martes, 24 de abril de 2018

Reseña a seis manos. Vivian Gornick: Apegos feroces

Idioma original: inglés
Título original: Fierce attachments. A memoir
Traducción: Daniel Ramos Sánchez
Año de publicación: 1987
Valoración: (por estricto orden de redactado de reseña) F.B. casi imprescindible
K.C. (o algo menos)
M.P. muy recomendable


Pues si somos tres los que vamos a hablar del libro voy a tener que darlo todo en un par de párrafos. Vamos a por ello. Feminista. Pero qué necesidad hay de marcar con un término a este libro cuando cualquier término a veces implica que alguien prejuzgue o sienta rechazo o levante la ceja. Injusto del todo. Estas memorias de una escritora que no escribe ficción son merecedoras de que nadie renuncie a disfrutarlas por el caprichoso rechazo que una definición pueda generar. Gornick escribe con una contundencia y un uso de las metáforas físicas para describir sensaciones que resulta ejemplar. Muestra todas las facetas de una relación difícil con su madre y no solamente hablamos de la brecha generacional. Hablamos de un cierto bagaje humano y social, del peso no siempre fácil de llevar de las mujeres, de las mujeres judías que viven solas, sin hombres porque el destino lo quiso así, del curioso hogar compartido que pueden representar ciertos vecindarios, de los pesados vuelcos del destino (el de Nettie, personaje secundario de fuerte peso, epítome trágico del cruel camino a recorrer por culpa de una sociedad que empujaba a la renuncia a favor de una finalidad predeterminada).
Y Gornick vuelve al paseo y a esas conversaciones cíclicas pero originales, vuelve a lanzar y a recibir miradas esquivas o resignadas ante las diatribas no siempre consideradas de quien se supone que debe ser su firme apoyo en este valle de lágrimas. Dinamita cualquier sensación de moqueo sentimental y muestra las relaciones en lo complicado de su sencillez o viceversa. En algún momento he pensado si Junot Díaz o hasta Teju Cole impregnaron de aires parecidos los escenarios de sus personajes. Pero sobre todo he pensado en Lucia Berlin y ese desparpajo compartido en lidiar con la existencia mientras se piensa en cómo vivir la vida. Sensación que aún perdura. Ese es el nivel.

¡Hala! ¡Te has pasado tres pueblos! ¡Casi imprescindible! Yo lo dejaría en un recomendable alto. Vaya por delante que el libro me ha gustado; Gornick transmite verdad en su escritura y la complejidad de la vida y las relaciones en sus historias, sin caer en poses absurdas, nostalgia mal entendida o autocompasión alguna. El problema, en mi opinión, es que el libro podría haber sido otra cosa o, mejor dicho, me habría gustado más si hubiese sido otra cosa. Porque creo que el libro se puede dividir en dos partes; la primera sería la visión de la Gornick niña del mundo hoy en día desaparecido que la rodea, la segunda sería la parte de la Gornick adulta (sus relaciones amorosas, trabajo, etc).
La primera parte, esa en la que el mundo se abre a los ojos de Gornick, me parece soberbia. La certera mirada, mezcla de descubrimiento y extrañeza, de Gornick, el estilo a medio camino entre la novela de formación y el relato breve (alguna de las historias que aparece es buenísima), y el tono entre triste, melancólico y levemente humorístico del texto hacen que las páginas vuelen.
Con el cambio de perspectiva quien pasa a narrar es una Gornick adulta. El centro de la historia pasa a estar más en ella que en el exterior y la historia pierde fuelle e interés. Partiendo del hilo de su etapa de formación (porque fuimos, somos), Gornick pasa a relatar su vida, con especial hincapié en sus relaciones amorosas y la influencia que lo vivido en sus primeros años tiene sobre todo ello. Pero no me acaba de llegar, me despierta menos curiosidad y me da la impresión de leer algo ya leído. De todas formas, ya sabéis la particular relación que tengo con la "literatura del yo".
Aun así, me quedo con esa primera parte y con la impresión general de haber leído un buen libro.

¿Cómo? ¿Que tengo solo dos párrafos para mi parte? A ver como lo hago... Creo que iré al grano.
La calidad literaria de la autora es evidente; uno se da cuenta de ello leyéndola a través de las páginas, acompañándola en sus paseos con su madre, en esa sucesión de recuerdos cual álbum de fotografías, donde se percibe casi el olor de las calles de Nueva York. Y coincido, hay dos partes claramente diferenciadas, y dispares en interés. Me quedo sin lugar a dudas con la primera, una inmensa primera parte donde la autora habla de las mujeres de su vida, con su madre como figura central pero también con todas aquellas mujeres que, con sus vidas particulares, establecieron una manera de vivir que marcaron a la autora y, por encima de ellas, la ciudad, ejerciendo cual diorama, con las mujeres como actrices principales, como protagonistas, actuando como un elemento único con diferentes caras, pero con la sororidad como elemento vinculante y puente de vidas dispares. Y la relación con su madre, siempre difícil, con sus disputas constantes, sus puntos de vista en claro contraste formados a partir de múltiples pequeñas batallas cotidianas; estas disputas se convierten en elementos esenciales para entender la manera de vivir en las diferentes épocas y las situaciones que establecieron las vidas de aquellas generaciones. En este ambiente familiar, la autora se siente encerrada en su casa al ser consciente que la vida es aquello que ocurre fuera, y siente el deseo inexorable de poder exteriorizar y liberar los sentimientos, agarrándose a aquellas vías de escape que las mujeres (sobresaliendo clarísimamente Nettie) le ofrecen como grietas por donde observar la luz exterior. Una primera parte más que recomendable, casi imprescindible. 
La segunda parte es, a mi parecer, más floja; la autora nos habla de los hombres de su vida, tras varias relaciones amorosas en una búsqueda infinita de una pareja que complete su territorio sentimental, luchando por encajar en una relación que ofrezca algo más que el sexo o la comprensión. Esta parte del libro pierde algo de interés, pues entra en cierta monotonía, aunque sigue siendo recomendable.
En resumen, un buen libro con una primera parte rayando lo sublime.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Una reseña ingeniosa. Después de haberla leído creo que la conclusión es que la primera parte, donde habla de las mujeres importantes en su vida, es superior a la segunda. Pregunta: es un libro extenso?

Gabriel

Beatriz Garza dijo...

Permitid un comentario para nada literario: ¡Sois unos máquinas!

Un abrazo.

Marc Peig dijo...

hola, Anónimo. Para nada extenso, poco más de doscientas páginas de formato pequeño/letra mediana ;-)
Saludos, y gracias por preguntar.
Y gracias, Beatriz por los elogios, se hace lo que se puede :-)
Saludos
Marc

Interlunio dijo...

A la lista de cabeza.
Creo que la reseña gana con las tres opiniones. Primero Francesc: "...y ese desparpajo compartido en lidiar con la existencia mientras se piensa en cómo vivir la vida. Sensación que aún perdura. Ese es el nivel."
A mi me bastan estas oraciones para saber que el libro me interesa. Luego Koldo, posiblemente con quien más coincido en gustos literarios y todo lo que diga sobre libros para mí va a misa. Y por último Marc, con quien no siempre coincido pero valoro esa buena intención que siempre pone para recibir todo lo que lee de brazos abiertos. Aspecto que, más allá de esta obra en particular, aporta mucho al blog y equilibra la balanza con reseñistas como Francesc, Juan, Santi o Mantuenga, que destilan en sus reseñas ser veteranos de guerra.
En fin, como dije, otro libro que voy a tener pendiente gracias a ustedes.

También quería comentar algo sobre el Cervantes de ayer, creo que aún Sergio Ramírez no está en el blog y, tengo claro que pasáis olímpicamente de los premios y premiados (también me gustáis por ello), pero por más que solo leí de Ramírez "Adiós muchachos", creo que su trayectoria en las letras de Latinoamérica es más que importante y la verdad que me alegro mucho por él. No dudo que tarde o temprano también tendremos reseña por aquí.

Gracias por Gornick y felicitaciones.

Koldo CF dijo...

Interlunio y yo montarenos una secta y dominaremos el mundo!!!

Lupita dijo...

Hola: este libro lo he visto recomendado bastantes veces y no me ha tentado leerlo por no hurgar en mis tensas relaciones familiares..jaja
Enhorabuena a los tres por la reseña, y a Koldo e Interlunio por su tándem intelecto-dominador. A mí me gustais los dos, pero debe ser síntoma de la edad..

Marc Peig dijo...

Hola, gracias Interlunio por tu comenatario. Es cierto que intento siempre emepezar una lectura con el mejor de los ánimos e intenciones, aunque también es cierto que luego el tortazo que me puedo pegar sea mayúsculo (como en la reciente lectura de Stephen King). Pero sí, coincido bastante en tu apreciación y también encuentro que tenemos un blog equilibrado (bueno, equilibrado en conjunto porque a nivel individual ya es otro cantar... jeje).

Saludos, y gracias por comentar. Y gracias también a Lupita, que también siempre está ahí y es de agradecer.

Saludos

Marc

Interlunio dijo...

:)

Interlunio dijo...

Gracias a ti, Marc. Eres muy necesario. Por ejemplo, más allá de mis coincidencias con Koldo o Francesc, yo soy de aquellos que, como tú, aún no ha desarrollado ese rechazo a la autoficción; si es bueno, mientras el escritor dice: yo yo yo, este lector que está aquí entiende: y tú qué y tú qué y tú qué? Tengo anotado a KOK gracias a ti. De la misma manera, y por más que tampoco crea que es un Nobel, las pocas lecturas que he hecho de Murakami me han dejado un buen recuerdo y me han hecho suponer que los Murakamis de Santi no son iguales a los míos.
En la variedad está la riqueza.

Un saludo.

Marc Peig dijo...

Muchas gracias, Interlunio. Coincido contigo respecto a la autoficción, es una manera de ponerte delante de un espejo y pensar: ¿yo reaccionaria de igual manera si me sucediera eso? ¿comparto sus opiniones, lo veo de la misma forma? Es como dices tú, con la autoficcióm me siento interpelado, aunque luego está si la vida del escritor y lo que le ocurre te interesa más allá de lo que piensa sobre ello.
Y sí, en la variedad está la riqueza, y me da que los miembros de ULAD somos bastantes diferentes unos de otros en cuestión de gustos. Y eso es bueno porque nos amplia a todos nuestro limitado espectro.
Gracias por comentar.
Marc

ShineSock dijo...

Este libro me emocionó. Supongo que me identifiqué en muchas partes y sentí bastante alivio y comprensión, sí, sentí que el libro me comprendía y me curaba en cierta manera. Cuando una novela consigue cosas así merece un sitio destacado y desde luego que en mí lo tiene. También me maravilla como en tan pocas páginas consigue desarrollar a la perfección la historia, los personajes, las relaciones familiares... Todo bastante complejo pero escrito con una claridad asombrosa. ¡Vivian Gornick, gracias!