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jueves, 27 de noviembre de 2025

Byung-Chul Han: El espíritu de la esperanza

Idioma original: alemán

Título original: Der Geist der Hoffnung

Traducción: Alberto Ciria

Año de publicación: 2024

Valoración: Decepcionante/Filosófico


‘Guerras, migraciones masivas, atentados, catástrofes climáticas, crisis y pandemias: escenarios apocalípticos muy diversos nos confrontan con una inminente amenaza de hundimiento y extinción [..] Sin embargo, de la desesperación más profunda nace también la esperanza más íntima. La esperanza nos abre tiempos futuros y espacio inéditos, en los que entramos soñando’. Bajo un título como El espíritu de la esperanza y con una contracubierta con semejante invocación, queremos pensar que Byung-Chul Han, él sí, ha dado con la tecla para ofrecernos el salvavidas que nos saque del marasmo en que nos hemos metido en este cuarto de siglo. Quizá por eso le acaban de dar un nuevo premio más, y hasta parece que se ha hecho un poco más popular.

Un preludio bastante largo nos deja un poco descolocados, porque empieza a referirse a raíces etimológicas y a enfrentar esa esperanza a diferentes conceptos, angustia, miedo, optimismo. Este deslindar el concepto parece algo muy profesoral y, aunque se prolonga más de lo esperable, espera uno que pronto se ponga el Sr. Han a explicarnos cómo podemos albergar esperanza en tiempos tan inciertos. Pero no. Lejos de bajar a nivel terrenal, el texto sigue navegando entre conceptos abstractos, presentando a buena parte del panteón de la filosofía alemana del último siglo, desde Heidegger a Adorno, Benjamin, Bloch o Arendt, incluyendo a algunos foráneos como Derrida, Camus o Václav Havel. Seguimos página tras página desglosando la culpa o la teoría del perdón, esperanza y acción, soñar dormido y soñar despierto, la reflexión prospectiva y retrospectiva.

Como se ve, nada que contribuya a sacarnos de la zozobra de los genocidios, aeronaves hostiles que sobrevuelan los cielos, o diversas especies de dictadorzuelos de ópera bufa desgraciadamente demasiado poderosos para tomarlos a broma. Tampoco me seduce precisamente ese estilo de frase breve y redonda que salpica el texto con insistencia: puede que simplemente sea la forma de expresarse del autor, pero da la impresión de buscar siempre la cita célebre, lo cual se confirma sospechosamente cuando uno escribe en el buscador Byung-Chul Han y la búsqueda más frecuente que se ofrece es ‘citas’ o ‘frases’.

Pero tampoco nos enfademos demasiado con este autor coreano afincado en Alemania. Esto no es en realidad otra cosa que un libro de filosofía, y Han disfruta tomando el hilo de algunos  de sus colegas y confrontando con otros, siempre en torno a ese concepto de esperanza, como podría haber sido cualquier otro. Y estas reflexiones (o discusiones, que también) son las que posicionan a los filósofos en su mundo particular, porque en definitiva es a lo que se dedican.

Así que desde ese punto de vista no me siento capaz de negarle valor al libro. El problema es otro: cuando estudiábamos filosofía se desplegaba un esfuerzo generalizado por convencernos de que aquello tenía una utilidad real, quizá a largo plazo, tal vez solo (y eso sería suficiente) para iluminar el espíritu y hacernos pensar, hacernos más humanos, y qué sé yo. Siendo muy sincero, y aunque esto pueda parecer una aberración, tengo que reconocer que me resulta muy difícil encontrarle utilidad a estas elucubraciones, como no sea en un plano casi completamente abstracto, como una pequeña semilla que, aunque la ignoremos, contribuye a hacer que la Humanidad sea un poco mejor (aunque no lo parezca).

P.D. En cualquier caso, lo mejor del libro son en mi opinión las varias reproducciones de pinturas de Anselm Kiefer que incluye, aunque es indudable que en el pequeño formato del libro lucen mucho menos grandiosas que a tamaño natural. Y tampoco tengo nada claro que sean lo más indicado para ilustrar un texto sobre la esperanza porque, a mí al menos, estas obras, aunque muy sugerentes, me mueven a sentimientos mucho menos luminosos.


Unas cuantas obras de Byung-Chul Han reseñadas en ULADaquí


martes, 15 de octubre de 2024

Contrarreseña: La vegetariana de Han Kang

Idioma original: coreano

Título original: Chaesikjuuija (채식주의자)

Traducción: Sunme Yoon

Año de publicación: 2007

Valoración: decepcionante (por el Nobel y el ‘muy recomendable’ de la reseña original)

Obviamente, Kang no tiene la culpa de que le dieran el Nobel y, probablemente, por la expresión que muestra en las entrevistas, tampoco le emociona mucho. Acaso lo sienta como un lastre que tiene que llevar de ahora en adelante (no lo digo por el jugoso premio en efectivo). De no ser así, el mayor de sus problemas será esta reseña negativa.

La fiebre del K-pop y los culebrones coreanos pueden distorsionar nuestra percepción sobre un país sumamente conservador y que, hasta hace pocas décadas, estaba un tanto al margen de las tendencias del mundo occidental. Incluso ahora, el vegetarianismo (veganismo, etc.), como estilo de vida de uso común, es algo propio de la India, Europa y, aunque usted no lo crea, de México. Sin embargo, y salvando las casi dos décadas que nos separan de la publicación de este libro, el vegetarianismo visto como el colmo del retraimiento social parece un poco exagerado. Entiendo que aquí se usa solo como un ejemplo de todo aquello que la sociedad nos empuja por el esófago (literal y metafóricamente), pero, siendo así, no entiendo la insistencia en algunos pasajes sobre el oprobio que cae sobre una familia cuando una de sus integrantes decide dejar de comer carne.

Creo que este libro es bueno. Estoy de acuerdo con la mayoría de los puntos positivos de la reseña original. Pero, como dice la valoración, la decepción proviene de las grandes expectativas que me había hecho. Por lo que les exhorto a leer dicha reseña y el cintillo del libro para que se den una idea de la trama y de los elogios recibidos. Me limitaré aquí a aquellos aspectos que considero negativos.

Los personajes los siento un tanto unidimensionales. Un ejemplo: el marido. Macho, violento, pusilánime, etc. Parece villano de telenovela coreana. Su única razón para elegir esposa fue porque quería precisamente eso, una esposa: sumisa, invisible, obediente, etc. Lo cual me hace cuestionarme las motivaciones de la protagonista. Parece totalmente irrelevante para su propia vida. Vive encerrada en sí misma. Bien podría ser autista, aunque de eso no va el libro. La violencia, el machismo, la presión social, etc., la tienen paralizada, hasta que el hecho de dejar de comer carne, en lugar de liberarla, parece hundirla aún más en ese pozo interno. Una persona derrotada. Espero que no sea por eso que a muchos les llegó al corazón.

Otro punto: el vegetarianismo como alegoría. Elegir la pasividad y la indolencia como alternativa a la violencia me parece que se queda un poco a medias. Me gustaría dar un ejemplo para contrastar. En "Pastoral americana", de Roth, la hija del protagonista se convierte al jainismo de una manera tan radical y aparentemente irracional que acaba por destruir su propia humanidad. Una historia sobrecogedora. A "La vegetariana" (sin ánimo de hacer un juego de palabras) le falta carnita.

Por último, no puedo dejar de recalcar que me parece una buena historia, pero no supera la vara tan alta que le pusieron.

Otras obras de Han Kang reseñadas en ULAD: Actos humanosLa clase de griegoBlancoImposible decir adiós

Reseña original: La vegetariana

sábado, 17 de febrero de 2024

Bora Chung: Conejo maldito

Idioma original:
Coreano
Título original: 저주 토끼
Año de publicación: 2017
Traductor: Álvaro Trigo Maldonado
Valoración: Muy recomendable (aunque algo irregular)

Corea (la del Sur) está de moda: en la música, el K-Pop hace estragos entre los/as más jóvenes; en cine, Parásitos arrasó hace solo unos pocos años; en series, El juego del calamar es un éxito mundial; en literatura, Han Kang es quizás la más visible y reconocida de un conjunto de escritores, y sobre todo escritoras, que han conquistado a los lectores globales en los más diferentes géneros y estilos. A este grupo, y a esta tendencia, se une ahora Bora Chung, una autora con una obra ya moderadamente extensa (tres novelas y tres libros de relatos), y cuya última colección de cuentos, Conejo maldito, fue seleccionada para el International Booker Prize en 2022. Ahora, este libro llega a España de la mano de AlphaDecay, en traducción de Álvaro Trigo Maldonado, y ha sido recibido, al menos entre los aficionados a lo fantástico, lo ominoso o lo extraño, con bastante alborozo.

Realmente, es muy difícil asignar un género específico a este volumen de relatos, en primer lugar porque los propios límites entre unos y otros son borrosos y móviles, sino porque la propia autora parece querer ofrecer un muestrario de las diversas variantes de la imaginación ficcional, de lo maravilloso al estilo de Las mil y una noches a la ciencia ficción de robots; de lo fantástico a lo bizarro; de lo mítico a lo cotidiano, aunque siempre con un giro inesperado y sorprendente. De hecho, lo único que creo que vincula a todos los cuentos es precisamente eso: contener algún elemento imposible, inverosímil, no necesariamente sobrenatural, que a veces se inserta en un mundo "realista", mimético del nuestro, y en otros casos existe en un universo propio y diverso. 

Personalmente, los cuentos que más me han gustado, con diferencia, son los del primer grupo: aquellos que se sitúan en universos semejantes al nuestro, en contextos muchas veces cotidianos y vulgares, en los que lo ominoso, lo sobrenatural, se entromete con consecuencias humorísticas o terroríficas. El primero, "Conejo maldito", es un perfecto ejemplo de esto: la historia de una familia dedicada a crear artefactos malditos (como el conejo del título, que en realidad es una lámpara de porcelana) se entrelaza con una historia de luchas empresariales y artimañas legales con una naturalidad maravillosa. En la misma línea que cruza el realismo (casi) social con lo fantástico se sitúa "Mi dulce hogar", que habla sobre las desventuras de un matrimonio que acaba de comprar un edificio desvencijado, que quizás esconda entre sus paredes algo más que la basura de una de sus últimas inquilinas.
 
También es magnífico y sorprendente "La cabeza", en el que una mujer descubre un ser que le habla desde el váter, que le llama "mamá" y que dice estar compuesto por sus excrementos y otros residuos corporales. Bora Chung consigue llevar hasta una conclusión redonda un cuento escatológico que se podía haber confundido en un chiste fácil. Algo parecido sucede en "La regla", el cuento más transparentemente reivindicativo del libro, en el que una mujer se queda embarazada por tomar sus comprimidos anticonceptivos de forma incorrecta, y es presionada por su familia y por la sociedad para encontrar un marido cuanto antes, porque lo contrario sería, en fin, desastroso. "El reencuentro" y "Los dedos fríos" podrían incluirse en este grupo, aunque son menos originales, configurándose como historias de fantasmas bastante tradicionales.

Frente a estos cuentos que encajarían, mejor o peor, en el género de lo fantástico, y que en mi opinión componen lo mejor del libro, otros cuentos se sitúan en mundos de fantasia o de magia que relacionamos con los cuentos tradicionales maravillosos o con lo que en inglés se llama fantasy. El mejor de este segundo grupo es en mi opinión "Cicatrices", en que un niño es mantenido prisionero en una cueva por un monstruo gigantesco que solo lo visita para picotearlo salvajemente - hasta que el chico consigue escapar. Algo menos me ha gustado "La trampa", que parte de un encuentro fortuito con un zorro que sangra oro fundido, lo que, como suele suceder en estos cuentos, despierta una avaricia inhumana en el hombre que lo encuentra. "El amo del viento y la tierra" se sitúa en un mundo exótico, desiértico y mágico, en el que un barco puede volar y un pez puede aparecer enterrado en medio de la arena. Por último, aislado del resto y, en mi opinión, en un escalón inferior, se encuentra "Adiós, amor mío", una historia de amor entre un ingeniero y un robot que no me parece que añada mucho a relatos semejantes de Ted Chiang, o a películas como Her o Ex Machina.

En conjunto, no hay duda de que el nivel de los cuentos de Conejo maldito es muy alto, y que este libro atesta tanto la inventiva aparentemente inagotable de la autora, como su capacidad para manejar diferentes géneros y registros. Tampoco me parece que haya duda de que no todos los cuentos están al mismo nivel, ni todos son igual de originales. En cualquier caso, es un libro que seguro que hará disfrutar a casi cualquier amante de la fantasía, el terror o lo bizarro, porque tiene algo para cada tipo de lector.

lunes, 26 de junio de 2023

Hwang Sok-yong. Al atardecer


Idioma original: coreano

Título original: Haejil Muryeop

Año de publicación: 2015

Traducción: Laura Hernández Ramos y Lee Eun Kim

Valoración: muy recomendable

Al margen de lo que una sinopsis pueda aclarar sobre esta novela e incluso de lo que puedan expresar cuantas reseñas se publiquen, o su condición de premiada en certámenes literarios internacionales, siempre es gratificante incursionar en otras culturas y no limitarse al hallazgo sin más de los detalles obvios (costumbres, tradiciones), sino más bien dar un paso más y llegar a conocer (obviamente no en profundidad, esto es narrativa) ciertos aspectos propios de las sociedades que nos son ajenas. Bien, en esta novela Hwang Sok-yong combina estas cuestiones de forma que tenemos una trama que parte de una circunstancia algo murakamiana (no os asustéis) partiendo de una nota que es entregada a Minwoo Park, protagonista, cuando éste da una conferencia, y que pasa a desarrollarse con continuos flash-back que permiten no solamente situarnos en la evolución dispar de la vida de los personajes. Park dirige un importante estudio de arquitectura y puede considerarse un emblema de la Corea del Sur actual, uno de los tigres asiáticos que se convirtió en una poderosa economía capaz de exportar ya no solo producto sino servicio, conocimiento, incluso referencias culturales dispares pero de fuerte impacto. En ese sentido, el autor usa dos referentes clásicos literarios en la narración: éxito y fracaso. Los sitúa en un punto de partida común y describe su tránsito hacia esa futura confluencia. Ni siquiera se ampara en el recurso del azar. Quien entrega la nota a Park es Woohee Jeong, directora de teatro que vive en el multi-empleo y la precariedad. O una muestra perfecta de que incluso las naciones de meteórico desarrollo tienen sus cuentas pendientes, en este caso con ciertas manifestaciones artísticas que no están en lo alto de la cúspide comercial.

Por eso esta es una novela brillante. Por cómo cala el mensaje de que las sociedades establecidas en el paradigma de la competitividad y el desenfreno tienen también sus víctimas y sus puntos de desequilibrio. Que no todo son los iconos tecnológicos, la perfección aséptica de los ídolos del K-Pop y la crueldad casi caricaturizada de El juego del calamar, por aportar los ejemplos más obvios. Que ese trasvase de la humildad a la ostentación ha dejado también profundas heridas.

Y aunque ese sea el poderoso trasfondo de la novela, igualmente nos encontramos con barrios peligrosos en grandes urbes, con comercios precarios que son el sustento de familias humildes (y la única opción para que las generaciones posteriores opten a la educación en una de las economías más competitivas del planeta), con problemas para llegar a fin de mes en convivencia con una minoría que se enriquece rápida e indecentemente, con entornos de corrupción como acompañantes casi obligatorios de esos escandalosos crecimientos...aunque Al atardecer pueda parecernos en su trama y en su extensión - ciento sesenta páginas - una novela modesta, resulta dar mucho más de lo que parece ofrecer.

martes, 6 de diciembre de 2022

Byung-Chul Han: Capitalismo y pulsión de muerte

Idioma original:
 Alemán
Título original: Kapitalismus und Todestrieb
Año de publicación: 2019
Traducción: Alberto Ciria
Valoración: Entre recomendable y está bien

Capitalismo y pulsión de muerte recopila catorce artículos escritos por el filósofo Byung-Chul Han. También incluye, a modo de cierre, dos entrevistas realizadas al autor.

Si bien algunos de los textos aquí reunidos me parecen poco logrados, recomiendo su lectura íntegra. Son, como toda la obra del pensador coreano, relativamente asequibles; ayudan a profundizar en las inquietudes y conceptos recurrentes de su pensamiento; y ofrecen reflexiones inéditas en torno a la inmigración o los refugiados. En otras palabras: valen la pena, pese a sus limitaciones.  

Ciertamente, Byung-Chul Han es más certero diagnosticando problemas que aportando soluciones. De hecho, aunque a nivel abstracto suscribo su reivindicación de los valores humanistas, la moral y la razón, esta me parece una estrategia estéril a la hora de combatir con garantías asuntos tan conflictivos como, por ejemplo, la crisis de refugiados. En asuntos de esa índole siempre predominarán los bajos instintos de la naturaleza humana, el poder del dinero, los intereses de la geopolítica y quién sabe si algún siniestro poder fáctico. 

Por otro lado, cuando Byung-Chul Han acierta lo hace a lo grande. A título personal, comparto al cien por cien su apreciación de que el peligro del capitalismo y la ideología neoliberal radica en su capacidad para seducir a las que serán sus víctimas, o en desviar cualquier tipo de crítica social hacia la problematización individual. 

Igualmente coincido con Byung-Chul Han en que la libertad, ese concepto tan fetichizado, tergiversado y sobrevalorado en la actualidad, es un arma de doble filo. Y es que, por ejemplo, «La autoexplotación es más eficaz que la explotación por otros, porque va acompañada de la sensación de libertad. El sujeto del rendimiento se somete a un imperativo libre, que él mismo se ha generado. También la sociedad de control se basa en esta diálectica de la libertad. El autodesvelamiento es más eficaz que ser desvelado por otro, porque viene acompañado de sensación de libertad.»

En resumidas cuentas: este volumen hará las delicias de aquellos que admiramos a Byung-Chul Han. Obviamente, acusa cierta tendencia a repetir ideas. Además, deja entrever que determinados postulados del autor han quedado un tanto obsoletos, o que pecan de cierta ingenuidad. Sin embargo, insisto en que Capitalismo y pulsión de muerte vale la pena.


domingo, 3 de julio de 2022

Keum Suk Gendry-Kim: Hierba

Idioma original: coreano
Título original:

Traducción: Joo Hasun

Año de publicación: 2018

Valoración: muy recomendable y necesario


Hay libros que resultan especialmente difíciles de reseñar, no tanto por la complejidad de su estructura narrativa o su...


- Espera, espera... ¿nos estás diciendo que te resulta difícil reseñar un TEBEO? Madre mía, hay que ver que flojos os habéis vuelto en este blog...

-Bueno, llámalo "tebeo" si quieres, pero en este caso sí que es pertinente lo de "novela gráfica" o, más bien, "biografía gráfica", porque lo que nos cuenta Hierba es la vida de una persona real, la coreana Lee Ok-sun, una mujer que ha llevado una vida especialmente dura, pero que no se ha rendido ni lo hará, ni siquiera hoy, cuando ya es una anciana de edad muy avanzada... Nacida en una familia extremadamente pobre de una aldea cercana a Busan, Ok-sun tuvo que abandonar, con engañas, la casa familiar, siendo aún niña, para ir a servir a un restaurante de la ciudad y luego a una taberna de Ulsan. de adolescente, fue secuestrada y enviada junto con otras chicas coreanas, al aeródromo japonés de Yanji, en Manchuria, para ser "mujer de consuelo", eufemismo empleado para designar a las esclavas sexuales obligadas a satisfacer a los soldados del Ejército Imperial. En aquellos años de la Segunda Guerra Mundial, el imperialismo japonés obligaba a trabajadores de los países que conquistaba a suplir la mano de obra que suponía sus soldados, mientras que, para tener a éstos contentos lejos de casa, les proporcionaba chicas coreanas o chinas con las que desfogar sus ansias y apetitos... Las chicas eran recluidas en las llamadas Estaciones de Consuelo, auténticos campos de concentración en miniatura donde eran violadas una y otra vez, durante años, malviviendo, por si fuera poco, en condiciones sanitarias y alimenticias bastante deplorables. Un infierno sobre la Tierra, otro más y no menos terrible, que tantos que se crearon en aquellos años.

De la estación de Consuelo a la Casa del Compartir, que es como se conoce en Corea a los centros que acogen a estas ancianas víctimas de la guerra: en la de Gyeonggi, donde reside Lee Ok-sun, la conoció la autora de cómics Keum Suk Gendry-Kim y tras una serie de entrevistas con ella y de viajar a China para buscar los restos de aquella barbarie, dibujo este libro de casi 500 páginas (no os asustéis), que es un prodigio de claridad narrativa, sensibilidad y empatía. Porque el tema, como se ve, no es fácil de digerir ni de contar. Y menos aún si se trata de la historia real, individualizada -aunque hubo cientos de miles de mujeres en la misma situación, con historias  igual de terribles- d, de alguien a quien conoces. La autora resuelve la papeleta con grandes dosis, ya digo, de honestidad, sensibilidad y tacto, con elegantes elipsis cuando debe hacerlas y momentos de alivio con toque entrañables y hasta humorísticos. Asimismo -y por eso comento lo de no asustarse ante la extensión del libro-, inserta a menudo, a modo de impasse páginas en las que plasma con tinta negra y pincel paisajes, fenómenos atmosféricos, árboles y plantas agitados por el viento, un reflejo de la tormenta interior y la desolación que era la vida de la protagonista, una mujer que confiesa no haber sido jamás feliz del todo. Y no es para menos, ya que la pobre pasó de una niñez de hambre a una adolescencia desgraciada, la esclavitud sexual, el hambre y abandono de nuevo, el desengaño matrimonial... y siempre trabajando como una mula, eso sí.

Aunque también supone un ejemplo de esperanza, o, como se dice ahora, de "resiliencia": Lee Ok-sun es una mujer que hasta el momento en que se publicó este libro y espero que hasta el día de hoy, ha seguido luchando porque se pida perdón y se devuelva la dignidad a estas mujeres que fueron esclavizadas, maltratadas, violadas y en no pocas ocasiones asesinadas, algo que el gobierno japonés hizo en 2015 (!), pero de aquella manera y con la boca pequeña. Aunque enfrente tienen a una mujer  que no se ha rendido jamás y, como le prometió a su compañera y amiga Seo Mija, ha logrado sobrevivir. Va por ella...



sábado, 14 de mayo de 2022

You-jeong Jeong: El buen hijo

Idioma original: coreano

Título original:

Año de publicación: 2016

Traducción: Luis Alfredo de los Frailes

Valoración: está bien

¿Qué haríais si, siendo epilépticos y no recordando nada después de un posible ataque, os despertarais completamente cubiertos de sangre  -que además, según parece, no es vuestra- y con huellas por todas partes de haber sido responsables de un horrible crimen? ¿Jodido, no? ¿peliaguda situación, no? Pues eso es lo que le ocurre al protagonista-narrador de esta novela, el joven coreano Yu-Jin, que vive con su dominante madre en un dúplex de una localidad costera de reciente -y aún inacabada, en verdad- edificación. Durante las horas y días que siguen a este turbulento despertar, Yu-Jin se afana por recordar y dar sentido a lo ocurrido la noche anterior, al tiempo que debe asumir el peso de la tremenda tragedia que se cierne sobre él.

De esta manera, éste thriller policiaco de la también coreana You-jeong Jeong (1) adquiere en principio la forma de un peculiar whodunit, para luego convertirse en una novela psicológica y aún en un dramón familiar y personal de no te menees... Todo , con apaenaas un puñado de `personajes: Yu-Jin, su madre, su hermano adoptivo He-Jin, su tía la doctora Hye-Won...- , en una localización más o menos limitada y en un tiempo determinado... casi dese diría que, en cierto modo, la novela tiene un aire teatral. Lo que dificultaría su posible representación sobre un escenario (no así en el cine o televisión) es la gran cantidad de analepsis, tanto en forma de flashbacks como por medio de la lectura de cierto diario, que encontramos en esta novela y que, en gran medidas son las que hacen avanzar la trama o, al menos, explicarnos y explicar a su protagonista, qué es lo que ha ocurrido. Claro que también es un recurso que, en algunos momentos, ralentiza el avance de la trama y que incluso puede llegar a despistar al lector (bueno vale, a ESTE LECTOR, que, ya lo confieso, tiene sus limitaciones...) cuando se enlazan varios flashbacks seguidos... También encontramos algunos recursos típicos de este tipo de novelas, como los giros en la trama, algún que otro cliffhanger... pero que nadie se engañe: El buen hijo tiene más que ver con, salvando todas las distancias, Dostoyevski que con, yo qué sé, Dan Brown o James Patterson, por poner algún ejemplo...  También, puede servir de partida para reflexionar sobre la maternidad, la responsabilidad individual, el libre albedrío y otros temas de mayor trascendencia...eso, si el baño de sangre le deja a alguien con ganas de hacerlo.

Como suele ser habitual, a esta autora la califican algunos como la "Stephen King de su país"... En fin, yo no diría tanto, aunque sí es cierto que esta novela, al menos tiene cierto interés. pero creo que sobre todo para los aficionados al género criminal o incluso de terror, pero veo difícil que pueda gustar o al menos llegar a todo el público lector. Algo que "el Monstruo de Maine" (2) sí que ha conseguido, en general...


(1) En la edición española de este libro y también en otros idiomas como el inglés, italiano o portugués, la autora de esta novela aparece como You-jeong Jeong, siguiendo el sistema onomástico occidental de nombre propio + apellido; sin embargo, en otras ediciones, como la francesa o la turca, se respeta el sistema coreano, y por tanto la transcripción de su nombre aparece como Jeong You-jeong (siendo el primer Jeong el apellido o nombre de familia y el segundo jeong, el nombre propio que comparten los hermanos o primos de la misma generación y que, en este caso, coincide con el apellido). lo comento, sobre todo, por si queréis leerlo en turco, para que no os liéis...

(2) Lo de "Monstruo" lo digo en el sentido taurino de la palabra, no porque sea feo, que no lo es: tiene el atractivo que nos caracteriza a los miopes simpaticones... (Bueno, por lo menos, él sí que es simpaticón).

martes, 1 de junio de 2021

Byung-Chul Han: La sociedad paliativa

Idioma original: 
Alemán 
Título original: Palliativgesellschaft
Traducción: Alberto Ciria 
Año de publicación: 2020
Valoración: Recomendable (con matices)

Según Byung-Chul Han, el dolor no debe erradicarse. Es imprescindible para vivir una «vida humana», una vida que no se suprima a sí misma. Además, «sin dolor no hay revolución, partida hacia lo nuevo ni historia.» 

El dolor es negativo (es la negatividad por excelencia, de hecho), pero no tenemos que rehuir la negatividad. Con todo, las sociedades contemporáneas, ávidas de positividad, intentan proscribir la negatividad del dolor. 

«La sociedad paliativa coincide con la sociedad del rendimiento. El dolor se interpreta como síntoma de debilidad. Es algo que hay que ocultar o eliminar optimizándolo.» Es algo que se «despolitiza», encubriendo así sus causas socio-culturales. Es algo que se despoja de sentido, reduciéndolo a «un tormento puramente corporal» e individual a tratar mediante la medicina, la psicología y la farmacéutica.

La sociedad paliativa es un ensayo filosófico, sociológico, político y estético de apenas cien páginas. Le he notado algunos defectos. En primer lugar, Byung-Chul Han se muestra en esta obra un pelín más disperso de lo habitual. Asimismo, en ocasiones requiere que uno esté familiarizado de antemao con los conceptos recurrentes de su cosmovisión, y no me acaba de convencer cómo integra la pandemia de coronavirus en sus reflexiones. Sea como fuere, el libro complementa al resto de bibliografía del autor, es ameno, reivindica la negatividad, arroja luz en torno a ciertas problemáticas actuales y nos obliga a pensar. ¿Qué más se puede pedir?
 

lunes, 9 de abril de 2018

Byung-Chul Han: La agonía del Eros


Idioma original: Alemán
Título original: Agonie des Eros
Año de publicación: 2012
Traducción: Raúl Gabás
Valoración: Recomendable

Le tengo un aprecio enorme a Byung-Chul Han. Me lo dieron a conocer cuando estudiaba Bellas Artes (¡en cuántos trabajos le habré citado!) y todavía sigo deslumbrado por su filosofía. Ésta tiene sus defectos, no lo voy a negar, pero son defectos discretos que no han impedido que el autor ejerza una gran influencia en mi forma de entender las cosas. Bueno, en la mía y en la de muchos.

Creo que parte de la popularidad que ha tenido Byung-Chul Han se debe a la claridad con que expone su pensamiento. Cuando leo cualquiera de sus libros me lo imagino delante mío, caminando lentamente de un lado a otro, hablando en voz alta. Le veo, incluso, improvisando sobre la marcha; ¡así de distendido es el fluir de sus ensayos! Y, pese a esta aparente espontaneidad de los mismos, el discurso del filósofo no descuida en ningún momento aspectos como el rigor o la coherencia. Gracias a esta mezcla entre asequibilidad y seriedad, las disquisiciones del escritor son atractivas a ojos de aquéllos menos habituados a enfrentarnos con textos ensayísticos, así como a los de los veteranos más exigentes.

Pero bueno, centrémonos. En La agonía del Eros, Byung-Chul Han habla de la crisis del amor; crisis que se debe, principalmente, a dos factores. En primer lugar, a la existencia de una oferta ilimitada de "otros". Y, al mismo tiempo, en la desaparición del "otro", provocada en parte por la tendencia hacia el individualismo contemporáneo y en parte por un capitalismo que asimila cualquier cosa (por incompatible que le sea) a su propia lógica. Según el autor, "el amor como conclusión absoluta pasa a través de la muerte". En otras palabras: al amar "se muere en lo otro". Pero en una sociedad positiva, de la que se ha retirado la negatividad de la muerte, no se puede amar al otro, sólo consumirlo. Y bueno, en este deprimente paisaje nos arroja Byung-Chul Han.

En definitiva, este es un ensayo ameno y lúcido que responde a una inquietud (la del fin del amor) con una vigencia tremenda. Quizás el único inconveniente que se le puede hacer a este breve librito es que leerlo de forma autónoma puede suscitar algunas dudas. Y es que Byung-Chul Han alude a cuestiones tocadas en otros de sus ensayos, como, por ejemplo, La sociedad del cansancio, sin molestarse en repetir conceptos que pongan en contexto al recién llegado. Pero vamos, que esto apenas dificulta la comprensión global de su discurso, bastante intuitivo a fin de cuentas.

Por último quiero mencionar que hay una línea de investigación contemporánea muy volcada en lo que al amor respecta, y que presenta ciertas afinidades con las ideas expuestas por Byung-Chul Han en La agonía del Eros. El sociólogo Zygmunt Bauman tiene un libro, no muy afortunado a mi parecer, al respecto: Amor líquido. También hay otros pensadores, quizás menos conocidos, que han cultivado esta temática desde diversas disciplinas. Ahora mismo me viene a la cabeza a Alain Badiou y su Elogio del amor. Vamos, que bibliografía relacionada la hay para rato. Y a quien le interese el tema pero le dé palo leer le dejo un podcast del youtuber Esquizofrenia Natural, que aborda la cuestión de forma bastante amplia, cubriendo parcialmente las ideas expuestas en La agonía del Eros. Y nada más, salvo pediros que sigáis amando. Por favor.  



jueves, 2 de abril de 2015

Suki Kim: Sin ti no hay nosotros

Idioma original: inglés
Título original: Without You, There is No Us
Año de publicación: 2014
Traducción: Pablo Álvarez Ellacuria
Valoración: muy recomendable

Pues si tal concepto existe (y si no, acabo de inventármelo), esta que leéis cerrará mi particular Trilogía de Reseñas de Corea del Norte. Con lo que podría llamarse un testigo neutral. Y, si se me permite llegar a una conclusión, diría que ésta es contundente: menudo estado opresor, menudo tinglado orquestado por la dinastía de los dictadores, menudo engaño eso de que gobiernan para que su pueblo sea feliz.

***---***

Frases que definen un libro, aunque se encuentren al final de un párrafo más allá de la mitad de éste.

"Es un hecho que la RDP de Corea  infantiliza a sus ciudadanos y procura que estén desvalidos e impotentes para que dependan por completo del Estado".
.
Suki Kim participa como profesora de inglés en una serie de cursos con los vástagos de la teórica élite norcoreana. Sus alumnos, un grupo de jóvenes que pretende aprender el idioma, si bien casi seguros de que no van a tener oportunidad de poner en práctica lo aprendido, porque lo de salir de Corea del Norte está un pelo complicado. Y Suki Kim haciendo juegos malabares para dar testimonio de esa experiencia, testimonio que se basa no en la truculencia sino en una especie de inquietante suspense. Pues Kim, como profesora, es incapaz de abstraerse al lógico cariño que se desarrolla hacia el alumnado, cariño que se exacerba al conocer las circunstancias. Por lo que debe calcular cada paso que da en medio de esa atmósfera asfixiante.

Honestamente, Suki Kim no da el pego de marioneta a las órdenes del capitalismo. Para empezar, Sin ti no hay nosotros no se publica por una multinacional rodeada de gran fanfarria, sino que lo hace la voluntariosa gente de Blackie Books. No es que ello garantice nada, y quizás comprendan que les recrimine un poco el envoltorio aplicado: puede dar la impresión de que vamos a ser sometidos a una letanía de torturas, actos de injusticia, crueldad, todo eso que leemos con avidez a la par que nos pone los pelos de punta. Pero esta experiencia es más sutil. Kim ha de diseñar cualquier contenido didáctico para que este no desemboque en preguntas de los oficiales que la están controlando. Ha de medir sus palabras, con quién conversa, cuándo, sobre qué, en qué idioma, ha de cuidar las apariencias consciente de que todos sus gestos son estudiados, recopilados, analizados. Ha de proteger a sus alumnos no porque sean de una manera u otra, sino por cómo puede ser interpretada cualquier situación en su coincidencia con ellos. Y este día a día acentúa su desesperación, a la que no puede dar salida con otra cosa que saliendo a correr y recopilando en una memoria USB todo lo que luego constituirá este libro.
Sin sensacionalismos, Kim acaba explicándolo todo. La falta de libertad personal, el control férreo sobre la existencia, el colosal engaño al servicio de algo que, disfrazado de ideal, es solo una locura megalomaníaca al servicio de una élite como cualquier otra. Donde Adam Johnson apostaba por una visceralidad dramatizada, Kim esboza un panorama aún más desolador, el de un país devastado por el hambre, el desequilibrio, el fantaseo delirante, la opresión sin compasión alguna, sin oportunidades, sin perspectiva alguna, sin resquicio a la iniciativa sea esta la que sea. Y lo que aporta un plus de credibilidad es cómo Kim redondea los frutos de su experiencia. Porque no puede evitar explicar lo que ha visto y lo que ha percibido, pero, al comprender el extremado riesgo de ser demasiado concreta en la relación de las situaciones, altera nombres, situaciones, secuencias, para evitar que sus alumnos padezcan represalias. Cualquier crónica amarillista prescindiría de este hecho. 

viernes, 20 de febrero de 2015

Nami Mun: Lejos de ninguna parte

Idioma original: inglés
Título original: Miles from nowhere
Traducción: Bianca Southwood
Año de publicación: 2011
Valoración: muy recomendable

No muy lejos de aquí hay quien me tilda de ir regalando algunas valoraciones. A mí. Ji. Los amigos que hay que controlar más que a los enemigos, A ver cómo digiere esto el ínclito susodicho y otras lindezas. Encima, una novela de la extinta Libros del Silencio, que debe ser ya algo dificilillo encontrar por esas librerías del mundo. Pero es que a uno, debilidades que reconozco, le van estas historias tan aposentadas en la marginalidad, esos personajes que, perdonad el batiburrillo con el que os castigo a continuación, sacan tanto de cultura urbana reminiscente de discos como Transformer de Lou Reed, como de historias turbias y algo caducas, léase Yo soy Christina F., The basketball diaries de Jim Carroll, en fín, todas esas tramas que mezclan tardoadolescencia, drogas dispensadas por vía intravenosa, lúgubres baretos abiertos a todas horas, drugstores. Una ensalada indigesta, pero, bien aderezada, y este es el caso, de una poderosa fuerza narrativa.
Joon, niña, 13 años, padres coreanos de complicada relación, el Bronx, y la decisión de abandonar el hogar, decisión tomada como salida, como escapatoria a una situación asfixiante. Pero es previsible lo que encontrará fuera. Y los hechos no van a hacer más que corroborar todas las amenazas que merodean en las grandes ciudades: droga, marginación, delincuencia de pequeño calado, amistades peligrosas, mundo oscuro. Así que Joon va a ir de un cuchitril a otro, y su día a día va a ser errático a más no poder. Se trata de evitar a toda costa no tener dónde dormir, y su visión no va más allá del día en que vive. Conseguir para comer, para dormir, para drogarse. Alternar con adictos, ceder, desesperada, a los caprichos de los adultos que se acercan a ella. Se prostituye y lo hace como si fuera un juego, porque de hecho eso es lo que insinúan los primeros capítulos: que su edad la acompaña por las calles, y que sus juegos solo han cambiado de escenario.
Una novela dura, pero no por sus situaciones, que logran transmitir una chocante inocencia, sino por ese trasfondo latente, esa sensación de que lo que pasa y se nos explica está ahorrando detalles y marcando elipsis. No vemos agujas hipodérmicas penetrando venas de adolescentes, no vemos tristes experiencias iniciales en el sexo por dinero. Pero está claro que está pasando algo. Quizás para Nami Mun, que parece compartir en su curso vital algunas de las experiencias de la protagonista, ser demasiado explícita era difícil, pero sugerirlo en esta brillante novela era catártico. En cualquier caso, un prometedor debut.

lunes, 5 de enero de 2015

Byung-Chul Han: La sociedad del cansancio

Versión original: alemán
Título original: Die Müdigkeitsgesellschaft
Año de publicación: 2010
Valoración: Recomendable


No cabe duda de que tanto mentalidades y valores como condiciones de vida evolucionan (o involucionan) con el tiempo. En cualquier caso, no se mantienen inmutables, aunque la mayor parte de las veces lo hagan tan pausadamente que nos cuesta trabajo percibirlo. Claro que nunca viene mal tomar conciencia de esos cambios y ¿quién mejor que los filósofos para analizar lo evidente y lo oculto del mundo de hoy?

En este reducido ensayo (tan solo 57 páginas en formato electrónico), Byung-Chul Han, profesor de de filosofía y doctor por la universidad de Friburgo de origen coreano, muestra las facetas que constituyen la fisonomía de las sociedades actuales diferenciándola de la que tenían hace tan solo unas décadas.

Centrando su análisis en las patologías que las caracterizan, observa que la rápida evolución de la tecnología ha convertido a la anterior sociedad inmunológica –en la que el vocabulario imperante era el de la guerra fría y su principal temor el contagio de “lo otro”, de lo diferente–  

“El objeto de resistencia inmunológica es la extrañeza como tal. Aun cuando el extraño no tenga ninguna intención hostil, incluso cuando de él no parta ningún peligro, será eliminado a causa de su otredad.”

a una civilización dominada por un exceso de positividad donde lo que predomina es el trastorno neuronal (depresión, síndrome de desgaste ocupacional, trastornos de la personalidad o por déficit de atención) originado por el cansancio a que da lugar un  exceso de expectativas personales y una preocupante tendencia al dopaje que, no obstante, ha llegado a considerarse inocua, recomendable incluso.

“El exceso del aumento de rendimiento provoca el infarto del alma.”

El exceso de estímulos informativos consigue dispersar nuestra atención impidiendo que nos concentremos y que nos interesemos por nada medianamente profundo. Hemos perdido la costumbre de observar, ahora nos guiamos por impulsos y no hay lugar para la contemplación ni la reflexión. Por otra parte, nos hemos alejado mucho de la sociedad disciplinaria descrita por Foucault, sujeta a prohibición y mandato, y en la que se somete al ciudadano mediante instituciones como psiquiátricos, cárceles, cuarteles y fábricas; la convivencia actual gira alrededor de oficinas, centros comerciales y aviones, entre otros, que nos convierten en “sujetos de rendimiento” cuya exigencia suele ir más allá de lo aconsejable y que acaba convirtiéndonos en fracasados y depresivos.

Pero las consecuencias no son solo de índole personal: la violencia soterrada que esto implica afecta en primer lugar al individuo desestabilizándole y, paradójicamente, incapacitándole para la acción. Pero además, al propiciar su aislamiento, produce también la disgregación del grupo humano. Aunque esto, al formar parte del propio sistema y producirse en un contexto de paz y permisividad aparentes, resulta difícil de percibir.

El autor no pretende rebajar su discurso ni convertirlo en asequible a todo el mundo: la terminología y los conceptos que utiliza son los adecuados para un texto filosófico. Sin embargo, al abundar en explicaciones y no condensar excesivamente la información, limitándola además a unas pocas ideas, esta obra es apta para cualquiera que sienta interés. No hace falta más que curiosidad por estos asuntos y un mínimo de esfuerzo extra.


También de Byung-Chul Han en Unlibroaldía: La agonía del Eros, La sociedad paliativaCapitalismo y pulsión de muerte, La expulsión de lo distintoLa crisis de la narración

viernes, 4 de enero de 2013

Shin Kyung-Sook: Por favor, cuida de mamá

Idioma original: coreano
Título original: 엄마를 부탁해 (Eommareul butakhae)
Año de publicación: 2009
Valoración: Muy recomendable

A este libro llegué por recomendación de Felipe, autor del blog Eurowon, y solo después descubrí que es una novela de gran éxito, no solo en Corea, de donde es su autora, sino en todo el mundo: ha vendido más de un millón de copias en su país de origen, ha sido traducida a una veintena de lenguas y adaptada al teatro y como musical. Además, Shin Kyung-Sook fue la primera mujer en ganar el "Man Asian Literary Prize" gracias a esta obra. Y sin conocer a sus contrincantes, claro, creo que la novela lo merece. Trata un tema emotivo pero sin caer en la sensiblería ni en el melodrama, y a través de una anécdota aparentemente menor muestra un panorama del devenir de la sociedad coreana de los últimos cincuenta años.

La historia se inicia con la desaparición de Park So-nyo, una mujer de sesenta y nueve años, en una abarrotada estación de tren de Seúl, y narra el proceso de búsqueda, cada vez más desesperanzada, emprendido por sus hijos y su marido. Pero claro, la novela muestra mucho más, muestra las reflexiones, los recuerdos y sentimientos que esta desaparición provoca en cada uno de los personajes: su hija Chi-hon, conocida escritora que viaja por todo el mundo dando conferencias y vendiendo libros; su hijo Hyong-chol, el favorito, destinado a ser fiscal y limitado a un puesto funcionarial intermedio; el marido, que abandonaba la casa familiar y volvía a ella según sus apetencias; y la propia desaparecida, que tiene mucho más que contar de lo que el resto de personajes parecen creer.

Como decía, con esta trama habría sido fácil caer en el melodrama, pero Shin Kyung-Sook lo evita. La narración se centra en distintos momentos de la vida de la familia, en los remordimientos y resentimientos que los persiguen y en las complicadas relaciones que los unen. A través de sus vidas también asistimos a la evolución de Corea, a su modernización acelerada, la guerra y la división del país (mencionadas solo de pasada, eso sí), y la llegada de la globalización. Se crea así un salto generacional representado, mejor que por ningún otro, por el contraste entre Park So-nyo y Chi-hon: la madre, campesina y amante de las tradiciones, que nunca aprendió a leer; la hija, escritora de éxito, urbanita y globalizada. No es, con todo, creo yo, una novela nostálgica de la Corea del pasado, aunque sí se nota un cierto lamento por el rápido olvido de los sacrificios de las generaciones pasadas, representadas por la madre.

Por favor, cuida de mamá es una novela triste, pero no lacrimógena, realista en su mayor parte, delicada y bien escrita, con atención a la técnica narrativa y a la construcción de un universo complejo de personajes y situaciones. Puede ser una novela regalable, en especial para madres e hijas, aunque yo no diría que es una novela de lectura fácil necesariamente. En fin, una buena primera aproximación a la literatura coreana. Gracias, Felipe.