lunes, 22 de agosto de 2011

Kurt Vonnegut: Matadero cinco

Idioma original: inglés
Título original: Slaughterhouse - Five or The Children's Crusade
Año de publicación: 1969
Valoración: Muy recomendable

En realidad, no sé cómo calificar esta novela: si como novela (anti-)bélica (porque el tema principal son las hazañas de Billy Pilgrim durante la Segunda Guerra Mundial y en especial durante el bombardeo de Dresde); como una novela fantástica (porque Billy está convencido de haber sido abducido por alienígenas del planeta Trafalmadore, de quienes aprendió la capacidad de dislocarse del tiempo a voluntad) o como una novela cómica (porque aunque los hechos que se cuentan son graves, o incluso trágicos a veces, el tono es de farsa surrealista). Al final, la califico como todas las cosas.

Pero sobre todo, la califico como una grandísima novela: un ejercicio de imaginación, de estilo y de estructura, una fantasía alocada pero que atrapa instantáneamente, burlona pero tierna, terriblemente realista en la descripción de la ridiculez de la guerra; tremendamente insensible (como exige el humor) en su presentación de los personajes, todos ellos emocionalmente tullidos, inadaptados, frustrados, incapaces de aceptar el mundo y aceptarse a sí mismos.

En su combinación de una faceta humorística y una faceta antibélica (y el autor-narrador, a quien tampoco conviene tomarse muy en serio, dice expresamente, en el primer capítulo, tener intención de escribir una novela antibelicista), Matadero cinco hace pensar en otras grandes obras del género como Trampa 22 (que debería reseñar cuanto antes) o Las aventuras del buen soldado Svejk. Pero a estos elementos, Matadero cinco añade otro, o mejor dicho otros dos relacionados: el elemento fantástico, y la estructura narrativa.

Porque desde que Billy Pilgrim es raptado por los trafalmadorianos, adquiere la capacidad de saltar en el tiempo a distintos momentos de su vida, y el texto, que le sigue, se construye así en forma de flashes desordenados que incluyen sus experiencias en la Gran Guerra, pero también su trabajo como óptico, su vida conyugal con la enorme Valencia, su casi-muerte en accidente de aviación o su muerte-sin-casi después de una charla pública. Pero para Billy la muerte no significa nada, porque todo lo que pasó, pasa y pasará en algún momento del tiempo, sigue pasando eternamente.

No sé si esta es una obra para todos los gustos: quizás no atraiga a los lectores más tradicionales. Pero sí puedo decir que creo que nunca he leído una novela igual, ni parecida. Y que experiencias lectoras nuevas no se tienen todos los días, así que merece la pena el riesgo. Además, está publicada en Compactos Anagrama, así que ni siquiera es una novela cara...

1 comentario:

constantino mpolás andreadis dijo...

“BARBAZUL” DE KURT VONNEGUT

Por si no les hablé nunca de Kurt Vonnegut, aprovecho la ocasión para contarles un cuento. El mejor de sus libros es cualquiera, lo que tiene de Hemingway es la caída del pelo. A mí me gustaría cambiar de estilo como de corbata. Pero qué quieren que les diga, simplemente no puedo. ¡Por supuesto que el espíritu sopla donde quiere! Si quieren una prueba, vayan y lean el Marco Bruto de Quevedo.
Yo qué tengo que ver, Cíclope de tres ojos, no con el hilo, si hasta confundo aguja con camello. Bíblicamente hablando, mascarita. Pero hacia perro, y desde otro hueso.
Si me voy por las ramas, a buen entendedor pocas palabras. Qué es la literatura, después de todo, sino un vaso medio vacío o medio lleno.
Les hablé de camellos y de perros, va siendo hora de que me baje del caballo, y vaya al grano, o más bien dicho al yelmo.
No es bueno repetir, pero repito: no hay calesita como la prosa de estos versos. Estas cosas que escribo y que me escriben, que cuando sé adónde van ya se me fueron.
Pero esta vez, o acaso hasta mañana, no sólo las repito, es como si el original fuera un espejo.
Pero esta vez no importa, y aunque tampoco importa, lo que importa es el que me señala con el dedo. Yo pecador, usted Kurt Vonnegut. Si el viejo diablo me leyera se moriría de nuevo.
Porque está vivo, y ya pasó los setenta, tiene la picardía de un escote, la pureza de un pan, la perfección de un huevo. Lo que tiene de manzana es su Cezanne. No es que nos juzgue, lo que pasa es que es un cura y un plumero. Si le pasa el plumero a los retratos, ahí está el cura con su padrenuestro. Seguramente viaja en colectivo, con un libro en la mano, y hasta mueve los labios como si estuviera leyendo. Yo no invento nada cuando estoy cantando, pero cuando no canto invento menos.
Lo que quiero decir, no lo que digo, es que Kurt Vonnegut es un maestro.

constantino mpolás andreadis
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