad – esa gran enemiga, en mi opinión, de todo relato, tanto filmado como escrito – involucrará paulatinamente a Linda: poco a poco comienza a actuar por su cuenta demostrando a sus superiores que es capaz de resolver el más que espinoso asunto. Esto la convierte en la mayor responsable de la investigación de una serie de sucesos gravísimos y en apariencia independientes, que se sustentan en hechos ocurridos décadas atrás, con ramificaciones políticas, seguimiento de los medios de comunicación y razones más que suficientes para el terror colectivo – algo que resultaría insostenible en la vida real –contribuyendo aún más a restar verosimilitud a la historia. Pero la destreza de Mankell en la construcción de artefactos policiacos aporta credibilidad más adelante, al presentar muy convincentemente el comportamiento de Linda, cuya implicación emotiva en el caso unida a su juventud y a su condición de recién llegada le conducen a errores, temeridades e imprudencias en cadena y que, a pesar de su natural desparpajo, no logra evitar algún desastre irreparable.
La cotidianeidad del taciturno detective y la relación padre- hija son sólo el cañamazo en el que se teje una historia que, a pesar de sus gruesas costuras, resulta un convincente alegato contra el fanatismo y una indagación sobre la amistad y sus limitaciones, además de una atenta mirada a cuestiones tan diversas como la profunda huella que deja en un hijo la ausencia paterna desde la infancia o el carácter odioso y amenazante del mundo de las sectas.

También de Henning Mankell en ULADAsesinos sin rostroHuesos en el jardínEl chino 

jueves, 3 de marzo de 2011

Menena Cottin y Rosana Faría: El libro negro de los colores


Idioma original: español y braille
Fecha de publicación: 2006
Valoración: Imprescindible

La cantidad de Premios que se ha llevado este pequeño libro, entre ellos el Premio Nuevos Horizontes 2007 en la prestigiosa feria italiana del libro de Bologna, indica que se trata de un objeto especial, de un valor reconocido en todo el mundo.

Con una belleza sin precedentes, El libro negro de los colores nos sitúa en el imaginario de la ceguera para explicar con ejemplos táctiles cómo definir los distintos colores. Así, Tomás, el niño protagonista, reconoce que "el color amarillo sabe a mostaza, pero es suave como las plumas de un pollito". En esta doble página, que como todo el álbum es completamente negra, encontramos, de un lado, el texto impreso en blanco y su correspondiente en braille; y del otro, a la derecha, el relieve de una lluvia de "plumas de pollito". El texto en blanco y los brillos de los relieves permiten que los lectores videntes que no conocen el braille puedan disfrutar de todas las páginas sin problema, a pesar de que, evidentemente, esta obra esté dirigida fundamentalmente a niños que no pueden ver.

A todos los colores que se representan (rojo, café, azul, blanco, verde, negro...) se les asigna una imagen táctil clara y relacionada con la naturaleza, dotando así al conjunto del álbum de un aire fresco, bucólico y tranquilizador. Asombroso cruce de sensaciones para alguien, como yo mismo, que "ve" y se enfrenta a ese ejercicio mental a través de una veintena de páginas totalmente negras, que permiten pasear realmente por el universo de oscuridad de los ciegos y del que, sin embargo, se sale con la satisfacción de que puede conocerse la lluvia, por ejemplo, sin necesidad de verla.

El libro termina con un abecedario en braille, un elemento práctico para cualquier lector que quiera tener en su casa las bases de este complejo lenguaje. La casa editora, Libros del Zorro Rojo, conocida por las alucinantes y hermosísimas ediciones infantiles que realiza, ha construido una pieza de orfebrería editorial, impagable, digna de tener presente en cualquier biblioteca no solo por la segura utilidad que posee sino por la calidad de este libro como objeto artístico. Tocarlo, olerlo, sentirlo como un todo que se puede abrir y cerrar y acariciar se convierte en un hábito mágico, un delicado viaje de los sentidos más allá de lo que estamos acostumbrados.