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jueves, 16 de enero de 2014

Shirley Jackson: Siempre hemos vivido en el castillo

Título original: We have always lived in the castle
Idioma original: inglés
Fecha de publicación: 1942
Valoración: Muy recomendable

 Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con la lectura de un libro. Tanto, que a medida que se acercaba el final, intentaba rebajar el ritmo de lectura para degustar con más cuidado la historia, pero como Siempre hemos vivido en el castillo no es un libro muy largo, la técnica me sirvió de bien poco: en dos tardes me lo leí. Y qué pena me dio que el placer durara tan poco…

 Yo sabía de Shirley Jackson gracias a algún que otro artículo o apunte en prensa, y bueno, también sabía que era la escritora de un escalofriante relato llamado La lotería que cuenta cómo cada año, en un idílico pueblo, eligen por sorteo a una persona que deberá ser apedreada hasta la muerte por el resto de los habitantes. Para desahogarse un poco y esas cosas…

 No hace demasiado que leí La lotería, pero ya conocía la historia por dos telefilmes que vi hace unos cuantos años y en los que aprovecharon la aterradora premisa para tejer tramas más complejas. Muy recomendable también este cuento.

Pero vayamos a Lady Shirley y su fortaleza…

 Shirley Jackson, nacida en San Francisco en 1916, fue una atípica escritora centrada, casi siempre, en el suspense y en el terror psicológico (también escribió libros para niños, entre otras cosas). Madre de cuatro hijos y esposa de un intelectual judío, murió antes de los cincuenta debido a un cúmulo de achaques probablemente originados por su obesidad y su adicción al alcohol y a toda clase de fármacos (los trastornos mentales también hicieron mella en ella). Pasó por la universidad pero la vida doméstica se llevó buena parte de su energía, y empezó a publicar libros a los treinta y pocos. Venerada por autores como Joyce Carol Oates (que hace un magnífico postfacio a este libro) o el maestro Stephen King (que ha reconocido la influencia de Jackson en su obra), se dice que en sus libros, Jackson destripa mediante alegorías o insinuaciones bastante directas la hipocresía y la inhumanidad pasiva de comunidades humanas aparentemente civilizadas, inspirándose en lo mal que sus educados vecinos de Nueva Inglaterra se lo hicieron pasar a ella y a su esposo, por ser éste hebreo.

 Siempre hemos vivido en el castillo cuenta la historia de las dos hermanas Blackwood, Merricat, adolescente de dieciocho años y la narradora del libro, y Constance, una bella y maternal veinteañera, que viven aisladas del mundo en su magnífica aunque algo anticuada mansión. Tan sólo están acompañadas por su gato Jonas y por el tío Julian, un anciano que está en silla de ruedas y al que se le va mucho la cabeza, pero no tanto como para olvidar que él es el único superviviente, aparte de las hermanas y el gato, de un envenenamiento masivo que seis años atrás se llevó al resto de los Blackwood: padre, madre, hermano y tíos. Crimen del que Constance fue acusada y absuelta, pero que enseguida comenzamos a sospechar que es achacable a otra persona…

No quiero dar demasiados detalles sobre la trama porque me gustaría que el lector de esta reseña se hiciera con el libro lo antes posible y degustara sin demasiadas pistas ni explicaciones su impagable savia. Creo que destripar y analizar la novela desde aquí, restaría encanto a la gran experiencia que constituye su lectura. Porque en Siempre hemos vivido en el castillo no se explica, se insinúa, una tremenda historia, al contrario de lo que sucede en los mamotretos superventas que tanto gustan en estos días, donde se describen a conciencia individuos de manual y situaciones folletinescas y predecibles. Pero no me resisto a afirmar que las personalidades de las Blackwood son dignas de un hondo análisis psiquiátrico (son dos agorafóbicas de manual, siendo Merricat una chiquilla maquiavélica y obsesiva, y Constance una trágica princesa entregada y contagiada de la locura de su hermana, a la que cocina y cuida como si fuera su única misión en la vida); que la irrupción en la casa de las Blackwood de cierto personaje masculino es una prueba de fuego para esa insana relación, y que la descripción de las personalidades y conductas de los envidiosos vecinos de las chicas es una magnífica continuación del pueblo de miserables civilizados de La lotería.

Leedlo y luego hablamos…

También de Shirley Jackson en ULAD: Las brujas de SalemLa maldición de Hill HouseLa lotería y otros cuentos, Cuentos escogidos, HangsamanEl reloj de sol

domingo, 6 de noviembre de 2022

Shirley Jackson: Hangsaman

Idioma original: Inglés
Título original: Hangsaman 
Año de publicación: 1951
Traducción: Maia Figueroa Evans
Valoración: Inquietante

¡Qué buena era Shirley Jackson! Hangsaman no es, ni de lejos, la obra que más me ha gustado de entre todas las que escribió, y aun así me parece un novelón.

Pero vamos por partes. Estamos ante un "bildungsroman" de corte experimental. Estamos, también, ante el retrato psicológico de Natalie Waite, una joven de diecisiete años. 

Jackson urde magistralmente la voz de Natalie, quien, además de una adolescente atribulada, es una de esas narradoras no fiables que la autora sabía encarnar con tanto tino. Y es que, desde el inicio, sabemos que hay algo en Natalie que no está bien. La vemos manteniendo conversaciones con un inspector de policía imaginario. Emborronando sus recuerdos. Estableciendo relaciones equívocas con un profesor de la universidad, su joven esposa y un par de alumnas. Incluso asistimos a su amistad con una tal Tony, que quizá no exista. Ah, y no olvidemos que tiene manías persecutorias. 

En fin: Hangsaman es una novela rara. No la recomiendo para iniciarse con Jackson, ya que su ritmo es algo lento, por momentos puede antojarse reiterativa y apenas desarrolla la mitad de los elementos que introduce. Sea como fuere, tampoco la descartaría, en caso de que la autora os guste. Y es que está perfectamente escrita, tiene una protagonista inolvidable, sinergias interesantes, pasajes extraordinarios (de corte onírico o directamente extraño) y un sentido del humor magnífico. Insisto: ¡qué buena era Shirley Jackson!


miércoles, 24 de diciembre de 2014

Shirley Jackson: La lotería y otros cuentos

Idioma original: inglés
Título original: The Lottery and Other Stories
Año de publicación: 1948, 1949
Valoración: imprescindible

La lotería es un relato corto nacido de la mente de la que sin duda es una de las mejores escritoras estadounidenses del siglo pasado. Publicado por primera vez en 1948 en The New Yorker, su acogida por parte del público no pudo ser peor: muchos lectores cancelaron su suscripción a la revista y la autora recibió durante meses cartas en las que fue duramente criticada e insultada debido a la dureza del cuento. Pero, ¿qué cuenta esta historia exactamente? Cuenta la tradición que se lleva a cabo en un pequeño pueblo estadounidense, que consiste en sortear un premio entre todos los habitantes del pueblo. ¿Y qué es ese premio? La lapidación, por eso de quitarse el stress de encima y de que la cosecha de ese año sea buena y porque oye, es una tradición y las tradiciones hay que respetarlas. 

Si bien hoy en día no nos vamos a asustar por el argumento del cuento, todo que lo lea quedará encantado por la manera en que éste está escrito. Shirley Jackson confirma con esta pequeña obra que sabe crear ambientes como nadie y consigue, en apenas doce páginas, estremecer al lector con la propia historia, con las interpretaciones que se pueden leer entre líneas y con el oscuro sentido del humor que contiene.

Pero La lotería es, además de un cuento fabuloso, el broche de oro de esta colección de relatos que reúne 26 piezas en las que Jackson muestra (por si no había quedado claro en Siempre hemos vivido en el castillo o La maldición de Hill House) la gran imaginación que posee (que poseía, más bien) y toda su maestría a la hora de contar historias. Las narraciones que encontramos en este volumen están siempre ambientadas en la realidad más cotidiana, en una rutina diaria que aparentemente nada tiene de especial... hasta que todo cambia.

A pesar de que no encontramos en estos relatos elementos sobrenaturales o las características propias de los cuentos de terror (que nadie espere encontrar aquí a una versión antigua de Stephen King, por mucho que él se haya declarado fan absoluto de la autora), todos los escritos de Jackson nos dejan un regusto amargo, así como una inquietud que no sabemos muy bien de dónde viene y que nos cuesta bastante quitarnos de encima.

Quizá porque se encarga de enseñarnos las cosas terribles que se esconden en cada lugar que creemos seguro, o porque nos hace pensar en todo lo malo que tenemos dentro de nosotros, los relatos de Shirley Jackson resultan ser fáciles de leer y dificilísimos de olvidar. Y yo creo que no se le puede pedir más.



sábado, 10 de marzo de 2018

Shirley Jackson: Cuentos escogidos

Idioma original de los textos: Inglés  
Traductora de los textos: Paula Kuffer
Publicación de la recopilación: 2015
Valoración: Recomendable

Cuentos escogidos. Mi primera toma de contacto con Shirley Jackson. Once textos en total: ocho cuentos y tres conferencias. Tras leer este libro, me atrevo a decir que la autora, además de oficio, tiene talento. Si no me creéis, mirad sus cuentos. Jackson parte de premisas muy simples, y en apenas unas páginas, logra conducirlas hacia terrenos de lo más sorprendentes; crea historias originales y sobrecogedoras basándose en la cotidianidad. Sus personajes, pese al poco desarrollo que tienen debido a la brevedad que impone el formato cuento, están caracterizados y resultan creíbles. El estilo de esta escritora merece mención aparte: una prosa clara, sencilla (que no simple), certera y muy poderosa. Nada de alardes, nada de efectismos; recursos mínimos que consiguen grandes resultados.  

Los mejores cuentos de esta selección, a mi juicio, son “El amante demoníaco” y “La lotería”. En el primero, una mujer aguarda a que su amante la venga a buscar para casarse con ella. Y creedme cuando os digo que la cosa se convierte en un plano secuencia digno del mismísimo Hitchcock. El otro cuento, "La lotería", es probablemente el más conocido. Gracias a esta historia, Jackson ilumina con la temblorosa luz de una antorcha los recovecos ocultos de la civilización. Por más que su autora se niegue a darle una interpretación, está claro que la indignación que causó la publicación de “La lotería” remite precisamente a esa identificación social de la que hablaba. Esta historia nos traslada a un apacible pueblecito que parece ser americano en el que se celebra un ritual anual de lo más espeluznante. 

Por su parte, “La bruja”, “Después de usted, mi querido Alphonse” y “Charles” giran en torno a la figura del niño. Niños inquietantes, que desconciertan a sus padres. Quizás lo más remarcable de estos cuentos es que Jackson escribe a unos niños que parecen niños; hay que ver lo que les cuesta a tantos otros novelistas. Están francamente bien. 

“Siete tipos de ambigüedad” es cruel, injusto, pero ya está (“Después de usted, mi querido Alphonse”, por ejemplo, era cruel de un modo más insidioso y ambiguo), y “La muela”... “La muela” empieza bien, pero pierde el norte y se desmadra. Ojo: estas historias no están nada mal, pero, al contrario de lo que me sucedió con las demás, sus ramificaciones no me han dejado pensando. 

En cuanto a las conferencias que aparecen en esta selección, recalcaré que una de las tres está dedicada a la respuesta (mayoritariamente negativa) que suscitó “La lotería” cuando fue publicada; es la peor de todas. Habría dado más juego, pero en ella la autora se limita a exponer lo que ocurrió y ofrecer un par de reflexiones al respecto, sin profundizar demasiado. Por otro lado tenemos “Experiencia y ficción” y “Notas para un joven escritor”. En ambas conferencias Jackson da consejos en lo relativo al oficio de escribir sin pretender sentar cátedra ni apelar a lo universal, pero de forma altamente convincente; una auténtica maravilla. 

En síntesis, Cuentos escogidos funciona como antología recopilatoria. Es cierto que hay alguna historia algo floja, o que palidece en comparación con las demás, y que una de las conferencias tiene un potencial desperdiciado enorme, pero a Jackson hay que leerla, y este es un estupendo comienzo. Bueno, como cualquier otro, al parecer; ¡esta autora promete!


También de Shirley Jackson en ULAD: Aquí

miércoles, 7 de mayo de 2014

Shirley Jackson: La maldición de Hill House

Título original: The Haunting of Hill House
Idioma original: inglés
Año de publicación: 1959
Valoración: recomendable

Si bien Jemila introdujo a Shirley Jackson por primera vez en este blog hace unos meses, hoy voy a reseñar otra de sus novelas, La maldición de Hill House, que fue adaptada al cine en 1999 (y rebautizada como La guarida). Si alguien ha visto la película, que no piense que el libro no tiene nada que ofrecerle. Los puntos de partida de la historia son parecidos, pero el desarrollo la misma es diferente –y, todo hay que decirlo, el libro es muy superior a su versión cinematográfica.

En La maldición... nos encontramos al doctor Montague, un hombre que busca casas encantadas para descubrir lo que realmente ocurre en su interior (que, generalmente, no tiene nada de sobrenatural) y tirar por tierra todos los mitos que se han creado sobre ellas a lo largo del tiempo. Así descubre Hill House, un caserón de historia inusual, en el que han ocurrido unas cuantas desgracias y que nunca ha sido ocupado durante más de unos cuantos días seguidos. 

El doctor decide alquilar la casa e invitar a varios individuos a que pasen un verano en ella, para ver qué es lo que ocurre y cómo reaccionan sus objetos de estudio. Finalmente son cuatro las personas que llegarán a Hill House: el propio Montague, Eleanor (quien ha pasado toda su vida cuidando de su madre enferma y quiere participar en el experimento para sentir que empieza a vivir), Theodora (una joven con aparentes facultades psíquicas) y Luke (el futuro heredero de la casa).

Sin más compañía que la del matrimonio Dudley, quienes se encargan de cuidar de la casa y de preparar la comida a los invitados (nunca durante la noche; desde el principio dejan muy claro que sólo aparecerán por allí una vez haya salido el sol, y jamás cuando ya se haya ocultado), los cuatro comenzarán su verano en Hill House con una mezcla de curiosidad y miedo (unos) y escepticismo (otros), pero el antiguo edificio les demostrará que lo que ocurre entre sus paredes es mucho peor de lo que ellos podían imaginar.

Y no puedo contar más, salvo que La maldición... es una novela corta que, si bien a un lector actual seguramente no le dará miedo, sí se puede considerar como un gran clásico dentro de la literatura de terror. Poseedora de las características propias del género, el gran acierto de Jackson es insinuar más que contar, así como desarrollar unos personajes absolutamente realistas y verosímiles (los Dudley son un poco arquetípicos, pero se le perdona porque apenas aparecen). 

Con razón Stephen King se declara abiertamente un fan de Shirley Jackson. Basta este libro para descubrir que la autora tenía gran talento y para desear hacerse con los siguientes.

miércoles, 8 de mayo de 2024

Shirley Jackson: El reloj de sol

Idioma original: Inglés
Título original: The Sundial
Traducción: Maia Figueroa Evans
Año de publicación: 1958
Valoración: Recomendable (aunquen no para todo el mundo)

Cuando uno acude a las obras de Shirley Jackson ya sabe, a grandes rasgos, con qué va a toparse. A fin de cuentas, la pluma de la autora rezuma personalidad, y sus historias giran siempre en torno a los mismos temas, personajes y escenarios. 

Pese a esto, Jackson todavía depara sorpresas a sus lectores. A mí me maravilló, por ejemplo, con la apabullante originalidad de Siempre hemos vivido en el castillo, e hizo lo propio con la extraña unicidad de Hangsaman. Ahora vuelve a asombrarme con El reloj de sol, sátira cáustica donde las haya cuya premisa resulta de lo más curiosa.

¿De qué trata esta novela, preguntáis? Pues de un grupo de personas, parientes y conocidos, que conviven en una gran mansión. Una serie de circunstancias las llevarán a creer que el fin del mundo se avecina y que ellas se convertirán en los últimos seres humanos sobre la faz de la tierra. Mientras se preparan para semejantes acontecimiento, friccionarán en un ambiente asfixiante y disfuncional.

De las virtudes de El reloj de sol destacaría:

  • Su negrísimo sentido del humor.
  • Las interacciones entre personajes. Me gustan especialmente, por su oblicuidad, aquéllas que involucran a la señora Halloran, Essex, Julia o Fancy.
  • Ciertas escenas magistralmente narradas. Pienso, por su enfoque onírico y su factura expresiva, en la de la ¿visión? de la tía Fanny. Asimismo adoro, por el cinismo que desprende, aquella en la que los habitantes de la mansión se relacionan con algunos miembros de «los verdaderos creyentes» en el capítulo 5, o la perversa trampa que la señora Halloran tiende a Julia en el 9.
  • Su capacidad para crear microcosmos que se encajan los unos dentro de los otros cual matrioshkas (la casa donde transcurre gran parte de la historia, pero también la de las muñecas de Fancy, o el apartamento dentro de la mansión que ocupaba la madre de la tía Fanny).
  • Su clímax, cruelmente ambiguo.

Por otro lado, estos son los defectos que le encuentro a El reloj de sol:

  • Es una propuesta algo irregular. Aunque su idea global es harto interesante y ostenta pasajes brillantes, la novela llega a hacerse pesada o atascarse.
  • Tiene demasiados personajes. Al lector le cuesta ubicarlos a todos, y la autora no exprime a varios de ellos.
  • Su ritmo. Entiendo que es deliberadamente lento, pero por momentos lo es en exceso.

Resumiendo: El reloj de sol es una novela muy particular. Aunque a mí me ha encantado, no la recomendaría para iniciarse con Jackson. Sea como fuere, tampoco la descartaría, en caso de que la autora os guste y la premisa os llame la atención. A fin de cuentas, está perfectamente escrita, ostenta sinergias interesantes, tiene pasajes extraordinarios (de corte onírico o directamente extraño) y hace gala de un sentido del humor magnífico.


También de Shirley Jackson en ULAD: Aquí

miércoles, 16 de julio de 2014

Shirley Jackson: Las brujas de Salem

Título original: The Witchcraft of Salem Village
Idioma original: inglés
Año de publicación: 1956
Valoración: entre recomendable y está bien


En 1692 y 1693 tuvieron lugar una serie de procesos judiciales destinados a descubrir y condenar a las brujas que, aparentemente, atacaban a los vecinos y perjudicaban el ganado y las cosechas en los condados de Essex, Suffolk y Middlesex. Todo comenzó en la aldea de Salem, donde un grupo de niñas y adolescentes comenzó a sufrir ataques y a achacarlos a las acciones de las brujas. Llevados por el miedo y por el extremismo religioso, los líderes de Salem creyeron las acusaciones de las jóvenes y llevaron a juicio a más de 150 personas, cinco de las cuales murieron en prisión. Las demás, después de pasar un tiempo indeterminado entre rejas, fueron liberadas.

Shirley Jackson se encarga de narrar este triste suceso en Las brujas de Salem, quizá la única de sus obras que se aleja de la ficción para dar fe de uno de los episodios más vergonzosos de la historia estadounidense. Al fin y al cabo, no había más prueba en contra de las personas condenadas que la palabra de las jóvenes "endemoniadas", y tanto los líderes de la comunidad como los vecinos de los supuestos brujos entraron al trapo y utilizaron cualquier excusa (una mala contestación, una mirada de desconfianza, un mal gesto) para acusar de practicar la brujería y encerrar a gran parte de la población.

Además de contar los hechos tal y como sucedieron (tal y como hablan de ellos los registros de la época, más bien), Jackson se pregunta qué pudo llevar a toda una comunidad a comportarse de tal forma. Hay quien dice que el culpable de lo ocurrido fue un hongo alucinógeno presente en el pan, que causó los primeros ataques y alucinaciones, y que después la gente se dejó llevar por la histeria. Pero tampoco hay que olvidar el extremismo religioso, la ignorancia y la superstición imperantes en la época. Todo ello, unido a un ambiente de profunda represión, pudo llevar a la gente del pueblo de Salem (y de las aldeas cercanas) a creer realmente que las brujas y los demonios se habían apoderado de la comarca. En fin, cosas más raras se han visto (y, desgraciadamente, aún se ven).

Las brujas de Salem no es, de todas maneras, un libro de historia, sino un simple testimonio de lo ocurrido en Massachusetts hace cuatro siglos. Está bien para pasar el rato, para saber lo que ocurrió (y alejar los hechos de las películas sobre este tema que tantas veces hemos visto) y como puente entre otras lecturas.

También de Shirley Jackson en ULAD: La maldición de Hill HouseSiempre hemos vivido en el castilloEl reloj de solLa lotería y otros cuentosCuentos escogidos, Hangsaman

lunes, 17 de diciembre de 2018

LO MEJOR DEL 2018, SEGÚN ULAD, MODESTIA APARTE

Juan G. B. dice: 

Oriol Vigil dice:

Koldo CF dice:
Ha sido, para mi, el año de los autores latinoamericanos. Aquí la lista:

Francesc Bon opina:
No ha sido un buen año. Mis preferencias siguen inamovibles y nadie les hace sombra y alguno ya debería. Y un desastre solo recordar leer autores españoles o estadounidenses. 
  • Mi mejor lectura del año: El viaje vertical, de Vila-Matas 
  • Novedades que salvo, y mucho: Las posesiones, de Llucia Ramis 
  • Te gustará si votaste o piensas votar a Vox: Ordesa de Manuel Vilas. (Esto es una broma muy del momento, ni siquiera comprendería que le gustara a alguien, y los que votan a Vox ni leen libros ni leen blogs literarios, seguro) 
  • Hartito de darles más oportunidades: Trueba, Amat, y otros involucrados en el socavón que se abre bajo lo que fue antes Anagrama. 
  • Propósitos de año nuevo que caerán seguro: Barth, Gaddis, Vollmann. Y ya que otros toman gustosos el relevo de la actualidad, re-lecturas a manta. 

Carlos Andia sentencia:
  • Lo mejor del año: las relecturas de Lorca (Bodas de Sangre / Yerma) y Carpentier (El siglo de las luces)
  • Narrativa: quizá Lectura insólita de 'El capital', de Raúl Guerra Garrido, porque el nivel, la verdad, no ha sido muy espectacular 
  • Descubrimientos: Antonio Di Benedetto (Zama), y la faceta literaria de Henri Michaux (Un bárbaro en Asia)
  • Reconciliación con, y por lo tanto reapertura de puertas a: Michel Houellebecq (gracias a El mapa y el territorio)
  • Ensayo: entre bastante igualdad, finalmente me decanto por Jean-Yves Jouannais (El uso de las ruinas, reseña dentro de poco) 
  • Clásico: Vida y opiniones del caballero Tristram Shandy, de Laurence Sterne 
  • Experimento: Me acuerdo, de Georges Perec (reseña también en unos días) 
  • Decepciones: varias, moderadas, quizá la más fastidiosa, por los elogios que arrastraba, Velocidad de los jardines, de Eloy Tizón 
  • Intenciones: un hipertocho que llegará pronto, volver a Di Benedetto, quizá a Sabato, cosas interesantes... y, sí Koldo, Cartarescu también. 

Montuenga contribuye: 

Marc Peig opina:

Carlos Ciprés añade:
Y que en los próximos meses Ustedes gocen de sus lecturas. 

Beatriz Garza estima:
  • Autor descubrimiento del año: Margaret Atwood 
  • Novela(ZA) descubrimiento del año injustamente olvidada: Primera sangre de David Morrell 
  • Clásico del año: Marianela de Benito Pérez Galdós 
  • Novela (que como no podía ser de otra manera, supera a la película) del año: Tomates Verdes Fritos de Fannie Flagg 
  • Relectura provechosa del año: Las hermanas Grimes de Richard Yates 
  • Lectura LGTBI del año: La chica danesa de David Eberhoff 
  • Objetivos cumplidos del año: Lectura y reseña de novela gráfica 
  • Conceptos aprendidos del año: La diferencia entre "literatura" y "producto literario". El género del ciclo cuentístico
  • Objetivos para el año que viene: me abstengo, que luego me siento fatal. 

Santi concluye:

lunes, 15 de mayo de 2023

RESEÑA + ENTREVISTA: Una canción para deshacer el mundo, de Brian Evenson

Idioma original:
Inglés
Título original: Song for the Unraveling of the World
Traducción: José Ángel De Dios
Año de publicación: 2019
Valoración: Recomendable

Una canción para deshacer el mundo, antología de Brian Evenson, compila historias de distinta extensión; historias con premisas o planteamientos creativos e interesantes; historias que comparten atmósferas, temas e intenciones, pero que al mismo tiempo son gratamente diversas.

Es verdad que algunas evocan a otros escritores; incluso las hay que homenajean de forma explícita a, por ejemplo, H. P. Lovecraft. Sin embargo, Evenson tiene por lo general una voz y un estilo marcadamente personales. 

La mayoría de sus textos me han gustado, pues suelen ser originales y eficaces. Mis favoritos son, empero, esos en los que lo cotidiano se tiñe de extrañeza e inquietud: un padre que busca infructuosamente a su hija en el cuento que da nombre al conjunto; el perfeccionismo malsano de un director de cine en "Sonido ambiente"; la experiencia de estar en una relación que no te llena en "Camisas y pieles"; la búsqueda de respuestas en "La espuma de las moscas"...

Evenson despunta en la creación de protagonistas no fiables. No es sólo muy bueno a la hora de retarar a esa clase de personajes, su caótica psicología y sus atormentadoras obsesiones; también sobresale al emplear diversos recursos expositivos o dar pequeñas pistas argumentales para que el lector les cuestione.

Asimismo, sorprende la facilidad de Evenson para la imaginería terrorífica. El autor es capaz de diseñar a seres espeluznantes (el terapeuta nocturno de "Nacido Mortinato"; el hombre del traje dorado de "Un mundo resplandeciente"; la entidad parasitaria de "El agujero"...). Con idéntica maestría es capaz de urdir escenas cuyas implicaciones le ponen a uno la piel de gallina. 

Quizá el texto menos convencional del conjunto es "Advertencia de contenido sensible", una hilarante gamberrada que se mofa de los trigger warnings. No le van a la zaga en lo que a rareza respecta otras piezas, que a pesar de catalogarse con holgura dentro de lo que conocemos como narrativa, siguen partiendo de ideas muy locas, como "La segunda puerta".

En resumen: Una canción para deshacer el mundo es una colección de género tan ecléctica como satisfactoria. Aunque debo advertir que su aproximación al terror suele ser más sutil de lo habitual, en la línea de Thomas Ligotti. Además, aviso que muchas de sus ficciones son bastante abiertas, de modo que pueden decepcionar a los lectores que prefieren que se les dé todo masticado. Sea como fuere, Evenson es, a mi juicio, un gran escritor, a quien me alegro de haber conocido.



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A continuación adjuntamos un pequeño cuestionario que Brian Evenson ha respondido con suma amabilidad:

ULAD: ¿Cuál es tu relación, en tanto que autor, con H. P. Lovecraft? Me ha parecido que lo referencias varias veces.

B.E.: Ciertamente, he escrito unas cuantas historias que dialogan con su obra (normalmente para revistas y antologías relacionadas con él). No leí nada suyo hasta que cumplí los 30. Sabía de su existencia, por supuesto, y muchísima gente me lo recomendaba, pero entonces me consideraba un escritor más literario que de género (pese a que mi obra tenía un fuerte componente horrorífico). Me impactaron especialmente El que susurra en la oscuridad y En las montañas de la locura

ULAD: Además de Lovecraft, ¿qué otros escritores te inspiran? ¿Edgar Allan Poe, Richard Matheson, Shirley Jackson, Stephen King, Clive Barker o Thomas Ligotti, quizá?

B.E.: Sin duda, Poe. Mi madre me leía sus historias cuando era pequeño, antes de irme a dormir, así que me han quedado grabadas. También Jackson y Ligotti han sido bastante importantes para mi carrera.

Al igual que Lovecraft, no leí a Matheson, King o Barker hasta ser mayor. Aunque los admiro, no considero que me hayan influenciado. Peter Straub, en cambio, sí. Y Robert Aickman; de él es de quien he aprendido más cosas. 

Otros autores que me gustan son Guy de Maupassant, M. R. James, Algernon Blackwood, Arthur Machen, Lucius Shepard, Paul Bowles, Franz Kafka y Samuel Beckett

ULAD: ¿Crees que los escritores de terror moderno han introducido novedades en el género? 

B.E.: Sí, pienso que los escritores contemporáneos de terror están logrando expandir el género. Sobre todo los jóvenes, pues arriesgan más. Además, cuando el horror se globaliza,  tiene a representantes cada vez más diversos: autores como Victor LaValle o N. K. Jemisin se adueñan de lo lovecraftiano y lo desplazan en direcciones inéditas, la filipina Kristine Ong Muslim narra desde la perspectiva de vivir en un sitio amenazado por un cambio climático que Occidente decide ignorar, Stephen Graham Jones entrega una perspectiva indígena y Attila Veres mezcla su experiencia en Hungría con sus lecturas americanas.

ULAD: Me encanta cómo presentas personajes totalmente enajenados al lector. A la hora de crearlos, ¿te basas en enfermedades mentales existentes?

B.E.: He investigado mucho en los campos de la psiquiatría y el psicoanálisis, y he sido cercano a gente con enfermedades mentales. También me he documentado sobre la psicopatía (incluso he conocido, lamentablemente, a un par de psicópatas). Además, imparto una clase sobre las representaciones de la locura en la literatura, así que le he dado muchas vueltas al asunto.

Personalmente, creo que las enfermedades mentales, en general, no son tan inequívocas y definidas como la teoría dice, y que muchas de ellas se ignoran completamente. Es por esto que, en mi ficción, intento representarlas con toda su complejidad y confusión.

ULAD: ¿Qué opinas de la implementación de trigger warnings en la ficción? Tu relato titulado "Advertencia de contenido sensible" parece una crítica gamberra y políticamente incorrecta a la gente que los demanda.

B.E.: En realidad no me opongo a los trigger warnings, pero pienso que deberían situarse al final del texto, en vez de al inicio. De este modo, la gente que los quiera conocer puede localizarlos fácilmente, y los que no, no se topan con ellos involuntariamente.

El motivo por el que los rechazo al inicio del texto es porque modifican la manera en que el lector aborda una historia: éste se prepara. Aunque entiendo que mi nivel de tolerancia es altísimo, pues jamás he leído nada y pensado luego: ¡ojalá un trigger warning me hubiera advertido de esto!

Cuando enseñaba en la Brown University teníamos una política: en las clases de escritura creativa se leerían cosas incómodas, pero, en si era necesario, uno podía parar en cualquier momento. Un colega del trabajo opinaba que si te resulta problemático leer sobre algo, probablemente estés reprimiendo un trauma que debes tratar con un profesional y que, por tanto, ignorar en la ficción temas de ese tipo es contraproducente. Más o menos concurdo con él: la ficción tiene que provocar.  

"Advertencia de contenido sensible" es una especie de crítica juguetona con la idea de los trigger warnings. Se me ocurrió porque uno de mis estudiantes insistía en usarlos hasta límites absurdos; ¡los suyos eran innecesariamente específicos! 

ULAD: Has ganado varios premios a lo largo de tu carrera. ¿Hay alguno del que te sientas particularmente orgulloso?

B.E.: Me hizo muy feliz el Premio Shirley Jackson por "Una canción para deshacer el mundo", ya que había sido nominado hasta en seis o siete ocasiones en ese certamen pero nunca lo había ganado.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Barbara Comyns: La hija del veterinario

 Título original: The vet’s daughter
 Idioma original: inglés
 Fecha de publicación: 1959
 Valoración: Recomendable

 Otra pequeña joyita encontrada por casualidad curioseando en la biblioteca, otra escritora hasta ahora desconocida cuyos estilo y universo me han cautivado… Hablo de La hija del veterinario, de Barbara Comyns, un hallazgo que puedo comparar perfectamente con el que me supuso Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson, reseñado en este blog no hace demasiado. Y eso que Comyns y Jackson tenían varias cosas que las separaban (inglesa una, estadounidense la otra; mujer de ocupaciones y parejas diversas una; ama de casa asentada en un barrio residencial con su eterno marido la otra…).

Sin embargo, creo que ambas coinciden en la clase de ambiente que muestran en los citados libros: realidades aparentemente aburridas y monótonas en las que destacan de forma desconcertante sus protagonistas, dos personajes femeninos muy jóvenes que pese a tener todas las de la ley para ser tan aburridos y predecibles como el resto de sus vecinos, se revelan brillantes, apasionados, tozudos, carismáticos y dañinos consciente o inconscientemente. Narran en primera persona y de forma perversamente inocente sus poco usuales historias, y como terminan de hacerlo en no demasiadas páginas, dejan unas insoportables ganas de más. Como curiosidad, decir que los dos libros han sido comparados con la Carrie de Stephen King por la crítica, y yo no puedo estar más de acuerdo.

 Pero centrémonos en La hija del veterinario.

En esta novelita, Barbara Comyns cuenta la historia de una joven y triste muchacha, hija de, efectivamente, un veterinario (un veterinario déspota, violento e intratable) y una pobre mujer que se está muriendo. La hija del veterinario, bonita y muy tímida, vive prácticamente como una empleada doméstica en su propia casa y sólo tiene una amiga, una muchacha sordomuda que desea ser modista. Pero también tiene como apoyo al risueño “Ojitos”, el joven ayudante de su padre que está claramente enamorado de ella. Y el talento de Comyns queda bien demostrado ya desde estas primeras páginas.

 Quizás sea yo que soy muy sensible con ciertas cosas, pero leer cómo la moribunda, una desdichada y bonita chica de campo que prácticamente fue obligada a casarse con un tipo chulo y atractivo pensando que su vida sería un cuento de hadas, recuerda melancólicamente su sencilla vida anterior, me dejó con las lágrimas colgando. Sobre todo cuando se es conocedor de la vida marital que llevó la mujer, repleta de vejaciones y maltratos de todo tipo.

 Finalmente, la madre de la protagonista muere (no es spoiler porque está contado y cantado), y entonces el pérfido veterinario se empareja con una mujerzuela de taberna con ganas de medrar y que tiene una relación amor/odio con la hija de su amante, hasta el punto que trata de emparejarla con un libidinoso y embustero tipo de la misma calaña que ella. Pero nuestra heroína conseguirá salir airosa de estos tejemanejes y de otras situaciones poco agradables a las que se irá enfrentando a lo largo de la novela, amor frustrado inclusive, y verá cómo el extraño don que tiene (he aquí el misterio de la función, ¿pista?, mirad atentamente la portada que acompaña a este post) se hace cada vez más poderoso…

En resumen: un libro lleno de magia, dolor y encanto y con un desenlace que le deja a uno parpadeando, de la mano de una sugerente escritora que perfectamente podría haber nacido y crecido en alguna casa de campo del sur de los Estados Unidos y haber sido etiquetada como gótica sureña. Cualidades, no le faltan.

También de Barbara Comyns en ULAD: Y las cucharillas eran de Woolworths, El enebro

lunes, 3 de agosto de 2026

Marina Tena Tena: Una casa sobre tus huesos

Idioma original: Español
Año de publicación: 2023
Valoración: Se deja leer < Está bien

Una casa sobre tus huesos, de Marina Tena Tena, ganó el I Premio Lestat organizado por la editorial Dimensiones Ocultas. Es una novela corta de terror que, a la manera de Angela Carter, adapta el cuento gótico de Barbazul. La protagoniza una niña perversa que recuerda vagamente a la Merricat Blackwood de Shirley Jackson. 

Si bien empieza fuerte y tiene intuiciones narrativas reivindicables (por ejemplo, su atmósfera o su leimotiv de las mentiras), se dilata en exceso, la adorna un toque poético no siempre bien integrado, entrega respuestas algo anticlimáticas y queda a la sombra de la literatura a la que homenajea. 

Narra la historia de Marga, una huérfana de madre que vive aislada del mundo con su padre en una casa protegida por altos muros de piedra y rodeada por un frondoso bosque. Marga tiene dos cosas terminantemente prohibidas: traspasar los muros que envuelven su casa y entrar en la habitación roja.

Ya he dicho que Una casa sobre tus huesos tiene varias virtudes: su inicio es muy potente, su atmósfera está bastante lograda y su prosa exhibe destellos líricos. A eso hay que añadir que tiene un par de escenas genuinamente impactantes. No obstante, creo que la novela desperdicia algunas de sus ideas, se antoja reiterativa a partir de su segunda mitad y se cierra sin mucha fuerza.

Sea como fuere, pese a sus defectillos y limitaciones resulta, gracias a su brevedad y modestas pretensiones, una lectura entretenida. Yo personalmente le seguiré la pista a su autora, muy prolífica pese a su juventud, cuyas premisas suelen por lo general llamarme la atención.

lunes, 16 de diciembre de 2024

ULAD 2024 - Olvidad cualquier otra lista

Para qué más preámbulos: la lista de los listos. La que todo autor anhela por integrar. La que todo el mundo editorial espera para consultar. La única virtud que nos falta es la modestia.


Alain:

Resumen del año: Mi primer año como miembro de ULAD. Formar parte de un grupo de apasionados por la literatura ha sido estimulante. Además, tuve la oportunidad de platicar con escritores a los que admiro. Así que ha sido un año muy bueno para mí. Aquí mis favoritos del año:

Novela: Salto mortal, de Kenzaburo Oé. Los años de espera, de Fumiko Enchi.
Novela corta: Ella en la otra orilla, de Mitsuyo Kakuta.
Cuentos: Lealtad al fantasma, de Enrique Serna. La sangre de medusa (y otros cuentos marginales), de José Emilio Pacheco.
Comic: Takemitsuzamurai, de Issei Eifuku y Taiyō Matsumoto.
Crónica: Una novela criminal, de Jorge Volpi.
Poesía: Kokinwakashu. Sobre la luz, de Oscar de Pablo.
Relectura: Los relámpagos de agosto, de Jorge Ibargüengoitia.
Descubrimientos: Los niños 6 y Cómo provocar un incendio y por qué, de Jesse Ball.

Oriol:

Resumen del año: No ha leído ningún libro imprescindible. Aun así, he descubierto muchas novelas, antologías y cómics notables. ¡Ah, y mi primer título, El amor edípico contra la lujuria sadomasona, ha sido publicado por Colectivo Juan de Madre Presenta, ilustrado por Rios Über Alles y reseñado con mucho tino por, entre otros, Santi Pérez Isasi y David Calpa! ¡Ah, y a través del compañero Alain Ríos he podido preguntar un par de cosillas al gran Shintaro Kago!

Novelas destacables: Un jardín de placeres terrenales, de Joyce Carol Oates, Valentino, de Natalia Ginzburg, El reloj de sol, de Shirley Jackson, y Job. Historia de un hombre sencillo, de Joseph Roth.
Novelas que parecen escritas específicamente para mí: My husband has taken our roleplaying too far, de Christian Wallis, El regreso, de Walter de la Mare, y El dios de piedra, de Leonard Cline. Quizá incluiría también La declaración de Stella Maberly, de F. Anstey, y Los veinte días de Turín, de Giorgio de Maria.
Clásicos decimonónicos castizos desempolvados: Las cañadas indómitas, de Raimon Casellas, El subterráneo habitado, de Manuel Benito Aguirre, Narraciones inverosímiles. Selección, de Pedro Antonio de Alarcón, y Criadero de curas, de Alejandro Sawa.
Mejor antología de relatos:  Pelea de gallos, de María Fernanda Ampuero. 
Relatos destacados: Varios de T.errores. En el bosque ya estás muerto, de VV.AA., de L'amant del diable, de Elizabeth Bowen, de Parásitos perfectos, de Luis Carlos Barragán Castro, y de Negro tal vez, de Attila Veres. 
Mejores novelas gráficas: Fraction y El palacio infinito de Shintaro Kago. También es bastante buena La voz de las bestias, el ansia de los hombresde Thomas Gilbert.
Mejor libro de no ficción: El camino pagano, de Edgar-Max.
Empacho de: Narrativa (tanto novela como relato).

Juan:

Resumen del año: En general, un año bastante anodino; ni bien ni mal, ni frío ni calor, ni carne ni pescado... Aún así, alguna que otra lectura destacable sí que ha habido:

Polar y novela del año (previsiblemente, aunque aún quedan unos cuantos días para que éste termine): Historias de la noche de Laurent Mauvignier 
Novela de miedito (o no): Una cabeza llena de fantasmas de Paul Tremblay 
Novela/reportaje gráfico: sin duda, El abismo del olvido de Paco Roca y Rodrigo Terrasa.
Biografía (más o menos) también bastante gráfica: Las 100 primeras películas de Nicolás Cage de Paco Alcázar y Torïo García.
Ensayo: The King, de autoría variada y, en curso de lectura, Danza macabra, justamente de The King...

Poesía: Llibre de meravelles de Vicent Andrés Estellés (cierto que no he leído ningún otro, pero lo merece igualmente).

Decepción: Mi esposa y yo compramos un rancho de Matt y Harrison Query. Esta es la chafada más gorda, pero también ha sido un poquito decepcionante Lo que más me gusta son los monstruos - Libro Dos de Emil Ferris. Y aún tengo el culo torcío con Chamanes eléctricos en la fiesta del sol de Mónica Ojeda...

NO decepción del año: Un lugar soleado para gente sombría de Mariana Enriquez.

Sorpresa (se entiende que agradable) del año: Los secretos de Heap House de Edward Carey,

Bizarrada del año (y por muchos más, sospecho): El amor edípico contra la lujuria sadomasona de Oriol Vigil.


Carlos:


Resumen del año: esto es una novedad introducida por sorpresa, así que me ha dejado un poco descolocado. Aun así diré que el año ha sido regular, con más decepciones de las habituales, y un nivel medio en el que apenas sobresalen un puñadico de cosas, algunas como estas:


Novela: en castellano Extraña forma de vida, de Enrique Vila-Matas; en otros idiomas, El otro nombre (Septología I), de Jon Fosse

Novela corta: Nocturno de Chile, de Roberto Bolaño, y Noches blancas, de Fiódor Dostoyevski

Ensayos y similares:

    - Humanidades: Los hombres no son islas, de Nuccio Ordine

    - Música: Aquellos años accidentales, de Laura Piñero

    - Arte: El eco pintado, de Óscar Martínez

Historia: Ocho días de mayo, de Volker Ullrich

Libros de viajes: Campos de Níjar, de Juan Goytisolo

Biografía novelada: Lawrence de Arabia. La corona de arena, de Jose María Álvarez

Relectura: Artificios, de Jorge Luis Borges

Humor: El puente de los perros suicidas, de Abel Amutxategi

Clásico: La guerra carlista, de Ramón del Valle-Inclán (reseña en unas semanas)

Rarezas y descubrimientos: Madame Edwarda, de Georges Bataille, y Nebiros, de Juan Eduardo Cirlot


Koldo:

Resumen del año: Lo de siempre, pero un año más viejo

Tres libros de relatos:  Ahí fuera de Kate Folk, Alcaravea de Irene Reyes-Noguerol y Cuentos completos de Juan Carlos Onetti. 
Tres novelas: Eloy de Carlos Droguett, Despertar a los muertos de Scott Spencer y El origen. Una indicación de Thomas Bernhard. 
Dos libros híbridos: Yo navegué con Magallanes  de Stuart Dybek y Grimmish de Michael Winkler.
Dos libros de memorias (también un poco híbridos): Cada uno por su lado y Dios contra todos de Werner Herzog y Vida de un pollo blanquecino de piel fina de Andrés Pérez Perruca.
Un ensayo: Terror y utopía: Moscu en 1937 de Karl Schlogel.

Marc:

Resumen del año: año flojo en lecturas (en cantidad, pero también en calidad). Pocos libros destacables en un año en el que se salva básicamente por libros de autores ya conocidos y por el descubrimiento de la obra de Fosse.

Libro del año: «La próxima vez el fuego», de James Baldwin
Ensayo del año: «El temps de la promesa», de Marina Garcés
Autores de literatura infantil del año: Romain Pujol & Vincent Caut con la serie «Avni»
Consagraciones del año, nuevamente: Pol Guasch, Annie Ernaux
Descubrimientos del año (autores): Jon Fosse 
Propósitos para el 2025: más poesía y más clásicos
 
Francesc: 
 
Resumen del año: incluso estando satisfecho de haber sido capaz de sostener un cierto ritmo lector, lo hubiera estado más si el año hubiera contado con alguna experiencia reveladora sobre todo en clave ficción, aunque quizás en estos tiempos extraños y convulsos confiar en que se produzcan carreras literarias de largo recorrido resulte un poco ingenuo. 
 
Aún así:
 
Libro del año: Ex-aequo: Los jugadores de Whist de Vicenç Pagès Jordà (aún no reseñado) y El dia de la Independència de Tuli Márquez, lecturas, ambas, generacionales, cercanas y crepusculares y reivindicaciones de que los autores en catalán deberían contar con una industria valiente que los traduzca. Ya de paso, todo lo de Monzó y lo de Pàmies.
Retrasos del año: Mary Gaitskill, autora que me ha interesado con cierto efecto retroactivo y a la que aún me resulta difícil ubicar, por la manía de la industria editorial USA de etiquetarlo todo
Ensayos del año: lo digo en el resumen, me gustaría engancharme a algún autor de ficción, pero el ensayo (y las novelas cortas, je je) ha sido un recurso muy útil para marcarme ciertas pautas lectoras, así que desgloso dos categorías: 
  •     Ensayo atemporal: Aldous Huxley y Barbara Cassin (aún no reseñado)
  •     Ensayo del momentoEva Illouz Mark Coeckelbergh, más que nada para que se lean antes de que sus premisas caduquen (o estallen por los aires) y los veamos más antiguos que el periódico de ayer (¿qué es un periódico?)
Propósitos del año: hacer algún mínimo caso a las novedades de ficción, a ver si así descubro algún escritor notable antes de que se me muera. Leer ensayos sin que sepa de antemano que comulgo con sus planteamientos (se resolvería de cuajo leyendo a Jiménez Losantos). No pasar de largo en las secciones de poesía (al menos mirar las portadas, me refiero). Leer más crónica. Releer más de todo.
 
 
Santi:
Resumen del año: Revisando mis (escasas) reseñas de 2024, veo que el año empezó bien, con una buena cosecha de libros comprados/regalados en Navidad, pero luego vino una larga sequía de lecturas, en la que predominaron las relecturas y los clásicos. Entre lo que he leído más reciente predomina claramente lo fantástico y el terror, y la literatura española y en español. Va mi lista:

  • Libro del año: De entre los recientes, Visceral, de María Fernanda Ampuero, que me sorprendió muchísimo; de entre los menos recientes, Los santos inocentes de Delibes, que no puedo creer que todavía no estuviera publicado en el blog.
  • Mejores novelas: Un amor de Sara Mesa (con permiso de Juan G.B.) entre las recientes y Tristana de Galdós entre los clásicos. Mención especial para dos novelas hispanoamericanas impresionantes: Huasipungo de Jorge Icaza y Balún Canán de Rosario Castellanos.
  • Mejores novelas cortas: Un detalle menor de Adania Shibli y Mireia de Purificació Mascarell.
  • Mejores libros de cuentos: Conejo maldito de Bora Chung y El peor escenario posible de Alejandro Morellón.
  • Mejor ensayo / autobiografía / autoficción / whatever: Yeguas exhaustas de Bibiana Collado Cabrera
  • Libros sobre paternidad (que aún no he reseñado): "pulgar hacia arriba" para Literatura infantil de Alejandro Zambra; "pulgar hacia abajo" para Irene y el aire de Alberto Olmos
  • Lectura más loca e inclasificable del año: El amor edípico contra la lujuria sadomasona de Oriol Vigil Hervás.
  • Decepciones (sin ser libros horribles ninguno de los dos): Soy fan de Sheena Patel y Otaberra de Elisa Victoria.

Propósitos del año: Leer más, mejor, más variado y más reciente (aunque este propósito lo hago todos los años y ya se ven los resultados...).


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¿Qué hay de vosotros, queridos lectores de ULAD? Estamos deseosos de que compartais vuestras listas con nosotros en los comentarios.