Idioma: inglésTítulo original: The Day of the Jackal
Año de publicación: 1971
Traducción: Ramón Fernández
Valoración: de lo más recomendable
Señoras y señores, amigos y seguidores de Un Libro Al Día, no podía faltar, a modo de postre o complemento de la semana dedicada a los best-sellers, la reseña de algún libro de uno de sus más conspicuos cultivadores, autor de grandes éxitos de la política-ficción como son ODESSA, Los perros de la guerra, El cuarto protocolo o El manifiesto negro, entre muchos otros, y autor de este trepidante thriller en el que un implacable asesino a sueldo de la OAS trata de acabar con la vida del general De Gaulle...
-Hipotético Lector: Eh, un momento...¿Qué eso de la OAS y quien es ese general?
-Sufrido Reseñista: Humm... ¿y para qué sirve la Wikipedia, me pregunto yo? Bien, la OAS era una organización secreta de franceses que rechazaban la independencia de Argelia y que le echaban la culpa de la misma a De Gaulle, el líder de la Francia Libre y presidente de la República francesa entre 1958 y 1969.
-Hipotético Lector: ¿Cómo?¡ Pero si de eso hace casi 50 años! Menuda viejunez de libro...
-Sufrido Reseñista: ¡De eso nada, ignorante! Esta novela puede ser de 1971, pero es un ejemplo a seguir por todo el que quiera escribir una historia de intriga y acción. Y no es viejuna, es vintage, que no es lo mismo...¡Pero si el coche de De Gaulle es un Citroën DS, tipo Tiburón, y el del asesino, el Chacal, un Giulietta Spider, por el amor de Dios! ¿Puede haber algo más vintage que eso?
-H.L.: Un momento... Chacal, asesino... Yo creo que he visto algo así en una peli, una con Bruce Willis, que tenía una pedazo de ametralladora, y Richard G...
-S.R.: ¡Alto ahí: ni se te ocurra acabar ese nombre impío! Además, esa película es una porquería; la buena es la primera versión, la de Fred Zinnemann, con Edward Fox como el chacal y Michael Lonsdale como el policía francés que le persigue. Y no hay "pedazo ametralladoras", sino que todo es mucho más artesanal y fascinante, del tiempo en que había teléfonos de baquelita, los terroristas eran criminales glamurosos y los polis no tenían ni idea de lo que serían los Big Data.
-H.L.: Pues eso: una cosa de lo más viejuna.
-S.R.: Sí, viejuna y todo lo que quieras, pero es una novela capaz de tenerte pegado a sus páginas desde el principio hasta el final, cautivado por la caza del hombre y sobre todo, por los preparativos que realiza el frío Chacal para llevar a cabo su letal encargo (cierto es que la seguridad del Presidente francés resulta un poco de risa para los estándares actuales... hoy en día hasta parece más difícil colarse en una discoteca playera).
-H.L.: ¿Y al final lo mata con un dron o algo así?
-S.R.: ¿Eh? ¿Pero qué dron ni que gato muerto? ¿Es que no tienes ni idea de Historia o qué? Vale, nos respondas... Nada, tendrás que leer la novela para saberlo. Además, eso no es lo importante, sino la magnífica trama y cómo Forsyth conduce al lector a través de ella: una maravilla de precisión y ritmo narrativo.
-H.L.: Ya, bueno... puede que la lea. Aunque igual me pongo antes con ésa de lo perros, que son unos animales que me encantan...
-S.R.: GGRRRL... Mejor ni te lo explico. Anda, déjame que cierre de una vez la reseña:
Chacal, estimados lectores de ULAD: todo un clásico de la literatura popular y el thriller. Háganme caso: como ya he aclarado, no es ninguna antigualla, es vintage. Y eso mola.





