lunes, 21 de octubre de 2013

Sofía Rhei: El joven Moriarty. El misterio del dodo

Idioma original: español
Año de publicación: 2013
Valoración: está bien

Mi primera aproximación a la obra de la madrileña Sofía Rhei fue a través de sus poemarios Las flores de alcohol (La Bella Varsovia, 2005) y Química (El Gaviero, 2007).

Sin embargo, en este caso, voy a hablar de El joven Moriarty. El misterio del dodo,  una novela juvenil de misterio y aventuras que Rhei ha ambientado en el marco de la época victoriana y que ha tenido el acierto de ilustrar Alfonso Rodríguez Barrera.

La novela relata un episodio de la infancia de James Moriarty, el antagonista de algunas de las aventuras de Sherlock Holmes, que no es exactamente malo… todavía, tal y como se indica en la contraportada del libro. James Moriarty es presentado como un joven brillante y renconroso, inteligente, al que no le gusta relacionarse con los demás (excepto, muy de vez en cuando, con su amigo John, el hijo del jardinero) porque, como él dice, eso de tener amigos no encaja demasiado con mi carácter. Supongo que las personas están bien, pero me interesan más otras cosas. Como, por ejemplo, ganar. Se trata de un chaval curioso y competitivo al que le encanta resolver misterios, pero sobre todo, hacer de rabiar a su hermana Arabella y ganarle en todo tipo de retos y competiciones acordadas por ambos.

Esta vez, la apuesta consiste en dar con un espécimen de lo más peculiar: un pájaro dodo, un ave al que todo el mundo creía extinta, traída por el tío Theodosius tras uno de sus viajes por el mundo. La desaparición se produce en la fiesta de recepción que el padre de James y Arabella celebra en honor del explorador.

Se trata de una obra en la que se mezclan con originalidad el humor, las sorpresas, los animales curiosos, una multiplicidad de personajes excéntricos (con referencias históricas y literarias como el biólogo Charles Darwin, el escritor Lewis Carroll, encarnado por el excéntrico señor Dogson, y su personaje literario más conocido, Alicia, introducida en la obra bajo el nombre de Alice Liddell) y otros elementos que conforman una partida de Cluedo en forma de novela.

Una lectura atractiva, ¿no? Entonces, ¿por qué se ha valorado simplemente con un “está bien”?

En primer lugar, porque aunque las referencias literarias e históricas sean un acierto, ofreciendo así una doble lectura (para los más jóvenes por un lado y para lectores experimentados por otro) y la ambientación victoriana se haya construido con gusto y fidelidad a este tipo de novelas, hay momentos en los que se aprecia cierta moralina, en defensa de la ecología y el reciclaje, que no queda del todo disimulada. Es decir, no está insertada totalmente en la historia y se aprecia cómo la presencia de la voz adulta de la escritora irrumpe en el tono del narrador, James Moriarty: Hay muchas cosas que un par de niños inteligentes pueden hacer con todos esos objetos fascinantes que los adultos tiran a la basura. Quizás sea una incrédula, pero me cuesta creer que un niño que llama a su caballo Azucarillo sea capaz de expresarse con frases como Yo, personalmente, creo que la sinceridad es una virtud muy sobrevalorada o tenga ya una perspectiva tal sobre la vida como para emitir yo creo que el futuro es el futuro y el presente es el presente. Es indiscutible. Es por este tipo de intervenciones por las que el narrador, figura fundamental de El misterio del dodo, no acaba de resultarme verosímil.


En segundo lugar, en cuanto al diseño editorial de Nevsky Prospects y las ilustraciones, he de decir que lo primero que me atrajo del libro, además del hecho de que fuera una obra escrita por Rhei, autora a la que sigo muy de cerca porque siempre sorprende con algo novedoso y original, fue la portada. Cada vez encontramos un mayor número de propuestas ilustradas dentro del ámbito de la literatura juvenil, una apuesta impulsada quizás por el tirón de la novela gráfica o el libro álbum. En este caso, las ilustraciones, que sirven más como apoyo al texto que como un elemento que intervenga en la trama y la haga avanzar (algo que, a mi parecer, habría resultado muy interesante aprovechando la intriga y el misterio que rodea a la desaparición del dodo).

Por último, de manera independiente a mi experiencia lectora, me gustaría indicar que se trata de una novela que ha funcionado muy bien entre el alumnado de tercero de Secundaria. Los alumnos se han entretenido y la trama los ha atrapado desde el principio, por lo que, a pesar de las pegas observadas, quizás haya que tenerla en cuenta de cara a lectores jóvenes.