domingo, 8 de septiembre de 2013

Vanessa Diffenbaugh: El lenguaje de las flores

Título original: The Language of Flowers
 Idioma original: inglés
 Fecha de publicación: 2011
 Valoración: está bien

 Vanessa Diffenbaugh, la autora de este libro, ha sido durante años maestra y madre de acogida de niños sin familia o en situaciones terribles (hasta el punto de haber adoptado a dos siendo madre biológica de otros dos)y se nota. La protagonista de El lenguaje de las flores, su primera novela, es Victoria Jones, una joven de dieciocho años que se ha pasado toda su vida entrando y saliendo de casas de acogida y pisos tutelados, y ya en las primeras páginas del libro, viendo los peculiares comportamientos de la chica (que pasa de evitar todo contacto humano y muestras de cariño a sufrir inexplicables ataques de ternura)supuse que Diffenbaugh sabe muy bien de lo que escribe. Y tras cotillear un poco por Internet descubrí que mis sospechas eran ciertas.

 El lenguaje de las flores es, por tanto, un libro cuya heroína es una joven estadounidense que no conoce a sus padres biológicos y que roza la marginalidad, situación a la que no llega gracias a las instituciones de su país, que la acogen en sus casas especiales junto con otras chicas y que de forma infructuosa le buscan una familia adoptiva una y otra vez. Porque siempre falla algo; si no es la personalidad arisca y traviesa de Victoria, lo es la falta de humanidad y empatía de los que la reciben en su hogar,casi siempre por motivos económicos (cobran cierta cantidad por hacerse cargo de niños sin recursos). La única luz que alumbra la áspera existencia de Victoria es su amor y pasión por las flores y el lenguaje silencioso que las mismas representaron en la época victoriana, cuando expresar sentimientos y pasiones abiertamente estaba muy mal visto.

 El libro comienza con una Victoria a punto de ser expulsada de su último piso tutelado ya que ha cumplidos los dieciocho y el Estado no puede seguir haciéndose cargo de ella, y narra las aventuras y desventuras de la joven mientras sale adelante, pasando de ser una vagabunda a tener su propio negocio. Ello, gracias a que conoce a Renata, una agradable y brava florista que ejerce para Victoria de hada madrina, y a su habilidad a la hora de crear ramos con "significado". Porque las obras florales de Victoria tendrán la virtud de producir mágicamente el efecto buscado en sus donatarios dependiendo de qué flores las formen,algo así como la cocinera de Como agua para chocolate con sus guisos. Y su insólito don le hará convertirse en una reclamada y admirada florista.

 Lo que dota de peculiaridad a la narración sencilla e intimista de El lenguaje de los flores, siempre en primera persona, es que el presente de Victoria se alterna continuamente con el recuerdo de lo que le sucedió a la muchacha diez años atrás con Elizabeth, la única madre de acogida que la quiso realmente. Elizabeth era una mujer soltera y solitaria que tenía un espléndido viñedo y que le descubrió el mundo de las flores. Pero un desgraciado suceso, obra de una despechada Victoria, destrozó el sueño de la joven de ser, al fin, la hija de alguien. Y una década después de la desgracia, un encuentro fortuito con Grant, el atractivo sobrino de Elizabeth, hará que Victoria vuelva a revivir los dolorosos hechos pero que también descubra el amor...

 En fin. El lenguaje de las flores es un libro sencillo y bonito que se lee en unas pocas horas pero que, en mi opinión, tiene una serie de elementos que impiden que pueda ser considerada una buena novela, entre ellos, la planicie de los personajes que ayudan tanto a la atormentada y complicada Victoria (haga lo que haga, la apoyan y la quieren sin pedirle explicaciones), y la falta de "algo más" en la trama que provoque que el lector pase de estar conforme con lo que lee a interesado. No sé... Un personaje tan difícil como Victoria podría haber dado más de sí arropado por seres más complejos que un grupo de mujeres fuertes y muy maternales, y un puñado de clientes sencillos y agradecidos que consiguen lo que quieren gracias a sus ramos.

Pero quizás Diffenbaugh no quería dejar con la boca abierta, tan sólo contar una historia original sobre una chica solitaria que ilumina su vida gracias al peculiar mundo del lenguaje floral.

sábado, 7 de septiembre de 2013

José Carlos Llop: Solsticio

Idioma original: español
Año de publicación: 2013
Valoración: recomendable

Debo reconocer que conozco al autor a raíz de saber que ha prologado un libro de Llúcia Ramis que tengo intención de leer. Esa es mi única referencia, y este libro me lo encuentro en la sección de novedades de la biblioteca de mi barrio.

Vaya, un libro cortito de un autor, parece, (luego veo que ya lleva un tiempo en ello) de prestigio emergente. Unas citas iniciales que hablan de mediterraneidad, cualidad que, desdichas del marketing más voraz, uno piensa que ya se han apropiado las marcas de cerveza.

Estas son las notas autobiográficas de un escritor balear hablando de su pasado remoto: de su infancia, la mayoría de las veces el autor habla de sus recuerdos hasta la adolescencia. Ya sabéis: del pasado ese que es la verdadera patria del hombre. Y queda claro desde la primera página que éste no va a ser un libro de vaivenes emocionales, que lo que aquí encontramos es una simple crónica de recuerdos. Aunque este libro no sea otra cosa que una serena rememoración, con un comedido punto de vista, narrada con un mérito que muchos más célebres para sí quisieran Sin apelación ninguna a sentimentalismo absurdo, aunque no esperemos fuegos artificiales, resulta que el oficio de Llop nos sume en la lectura. En una lectura que no es voraz ni precipitada, pero que resulta sumamente placentera. Por cercanía, quizás, por capacidad de vocación de situaciones o parajes.
Nada complicado: costumbrismo, anécdotas, esa curiosa combinación de tardofranquismo y cierto aislamiento (de isla, de isla balear para ser más concreto), nada con demasiadas pretensiones, pero que acaba seduciendo al lector justamente por eso. Nada de apelaciones emotivas, nada de efectismo: simple eficacia del autor, además de muy buenas maneras en el estilo, plagado de locuciones en mallorquín (o catalán, como cada uno prefiera llamar a una lengua en la que catalanes y mallorquines nos entendemos perfectamente), y finas descripciones, que constituyen una formidable puesta en escena, donde Llop demuestra que es capaz de evitar que el azúcar (o la nostalgia) se vierta. Más algún detalle de crónica social, apuntes con el telón de fondo de una transición que parecía adivinarse en el horizonte, y una brillante explicación precisa y esquemática de lo que supone ser de una isla del Mediterráneo, que no deja de ser, con todo lo arriesgado de las generalizaciones, a la vista de lo leído aquí, algo de lo más envidiable.
Y ya tenemos una lectura de lo más adecuada para esas horas de estos días finales de verano, que se acortan.

También de José Carlos Llop en ULAD: Reyes de Alejandría

viernes, 6 de septiembre de 2013

Oliverio Coelho: Los invertebrables

Idioma original: español
Año de publicación: 2003
Valoración: está bien


Desconocemos la fecha en la que se desarrolla la acción. Sabemos, eso sí, que nos encontramos en el futuro, en un tiempo no demasiado lejano a éste en el que, sin embargo, las cosas son bien distintas. Todo el mundo tiene derecho a solicitar una mujer al Estado, aunque esa solicitud no siempre es respondida gratamente. 

Por eso, los tres protagonistas de este libro, tullidos y asociales y recluídos en un piso que es más una guarida que un hogar, deciden solicitar una mujer al Estado, para que les haga compañía y los cuide. Pero, ¿cómo convencer a los representantes de ese ente hipotético (¿acaso imaginario?) de que merecen vivir con un ser de género femenino (y de que, además, se lo pueden permitir, económicamente hablando) ?

Así arranca Los invertebrables, una novelita en la que Oliverio Coelho nos presenta a tres seres (cada cual peor que el anterior, y no me refiero a sus problemas físicos) egoístas y soberbios, cuyo confinamiento los ha vuelto medio locos, como si fueran animales enjaulados y perdiesen, poco a poco, su humanidad.

Mientras el narrador de esta historia observa y nos hace testigos de su evolución mental y física (que acaso es una involución, quién sabe), Coelho nos deja en estas apenas 120 páginas una obra interesante, que se vale de un lenguaje lírico y un tono pausado para mostrar el declive del ser humano, los últimos restos del que se supone que tendría que ser el más inteligente de los animales (ejem). 

Yo la habría desarrollado un poco más (120 páginas se quedan un poco cortas para una historia de este tipo), pero no está mal. Deja al lector con ganas de seguir leyendo a Coelho, así que tampoco se puede pedir mucho más.

jueves, 5 de septiembre de 2013

#MULiLi


Hoy es el día. Hoy es el día de la revolución. Hoy es el día del lanzamiento de #MULiLi: el Movimiento ULAD de Liberación de Libros.


Para celebrar que ya somos más de 10.000 en twitter (y más de 2.500 en facebook), ULAD sale a la calle y se convierte en el primer blog literario (que sepamos) que fomenta activamente la lectura regalando a sus lectores (a algunos lectores afortunados) los libros que reseña (algunos de los libros que reseña).

Así que a partir de ahora, amigos de ULAD, estad atentos a vuestras pantallas, porque a través de Twitter anunciaremos, con la debida antelación, cuándo y dónde van a ser liberados los libros; así, veréis aparecer twits como estos:
  • #MULiLi La metamorfosis de Kafka será liberado mañana en Praga. Plaza del Castillo. 12:00
  • #MULiLi Platero y yo de Juan Ramón Jiménez será liberado mañana en Moguer. Cuadra del tío Paco. 14.00
  • #MULiLi Mensaje de Pessoa será liberado mañana en Lisboa. Café A Brasileira. 13.00
  • Etc.

Pero no queremos que esto sea solo una cosa nuestra: Los lectores de ULAD también son #MULiLi. ¿Cómo se puede participar? Pues en primer lugar, buscando los libros que liberamos el día y a la hora que anunciaremos en Twitter. Cuando veas el anuncio de la liberación de un libro, corre a buscarlo antes de que se adelanten las masas hambrientas de lectura... ¿Y qué hacer si encuentras un libro liberado por #MULiLi? Lo primero y más importante, léelo (a ver si coincides con nuestra reseña); y después vuelve a liberarlo en el lugar que te parezca más adecuado. Antes de volver a liberarlo, háznoslo saber (por email, twitter o facebook) para que podamos darle la publicidad adecuada.

No solo eso: tú también puedes liberar libros. Para ello, solo tienes que descargarte la etiqueta que encontrarás en la página de #MULiLi, y pegarla en el interior del libro (alternativamente, sirve un texto escrito a mano donde se mencione que es un libro liberado por #MULiLi). Después, envíanos un mensaje a través de twitter o del email indicando qué libro vas a liberar, cuándo y dónde, y nosotros lo divulgaremos. 
Pero ojo, el libro tiene que estar reseñado en ULAD, y si no lo está tienes que reseñarlo tú antes de liberarlo. Solo así #MULiLi se convertirá en una comunidad de lectores fraccionada y en diferido, como tiene que ser...

En resumen:
  • Síguenos en Twitter para enterarte de cuándo liberamos un libro
  • Busca los libros liberados, léelos y vuelve a liberarlos
  • Libera tus propios libros, asegurándote de que tienen reseña en ULAD, o reseñándolos tú mismo antes de liberarlos

¡¡¡Larga vida a #MULiLi!!!

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Ramón Saizarbitoria: Guárdame bajo tierra

Idioma original: euskera
Título original: Gorde nazazu lurpean
Año de publicación: 2000
Valoración: Muy recomendable

Pertenece esta novela a la segunda etapa novelística de Ramón Saizarbitoria, después del parón que se produjo entre Ene Jesus (1976) y Hamaika pauso (1995); son casi veinte años fundamentales para el sistema literario vasco (en euskera): prácticamente inexistente en la década de los noventa, está ya en franco crecimiento y consolidación a finales de los noventa, con un número creciente de escritores, un entramado editorial y, sobre todo, un público receptor para esta nueva literatura.

Así, como si Saizarbitoria diese por cumplida su labor como modernizador de la narrativa en euskera, en las cinco narraciones que componen Guárdame bajo tierra Saizarbitoria se dedica, simplemente, a contar buenas historias bien contadas: se atenúan hasta desaparecer las influencias (no del todo digeridas) del nouveau roman francés, tan evidentes y reconocidas en sus primeras obras, y se da mayor peso a los personajes, a los narradores, a la propia trama.

Las cinco historias (más que relatos, casi son novelas breves en algunos casos) que componen el libro tienen un elemento en común: la inhumación y/o exhumación de restos humanos. En "La guerra perdida del viejo gudari", un soldado de los batallones nacionalistas que intenta sin éxito cobrar una pensión, busca los restos de su pierna amputada por un obús. De fondo, el recuerdo de la guerra, con especial atención para el infame "pacto de Santoña", por el que las milicias nacionalistas se rindieron tras la caída de Bilbao y renunciaron a seguir luchando en el bando la República.

"La paternidad negada de Marcel Martin" se basa en una historia real: la del cantante italo-francés
Yves Montand, que fue exhumado para poder realizar una prueba de paternidad, una historia que se vuelve peligrosamente paralela con la relación del protagonista. También "La obsesión de Rosetti" entrelaza dos historias paralelas: la del pintor Dante Gabriel Rosetti, que mandó exhumar el cadáver de su amada para rescatar los manuscritos de sus poesías, y la del narrador-protagonista, que intenta recuperar una nota erótica con la que sedujo a una mujer, para reutilizarla con otra.

"Dos corazones en una tumba" es quizás el relato menos conseguido del volumen: con un tono irónico burlesco, cuenta la historia de un hombre (lo que vulgarmente se conoce como "un calzonazos") que miente a su mujer sobre el destino final de los restos mortales de sus padres. Por último, "El huerto de nuestros mayores" recupera la temática política del primer texto, hablando de la exhumación y traslado de los restos de Sabino Arana, una anécdota histórica que también aparece en la novela de ciencia-ficción paródica Si Sabino viviría, de Iban Zaldua.

En conjunto, como decía, se nota cierta irregularidad en el libro, aunque la estructura simétrica y el tema común ayudan a considerarlo como un texto con una cierta unidad y no como un recosido de relatos. No deja de ser significativo, también, que los textos transcurran en escenarios vascos (principalmente Donostia y sus alrededores) pero también europeos (Madrid, París, Londres...). Esto, que no deja de ser perfectamente normal en cualquier literatura, en el caso de la narrativa vasca fue también una conquista lograda por la generación de Saizarbitoria.

La traducción de F. Eguia Careaga consigue que la lectura sea fluida, y sale también airosa de la cuestión de que los personajes se expresen a veces en euskera, a veces en español, o incluso en otras lenguas (no sé cómo aparecerá en el original, pero en la traducción no resulta forzado).

También de Ramón Saizarbitoria en ULAD: Cien metros, Los pasos incontables, Martutene, Porque empieza cada día

martes, 3 de septiembre de 2013

Colaboración: La costa de los mosquitos, de Paul Theroux

Idioma original: inglés.
Título original: The Mosquito Coast.
Año de publicación: 1981.
Valoración: muy recomendable.

Si uno Googlea La Costa de los Mosquitos (1981), la mayoría de los resultados harán referencia a la poco exitosa adaptación cinematográfica de Peter Weir (1986). Sin embargo, la novela homónima en la cual se basó, de Paul Theroux, no merece este trato. Igualmente, aunque la faceta más conocida de Theroux es la de escritor de viajes, nos encontramos ante un texto de ficción sobresaliente.

El protagonista de la novela es Allie Fox, un inventor y padre de una familia de clase media-baja del Massachusetts de los años setenta. No obstante, el narrador es su hijo mayor, Charlie Fox, de trece años, quien, como el lector, mantiene una relación de amor-odio con Padre (así lo llaman todos). Pese a que tarda un poco en arrancar, nos encontramos frente a una novela de aventuras de la estirpe del Robinson Crusoe de Daniel Defoe: Allie, o Padre, asqueado de la American way of life, decide trasladar a toda su familia —cuatro hijos y su mujer— a la Costa de los Mosquitos, Honduras, en busca de un lugar donde aislarse de la sociedad de consumo que tanto odia y así vivir como desea. Por tanto, La Costa de los Mosquitos también es deudora del Robinson suizo de Jonathan David Wyss —la primera robinsonada en familia— y del Walden de Henry David Thoreau.

Un acertado comentario de la solapa de la edición reseñada resalta el parentesco de Padre con el Hamlet de Shakespeare: ambos son protagonistas absolutos de sus obras y desbordan personalidad y carisma, pero Hamlet es un indeciso mientras que Padre tiene las cosas muy claras; los dos son, en cierto sentido, unos revolucionarios con un carácter tan complejo que les causará la perdición. Padre es un patriota que detesta y abandona el statu quo en que le ha tocado vivir: los Estados Unidos cristianos del progreso desbocado. De ellos dice:
“Comemos sin hambre, bebemos sin sed, compramos sin necesidad y tiramos toda suerte de cosas útiles. No vendas a nadie lo que quiere, véndele lo que no quiere. Haz como si tuviera ocho pies y dos estómagos, y dinero para tirar. Eso no es ilógico, es maligno”.
Contra el capitalismo salvaje, Padre receta vivir con lo puesto, sostenibilidad y ecologismo; contra la religión, una buena dosis de cientificismo ateo; contra la ociosidad y el aburrimiento, el trabajo constante. Pero junto a esta vertiente tan hippy, Padre es un megalómano self-made man, una hipérbole del Crusoe clásico con un carácter ambivalente: ingenioso, valiente, trabajador e idealista, pero secretamente egoísta, mentiroso, explotador y comodón. Los mejores momentos de la novela son los enaltecidos discursos —o sermones— de Padre, que desvelan su intricada y a menudo contradictoria ideología.

Theroux consigue que los lectores nos volvamos adictos a Padre: como su familia, necesitamos sus conocimientos y sus lecciones de moral, admiramos su arrojo y su genialidad. Pero también entrevemos su lado oscuro y peligroso, como Charlie (el hijo narrador), y acabamos siendo sus rehenes. La novela da un giro interesante cuando la familia huye de Jerónimo, el primero de sus hogares, desprendiéndose del optimismo inicial y encaminándose hacia un modo de vida más salvaje, en busca de una auténtica terra incognita, un lugar intocado por la civilización; al mismo tiempo, Padre se convierte en un tirano, haciendo creer cruelmente a sus hijos que Norteamérica ha sido destruida para que no quieran regresar. Por momentos, La Costa de los Mosquitos tiene un aire a simulacro de novela de ciencia-ficción posapocalíptica, al estilo de La carretera, Mad Max o el Mecanoscrito del segundo origen; las pobres y devastadas orillas del río Patuca lo atestiguan. Con la figura de Padre, Theroux nos muestra cómo a través del utopismo exacerbado —e impuesto a la fuerza— nos dirigimos al distopismo.

El estilo de Theroux es directo y vigoroso. Sus descripciones no se hacen pesadas ni caen en convencionalismos, sino todo lo contrario: encontramos menos de las que cabría esperar —sobre todo de un autor de libros de viajes— y contribuyen a la reconstrucción de los paisajes a medida que vamos leyendo. Como ya he dicho antes, lo mejor de La Costa de los Mosquitos son sus diálogos, y no únicamente los de Padre, pues por ellos percibimos las tensiones familiares. El punto de vista elegido también es un acierto: Charlie Fox es un narrador fiable y perspicaz, aun siendo un adolescente. Si algo se le puede criticar a Theroux es la verosimilitud de algún personaje o situación. Por ejemplo, la madre, demasiado sumisa, apenas protesta ante las locuras de Padre y el modo de vida extremo que impone a sus hijos.

En fin, esta obra es muy recomendable no sólo para los amantes de la novela de aventuras o para los ecologistas. Theroux no es un panfletista —ni pesado ni ingenuo— y es consciente de la complejidad de un tema tan importante y delicado como es el colonialismo. Sus cerca de 400 páginas pasan volando gracias a las reflexiones en voz alta de Padre, sus sermones y sus inventos, y consiguen además sedimentar en el lector.

lunes, 2 de septiembre de 2013

V.S. Naipaul: Guerrilleros

Idioma: inglés
Título original: Guerrillas
Año de publicación: 1975
Traducción: Daniel Gascón
Valoración: Recomendable

Uno tiene que recordar varias veces el año en que esta novela se escribió, 1975 para, al igual que en otras lecturas ambientadas en ciertas zonas inestables del planeta, recordar que casi 40 años allí no han servido para lo mismo, por desgracia, que para otros lugares del globo. La portada y el título de Guerrilleros dejan bien claras las cosas desde el principio. Esta es una novela con profusión de puntos cercanos a la realidad. Tal es la capacidad de evocación de V.S. Naipaul, escritor que obtuvo el Nobel en en 2001, a raíz de lo cual su obra dispuso de gran repercusión.
Y Guerrilleros no es una historia de violencia y agresividad, como podría parecer a priori. O por lo menos esa violencia no representa el centro de gravedad de esta novela. Es la historia de Jane, a la que la curiosidad acerca al peligro como acercamos nuestro dedo a la llama de una vela. Una novela que se va cargando de matices sexuales conforme avanza, que elude recrearse en la crueldad de los conflictos bélicos, elude alimentar el morbo con la descripción de la crueldad y opta por un contenido tono lírico, por una especie de suspense sumamente efectivo. Ahí Naipaul se muestra como un escritor muy solvente, especialmente en las descripciones de los paisajes en que los personajes se mueven. Vemos los bosques y vemos los caminos, pasamos por las carreteras que atraviesan zonas deterioradas (esas donde la mano colonizadora ya ha arrambado con todo), y comprendemos que la distancia social y la distancia física (la que separa las villas ostentosas de mandatarios de las precarias viviendas de los súbditos) parece corta pero es extrema, cruelmente extrema.
Jane parece empeñada en ignorar esa distancia, parece entregarse a un juego no siempre claro, no siempre explícito. Jimmy, el líder guerrillero, y Roche, el hombre poderoso al cual está unida. Es un triángulo que, en honor a la verdad, no llega a esclarecerse del todo. Pues donde Naipaul cojea un poco en esta novela es en la transparencia de la trama. Sabemos que la tensión es total, tanto en las relaciones privadas de los personajes como en las situaciones de su entorno geográfico. Pero no estamos ante una denuncia directa. Estamos ante una novela de personajes donde sus relaciones no alcanzan un desenlace diáfano. Lo cual puede poner a prueba la paciencia de cierto perfil de lector. Y, aunque se trata de una lectura recomendable, hay que advertirlo.

También de Naipaul en Unlibroaldía: Cartas entre un padre y un hijo, Miguel Street, India