domingo, 1 de abril de 2018

Gaizka Fernández Soldevilla: Héroes, heterodoxos y traidores

Idioma original: castellano
Año de publicación: 2013
Valoración: Recomendable (pero sólo para interesados)

He dudado bastante sobre si traer este libro al blog. Verán ustedes que, tras el arduo aunque muy descriptivo título, se informa que estamos ante la Historia de Euskadiko Ezkerra 1974-1994, de forma que queda claro que se trata de un texto de historia política, y además muy localizado cronológica y geográficamente en torno a un aspecto concreto del nacionalismo vasco. Y así es, de manera que si a usted, amable lector, no le interesa en absoluto el tema, no se perderá nada por no leer esta reseña, y sólo tendrá que esperar a que ULAD publique la de mañana, que seguro le va a apasionar.

Pero un momento. El libro se refiere a un caso muy peculiar que quizá resulte interesante más allá del momento histórico y las fronteras a las que se circunscribe. EE (Euskadiko Ezkerra, Izquierda de Euskadi) fue un poco un experimento, una experiencia política poco usual y todo un viaje ideológico con implicaciones emocionales y culturales que puede ser  importante conocer. Así que, si ha decidido usted continuar leyendo, iré con ello, intentando ser muy sintético.

Como es bien sabido, ETA nació en los años 60, en pleno franquismo, haciendo suya la herencia del nacionalismo vasco clásico, a la que incorpora como corolario natural el ejercicio de la violencia. El autor desarrolla durante más de un tercio del libro una descripción de la historia de ese nacionalismo que, aunque a mi juicio peca de excesivamente prolija, facilita la comprensión de la estructura ideológica sobre la que se edifica ETA. Tras casi dos décadas de enfrentamientos internos y escisiones, ETA se divide en dos ramas principales: una es la que a la postre ha subsistido en la actividad terrorista hasta tiempos muy recientes; la otra, llamada ETA-pm (político-militar) es el origen de Euskadiko Ezkerra. Resumiendo mucho o muchísimo, en esta segunda rama se diseñó un desdoblamiento entre lo ‘militar’ (acción armada) y lo político (lucha de masas), cuyo resultado –con múltiples vicisitudes intermedias- fue EE, que de hecho estaba dirigido por poli-milis que habían abandonado las armas.

Hay que reconocer que el libro, en su afán por no descuidar el entorno en el que surge el partido, suministra una enorme cantidad de datos que lo convierten en una especie de historia política de Euskadi de los años 60 a principios de los 90. Lo cual no está mal, pero quizá desenfoca un poco el análisis del peculiar fenómeno sobre el que gira el trabajo. En cualquier caso, quedan bastante bien reflejadas las que en mi opinión son las dos grandes aportaciones de este grupo político en su breve pero intensa historia.

Por una parte, la reformulación de aquel nacionalismo originario, de raíz germánica, esencialista y xenófoba. Es el aspecto más audaz del planteamiento ideológico de EE, que pretendió construir la identidad nacional sobre la voluntad democrática de los ciudadanos, a partir de la igualdad y la diversidad cultural realmente existentes, y no sobre una narrativa mitológica asumida como irrefutable. En definitiva, sustituir el viejo nacionalismo romántico por una versión moderna y racional. 

La segunda aportación fue sin duda el fin de la violencia. No olvidemos que el grupo político tenía su origen inmediato en una organización terrorista. Pero pronto se empezó a ver el uso de las armas como un obstáculo para progresar en los objetivos políticos, para poco después asumir con decisión la incompatibilidad de la violencia con cualquier mínimo principio ético. De esta forma, EE empujó a su organización-madre (ETA pm) a su disolución y se convirtió en uno de los pilares más firmes de la lucha contra el terrorismo posterior de ETA. Naturalmente, estos últimos y sus seguidores nunca les perdonaron tal ‘traición’ .

Podríamos comentar muchos otros aspectos peculiares de EE : el aggiornamento desde el marxismo-leninismo hasta una izquierda más o menos posibilista (proceso paralelo o incluso anticipado al registrado en Europa), la frescura y creatividad de sus cuadros, o el muy vanguardista acercamiento a movimientos sociales hasta entonces ignorados, ecologistas, gays, etc. Pero un aspecto que me parece muy interesante –y que el autor sólo toca muy tangencialmente- es la experiencia personal de los euskadikos, tanto individual como colectiva. En su mayor parte es gente que viene de la clandestinidad, y en su viaje a la política ‘burguesa’ aportan un saludable aire amateur y libertario, para conectar muy pronto con sectores progresistas, urbanos y a veces intelectuales, que marcan diferencias con la mayoría de sus adversarios… y pone de los nervios a algunos.

Y en definitiva, ese mismo carácter contestatario pero también contradictorio, junto con el agotamiento y la pérdida de entusiasmo de muchos militantes, y por supuesto las peculiares circunstancias políticas del momento, fueron los elementos que agudizaron sus contradicciones y provocaron el fin de un fenómeno político tan peculiar. Tal vez en el libro se echa de menos esa perspectiva, que me parece fundamental. Pesa bastante más el enfoque histórico –para eso el autor es historiador y no sociólogo-, de forma que tenemos montañas de datos y un relato muy detallado de la vida política vasca, lo que hará que si realmente nos interesa esa faceta, el libro resulte muy atractivo.

PD: Por si alguien quiere saber cómo terminó la aventura, sólo hace cinco días (27 de marzo) se cumplieron veinticinco años del congreso de fusión de EE con el Partido Socialista de Euskadi, que por eso mismo se llama ahora PSE-EE. Unos días antes del aniversario tuvo lugar en Bilbao un acto conmemorativo cargado de cierta emotividad, como era de esperar. Como seguramente todo el mundo habrá supuesto, lo de 'fusión' fue una ilusión del momento, y realmente el PSE se comió casi todo lo que habían sido los rasgos definitorios de la difunta EE. Si de todo aquello llegó a quedar algún rastro, más allá de las siglas, sería debate para otro momento y lugar. 

9 comentarios:

Koldo CF dijo...

Pues interesantísima y completisima reseña, como suele ser habitual. Por cierto, me ha sorprendido lo del 25 aniversario de la "fusión". No me creía yo tan mayor jejeje

Carlos Andia dijo...

Ya ves, Koldo, tienes un buen trozo de historia a tus espaldas, jeje. Gracias por el comentario.

Juan G. B. dijo...

El otro día leí que en la fusión de PSE y EE mucho que ver los 800 millones de pelas que debían estos, deuda de la que se hicieron cargo los primeros, lo que tal vez explique que acabaran fagocitando a los segundos...

Koldo CF dijo...

Ostras! Pero hubo también una parte de EE que no se integró en el el PSE que se hizo llamar Euskal Ezkerra,no? Si no recuerdo mal, era la parte de Kepa Aulestia y demás. Acabo en EA y ahora a saber. Había casi más disidentes que en Moscú en el 37!-)

Carlos Andia dijo...

Os veo a los dos muy puestos en el tema.

Efectivamente, las finanzas de EE eran una calamidad. Por lo visto, nadie se ocupaba en serio de asunto tan terrenal, y de hecho no sentó muy bien la llegada a la dirección de algunas personas del equipo de Aulestia, que entendían la organización con un enfoque más 'profesional'. Lo del agujero económico es totalmente cierto. No me atrevería a decir hasta qué punto fue importante en la fusión, pero sí debió tener cierto peso.

Como apunta Koldo, casi desde el principio había dos 'almas', la nacionalista y la 'izquierdista', y las tensiones fueron constantes, por ejemplo durante la convergencia con el PCE. La cosa estalló con el acercamiento al PSE, y en efecto se creó Euskal Ezkerra, recogiendo la sensibilidad más abertzale. Parte de esa gente acabó integrándose en EA, pero en realidad lo que hubo fue una enorme sangría de militantes desencantados de uno y otro bando, que sintieron esfumarse un proyecto autónomo y rompedor, que seguramente no tenía futuro. Así que la gente que realmente se integró tanto en el PSE como en EA fue realmente bastante poca, y la mayoría abandonó la política y se retiró a movimientos vecinales, ecologistas o de otro tipo.

Al final, fue quizá un movimiento fruto de una circunstancia muy concreta, que resistió mal el aterrizaje en la política real, y de todo ello quedó una especie de melancolía, aunque con toda seguridad parte de aquellos valores, de aquella forma peculiar de ver la política y su ética, subsistieron como un poso importante en la sociedad vasca.

Gracias por vuestra aportación... y disculpas por el rollete.

eduideas dijo...

Al contrario, si algo valoro de ULAD es la variedad de propuestas, así se puede escoger (y no, no creo que lo lea, pero sí he recibido con interés la reseña y animo a experimentar más)

Carlos Andia dijo...

Te agradezco el comentario, eduideas. Desde luego, aquí pluralidad tenemos para exportar, así que se parece un poco a aquella Euskadiko Ezkerra autogestionaria y tan entretenida.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Hoy me toca discrepar. El tema del libro, importante en mi opinión para la historia española, deja afuera a muchos lectores que leemos el blog desde otros lugares del planeta. Quiero decir también que enormes escritores tienen una o dos reseñas en el blog a pesar de que tienen una obra extensa. Asumo que no hay un canon establecido pero creo que al momento de reseñar deberían tratar de tender a problemáticas más universales.

Saludos

Gabriel

Carlos Andia dijo...

Pues tienes razón, Gabriel, y de ahí mis dudas sobre si el libro era pertinente para el blog o no. De todas formas, como decía en la reseña, aunque la cuestión que trata esté muy localizada en el tiempo y en el espacio, he entendido que podría resultar interesante para lectores de otros ámbitos, como muestra de un fenómeno político bastante singular que en su momento desafió ciertos dogmas del nacionalismo y de la izquierda. Pero asumo que, sin conocer mínimamente el escenario, es difícil valorar la cuestión.

En todo caso, gracias por tu opinión.