domingo, 12 de mayo de 2024

Reseña + Entrevista: Un descuido cósmico de Liliana Blum

Idioma original: español

Año de publicación: 2023

Valoración: muy recomendable

En el mundo literario, a menudo se presume que podemos conocer el carácter de un escritor a través de sus obras. Autores como Charles Bukowski, Franz Kafka o Alice Munro ofrecen ventanas a sus mundos internos que parecen reflejar directamente sus personalidades complejas y a veces atormentadas. Sus libros actúan como espejos de sus vidas, y los lectores pueden sentir que realmente comprenden a estos escritores desde un punto de vista íntimo y personal. Sin embargo, Liliana Blum desafía esta noción con "Un descuido cósmico". A primera vista, con su naturaleza amable, su ingenio rápido y su dedicada vida a la literatura y a sus cinco perros, Blum parece distar mucho de los oscuros recovecos de la imaginación que explora en sus cuentos. Esta disonancia crea una curiosa tensión: ¿cómo es que una persona que irradia tal calidez puede conjurar historias tan perturbadoras?

Este contraste entre el autor y su obra ofrece una rica área de exploración sobre las obsesiones ocultas que pueden habitar en los rincones más inesperados de la mente. En el caso de Blum, sus cuentos no solo sirven como una salida para tales fantasías macabras, sino que también plantean preguntas sobre la fuente de la creatividad y los límites entre la experiencia personal y la imaginación. A través de su escritura, Blum revela que lo que mostramos al mundo es solo una parte de nuestra compleja realidad interna. Las cosas horribles (lo digo como un halago) que escribe, aunque sorprendentes a la luz de su personalidad amigable, son testimonio de la capacidad del espíritu humano para transitar por múltiples realidades, a veces en contraste directo con la fachada que presentamos.

Influenciada, por un lado, por escritores de terror como Stephen King, y por otro, por creadores de terror, como el asesino serial Edmund Kemper, Liliana crea un abanico de escenarios donde la vida cotidiana de sus protagonistas se retuerce por algún elemento insólito, desde lo más o menos inquietante, hasta lo grotesco. Sus historias invitan a los lectores a explorar los límites de la moralidad y la venganza, a través de personajes que, aunque ordinarios en apariencia, se enfrentan a dilemas extraordinarios.

Desde una mujer que pacta venganza con un asesino, hasta otra que recurre a la brujería para llenar un vacío maternal, Blum explora cómo el deseo y la desesperación pueden llevar a actos de horror extremo. La habilidad de la autora para infundir terror en lo mundano es notoria, haciendo que cada relato resuene con una anticipación y tensión palpables.

En uno de mis cuentos favoritos, Liliana invoca la sombra de Ed Kemper, un asesino serial cuya notoriedad se infiltra en la trama de una manera sorprendentemente íntima y perturbadora. En este relato, Blum no se limita a recrear la figura de Kemper, sino que lo transforma en una entidad espectral, cual ikiryo mitológico, que interactúa con una joven estudiante de intercambio. Este acercamiento a Kemper como un espíritu que posee y manipula, no sólo intensifica el terror inherente a su historia real, sino que también explora la influencia póstuma de tales figuras en la cultura popular y la imaginación colectiva (el hecho de que Kemper siga vivo lo hace aún más escalofriante). A través de este cuento, Blum nos desafía a considerar cómo la infamia y el miedo se perpetúa en nuestra memoria, ofreciendo una meditación sobre el legado de los monstruos en el mundo moderno.

Las menciones a estos cuentos es solo para que le vayan midiendo el agua a los camotes. Descubrir cada uno de ellos realmente vale la pena.

"Un descuido cósmico" es, sin duda, una obra que desafía las expectativas, mostrando que el verdadero terror puede surgir no solo de los monstruos, reales o fantásticos, sino del corazón humano. Esta colección es muy recomendable para aquellos que buscan una lectura que combine lo psicológico con lo paranormal, creando así la posibilidad para que aquellos elementos sobrenaturales se materialicen, como diría Hesse.

Si quieren ahondar un poco más en el mundo de Liliana Blum, abajo les dejo el enlace de la plática que pude tener con ella hace unas semanas. Tuvimos de invitados especiales a sus perros. 



Otras obras de Liliana Blum reseñadas en ULAD: El monstruo pentápodo

sábado, 11 de mayo de 2024

Xosé Luis Méndez Ferrín: Arraianos

Idioma original: gallego
Título original: Arraianos
Traducción: Luisa Castro
Año de publicación: 1991
Valoración: Muy recomendable

(Aviso: He leído este libro en el gallego original, por lo que no puedo opinar sobre la traducción).

Méndez Ferrín es una popular figura y gran referente de las letras gallegas que, de hecho, ostentó la presidencia de la Real Academia Galega, por lo que el nivel de expectación respecto a su obra se sitúa bastante alto. Veamos.

Este Arraianos es una colección de diez relatos breves pertenecientes a una época madura del autor, cuando este ya tenía algo más de medio siglo de vida y gran parte de su carrera realizada. Podemos entonces presuponer – y acertar con - un estilo maduro y elaborado, consistente y bien trabajado, donde se pueden observar claramente sus influencias.

Los arraianos del título hacen referencia al gentilicio de A Raia, región fronteriza entre España y Portugal, en la provincia de Ourense, de donde es oriundo el autor y donde toman lugar los relatos que aquí nos atañen, quizá lo único que tengan en común entre ellos. El tiempo donde tienen cabida oscila entre un par de siglos atrás y la posguerra civil, en la primera mitad del Siglo XX.

Si alguno de ustedes es seguidor de la literatura galaica, probablemente se habrá hecho eco de unos rasgos comunes – no tanto como para llamarlo un estilo propio – que comparten varios narradores gallegos, y en concreto varias obras suyas. Me refiero a una especie de realismo mágico a la gallega donde se juntan realidad y fantasía, mundo real y onírico, prosaísmo y superstición, dotado de sus propias reglas y coherencia interna, y que se nutre de un enraizado mundo mitológico muy propio que bebe del folklore gallego.

Méndez Ferrín no podía ser menos y, en esta colección de relatos se deja ver una transparente pátina de fantasía que los envuelve y los contagia en mayor o menor medida, convirtiéndose así – para mí gusto – en el punto fuerte del libro: esa estar y no estar, esa cuerda floja, la delgada línea que separa el mundo concreto y el abstracto.

Puede presumir el autor de estar ducho en el arte de la narración: el estilo varía en cada relato, desde la forma epistolar hasta el soliloquio interno, pasando por las narraciones oscilantes entre primera y tercera persona, por narrador omnisciente o por personaje secundario de la obra, todo ello, como he dicho antes, con gran coherencia y sin resultar forzado en ningún momento, añadiendo, al contrario, gran variedad a la lectura.

Los temas siempre bordean el mundo del ensueño: desde la reencarnación hasta la brujería (tema que protagoniza varios relatos), la soledad, y, sobre todo, la guerra y la venganza/rencor (como unidad indisoluble). Es en la violencia donde se rasgan las vestiduras mágicas y aparece el ser humano más brutal, sin velos tras los que esconder su salvajismo primitivo.

Es esta, en suma, una recopilación de relatos muy recomendables, en un conjunto bastante breve, y de los cuales estoy seguro que complacerán a casi cualquier perfil lector que se ponga con ellos.

viernes, 10 de mayo de 2024

Azorín: El chirrión de los políticos

Idioma original: Español
Año de publicación: 1923
Valoración: De plena actualidad

Escribo esta reseña pasados unos días del amago de dimisión / paripé / período de reflexión (y aquí cada uno que lo llame como le de la gana) del presidente Pedro Sánchez. Y creo que el libro que hoy traemos a ULAD le viene como anillo al dedo a la situación de la política patria.

Porque este "El chirrión de los políticos" de Azorín es, al menos en su parte central, una feroz sátira política sobre la España de la Restauración (período en el que la propia generación del 98 tuvo que ver desde el punto de vista intelectual) y su lenta decadencia hasta la dictadura de Primo de Rivera allá por 1923. Es el tiempo del turnismo, de las prebendas, de colocar a los amiguetes en buenas posiciones, de elecciones amañadas, de palabras vacías y palmadas en la espalda, de escándalos ficticios en uso y beneficio propios, de ruido y furia que no es otra cosa que un teatro de marionetas con el que unos y otros mantienen entretenido al populacho al tiempo que se reparten cargos y beneficios entre trepas, jetas y algún que otro ingenuo de buena fe. Y, aunque en el momento en se sitúa el libro gobiernan los liberales, los conservadores tampoco salen bien parados. Al fin y al cabo, hoy por ti y mañana por mi. Con sus actualizaciones y demás, pero os resulta bastante familiar, ¿no?

A medio camino entre el relato, el ensayo, el reportaje periodístico y el género epistolar, el bueno de Azorín reparte a casi todas las instituciones del Estado: Consejo de ministros, oposición, ministros, parlamento, etc y dibuja un panorama desolador de la clase política, espejo, por otra parte, de la sociedad a la que dice representar.

Como contrapunto a esta, tanto en el prólogo como en el epílogo se nos presenta lo que podría ser una especie de ideario político "azoriniano" a través de Don Pascual, político e intelectual (que no es lo mismo, oigan) retirado. Trasunto quizá del propio Azorín, este Don Pascual refleja el desencanto de la intelectualidad con la clase política de la época, pese a (o precisamente por) haber pertenecido Azorín a esa clase política en ciertos momentos de su vida.

En fin. No he leído nada más de Azorín (a veces nos centramos en las "modernidades" y quizá deberíamos volver la mirada a nuestros "clásicos") e imagino que esta será una obra menor del alicantino. En cualquier caso, resulta un interesante testimonio de los tejemanejes de una clase política y de un país que, aunque es indudable que han cambiado a mejor, quizá no estén, en ciertos aspectos, tan alejados como podría parecer. Veremos qué nos depara el futuro. 

También de Azorín en ULAD: Capricho

jueves, 9 de mayo de 2024

Mónica Ojeda: Chamanes eléctricos en la fiesta del sol

Idioma: español

Año de publicación: 2024

Valoración: no sé qué decir

No me digáis que Chamanes eléctricos en la fiesta del sol no suena a nombre de una banda de neo-rock progresivo, al estilo de Derbi Motoreta Burrito Cachimba, aunque en plan andino. Pero no lo es... aunque bien podría serlo, porque la primera parte de esta novela se desarrolla durante un festival musical semiclandestino, en la falda del volcán Chimborazo, llamado Ruido Solar, en la que se mezclan el rock, el punk, el neochamanismo, las músicas tradicionales indígenas (o que las imitan), las tecnocumbias y yo qué sé que cosas más, y entre las que se cuentan, precisamente, las actuaciones de un grupo llamado Chamanes Eléctricos... Un grupo de chicas y chicos participantes en este festival deciden, en vez de regresar a sus hogares y a una realidad marcada por la violencia de las bandas de narcotraficantes, de la policía y el ejército y de los propios cataclismos naturales, proseguir su viaje y subir hasta un volcán lleno de agua para celebrar allí la fiesta andina del Inti Raymi (la "Fiesta del Sol" en quechua, precisamente). Aunque una de las chicas, Noa, tiene además el objetivo de encontrarse con su padre, que la abandonó cuando era pequeña para recluirse en un hacienda en medio del bosque alto de la zona.

Alrededor de Noa gira, precisamente, toda la novela, aunque sea el único personaje que no tiene voz en la misma, a diferencia de sus compañeros/as de aventura y de su padre, cuyos pensamientos conocemos a través de una suerte de diarios. La susodicha Noa se nos presenta a los lectores tanto como una especie de taumaturga o catalizadora de las fuerzas de la naturaleza, como un personaje con cierto aire de tragedia griega, el de una hija abandonada que acude en busca de su padre (auto) exiliado no tanto para pedir explicaciones como para provocar una catarsis con su presencia. un padre que, a su vez, se nos muestra como una mezcla de filósofo ermitaño, como un Diógenes, y de Norman Bates (que, en verdad, también era un ermitaño), un modelo, en todo caso, de la vida contemplativa, de la introspección autoindagadora, siendo los amigos de Noa  (y por seguir con las referencias helénicas), la representación del pathos primigenio, de la espiritualidad panteísta y la conexión con la Pacha Mama a través de la música y el baile... Y desde luego, esto te queda claro desde el principio, porque menuda turra la que dan los chavales, amigos y amigas lectores/as...

Porque ahí está la gran pega que se le puede poner a esta novela: que los personajes -cierto que cada uno con sus propias voces, algunas más exaltadas, por no decir flipadas, que otras- insisten una y otra vez sobre los mismos temas: la conexión espiritual con el padre Sol y la madre Tierra y sobre todo, con sus hijos los volcanes; la búsqueda de la misma a través del desenfreno músico-danzante, como modernas -o antiguas, dado que se trata también de recuperar la intuitiva sabiduría atribuida los pueblos indígenas- bacantes que adorasen de esta forma a todo lo que haya que adorar; el parloteo chamánico-psicodélico y sus derivadas poéticas, filosóficas e incluso religiosas... En fin, mucha, mucha cháchara que acaba convirtiéndose en la corteza más o menos dura de una burbuja de pretenciosidad y humo que el lector o lectora deben decidir si prefieren o no pinchar (cierto es que hay un par de voces, la de Nicole, mejor amiga de Noa y, hasta cierto punto, la de Pedro, que se salen de esa dialéctica y suponen un alivio entre tanta monserga ¿new-wave? ¿neoindigenista? ¿intoxicada, sin más?). El discurso del padre de Noa, por su parte, también agobia un poco, pero en otro sentido, el del ensimismamiento místico-polvoriento que, por supuesto, también puede ser bastante insufrible. Al final, uno tiene ganas de que el Chimborazo pete de una vez y sepulte de una p*** vez a toda esta gente... (Es broma. Peace & Love, mis panas).

Supongo que no es necesario, pero me gustaría dejar claro que esa pretenciosidad a la que aludo se refiere al discurso de los personajes de la novela, no a la labor de la autora de la misma (aunque ya me doy cuenta de que ella es la responsable tanto de elegir dichos personajes como su discurso, es obvio); muy al contrario, la prosa de Ojeda me parece excelente y perfectamente adecuada para caracterizar a cada uno de los personajes -algo de especial relevancia puesto que los conocemos, salvo a Noa, a través de sus monólogos-; si la idea es que uno u otro nos resulten unos cansinos o unas petardas de cuidado, la autora es consecuente con sus respectivas idiosincrasias y les hace soltar a cada uno el speech correspondiente. No hay problema, en principio, pero llega un momento en que, por acumulación, la cosa se te hace  (se me hace) bola. Y eso que, por momentos y merced a la persuasión de un estilo y una destreza literaria sin duda más que notables, a uno (a mí) se le olvida aquello que no le acaba de convencer de la novela y se deja atrapar por la magia (lo siento, no hay otra forma de decirlo) de unas palabras hábilmente elegidas y ordenadas, de un ritmo y una tensión narrativa bien conseguidas y de una historia que, al menos por lo que respecta a su argumento, no carece de interés. De ahí mi valoración, que es posible que decepcione a quienes buscan un dictamen rápido e inequívoco para saber si acercarse o no a un libro: en este caso, no sé muy bien qué pensar. De verdad lo digo...

(La cubierta del libro, eso sí, es magnífica).

Otros (y estupendos libros de Mónica Ojeda reseñados en este blogNefandoMandíbulaLas voladoras

miércoles, 8 de mayo de 2024

Shirley Jackson: El reloj de sol

Idioma original: Inglés
Título original: The Sundial
Traducción: Maia Figueroa Evans
Año de publicación: 1958
Valoración: Recomendable (aunquen no para todo el mundo)

Cuando uno acude a las obras de Shirley Jackson ya sabe, a grandes rasgos, con qué va a toparse. A fin de cuentas, la pluma de la autora rezuma personalidad, y sus historias giran siempre en torno a los mismos temas, personajes y escenarios. 

Pese a esto, Jackson todavía depara sorpresas a sus lectores. A mí me maravilló, por ejemplo, con la apabullante originalidad de Siempre hemos vivido en el castillo, e hizo lo propio con la extraña unicidad de Hangsaman. Ahora vuelve a asombrarme con El reloj de sol, sátira cáustica donde las haya cuya premisa resulta de lo más curiosa.

¿De qué trata esta novela, preguntáis? Pues de un grupo de personas, parientes y conocidos, que conviven en una gran mansión. Una serie de circunstancias las llevarán a creer que el fin del mundo se avecina y que ellas se convertirán en los últimos seres humanos sobre la faz de la tierra. Mientras se preparan para semejantes acontecimiento, friccionarán en un ambiente asfixiante y disfuncional.

De las virtudes de El reloj de sol destacaría:

  • Su negrísimo sentido del humor.
  • Las interacciones entre personajes. Me gustan especialmente, por su oblicuidad, aquéllas que involucran a la señora Halloran, Essex, Julia o Fancy.
  • Ciertas escenas magistralmente narradas. Pienso, por su enfoque onírico y su factura expresiva, en la de la ¿visión? de la tía Fanny. Asimismo adoro, por el cinismo que desprende, aquella en la que los habitantes de la mansión se relacionan con algunos miembros de «los verdaderos creyentes» en el capítulo 5, o la perversa trampa que la señora Halloran tiende a Julia en el 9.
  • Su capacidad para crear microcosmos que se encajan los unos dentro de los otros cual matrioshkas (la casa donde transcurre gran parte de la historia, pero también la de las muñecas de Fancy, o el apartamento dentro de la mansión que ocupaba la madre de la tía Fanny).
  • Su clímax, cruelmente ambiguo.

Por otro lado, estos son los defectos que le encuentro a El reloj de sol:

  • Es una propuesta algo irregular. Aunque su idea global es harto interesante y ostenta pasajes brillantes, la novela llega a hacerse pesada o atascarse.
  • Tiene demasiados personajes. Al lector le cuesta ubicarlos a todos, y la autora no exprime a varios de ellos.
  • Su ritmo. Entiendo que es deliberadamente lento, pero por momentos lo es en exceso.

Resumiendo: El reloj de sol es una novela muy particular. Aunque a mí me ha encantado, no la recomendaría para iniciarse con Jackson. Sea como fuere, tampoco la descartaría, en caso de que la autora os guste y la premisa os llame la atención. A fin de cuentas, está perfectamente escrita, ostenta sinergias interesantes, tiene pasajes extraordinarios (de corte onírico o directamente extraño) y hace gala de un sentido del humor magnífico.


También de Shirley Jackson en ULAD: Aquí

martes, 7 de mayo de 2024

Giosuè Calaciura: Yo soy Jesús

Idioma original: italiano

Título original: Io sono Gesù

Traducción: Miguel Ros González

Año de publicación: 2021

Valoración: Se deja leer


Interesante, atractivo. No me refiero a ningún actor famoso, sino a un libro que promete contar la historia de Jesús de Nazaret en sus años jóvenes, esa etapa de la que aquello que se llamaba Historia sagrada no dice casi nada, al menos que yo sepa. El Mesías de los cristianos, profeta para los musulmanes, era un hombre de carne y hueso al margen de otras consideraciones, y debió tener una infancia, una adolescencia y una primera juventud. Ante este vacío, Calaciura ofrece una versión posible, fantaseando sobre cómo pudo ser, creando algo que con un criterio laxo podríamos clasificar como novela histórica. Y sí, me parecía interesante, aunque no del todo novedoso, porque otros ya lo hicieron antes, como el conocido El evangelio según Jesucristo de Saramago, que no he leído y creo que se adentra en el mismo tema. 

Las expectativas son importantes cuando leemos un libro, lo que uno espera de él antes de empezar o consumidas unas pocas páginas va a determinar en buena parte la opinión que finalmente nos formemos. En este caso yo esperaba una recreación en la que el necesario grado de imaginación entroncase con lo que sabemos (en mi caso, muy poquito) por los pasajes bíblicos, pero también con el contexto histórico, una visión diferente, laica si se quiere, de una etapa que resulta desconocida, quién sabe si por desinterés de los evangelistas o por la voluntad deliberada de ocultarla.

Jesús escribe en primera persona, una especie de memorias de juventud que se inician a una edad indeterminada que podríamos situar en la adolescencia. Y el relato que se monta Calaciura lo describe mejor que nadie uno de los inevitables elogios que adornan la solapa: ¡El Evangelio de Calaciura es una novela de aventuras! (lo dice Tutti Libri). Al margen de la rima, supongo que involuntaria, y del muy discutible carácter elogioso de la cita, es exactamente así. En vez del niño seriecito que se perdió y fue encontrado en el templo discutiendo con los sacerdotes (episodio por cierto ausente del libro), lo que sí tenemos es un circo ambulante, un par de novias, bandidos no identificados que arrasan la aldea, ataques de perros asilvestrados y una sequía que calcina los campos. En algún momento se puede pensar que el autor está dándole una vuelta a las siete plagas de Egipto, pero lo dudo mucho, creo que simplemente se ha lanzado a un relato de acción, en general además bastante deficiente.

Deficiente porque tiene el tono algo recargado de cierta literatura juvenil y, al margen de algunas incongruencias y anacronismos, sobre todo porque casi todas estas aventuras resultan simples, reiterativas y gratuitas, sin un origen justificado ni desarrollo o conexión a una idea coherente. Una especie de pasatiempo que podría haberse prolongado doscientas páginas más si Calaciura hubiera seguido tirando de esa inventiva un poco pueril, o su editor se lo hubiese aconsejado.

Pero, claro, le he puesto una valoración en la que algo se puede salvar. Quizá el aderezo de algunas escenas y personajes bíblicos muy conocidos (aunque creo entender que colocados de forma bastante caprichosa), insinuaciones bastante bien traídas en torno a la ya clásica disquisición sobre la virginidad de María, o ligeros apuntes (insuficientes) relacionados con la suspicacia de Roma ante cualquier atisbo de rebelión en sus posesiones. Tal vez lo más logrado es la muy diferente relación que José y María tienen con su hijo. El padre parece intentar marcarle el camino hacia una vida normal de carpintero honrado, ella aparenta ocultar tras un velo de silencio el secreto decisivo que solo ha de revelarse cuando llegue el momento. Esa lucha interior de María se transmite de alguna manera a su hijo, que a veces es consciente de que hay algo importante que no conoce y que quizá no le permitirá vivir la vida normal que ahora le seduce. En este sentido, siendo generosos podríamos ponerle la etiqueta de novela de formación.

Esto, más alguna que otra escena bastante lograda, y un par de giros hábiles sirven para suavizar el fiasco. Pero, como decía antes, todo dependerá de las expectativas del lector cuando empieza el libro: he intentado advertir de lo que hay, pero si alguien gusta de una narración simple, entretenida y sin pretensiones, con el toque de color que le pueden dar personajes muy conocidos, adelante con el asunto.  


lunes, 6 de mayo de 2024

Ottessa Moshfegh: Mc Glue


Idioma original:
inglés
Título original: Mc Glue
Traducción: Inmaculada C. Pérez
Año de publicación: 2014
Valoración: está bien

He de reconocer que cierto perfil de autor tiene la cualidad de atraerme hacia sus obras. Tampoco voy a negar que el aparato promocional de las editoriales obre su cometido y, en el caso de Ottesa Moshfegh, tanto Eileen como Mi año de descanso y relajación contaron con el suficiente atractivo para captar mi humilde atención, si bien para el caso de esta última aprecié cierta unanimidad entre sus lectores que me hizo albergar la esperanza de un cierto salto y que resultó, ecuación que no suele fallar, en una cierta decepción. A pesar de eso, Moshfegh me parecía una autora a seguir, por juventud y actitud y ante la constatación de que las carreras literarias pueden tener cierta fluctuación.

Primer contratiempo: en el mundo de los fajines y la sutileza (o no tanto) promocional, esta Mc Glue publicada en castellano en 2024 es una primera novela. No queda claro (me pasó hace un año con Mairal y Asteroide) si no se accede a la solapa interior, por lo cual el equívoco es, aunque sea sibilinamente, demasiado fácil. Esta no es la novela siguiente a un año... sino el debut de su autora. ¿Un engaño? Bueno, cada uno se pronunciará, pero, a un mes de Sant Jordi, y de una escritora que ya genera cierta expectación en fin, vamos a dejarlo y no nos metamos en especulaciones.

Mc Glue, al margen de estas reticencias, es, como mínimo, una novela valiente en su planteamiento. Nick Mc Glue está encerrado en un camarote en un barco, allá por 1851. Custodiado por marineros mientras el barco en el que navega se dirige al puerto donde será entregado para ser juzgado pues, dicen, ha asesinado a su amigo Johnson. Esto, amigos, es una novela psicológica donde asistimos a toda la reflexión de Mc Glue que se encuentra aturdido y confundido sobre los hechos, y sus 140 páginas (una primera parte en el barco y una segunda ya en tierra, recibiendo visitas de madre y abogado) representan un ejemplo de lo que se diría corriente de conciencia, pues hasta los diálogos son meros asideros para evaluar la progresión del personaje, errático y meditabundo, inseguro en todo momento debido a los efectos del alcohol, los pasados y los presentes, cosa que adscribe esta ópera prima en varias corrientes a la vez: la narrativa alcohólica, la confesión personal de cierto calado, la situación claustrofóbica propia de las novelas marineras. Con lo cual uno puede referirse tanto a Melville como a Saer (efluvios muy tenues de El entenado pueden surgir aquí) e incluso a obras emblemáticas como El túnel, pero siento advertir que esas referencias son solo temáticas. Me temo que Moshfegh alarga en exceso el planteamiento y convierte el texto más en una suerte de suspense sobre los hechos que veo irresuelto y que deja el valor de esta obra en meramente testimonial de ( e insisto en la valentía de la autora en elegir este escenario) un inicio de carrera.