domingo, 22 de abril de 2018

Manuel Vilas: Ordesa


Idioma original: español
Año de publicación: 2018
Valoración: a quién le importa lo que yo haga (a quién le importa lo que yo diga)

Un momentito. Acabo una carta y empiezo:
Queridos responsables de promoción de las editoriales. Primero de todo agradeceros las copias que de vez en cuando me enviáis, aunque a veces los libros no acaben de gustarme. Ya sabéis lo de la coherencia y la independencia a ultranza de este blog. Solo un detalle a comentaros: cuidado con exagerar con determinadas obras. Ya sabemos que habéis de vender libros y que los super-ventas (se dice) pueden permitir acometer proyectos más artísticamente arriesgados. Pero cuidado con las expectativas. Y con lo que ponéis en las fajas, ya de paso.
Pues eso. Que las grandes expectativas son un arma de doble filo. Cuidado si estas son exageradas (una de mis valoraciones alternativas para el libro era : Dembélé).
El resultado es, entonces, la desazón. Bueno, si uno ha leído todas esas críticas inflamadas y ha leído esos tweets con menciones a pasajes del libro (uno en concreto fue el que hizo que me decidiera a leerlo)  como si Ordesa fuera EL PUTO FUTURO DE LA NARRATIVA, lo de desazón puede que se quede corto. Hablemos de decepción, hablemos de engañifa, hablemos de cabreo, de un cabreo de dimensiones considerables.
Lo he de confesar: desde la página 24 o así tenía claro lo que pensaba de este libro. Las 363 adicionales (interminables) solo lo han corroborado y, eso sí, me han permitido hacer acopio de montones de ejemplos por lo general bastante sonrojantes, que voy a usar más que nada para a) demostrar que he leído todo el libro y b) hacer un poquito llevadera esta reseña que, a la fuerza, va a resultar un poco reiterativa.
Pág. 84.
Eran guapos. Los dos eran guapos. Por eso estoy escribiendo este libro, porque los estoy viendo.
Los vi entonces, cuando eran guapos, y los veo ahora que están muertos.
Que mis padres fueran tan guapos es lo mejor que me ha pasado en la vida.
Vilas se muestra incapaz de parar en la descripción de obviedades. Su prosa es formulaica. Frases sueltas, ideas poco floridas, de esas que algún reseñista sobreexcitado llamaría dardos o flechas o vete a saber qué. Otros podemos decir que algunas son frases para jarras de Mr. Wonderful. Unas cuantas de ésas y entonces, patapum, frase larga que apuntala y desarrolla y aglutina los conceptos y mirad cómo me extiendo. Y conclusión final, a modo de remate. Una y otra vez. Esa combinación busca abarcarlo todo. No hay duda de ello. Pero hay capítulos que parecen redacciones de alumno de ESO. Manolito: escríbeme un folio sobre alguien de tu familia.
Pág, 219
 Los muertos anónimos están libres del ridículo del paso del tiempo. No fueron motivo de fotografías recordadas. Son nadie, son viento, y el viento no hace el ridículo.
Y vuelta a empezar. 387 páginas de insistencia narcisista (o de otro tipo, otra de mis valoraciones posibles era: onanista),  de un narcisismo masoquista, como si fuera el único que ha perdido a los padres y se ha separado y vive la crisis de la media edad. Como si ello fuera suficiente para mostrarlo al mundo, para convencer a alguien más que a familia y amiguetes para que te lean. Coño, escribe un blog, confórmate con eso, como hacen muchos. Porque forzar cada acto de la existencia humana como una analogía de la trascendencia es risible. El pasaje que mencionaba el tweet hablaba de atar una bolsa de basura como una especie de catarsis de la existencia. Qué pretensiones, madre. No es una opinión mía. Es un hecho. O es que el extremo de banalizarlo todo es teñirlo todo de sentido del destino. Al final, uno acaba pensando que se trata de una simple falta de madurez.
Este libro es, por todo ello, un absoluto desastre. Este libro, semblanza autobiográfica que no moviliza al lector salvo, especulo, por curiosidad morbosa, rollo reality-show, me ha traído a la cabeza a Loriga, a Pérez Andújar, a Trueba. Mediocres por distintos caminos, pero escritores de los que nadie se acordará en el futuro.
Pág. 197
No puedes renunciar a la catástrofe, es el gran orden de la literatura, el viento de la maldad y el viento de todas las cosas que han sido.
Qué pesao con el viento. Obviamente, Vilas también tiene como ejemplo a Knausgard. Me lo va a negar. Solo espero que algunas de las elipsis de este libro (adolescencia, matrimonio, relación con el alcohol) no sirvan para eventuales nuevas entregas. Pero Knausgard, al menos, escribe con fuerza y convicción, puede que hasta con chulería. Vilas combina momentos de complejo de inferioridad con arreos de intelectual sensible y esa combinación no funciona. NO FUNCIONA.
Pág. 17
 Antes la vida valía menos. Ahora vale más.
Sí: página 17. Ver lo que quedaba por delante me ha causado cierto desasosiego. Porque una de las características (la cuarta de mis valoraciones posibles era estéril) de la literatura ha de ser interesar, interesar lo suficiente como para seguir, ya puestos, seguir hasta la 361 en que el autor nos regala 26 páginas de epílogo poético como para recordar que es un gran narrador pero también un gran poeta. Poesía, interpreto para este caso, es coger un párrafo en prosa y recortarlo de forma caótica para que uno piense que, en vez de leerlo ha de recitarlo.
Pág. 371
El poder en todo tiempo siempre igual a sí mismo.
La historia humana en todo tiempo como ya fue hace tiempo.
El mismo tiempo siempre.
Repitiéndose la esencia de España, la esencia del mundo grande.  
Vilas, por eso, es el típico escritor que genera cierto efecto de llamada. Algún pesado (me viene a la cabeza Risto Mejide), lee un libro así, se entera de su inexplicable exitazo, y piensa qué guay, que sencillo, ser escritor no parece difícil, yo podría intentarlo. 
Pág. 29
Los muertos no fuman 
Pero a mí, sobre todo, me ha venido a la cabeza otro plasta: Albert Espinosa. Otro maestro de la repetición y la vuelta una y otra vez sobre el mismo registro.  
Luego pasa lo que pasa. 
Con Sant Jordi aquí al lado, alguien tenía que decirlo. 

44 comentarios:

crmar17 dijo...

Totalmente de acuerdo, hay que tener cuidado con los comentarios de las editoriales. Lo empecé a leer porque soy de la misma tierra que Manuel Vilas, pero no pude pasar de la página 50, y además tengo una edad que si no me gusta el libro en las primeras páginas lo dejo y a otro.

Sandra Suárez dijo...

Menos mal que estáis vosotros, García Martín y poco más en España como críticos independientes, no palmeros al servicio de las editoriales. Se puede discrepar y replicar (obviamente, y para eso están los comentarios), pero vuestras críticas son siempre creíbles e independientes..., y eso ya es muchísimo en los tiempos que corren. Gracias.

E m i l io dijo...

Este libro es un auténtico "bluff" y es bueno que algunos críticos independientes digan qué es lo que hay en este montaje editorial. Enhorabuena por la reseña.

Beatriz Rodriguez Soto dijo...

Enhorabuena por tu reseña, Frances Bon. Tu crítica es simpática y con un sentido del humor un poco desesperado.
Los párrafos que transcribes como muesta del relato son espeluznantes y para echar a correr. Hay gente muy osada.
Te felicito por tu sinceridad.
Un saludo

Koldo CF dijo...

Ese "Antes la vida valía menos. Ahora vale más" parece extraído de un discurso de Rajoy! Vaya tela haberte tragado todo el libro. En fin, buen trabajo desenmascarando "el libro del año".

Carlos Andia dijo...

Madre mía, lo difícil que es hacer una buena reseña de un libro malo. Chapeau!

Adrià Pons dijo...

Bueno, hubiera sido interesante comparar a este Vilas (que no he leído) con el Gran Vilas de ese precioso libro que es "España", o con su poesía, al fin y al cabo la voz de Vilas es una e inconfundible. Lo de Espinosa es un poco con calzador. La reseña, un poco a lo Malherido, que tiene gracia cuando lo hace, o hacía, Olmos.
Un saludo

Javier SM dijo...

¡Menudo favor me han hecho!Estuve a punto de llevármelo un par de veces, y salí de la librería con sentimiento de culpa por no comprar la joya literaria del año, el futuro premio Nobel.... pensaba que lamentaría toda mi vida no haberme llevado la primera edición de la joya...
Esta noche dormiré tranquilo. ¡Gracias!

Anónimo dijo...

La verdad es que agradezco bastante esta reseña. Me ha costado dios y gloria terminar de leer este libro, mientras lo veía recomendado en todas partes y por todo el mundo. No podía evitar pensar: "¿seré rara?", "¿seré yo?",...
Siento cierto sentimiento de culpabilidad, porque no me cabe duda de que Vilas debe ser un poeta excelente, lo cual no da de comer, reconozcámoslo. Pero por mucho que merezca ganarse mejor la vida como escritor, los lectores de prosa no tenemos la culpa.
Además de la pereza que me causa ese victimismo, negatividad y fatalismo a lo largo de toda la narración, en una vida que no es especialmente mala, por mucho que el Sr. Vilas se empeñe.
A veces las editoriales son grandes culpables de que la gente no lea, curiosamente.
¡Gracias de nuevo, Francesc!

Anónimo dijo...

Me lo habían recomendado bastante, pero su crítica negativa es lo que más me anima a comprarlo. Gracias.

Carles S. dijo...

Gracias por quitarme ese peso que tenía desde el día que allá por la página 190 lo mande al rincón de libros mal recomendados, por insoportables.

Francesc Bon dijo...

Gracias a todos por los comentarios, y espero que, conforme las ediciones se sucedan y el globo se hinche, la gente acuda a leer esta humilde reseña, aunque sea para chincharnos haciendo lo contrario. Y no suelo repetir en meses con autores que me decepcionan de forma ta profunda como este, y no sé no sé yo si un libro que se titula así: "España", no sé si me pilla en el momento adecuado. C'est la vie.

Anónimo dijo...

Reseña de amargado , las mejores! Mañana me compro “Ordesa”. Me gustó mucho “America” y el de Lou Reed, estaba esperando a la Feria del Libro, pero las reseñas de amargados graciosillos me ponen , y Vilas seguro que no me decepciona.

Adrià Pons dijo...

Francesc, que te haya entrado Vilas por el otro lado se puede entender. Pero no dejes de leer “España” por fobias que nada tienen que ver con lo literario. No fotem, home!

Javier SM dijo...

¿Una reseña hecha por la persona por la que descubrí a Spanbauer? No, no es la reseña de un amargado. No tengo ninguna necesidad de hablar bien de nadie, pero me fío mucho de la persona que firma esta crítica.

Anónimo dijo...

Esta es la reseña de alguien que todavía no ha tenido que enterrar a sus padres, ni sabe lo que es estar jodida después de los cincuenta y a mitad del camino. No entiendo las citas que se usan para desacreditar al autor. Pero claro como soy una señorona que lee y aprecia el uso de las palabras, y estudié la EGB y entiendo los recursos poéticos como la repetición para dar ritmo al texto....tal vez Vilas sea la lectura ideal para aquellos que entienden el sufrimiento ajeno y comparten la desazón de una época. Supongo que el rechazo a este libro es porque el crítico todavía no ha resuelto la relación con sus padres, ni el camino de sus propia existencia. Uno se aburre de este libro cuando no sabe qué hacer con el paso del tiempo y la vejez de sus progenitores...el vértigo vital da mucho rechazo. A los padres siempre los pateáis, reales o literarios os aburre la gente normal que ha vivido. Cuando mueran tus padre te acordarás de Ordesa y no querrás incinerarlos. No lo olvides. Puedes detestar la forma, pero no el fondo de lo que cuenta este libro, si te gusta pensar y leer a la vez.

Carlos Andia dijo...

Dando por bueno que estudió usted la EGB, debería saber que esas alusiones personales son de pésimo gusto.

Señora (o lo que sea): es usted una maleducada.

Francesc Bon dijo...

Pues muchas gracias por los nuevos comentarios. Parece que nos encontramos, por fin, ante una cierta diversidad de opiniones. Defensores tan convencidos que, mira por donde, sobreexcitan su imaginación y especulan sobre la situación personal de alguien tan osado como para leer un libro y opinar sinceramente sobre él. Especulaciones realmente descabelladas, a la par que lamentablemente erróneas, pero claro, perdonad que yo no sea Vilas y esparza mi vida a los cuatro vientos para capturar a lectores proclives a ello. Es lo que tiene el rollo cursi y sentimentaloide. Muy libres de picar el anzuelo, claro, cómo no.

Juanita Banana dijo...

No me entusiasmó el libro, pues es bastante monótono. Pero tampoco merece una critica tan feroz. Por supuesto que vivir tres perdidas, tres lutos, ya que una separación lo es y más con hijos de por medio, merece no uno, sino muchos libros. Provoca un dolor tan grande que te destruye y te tienes que reconstruir. Eso es lo que intenta Vilas, a corazón abierto, y ese es su merito. Sin interponer la ficción a modo de escudo. Que no sea el único que ha pasado por eso no justifica tu descalificación. Todos los autores hablan de si mismos y las miserias humanas son siempre las mismas. La verdad, quiza no sea la novela del año, pero tú crítica te aseguro que tampoco, pues también te repites bastante en tus argumentos y te falta rigor. Por cierto que decir que no vas a leer un libro porque se titula España muy propio de un crítico imparcial y amante de la literatura no es.

Interlunio dijo...

A mi no me interesaba Vilas y sigue sin hacerlo, pero quiero aclarar algo con respecto al gremio de los amargados. Desde que los manuales para el buen nihilista neoliberal, o sea, los libros de autoayuda ganaron éxito, los amargados adquirimos una definición mucho más elocuente, subimos de grado, ahora somos: personas tóxicas.
Así que ya vale de menospreciar nuestro poder maligno cuando somos capaces de cosas tan aberrantes como elegir qué leer y qué no.

Lupita dijo...

Hola a tod@s. Después de leer vuestros comentarios ( muy variados y amenos, por cierto), quiero aportar algo yo. He leído con interés la reseña de Francesc por dos razones principalmente: porque no tenía ni idea de quién hablaba, y porque me ha gustado su argumentación.
Por mi vida personal no estoy muy al día de las novedades, y me ha sacudido de lleno este título, y el bombo que se le ha dado. ¿Cómo es posible que vaya todo tan rápido o haya tanta información que no me entere de nada?
A mí me gusta cómo ha argumentado Francesc porqué le ha defraudado el libro. Me ha recordado el estupor que he sentido algunas de las últimas veces que he abierto un libro de la llamada nueva poesía, llena de un narcisismo simplón y de obviedades vergonzosas.
Hay un generador de frases de Paulo Coelho en Internet con el que las personas hacen frases ridículas, del tipo: hoy es jueves, o sea que mañana viernes. Es una broma, y es muy divertido, pero si un libro que está plagado de semejantes memeces se lleva tales halagos, entiendo el desconcierto, y hasta cierto enfado.
Otra cosa es la que hay que saber distinguir entre lo que se cuenta y cómo se cuenta. Quim Monzó tiene un cuento sublime sobre un hombre que mira por la ventana. Pero podemos tener la mejor historia del mundo y no saber contarla.
Si este hombre ha tenido muchas pérdidas en su vida y quiere contarlo, pero hace una m..y lo digo, ¿ es que no entiendo el sufrimiento ? Me parece que no tiene nada que ver.
Respecto a lo que dice Interlunio: los amargados tenéis un gran poder. Después de oir a Rafael santandreu en la radio, quise volver a tener 20 años, pero además esta vez midiendo 1,75. Vino una persona amargada y tóxica que me dijo que no sólo no iba a pasar jamás, sino que mejor me dejara de gilipolleces y me fuera a trabajar. Saludos

Anónimo dijo...

Tras varios años constatando a diario el amor a la literatura, la ausencia de prejuicios y la independencia de criterio que destilan los críticos de ULAD, debo decir que "¡Ole ahí!". Debo decir que Francesc no me ha parecido jamás un amargado ni un "poseur" y que TIENE TODO EL DERECHO DEL MUNDO A CAGARSE EN LAS MUELAS DE TODO AUTOR QUE LE DEFRAUDE. Resulta curiosa también la presencia de algunos comentarios sospechosamente afectados hasta la médula por la crítica. Una militancia que confunde y que me recuerda a la de los defensores de ese pestiño llamado "Patria"
Ni caso, Francesc.

Francesc Bon dijo...

Pues vaya: me estáis haciendo recuperar la sana costumbre de responder a tiempo los comentarios. Gracias por los de hoy. Agradezco sobre todo que la gente ya nos otorgue cierta autoridad y cierta responsabilidad, pero no hay que tomarlo muy en serio. Somos lectores compartiendo opinión en un entorno, parece, relativamente amplio en el tamaño y, espero, en las miras. Y perdonad a veces ciertas licencias. Lo de evitar leer a un escritor que me ha defraudado y en un libro cuyo título no me evoca nada bueno, pues es eso, una licencia a la que creo tener derecho. Ni que fuera con una camiseta amarilla, oiga.

Rafael Marín Rafael dijo...

La verdad es que me ha sorprendido esta crítica acerba sobre esta novela que tenía pensado comprar y leer. Ahora dudoven que vaya a hacerlo. Sí un lector-consumidor se gasta 20 euros en un libro, y éste le ha decepcionado, ¿no puede devolver el libro en la librería dónde lo adquirió? No sé sé van a coger. Ha tenido mala suerte como lector-consumidor. Tan solo pidrp intentar venderlo como objeto de segunda mano en alguna página de Internet, y con una gran pérdida de su valor. Gracias por la crítica.cme has ahorrado lo que vale el libro. Y odio la llamada literatura del yo, que no es otra cosa que biografía camuflada de literatura.

Anónimo dijo...

Me resultaron sorprendentes algunos comentarios por el nivel de agresividad. Es sólo la opinión sobre un libro.....no la interpretación de las sagradas escrituras! Además me parece poco honesto refugiarse en el anonimato si se van a decir enormidades del tipo “ya te acordarás de Ordesa cuando mueran tus padres”.

Gabriel

Ana Blasfuemia dijo...

Ay, Francesc, qué alivio leerte. Qué alivio saber que alguien comparte conmigo la sensación de que este libro está inflado y sobrevaloradísimo. No lo dices tú pero lo voy a decir yo: es un truño de libro. Mira que es difícil, pero no conseguí ni terminarlo. Coincidió que hace un par de días venía el propio Vilas a presentar el libro y allá me fui a intentar que me convenciera de que estaba equivocada y que bien podría valer la pena el esfuerzo de terminarlo. Pues no. Escucharlo me produjo el mismo aburrimiento que leerlo. Y la misma incomprensión ¿de verdad este libro está teniendo éxito? ¿de verdad conmociona tanto a quienes lo leen? No será que no he leído libros del "desgarro" y de duelo. O será por eso, que leo mucha autoficción y resulta que hay libros inmensamente mejores y este me ha dejado fría y pelín anonadada por su poca consistencia, tanto narrativa como de contenido. Hasta me ha dado rabia que tengo el blog en standby porque habría querido dejar constancia de mi decepción.

Hay tanta gente aplaudiendo este libro que me pregunto cuánto hay ya de postureo y cuánto de criterio lector propio.

Gracias, Francesc ;)

Un abrazo

Anónimo dijo...

Es horroroso, mal escrito, peor redactado, y sobre todo, es BLANDO. CURSI. REPIPI. Y sin ningún interés ni capacidad de crear empatía con los dramitas del autor. Un timo literario perfecto.

Anónimo dijo...

La crítica más exigente, que para tu desgracia es independiente y objetiva, ha puesto el libro por las nubes. Lo ha puesto por las nubes, como han hecho los lectores, porque es un gran libro. La envidia y la insatisfacción mejor que te la cure un psicólogo. Tu rabia ante el éxito del libro me parece que no tiene cura.

Adrià Pons dijo...

Propongo un juego a los responsables de este blog: la semana de la crítica a ciegas!
La idea no es nueva: se trata de forrar la portada y contraportada de un libro de vuestra elección, así como las guardas y todo elemento que nos pueda dar pistas de la mano criminal que se atrevió a escribir aquello. Y le pasáis el libro a reseñar así bien tapadito a uno de vuestros colegas. Preferiblemente una novedad.
Preferiblemente un libro alabado por la Santa Crítica a la que tanto criticamos.

Francesc Bon dijo...

Buenas tardes, y gracias de nuevo por los comentarios: pues seguimos con esa especie de enconizada lucha entre defensores del libro (mucho Anónimo ahí) y detractores, que parecen menos temerosos de ser identificados.

Si que me deja bastante mosqueado la profusión de alusiones personales. Como si cuando he mostrado entusiasmo por algún libro no envidiara también a su autor. La envidia y el resentimiento y la amargura son tan universales, queridos. Esto, es, básicamente, un blog de lectores intercambiando experiencias, con alguna pequeña ventaja para los que disponemos del soporte de este altavoz. No me molesta que me acusen de cosas. Sé porqué leo lo que leo. Pero sí que me molesta que se engañe al lector, mira por dónde. O que se le venda gato por liebre. Y tengo una cierta experiencia con la literatura de la pérdida. O sea: Giralt Torrente en Tiempo de vida, bien. Javier Cercas en Anatomía de un instante, bien. Pero la Busquets, o este... vamos.

Y Adrià: por las logísticas cuestiones de la dispersión geográfica de los miembros del blog resulta imposible organizar y llevar a cabo tu experimento. Resultaría interesante pero no va a poder ser.

Otro anónimo dijo...

Un poco de calma, lectores, quizás yo no he atinado nunca plenamente con ningún libro y por eso siempre cuento con que me va a hacer falta una podadora mental para extraer satisfacción de mis lecturas. Así he leído éste y otros incluso más fajudos y he encontrado pasajes conmovedores, poéticos y reveladores. Que he pasado con la podadora por las puerilidades y absurdos, pues también, pero entiendo que son impresiones sin elaborar que son potestad del que escribe. Con los fragmentos 'gustavo de básica' sencillamente me he reído. Reconozco que me han irritado los pseudónimos a lo melómano, pero mi balance es positivo. Si les ha horrorizado tanto esta lectura es que esperaban algo más profundo y cabal, que conecte más con su propia historia, pues ánimo, ¡escríbanlo!

Anónimo dijo...

Absolutamente en desacuerdo con la crítica de Bon. Ordesa es un libro interesante, muy interesante diría yo. La profunda huella que un padre tan aparentemente plano deja en un hijo está contada con solidez literaria. Quizá es que tengo una edad parecida a la Vilas y en alguna de sus experiencias vitales me reconozco. A lo mejor alguno de los que desprecian ahora este libro lo apreciarán en el futuro. Con tpdo el respeto, por supuesto, a otras opiniones.

Anónimo dijo...

Hola a todos
El libro me ha encantado y luego también he leído otro titulado “El hundimiento” que es de poesía. Creo que este escritor tiene un estilo muy personal y llega a la gente. Ha sido la mejor recomendación de la temporada.
A veces las reseña de este blog orientan pero esta me ha dejado sorprendida porque el libro es muy especial y a la gente corriente nos llega. También me gustó “Patria”. Ambos escritores tienen trayectoria, no creo que sean inventos editoriales.
“Ordesa” quizás sea un libro para gente corriente que le gusta leer, y se lo estoy recomendado a todo el mundo, incluso a los que leen poco. Y me alegra que libros literarios tengan repercusión. Espero que no les sonroje mi comentario. Gracias .

Camino Martinez dijo...

A duras penas llego a la página 230 de Ordesa que cada vez me resulta más indigesto. No consigo entender su éxito editorial y ,dado que ha sido tan grande, busco una opinión que coincida con la mía. Entonces encuentro tu crítica con la que me siento absolutamente identificada. Has dado en el clavo,Francesc, y no sabes como te lo agradezco porque estaba empezando a sentirme bastante marciana. Lo de las tazas de Mr Wonderfull me ha llegado al alma. Yo no hubiera sabido decirlo mejor. Y que conste que del libro me han gustado un par de capítulos y algunos párrafos, y que tampoco me niego a leer otras obras de Vilas. De momento a ver si soy capaz de acabar con esta que me está proporcionando una absoluta decepción.
Gracias por tu opinión. De ahora en adelante voy a leerlas todas.

Francesc Bon dijo...

Muchas gracias por los comentarios y por la sana y didáctica discrepancia. Aunque la balanza anda equilibrada diría yo que el término sobrevalorado empieza a tener cierto peso aquí.

Anónimo dijo...

Señores, no conozco al reseñador pero estoy 100% de acuerdo con él. Me leí el libro entero por recomendación de terceros y me pareció autocomplaciente y plañidero en extremo. Espero que no venga ahora alguien diciendo que los que lo criticamos no hemos perdido ningún familiar o tenemos sensibilidad atrofiada, no tiene nada que ver con eso sino con que hay poco tiempo para leer y libros maravillosos. No me explico su éxito aunque entiendo que haya lectores les guste este tipo de literatura masoquista. El autor encaja perfectamente en la categoría de brasas, su tono elegíaco se me hace insoportable y artificialmente simple, no sencillo. Pérdida de tiempo. Mejor ver la tele.

Anónimo dijo...

Pues yo lo he leído y me ha encantado. Y lo recomiendo vivamente. Cada capítulo, y son breves, tiene algo interesante. Será que soy, como han dicho anteriormente, gente corriente. Menos mal que no busqué antes la reseña crítica, seguramente entonces no lo habría leído...y por eso siempre primero leo y luego miro las críticas. Grande Vilas, a partir de ahora tienes un incondicional. Y no me parece ni masoquista ni elegíaco, me parece magistral, y mucho mejor que ver la tele. Literatura de la buena y al alcance de todos.

Anónimo dijo...

Soy el Anónimo del 1 de julio.
Cansa el argumento de si es para gente corriente esgrimido como sinónimo de calidad (que si el butanero de mi barrio se lo leyó y le gustó, que no conocéis la pérdida de seres queridos, que estoy en los cincuenta y he sufrido dos divorcios, etc.) Que el autor conoce el oficio, bien. Que emplea el viejo truco de frases dignas de ser halladas en galletas de la suerte, también. Que el tono del libro es elegíaco, esto es incontrovertible (según RAE, elegíaco; lastimero, triste). Se queja de la pobreza y humildad de su infancia pero según él mismo cuenta en el libro nunca pasó hambre, los padres le pagaron el piso y la carrera en Zaragoza y fue funcionario durante 20 años. Si eso, y lamentar continuamente la pérdida de los progenitores, no es elegíaco ¿qué lo será?.
¿Que os gusta? Me parece perfecto, hay libros peores. Que los expertos en mercadotecnia editorial quieran colarlo como revolución literaria origínalísima y que parte del público caiga en la estrategia a estas alturas, no sorprende. Ojo, entiendo que haya buenos lectores a los que les guste pero ¡¡que lo vendan como vanguardia renovadora literaria!! Este es el problema, sus pretensiones. Hay otros escritores extranjeros que hacen lo mismo, la autoficción no tiene nada de novedoso.

Anónimo dijo...

Aburrís. Lo de entresacar frases para ridiculizar un texto me alucina. Más que lo haga alguien que se da infulas de crítico literario. Los libros, le informo, funcionan como un todo.

Y lo de enfrentar la opinión de un libro oponiendolo a la opinión de la faja o del crítico amigo ya cansa. Y mucho

The Teacher dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Francesc Bon dijo...

Gracias por los comentarios. Me sigue fascinando que el libro provoque reacciones tan encontradas, con lo cual le agradeceré (aparte de su indiscutible acicate al insomnio, la depresión, y la crisis de la mediana edad) sirva de pretexto para aliviar la modorra propia de la equidistancia (los del "lo importante es que se lea" y bla bla bla, ejército de la tibieza cuyas filas preferiría no integrar). Gracias, @granvilas. (No es broma, el tío se llama así en Twitter)

Santi dijo...

Pues tengo que decir que coincido con Francesc en su valoración del libro: yo no conseguí pasar de la página 40. Me parecía todo vacío, pretencioso, inconexo, y la autocompasión constante no me resulta nada interesante, la verdad. Tampoco entiendo que tenga tanto éxito, si no es porque se ha mencionado en televisión, y eso siempre es un plus...

Francesc Bon dijo...

Pues Santi, podrías haber tenido otra opinión y la hubiera respetado, pero coincidir contigo me alegra particularmente, y comentarlo en persona más aún. Inexplicable el caso que se le está haciendo y prepárate para las listas de lo mejor del año de algún medio.

Concha fernandez serrano dijo...

Yo le pregunté si se había inspirado en el libro de Richard Ford "Entre ellos" publicado en Usa en 2017y de temática parecida, pues en las entrevistas contestaba lo mismo que Richard Ford cuando presentó su su libro y el gran Vilas no me contesto