miércoles, 9 de octubre de 2013

Ramon Saizarbitoria: Los pasos incontables

Idioma original: euskera
Título original: Hamaika pauso
Año de publicación: 1995
Valoración: Muy recomendable

Ya he reseñado, bastante recientemente además, otras dos obras de Ramon Saizarbitoria en este blog (Cien metros y Guárdame bajo tierra) y sigo diciendo que me parece uno de los escritores más interesantes de la narrativa vasca actual (la que yo conozco por lo menos, tampoco es que sea un experto), de un nivel similar, y en algunos aspectos superior, al premiadísimo y mucho más célebre Bernardo Atxaga. Los pasos incontables confirma esa opinión, aunque también creo que confirma algunos de los defectos de Saizarbitoria.

Los pasos incontables fue publicada en 1995, poniendo fin a un silencio de casi veinte años en la obra de su autor, y abriendo una nueva etapa, no solo cronológica sino también estilística. Si se compara esta novela con Cien metros, se percibe que en esta segunda la técnica era prácticamente la razón de ser del texto, mientras que en Los pasos incontables, aunque sigue habiendo técnica narrativa, y mucha, la trama y los personajes ocupan un lugar central indudable.

Había leído no recuerdo exactamente dónde, que esta novela cuenta las últimas horas de vida de Daniel Zabalegi, alter ego de Ángel Otaegui, uno de los últimos fusilados del Franquismo; esto es, en realidad, una simplificación radical de la novela, que se construye a través de un triángulo de tres hombres entrelazados: Daniel Zabalegi; Eduardo Ortiz de Zarate, militante de ETA que intenta pasar al otro lado de la frontera, e Iñaki Abaitua, escritor, lexicólogo y traductor que, obsesionado con la muerte de Zabalegi intenta escribir una novela titulada, precisamente, Los pasos incontables.

La novela huye de la linealidad y cuestiona constantemente la autoridad de las voces implicadas en el texto (esta es la parte de técnica narrativa que Saizarbitoria domina, ahora ya de una forma más madura y menos evidente): así, el lugar central y el papel de escéptico recopilador de la memoria lo ocupa Iñaki Abaitua, personaje siempre dividido y siempre en duda, en la vida amorosa  política (con lo que recuerda un poco al protagonista de La patria de todos los vascos de Iban Zaldua). Del mismo modo que no llega a comprometerse con Susana o con Julia, tampoco llega a comprometerse con la lucha armada, pero al mismo tiempo se ve una y otra vez implicado en ella.

Con constantes idas y venidas, símbolos recurrentes (el reloj, los zapatos, el mechero) y tramas circulares, o mejor, espirales, el texto crea un universo denso y compacto, polifónico y polisémico, en el que el lector puede sentirse por momentos tan perdido como el propio Iñaki Abaitua. El mayor peligro en el que a veces, creo, cae Saizarbitoria, es el no saber controlarse o limitarse en sus juegos de espejos y repeticiones, causando cierta sensación de cansancio en el lector. Y me temo que este defecto pueda ser mayor aún en Martutene, la última novela de Saizarbitoria, tan aclamada como extensa (729 páginas). Probablemente algún día me animaré a leerla, aunque con algo de miedo...


1 comentario:

Anónimo dijo...

Y el Nobel??? Y el Nobeeellll???,
Que nervios.... Será Harukito?????